lunes, 20 de abril de 2009

MATERNITY (XXIII): Fundamentalistas versus desnaturalizados

Ya he alertado en otros posts sobre los fundamentalistas de la maternidad. A mi me parece bien que existan pero procuro no encontrarme con ellos para que nuestros halos no choquen y se produzca una situación desagradable en la que tenga que sacar a relucir todo mi sarcasmo. No es que no me guste sacar a pasear mi sarcasmo pero en el caso de los fundamentalistas es talento desaprovechado, no saben apreciarlo.

Debo decir que el fundamentalista puede ser él o ella, los hay de ambos géneros. Sus más tempranas manifestaciones se producen al comienzo de la gestación. Para un fundamentalista el embarazo incapacita para realizar cualquier función que no sea ponerse las manos en la barriga, pensar en canastillas y quejarse. Es decir, les parece correcto cogerse la baja a los 3 meses de embarazo ( o incluso antes), les parece espantoso que conduzcas todos los días para ir al trabajo y por supuesto no entienden que pretendas seguir trabajando y haciendo tu vida hasta dar a luz. Según ellos “ no te cuidas”.

Una vez que se produce el feliz alumbramiento, los fundamentalistas ya están en su salsa.

- ¿ chupete?. Cómo le vas a dar chupete? . Eso es un vicio.

Vale, a mi me parece perfecto que no le des chupete a tu hijo, pero yo prefiero que se envicie con una tetina de goma a que se envicie con mi pezón, que resulta que está pegado a mi cuerpo y ese vicio sí que me impedirá cualquier tipo de actividad separada de mi churumbel.

Para los fundamentalistas la baja de maternidad son vacaciones, nunca han sido tan felices y lo disfrutan enormemente. Los desnaturalizados como yo, la soportan a duras penas y sueñan con que se termine. Ya lo he dicho muchas veces, pero uno de los días más felices de mi vida fue el día que me incorporé a currar después de nacer mi hija M., me acuerdo hasta de la ropa que llevaba puesta.

Los fundamentalistas sufren en su trabajo, la separación de sus hijos les hace sentirse culpables. Piensan que deberían estar todo el día con ellos y lo pasan mal. Los desnaturalizados no. Yo ni me acuerdo mientras estoy en el curro. ¿ Me gustaría currar menos? Si. ¿ Me gustaría currar más cerca de casa en vez de a 90 km? Si. ¿ Me gustaría dejar de currar para dedicarme a cuidar a las princesas? Ni de coña.

Los fundamentalistas no se pueden separar de sus hijos, les echan terriblemente de menos y ni se plantean un viaje porque la pena no les dejaría disfrutarlo. Los desnaturalizados soñamos con esos días de asueto de la maternidad. Esos días que se disfrutan desde que en el minuto 1, la puerta se cierra y puedes mantener una conversación con tu pareja en el ascensor porque obviamente no te estas pegando por darle al botón de bajar. Los desnaturalizados sueñan con el silencio, con dormir hasta que la cama te escupa, con comer a un ritmo normal sin sobresaltos, con volver a ser novios..por unos días. A los desnaturalizados además, estos días les sirven para llenar los tanques de amor maternal y volver a casa con fuerzas renovadas.

En estas separaciones los desnaturalizados saben que sus hijos están más felices que perdices y no sufren por ellos. Los fundamentalistas que consiguen separarse sufren pensando que sus churumbeles son infelices, aunque yo creo que lo que de verdad les asusta es descubrir que sus hijos son más independientes que ellos.

Los fundamentalistas sufren con cada cambio en la vida de su hijo. El adjetivo que suelen aplicar con mayor frecuencia es “ el pobre”. Así por ejemplo el paso del pecho al biberón es “ es que el pobre con lo que le gusta, no se acostumbra al biberón”, el paso al puré es “ es que el pobre lo que más le gusta es su biberón” y así sucesivamente: “ el pobre en la guardería”, “ el pobre ahora en el colegio..porque claro en la guarde le hacían más caso”, “ el pobre le han cambiado de mesa”, “ el pobre, se ha ido su mejor amigo a vivir a singapur”…y así con todo. Todo es motivo de posible sufrimiento para el hijo.

Los desnaturalizados ven los cambios como un avance de etapas, se superan pasos y ya está. Y si el churumbel tiene 2 días malos porque en el cole no le tratan como en la guarde pues no pasa nada, ya se le pasará. Aprender a tener alguna frustración es una gran enseñanza que hay que ir cogiendo desde el principio.
Los fundamentalistas opinan que las quejas sobre los hijos o la ironía sobre las situaciones diarias con los churumbeles son malas.
Los desnaturalizados sobreviven gracias a poder desahogarse de vez en cuando y al sentido del humor.

Un fundamentalista siempre cree que es mejor progenitor que un desnaturalizado.

Un desnaturalizado piensa que lo lleva mejor que un fundamentalista.

Por si a alguien le quedan dudas, yo soy desnaturalizada. ¿ Podría hacerlo mejor?. Puede que si, pero por ahora no tengo quejas.

Y obviamente fundamentalistas del mundo..este no es vuestro blog. Si tenéis tiempo cread uno y compartid experiencias, prometo no entrar.

7 comentarios:

Xinax dijo...

Considérome del grupo "desnaturalizado", aunque creo que a medida que cumpleaños mi heredera universal, me desnaturalizo más de mi propia desnaturalidad y me contamino de funtamentalismo.. Eso si, una mantiene la cara de "estoy de vuelta de todo", mientras que por dentro te comes las uñas a la altura de los codos.

Sílvia dijo...

Yo, que soy bastante desnaturalizada, estoy muy orgullosa de serlo. De hecho, creo que el niño me está resultando bastante apañado precisamente por eso: porque ha aprendido a manejarse sólo, sin necesidad de estar pegadito a sus papás.

De todas maneras, en todas las parejas yo creo que hay un fundamentalista y un desnaturalizado (en mi caso ya está claro quien es quien) y, por otro lado, también creo que se pasa por etapas más o menos de cada bando.

Elvira dijo...

Jajaja! Me diviertes mucho más tú que los fundamentalistas. Yo no me reconozco en ninguno de los dos grupos, no sé qué tipo de madre fui. Me apuraba más que tú, eso seguro, pero no soporto a los fundamentalistas, como tú les llamas.

Lo de "el pobre" me pone mala a mí también. Pues claro que los hijos se tienen que ir acostumbrando gradualmente a un poco de frustración, es que si no es así te encuentras con unos niños insoportables que no toleran ni un segundo de frustración, el mundo ha de girar a su alrededor. De eso nada.

JuanRa Diablo dijo...

Si acaso rocé el fundamentalismo con el primer hijo, me desnaturalicé por completo con la llegada de la segunda, cuando nos dimos cuenta de que es un sinvivir estar tan pendiente y aprendimos que son más independientes de lo que pensamos.
En Yecla hay una asociación pro lactancia materna que se echan las manos a la cabeza cuando decimos que a los 20 días ya les estábamos dando bierón.
Ahí veo fundamentalistas radicales de los que tu hablas ;)

Anónimo dijo...

Ya sabes que yo soy bastante desnaturalizada también. Me incorporé al trabajo de mi baja maternal al tercer més porque ya no aguantaba más y por supuesto ni hora de lactancia, ni reducción de jornada ni nada de nada...A los 40 días biberón al canto y si tuviese otro hijo (cosa que no ocurrirá) bibe desde el primer día. A pesar de todo esto y de lo que piensen los fundamentalistas (que alguna conozco)mi hijo es muy feliz. Otra cosa, el jueves dejo a J. en esta maravillosa ciudad y me largo con mi marido a pasar tres días de novios... Ya lo estoy disfrutando.

MALVALOCA

Princess Valium dijo...

jajajajja....el Amén...era para este post! :p

Marta Pilar dijo...

Me encanta esta entrada. No sé si 'desnaturalizados' es la palabra, creo que a pesar del otro post sería 'coherentes' o, mejor aún, 'justo medio', porque quien se preocupa tanto por los demás que deja de vivir su propia vida, se queda sin nada. Al final los hijos nos vamos (y se nos irán) y si solo los aferramos a ellos, supeditamos nuestra felicidad a la ajena. Resuenan el niño vacío y otros temas en tu post.Me gusta.
MP.