lunes, 16 de octubre de 2017

Revivir y reescribir

Estoy escribiendo un libro. Llevo un año con ello. Primero lo intenté directamente en la pantalla y no funcionó, tras un primer acelerón, me estanqué. Probé después con cuadernos rayados, de tapas rojas y verdes. Funcionó. Cuando cogía la pluma y el cuaderno, los renglones salían solos, uno detrás de otro, páginas y páginas, un cuaderno y otro cuaderno. Había días en los que me dolía la mano porque pensaba más deprisa de lo que podía escribir y me daba miedo que se me olvidara. Terminé y empecé a pasarlo a la pantalla. Es curiosa la sensación de releerte y sorprenderte, ¿de verdad esto lo he escrito yo? Pero sí, lo había escrito yo. Llegué al final y puse fin. 

De esto hace casi seis meses. Desde entonces me repaso, me releo y me corrijo y recorrijo. 

Repasarse, releerse y recorregirse es doloroso, es casi masoquismo.  Cuanto más repasas lo que has escrito, lo que escribiste, más cosas quieres cambiar, más tentaciones tienes de eliminar, suprimir, cortar, borrar. Llega un momento en el que tienes que prohibirte a ti mismo cortar nada más. Hacerte mejor sí, hacerte irreconocible no. 

El sábado llegó ese día para mí. Me di cuenta de que releerte y recorregirte una y otra vez es parecido a repasar tu vida. Recorres con la memoria tu vida, las cosas que has hecho, las que no hiciste, las que te atreviste y las que dejaste pasar porque te acojonaste. Las que te obligaron a hacer. Lo que elegiste y lo que dejaste que te escogiera. Lo que lograste alcanzar y lo que se te escapó. Lo que creíste y lo que decidiste dejar de creer. Las mentiras que has contado, las verdades absolutas que rechazaste porque no te convenía. Las oportunidades que agarraste, las veces que cerraste las ojos y te lanzaste y las que te tapaste los oídos y los ojos y decidiste esconderte, las tonterías que has hecho y las hombreras y los calentadores. Lo repasas todo y, muchas de esas cosas, te gustaría poder borrarlas, o al menos, hacerlas de otra manera. O si eso no fuera posible (que no lo es), disfrazarlas con un traje tan complicado que solo tú sepas como desmontarlo para que se vea la verdad desnuda. 

En tu vida no puedes hacer eso, es la que es, la que te estás montando. Cuanto más te alejas de tu vida, cuantos más años pasan, hay cosas que te sorprende recordar ¿de verdad hice aquello? ¿En serio me enamoré de ese tipo? ¿En qué estaba pensando para cardarme el pelo? Te cuesta reconocerte pero sabes que eras tú. Trágame tierra pero ahí está, es tu pasado.  Te juras a ti mismo que la próxima vez, con lo que has aprendido, lo harás mejor. 

Cuando te relees también te cuesta reconocerte como origen de esas palabras, pero puedes cambiarlo todo, eliminar, borrar, pulsar delete hasta  que no se vea la flecha pero, entonces ¿cuánto queda de lo que de verdad te salió de dentro? 

Quiero escribir mejor, pero no más bonito, sin disfrazarme. 

Ya no corrijo más o no me reconoceré. Y la próxima vez, lo haré mejor. 


12 comentarios:

JLO dijo...

Que bueno eso de haber creado un libro... Un sueño para cualquiera...

Corregir siempre es recortar leí mil veces, así que es inevitable 😏

Saludos 🙋!!!

JF dijo...

Espero ansioso la publicación de tu libro. Yo descubrí el blog a partir de tu primer libro en papel

neoGurb dijo...

De todas formas, creo que siempre es bueno dejarse leer, y corregir por alguien con nivel y de confianza. Es sorprendente las veces que podemos releer algo que hemos escrito con un error evidente que somos incapaces de ver. Y llega otro y al primer vistazo nos lo señala.

Vamos, como en la vida.

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El primo del Chicodelaconsuelo dijo...

Ya hace mucho tiempo que cuando escribo algo de curro, se lo hago leer a alguna compañera, porque muchas veces terminamos siendo esclavos de nuestro propio modo de leer, con nuestras pausas y nuestras entonaciones.
Eso no significa que siempre les haga caso, pero si que detectan cuando algo es egoistamente ilegible.
Animo a veces terminar es tan dificil o más que comenzar.
Un abrazo apretujao.

molinos dijo...

Tranquilos, estoy recorrigiendo y reescribiendo y releyendo guiada por una profesional. Una cosa es escribir un blog y otra un libro. Sé que necesito ayuda, no soy un genio de la literatura ni mucho menos.

ya falta menos. Gracias a todos.

Anónimo dijo...

Deseando leerte!

Suerte! :)

Sandra

HombreRevenido dijo...

Decía Monterroso que un escritor eran dos, el que escribe y el que tacha. Y que el segundo era el más importante.

Pero el proceso de corregir es terrible porque nunca acaba. Y al leer tanto lo mismo se pierde perspectiva o si corriges mucho se pierde la frescura. Un desastre. Déjalo. No hay esperanza. Vamos a morir todos.

Qué ganas de leer eso que has escrito.
Ojalá salga algún simio en la trama. Ya sabes que todos los libros mejoran si salen monos. Es una ley.

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Tienes mérito! escribir y mantener un blog, leer varios libros al mes, trabajar fuera de casa, educar a dos hijas, participar activamente en las redes sociales, y encima, escribir un libro!!! pues qué quieres que te diga, que chapó.
A mí me gusta leerte.Gracias por lo que me toca!
Enja

Jely dijo...

Es bueno corregirse uno mismo siempre!!

Champiripoche dijo...

Querida Ana, o Moli, o lo que prefieras. Te leo desde 2010. No soy una gran lectora, o si, pero ni de lejos soy una lectora como tú, ni tampoco la lectora que fui, que sufría al acabar un libro que me gustaba, que enganchaba uno tras otro, que el tiempo era corto para todo lo que se puede leer en el mundo. Ya sé que un libro no es un blog, doy por descontado que tienes editor porque sé que te has hecho un hueco y eres buena. Cuando cogí tu blog me eché a las entradas antiguas y lo engullí todo, ahora no te leo siempre pero eso tiene más que ver conmigo que contigo. Te dije en Twitter que no te corrigieras más, y quiero contarte que lo que te sale en general es fresco, es cómodo de leer, es ameno y siempre apetece. El resto es presión externa, el mundo real, las posibilidades de éxito o de ventas, en fin, creo que tú sabes esto que te digo y más, pero quiero transmitirte que no te empeñes, que tampoco entiendo de arte, pero cuando un cuadro o una escultura o un graffiti me emocionan, poco más se puede pedir y no analizo en absoluto, ni yo ni nadie que tenga sensaciones con esa obra, el cómo. Ya está Moli, ENHORABUENA. Este lo compraré��