miércoles, 11 de octubre de 2017

Mi sudadera, mi bandera

Nací en Madrid pero no soy de aquí porque no me siento de aquí. Todo el mundo sabe que odio esta ciudad con todas mis fuerzas. Trabajo en Toledo desde hace diecisiete años y, a Dios pongo por testigo,  he blasfemado contra esta región cada uno de los días de esos diecisiete años, pero ahora paso días y noches en Alcázar de San Juan porque la vida es así, y cuando dices "Ni de coña", te espera en el futuro con un "Si, ya, claro".  Uno de mis abuelos era de Madrid, otro canario de madre cubana, padre catalán y abuelo francés. Otra abuela era de Villafranca de la Sagra y otra de Salamanca. Mi primo emigró a Argentina y tengo otra prima rusa. Quiero ser francesa, que me llamen Annette e ir al curro en bici con una cesta llena de pan y paté. No creo que en España se coma mejor que en el resto del mundo aunque podría alimentarme de jamón y tortilla de patata. Odio el sol y adoro la lluvia y creo que los españoles, todos, somos maleducados, gritones, pícaros y malpensandos... aunque intentemos quitarnos.  

Cuando era pequeña pensaba que del único lugar que se podía ser bien, que lo único lógico era ser de Madrid, de España. Mi universo era reducido y toda la gente que quería y que me quería estaba aquí. Todo lo que pasaba, pasaba aquí, ¿cómo vivía la gente de otros lugares cuando todo lo bueno estaba aquí? Después descubrí que eso era una majadería y que se podía nacer en cualquier sitio y ser de cualquier sitio, aprendí que lo mejor es ser de varios y de ninguno. O de todos.  

Dice Lili (si no la leéis ya estáis tardando) que «si tuviera que colgar una bandera, sería un paño de cocina». En mi ventana, yo colgaría una sudadera mugrienta que tengo desde los catorce años. Es azul o, mejor dicho, lo era, ahora es de un color que solo yo reconozco y que es el color de mi primer verano en Comillas. La sudadera me la compró mi madre crecedera aunque apuesto a que nunca pensó que fuera a durarme treinta años. Me la pongo en casa, para dormir cuando tengo miedo o estoy asustada. Las mangas me llegan a los codos y los restos del elástico de la cintura me quedan ombligueros, pero sería mi bandera porque es el único trapo que representa lo que fui, lo que he sido y lo que espero ser. Si me ves con esa sudadera puesta es que te quiero mucho. Y si la tengo que colgar en algún sitio que sea en la ventana de una casa, que se llamara Orbela y que todavía no tengo, en un sitio que todavía no conozco.


21 comentarios:

rosa peinado dijo...

Nací en Alcázar de San Juan, soy de Pedro Muñoz (Ciudad Real) y vivo en Cuenca...tengo una hija China...Me ha encantado tu escrito y estoy harta de Banderas que cierran el espíritu y el alma de las personas.

Sonia dijo...

Muchas gracias por plasmar mis pensamientos.
Me ha encantado.
Gracias por tu blog

Marta dijo...

Naci en Madrid de madre andaluza, padre navarro, abuelos italiano, inglesa, andaluz y belga. Yo no tengo tampoco bandera, creo en los beneficios de la mezcla en los amigos, la cultura, el arte, las tradiciones, los equipos de trabajo... Totalmente identificada con tu escrito. Gracias.

Alberto Secades dijo...

Alguien tenía que decirlo.

Gracias.

el chico de la consuelo dijo...

¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!

Leon Felipe

Luxindex dijo...
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Máximo dijo...

Yo sí tengo bandera la de España y estoy de acuerdo con ese sevillano que no tener bandera es otra bandera y opción muy progre por cierto.

Patrizia Corbacho dijo...

Hace poco que he descubierto tu rincón y me encanta, me río mucho y otras pienso un poquillo que nunca está de más. Mi abuela es francesa, nació en Marruecos porque su padre era funcionario francés. Su madre, mi bisabuela, nació en La Martinica, por motivos similares. Su marido, mi abuelo, nació en Tudela pero era arañes. Mi otra abuela nació en Madrid mientras sonaba el organillo de la verbena de La Melo era. Su madre era manchega, de Tomelloso. Su padre malagueño. Como buena hija de guardia civil, creció en diversas casas cuartel de Andalucía. Mi abuelo, era gallego, por parte de padre y madre. Madre De Santiago. Padre de Xeve. Mis abuelos maternos se conocieron en París, mi abuelo se exilió una noche por motivos diversos. Mi madre nació en París, a los cuatro años se mudó a Madrid. Veraneaba en Cullera y después en Java. Mi padre nación en Zaragoza (aunque sus padres vivían en Castellón), creció en La Plana y estudio y vivió en Zaragoza hasta los 30. Mis padres se conocieron en Cariñena, cuando mi padre ya daba clases en la Universidad y mi madre estudiaba COU en el Liceo Francés. Se casaron y vieron en Zaragoza aunque yo nací en Castellón (donde mi abuelo era médico). Me fui a vivir a Zaragoza a los pocos días de nacer. Después nos fuimos a vivir a Castellón. Con casi 4 años, mi padre se sacóuna plaza en Vigo y allí que nos trasladamos. Mi hermana nació en Castellón aunque vivíamos en Vigo. Yo no soy de ningún sitio y soy de todas partes. Me siento de cualquier sitio en el que mis hijos y yo nos echemos unas risas.

Tita dijo...

El duelo hacia adelante
Los empotradores
y éste

Fantabulovilloso

María dijo...

¡Me encanta como escribes, Moli!
Yo soy portuguesa, me casé con un gallego, viví en Valencia, Alicante y Murcia, y voy terminar mis días en la bahía de Cadiz. No tengo raíces, pero necesito siempre amar y sentir como mío el lugar donde vivo. Andalucía es maravillosa, no podría vivir en un sitio mejor, pero me gusta pensar en una España fuerte y unida, que progrese en paz y no repita errores del pasado. Por mis hijos, mis nietos y por todo el mundo, claro.

NáN dijo...

"La verdadera patria del hombre es la infancia", Rilke.

Todo lo demás, en cuanto a "pertenencia a", son mentiras creadas para dominarnos mejor.

Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...
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Anónimo dijo...

soy de madrid ( y tambien lo odio) creo que me encanta Barcelona y Canada, Francia, Japon...en Canada y Francia es posible que pudiera ser mucho mas feliz que aqui, en España. He desarrollado cero apego por el azar fortuito que me trajo al mundo en este pais y no en Sebastopol. La verdad es que a veces siento un poco de envidia por la gente que se entusiasma por banderas. Esto solo me pasa a veces. Cuando me pregunto que enzima me falta por no sentir Grandes sentimientos por mi pueblo ( madrid)o mi pais. Otras, creo que se vive muy bien asi. Gracias por tu post Moli.

María dijo...

Pues yo esta vez discrepo. Quizás por qué no tengo tanta mezcla de sangre. Tengo mucho menos glamur. Soy deValladolid, mi padre Segovia o y mi madre Palentina. Ni abuelos cubanos, franceses ni nada de nada. Y me siento de aquí. Por más que lo pienso no encuentro nada en común con una inglesa, un francés o un italiano. Lo cual no quiere decir que piense que lo de aquí sea mejor, pero tampoco peor. No tengo ningún complejo de inferioridad ni de superioridad. Pero no quiero ser francesa ni italiana. Ni llamarme Anette e ir en bici a todos los sitios.
Es un sentimiento que no tiene nada que ver con banderas, ni himnos ni cosas parecidas.
Lo que no acabo de entender por qué el sentirse de aquí se considera paleto. Ojalá fuéramos parecidos a franceses o ingleses y nos quisiéramos un poco más y fuéramos capaces de estar orgullosos de nosotros mismos. Con nuestras sombras y nuestras luces como todos los pais es del mundo.

Luxindex dijo...
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Anónimo dijo...

Es verdad que los españoles ( bueno no todos) nos avergonzamos de lo nuestro, como rasgo nacional. Supongo que tiene que ver con la historia nuestra. Sentimientos, cada cual tiene los suyos. E imagino que el punto equilibrado es saber lo bueno y lo malo de cada pais, pagar los impuestos debidamente ( como los americanos patriotas que en seguida sueltan ¡ soy americano y pago mis impuestos!) y aprender las cosas buenas que han patentado otras culturas sin complejos. Sentirse o no orgulloso de tu pais es tanto como proclamar ¡ mi novio es el mas guapo! un sentimiento legitimo y maravilloso, pero tambien personal e intransferible. Cuando no es un sentimiento fanatico ni cegador de la razon, debe ser agradable. Digo yo...

molinos dijo...

Para aclarar, a mi me parece estupendo que alguien se sienta muy español o muy de su pueblo, su barrio o su región pero es un sentimiento que yo no tengo. No es ni progre ni paleto, es lo que siento. Tampoco soy de ningún equipo de fútbol, ni creo tener un vínculo emocional con Rafa Nadal más allá de la simpatía y quien dice Rafa Nadal dice cualquier otro deportista.

Hay gente a la que su familia le es completamente indiferente o sus amigos. Para mí son lo más importante. María, yo no sé si tengo algún en común con un francés, pero tampoco sé si lo tengo con alguien de Cuenca, para mí ser de alguna parte no tiene ningún sentido. No es ni superioridad ni inferioridad, nací aquí, por tanto los papeles dicen que soy española y si me preguntan eso diré, pero vamos que para mí no significa nada y sí, me encantaría ser francesa aunque a lo mejor mañana quiero ser de San Sebastián o de Burgos. :)

Dorotea Hyde dijo...

Molinos: Creo que en este comentario mencionas algo que a mí me parece muy importante. Porque mucha bandera y mucha historia, pero luego, ¿de qué equipo de fútbol somos? Y uso la primera persona del plural, que últimamente odio desde las tripas, para hablar en general porque a mí el fútbol, cero patatero.
Un abrazo.

xaquin dijo...

Una de las mejores comparaciones que recuerde. Tanto por lo de "sudar" (dentro de ella) como por lo de "acompañar" (en momentos importantes). Y allá cada uno con su bandera (si también la suda y le acompaña)... mientras no mate en su nombre!

Lupidilup dijo...

Como casi siempre, Moli, estupenda entrada, con una opinión en la que coincido contigo. No me atan ni banderas, ni equipos de fútbol. Sólo mis allegados y mi propia historia vital. Cuando viajo veo lo positivo de los comportamientos foráneos, lo positivo de sus climas, de sus gentes, de su idiosincrasia. Cuando estoy fuera echo de menos España, pero me crispan tantas malas costumbres generalizadas. Reniego del estereotipo español pero repetidas veces me sorprendo siguiéndolos. También, cuando estoy fuera de Segovia la echo de menos, a sus paisajes, a sus cielos, a sus casas, a su clima y a sus gentes. Pero cuando estoy aquí reniego de muchos comportamientos, del excesivo calor del verano, del crudo frío del invierno, las lluvias incesantes en primavera y la tristeza del menguar los días en otoño.