jueves, 15 de junio de 2017

Odia al calor

El calor en mayúsculas aplasta, atora, embrutece, encabrona, crispa, hostiliza, da ganas de llorar, marea, debilita, hincha los tobillos, hace fluir riachuelos de sudor por el canalillo, marea, baja la tensión, quita el hambre, da jaqueca, desorienta, nubla la vista,  desconcentra, empana, ralentiza,  desorienta, provoca espejismos e impide dormir por la noche y adormece durante el día. 

El calor verdadero apaga la vida. No ilumina, nos envuelve en una bruma deslumbrante en la que todos los colores viven sin ganas, agonizan, esperando que el calor se canse. Las cosas, las personas, los edificios, los paisajes, todo pierde nitidez, sus contornos se difuminan y desdibujan. Hasta que no llegue el sol de otoño nada volverá a ser concreto. 

El calor es apocalíptico, llega como una plaga bíblica y no se puede escapar de él. Las calles se estrechan porque todos caminamos en plan comando, pegados a las paredes, aullando por encontrar la sombra. Llegar a casa no es garantía de refugio, abres las ventanas y descubres cómo se siente tu comida en el microondas. Tu cama, una hoguera. 

El calor que abrasa enmudece el mundo. Un tono rojo y denso lo cubre todo, amortiguando los sonidos. Solo oímos chicharras y, con mucha suerte, el zumbido sordo del aire acondicionado. Al caer la tarde, la noche, empezamos a escuchar algo: persianas subiéndose en busca de una inexistente brisa, los coches, los seres humanos atreviéndose a salir a la calle, ocupando las aceras y boqueando de puntillas para tratar de respirar aire que no provenga directamente del infierno de asfalto por el que caminan. 

El calor efervescente te aleja de los que quieres, los abrazos se vuelven pegajosos, el sexo se convierte casi en natación sincronizada y cualquier tipo de actividad física en el exterior se convierte en deporte de alto riesgo. 

Entonces, ¿qué nos ha dado el calor? Las sandalias, el placer de meter los pies en agua fría, las camisetas de tirantes, los ventiladores de techo que hipnotizan hasta cerrarnos los ojos, el gazpacho, el granizado de limón, los paseos por la orilla del mar, las piscinas al aire libre, las noches en la terraza, al fresco. 

Ajá. Lo que nos gusta del calor es todo lo que nos sirve para librarnos de él. 

Odio el calor. 


16 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues imagínalo embarazada de 7 meses. ¡No puedo más!

Irene dijo...

Con lo bien que se está cuando necesitas echarte algo por encima. Y con "algo por encima" me refiero a un jersey finito, no a un cubo de agua

El Búho dijo...

El título me ha dejado un poco en suspenso.... Pero como eres muy mandona, al final, no me ha extrañado el imperativo. Post apocalíptico. Aquí hoy con sirimiri donostiarra. Ya sabes que tiene casa cuando el calorcito toledano te agobie.

sonia dijo...

Yo también lo odio,si al menos viésemos cuerpos esculturales masculinos...

Anónimo dijo...

Buena reflexión, pero odiar, odiar, no. Yo odio la violencia, la crueldad. la maldad,... y hay cosas que me gustan poco o de las que me tengo que proteger: calor o frío intensos, hambre, sueño... En principio situaciones difíciles pero sin intencionalidad.
Para mí ahí está la diferencia.

Y este calor que estamos viviendo estos días me hace pensar en lo delicada que es la humanidad. No sobrevivimos con pocos grados por encima o por debajo de nuestro umbral...

"Esperando que el calor se canse..." muy bonito!

Gracias y buen día!!

Voz en off dijo...

El calor, lo deseábamos tanto, y ya estamos agobiados!

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Matías dijo...

Esto que nos está cayendo (aun en primavera), puede ser el preludio de un verano de horror.
Nunca imagine que el cambio climático avanzara tan deprisa.

Toy folloso dijo...

Odio tanto al frío que me autoconvenzo de que el calor es el ambiente óptimo. Incluso creo que resistiría unos cuantos grados más.
Los brotes de ira que ahora me atacan por cualquier tontería, deben ser algo colateral al calor, debo suponer....

Anónimo dijo...

Molinos yo ODIO el calor. No es que me moleste, me incomode o me agobie, sino que me resulta insoportable, así que cuando he visto el título de tu POST no me ha quedado más remedio que compartirlo.
Gracias

Oswaldo dijo...

¿Y el aire acondicionado?
En plena Venezuela tropical la ciudad que tiene fama de ser la más calurosa, Maracaibo, resulta ser la más fría. Prácticamente todos los locales públicos y la gran mayoría de los privados tienen un aire acondicionado puesto a temperatura de nevera, de manera que las veces que yo he estado allí he terminado enfermo a causa de los bruscos cambios de temperatura al entrar y salir de los distintos lugares con la frecuencia que lo hace quien está de visita en ciudad ajena. (Eso, cuando hay electricidad, cosa que está fallando TODOS los días, pero ese tema es harina del costal de la política y plena culpa del gobierno de porqu*.".*

En Caracas la cosa es diferente... Anoche, afuerita de mi casa en una terraza abierta, hacían veintiún grados. Temperatura perfecta... digo yo.

He oído, no me consta para nada, que cada año en Madrid se viven diez meses de invierno y dos meses de infierno...

Máximo dijo...

Pero no veas los que viven en la calle, que cualquier día nos puede pasar a cualquiera cuando Pedrito y Pablito se den la mano) lo que agradecen el calor.

disfrutaelcalor dijo...

Creo que te equivocas rotundamente, el calor no se odia, se disfruta.

Como todos los extremos siempre son poco recomendables también pasa con el calor igual que con el intenso frio pero tener calor;
obliga a usar menos ropa y sentirte mas libre,
disfrutar de la brisa nocturna,
refrescarte en la piscina,
disfrutar de refrescos, helados y del agua fresca,
lucir un bonito color de piel,
tener mas horas de luz para realizar mas actividades en tu vida,
en fin... al final es más positivo de lo que pintas...

Quizás las personas con poca actividad y/o energía se sientan algo "frustrados" por éste tipo de climatología, pero en la vida hay que saber apreciar todo, como es el calor.

Como no, siempre hay que tener cabeza para saber disfrutar de ésta climatología y no ir a lo loco como si se tratase de la primavera (que seguramente otros podrán sacar mas "odio" a éste esta estación del año).

En resumen, hay que saber disfrutar de los contrastes, como por ejemplo un buen abrigo con intenso frío. Piénsalo.

Consejo: Realiza actividad física moderada en horas y lugares adecuados y tómate una buena cerveza fresquita después en la piscina.

NáN dijo...

Con esta caló me da pereza comentarte.

Rob Nobody dijo...

Si, el calor excesivo aplasta, aplatana, cansa... pero para los que en vez de trabajar en Mordor trabajamos en Innsmouth, el calor es salir del trabajo y que hayan horas de luz por delante, es tener más opciones el fin de semana, es presumir delante de los amigos de que en mi casa SI hay corriente y dormimos tapados hasta en Julio, es hacer esa barbacoa que en invierno no haces porque si llueve se fastidia...

El frío es trabajo, es el microclima húmedo y con niebla de Innsmouth, es humedad fría que se te mete hasta los huesos por mucho abrigo que lleves, es no encontrar sitio en TU cafetería porque dentro hay pocas mesas y están saturadas y beberte el café de pie, es no salir de casa, es entrar al trabajo de noche y salir de noche, como en una película de terror...

Voz en off dijo...

Pues a mí me ha hecho gracia en vez de " Oda al calor", " Odia al calor"