jueves, 11 de octubre de 2012

UNA DOCENA DE CURIOSIDADES DEL CURRO EN UNA PRADERA





Currar en una pradera es básicamente lo mismo pero sin libertad de horarios, ni de actividad y normalmente en un sitio mucho más feo que esos espacios chulos del coworking. Por si alguien no lo sabe, una pradera, es aquel espacio en una empresa donde se apiñan varios departamentos, con las mesas de unos y otros pegadas, rodeada de peceritas donde está la gente más importante.

La vida en la pradera es dura, tiene sus características y hay que aprender a vivir con ellas.

1.El teléfono


Increiblemente hay gente que no es consciente de la existencia de otros 20 seres humanos en un radio de 5 metros que pueden escuchar sin ningún tipo de problema su conversación sobre las hemorroides de su madre, los cuernos de su primo o el examen de matemáticas de su hijo. Inexplicablemente si la conversación es de trabajo, esa persona cambia de tono y entonces susurra como si le diera vergüenza.

2. El móvil


La capacidad para estar consultando el móvil sin parar mientras está sentado delante del ordenador es inversamente proporcional a las veces en las que esa persona, se levanta, se va durante media hora y se deja el móvil a un volumen increíble con distintas sintonías para la llamada, los wasap, los sms y los mails. Una tortura para el resto de la pradera que piensa..¿ No sabe que es móvil??? ¿móvil de movilidad??

3.Los cumpleaños


La pradera es un sitio inhóspito donde la gente mataría por un metro más de espacio, pero llegan los cumpleaños y el buenrrollismo hace acto de presencia. Una misteriosa cadena de mails con el texto “ es el cumpleaños de Fulano. Hay que poner 5 euros ( los que queráis), llevadlos al despacho verde” hace su aparición en la bandeja de entrada. Es altamente probable que tú no sepas quien es Fulano ni tengas malditas ganas de dar los 5 euros, pero quedarte sentado disimulando cuando toda la pradera se levante a cantarle el cumpleaños feliz ..no parece la mejor idea para sobrevivir en este ecosistema.

4. Comidas y bebidas


Hay especímenes en la pradera que se han creado una auténtica despensa en los cajones de su mesa. Si hubiera un holocausto nuclear sobrevivirán: infusiones, yogures, fruta, galletas, frutos secos, servilletas, cubiertos, aceite..todo un mundo de confort. Los más profesionales tienen incluso una sucursal de su cuarto de baño: crema, cepillo de dientes, pasta, hilo dental, colonia, un peine, una maquinilla, el kit de maquillaje. Los ves y dices, la especie está a salvo, hay gente con recursos.

5. El efecto mi tesoro


En la pradera todos somos iguales para la empresa. Todos tenemos la misma silla incómoda, los mismos bolis que se secan, los mismos ordenadores que se cuelgan, pero eso da igual. Son mi tesoro. “ Mi silla”, “mi grapadora”, “mi boli”, “ mi paquete de folios que eleva el monitor”.

6. Es una papelera..¡¡no el Santo Grial!!


Vas andando por la pradera con un folio que quieres tirar. Te acercas a la primera mesa del camino, te agachas y lo tiras en una papelera. ¿ Qué haces?? Esa es mi papelera!!..te contesta el dueño poseído por el efecto mi tesoro. Mucho cuidado con lo que tiras en las papeleras de otros..

7. La impresora colectiva </ h2>


La impresora es una herramienta diabólica en cualquier sitio, la pradera, un despacho o tu casa. Está programada para dar ganas de suicidarse al usuario..pero en la pradera hay que tener cuidado porque pueden asesinarte si alguien considera que se ha estropeado por tu culpa. Lo mejor es ir hacia ella rápidamente y volver dando un rodeo y diciendo “pio, pio que yo no he sido”…

8. Cuidado con el “ya que vas”


Hay praderitas y grandes praderas. En las grandes praderas hay que planear muy bien los desplazamientos porque hay auténticos profesionales del culo pegado a la silla que al menor movimiento que realiza otro le asaltan con: “ ya que vas a la impresora me traes mi informe”, “ya que vas al armario de material me traes un pilot”, “ ya que bajas a centralita llevas este paquete”..

9.La sordera adquirida que disimula atención máxima


Bronca en un extremo de la pradera, a gritos. Es imposible no escucharla, pero los que no están metidos en el ajo aparentan una sordera indiferente que disimula una atención máxima, un despliegue de antenas telescópicas para poder captar hasta el más minimo detalle de la bronca.

10. El murmullo praderil


A cualquier tipo de bronca en la pradera o en los despachos aledaños, le sigue un murmullo. Como la hierba cuando la mueve el viento. Los cotilleos pasan de mesa en mesa, mientras los habitantes de la pradera se parapetan tras las pantallas. Es un murmullo constante que se detiene en seco cuando los protagonistas de la bronca aparecen en la pradera.

11. El trato de las pantallas


Este es un pacto entre habitantes de la pradera. No está escrito, no se habla de él pero todos lo conocen. “ Yo voy a hacer como que no he visto lo tienes en la pantalla y tú harás lo mismo con la mía”.

12. El abandono de la pradera


Cuando alguien abandona la pradera porque ha conseguido optar a una pecerita con vistas a ningún sitio, se convierte en un apestado, en un traidor. Puede haber sido el habitante más popular de la pradera que al pasar a pecera se convertirá en un ser odiado y el murmullo de cotilleo surgirá en cuanto cierre la puerta.

Trabajar en la pradera conociendo estas normas no es tan peligroso..pero hacedme caso, si podéis elegid el coworking.

18 comentarios:

Ana María dijo...

Moli, buenrollismo es con una sola erre!

Me encanta el punto 4. En la facultad pertenecí a una asociación, y también hacíamos acopio de cosas básicas para la supervivencia. En el armario había un juego de sal, aceite y vinagre, una jarra de agua de cristal, varios juegos completos de cubiertos y algún vaso. Y un rollo de papel higiénico, por si las contingencias xD

La pradera... Ese ecosistema :)

:*

Anónimo dijo...

Trabajo en una pradera publica y no lo sabia hasta ahorita mismo. Se cumplen todos los puntos con excepción del de los cumple !5 €¡ No los ponemos ni a los nuevos bebes.
Caracola

Oswaldo dijo...

¡Geniales tus doce puntos!

Hace poco logré que me instalaran, después de años de insistencia en mi pradera, una tarjeta de video especial para manejar dos monitores y, por supuesto, los respectivos aparatos. Grandes, ellos.

Me ha impresionado el bajo nivel de comentarios al respecto. Prácticamente nadie ha venido a felicitarme (sólo uno) ni tampoco a envidiarme o criticarme (Lo mismo en este caso)
Pero... Poco a poco, a la chita callando, han proliferado las solicitudes de las tarjetas necesarias para manejar dos monitores, ASÍ SEAN PEQUEÑINES, ELLOS.
Fortísimo, aunque disimuladísimo movimiento de influencias políticas subterráneas.
El aspecto clave de mi comentario de hoy es lo disimulado del manejo de la envidia del tesoro ajeno entre los copradereros

NáN dijo...

Un móvil abandonado con los soniquetes a volumen elevado puede ser un aceptable móvil del crimen. O como mínimo, un movilicidio, dejándolo en un vaso con agua.

Juliet dijo...

Yo hace un tiempo también habitaba una pradera... ahora, por suerte, ya no. Hay especímenes de todo tipo. Los que se pasean hablando por el manos libres como si comprara acciones en bolsa, las que cotillean en la impresora durante 20 minutos, la que tiene todo el día la granja del facebook puesta, el que lleva de tono la alarma del móvil de la marcha imperial de la guerra de las galaxias y le suena cada puñetero día a las 12h en punto para tomarse una pastilla, la típica cobradora del frac que es la que hace la colecta para los regalos ("me debes 3 céntimos porque al final compramos una felicitación de cumple grande y claro, no llegaba"), el que tiene su mesa llena de fotos de niños que parece que tenga un millón y solamente es un uno en diferente pose.... en fin... ver para creer. Las praderas son muy curiosas........!!!

lotronan dijo...

Te has olvidado la foto del perro, Juliet. En los tíos, con lugar mejor que los hijos.

Al Neri dijo...

¡Qué agobio! Creo que llevaría muy malamente trabajar en un espacio tan compartido.

Anónimo dijo...

Mala la pradera, malo el coworking, malo el hormiguero que acaba de inaugurar Repsol en Madrid. Y aún así cuanta gente se mataría por entrar en esos sitios y tener un curro. Es lo que hay.
Que S&P nos pille confesados.

Camilo

Yoya Fernández dijo...

¡Ja ja, totalmente cierto, yo he sido praderista!

Tita dijo...

Coworking ¿qué es eso?

NáN dijo...

trabajo en colaboración (¡ay qué risa, tía Felisa), normalmente por red. Cada uno desde su casa y el empresario ahorra una pasta en espacio de oficina, equipos, mesas, sillas, etc.

También hay centro de coworking con muchos puestos que alquilas por horas, o te asocias, llenos de frikis de la programación, el diseño, las herramientas. En cuanto uno tiene un problema, salen 5 frikis dispuestos a ayudarle.

Puedes travajar en coworking para tu empresa desde un centro autónomo de coworking.

A más de más. A este paso, los que consideran la pradera como un centro de supervivencia están a un paso de poner gallinas, por los huevos, corderitos y cerdos.

No vaya a llegar el casi fin del mundo y pasemos hambre y necesidad.

Burbuja dijo...

En mi mini pradera tengo a #lasusti cubriendo la baja por maternidad de mi compi y fruta y yogures no, pero una maza de jamón, panceta ahumada o cualquier cosa grasienta sí que me he encontrado en mi cajón, con el consiguiente rastro de migas y grasa dentro del mismo (he dicho que ella está en mi mesa???)
Asqueroso. Mucho.

No me hubiera importado trabajar en mi casa y ella en la suya xD

Anónimo dijo...


Ay por dios!!! "travajar"?????

NáN dijo...

No es culpa mía, Anónimo, que la "b" y la "v" estén juntas en el teclado. Además, no es la única errata de ese comentario.

Pero sobe todo, ya me he cortado el dedo que se equivocó.

Prometo que incumpliré la promesa de leer lo que escriba antes de enviarlo, en lugar de después.

Anónimo dijo...

trabajo en una cosa de esas, la verdad que ignoraba que se les llamase praderitas pero aunque ya lo llevaba bastante bien(me encanta trabajar con mis compis revoloteando a mi alrededor, compartimos nuestras chuches y de vez en cuando si nos queda algún ratito libre nos reunimos alrededor de un monitor y empezamos a ver blogueses de moda que nos gusta mucho a todos)y a partir de hoy prometo y me comprometo a ir más alegre a trabajar, si es que cabe esa posibilidad porque la verdad es que a mí me chifla mi trabajo, vamos que estoy por pedirles a mis jefes-tengo varios y todos geniales, una suerte lo sé-un cheflong de esos para poder quedarme más tiempo cuando lo necesito y tener un sitio donde echar una cabezadita-recuerdo cuando estudiaba que recomendaban hacer descansitos periódicos para lograr una mayor productividad, pues a esos estudios yo me apunto, vamos que estoy conforme y los llevo a rajatabla siempre que puedo y si no, no pasa nada que el silloncito de mi house me espera religiosamente cada día para que me apodere de él y bien agustito que está, oa l menos hasta hoy no se me ha quejado

Trabajo en una pradera, mola mogollón jo¡¡

Anónimo dijo...

Otras cosas ( algunas realmente increibles ) de mi ecosistema praderil:
Suscribirse al Vogue y poner la direccion de la empresa, "porque en casa me lo quitan del buzon".
Igual con los pedidos online porque no tengo portero ( santa paciencia las de recepción)
El tecleo enfurecido tras una bronca
Ir al baño juntas con más de 30 años
Sube el aire , baja el aire
Cepillarse los dientes en pandilla
Saber de qué planeta provienen algunos de la pradera
Sube el aire , baja el aire
Poner el nombre en las perchas
El autismo temporal por los cascos
Sube el aire , baja el aire
Enfadarse por uno tiene un ordenador mejor que el otro, o un teclado ergonómico y yo no, o en reposa pies y yo no
El “que pone en tu tarjeta?, y porque yo no?”
me pone en copia de los correos o no me ponen
quien tiene que responder al teléfono
El pestazo de la pradera porque como tengo reduccion de jornada me traigo el tuper de bonito con tomate y como delante del ordenador (si comes delante del ordenador debe ser que computa como jornada laboral aunque mientras tanto te leas el horoscopo en internet)
sube el aire , baja el aire
la respuesta de “tiene que ser ahora?” (parecen adolescentes)
horas a la semana hablando de futbol , le peluquería o las ofertas de Zara
sube el aire , baja el aire
Y un bote XXL de vispring en un cajon para la resaca de los viernes

David Moñino dijo...

Tú trabajas en mi empresa, seguro, jajaja.

http://corderitosmansos.blogspot.com

Anónimo dijo...

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