viernes, 8 de abril de 2011

DE CHAPA

La fortaleza es la manera de sobrevivir de los extremadamente sensibles, son los abuelos de Heidi.


Cuando somos canijos, todos somos de plastilina. Todo lo que te pasa te va dejando una huella, una marca. Algunas duelen más y otras duelen menos, algunas dejarán una marca para siempre y otras se borrarán casi al instante. Poco a poco vas formando una especie de cuerpo con el que te enfrentarás al mundo.


Más adelante se deja de ser de plastilina y en mi teoría hay dos opciones…pasas a ser de plástico o de metal. Eres Heidi o su abuelo.

Al contrario de lo que se pudiera pensar de primeras, los de metal son los extremadamente sensibles. Adoptan ese material porque saben que cualquier cosa les afecta. Son muy observadores, muy empáticos y le dan muchas vueltas a la cabeza. Les gustaría poder abstraerse del entorno para percibirlo menos, para sufrirlo menos...pero como eso no es posible...optan por ser de metal.

A un metálico todo lo que pasa le afecta...le deja bollo. Una abolladura que deja marca. Un golpe que nunca recobrará su apariencia primera. Como se conoce y sabe que esto es así, intenta dimensionar las cosas importantes, que deben afectarle, de las chorradas. Esas chorradas pueden ser cosas que para la gente sensible sin más son un drama, pero para el fuerte no pueden serlo porque si le afectaran esas nimiedades iría por la vida completamente abollado. Esto no quiere decir que cosas que los Heidis son importantes a él le parezcan chorradas. No. A los de plástico tooodoo les deja marca, pero se recuperan enseguida, muy rápidamente vuelven a cómo estaban. Los fuertes no, por eso tienen que esforzarse en que algunas cosas simplemente les reboten. Ejemplo práctico: padres para los que dejar a su niño en la guardería es un drama de proporciones cósmicas, madres que sufren al terminar su baja de maternidad…etc., Lloran y sufren y las pasan putas. Para alguien con una sensibilidad extrema…eso no puede causar un drama vital…tiene que relativizarlo y decir: vamos a ver, eso es una chorrada, no puedo dejar que me afecte. Necesita reservar su fuerza para cosas más graves.

Los que son de plástico son como Heidi. Van por el mundo alegremente, sin muchas preocupaciones, disfrutando de todo y llorando de amor, felicidad, por el color de las margaritas, porque Pichi se ha roto un ala o Niebla casi se lo come. Son sensibles y se les nota, cualquier cosita superficial les afecta mucho, se doblan, se abomban y se les nota. Todo el mundo considerará que son personas con mucha sensibilidad, adorables, queribles, achuchables y necesitados de cariño. Heidi se considera a sí misma una persona buena y encantadora. Amable al trato y sin dobleces.

El abuelo de Heidi es de metal. Camina por la vida pesadamente, un paso detrás de otro. Cada paso que da le cuesta porque es consciente de cada vez que pone un pie delante de otro. Nada de saltar alegremente sin pensar, recogiendo flores y olisqueando. No. Cada paso que da lo disfruta y lo sufre de igual manera. No es que sepa lo que hace, no es más listo que Heidi, pero sabe que cada paso que da le acerca a algo y le aleja de otra cosa. Si decide ir por aquí, sabe que deja de ir por allá...aunque también sabe que en algunas ocasiones podrá volver a atrás, pero eso será duro. El, que va andando con zapatos pesados, disfruta como Heidi. Puede incluso disfrutar más y es más consciente de todo lo que pasa a su alrededor.

Por eso mismo, la felicidad del abuelo de Heidi es mucho más acojonante que la de Heidi. El extremadamente sensible sabe ser feliz y lo que es mejor sabe CUANDO es feliz. Aprecia ese minuto, ese momento, ese día, ese mes…ese instante de felicidad. Y se le nota mogollón. Toda su chapa brilla y refleja lo feliz que está. Si lo tocas...incluso quema.

Un extremadamente sensible es siempre muy empático. Aprende que no mola ver como sufren los demás. Como no le mola ver a los demás sufrir (quedan excluidos los sufrimientos de gente a la que le tengan mucha manía), hace lo posible porque los demás no sean conscientes de su sufrimiento. Nada de efusiones emocionales de llanto, pena o dolor…que dejen a los demás con cara de póker y sin saber qué hacer. Este mecanismo es un arma de doble filo...porque los demás que no son como él...no piensan: oh vaya…lo está pasando tan mal que ni siquiera se le nota. Normalmente piensan: oh vaya, que fuerte, es que nada le afecta y si le afecta tiene los cojones de tirar para adelante...voy a llorar yo para que me ayude a mí.

Por eso se traga su pena, su dolor y su sufrimiento. Cuando algo le hace daño...le llega dentro. Traspasa la chapa y la agujerea...ese hueco no se cerrará jamás. Los bordes nunca volverán a unirse y se quedarán para siempre al aire…con el tiempo puede que esas aristas se pulan un poco...por el paso de los años y porque a base de repasarlos con la memoria, el extremadamente sensible consigue que se le haga callo en el alma y le duela menos...pero jamás deja de dolerle. Los agujeros en la chapa jamás se curan. Y siempre duelen.


No hay nada que acojone más que el llanto de un abuelo de Heidi. Las lágrimas de un fuerte acojonan muchísimo. Incluso a él mismo le dan miedo.

El humor negro es vital para la existencia de un extremadamente sensible. Cualquier cosa, tomada con humor negro duele menos. Para esto hay que ser inteligente…lo siento pero es así. La gente simple no entiende el humor negro. Sufre menos eso sí, .pero la gracia del humor negro se la suele perder con frases del tipo: “yo creo que con la muerte de un padre no se puede bromear”…

Y por último, un extremadamente sensible siempre desconfía. Desconfía. Sabe perfectamente cómo es y de lo que es capaz. Para lo bueno y para lo malo, sobre todo para lo malo. No se hace ilusiones sobre su buenismo y por supuesto tampoco se lo hace sobre el de los demás, aunque lo vayan vendiendo como Obelix: comprad comprad...mi buenismo. Un extremadamente sensible jamás se fía de primeras, ni de segundas…y siempre siempre estará a la defensiva. No es que no quiera dejarte entrar…es que sabe que si entras es muy probable que le hagas daño.


Por todas estas cosas los abuelos de Heidi pueden resultar antipáticos, fríos o dar miedo. Sin embargo, si consigues que te permitan rozar el frío metal, quedarás atrapado como si fueran un imán.


Fin de la chapa.

49 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder. Menos mal que te ha quedado mal, que si no...

Yo soy mezcla, ¿se puede ser mezcla???

Anonima que rima con Ira

Peque dijo...

Soy un abuelo al cien por cien, y hay algunas Heidi que si pudiera les daba un par de tortazos para que espabilaran, pero mejor no.

XEIA2410 dijo...

Precioso y muy gráfico. A quién has cogido como modelo??? Porque tendrás una chapa cercana, no??
Como casi todos, da que pensar. Hala, deberes para el finde!!!!

Es parecido a lo de la gente que conoce sus límites y la que no. La primera, se amarga por no llegar a más y la segunda vive feliz en su ignorancia y no se dan cuen de nada!!! Lo dicho, para pensar un buén rato en ello.

Feliz finde a todos!!!

Oswaldo dijo...

Moli, eres genial. Siempre. Pero hoy, ¡Te pasaste!

NoSoySolterSoySingle dijo...

Increíble el post de hoy!!!! Sencillamente genial...

desgraciadamente soy metal... de esos que parecen resistentes a cualquier golpe pero que al contrario... soy demasiado sensible (aunque no lo parezca!!!)

El niño desgraciaíto dijo...

Yo tengo cierta acidez en el humor y cierto coracismo típicos del abuelo de Heidi, pero creo que tampoco soy abuelo 100%.

Yo creo que tengo cierta plasticidad (o resiliencia... tenía que soltarlo!) más propia de Heidi.

Anónimo dijo...

De lo mejorcito que has escrito nunca. Esta semana has estado sembrada, se nota que llega el calor que es lo que te gusta...
Gonzalo de vuelta.

Babunita dijo...

Como dice END, también hay metales maleables como aluminio, plomo, cobre, estaño... Nosotras preferiríamos ser hierro forjado, pero claro, eso no lo puede una decir de sí misma... A ver que dicen de nos cuando descansemos bajo tierra...

Lileth dijo...

De metal. Me has clavado, chica.

Anniehall dijo...

Pues yo también debo se uno de esos 'nuevos materiales' porque creo que en general soy muy metal pero a la vez soy muy llorona, pero mucho.

Anniehall dijo...

Ah, y de "mal" nada. Muy bien.

DDmx dijo...

Por eso hay que ser agua.

Sonia Ferreiro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
PRIMAVERITIS dijo...

jo tía, que lista que eres!

MARÍA dijo...

Lo malo de ser metal es que hay veces que necesitan que alguien les diga "tú puedes" o simplemente se queden a su lado, dando apoyo... pero el resto se ha acostumbrado a que el metal se levante solo, y no cree que sea necesario ayudarle...
Lo malo de ser plástico (me gusta más Heidi), es que al final la gente no toma en serio tu tristeza o tu dolor, o tu necesidad de achuchar... como siempre te vas angustiando, alegrando por todo...
A lo mejor es mejor ser una aleación...

blog marlei dijo...

Me ha hecho pensar esta entrada.
Gracias.
A disfrutar del finde¡¡.

P.d. Hay gente que no nace de plastilina. Y no es por llevar la contraria. En serio. Por ejemplo la Rottermeyer. Aquella no nació de plastilina.

Anónimo dijo...

¡Qué intensidad, y qué velocidad posteadora!
Creo que estoy casada con el abuelo de Heidi, y a veces con él puedo ser Heidi. Pero yo también soy más metal

Beatriz dijo...

De metal y con humor negro.
Como dice una amiga psicóloga: dura no, resistente.

XAquí dijo...

Un post que está escrito requetebien, y tiene mi desacuerdo. No somos así o asao, ni siempre así ó siempre asao.
Curiosamente esta mañana en el mismo episodio, en el que lo he pasado muy mal y he dejado ver lo harta que estoy, me han llamado fuerte y débil.Uno es lo que es, ponerse etiquetas es extremadamente limitante.
Que la gente que no entiende el humor negro es cortita de mente y experiencias vitales, pues sí.

XAquí dijo...

Pero de todas formas, el post sí da para pensar; es cierto que define dos tipos de personas muy dadas a enfrentarse, y mi escasa y paradójica -muy paradójica, con doble y hasta triple sentido me resulta muy fácil decir lo que sea, hasta en verso; con uno solo, nunca lo consigo a la primera- capacidad de expresión hoy brilla con resplandor plástico y metálico, por su ausencia.

Alber dijo...

Yo soy metálico, pero hierro forjado en altos hornos cantábricos por lo menos!! La vida me ha ido pegando estacazos y algunas abolladuras llegaron a agrietar la coraza...menos mal que el optimismo sirve para limar los bordes abiertos y hacer la coraza más acogedora, que si no...

Sabática dijo...

Jo Xaquí, lo malo de rimar tan paradójicamente,
es que te va a entender muy poquita gente.

................................

Precioso, Moli.

disorganized creativity dijo...

Mal, mal, no diria.

Beso
De mujer de hojalata a mujer de hojalata.

nán dijo...

Joder, Moli, la agramaticalidad de la primera frase me ha hecho daño, que lo sepas.

Y el ejemplo práctico es pasto preferente para cowmummies, quedas advertida del riesgo: la lista de posts de la Maligna que hay que leer (y tener estómago para ello) crece y crece.

Tus teorías son aceptables, aunque no me ha parecido tan redondas como otras anteriores, porque no adviertes contra la metáfora de que con los Chapas y los Plastas pasa lo mismo que con los animalitos del Señor: que hay mucho cordero disfrazado de lobo.

Efe Morningstar dijo...

Mierda, ¿yo no era un cocodrilo? Moli, a la gente de ciencias no nos puedes cambiar de metáforas cada tres días porque nos perdemos.

¿Me puedo pedir Amedio?

Pilar dijo...

El metal es dificil de vestir, porque las heridas no cierran.

Cuanta verdad!

Anónimo dijo...

me encanta no voy a decir que soy pero me ha encantado ¡¡¡
N

Illuminatus dijo...

Ehmmmm... Eh, si, bueno, ya si eso hablamos.

Oriana dijo...

"comprad comprad mi bunenismo.." jajja... que grima me da eso cuando estas viendo venir el desastre, eso me parece a mi que es un poco como el refran, que a mi me encanta, de que "el camino del infierno esta empedrado de buenas intenciones"; vamos que si nos fiaramos de todo el "heidi" que encontramos en el camino apañaos ibamos a estar. Yo no le veia gracia al humor negro, pero ninguna, hasta que llegaron palos gordos, entonces si lo entiendes, muy inspirado ! :)

Tita dijo...

Moli dijo:

"Para alguien con una sensibilidad extrema…eso no puede causar un drama vital…tiene que relativizarlo y decir: vamos a ver, eso es una chorrada, no puedo dejar que me afecte. Necesita reservar su fuerza para cosas más graves."

La historia de mi vida. Y envidio a los de plástico ¿eh?

Lo malo de "los fuertes" es que nadie que yo conozca, salvo tú que lo has descrito, y otros cuantos "fuertes", sabemos el precio de esa fortaleza. Tengo grabaito cuando se murió mi padre, y mi tío hizo un barrido entre la gente, y me escogió a mí (a mí, a la hija mayor del muerto) porque estaba más entera, para decírselo a mi abuela (la madre del muerto)

Y sí, gracias a un comentario nos descojonamos histéricos en el tanatorio 3 horas después. Pensar en lo que se hubiera reido mi propio padre de la gilipollez no hacía sino que nos riéramos más todavía. Poca gente entiende eso. Que lo grave era que se había muerto, y lo demás, no tenía importancia.

¡Joder, qué bien explicado todo el post!

Anónimo dijo...

¿Por que todos pensamos que somos metal? Un poco más de autocrítica

despues_de_la_lluvia dijo...

Los 'metálicos' no necesitan que 'los quieran'. Están genéticamente (¿metálicamente?) preparados para aguantar una intensidad de soledad mucho mayor que los 'heidis'.
Los 'metálicos' han muerto tantas veces que han aprendido a resucitar.

(Me parece...)

Tita dijo...

Anónimo: ¿es mejor ser de chapa?

¿Dónde pone eso?

Yo me repito: me dan envidia los de plástico, se abollan y se desabollan rápido, no creo que sientan ni más ni menos intensamente, y tienen la ventaja de que no se les exige estar siempre arriba "porque son los fuet-tecitos" y.."si tú caes ¿que va a ser de nosotros entonces?"

Las chapas solo se sienten comprendidas entre chapas. Pero muchas veces esa propia apariencia de chapas hace que no se acerquen entre ellas a confesarse sus abolladuras. Iría en contra de su propia naturaleza.

Las chapas solo se pueden permitir el lujo de dejar ver sus lágrimas a un o una superchapa bajo las sábanas y sin que nadie más conozca su verdadera naturaleza ( eso si han tenido suerte de encontrar a superchapa)

Y nada hay más catastrófico, y que más pena y ternura me de que ver a un-una chapa que perdió a su superchapa y quedando siniestro total para el desguace.

Y yo repito ¿es bueno ser chapa?

Anónimo dijo...

Moli, dile a EFE qu eAmedio era el mono de Marco.

JuanRa Diablo dijo...

Este es uno de esos post que me dejan mirando el punto final durante muchos segundos.

¿Chapa?
¡¡Chapeau!!

shopgirl dijo...

Me he sentido muy identificada con el abuelo de Heidi, sobre todo en los últimos párrafos. Así que me mola, porque también incluye los primeros.

Nora dijo...

¡Guau! Muy bueno. Aunque me gustaría ser toda de metal, creo que soy de metal, plástico, corcho, PVC, etc., todo junto derretido.

gingerholic dijo...

Me ha fascinado el post y no me he podido resistir a dejarte un comentario. Me he identificado tanto con lo que cuentas... Simplemente genial!

yle... dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
yle... dijo...

Es uno de los(tus) post ke mas me ha gustado.....ay ke pena...la proxima vez ke me digan ke soy borde les dire ke no...ke soy como el abuelo de Heido...y a tomar por culo

yle... dijo...

HEIDI..perdon

Anónimo dijo...

Bestial!

Anónimo dijo...

Qué gran verdad!
Con cada post nuevo te superas. Moli mola mil!

exseminarista ye-ye dijo...

Me encanta, no podría haberlo explicado mejor. Vamos, ni parecido.

Salud y eso.

hitlodeo dijo...

Molí, éste es uno de los post que más me han gustado.
No sé, o no quiero saber, donde encuadrarme, pero me ha encantado. La reflexión es magnífica.
Alguna vez he escrito sobre esas personas mayores de la aldea, que sentados en su silla y con tono tranquilo responden a las preguntas de los jóvenes turistas, respuestas llenas de la sabiduría de una vida que son menospreciadas por la falta de experiencia. El abuelo de Heidi era genial.
Un beso.

Lola dijo...

Precioso Moli, qué bonita reflexión.

Gracias.

Aliena dijo...

Brillante!

Pero no me veo 100% abuelo de Heidi ni 100% Heidi. Seré alguna aleación rara ¿¿??

Según la teoría de los 5 elemntos en la Medicina Tradicional China, el metal controla a la madera pero el fuego domina al metal. Creo que esos de fuerza extrema para salir adelante y arrastrar a los demás son más fuego que metal y así nos podríamos encuadrar más en el grupo del metal ;) qué rollo acabo de soltar :P

Anónimo dijo...

Me ha recordado una canción de Antonio Vega:
"...Donde las haya tenaz
Mujer de cartas boca arriba
Siempre dispuesta a entregar
Antes que sus armas su vida.
Mujer hecha de algodón
De seda de hierro puro.
Quisiera que mi mano fuera la mano que talló tu pecho blando en un material tan duro..."
Se puede ser de seda y hierro
L.

Quercus dijo...

brutal! lo mismo ke dicen por arriba, no se si kiero identificarme con ninguno pero desde luego una pedazo de reflexión merece.
se lo paso a "mi leona" para ke lo lea pero ya.

leonas, gazelas, heidis y abuelos. como molan los molipersonajes.