viernes, 4 de diciembre de 2020

Sin batería

 © Stefan Zsaitsits
Nunca he sido muy buena midiendo. No sé calcular alturas, ni volúmenes, ni distancias, ni capacidades y al elegir un táper para guardar los restos de la comida siempre dudo, siempre pienso que voy a equivocarme, que será demasiado grande o demasiado pequeño. Tampoco soy buena calculando el tiempo que voy a tardar en llegar a algún sitio, en prepararme y, por eso, suelo llegar tarde. Solía, cuando iba a alguna parte. Ya no voy a ningún sitio. 

Ahora, además, soy malísima calculando lo que me durará la batería o las fuerzas para hacer algo por la tarde. La mañana, casi sin dormir, me muevo propulsada por el café, la pastilla, las tostadas y la ducha pero esa energía se acaba según se acerca la comida y a las tres de la tarde ha desaparecido por completo. Cualquier cosa que, al levantarme, planeo hacer por la tarde, se vuelve totalmente inalcanzable cuando llega el momento. Dicen que la energía ni se crea ni se destruye, pero en una depresión se destruye, se esfuma, desaparece, se queda reducida a lo justo para permitirte seguir respirando y darte cuenta de cuando tienes que ir al baño. El resto es imposible. 

Cuando termino de trabajar me desplomo. No tengo ni siquiera ganas de leer. Me pongo a ver Silicon Valley, María se marcha a un examen, Clara a clase de baile. Se hace de noche y no enciendo la luz. Escucho el tráfico de mi calle, veo las luces encendidas en los edificios que rodean mi casa, me pregunto qué tipo de psicópatas viven en el piso que ha puesto unas luces de navidad que parecen las de poltergeist y se acabaran acuchillándose unos a otros enloquecidos por esa luz blanca que desde mi casa a cien metros en insoportable. Pienso en que no tengo nada obligatorio que hacer, que puedo vegetar sin sentirme (muy) culpable. Nada urgente, nada importante, nada vital. Vuelven las niñas, oigo el ascensor, sus pasos en el rellano y el giro de la llave en la puerta. Entran con cuidado, como si hubiera un enfermo en casa, hay un enfermo en casa. Se duchan, tocan la guitarra, cantan, se pelean por la franja de diez cm que une y separa sus mesas y que es su Linea Maginot. Lo que hay ahí no es de nadie y es de las dos y se defiende con la vida y a gritos. ¡Ese calcetín no es mío!¡Sí, es tuyo y lleva ahí tres días! ¡Hace tres días yo no estaba, ja...es tuyo!

Sigo en el sofá. Es de noche cerrada y agradezco tanto que sea diciembre y no mayo o junio con sus días eternos. Se está mejor de noche. Duele menos. Queda menos. Preparo la cena, el pollo se ha puesto malo así que solo hay brócolí. Larga vida al yogur griego de Mercadona en envase para zambullirse, que nos sirve de complemento. Vosotras, cuando estudiáis historia ¿Dónde os posicionáis? Clara lanza una de sus preguntas bomba que caen en medio de la conversación creando un vacío de sorpresa. ¿Qué? "Sí, que si sois realeza, nobleza, clero, burguesía o campesinado. Yo me pongo en la burguesía". No sé puede ser más personaje que ella, pero sacando temas de conversación no tiene precio. 

Vemos Gambito de dama. No soporto el ajedrez, provoca en mí el mismo efecto que las matemáticas, los sudokus o la legislación sobre inversión en obra cinematográfica, no me interesa absolutamente nada. No me gustan los juegos de pensar, de contar, cuando juego a algo quiero divertirme, descansar la mente, distraerme, pasar el rato, perder. A ellas les gustan las escenas de ajedrez, saben jugar. A mí me gusta ver la serie con ellas y las faldas de vuelo de ser feliz. Y me gusta escribir cosas divertidas pero tampoco tengo energía para eso. 


21 comentarios:

Eliahh dijo...

Creo que es la primera vez que me fijo en que ya escribes los nombres completos de tus hijas, que no son C y M. Para mí se van a quedar en letras, si no te importa demasiado, es la costumbre :)
Desde el confinamiento yo tampoco soy capaz de sentarme a leer, es demasiado pensar. Quemo tuiter de tanto mirarlo, he visto mil series e incluso he vuelto a jugar al PC por temporadas. Será la fatiga esta pandémica que dicen.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Te leo con cuidado. Con un tono suave. Me sorprende a pesar de todo tu sentido del humor y tu capacidad de trabajo... sólo recordarte que sonrías. Aunque no lo sientas, ya sabes que tu mente lo recibe y lo agradece. Yo me lo propongo cada vez que salgo de una habitación.
Un abrazo bien grande

Marujaenindia dijo...

Animo, Moli! Ya has estado ahí, has escrito sobre ello, y aunque ahora parezca imposible sabes que se puede salir al otro lado porque ya lo has hecho una vez. Imagina que Wesley y Buttercup tuvieran que cruzar el Pantano de Fuego por segunda vez. No saben cuantos RAG se encontrarán, pero sí saben que se puede luchar contra ellos... y vencer. Un abrazo muy fuerte.

Anónimo dijo...

buen escrito, me agrada retomar tus posts. ...ahora voy a buscar en tu blog a Lamaitre que seguro has leído.

lolo dijo...

Es impresionante la ilustración!
Y, 1. Nada urge. 2. Volverá el vuelo de las faldas. 3. Eres querible también así.

Begoe dijo...

Tampoco enciendo la luz. Mucha energía compañera de camino y de lecturas

nusti dijo...

Gracias por poner palabras a lo que soy desde hace un par de años.

Tita dijo...

Un día menos.
Abrazo apretaito

Anónimo dijo...

Ponte música, cualquiera. Puede ser una actividad que requiera esfuerzo o una pasividad que ninguno. Hace tiempo hablaste con entusiasmo de ella. Gradúa tu nivel de atención: 1%, 10%... o sólo oye. O quítala.

Saludos

Bar dijo...

Pues ya sé que no es nada pero solo al escribir tus post de libros y podcast y los otros a mi me haces feliz. Tener la capacidad de hacer feliz a alguien es una suerte muy grande. Aunque no le conozcas y no te importe.
Sé buena este puente y pon fotos chulas x el IG, que haces sonreír a quien te sigue.
Un abrazo muy fuerte

Anusky66 dijo...

Siempre he admirado tu capacidad de hacernos vivir lo que escribes , esta vez además siento cada palabra por vivir con la depresión hace años ,va y viene, te desmonta la vida y vuelves a crear una nueva ,hasta la próxima vez.
Lo bueno es que sabemos que pasará y que podremos con ella cada vez que regrese. un enorme abrazo

Capitan Manchas dijo...

Mucha fuerza, un abrazo

Ana dijo...

Siempre pasa, siempre ha pasado. Ojalá siempre sean estos los tiempos verbales de M y C. Ojalá no vualva a ser presente. Ojalá no haya un había.

Luisa HD dijo...

Te quiero, Moli. Mi amiga/enemiga ha venido a visitarme, de nuevo sin avisar.A ver cómo la convenzo de que desaparezca. Lo conseguiremos.

Envejecer activos dijo...

Aun cansada agradan tus escritos, pues eres igual de auténtica. Mucho ánimo.

Zia Ducay dijo...

ya queda menos y vuelves a escribir¡¡¡Como me alegra leerte por aquí.

Cristina dijo...

Querida Moli, desde Mexico, siguiéndote y disfrutando mucho de tus posts. De todo corazón espero que salgas pronto de ese "bache". Un fuerte abrazo¡¡

valpertuna dijo...

Mi día se termina a las 15.

el chico de la consuelo dijo...

He pasado por aquí. Abrazuchos mil
Y si no puedes leer escribe, escribe mucho, todo el rato
sin parar de escribir. A veces es bueno vomitar y no solo comer o lo que es igual escribir y no solo leer.

Just keep swimming... dijo...

Un abrazo desde la distancia. Sigo tu blog y casualmente no había visto este post hasta hoy que he entrado a propósito con la idea de encontrar una opinión interesante y agradable que no desprendiese odio porque hay gente que es elegante hasta para decir lo que no les gusta. Y por desgracia, eso no abunda hoy en día. Esta semana acabé la última temporada de Borgen y me quedé huérfana. Necesitaba volver a ver, leer o escuchar a alguien que fuera capaz de llegrme y sea capaz de dejar de lado el postureo. Y lo primero que se me pasó por la cabeza fue tu blog. Gracias por seguir ahí pese a los baches.

Carmen H dijo...

Debemos ser almas gemelas! 😅