jueves, 20 de junio de 2013

MORIR O MORIR

6:30. Entro en  la cocina. Enciendo la cafetera. Saco la leche, el zumo, la mantequilla.  Meto la rebanada de pan en  el tostador.

Cojo la taza, echo el café, la leche. Meto la taza en el microondas. Mientras me sirvo el zumo enciendo la radio.

“El actor James Gandolfini ha muerto de un infarto masivo a los 51 años de edad durante unas vacaciones en Roma”.

Me derrumbo en la silla. ¿Tony Soprano? Joder. ¿51 años? Joder, 11 más que yo. ¿de un infarto? Joder. Estaría tan feliz de vacaciones y al minuto siguiente ya no estaba. Como papá. Los infartos son increíbles, son parar la vida en seco. Son como el final de Los Soprano...estás vivo y al minuto siguiente todo se ha ido a negro. Fin.   

Me bebo el zumo. Me viene a la mente un recuerdo de hace mil años. Con 17 años, en el recreo de Cou. Llovía y no habíamos salido al patio ni a tomar un café. Unas cuantas amigas hablábamos de la muerte y de repente alguien hizo una pregunta idiota, una de esas preguntas idiotas que haces con 17 años, cuando la muerte es algo que no te ha afectado, cuando crees que siempre les pasa a otros, que es para gente mayor, que siempre avisa y que tú estás a salvo.

-¿Qué preferiríais? ¿Moriros vosotros mañana o vuestra madre?

Una pregunta muy idiota, efectivamente. La mayoría respondió que prefería  morirse   a que muriera  su madres. Alguna incluso dijo cosas grandilocuentes del tipo “yo no soportaría que le pasara algo a mi madre”. De repente, una chica que se llamaba Trini (espero que siga llamándose así) dijo:

-  yo preferiría que se muriera mi madre. Me moriría de pena si mi madre se muriera mañana pero ella ya ha vivido...yo quiero vivir..no quiero morir, así que preferiría eso. De la pena me sobrepondria...de mi propia muerte no.



Nos quedamos heladas. Éramos idiotas y nos parecía que eso quería decir que no quería a su madre. Y no era eso, sencillamente ella había pensado en la muerte como lo que es. El final. Si te mueres no hay nada más. Se acabó y ella tenía 17 años y prefería seguir viviendo.

Es un recuerdo que tengo en la cabeza desde entonces y hoy me salta a la cabeza mientras desayuno y escucho la noticia de James Gandolfini. Aunque creamos que no, siempre preferimos la muerte de otros a la nuestra. Hasta que tienes hijos. Si pudieras morir mil veces para evitar que ellos murieran lo harías, porque el simple pensamiento de verlos morir es lo más aterrador y espantoso que puedes  pensar en la vida. Solo pensarlo te ahoga y te paraliza. Sabes que tus hijos van a morir, claro que lo sabes...pero aqui tienes cristalino que tú quieres morir antes, sabes que lo que vendría después no sería vivir...sería sobrevivir y poco más.

Me voy a la ducha. Joder, Gandolfini. Es una chorrada, no le conocía, era solo un actor de una serie que me encantó, que me moló hasta el infinito. Hace poco le había visto en otra peli “ Mátalos suavemente” donde tenía el monólogo más soez, más basto, más bruto y más pornográfico que he escuchado en mi vida.

Muerto. De repente. Infarto y fundido a negro.

Abro el grifo. Me cae el agua por la cabeza. ¿Cómo preferiría morirme?

De un infarto. Sin enterarme. Estoy y de repente no estoy. ¿Te das cuenta de que te mueres? No. Creo que preferiría eso, de hecho tengo muchas posibilidades, la herencia genética apunta a que me toque algo asi. Un poco de humor negro mientras me lavo el pelo. Pero..¿Qué preferirían los que me quieren? ¿Qué preferiría yo para los que me rodean? ¿Qué es mejor? ¿Morir de repente o morir por alguna enfermedad que te “prepare”? Ambas cosas son inevitables. No hablo de morir en un accidente de coche o por una mala suerte increíble o asesinado o algo así. Morir de un infarto o de una enfermedad...dos cosas que no están en tu mano, que están en tu cuerpo pero que no controlas. ¿Qué es mejor?

Morir de un infarto es mejor para el que muere. Ni siquiera sabe que se ha muerto. No sufre. Nada le duele. Es y deja de ser. No se deteriora, no se va apagando. ¿Cómo lo viven los que le quieren? Con incredulidad, ese instante en el que todo se acaba parece tan increíble como encontrar un unicornio en tu pasillo. Sencillamente no puede ser. Se piensa que algo tenía que habernos avisado de que eso iba a pasar, que es algo tan grande, tan inconmensurable, tan inabarcable que algo tenía que habernos advertido de que llegaba ese momento. Estaba hablando y ya no. Teníamos planes. Ibamos a hacer.. Pero no. Estaba y ya no está.

Morir de una enfermedad no es mejor para nadie. Es una putada. Es sufrir, es dolor, es deterioro, es agotamiento, es culpabilidad para el enfermo que ve sufrir a los que le cuidan y rodean. Es culpabilidad también para los que le cuidan que se agotan y cada vez se sienten peor y sufren porque ver sufrir al enfermo y a ratos piensan que es mejor que todo termine para acabar la agonía y descansar todos y se sienten culpables por tener ese pensamiento, por creer que la muerte sería mejor. No es que la muerte no sea mejor que un sufrimiento atroz y sin esperanza, yo creo que lo es...pero pensarlo da mucho miedo y vértigo. El sufrimiento y la agonía es horrible pero prepara para la muerte, pero es curioso, te encuentras pensando que siempre pensaste que querrías tener señales de que la muerte llegaba, para hacerte a la idea y ahora que tienes esas señales delante, que son evidentes...deseas no verla, que no sean verdad, que estés equivocado. Pero no sirve. Son de verdad y están ahí...La agonía de la enfermedad es espantosa pero lo único que puede tener de bueno...es que cuando termina, cuando se acaba y llega la muerte, queda el alivio del descanso. Sabías que pasaría y aunque jamás se está preparado...por lo menos te había dado tiempo a pensar como sería.


Salgo de la ducha. Me visto. 40 años. Gandolfini 51, mi padre 53, mi abuelo 50. Ellos hombres, yo mujer.  De Gandolfini no he heredado nada. De mi abuelo y mi padre sí. Un gen raruno. 

¿Y si me da un infarto? ¡Bah! Me encuentro bien.


Ellos también.

69 comentarios:

Biónica dijo...

Me pican los ojos. Y aún no he terminado...

Teresa dijo...

Ellos tambien

Biónica dijo...

Glups.

Bueno, he terminado. De un tiempo a esta parte estoy pensando mucho en el tema de la muerte. Cuando decía tu compañera que prefería que se muriera su madre, yo habría sido del team que prefería morirme yo antes que ellos. Sigo creyendo que lo prefiero, pero la novedad ahora, es que hay algo para mí que queda pendiente (alguna vez lo he dejado caer... no tengo el más absoluto deseo de tener hijos ahora, pero noto como una especie de instinto superviviente xD será el procreador o lo que hostias será? xD). Lo otro, cómo morir... también vengo pensando que decimos que una enfermedad y que nos dé tiempo a despedirnos... cuando no nos damos cuenta de que probablemente sufras de agonía y de dolor. Y los demás contigo. Hay un momento, una edad creo, en la que los esquemas preconcebidos sobre la muerte cambian un poco. Me impacta mucho la idea de no volver a ver a otra persona. Ya sea por infarto o accidente de tráfico -una de las cosas que frecuentemente pensaba era que no quería morirme de un accidente en el coche, y a raíz de eso estuve una temporada corta yendo en autobús...-. No sé qué sería mejor. Pero me acuerdo de mi abuelo que parecerá un topicazo, pero se fue a dormir con 92 años y no volvió a despertar.

Yo quiero morir así. De vieja y dormida.

Pero bueno. Lo que quiera uno importa poco. Al final es lo que tenemos que hacer todos, no? Morirnos.

Qué chof me he quedado... y qué comentario más errático te he dejado... pero que sepas que me ha gustado mucho el post. Y espero disfrutarte 40 años más.

Por lo menos.

Ana María dijo...

Cuando pienso en la muerte, mi reflexión es bastante paralela a la tuya, salvo por lo de los hijos. Todavía no soy madre, con lo cual...

Desde que murió la abuela, y aun antes, intento decirle a la gente que me importa que lo hace, intento solucionar todos los problemas tontos y pequeños que nos hacen el día a día un asco. Los seres humanos somos así de memos y nos enrocamos en el "y tú más" y nos perdemos la puta vida en esas actitudes. Solucionar los problemas cotidianos antes de irse a dormir. Decir más "te quiero" y "lo siento".

No quiero que, si me tengo que ir de repente, me queden cuentas por saldar por aquí. No quiero que si le pasa algo a ellos se vayan sin más. Que sepan a diario que me importan, es suficiente.

Y un besazo :*

Nemo dijo...

Si pudiera escoger (volvemos al tonto juego de los 17), preferiría morir de mayor, lo suficientemente mayor como para que mi hija ya se hubiera hecho a la idea de que más antes que después le voy a faltar, pero no tanto como para no valerme ya por mí misma y depender de otros, que mi hija ya tuviera su vida organizada y otros afectos que le sirvieran de consuelo. Y si es posible me gustaría morirme durmiendo, ni infartos ni cánceres ni nada de eso, simplemente un reloj que se para, al que se le ha agotado la cuerda, como hizo mi tía este fin de semana.

Si tengo que morirme joven, como las muertes más queridas y traumatizantes que he sufrido en mi familia, preferiría por el bien de los que quiero sufrir una rápida enfermedad que me diera algún tiempo para despedirme de los míos, que no nos quedara nada por decirnos (utopía, ya lo sé, pero que al menos lo importante nos lo hubiéramos dicho ya), que me permitiera dejar algunos asuntos arreglados, y que no les hiciera sentirse terriblemente mal por no haber podido decirme adios... Aunque yo sufriera un poco más pensando que me muero, sé que ellos se quedarían mejor. Y si me tengo que morir joven, mejor de esta manera.

Probablemente haría como la protagonista de "Mi vida sin mí", grabando cintas con mensajes para todos los cumpleaños y momentos especiales de la vida de mi Melona, dejando escrita por ahí la historia de mi vida contada para ella, para que cuando fuera mayor supiera quién ha sido su madre, cosa que mis sobrinos no van a saber jamás de primera mano... Trágico quizás, pero cualquier cosa para evitar que se sienta abandonada y sola de repente...

Sí, Moli, tienes mucha razón, cuando se trata de hijos, anteponemos nuestra muerte y lo que haga falta si con ello les podemos evitar un sufrimiento atroz.

Y parte del sufrimiento, llegado el caso, se puede evitar ayudando a los niños a aceptar la muerte convirtiéndola en algo natural (qué hay más natural que la muerte), ayudándoles a despedirse de los que más quieren, para que esa despedida no se les quede enquistada dentro, como nos ha pasado a muchos. Y eso es algo que aquí aún no sabemos bien cómo hacer.

Por si alguien quiere saber a lo que me refiero: http://goo.gl/lL5s0

señorita mandarina dijo...

:((
http://mandarinacosturera.blogspot.com.es/

Anónimo dijo...

Muy a tiempo tú post... Muy a tiempo. Mi primo de 24 años murió el lunes de un infarto... Como explicas eso? Nadie en mi familia es cardiopata... De golpe ya no está. Esperamos q el no sufriera q ya nos toca hacerlo a los q nos quedamos...

Lola dijo...

Tengo los ojos azules de papá y el BRCA1 mutado de mamá.
¡Genética! ¡Eh, tú, maldita zorra! ¡¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño?!

Alber dijo...

Vamos por partes: después de haber sufrido la muerte de una madre y un hermano, que ya es decir (y encima ambos el mismo día en un plazo de dos años, tócate los huevos), yo siempre preferiría que se muriera mi madre. Partiendo de la base de que yo he sufrido mucho con la muerte de mi madre, porque la adoraba y la quería con locura, si mi hermano hubiera muerto y mi madre no, creo que para ella hubiera sido un palo del que le resultaría muy muy muy duro levantarse. Un padre no está programado para enterrar a un hijo, porque la ley de vida se trunca de repente, y puede ser algo muy chungo. Y por supuesto (ahora mismo estoy teniendo un Deja-vu cojonudo), siempre preferiré una muerte fulminante, un infarto, caerme por un barranco, que me asesinen...algo rápido, un chispazo, un interruptor que apagas, fundido a negro. Fin de la historia, aplausos o abucheos, me da igual. Morir de una enfermedad es horrible y sinceramente, solo se lo desearía a muy contadas personas. Ver a mi madre retorcerse de dolor durante un año, verla consumirse (ya estoy llorando) y perder 30 kg, oirla llorar y gritar que ella quería morirse...joder, eso es muy chungo. Y ver a mi hermano con la quimio, chafado, multioperado para quitarle los bultos que le salían en el pecho y al final tenerlo un mes en la UVI sabiendo que lo mejor que le podía pasar era que le cortaran ambas piernas por una infección y estar conectado permanentemente a una maquina de dialisis porque solo tenia ya un riñón y encima dañado...eso es muy muy cruel. Y menos mal que soy un tío optimista, porque si llego a ser pesimista ya me había quitado de enmedio. Por eso soy un firme defensor de la eutanasia y de la muerte digna, porque nadie puede decirte si te puedes morir o no. Por eso mismo, como se que me puedo morir hoy mismo, disfruto de la vida con lo poco que tengo, y aún así, soy feliz!! Y que te pueda leer muchos años, porque eres la mejor!!

Chloé dijo...

Un amigo de la infancia murió la semana pasada de un infarto. Tenía 30 años. El marido de mi mejor amiga murió en noviembre. Llevaban tres meses casados. Tenía 32 años.
Yo tengo 29 y nunca había pensado en la muerte como algo cercano. Ahora estoy bastante desconcertada y segura de que no quiero una hipoteca.
Espero que también estén bien :)

Nemo dijo...

Joder, Alber, me voy a retirar a un rincón a comerme con patatas mi comentario de morir mejor de una enfermedad rápida (se me olvidó añadir lo de "no dolorosa"), después de tu comentario casi preferiría embadurnarme de nutella y que me devoraran viva las hormigas a morir de una enfermedad...

No, ya en serio, vaya chungo lo de tu hermano y tu madre, lo lamento mucho... Al final son experiencias como éstas las que nos hacen fuertes y nos enseñan a disfrutar la vida día a día, sí, pero a qué precio!!!

Y todo mi ánimo para Anónimo (primo de 24 años).

Anónimo dijo...

Cuando eres joven todo te parece tan lejano...
Recuerdo una conversacion que tuvimos una amiga y yo a los 10 años como si fuera ayer. Nos decíamos ¿Oye, donde crees que estaremos en el año 2000? (Para nosotras era como una entelequia aquello, daba hasta miedico pensarlo) y recuerdo perfectamente la respuesta "Para entonces tendremos ya 24, seremos ya madres" (me rio solo de pensarlo) Por que nos referíamos a que ya ibamos a ser viejas, parte de ese grupo de adultos indescifrables que no entendiamos y que estaba taaaan lejos...
Hoy tengo 37, y me siento tan chiquilla como entonces (y no soy madre, es mas, soy una sinhijos absoluta) y con tan poca idea del futuro como entonces... que cosas.

En cuanto a la muerte... bueno, en 2008 murieron mis padres, mi padre en abril de un infarto cerebral fulminante, y mi madre en navidad despues meses de lucha con el cancer. ¿Que prefiero como hija? Pues sinceramente, sigo prefiriendo el infarto. Si, pude despedirme de mi madre, y si, ella pudo dejar sus cosas solucionadas por que sabía que iba a morir (Yo fuí la unica que pudo decirle la verdad, puta camada de cobardes) y si, aun me hace llorar pensar que no me pude despedir de mi padre, y aun asi, la idea de saber que no sufrió me consuela mas que todas las despedidas y los arreglos de mi madre juntos y los que habeis visto como es (por aqui he leido a varios) lo sabeis bien.
Siendo el que se muere prefieres el infarto, pero (te lo digo desde la experiencia de ambas cosas) siendo el que se queda, tambien.
VP.

Anónimo dijo...

La muerte es segura y eso me reconforta, después de atender
a mi madre durante 5 años por la esclerosis múltiple tener que enfrentar su sufrimiento y el mio; se que es mejor morir como mi padre con las botas puestas, un accidente laboral se lo llevo al instante, la rapidez de la muerte es un alivio, la lenta degeneración es una carga para el enfermo y la familia .

Chirly dijo...

Esta claro que a ti la muerte de tu padre te dejó tacada reflexionas sobre ella muy a menudo. Quizá eras demasiado joven. A lo mejor tienes otra sensibilidad.

Mi padre murió cuando yo tenía 30, de un infarto también. Durante algunos años el sartenazo que me dio la vida me dejó noqueado y me costó recuperarme. Aun así siempre he tenido claro que fue la mejor muerte que puedo desear para cualquier ser querido... Ahora mi madre, que se hace mayor, le entra la neura de que le queda poco. Deseo que se equivoque, pero sobretodo deseo que se vaya como se fué mi padre. Yo no quiero que nada me prepare para la muerte ni a mi, ni a mis seres queridos.

Sobre lo que dices de los niños... no se puede explicar mejor. Toda la razón.

nanu dijo...

Joder Moli...

Infarto. Ver sufrir a mi padre, mi tío... No, mejor de golpe. Que si, que es una putada para el que se queda, pero por experiencia puedo decir que aunque lo sepas, aunque a veces puedas desearlo sabiendo que así dejaran de sufrir, nunca se esta preparado para perder a alguien que quieres, nunca. Siempre te queda algo por decir, siempre te queda aquel gesto en el tintero, porque aunque lo sepas, aunque lo veas cerca no quieres creerlo, piensas que tendrás tiempo, un día más para tener esa conversación...

Mi mejor amigo murió a los 24 en un accidente de moto, haciendo lo que más le gustaba. Sus padres nunca se han recuperado. Un padre no está preparado para sobrevivir a un hijo, porque es eso lo que hace, sobrevive.

Beso

Anónimo dijo...

Yo tengo 57 años.
Me gustaría morirme a los 70 años.

Voy a un hospital.
Don Mendo: Hola buenos días, que resulta que mañana cumplo 70 años y me quiero morir.
Enfermera: Muy bien, rellene este formulario.

Al día siguiente vuelvo al hospital, y un médico me "eutanasia".

Punto final.

--Eutanasia libre y gratuita.
--Derecho constitucional al suicidio asistido.

Don Mendo

MATT dijo...

También he tenido hoy comida de tarro con la muerte a raíz de esta noticia. Comparto tu reflexión, especialmente como madre. La hermana de mi marido, amiga mía, madrina de mi hija mayor, murió a los 34 años de un infarto. Eso cambia tu visión de la vida, de lo provisional que es esto.
Muy grande Gandolfini en los Soprano.
Un beso

liborio dijo...

La muerte debería ser siempre digna para el que atraviesas ese umbral y para el que este a su lado y puestos a elegir digna para el actor principal, claro.

Cuando se cumplen años a la muerte se le va viendo una cara distinta. No es lo mismo ver a tu hijo de seis años que en plena calle se te suelta de la mano para cruzar corriendo porque a visto a su padre y ves como se lo lleva un camión por delante.
No es lo mismo que cuando tu vida ya empieza a tener un más que largo recorrido ( y tus hijos son ya mayores) la muerte llame a tu puerta que cuando la ingrata enfermedad te llama cuando apenas empezaste a crear algo.

La muerte si se pudiera elegir cuanto más mayor, mejor. Y una muerte digna que yo por lo menos ya la he visto practicar tanto en la sanidad pública como en la privada y es un consuelo.

mabeki dijo...

Cuando yo tenía 12 años, mi abuelo murió de un infarto. Un médico amigo le dijo a mi madre, que lloraba desconsolada, una frase que no he olvidado: "consuélate, piensa que ha tenido la muerte de los elegidos". Desde entonces siempre he pensado que esa es la muerte que quiero para mí y para mis seres queridos, la muerte de los elegidos, la que mi madre no pudo tener...

Los jabones de Juan Luis dijo...

Mi hermano murió de un infarto con 40 años en el trabajo. No era cardiópata, ni obeso, ni estaba en ninguna situación de riesgo, ni su trabajo era estresante, ni su vida lo era. Superar la muerte de un ser "querido" es difícil pero asumir que tienes más años y se han marchado, y tú sigues adelante es algo que, a veces, te hace sonreir y decir "carpe diem".

Lola dijo...

Esta mañana cuando lo he escuchado en la radio, me he acordado de tí,! he pensado, ¡seguro que hoy cae post sobre él y los soprano!, no me esperaba que desencadenara en una reflexión sobre nuestra muerte, pero me viene bien.

Yo es que llevo una temporada pensando mucho en mi muerte, o en la posible muerte de algún ser querido, y algunas noches tengo miedo.

Peeeeeeero aun así, prefiero que se muera mi madre a morirme yo, más que nada por lo que tú has contado, ella no podría soportar mi muerte, y sería una muerte en vida, la suya y la de mis hermanos que no sabrían cómo ayudarla.


Yo la echaría de menos toda la vida, sólo de pensarlo se me pone un nudo en la garganta, pero lo superaría, creo que sería de otra manera.

Con respecto a morir de una enfermedad o un infarto, pues depende, para la familia es mejor una enfermedad y para el que muere un infarto.

En fin, que nos espere muchos años sea como sea.

Y a ver si esta noche no pienso en eso...




Bueno, descanse en paz Gandolfini.

Anna JR dijo...

Mi suegro se murió hace un año y medio, dos días después de Reyes. Tenía 71 años. Se levantó como cada día a las 6 de la mañana. Como cada día, fue al baño y se preparó la ropa y como no tenía nada que hacer pronto se volvió a la cama. Como hacía casi cada día. Su mujer le dijo: hace frío. Se abrazaron. Como cada mañana. Y a las 9 cuando sonó el despertador ya no estaba. Ya no estaba vivo. Mi suegra dice que no notó nada. En el funeral todo el mundo le decía que era mejor así pero ella repetía 'pues a mi no me ha venido bien'.
Me gustaría morirme como él. Y supongo que me gustaría que mi marido y mis personas queridas se muriera igual. Pero eso no lo quiero pensar.

Lola dijo...

He leído todos los comments..siento mucho todo lo que estáis pasando algunos de vosotros en estos momentos.

La muerte, qué duda cabe que forma parte de la vida, tal vez es la que le da el sentido.

Disfrutemos cuando estamos bien, porque cuando vienen curvas¡qué mal se pasa cuándo vienen curvas!

Hoy no voy pensar en ésto, voy a emboracharme en casa y punto.

NáN dijo...

Aviso que no he leído ningún comentario (salvo el primer párrafo del anterior, de "Lola". Y que me he leído el post muy en diagonal.

Me he quedado con la noticia, que desde esta mañana me tiene amargado.

No soy muy de elegías funerarias: cuando un escritor se muere muiy viejito, tras 10 o 20 años de no escribir, egoístamente le doy el mismo valor que a un minero que muere en Tanzania.

Pero que este hijoputa de actor como hay pocos, se nos muera con 51 años y ya no haya posibilidad de verso en otras pelis o series, me ha puesto de muy muy muy mala leche.

Con razón esta vez, Muerte, te llaman la Cabrona.

jordim dijo...

Yo preferiría morirme a los 100 años corriendo una maratón mientras fumo y bebo una copa de coñac..

Anónimo dijo...

Nan.Amén.
Siempre he (había) tenido la fantasía de se haría una segunda parte de los Soprano con ese bestia en el papel principal ya viejito, no tenía ninguna duda.

Gordi dijo...

Yo morí hace casi cinco años un rato de repente, cuando bajaba de un tren. Y me pareció bien. Cuando desperté hubiera preferido morir. No pasa nada. Todos nos morimos. Es muy triste para los que se quedan pero es ley de vida: todos morimos.

A los 17 hubiera contestado lo mismo, seguramente, hubiera preferido ser yo. Sin dramatismos ni milongas.

Creo que para lo único que no soy drama queen es para lo de morir. Siento muchísimo cuando muere alguien cercano, pero ya he vivido las suficientes despedidas tristísimas como para saber que la vida sigue.

Ahora, lo de James hoy me ha dolido mucho.

Bichejo dijo...

Segundo intento: este post es una putada, y el comentario de Gordi, otra.

Dicho lo cual, no quiero estar preparada para la muerte de alguien a quien quiero, porque además, es mentira. Te autoconvences de que lo estás, qué bien y qué suerte poder decirle cuánto le quiero...mentira todo. Al final se muere y te da lo mismo. Se va del todo. Y además de la pena te quedas con la cara de lerdo, porque ni de coña estabas preparado.

Anónimo dijo...

Pues a mí me aterra la idea de morirme. Es algo en lo que pienso a menudo, no sé por qué. Qué pasará, qué habrá después, la nada, pantalla negra, game over, no hay más vidas, no hay más opciones.
Desde que soy madre sufro además por la posibilidad de no ver crecer a mi hijo, de no poder estar con él. Pienso en ello sobre todo desde que hace seis años murió un amigo cercano con menos de 40 años y dos hijos. ¿Les verá crecer desde algún lugar? Pensé en ello cuando el año pasado murió prematuramente un compañero de trabajo, y lo he pensado mucho hace un par de semanas con otras dos muertes de hombres jóvenes en la flor de la vida. ¿Por qué? ¿Cómo pudo ocurrir? Sin poder evitarlo te pones en su lugar, en el de sus familiares, lo observas desde todos los ángulos. Es terrible, me muero ya un poco solo de pensarlo. La vida son dos días. No quiero vivirlos con miedo.
Mis condolencias a todos los que han contado sus pérdidas, casi todas antes de tiempo. Lo siento de veras.

Bego (Much More Than I Am) dijo...

Yo tampoco he podido evitar dedicarle un post a Gandolfini, cómo me ha jodido su muerte. No me he puesto a elucubrar sobre la mía eso no, lo tuyo da mieditis. Lo bueno o malo de la muerte es que no se la ve venir la mayoría de las veces. Prefiero no pensarlo mucho. Yo tengo también herencia genética jodida tipo Angelina Jolie. No, no me he operado ni pienso.

En fin, lo mismo nos morimos de viejas, quién sabe.

Ire dijo...

Bueno, te he leído, me ha gustado mucho el post y querías que lo supieras. Un saludo

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Ver morir a un hijo, por lo antintural que es que se muera antes, debe ser de lo más duro que hay para un padre. Que se te muera tu hijo debe ser lo peor.
Morir sin sufrimiento debe ser lo mejor, no se si es bueno morir sin enterarse.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Pero sobre todo, habría que morirse sin esa degeneración, que te va privando de la calidad de vida, la degeneración física, la mental. No poder comer, no poder leer, no oir, no ver...

Sandra dijo...

Yo querría morirme como el suegro de Anna JR, sin enterarme y abrazada a la persona que amo, eso sí que debe ser la muerte de los elegidos, aunque para la otra persona es una putada, la verdad.

Lo de Gandolfini también me ha afectado mucho, justo el sábado estuve viendo "Mátalos suavemente" y pensé en lo bueno que era actuando y ayer se acabó... Me queda por ver una temporada de Los Soprano, pero creo que la dejaré para más adelante.

Me ha encantado el post, aunque me ha dejado chafada.

SuperWoman dijo...

SM dice siempre que yo soy una "Soprano" autentica. Hoy yo me siento un poco huerfana tambien. Respecto a lo de la muerte, he vivido los dos casos en personas cercanas y sin lugar a duda, de repente... los que nos quedamos, nos quedamos mas desolados claro pero ver como se te consume alguien delante de tus ojos poco a poco... Al final estas pidiendo por dentro que se mueran, que eso se acabe ya. Yo tuve suerte, mi padre y mi abuelo tambien han tenido infartos pero han sobrevivido. Digamos que te da esperanza.
Un supersaludo

Mara dijo...

Uffff... Evidentemente el infarto, para que el que se va, es lo mejor. Para el que se queda es absolutamente desconcertante y dolorosísimo... Un infarto fulminante, como el de mi padre, te enseña a que en la vida estás y dejas de estar en tan sólo un segundo y aprendes a valorar el ahora, sin mirar a un futuro muy lejano, ya que no tienes seguridad de si llegará. Un infarto te quita cualquier esperanza de recuperación del infartado porque viene todo junto: Infarto y muerte. En una enfermedad siempre hay una mínima esperanza de que desaparezca el "virus maligno" y el enfermo se recupere...

Sólo estoy en desacuerdo contigo en una cosa Moli: Si te mueres, si hay algo más... Hay mucho más... Y será mucho más maravilloso que esta vida, pero el problema es que como ninguno de los que se han ido a conocerlo, ha vuelto para contárnoslo, sentimos miedo hacia ese lugar. También es verdad que si ninguno ha vuelto es porque están maravillosamente allí n? Pues sí, ¡¡¡después de la muerte hay vida!!!

Un beso

Jesús Miramón dijo...

Ya te he dicho en otro sitio que ayer comencé a escribirte un comentario centrado en "animarte" acerca del tema de la muerte, tus antecedentes familiares y todo eso, un comentario que finalmente no envié porque de pronto pensé, no me preguntes por qué: Moli no lo necesita.

Pero hoy quiero centrarme en Gandolfini y, claro, en su personaje Tony Soprano.

Algo que da cuenta del trabajo profesional de Gandolfini en la serie es que él era justamente una persona absolutamente contraria al personaje que interpretaba: Gandolfini era tierno, pacifista, algunos amigos le tildaban casi de
hippi, una persona muy culta, amante de la lectura y el teatro. Sabiendo esto resulta prodigiosa su interpretación de un Tony inculto y grosero ajeno a la idea del ridículo, duro, violento, y al mismo tiempo débil a merced de su síndrome de ansiedad, y al mismo tiempo tierno a veces con su familia y sus amantes. Creo que fue la personalidad de Gandolfini la que dio a Tony Soprano la complejidad misteriosa que lo convierte en un mafioso al que todos, sabiendo lo que hace y cómo lo hace, admiramos.

Es posible que todos los hombres seamos o quisiéramos ser en algún momento como él: follador de todo lo que se le ponía por delante, bebedor, comedor insaciable (ningún personaje de ficción ha comido en pantalla como comía Tony), resolutivo, valiente, cínico, macho alfa, cruel a veces, criminal siempre, residente de un casoplón sin haber dado un palo al agua en toda su vida, leal e infiel al mismo tiempo, cariñoso y despiadado al mismo tiempo, libre de expresar salvajemente lo que los hombres llevamos en nuestro interior desde hace miles y miles de años. Un personaje irrepetible.

Anónimo dijo...


Recuerdo un tiempo en el que era inmortal, yo y todos los de mi alrededor, o al menos vivía como si lo fuese(mos).
La idea de la muerte no formaba parte de mi estructura de pensamiento.
Ahora sí y siento que la muerte es una putada siempre, aunque a veces no lo sepamos.

sasadogar dijo...

Ciao molinos,
es un tema en el que pienso bastante amenudo.Mis padres se van haciendo mayores, con achaques y veo la muerte más cerca.me he emocionado leyendo el artículo de tu padre; en el último libro de Rosa Montero, ella reflexiona sobre la muerte, en este caso de su marido, y ella saca la conclusión de que a una muerte así sobrevives, pero ya no eres igual.También comenta libros de médicos que están con apcientes terminales y de allí he sacado otra idea, que nuestros muertos cercanos nos van abriendo a la muerte y nos preparan para la propia.Pero que gran putada es tenerse que morir, joven, viejo, qué gran gran putada.
Pero es parte de nosotros, aunque en nuestra cultura está tan escondida, oculta; parece que siempre vamos a ser jóvenes e inmortales.Mi padre siempre se saluda con un amigo suyo como unos monjes de no sé que orden "memento homo", y responde el otro "morituri habemus".Ahora que em voy haciendo más mayor, soy consciente de esa gran verdad.
Un beso desde Valencia

Anónimo dijo...

Moli, me ha encantado el post. También leer los comentarios. Especialmente el de Ana María, con el que me siento muy identificada. Gracias a todos.

Yo me estoy muriendo lentamente. De una enfermedad degenerativa a la que no pienso maldecir, porque de nada sirve y nada bueno me aporta. Es más, me ha permitido acercarme a los mios y se lo agradezco.
No he contado a nadie que me muero. Algunos de mis seres queridos son fuertes, y tratarían de aprovechar los últimos meses conmigo, pero para otros sería una tortura. Dentro de unos meses, antes de que se note demasiado, me suicidaré. Ha sido una decisión dura, porque dejaré detras a una niña preadolescente y no puedo ni imaginar cómo le afectará mi decisión, pero lo que tengo claro como el agua es que no quiero que pase su adolescencia pegada a una cama de hospital, viendo como su madre se desvanece demasiado lentamente y con la imposibilidad de comunicarnos a causa de las drogas.
La opción más rapida es siempre la mejor.
En fin, no quiero poner mal cuerpo a nadie. Quedaros con la idea de que la vida es maravillosa y a veces una puta mierda. Yo elijo que mis últimos días con los mios sean maravillosos. Al menos les quedará ese recuerdo.

a

molinos dijo...

Anónimo A....joder...no sé que decir.

Estas son las cosas que (me) pasan con el blog y que jamás pensé que me pasarían.

No sé que decirte...más que una obviedad como ánimo.

Mara dijo...

Anónimo A... No le quites a tu hija la posibilidad de cuidarte y mimarte hasta el final!!! Seguro que si a ella le dieran a elegir, preferiría estar pegada a tu cama, acariciándote la mano y diciéndote que te quiere, aunque tú ya no puedas oírlo o sentirlo...

Yo mataría por tener a mi padre dos minutos a mi lado aunque fuese dormido o moribundo... No le hagas eso a tu hija... No te arranques así de su lado!!!

En este caso se cumple absolutamente el refrán para ella: "Va a ser peor el remedio que la enfermedad"

Y piensa que lo que no puede curar la medicina, lo puede curar Dios. Pídeselo a Él!!!

Un beso y mucho ánimo... Me encantaría hablar contigo

María José - Honey and Figs dijo...

Anónimo A:
Hace años, mi padre (que falleció hace casi 5 años también de repente, como Tony Soprano), intentó suicidarse. Gracias a Dios, sobrevivió, pero yo, a pesar que tenía entonces 27 años, creo que no hubiera superado que hubiera muerto.
Por eso, desde mi punto de vista, creo que tu hija sobrellevaría mejor estar a tu lado, acompañándote en tu dolor, que el que desaparecieras de su lado voluntariamente. Es algo que nunca llegaría a entender.
De todos modos, es muy fácil hablar desde fuera, ver los toros desde la barrera. Igual si yo estuviera en tu lugar pensaría lo mismo. Ten mucho ánimo y disfruta con ella todo el tiempo que puedas.
Un abrazo.

Sandra dijo...

Anónimo A:

No te conozco, pero te deseo lo mejor, hagas lo que hagas.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Mi padre tenía 57 años, yo 30. Fue un infarto de miocardio masico que nos dejó destrozados a todos. Como he leído, yo mataría por haberle podido abrazar, despedirme, o estar 5 minutos más con él, porque no hubiera muerto rodeado de extraños, de repente, camino del trabajo.

Anónimo dijo...

Anónimo a, tu decisión siempre será acertada. No estamos aquí para sufrir y menos para que un preadolescente vea esa agonía.

Ya existen asociaciones en nuestro país que te ayudan a morir y no sea tan traumatico como un suicidio.

Ana María dijo...

Anónimo a... No sé qué decirte. No estoy en tu situación, no tengo hijos, y no tengo una terrible enfermedad que me está llevando de su lado poco a poco.

Sé feliz hoy, contigo y con los que te quieren. Toma las decisiones que tengas que tomar, pues nadie las sabrá tomar mejor que tú.

Te mando un enorme abrazo :')

Anónimo dijo...

La muerte propia da igual, salvo el momento justo en el que te estás muriendo, que debe dar una angustia bastante maja, aunque acabe rápido. La cosa es que acaba y fin. Ni es que dejes de sufrir ni que ya no sientas dolor, es que directamente no sientes. No estás. No existes.
La ajena es una jodienda. Mi madre anda luchando por superar un cáncer y sus consecuencias y está hasta el gorro. A mí se me parte el alma cuando, en algún momento de mucho dolor, grita que se quiere morir.
Luego no, cuando ya no le duele dice que eso ella no lo ha dicho, que ella está ahí dándolo todo porque quiere salir del hospital e irse a plantar tomates.
La cosa es que llevamos dos años y en algunas ocasiones nos lo han pintado mal. Y es ahí cuando te das cuenta que ni despedirte ni no, si has hecho bien las cosas no te hace falta y si lo has hecho mal, con unos meses podrás conseguir sentirte mejor si te lo curras mucho, pero te quedará siempre la sensación de no haber hecho suficiente.

El caso es que hay que vivir siempre, siempre, haciéndolo lo mejor que sepas, siendo siempre consecuente, sabiendo que no puedes hacer más, decir más, ser mejor. Sólo entonces aunque sea muy dura la pérdida, no tendrás que cargar, también con la culpa.

La vida no está definida, hay que tenerlo claro. La vida es hasta que deja de ser, así que, habrá que aprovecharla.
Y si me muero un día de estos sin decíroslo antes, gente, que moláis.
Hala, a vivir!

maruxaina89 dijo...

Por mucho que veas alguien que quieres enfermo de hace tiempo nunca, jamás, estás preparado para que te deje. Además, en mi caso, me costó bastante recuperar su imagen sano, y no postrado en aquella cama, cuando apenas nos reconocía y necesitaba de nuestra ayuda para todo.

La muerte siempre es dolorosa, pero creo que lo mejor que puede pasarte es eso, estar haciendo algo que te gusta, planeando cosas para dentro de una hora, y de repente apagarte.

Un saludo.

Mara dijo...

Seguimiento

Anónimo dijo...

Bufff. Para un adolescente, que se muera su padre o su madre debe ser durísimo, terrible....difícil de superar...Pero si esa muerte es por suicidio..el dolor se multiplica, el enfado, la desilusión....no sé. Yo creo que no lo superaría nunca.

Anónimo dijo...

Lo mejor es morirte de repente, haciendo lo que más te gusta, si tienes 90 años...
Mi abuelita se murió hace casi 3 años. Tenia 93 años. Era un día de otoño muy soleado. Se despertó y mi madre notó que estaba "rara", notaba que respiraba "diferente". Llamó al médico y nos lo dijo: "se está muriendo". Se acurrucó, dormitó y 2 horas después se murió.
El sol entraba en la habitación y la familia (su hija, su cuñado y todos sus nietos) la acompañamos en esos momentos. De verdad, fue hasta bonito. Muy tranquilo, muy natural.
Si tiens menos de 90 años y eres feliz y tu vida es plena...lo mejor es no morirse de ninguna de ninguna forma.

Biónica dijo...

Sólo que he recordado esto...

"Omnia vulnerant ultima necat"

Ya no hacen relojes como antes...

Nemo dijo...

Anónimo A... Qué te digo. Qué difícil ha de ser verse en esa situación, y qué difícil tomar una decisión sobre lo que será mejor para ti y para los tuyos. Te deseo que tomes la mejor, y que los tuyos la entiendan. Mucho ánimo, y mucha entereza.

NáN dijo...

Anónimo A:

Quizá por edad, puede que sea el que más muertes lleva a sus espaldas. De todo tipo.

Lo único que no "puedo" entender es la muerte de un hijo.

Vive con los tuyos mientras puedas y después, que tomes o no esa decisión es tu derecho.

El abrazo más tierno que puedo dar. Y cualquier cosa, el link lleva a mi blog donde está mi correo.

Ropa de bebe y moda infantil dijo...

Todas las muertes son espantosas la verdad, no se cuál preferiría para mí.
Gandolfini tenía el físico y la edad que le gustan a los infartos.

Jen dijo...

La muerte de un ser querido es el mayor sufrimiento por el que pasa una persona. Yo he perdido a mi abuelo hace 4 meses, y no hay día que no lo recuerde y que no llore por su ausencia. Nunca y digo nunca se está preparado para la muerte de una persona. Y menos cuando te llaman avisándole de lo que ha sucedido y lo único que piensas es ¿por qué? Y las cosas que te faltaron por decir...

Anónimo A, si puedes evitar un sufrimiento como el del suicidio a tu hija hazlo, he vivido hace poco una situación parecida en una persona cercana a mi, una chica adolescente, a la que la vida le quitó a su padre de un infarto, y pocas veces he visto un sufrimiento igual. Mucho ánimo y fuerza. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Anónima, el último recuerdo que les quedará será el de tu suicidio, no el de los últimos días maravillosos. Nadie somos quién para decirle a nadie cómo actuar en unas circunstancias tan dramáticas como las tuyas, faltaría más, pero si decides poner fin a tu vida no lo hagas sin dar información, no lo hagas sin anunciarlo, sin atar cabos, sin explicarlo, sin despedirte, sin responder a las preguntas que se harán cuando tú ya no puedan contestarlas. Existen más opciones que el suicidio solitario. Hay asociaciones que ayudan a ejercer ese último acto de libertad, incluso es legal en algunos países.

Es lo que se me ocurre decirte con una desfachatez que me avergüenza.

La gata dijo...

Yo también pienso últimamente en el paso del tiempo, en la muerte, en la pérdida de los seres queridos... incluso alguna vez pienso en cómo será mi propia muerte. La verdad, no sé cómo preferiría que fuera.
Supongo que siendo ya muy mayor y plácidamente. Y sin haber dado problemas a mi gente.
Pero claro, la muerte no te deja elección.

Opino que, en general, nadie está preparado para asumir la muerte.
Ni la propia ni la de nuestros seres queridos.
Y eso que la muerte forma parte de la vida misma. Deberíamos poder verla com algo "natural", y sin embargo...
Supongo que es porque vemos la muerte como el fin. El fundido a negro.
Después de eso, no hay nada.
Al menos, no lo hay para los que no somos creyentes.
Y eso es duro de aceptar.

También es duro seguir adelante sin la gente a la que más queremos. Por ejemplo, los padres.
Creo que la muerte de los padres es uno de los peores tragos que puede vivir una persona.
Pero es ley de vida y hay que aprender a vivir con ello.
En cambio... perder a un hijo, eso sí que va contra todas las leyes naturales. Es invertir el orden lógico de las cosas y dene de ser Lo peor que le puede pasar a una persona.

A la anónima A... no sé qué decirle, sólo enviarle un cálido abrazo, y mucho ánimo. Y decir que estoy bastante en sintonía con Jesús Miramón y el Anónimo de las 11.40.

MGM dijo...

Yo creo que la muerte casi siempre es peor para el que se queda.

Molina de Tirso dijo...

Este es un tema que se aparca y de vez en cuando está muy bien analizar implicaciones, consecuencias, en fin, reflexionar. Es un aspecto más de la vida, el que está al final, sí, pero forma parte de ella. Por eso te agradzco que hayas sacado el tema.
Hay gente a la que le cuesta llegar al día siguiente porque "ella" está ahí, acechante, pero mientras se puedan escabullir seguirán adelante como puedan, aunque sea regular. (En mi blog cuento algo de eso a veces)
Un beso a todos/as, te/os sigo con interés.

Adaldrida dijo...

Perdona a lo mejor no es el momento para decirlo, pero no está nada claro que la muerte sea el final. Dirás que lo digo por pura fe, pero los que defienden que es el fin absoluto lo dicen también por algo parecido a la fe. Nadie ha vuelto, para decir lo que hay. Nadie habla con datos empíricos del cielo, pero tampoco de la nada.

Espero no haberte molestado: un post tremendo y muy lúcido. Por cierto, soy profe de Didáctica de la Literatura y como hablo de lectura y juego recomiendo tus Maternities. Ayer de repente se me ocurrió que también podía recomendar el libro.

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
anonima porteña dijo...

yo quiero morirme sin sentirlo y lo suficientemente grande para que mi hijo sea un adulto (lo tuve a los 42) pero no tanto para ser una carga....
cuando pienso en que le pase algo a el, solo se me ocurre en meterme en la cama y no volver a salir.....
anonima A, no tengo palabras... que vos sufras lo menos posible y que tu hija pueda ser feliz.....

Ununcuadio Uuq dijo...

Me pasó lo mismo al ver la noticia. Me acordé de ti, que me has contagiado vía Internet la afición a Los Soprano, que ahora mismo no comparto con nadie del 1.0, así que lógico que mi cabeza se acordara de Molinos.

Cosica Alicia dijo...

Tienes los genes de tu padre y de tu abuelo, pero hay algo que no tienes en comun con ellos. Eres mujer, no sé si tendra algo que ver pero los infartos son menores en mujeres. Aunque tampoco sé si bebes, fumas, te hinchas a hamburguesas y fritos refritos...en ese caso dá igual los genes.
Me quede loca cuando vi lo de Gandolfini fue como si un tio lejano se hubiese ido

Xento dijo...

Mis dos abuelos murieron de forma diferente.

El primero, se despertó como siempre, desayunó como siempre y como siempre le dijo a mi abuela: voy a sentarme cerca del balcón, al sol.

Se apagó, sin sufrir, sin dolor.

Mi otro abuelo murió despues de días y horas de agonía. Sufría, sufríamos. Entrabas a verle en la habitación y sus ojos intentaban sonreir, pero solo decían: me muero y lo sé.

Vimos como se iba consumiendo y apagando entre gemidos e impotencía.

De mis abuelos tengo anecdotas y recuerdos, de uno de ellos tengo el de su agonía, de la impotencía por verlo sufrir y no poder hacer nada.

La muerte, si pudiera escoger, rápida e indolora.

Entiendo la postura de anónima A.

Anónimo dijo...

¡Qué bonito Moli! Me gusta como has expresado la muerte, ahora estás, ahora no estás, para siempre, qué increíble, qué irreversible. Y la enfermedad, que miedo nos da. Cuando has tenido un familiar con una sentencia así, y has vivido cada uno de esos sentimientos que comentas, ¡qué miedo a que nos pase a nosotros, a sufrir de esa manera y ver sufrir a los que te cuidan! Buff! han pasado años, pero se me saltan las lágrimas, de pensar, de recordar, de imaginar...

Noodle dijo...

A mis casi 22 años aún no se me ha ido nadie cercano. Y con el miedo y la ansiedad que me provoca este tema, me va a costar sangre, sudor y lágrimas superarlo cuando eso pase.

Ahora voy a hacerme un ovillo en mi cama mientras lloro.

Gran post, como siempre, Moli.