jueves, 25 de junio de 2009

FUEGO

En mi vida he tenido dos experiencias con incendios, ambas acorde con mi esencia, es decir absurdas.

La primera de ellas fue con 14 años o así. Mis padres salieron a cenar con sus amigos y me dejaron al cargo de mis hermanos que tenían 14, 11 y 4. Con dos cojones, eran otros tiempos. Nos apetecían patatas fritas, así que encendimos la superfreidora que mi madre había puesto en Los Molinos ( de esas grandotas) y nos fuimos a ver una peli de Paco Martínez Soria en lo que el aceite se calentaba. Y vaya si se calentó, cuando volví las llamas llegaban al techo, imbuida del espíritu de los Hombres de Harrison, les dije a mis hermanos que salieran al jardín y después impartí instrucciones.

- E. quédate aquí cuidando de G.
- B. sube a casa del vecino e intenta llamar a casa de los abuelos para que venga alguien.

En casa no teníamos teléfono porque a mi padre le parecía innecesario, pero esa es otra historia.

Mientras tanto y armada con mis conocimientos sobre incendios adquiridos en pelis, comics y documentales de la tele intenté enfrentarme al fuego. En algún sitio había oído que no se debía echar agua al aceite y que era mejor echar una manta o algo que “ahogara” el fuego. Era verano y no sabía donde estaban las mantas así que arramplé con las toallas de la piscina y desde una distancia prudencial las arrojé al fuego.

Ardieron como papel.

A todo esto había llegado mi hermano que carecía de mi débil pátina de conocimiento sobre incendios y decidió enchufar al fuego con la manguera desde la ventana….le dejé probar y montamos un cirio del 15. Ya ardía la campana extractora y todo.

Cuando parecía que todo estaba perdido y nos veíamos ya negros y tapados con mantas de esas de las pelis mientras veíamos arder nuestra casa y tratábamos de explicárselo a nuestros padres, se me encendió una luz y me acordé de una cosa que había visto en la tele: los helicópteros echaban tierra en los incendios. Cogí la pala, la llene de arena y me acerqué a la freidora para intentar echar ahí la arena, en el foco del fuego. Funcionó y las llamas se apagaron.

La segunda parte de esta historia es la bronca que nos cayó por hacer patatas sin permiso, por haber dejado la cocina sin vigilancia y por haber quemados las toallas..pero eso no viene al caso.

Mi segunda experiencia con el fuego ya la conté aquí y es tan absolutamente surrealista que me da hasta vergüenza.

Considero que con estas dos experiencias tengo un bajage suficiente como para saber enfrentarme a las llamas. Es una lástima que el Director de RRHH de mi empresa de colocación de libros no lo vea así y me acabe de llamar para echarme la bronca por fumarme la charla de una hora de duración sobre cómo actuar en caso de incendio.

- No te he visto en la charla.
- No me extraña, no he ido.
- Pues tienes que ir porque además te voy a nombrar J. E. de tu área.
- ¿ Qué es J.E? ¿ Me pagan más? Responde primero a la segunda pregunta.
- Es Jefe de Emergencias de tu área.
- Pues menos mal que no he ido, porque paso de ser J.E.
- Tienes que ser tú porque cuando gritas la gente te hace caso y organizarías a todos en caso de incendio.
- Sinceramente si hay un incendio en el edificio yo salgo corriendo y paso de los demás.
- ¿ Y si hay fuego en el despacho del Jefe Supremo? Si vas al curso aprenderás donde tienes que poner la mano en la puerta para saber si hay mucho fuego o poco.
- Jajajajaja..¿ me lo estás diciendo en serio? De verdad te crees que si pensara que hay fuego en el despacho del J.Supremo iba a hacerme la heroína e intentar entrar? No me conoces en absoluto. Yo salgo y que vengan los bomberos.
- ¿ Y dejarías ahí a tu jefe?
- Si las posibilidades de mi jefe de salir indemne de un fuego dependen de que yo entre a salvarle…se puede dar por asado. Dejando de lado el hecho de que yo mido 1, 60 y él 1,90 y sería completamente imposible para mi hacer nada.
- Pues tienes que ir.
- Pues no voy a ir. Ya sé de incendios todo lo que tengo que saber.

A lo mejor si le mando este post ve que estoy preparada.

7 comentarios:

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Se han fijado en ti los de RRHH, pasas a ser pringada. Es dificil resistirse pero ¡LUCHA!

molinos dijo...

Gonzalo..no me subestimes. Al final ha claudicado, me ha dicho: por lo menos baja y firma la hoja como si hubieras ido.

Rocío dijo...

Molinos... Estoy intentando recuperarme del primer fuego (el de la urraca). En cuanto a lo de prevención de incendios, es un coñazo. Y da igual que te nombren Jefe de Emergencias, porque en caso de incendio, nadie iba a seguir el plan de evacuación...

Princess Valium dijo...

jjajajajajjajaaaaa...vuelvo otra vez a reirme sin poder parar con la historia del pajarraco...jajajajaaaa

Cristina dijo...

Ay, se me olvidó comentarte que había leído tu entrada sobre el fuego surrealista de Los Molinos. Me quedé a cuadros y me reí muchísimo.

Por otra parte lo del teléfono y Los Molinos se ve que en el ambiente había algo que lo hacía innecesario porque nosotros estuvimos incomunicados hasta los últimos tiempos allí, o sea, bien entrados los noventa (!!).

JuanRa Diablo dijo...

Pero qué casualidad! ¿Es que se ponen de acuerdo para dar las charlas por las mismas fechas? El pasado martes tuve yo la mía. Y como yo trabajo por las tardes y coincido sólo una hora con resto de personal, en caso de incendio yo sería Jefe de Emergencias y Jefe de Intervención. Un pluriempleado entre llamas, ya ves.

Me quedo con eso de "Eran otros tiempos" Hoy se enteran de que unos padres han dejado solos a sus hijos y hasta son capaces de quitárselos y darlos en acogida.

(Por cierto, yo te conocí en la historia del segundo fuego, el de la urraca)

littleEmily dijo...

El fuego de la urraca me ha dejado flipada. Les convendría a las urracas más que a tí la prevención de incendios

Aunque yo no tenía casa en Los Molinos en mi urbanización tampoco se estilaba el telefono. Volvíamos a los tiempos primitivos de la civilización: a grito pelado XD