jueves, 17 de mayo de 2012

QUERIDO,



Ya no puedo más. He intentando controlarme y no decir nada porque luego todo es un follón, se me llena el blog de gente, todo el mundo comenta y mi rinconcito de paz se convierte en un corral de verduleras…pero ya me conoces, no tengo fuerza de voluntad...así que te voy a decir unas cuantas cositas.

Empezaré diciendo que no me caes mal, no te tengo especial manía y si me obligaran a escoger un amigo entre todos los que formáis el gobierno, serías el elegido sin duda alguna. Tienes cara de bonachón y no vas mal peinado, dos virtudes que no abundan entre tus ministros que tienden a tener cara de malvados de comic o a llevar unos peinados altamente perturbadores. No descarto que todo sea una maniobra por tu parte para parecer más bonachón…pero eso sería astuto…y pinta de astuto no tienes...y no es insulto...la vida es así.

Al grano. Voy a explicarte qué es ser presidente de gobierno. Ser presidente de gobierno, es como ser jefe supremo, como ser madre dando verduras, como ser padre prohibiendo salir un viernes, la gente te odia. Ser presidente del gobierno implica que le caigas mal a mucha, muchísima gente. Efectivamente, te votaron 11 millones de personas que son muchas...pero hubo muchos más millones que no te votaron y que por tanto no te quieren. Eh, eh, eh...no me vengas con que la legitimidad y blablablá. Que sí, que eres presidente legítimamente pero asume que hay cantidad de gente que no te quiere. Ser presidente implica ser impopular, ser criticado, vituperado, ser objeto de bromas y que te juzguen por todo continuamente.

¿Cómo que no es justo? ¿Cuántos años tienes? Haber elegido muerte y haberte quedado de registrador de la propiedad, vivirías tranquilo y nadie haría chistes a tu costa.

Quiero ser presidente, quiero ser presidente, quiero ser presidente” Años y años de dar la murga hasta el infinito, la brasa hasta el más allá. Años de “Yo sé lo que hay que hacer...yo se lo que hay que hacer…y no te lo voy a decir”…años de “yo lo haría mejor, yo lo haría mejor”. Pues hala…ahí lo tienes...eres califa en lugar del califa…, y la gente no te quiere. Llora y apechuga o vete y hazte cheerleader.

No vuelvas a decir “Estoy haciendo lo que tengo que hacer”. Tú sabrás lo que estás haciendo, por mi bien espero que algo de todo esto funcione, aunque te confesaré que tengo mis dudas. Yo no soy presidente, ni ministro pero me parece que si tu plan astuto pasa por reactivar la economía y a la vez le quitas a la gente la pasta y el trabajo...reactivar, lo que se dice reactivar no va a estar fácil...pero oye, que tu eres presidente y yo reviso libros de colores. A lo que iba, estarás haciendo lo que tienes que hacer pero eso no significa que tengamos que hacerte la ola. Tampoco significa que no podamos tener opinión y que nos parezca que tu reforma laboral, por ejemplo, sólo va a servir para que haya más paro…pero bueno...esperaremos a ver qué pasa...

Más cosas. Alguien tiene que decírtelo. Está muy feo, feísimo, que estés haciendo todo lo que dijiste que no ibas a hacer. Entiéndeme, nadie espera que un político diga la verdad. Nadie esperaba que hubieras dicho algo totalmente sincero y honrado al electorado...algo del tipo “Todo está peor de lo que nos creemos asi que sintiéndolo mucho, si llego a ser califa subiré los impuestos, bajaré las pensiones, recortaré la sanidad y la enseñanza pública, os subiré la gasolina, os privatizaré las carreteras…y veremos que más se me ocurre”. No, nadie espera eso. Para ganar unas elecciones lo suyo es mentir, prometer la luna y si hace falta vender una o dos madres o las que hagan falta.

Pero alma de cántaro, ¿Cómo no se te ocurrió usar las frases comodín? Mariano... ¿subirás los impuestos?Ya veremos”…Mariano... ¿ privatizarás la sanidad”…” No creo”. Ya sabes, esas frases que son un sí, pero no...Puede que a lo mejor.

De todos modos lo peor no es mentir a los que no te han votado, a esos les da igual...es más, hay algunas tan listos, tan listos y tan desconfiados que sabían que estabas mintiendo desde el minuto 1. Lo peor, como iba diciendo, es que mientas a los que te han votado... ¿sabes la carita que se les está quedando? Además, les estás mintiendo tanto y en tan poco tiempo que se les están acabando las excusas…y el dinero y el trabajo, que eso también hace mucho claro para la carita que se les está quedando. Mide tus mentiras...porque a este ritmo...dentro de 4 años o prometes un coche, una casa, un puesto de senador vitalicio para todos o lo vas a tener chungo.

Sé por dónde me vas a salir ahora “es que estaba todo mucho peor de lo que yo creía”. Venga ya, coño. Eso no se lo cree nadie. Todos sabíamos que todo estaba muchísimo peor de lo que nos decían. Todos mentís como bellacos (qué bonita palabra) o ¿es que creías que habías inventando la pólvora? “Se me ha ocurrido algo para ganar votos, voy a mentir muchísimo y así seguro que gano, Bwha, bwha, bwha”...pensaste mientras te mesabas las barbas. No eres tan tonto, te lo estás haciendo.  Y lo sabemos.
De todos modos, como hoy estoy comprensiva mientras calculo la indemnización que me corresponde cuando me echen, voy a decirte lo que hubiera sido mucho mejor. No es que te hubiéramos querido más, ni hubieras sido mejor persona, pero por lo menos te tendríamos algo de respeto por tener el valor de decirlo.

A ver, he ganado las elecciones y esto está hecho un desastre absoluto como sabíamos todos pero no decíamos. Os dije que no iba a bajar las pensiones, ni subir los impuesto, ni tocar la enseñanza, ni abaratar el despido, ni hundir la ciencia, ni privatizar la sanidad…pero os mentí. Era la única manera de que me dejarais ser califa en lugar del califa...asi que andaros listos y a ver si dentro de cuatro años os acordáis de esto y no picáis como bobos”.

No pongas esa cara de susto. No me digas que eso no se puede decir. ¿No se puede decir pero se puede hacer? ¿Se puede hacer con total  desfachatez y arrogancia y te da vergüenza decirlo? ¿Crees que porque no lo digas no nos damos cuenta?

Dos cosas más para terminar. No me salgas con el recurso ese de niño pequeño que usáis todos los políticos “José Luis era peor”. Jose Luis era un inútil integral, un memo y un absurdo pero es historia...el que está ahora ahí, eres tú...y el marrón es tuyo y tú lo querías.

Y por último, por mi bien (porque el tuyo me es completamente indiferente) espero que todo esto que estás haciendo...funcione...porque si no...En vez de califa en lugar de califa dentro de 4 años solo podrás ser hechicero de la tribu porque estaremos viviendo en las cavernas.

miércoles, 16 de mayo de 2012

UNA DOCENA DE COSAS QUE NO MOLAN DE TU SMARTPHONE



Todos tenemos un Smartphone o teléfono inteligente. Un nombre ridículo, cursi y completamente idiota y que además no se corresponde con lo que nuestro teléfono es para nosotros.


Seamos sinceros, amamos nuestros móviles. No seríamos nadie sin ellos ahora mismo. Sales de casa y te palpas los bolsillos, o rebuscas en el bolso compulsivamente pensando..¡¡el móvil!!..¿ Me he dejado el móvil? Es prácticamente imposible, pero aún así hiperventilas hasta que lo notas en el bolsillo o en el fondo del bolso. A estas alturas del 2012 hay más posibilidades de que salgas de casa sin ropa interior que sin tu móvil.

Nuestros móviles son estupendos, fabulosos, hacen cosas que jamás pensamos que podría hacer un teléfono y otras muchas cosas que ni siquiera sabemos que pueden hacer. Somos la generación de la cabina y del teléfono de rosca. Recordemos que el teléfono de góndola en casa de nuestro amigo Pérez nos parecía sofisticado…y míranos ahora..tenemos un iphone, un Samsung o un megateléfono chupi. Somos los más.

Molan mucho y permiten por ejemplo leer este post absurdo en cualquier sitio, así que solo por eso merecerían la pena, pero también tienen un montón de cosas que no molan nada y además nos complican la vida.


1.La batería “coitus interruptus”


Tu antiguo microteléfono Nokia, que no olvidemos, hace 5 años te parecía guay porque no ocupaba nada en el bolsillo, tenía una batería que duraba tanto como la del gato que mueve el brazo en el chino de tu barrio. Tenía tanta batería que hasta te olvidabas de dónde habías guardado el cargador. Tu supersmartphone lamentablemente no te sigue el ritmo como tu viejo Nokia, se agota enseguida, casi siempre en el momento más inoportuno..”un poco más..un poco más….ohhhh”. Te deja a medias.


2. El “frustrante” teclado táctil


El teclado táctil es posiblemente el peor invento que ha habido nunca. Teníamos teclados pequeños y molones y nos los han quitado por unos bonitos, molones, chulos pero que no sirven para lo que se supone que tienen que servir: Escribir. No solo es que no sirvan, es que es una tortura atroz el mero hecho de intentarlo. Son un coñazo y además te obligan a ir releyendo lo que escribes porque ponen lo que le sale de los huevos. Al final optas por no escribir o por encomendarte a que la capacidad interpretativa del “tactilismo” de tu interlocutor sea comparable a la tuya.


3. La pérdida de conexión


Esto es tan espantoso como cuando vas al baño con un apretón espectacular, te sientas, triunfas y después descubres que no hay papel higiénico. ¿Qué te queda? Hacer algo ridículo, cómo salir con los pantalones sin subir, gritar para que alguien te lo tire por encima de la puerta o mirar alrededor buscando un sustituto. Con la conexión es igual..escribes algo..le das a enviar y no hay conexión 3G..empiezas a hacer un baile de chamán agitando el móvil, apagas enciendes, sacas la batería, la tarjeta…y te desesperas.


4. La capacidad para conectarse cuando no quieres


Estas de excursión por Pirineos, bonito paisaje, bonitas montañas. Tu móvil en el bolsillo. Al mes siguiente descubres que lo que creías que había sido un día de campo, natural y barato te ha salido por un pico porque casualmente cruzaste la frontera y tu móvil inteligente entró en conexión 3G en Francia.


5. Las 1001 aplicaciones.


Por fin tienes un Smartphone. Lo quieres todo, el Instagram, el Evernote, el dropbox, las catorce aplicaciones para ir a correr, la de las recetas, el apalabrados, facebook, twitter, la que te controla la regla, todas. Acumulas en pleno ataque de Diogenismo, para descubrir que organizar las aplicaciones da la misma pereza o más que colocar fotos en un álbum. De vez en cuando te da un ataque y optas por borrar sin criterio, para al cabo de unos días decir: me voy a instalar algunas, pero controlando. Ja. Es la espiral del Diogenismo aplicativo.


6. Inseguridad en la elección.


Elegir el modelo de móvil es más complicado que elegir casa. No se trata de me gusta o no me gusta. Es más allá ¿Cual es el mejor? Hordas de adictos al iphone braman sobre ti…¡¡¡ si te vas a comprar un móvil nuevo..cómprate un iphoneeee!!!...hordas de enemigos de Apple gritan..¡¡mucho mejor un Samsung!! O un Htc!!!.. No sabes que hacer..todos parecen iguales..todos los que los tienen dicen que los suyos son mejores. Al final, te tapas la nariz, saltas y esperas acertar.


7. Crean frustración


Oh que bien..estoy en la sala de espera de algún sitio absurdo y puedo leer mi blog favorito. Como mola mi teléfono, voy a comentar algo en esta entrada tan chula. Escribes con el puto teclado táctil, le das a enviar….y sale algo como “ la aplicación ha causado error”. Ahora estás aburrido y frustrado porque sin duda ese comentario era el mejor que habías escrito nunca. Lo mismo si quieres usar google maps porque estás perdido en medio de un polígono. Metes la dirección y te quedas mirando la barra de navegación, hasta que te das cuenta de que se te ha hecho de noche y hubiera encontrado más rápido el camino echando miguitas.


8. Los nombres


¿ Por qué no le ponen nombres chulos a los teléfonos? Iphone, Galaxy, HTC…son feos..y además suelen llevar una ristra de números que perturban muchísimo. ¿ tienes un iphone? ¡ Cual? ¿ El 3 o el 4 con G? ¿ EL galaxy 3000 o el I1204? No lo seeeeeee…es mi teléfono y lo quiero igual.


9. Hay que aprender jerga.


Tu viejo nokia tenia números y letritas y un botón de llamar y otro de colgar. Te costó tela saber que para que saliera la c, había que darle 3 veces al botón, pero al final tenías una velocidad de tecleo de mecanógrafa de Mad Men. Eso, con tu nuevo teléfono no sirve de nada..ahora tienes que aprender cosas como “Modo de red” “3G”, “Modo vuelo” “ Itinerancia de datos” “ Almacenamiento masivo” “ Samsug Kies”….todo muy del espacio y todo muy de “mírame y no me toques que me jodo”.

10. El ridículo gesto de acariciar la pantalla.


Nos hemos acostumbrado, pero pensado fríamente parecemos monos amaestrados cuando miramos una pantalla y la acariciamos con dulzura o cuando hacemos una grácil pinza con el índice y el pulgar para ampliar algo. ¿Dónde ha quedado el atractivo del vigoroso tecleo? Hombres del mundo..acariciar vuestros smartphones..no es sexy..

11. Son adictivos.


Para superar un problema, lo primero es verbalizarlo. “ Me llamo Molinos y soy adicta a mi móvil”. Lo siguiente es pensar en cómo solucionarlo….pero eso ya para otro día. Vayamos poco a poco.

12. ¿He comentado lo de la batería?


Tienes un Smartphone última generación. Miras tu bolso y ves el cargador de corriente, el cargador de coche y el cable para cargarlo conectado al pcny piensas “ Creo que si llevara el teléfono fijo de casa, llevaría menos cable”.

Todas estas cosas hacen que nuestros móviles no sean perfectos…pero seamos sinceros, ¿ A quién le importa? Los queremos así.


Publicado originalmente en Unadocenade

martes, 15 de mayo de 2012

ENSAYO SOBRE EL ARMARIO



Los armarios son un objeto curioso. La mayor parte del tiempo pasan completamente desapercibidos, no te das cuenta de que están, no se disfrutan como un sofá y  los usas un intervalo de tiempo cortísimo y normalmente durante ese uso estás pensando en otra cosa: llego tarde, no me acuerdo donde he aparcado el coche, tengo que coger la cartera, que no me olvide el móvil…A veces el armario intenta llamar tu atención y entonces hace que un cajón no abra, esconde algo al fondo de una balda o sencillamente no le sale de los cojones cerrarse. Cuando ya está muy cabreado manda el rayo puteador que te taladra el cráneo, penetra en tu cerebro abriéndose paso a codazos y apartando cualquier otro pensamiento e instala en el centro de tu universo este mantra: tengo que ordenar este armario.

Ese rayo puteador te jode infinito. Si triunfa, si no eres lo suficientemente rápido como para esquivarlo o entorpecer su paso con un pensamiento más potente…estás atrapado. Tienes que ordenar el armario.

Inciso...casi todos los hombres son inmunes al rayo puteador de los armarios...pero sin embargo son presa fácil de otro rayo puteador: tengo que limpiar el coche...- Fin del inciso.

El armario tiene mala fama entre la gente desordenada y no debería ser así. El armario es amigo de esa gente, les permite esconder su caos. Imaginaos la casa de la persona más desordenada que conozcáis sin armarios, exacto, un reportaje de televisión de esos que entran en un salón hundiéndose hasta las rodillas en trastos.

Un armario solo está perfectamente ordenado si está medio vacío. El 50 % de capacidad de un armario es el límite para permanecer en perfecto orden de revista. Los armarios de Ikea no son cómodos, ni versátiles ni tienen mucha capacidad: están vacios...ese es el secreto de los suecos. Coge toda tu ropa o todas tus herramientas o todos los juguetes de tus churumbeles y vete a la sección de armarios de Ikea…verás que risa. Prueba con esos que se cierran con cortinita y que parecen tan monos…el descojone absoluto.

Un armario nunca es lo suficientemente grande por dentro ni lo suficientemente pequeño por fuera. Siempre ocupa demasiado espacio y cabe demasiado poco.

Un armario es como el mes de enero, o el de septiembre. Genera buenos propósitos imposibles de cumplir, que realmente crees que esta vez sí conseguirás llevar a cabo: “hoy lo ordeno y a partir de hoy lo mantengo ordenado, siempre es mejor eso que esta paliza que me estoy dando”, “ahora cuando llegue, voy a guardar casa cosa en su sitio”. Esos buenos propósitos duran más o menos lo mismo que la intención de ir al gimnasio todos los días, aprender inglés, llamar a tu madre más a menudo o no comprar un libro más…perdido en el limbo de tu falta de voluntad.

Todos los armarios tienen tendencia al desorden, todos, pero podemos establecer una clasificación de menos a más:

- El armario de las herramientas, bombillas, cables, trastos de pintar y demás murgas de bricolaje. Suele ser territorio de hombres y suelen tenerlo en perfecto orden. Es el único sitio de la casa donde encuentran las cosas a la primera, sin decir la mítica frase “Aquí no está”.

- El armario de los abrigos que normalmente está en la entrada o en algún tipo de habitación que se usa menos. Los abrigos entran y salen durante el invierno y llegado el momento entran y no salen en una temporada. El problema de este armario no es el desorden, es la capacidad. Acumulamos abrigos, chaquetas, chupas, anoraks y demás sin pensar en el volumen que esas prendas tienen y el porcentaje de entrada y salida de prendas no está equilibrado. Entran prendas pero no salen…este armario suele permanecer ordenado hasta que estalla.

- La despensa. Un caos con sistema domina el ecosistema de este armario. Si hay suficientes víveres, suelen organizarse por baldas siguiendo algún tipo de sistema que junta las conservas con las conservas, las cosas de desayuno con la bollería, la leche y el zumo en una balda y la comida “por si acaso” que nunca se come en otra balda. Suele haber en todas las casas algún elemento perturbador que nadie se explica cómo ha llegado “¿de dónde coño ha salido esta lata de berenjenas en vinagre y que hace en la balda del azúcar y la sal? Suele ser un armario que cuenta con las simpatías de los tíos…”qué hay que hacer la compra...con la cantidad de cosas que hay para comer aquí”.

- El armario o “solución de almacenaje” de los juguetes de los niños. Nunca, jamás, nunca, los juguetes son del tamaño adecuado para poder jugar con ellos al tetris y aprovechar todo el espacio disponible. Este armario solo está ordenado por interés y empeño de las madres. La duración de su orden es inversamente proporcional al tiempo que se haya dedicado a dejarlo en perfecto estado de revista…no se conocen casos en que el orden haya durado más de 1 hora.

- El armario de la plancha. Es un ser mítico para los tíos... ¿tenemos un armario de la plancha? Este mola porque puede estar desordenado sin cargo de conciencia.

- El armario de la ropa de cada cual. Este ya permite todo tipo de descojone y descontrol. Una opción es todo ordenado incluso por colores y tipos de prendas. Otra opción es los cajones ordenados y las baldas hechas un cristo o viceversa. O la opción más caótica...todo metido a presión, sin ningún tipo de orden...el armario pasa a ser más bien un escondite...y como todos los escondites tiene sus sorpresas... ¿Que es esto rojo que asoma por aquí? Coñoooo...pero si tenía una camiseta roja superchula...ni me acordaba...eso sí, está pelín arrugada.

Por encima de todos estos y en una categoría diferente está el peor armario de todos, uno que todos odiamos y que es sencillamente imposible de mantener ordenado. Estoy hablando del temido ¡¡armario de los tupers!!!

Es el más cabrón de los armarios. Hay que usarlo siempre como si estuvieras manejando plutonio, cualquier error puede significar el caos. Se debe abrir la puerta con mucho cuidado. Otear el interior hasta encontrar el tuper que crees que necesitas o el lugar donde pretendes colocar el que tienes en la mano. Visualizar la maniobra a realizar y solo cuando tengas claros los movimientos, efectuarlos con suma precisión y cuidado. Cualquier mínimo error en el manejo, quebrará el inestable equilibrio que domina el mundo de los tupers y que es incomprensible para los humanos. Cualquier descuido, provocará un estallido que incluirá un derrumbamiento de las torres de tupers. Si eso ocurre, todos saltarán por los aires, disparados hacia el exterior en un efecto cascada que vaciará el armario por completo y desparejará tapas y tupers provocando sudores frios, mala leche y cabreo supremo en el usuario. Normalmente esta explosión suele ir acompañada del grito: .“se puede saber para qué cojones tenemos tantos tupers. Hay que tirar la mitad”. Por supuesto, no se tira ninguno. Se vuelven a colocar dentro como buenamente se puede en una nueva cumbre de equilibrio inestable, .esperando que el próximo caos le toque a otro.

Por último y para concluir este sesudo análisis solo diré una cosa, desconfío mucho de la gente que tiene los armarios perfectamente ordenados. Alguien que tiene los jerseys por colores, las faldas agrupadas por largos y los pantalones colgados como si no se usaran, no me parece de fiar. Son gente que dedica su tiempo libre a ordenar, a colocar en vez de tirarse a no hacer nada, leer, o lo que sea. Esconden algo seguro  y seguro que tienen  conversaciones aburridas. Ahí lo dejo.

domingo, 13 de mayo de 2012

viernes, 11 de mayo de 2012

ROPA, ARMARIOS, TIGRES Y JERSEYS

Tengo tres horas de solterismo Premium de luxe y como soy imbécil voy a dedicarlas a cambiar mi armario. ¿Y si intento hacer otra cosa? Podría leer, o escribir, o ver los capítulos de Mad Men que tengo atrasados o hacer una tarta de manzana. Imposible…no estaría tranquila, me ha entrado el síndrome del cambio de armario y solo se cura haciendo el puto cambio de armario. Soy absurda y gilipollas.

Esto es una tortura. Si fuera millonaria y tuviera una casa enorme, tendría un armario con la ropa de verano y otro con la ropa de invierno. Mm…y si no me caben en la habitación…pero... ¿qué estoy diciendo? Tendría un vestidor...a un lado la ropa de verano y a otra la de invierno. Genial.

Vale. Vamos a dejar de pensar chorradas y a ello. Ánimo. Si me pongo en un rato lo termino. Tampoco tengo tanta ropa y además el año pasado tiré mogollón de mierdas.

Primero saquemos lo de verano. Me acuerdo cuando había ropa de entretiempo, cuando del jersey de cuello vuelto se pasaba a la chaquetita y de llevar abrigo se pasaba a salir sin. Ahora no, ahora todo es a capón. Un día botas altas y al día siguiente chancletas y tirantes.

Bien. Todas estas mierdas son mi ropa de verano. Este vestido lo compré antes de tener hijos, este es de cuando estaba soltera, este tiene por lo menos 6 años…debería comprarme alguno nuevo.

¿Esto lo guarde limpio? Supongo que si…pero no lo parece. A la montaña de a lavar.

¿Esto lo guarde planchado? Supongo que sí, pero no lo parece. Me estoy viendo hace 6 meses guardándolo y diciendo...”ya me preocuparé de plancharlo el verano que viene” como si ese momento fuera a llegar dentro de eones. Pues ya está aquí, hay que plancharlo y me jode mil. Me cago en mi yo del pasado mes de octubre que no guardó la ropa planchada. A la montaña de planchar.

Oh...mira...no me acordaba de esta camiseta. Me flipa esta camiseta. Qué bien.

Vaya... ¿no tiré esto? ¿Lo tiro ahora? Mmm…bueno, ya espero a final de verano. Pero al final del verano lo tiro. No sé porqué pero me suena haber dicho esa frase antes.

Ahora guardemos lo de invierno. ¿ Tiro algo? ¿ Los jerseys con bolas? Bueno..lo guardo y cuando lo saque en octubre veo lo que tengo y lo que me he comprado y luego lo tiro. No sé porqué pero me parece que me repito.

Joder...lo que abultan los jerseys.

Ya que estoy podría limpiar el armario. Mierda de gen “ya que estás podrías”. Bueno, venga...le paso un trapo y listo.

La escalera. Hay que subir las cajas. Joooder… ¿pero que tengo aquí? Perezón, perezón...lo dejo ahí. En el próximo cambio.

Me estoy pegando una sudada del 15 y además me voy a caer de la escalera. Y estoy sola en casa...voy a pegarme una leche y no se enterará nadie y lo que es peor no conseguiré terminar esto hoy.

Voy a subir esto a la parte de arriba del armario. El salto del tigre. ¿De dónde vendrá lo del salto del tigre? Es un absurdo. ¿Para qué iba un tigre a subirse a un armario? Y ¿un tío? ¿Para qué va a subirse un tío a un armario para lanzarse hacia la cama? ¿Se supone que eso es sexy? No lo veo…con esa técnica más que empotrarte, te clava…Hay gente para todo pero a mí la verdad es que ver a un tío tirarse desde lo alto en bolas encima de mi…creo que no me va...me entraría la risa seguro...y claro, él se vendría abajo y ya ni me empotra, ni me clava...como mucho a rosca…Mierdaaaaaa...sigamos con el armario.

Mmmmm...Esto para dar. A la montaña de dar.

¿Y estas botas? Había pensado tirarlas...pero mira otro efecto de la crisis. Mejor no. No vaya a ser que el año que viene no tenga curro o pongan un impuesto sobre la lana, el cuero o los leotardos y no tenga que ponerme. Va a ser mejor que lo guarde todo menos lo que esté rozando el concepto “harapo”. O incluso eso lo voy a guardar...tal y como está el patio, veo que el año que viene el look huerfanita de Dickens va a ser tendencia.


Pues hala. Ya está. Los armarios cambiados y una gilipollez de post para el viernes. Eso sí, tendré que avisar que es solo para tías.  Cualquier tía será capaz de entender esta sucesión de pensamientos absurdos. Un tio no. Los tíos no cambian el armario. Como mucho, apartan las camisetas de manga larga al fondo de la balda y tienen más a mano las de manga corta. Los jerseys siguen en la banda que jamás se utiliza porque los jerseys son una prenda que ha caído en desuso…Todos los tíos que opinan que abrigarse es una chorrada y pasan de usar jerseys. Mmm...Debería escribir sobre esto, por qué los tíos han decidido que no usar jersey mola. A lo mejor, es que así no tienen que guardarlos con el cambio de temporada…que cabrones…van siempre por delante. El año que viene, sin jersey…a no ser que me vaya a vivir a Noruega.



jueves, 10 de mayo de 2012

MATERNITY (XCVIII): EL FÚTBOL ES ASÍ.

Previo.

Mami… ¿vale que hoy cenamoz en el salón?
Y eso ¿por qué?
Porque hay algo de fútbol...juega el equipo de papá. ¿Ponemoz aceitunitas?
Bueno...vale.


¿Quién juega?
El Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao.
¿Son el mismo equipo?
No...Uno es de Madrid y es Atleti...y el otro es de Bilbao y es Athletic.
A mí me suenan igual. Voy a por mi álbum de la liga. ¿Ves? Son el mismo equipo...¡¡llevan la camiseta igual!!
Que no...que se parecen pero que son distintos. De distintas ciudades…y mira los jugadores...son distintos.

El partido.

Mami... ¿a ti cual te gusta de todos los que están jugando?
¿A mí? Mmm...Ninguno...los del Atleti son muy macarras, muy de polígono. Y los del Bilbao me dan ganas de arroparlos y prepararles un cola cao. No hay ningún empotrador como Xabi Alonso.
¡¡MOLI!!!!
Perdón ¿lo he dicho en alto?...queria decir que no me gusta ninguno. ¿Y a vosotras? Los del Atletic tienen cara de niñitos...como Casillas.
Mamá...Casillas es guapísimo...pero a ti te gustan viejos...como Xabi Alonso…
Si...viejos y empotradores...eh...perdón...viejos y con barba.


Papá... ¿Como saben donde va la pelota cuando le dan ese patadón?
Pues M, como cuando tú chutas al jugar al futbol.
Yo nunca sé dónde va a ir...la doy a voleo. ¿Cómo lo saben ellos?
Bueno, pues porque entrenan mucho.
¿Entrenan patadones?
Sí, claro...entrenan todo.
¿ A caerse y hacer como que se han hecho daño también?

Papa... ¿hay futbol de chicaz?
Sí, claro.
Y ¿por qué no lo ponen en la tele?
..Err...esto...bueno pues porque no lo vería nadie.
¿No? ¿Tú no verías a un equipo de chicas? ¿No te gustan las chicas?
Jijijijiiji



¿Qué pasa si un jugador se cansa y quiere parar?
Pues que no puede...además son profesionales y no se cansan.
Y ¿qué pasa si un portero es bajito y no llega al palo de arriba?
Nada...lo importante es que salten y paren los balones.
Y ¿estos cuando se jubilan?
Pero ¿tú sabes lo que es jubilarse?
Si claro...es algo de viejos que ya no trabajan.
Bueno...pues eso...cuando sean viejos.
Pero no hay jugadores viejos…solo Xabi Alonso.
No me jodas...que Xabi Alonso es viejo…


¿Qué pasa cuando sacan tarjeta amarilla?
Pues que el árbitro te regaña porque has dado una patada.
¿Y cuál es la diferencia entre una patada de tarjeta roja y una de tarjeta amarilla?
….bueno...pues la roja suele ser más fuerte y se da a mala idea…la amarilla es más un accidente o más flojita.
¿Y las patadas las dan aposta?
Mmm...A veces sí.
¿Y dónde está la tarjeta verde?
¿Qué tarjeta verde?
Mami...si hay una amarilla y una roja...¡¡tendrá que haber una verde!!! Será la de los que se portan bien.


Papá…
Dimee
¿Hasta dónde puede salir el portero?
Hasta donde quiera…
Y ¿por qué no va con el balón corriendo y lo mete en la otra portería?
Porque con la mano solo puede cogerlo en su área.
¿Y por qué va de amarillo? ¿Por qué no va del mismo color? ¡¡Un uniforme es un uniforme!!


Papá…
Dimeeeee…
¿Estás cansado de mis preguntas?
No...Claro que no. Dime.
¿Qué pasa si el portero se hace daño y no puede jugar más?
Pues que sacan al portero suplente.
¿Y si también se hace daño?
Bueno...tienen otro portero suplente.
¿Y si ese también se hace daño?
Bueno...pues puede jugar de portero uno de los jugadores de campo.
¿Y si no quiere jugar de portero que es un rollo?
Pues tiene que jugar porque para eso le pagan.
¿ PAGAN A LOS FUTBOLEROS? Primera noticia.
Jajajajajaja...primero no son futboleros...son futbolistas…y sí, les pagan muy bien. Se gana muchísimo dinero. Y segundo... ¿de donde has sacado la expresión “primera noticia?
¡ Se gana mucho dinero? Y ¿por qué no eres futbolista?

Ayyyy…están llorando mami.
Si, pobres…me dan muchísima pena.
¿Y no te alegras de que gane el equipo de papá?
Si...pero es que los otros…con esas caritas...me dan ganas de ir a sus casas a arroparlos.- es lamentable...tios de20 años que me levantan más instinto maternal que mis hijas. - ¿A vosotras no os dan pena?
Mamá...es futbol…no tiene ninguna importancia…los tios son tontos.

Postpartido.

Es la última vez. El próximo partido me voy a un bar. Con vosotras tres no se puede ver el futbol.
Mmmm..creo que ya tengo excusa para colgar una foto de Xabi Alonso en el blog...


miércoles, 9 de mayo de 2012

UNA DOCENA DE COSAS QUE SABES Y NO DEBES OLVIDAR A LA HORA DE BEBER PASADOS LOS 35


Si alguien empieza a leer buscando un consejo como “No beber” que deje de leer. Aquí no lo va a encontrar.

Con 35 palos o más, todos llevamos bebiendo una considerable cantidad de años, acumulamos litronas, copas, chupitos, bebidas horrorosas, borracheras memorables y borracheras para el olvido. Creemos que lo sabemos todo sobre el mundo de las copas.

Y lo sabemos. Claro que lo sabemos, años de estudio de campo nos hacen a (casi) todos bebedores a nivel experto. ¿Cuál es el problema? Que a mayor conocimiento, menos tiempo para practicar. Menos ocasiones para salir de copas. El resultado de esa falta de práctica es que se te olvidan los conocimientos, y corres el riesgo de destrozar una de esas pocas ocasiones en las que puedes darte al alcohol por un olvido imperdonable, por no haber repasado los apuntes.

¿Qué es lo que no se te puede olvidar? ¿Qué debes grabarte a fuego en la mente… perdón, en una lista en el evernote?

1. No mezclar
Cuando eras joven e inconsciente mezclabas sin conocimiento. Luego adquiriste el conocimiento supremo y dejaste de hacerlo. El problema es que ahora quedas y la ansiedad te puede. Sin darte cuenta, bebes cañas antes de cenar, bebes vino con la cena, un chupito de hierbas, brindas con champán y luego copas. Error.

2. La compañía
En tu juventud lo importante era la bebida, la compañía daba igual o no era lo prioritario. Cualquier compañía era susceptible de mejorar con las copas adecuadas. Ahora no. Ya sabes que una mala compañía puede arruinarte unas cañas, un buen vino o unas copas. Elige con quien bebes.

 3. Cuidadín con las ocasiones especiales
Bodas, bautizos y comuniones. Bebida a mansalva, gente que hace mucho tiempo que no ves, sensación de “coño… cuánto tiempo hacía que no nos veíamos”, y acabas potando delante de tu madre o de tu tía. Una regresión a la adolescencia completamente innecesaria.

4. El móvil
Con un nivel de alcohol en sangre el móvil es una fuente inagotable de problemas y preocupaciones. Se te puede caer al váter cuando te estés tambaleando intentando acertar en la taza, se te puede olvidar en el taxi al pagar, puedes dejártelo en un bar y lo que es peor… puedes tuitear y mandar mails completamente inapropiados, inadecuados e improcedentes… que verás al día siguiente.

5. Valorar la sinceridad
Estas de copas, ya tendrás ocasión de hablar en serio. Con alcohol en sangre no es el momento de sentirte llamado por el camino de la sinceridad absoluta y confesarle a tu compañero de copas cosas que no necesita saber y lo que es peor… no quiere saber. Algo como… ¿sabes un secreto? Me mola tu chica. Además, al día siguiente, toda la noche será un agujero oscuro… menos esa frase que aparecerá en letras doradas flotando sobre tu cama.

6. Si es posible, organiza tu resaca
Crees que sí, crees que no vas camino del viejunismo, crees que tienes aguante, pero no es verdad. Los tiempos en que con resaca te levantabas y te ibas a jugar un partidillo y luego de aperitivo, han muerto. Organiza tu tiempo para poder ser una ameba al día siguiente de las copas.

7. Los compromisos laborales
A ver, esto no lo traes aprendido de serie. Cuando eras jovenzuelo no había comidas ni fiestas de empresa. Es fácil que tras un momento de tensión en una ocasión de copas laboral te relajes y acabes bebiendo como si estuvieras de botellón. Mala idea. En el curro eres abstemio. Totalmente abstemio y nunca has bebido ni te ha gustado.

8. Gente sobria que no se siente discriminada y por tanto recuerda
Cuando éramos (más) jóvenes el abstemio o abstemios eran un grupo que se sentía discriminado, así que no osaban a la mañana siguiente de una gran borrachera a recordarte todo lo que habías hecho. Con 40, el abstemio se ha hecho fuerte y suele ser muy cabrón, recuerda todo y lo que es peor… te lo restriega. Huye.

 9. Euros, euros, euros
En medio de los vapores alcohólicos que nos hacen ver la vida de color de rosa y nos hacen retroceder a memorables ocasiones alegría y alboroto, es muy normal que se nos olvide la moneda única y paguemos alegremente… para al día siguiente decir: ¿Qué me gaste 100 euros en copas? Y llorar amargamente.

10. El bus
En un bus a las 5 de la mañana, hay muchas posibilidades de con toda la borrachera encontrarse pensando cosas de abuelo cebolleta, mirar a los jovenzuelos que van a tu lado y pensar “Yo no era así”. A casa hay que volver en taxi como los ricos o andando dando tumbos y sin zapatos, como los valientes. (Inspirado en @mediotic

11. En parejaEn caso de salir en pareja, es mejor volver a casa en pareja. Parece que tu pareja está receptiva, que tenéis una relación adulta y comprensiva. “Yo me voy, tú quédate si quieres” significa lo mismito que cuando tu madre te decía “Haz lo que quieras”… es decir… ”te vas a cagar”.

12. ”No me apetece nada. Voy, saludo, me tomo una copa y vuelvo pronto”
Después de tantos años hay que saber que esa frase significa: “Voy, me mato a copas, vuelvo sin móvil, sin abrigo, sin las llaves y mañana quiero morirme de la resaca”.


Con todos estos datos frescos en la memoria. Coged la agenda, elegid una fecha, marcadla en rojo y salid a mataros a copas. Sin mezclar, sin móvil, con la gente adecuada y volviendo a casa a cuatro patas si hace falta…En breve os apetecerá solo pacharán con la partida de dominó y será el fin.

Publicado originalmente en unadocenade