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miércoles, 29 de diciembre de 2010

LAS REVISTAS DE TIAS.

Las “revistas femeninas” son el horror, el infierno. Son un insulto a la inteligencia de cualquier persona.

Para empezar... ¿qué mierda es una revista de mujeres? Una revista de mujeres es una mierda pinchada en un palo que se cree un diamante. Van de guays, de somos de alto standing, molamos mucho…y no…son una trampa mortal.

La prensa del corazón tiene mala prensa, que si son cotilleos, que si todo es mentira, que sin son trolas...etc, etc. Vale, cierto, pero no van de lo que no son. Venden mentiras de colorines y tú la compras y te dedicas a despellejar todo lo que sale en ellas, bien porque te mueres de la envidia en el caso de los casoplones que sacan a veces o bien porque te crees mejor que los que salen ahí como por ejemplo cuando te comparas con Belen Esteban. Son lo que son, un entretenimiento y punto pelota.

Las revistas de mujeres son otra cosa. Son una trampa mortal. Se creen más listas que nadie y piensan que rebosan estilo y clase. No, ellas no son de “cotilleos”...como mucho informan de “sociedad” o “de las fiestas más glamourosas”. Pero eso no es lo peor, lo peor viene cuando te entretienes un momento a ver los temas de fondo que proponen para las mujeres. Que ya es una cosa que me jode... ¿los temas de fondo y con calado que interesan son distintos para tios y tias? Pero vale…aceptemos pulpo…te pones a ver los temas de fondo…y ¿qué proponen?

Sandeces, majaderías, obviedades y tonterías tales que cuando te molestas en leerlos sientes vergüenza ajena y unas incontenibles ganas de plantarte en la redacción y asesinarlos a todos por el sutil mecanismo de asfixiarles con bolas de papel (reciclado) de sus páginas.

¿Podemos aprender a ser felices? Ese es el tema de fondo, con dos cojones. Pero ¿qué mierda es esta? Y ahí salen 4 tías…a contar sus experiencias…y digo yo... ¿por qué no salen tios? ¿Los tíos no aprenden a ser felices? ¿Ellos son felices de distinta manera?

Otro tema de fondo... “La gente feliz... ¿Nace o se hace?” Pero ¿no se os cae la cara de vergüenza al escribir estos titulares?

Otro… "¿rivales o cómplices? Analizamos las relaciones entre hermanas... que se fraguan casi en la cuna. ¿Estamos condenadas a entendernos... o a pelearnos?”

Me pongo frenética de indignación. Me parece una de simpleza, de una bobería, de una ñoñería que no puedo entender que alguien lea esto. Pero sigo leyendo, porque a veces me mola hacerme una herida y hacerme daño a ver hasta donde aguanto.

Estas revistas siempre traen una parte de “recomendaciones para nuestras lectoras”. Siempre van acompañadas de textos absolutamente ñoños y que dan ganas de asfixiar al redactor atragantándole con toneladas de algodón de azúcar y que son algo así. “Amigas, no os podéis perder esta novela donde los sentimientos están a flor de piel, os rencontraréis con las mujeres que fuisteis, que sois y que podéis llegar a ser. Porque todas podemos ser lo que queramos…y Menganita de Tal lo cuenta como nadie en esta historia que sin duda te transformará”. Y se quedan tan anchos. Y luego recomiendas, los cocodrilos o el de los japos ese que trituré.

Y lo leo y pienso…Madre mía...eso es lo que se supone que tienen que leer “las mujeres de hoy”…. A veces quiero creer que es un chiste…que son revistas de humor...porque no puede ser que sean así de estúpidas.

La sección moda confieso que ni la miro...es que me la trae al pairo, por curiosidad suelo mirar los precios populares de las prendas “must” (otra palabra que me saca de quicio... ¿como cojones se puede ser tan snob?)...y que son siempre muy populares: Este invierno no puedes pasar sin un chaleco de falsas pieles, 120 leuros en no sé dónde. Pues va a ser que voy a pasar sin el chaleco de las narices tan ricamente...alehop…y a otra cosa.

Estas revistas además utilizan un tono muy peligroso…que es el tono de hacerte sentir culpable. “No dejes que las arrugas hagan mella en tu sonrisa”…” que la pereza no acabe con el brillo de tu pelo”, “si quieres puedes tener el busto que deseas”…y todo tipo de ataques a la línea de flotación de tu autoestima. Todo es en plan, si no estás divina es porque eres un desastre y una dejada. Lo mejor de todo es que luego los remedios que ofrecen (por supuesto sin que las empresas cosméticas les paguen por ello) suelen tener también precios populares…lo malo en el caso de que quisieras comprarlos es que supongo que tienes que elegir entre cenar todo el mes o que tu cara “diga lo mejor de ti”.

Y luego organizan actos súper chulis según ellas como por ejemplo el “Primer congreso por la belleza sin cirugía”…. ¿Qué mierda es esa? ¿Cuanto ha costado? Y …¿ de verdad no os da vergüenza organizar algo así?

En resumen que estas cosas me sientan fatal, el ingeniero las ha prohibido en casa..dice que me vuelvo peligrosa.

La foto, es el ideario del congreso de las narices. De vergüenza, de mucha vergüenza.

martes, 15 de julio de 2008

MATERNITY (II). Decálogo de pensamientos.




Decálogo de pensamientos sobre la maternidad.

1.- Es muy importante la actitud. Vale que es la primera vez que te quedas embarazado, la primera vez que te hacen una ecografía y la primera vez que no te ves los pies por la tripa, pero para el resto de la gente no es vital, asÍ que si no te preguntan abstente de contar pormenorizadamente todos tus síntomas, consejos del médico y malestares diversos que tienes. Y si te preguntan, contesta concisamente..la gente lo hace por educación no por verdadero interés.

2.- No hay que leer nunca revistas del tipo SER PADRES, TU BEBE HOY ni nada de eso. Porque vamos a ver si para ser una profesional responsable y una tia que elige su ropa no lees el Cosmpolitan, ni el Vogue ni el Telva..¿porqué de repente es imprescindible leer revistas sobre qué hacer cuando tienes niños?. Mala idea.

3.- Siguiendo con el tema revistas. Si cuando lees el Telva tienes discernimiento para saber que aunque la redactora diga “ no puedes pasar este verano sin unas chanclas negras con suela de leopardo” que cuestan 400, sí que puedes vivir sin ellas y vas tan mona con tus sandalias de mercadillo…porqué si la revista SER PADRES dice que tu hijo necesita un intercomunicador con pantalla y visión nocturna que vale 500 euros..sales disparado a comprarlo??. ¿Dónde piensas poner a dormir al bebe??..¿ en Marte?. Desengañaté el bebé va a dormir tan cerca de ti que no vas a tener ni que levantarte de la cama para oirle..asi que no necesitas un intercomunicador. Tampoco necesitas una bañera anatómica, ni un termómetro de 50 euros, ni una tercera parte de los gadgets que te venden. Ante todo criterio.

4.- Si para comprarte un ordenador, una bici, un vestido, o cambiar de trabajo..pides consejo a tus amigos y tu familia y les haces caso..hazles caso si te aconsejan algo sobre el bebé. Sobre todo tienes que valorar mucho los consejos de tus amigos que hayan tenido hijos y sigan hablando de otras cosas y haciendo planes. Si continúan siendo gente normal, divertida, animada y conectada con el mundo..esa gente te conviene..tienen la sabiduría, hazles caso.

5.- Aléjate como de la peste de los fundamentalistas de la paternidad/maternidad. Gente que solo sabe hablar de sus hijos, de lo maravillosa que es su vida con sus hijos, que no le da tiempo a nada, que todo es un agobio, que no puede viajar, no puede salir, no va al cine, no lee el periódico, no sabe quien es Obama…huye…esa gente no te conviene. Son fanáticos y quieren atraerte a su secta.

6.- Lactancia maternal= coñazo supremo. Cosas que has de tener en cuenta sobre ella:
- es buena para el bebe.
- es horrible para la madre. La imagen idílica de una madre henchida de felicidad con su bebe en brazos mientras lo amamanta..es MENTIRA…es PHOTOSHOP. Eso sería así, si el bebe comiera una o dos veces al día…como es cada 3 horas..lo normal es que estes agotada, sin duchar, durmiéndote, y sintiéndote como una vaca lechera.
- el vínculo materno/filial. Es mentira. Tu te sientes vaca y el bebe ve ¡¡¡COMIDA!!. Nada más.
- nota médica, no libra de las alergias, lo se por experiencia con un 100 % de fiabilidad.

Asi que con estos datos, decide lo que quieras y ni caso a tu pareja, tu madre, tu suegra o el que sea. Las tetas son tuyas y las grietas que tendrás también.

7.- El pediatra NO es tu amigo, es médico. Si le abrasas con todo tipo de preguntas sobre el bebé que no son de su incumbencia como: ¿a que hora le acuesto la siesta? ¿qué silla le compro? ¿qué mordedor? ¿qué marca de leche, cereales, zapatos? Llora mucho ¿qué hago? No duermo..¿que hago?...probablemente te odie y además no va a solucionarte esas chorradas. ¿ A que no llamas a tu médico de cabecera a preguntarle si debes llevar los tacones de 2 cm de tacón o de 4?. Pues lo mismo.

8.- Como todo en la vida coherencia. Si te estas fumando 7, 8 o 10 cigarros al día durante el embarazo para que no te de mono a pesar de que sabes que es malo para el bebé, te puedes comer una loncha de jamón y te puedes beber un tinto de verano. Quiero decir que el no comer jamón en todo el embarazo en plan sacrificio supremo..no compensa el que fumes. Lo siento pero no existe la propiedad conmutativa. Fumar es malo.

9.- Tu hijo es tuyo. Para lo bueno y para lo malo. Tu hijo es muy rico, muy mono, guapísimo, listísimo, un amor completo..pero lo aguantas tú. Y cuando alguien se queda con él te está haciendo un favora ti no tú a esa persona en plan..” uy..pero si está encantada”. Mentira.

10.- Antes de ir pregonando por ahí que quieres tener familia numerosa…ten el primero…y luego ya decides. Ah..y si a las 4 horas de llegar a casa con tu bebe recién nacido te das cuenta de que tu vida nunca va a volver a ser como antes y ni siquiera va a ser como habías imaginado..no te preocupes..nos pasa a todos. Igual que si tienes este pensamiento…” como coño la gente tiene más hijos…éste hijo único fijo”. Es normal.


Pues nada..creced y reproducíos..pero no digáis que no os avisé.

viernes, 20 de enero de 2017

Philippe Halsman, una exposición feliz

Aparco. Justo delante está el pivote para sacar el ticket de la ORA. Pulso un botón para que se encienda y el pivote se tambalea. Por favor, por favor, por favor, cruzo los dedos para que no esté completamente desarraigado y funcione, porque no quiero peregrinar por todo el Paseo del Prado buscando otro. La pantalla se ilumina ¡funciona! Me tengo que quitar las gafas, reniego del hecho, ya irrefutable, de que me he convertido en una de esas personas que pasa más tiempo con las gafas en la mano que puestas. Necesito gafas para ver de lejos pero con ellas puestas no veo de cerca. 

Hace frío de abrigarse bien y me encanta. Hace frío para poder llevar gorro y bufanda. Y guantes, si no fueran un engorro ahora con el tema de las gafas. Me paso la vida perdiendo el móvil o las gafas, si tuviera que manejar unos guantes necesitaría aprender habilidades malabarísticas para no perder nada. Miro a la gente con la que me cruzo y pienso una maldad, como casi siempre. Por fin ha llegado el momento en el que los modernos con gorro de lana encasquetado no parecen ridículos. 

Me espera dentro, nada más pasar la puerta. Está apoyado contra la pared metálica de esa escalera también metálica en la que siempre me siento inestable. Es una escalera que parece decir "no sé si me caes bien o no", "no sé si voy a dejarte subir o te haré tropezar". Con cuidado, con tacto, pongo el pie en el primer escalón y espero a su veredicto.  Es una escalera que no se sube, se surfea. Casi puedo ver mi relejo en su metal extendiendo los brazos como buscando el equilibrio. 

La otra escalera, la blanca infinita, me encanta. Subiendo por ella, mientras charlamos, pienso en Woody Allen  con Billy Cristal en Desmontando a Harry mientras pasean por el infierno. No sé porqué esa escalera me recuerda a esa escena. Quizás porque creo que la escalera al infierno sería algo así, algo blanco impoluto sin nada en lo que enganchar la vista más que el fondo oscuro que al final te atrapará. 

Philippe Halsman ¡Sorpréndeme! es una exposición feliz, una exposición para sonreír y reír, para creer que hay muchas cosas chulas en la vida, pueden ser tontas, innecesarias y nada trascendentes pero te hacen feliz. Hay poca gente y todos sonreímos. Paseamos entre las fotografías reconociendo caras, personajes y sacando parecidos. 

Nos paramos un buen rato frente a una pared con un montón de portadas de la revista Life. Me recuerdan a las revistas que había en casa de mis abuelos. Tiraban 8 millones de ejemplares a la semana. 8 millones. ¿Cuántas de esas revistas estarán en armarios o estanterías de viejas casas sin que nadie las mire? A lo mejor ninguna. No puedo tocarlas ni olerlas porque están detrás de un cristal pero sé que huelen y tienen el mismo tacto que las novelitas rosas de aquella colección con tapas verdes que llenaban una estantería del cuarto de servicio de mis abuelos. Todas tenían títulos extraños que no logró recordar. Pienso en ellos al leer un titular de una de las revistas expuestas «El mayor rescate animal desde Noé». Todo parece tan naif. 

Acercamiento. Movimiento de cadera hacia el enemigo. Toma de posiciones. Trabajo de pecho. Ataque. Conquista. 

Esas palabras, o unas parecidas, están garabateadas en rojo sobre una serie de fotografías de Marilyn acercándose a un hombre de espaldas a nosotros. The interview se llama la serie. Definen perfectamente lo que vemos, lo que hace Marilyn, utilizar sus armas para conquistar. Antes de perderme en absurdas consideraciones sobre machismo y feminismo mi cabeza se lanza a un tema mucho más interesante. ¡Qué afortunada soy porque los sujetadores que sacaban punta a las tetas convirtiéndolas en ridículos arietes sean algo del pasado!

¿Qué piensas?
—Nada, tonterías.  

Gente saltando. Se nos olvida la alegría que da saltar. Da vértigo, miedo, nos preocupamos por nuestras rodillas, por caernos, por no saltar demasiado, pero saltar es volar un poco. Recorremos las paredes reconociendo a artistas, políticos, escritores, actores. 

Nos reflejamos en una foto de Steinbeck saltando. Nos veo. Los tres en el mismo plano, nosotros sonreímos y Steinbeck se concentra en separar sus pies del suelo en una vertical perfecta. Seguro que el bueno de John jamás pensó que algún día esa foto estaría colgada en una exposición en Madrid y una pareja cualquiera, nosotros, nos reflejaríamos en él. Es un pensamiento raro. 

Más raro es Dali trabajando con  Halsman «Lo repetimos todo veintiséis veces. Veintiséis veces tiramos los gatos, veintiséis tiramos la silla, veintiséis tiramos el agua, veintiséis veces fregamos todo». Me río a carcajadas imaginándolo. 

Resbalamos por la escalera blanca todavía sonriendo. Surfeamos la ola metálica. Salimos. Sopla viento de abrazarse y respirar. 

Tenemos que volver.


  


viernes, 17 de noviembre de 2017

Ni MILF ni WHIP, yo soy MFHMM

MILF, mother I´d like to fuck.
WHIP Women who are hot, intelligent, and in their prime.

Con casi cuarenta y cinco años he llegado a la sabiduría suprema. Es cierto que hubo un tiempo, los catorce años, en los que pensaba que ya lo sabía todo pero no, lo sé todo ahora. O por lo menos sé lo más importante, quién soy. Y lo que soy no viene definido por lo que otros piensen de mí, ni siquiera por lo que yo les haga sentir a otros. Estas definiciones absolutamente idiotas me sacan de quicio porque están enunciadas desde la posición de "eh, tú, mujer... ¿qué eres tú para la sociedad?" y me parecen una majadería, un insulto y sobre todo una falta de respeto.

Si vamos a vivir con acrónimos que por lo menos sean acrónimos que nos representen.

 MAC. Mujeres Asqueadas de Categorías.

MVMAH. Madres con Vida Más Allá de sus Hijos.

MCDGR. Mujeres con Casa Decorada según sus Gustos y no por lo que dicen las Revistas.

MSB. Mujeres que lleva siempre el mismo bolso.

MLRECRECNHW. Mujeres que llaman a la ropa de estar en casa, ropa de estar en casa y no Homewear.

MSUC. Mujeres que solo usan una crema.

MAS. Mujeres que se sienten Atractivas porque Sí.

MPRA. Mujeres que pasan de revistas absurdas.

MAFE. Mujeres Asombrosas Fabulosas y Estupendas

MID. Mujeres Inteligentemente Divertidas.

MIF. Mujeres Inspiradas y Felices.

MQL. Mujeres que Leen.

MASPB. Mujeres Alucinantes y sin apego a su bolso

MEI. Mujeres Espectacularmente Inteligentes

MCG. Mujeres que Comen lo que les Gusta.

MSTP. Mujeres sin tiempo que perder.

MHEHMM. Mujeres Harta de Etiquetas y Hasta el Moño de Memeces

MQHTRR.  Mujeres que hacen tururú.

MFHMM. Mujeres Fabulosas Hasta el Moño de Memeces.



martes, 23 de octubre de 2018

Basura en los medios

Pejac Focus 
«¿Es culpa nuestra la depresión o la ansiedad?
Sí, la depresión, por ejemplo, te la provocas tú con tu diálogo interno, aunque no te des cuenta. Cuesta mucho deprimirse: solo si te esfuerzas mucho lo conseguirás.» (Rafael Santandreu)

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Este tío es un miserable, un impresentable, una ofensa para los enfermos de depresión y un jeta. No se me ocurre nada más asqueroso, nada más ruin, nada más repugnante que acusar a los enfermos de su propia depresión para así vender libros en los que supuestamente les enseñas a dejar de hacer las cosas mal y curarse. Pero no voy a dedicarle ni tres minutos más de mi tiempo a desmontar las memeces que dice porque lo que de verdad me preocupa es el altavoz que encuentra. 

Se  nos llena la boca a criticar la televisión basura, los programas en los que se da voz y eco a gente impresentable y peligrosa. Se monta un escándalo si en un programa de televisión sale alguien diciendo que para curar el cáncer hay que tomar limón, o cambiar tu dieta. Criticamos a la cadena, al programa, al presentador... a todos. «Qué vergüenza que la televisión programa estas mierdas, qué vergüenza que les dejen hablar» Todos decimos esas cosas. 

¿Por qué no decimos lo mismo de los periódicos que entrevistan a esta gentuza? «Es que vende miles de libros y es un nuevo lanzamiento.» Ajá. ¿Por qué no cargamos contra las editoriales que pagan a este señor para que escriba esas mierdas o a otros señores que hablan sobre lo malas que son las vacunas o sobre curarte el cáncer comiendo más brocoli? ¿Por qué no nos indignamos con los editores que montan increíbles campañas de marketing, llenando marquesinas, revistas y periódicos con anuncios de colorinchis con el enésimo libro que va a enseñarte a vivir? 

«Es que publicar esos libros que venden tanto les permiten publicar otros que no venden tanto» Claro, claro y yo me chupo el dedo. No, claro que no. Ni la prensa da altavoz a esa gentuza porque haya un clamor por escucharlos, ni las editoriales los publican para así conseguir pasta para editar otros libros, mejores, que venden menos. Periódicos, revistas y editoriales acogen, miman, cuidan y publicitan a esa gentuza porque les da dinero, mucho dinero. Tienen exactamente la misma motivación que las televisiones cuando programan contenido basura. No son mejores. Tampoco peores. 

Así funciona. Contenido basura hay en todas partes: televisión, radio, prensa y editoriales. No se salva ni uno. Ahora bien, igual que exigimos que las teles no den pábulo a estas mierdas... ¿cuándo vamos a empezar a pedir cuentas a las editoriales? ¿Cuándo los periódicos van a negarse a entrevistar a esta gente tan peligrosa?  

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«¿Usted podría vivir con agua y comida y nada más para ser feliz?
¡Pues claro! Y tú también. Es lo más normal del mundo.» 

Ja. No se puede ser más cínico ni más miserable. 


viernes, 26 de marzo de 2021

Podcasts encadenados: Todos estamos bajo la influencia




«Cuando mis hijos eran pequeños, cuando mi marido estaba ya durmiendo y yo conseguía meterme en la cama necesitaba hacer algo que me sacara de mi vida, que me distrajera e Instagram me lo daba. Era además, algo que podía mirar con una sola mano mientras con la otra sujetaba un bebé. No quiero pensar, ni saber las horas que he pasado mirando instagra, mirando fotos perfectas, de madres perfectas, con casas limpias, ordenadas, con niños sonrientes y felices y bizcochos y pasteles perfectamente horneados y colocados. Si levanto la vista de mi teléfono veo mi dormitorio todo blanco, con adornos, muebles y cosas que he comprado directamente en instagram.»

Una introducción más o menos como esta es la que hace la periodista Jo Piazza al empezar el primer episodio de su podcast Under the influence, el podcast que me ha tenido enganchada esta última semana  y que recomiendo encarecidamente. 

Empecemos por el principio. Jo Piazza es periodista, tiene una carrera de más de veinte años escribiendo en revistas y tabloides, sobre todo sobre celebrities, sociedad, etc. Su artículo más famoso, y por el que todavía recibe comentarios, es Why I bought myself an engament ring que escribió en 2014, cuando con treinta y cuatro años y soltera se compró un anillo que parecía de compromiso y explicó su idea sobre la soltería y no estar casada. El artículo no es nada del otro mundo pero da la pista sobre como ha enfrentado Jo Piazza su primera incursión en el podcast: en primera persona. 

En 2021 (2020, que fue cuando empezó con la idea del podcast), Jo tiene ahora cuarenta años, pareja estable, dos niños muy pequeños y muy pocos encargos de artículos. Las revistas, los medios escritos ya no son lo que eran en 2014 y es complicado ganarse la vida escribiendo mientras cuidas a dos bebés. Jo pasa mucho tiempo en Instagram y se pregunta como lo hacen esas madres perfectas, quienes son, cuánto dinero ganan y como han llegado a estar ahí. ¿Podría ser ella una madre influencer? ¿Podría contarlo en un podcast? 

Under the influence es el camino que emprende Jo Piazza para saber que hay que hacer para ser una madre influencer, alguien de ganar en USA entre 70.000 y 400.000 $ al año y en ese camino investiga la historia de las madres influencers. ¿Quiénes son? ¿Cómo empezaron? ¿Cómo trabajan? ¿Son sus vidas como aparecen en las redes? ¿Cuánto hay de "auténtico" y cuanto es marca? 

Reconozco que yo empecé a escucharlo pensando en encontrar algo que sustentara mis prejuicios hacia todo tipo de influencers, no solo las madres (que por otro lado a mí, ahora mismo, me afectan cero porque esa etapa la dejé atrás hace tiempo) sino cualquiera. Esperaba encontrar un desenmascaramiento de todo lo que hay de engaño, de actuación, de mercantilismo en esas cuentas y lo he encontrado pero sumado a muchas otras reflexiones que no me había planteado y que son interesantísimas. Las primeras madres blogueras, por ejemplo, eran todas de la comunidad mormona, una sociedad centrada en la familia y que por mandato religioso deben divulgar la vida en familia, la crianza de los hijos y el cuidado del hogar. Cuando llegó internet, sus propios pastores les invitaban a usar internet para dar a conocer esa parte de su cultura. ¿Cómo te quedas? También me he enterado que en Australia, hay una zona específica con una comunidad muy potente de madres influencers, ahora ya en Instagram más que en blogs, que ganan una pasta gansa mediante sus marcas personales, que son sus familias. 

Otra reflexión interesante es ¿por qué se menosprecia a las madres influencers, en su día blogueras y ahora en instagram? Porque es un trabajo de mujeres. En los primeros 2000 hubo una presión muy fuerte para convertir la maternidad en algo que ocupara todo tu día, no se trataba ya de cuidar a tus hijos sino de convertirlos en lo único en tu vida. Ser la mejor madre, la que más equilibrado cocinaba, la que jugaba más, la que contaba más cuentos, todo. Esa presión se tradujo para muchas en abandonar sus carreras profesionales y quedarse en casa... y a partir de ahí y por la soledad de estar en casa y la necesidad de buscar una comunidad con la que compartir inquietudes surgieron los blogs de madres. Pronto, las marcas se dieron cuenta de que eran un nicho de público muy susceptible a las recomendaciones y empezaron a ofrecerles regalarles productos para que los publicitaran (Esto lo viví yo en España). Y pronto esas madres, o algunas, dijeron: «Eh, un momento, yo no voy a hacerte publicidad gratis. Si quieres que pruebe tu bañera absurda y la recomiende, págame». De ahí surgió un negocio de mujeres y para mujeres que ha generado a muchísima gente millones y millones de euros pero se desprecia en cierta manera en la sociedad y en los medios. Jo Piazza hace un comentario que lo resumen: los hombres que hacen negocio en redes salen en las secciones de negocios de los medios, las mujeres que hacen lo mismo en la sección de estilo o bienestar. 

No quiero contar mucho más porque es mejor escucharlo. Jo Piazza es divertida, inteligente, ingeniosa, tiene mucha capacidad para reírse de sí misma y para reconocer sus errores, las cosas que ha hecho mal en el pasado, en otra época, cuando escribía cotilleos y columnas de sociedad metiéndose con celebrities y además hace una reflexión seria y concienzuda del mundo de las influencers y de cómo, en realidad, no sabemos que va  a pasar. Hay un episodio dedicado a los niños de esas madres, a las consecuencias que la sobre exposición puede tener en ellos que es terrorífico, aunque ese impacto es el mismo que el de los niños actores o, algo tan de moda ahora, los niños en espantosos concursos de talentos. 

La narración de Jo Piazza es muy personal, siguiendo su investigación y sus sentimientos pero cuenta con muchísimas voces que dan textura y riqueza a la historia. Esas voces van desde su mejor amiga, hasta su productora, pasando por muchas madres influencers, investigadores universitarios del mundo online, un coach de creativos, un psicólogo inglés maravilloso que explica que todos necestamos editar nuestra vida para librarnos de lo que no nos hace falta (como aspirar a loq ue se anuncia en instagram) e historiadores de la cultura ¿Sabíais que la primera madre influencer a la que se pagó por product placement fue Lucille Ball? 

En fin, que escuchéis Under the influence. Os sorprenderá y os interesará. 


Siguiendo con este tema, recomiendo este episodio de Sway en el  Kara Swisher  entrevista a Glennon Doyle, una mujer que yo no sabía quién era hasta escuchar la entrevista. Ella se define como escritora y activista y es una mega influencer aunque ella detesta la palabra en Estados Unidos. Es religiosa, madre de tres hijos y hace unos años se divorció de su marido al comenzar una relación amorosa con Abby Wambach, una futbolista retirada con la que se ha casado. Dejando a un lado los detalles de cotilleo sobre su vida, la conversación es interesantísima porque entra, como Piazza, en como la percepción de lo que hacen las mujeres es completamente distinta a logros exactamente iguales conseguidos por hombres. Además, Kara y Glennon, hablan de lo importante que es no permanecer en una relación porque sí y del momento de decirle a tus hijos que te divorcias. Es muy interesante como todas las que hace Kara Swisher de la que he me convertido en fan absoluta por su estilo de entrevistar completamente diferente al que estamos acostumbrados. Es inquisitiva, inteligente e incansable.  Y muy muy perspicaz. 

Para terminar y para que no protestéis, un podcast en español: La brega de WNYC y Futuro Studios con Alana Casonova-Burgess a la cabeza. Este es un podcast bilingue, de siete episodios, que puedes encontrar tanto en español como en inglés y trata sobre Puerto Rico. El primer episodio, La brega, intenta explicar qué significa ese término, a qué se refieren los puertoriqueños cuando lo usan y como está asociada a lidiar con los problemas de la vida diaria y marca muy bien el tono de lo que vas a encontrar después, en los otros seis. Es un podcast interesante, aparte de por el hecho de lanzar los episodios de manera doble, porque da una imagen de Puerto Rico desde dentro hacia fuera, son los propios puertoriqueños los que se explican, los que tratan de explicarse para ser entendidos en su idiosincrasia desde fuera. 

Como curiosidad os dejo el enlace a un episodio del podcast Vacunas del Extraordinario en el que salgo, por primera vez, haciendo un cameo e interpretando a un personaje fundamental en la historia de las vacunas. Toda la serie está muy bien, con Mar Abad y Ricardo Cubedo explicando todo, absolutamente todo, sobre las vacunas pero entiendo que queráis ir a ir reíros de mi interpretación. 

Esto es todo por ahora, si escucháis algo venid a contármelo. 

martes, 24 de septiembre de 2013

QUERIDA REINA MADRE,

 
Querida oligolérdica emputecida, 
 
Leí con estupor e incredulidad tu columna del domingo en una de esas absurdas revistas de tías. Jamás leo esas revistas porque me sientan mal, me hacen peor persona y hacen que salgan de mi boca insultos y blasfemias por las que Molimadre me regaña muchísimo y amenaza con lavarme la boca con un estropajo pero de vez en cuando caigo en la tentación.
 
Después del estupor y la incredulidad vino el cabreo ¿Qué mierda es esta? y luego el llanto "Joder, le han pagado por escribir esta mierda".
 
Más tarde llegó la reflexión. ¿Cómo habrá podido escribir esta majadería? Obviamente por dinero, si te pagan por escribir esa sarta de estupideces mal hiladas, ¿para qué molestarse en escribir algo decente? La ley del mínimo esfuerzo es poderosa en ti.
 
Luego pensé que lo hacías para demostrar al pueblo que se empeña en estudiar e ir la Universidad, que tener un título superior no inmuniza contra la estupidez, la simpleza mental y la soberbia ridícula. ¿Te suena el dicho "aunque la mona se vista de seda"? Pues eso, aunque la oligolérdica tenga un título superior. Luego reflexione y me pareció un motivo tan altruista por tu parte, que lo descarté rápidamente, no se porqué, pero no tienes cara de ser buena persona...no te pegan las mejillas sonrosadas. Lo siento, pero tienes más pinta de Bruja del Oeste.
 
Tapándome la nariz y con los ojos guiñados para no sufrir convulsiones de ira, volví a leerte a ver si descubría tu motivo oculto.
 
La "idea" de tu escrito es sencillamente que molas mil porque te gustan los bolsos que valen como una letra de la hipoteca y tienes "un enorme equilibrio espiritual" que hace que no te alteres si te tiran una copa de vino encima de tu última adquisición.
 
Aha.
 
Me fascina, me cabrea y me descojono por igual cuando te leo lo del "enorme equilibrio espiritual". Reconozco que también me da un poquito de envidia. "Enorme equilibrio espiritual".  A mi, esto me suena, o bien a apestar la casa con incienso y llevar babuchas o a fumar drogas, llevar el pelo largo con margaritas en las orejas y follar a diestro y siniestro escuchando a Janis Joplin.  Sinceramente no te veo de follar a diestro y siniestro, eres más de babuchas (de Guchi) y tomar agua con gas como toda droga.
 
Aún así a mí el "enorme equilibrio espiritual" me fascina porque es algo que está muy lejos de mi alcance. Yo soy más de grandes emociones y grandes cabreos...más de extremos...y menos de babuchas e incienso. Puede que no sea tan tranquilo como el equilibrio espiritual pero desde luego es mucho más emocionante que tu vida...aunque claro, eso explicaría porqué tienes esa cara de no tirarte pedos jamás. El equilibrio espiritual si además es enorme...debe ser una tarea de titanes.
 
¿Qué más? Te autodefines como una "Barbie complementos". Hay que ser merluza para que llamarte así te haga ilusión, pero lo tuyo es peor...siento desilusionarte pero estás lejos de ser una Barbie complementos. Estás muchísimo más cerca de ser la Reina Madre con el bolso bien agarrado y la copita de vino blanco en la mano. Ja. Te estoy viendo en una de esas cafeterías del Barrio de Salamanca de Madrid, sentadita muy derecha, con las rodillas muy juntas (ya hemos dicho que pinta de follar a diestro y siniestro no tienes), el bolsito agarrado murmurando "mi tesoro" y criticando a las jovencitas que sueltan el bolso alegremente.
 
Hay más pistas de tu verdadera personalidad de revieja borrachuza. 
 
Sabes que el vino blanco no mancha. Ninguna Barbie complementos que se precie conoce ese dato. Una Barbie de verdad, de las buenas no tiene ni idea de que el vino blanco no mancha y además le da igual...pero tú sí lo sabes y eso, querida, es de abuela cebolleta.
 
Más datos. A tu "enorme equilibrio espiritual" contribuye que el camarero sea "muy guapo". No quiero pensar mal, pero a lo mejor si además de tirarte la copa de vino te hubiera dado un masaje en las pantorrillas varicosas le hubieras nombrado heredero universal. Me apuesto una mano a que te has contenido para no llamarle "mozalbete guapetón" que era lo que te pedía el cuerpo...y la Teena Lady.
 
Para terminar y desde el cariño que no te tengo, te lo digo. Espero que tengas una vejez larga, muy larga y que la pases disfrutando en la compañía de tus bolsos que mirarás con arrobo sentada en un banco del parque más sola que la una, mientras echas miradas rijosas a los jovencitos y te aguantas los pedos.
 
La parte  buena es que podrás meter en ellos el tetrabrick de vino blanco...
 
PS: próximamente te mandaré un gato.





lunes, 16 de noviembre de 2009

BRICOLAJE o como acabar con mi paciencia.

Odio el bricolaje.

No sé hacer nada.

No tengo ningún interés en aprender.

No me causa admiración que te hayas construido un armario pudiendo comprarlo en los almacenes de un tio sueco que ya se ha dedicado a explotar gente que lo hagan mejor y más barato.

El bricolaje, junto con la física y la enseñanza de adolescentes es uno de los motivos que me empujarían a la prostitución. Es decir, si las opciones para ganarme la vida pasaran por uno de esos tres campos, iba directa a la Casa de Campo.

El bricolaje es otra de esas cosas absurdas que se ha hecho así misma una buena campaña de márketing y si eres mañoso o te gusta hacerlo la gente te mira con admiración. A mi me caeis mal, mañosos del mundo.

Para hacer bricolaje necesitas que una serie de circunstancias confluyan:

Como todos curramos ( menos mi amigo J), tienes que estar dispuesto a dedicar tu tiempo libre a algo tan sumamente coñazo como colgar los rieles de las cortinas, poner los apliques del baño o colgar lámparas. Es decir, invertir tiempo de no hacer nada, en realizar una actividad que vas a hacer mal, en la que probablemente salgas herido y además provocará peleas con tu pareja y te joderá el resto del fin de semana. No hay nada como colocar estantes para frustrar un futuro polvo, la imagen esa de la joven pareja que pinta la habitación y acaba revolcándose es mentira, probablemente habrán roto antes de ponerse de acuerdo en el color.

Tienes que tener muchísima paciencia. Da igual que tengas un millón de herramientas ocupando espacio en tu casa y cogiendo polvo, cuando te pongas a hacer lo qué sea que has decidido te faltarán el destornillador adecuado para los rieles, los clavos para las estanterías, los tacos que necesitas para colgar o el casquillo no será el adecuado. Te cabrearás sobre manera, y tendrás que peregrinar de ferretería en ferretería porque casualmente lo que necesitas no lo tendrán en las 3 primeras.

Tienes que tener en mente que tu vida de pareja, que tú te la prometías tan féliz: el fin de semana, los dos sentados en el sofá contemplando tu obra, es una utopía inalcanzable. Mientras tú te has ido de peregrinaje ferretero, has dejado todo por medio porque “ vuelvo enseguida y lo termino”. Has dejado todo empantanado, la escalera, el buscametales, la taladradora, el destornillador eléctrico cargando, el nivel, el metro, los tacos que no sirven, los tornillos que no sirven, los cables al aire..etc. Tu pareja que ya estaba hostil a este plan, observa el campo de batalla en su salón y se hostiliza mucho más: “ de verdad que no entiendo esto, podíamos haber llamado a alguien y por 200 euros estaría todo puesto y sin todas estas mierdas por medio”.

Cuando llegues a casa, por supuesto sin la pieza adecuada pero con otra parecida y una nueva herramienta completamente innecesaria, te enfrentarás a la hostilidad de tu pareja y su poca comprensión hacia tu magna obra:

- A mi me da igual los tacos que pongas y cómo lo hagas, pero qué quede bien.
- ¿ No vas a ayudarme?
- No. Te dije que llamáramos a alguien.
- No, no..eso sale carísimo. Yo lo hago.


Tienes que estar dispuesto a las críticas a tu trabajo. Esta es la parte que peor llevan los “bricolajistas”.

- Ya esta
- ¿Cómo qué ya está? Esa estantería está torcida.
- ¿ Torcida? ¿Torcida con respecto a qué?
- A mi no me lies. Si pongo un libro se cae. No está bien.
- No está bien, no está bien…pues lo haces tú.
- Si lo hago yo, llamo a alguien
- ¿ te crees que somos millonarios?
- Tú verás, pero los libros se caen.

Las revistas de bricolaje son igual de dañinas que las del gremio de “futuros padres” y las de “moda para mujeres independientes”. Igual que las de padres, te hacen creer que podrás estar vestida de azul celeste sentada en tu sofá con un bebe regordete haciendo gorgoritos toda la baja de maternidad y las de mujeres te hacen creer que es cuestión de organizarse el que tu armario sea un sitio apetecible, del que coger ropa para vestirse, las de bricolaje te hacen creer que compensa pasarse un fin de semana vestido con un pantalón de peto y una gorra arreglando mierdas caseras.

- Pues tú compras revistas de cocina y tus recetas no se parecen a las de la foto.
- Ya, tienes razón
- Pues lo mismo.
- No, lo mismo no. Mi bizcocho incomible con sabor a azufre está en la basura y tú estantería torcida está colgada en mi salón para toda la eternidad.
- No está torcida.
- Lo qué tu digas.



Con estas premisas, recibo en el día de hoy la siguiente lista:

• Pintar en el salón el manchón de agua de la pared
• Arreglar los carriles de los visillos del salón y/ó
• Colocar estores
• Grifo de cuarto de baño
• Manguera de ducha


Menos mal que tengo el blog para desahogarme.

martes, 26 de abril de 2011

NO SE PUEDE MOLAR MÁS QUE ENRIC




Nuestro primer post a 4 manos y sincronizado..¡chispas!

Moli: Cuando eres protoadolescente carpetera, te gustan los guapos que están de moda. En mi época Rob Lowe, Tom Cruise, a algunas Patrick Swayze… eso tipo de chulazos.

Be: Puede ser incluso peor, pueden gustarte los cara-de-niños, como Kirk Cameron, Morten Harket (el de A-Ha) o incluso Alejandro Sanz (y avergonzarte de ello toda tu vida).

Moli: Luego poco a poco, según tus hormonas se van alineando y consigues establecer algún tipo de control sobre tus gustos (esto es, dejas de estar mediatizado por lo que dicen los demás) te lanzas a los clásicos: Paul, James Dean, Marlon Brando para otras…

Be: Estableces los cimientos del fenotipo que te molará después: Cary Grant y Gregory Peck si te van los morenos, Paul Newman y Robert Redford si tiendes a los rubios.

Moli: Más o menos todos son lo mismo: son guapos. O Atractivos. O las dos cosas a la vez. Es decir, lo que importa es el físico. No vas más allá…esos tíos son guapos y punto. Como eres mema, ni siquiera te fijas mucho en el cuerpo.

Be: Bueno, igual sí que te fijas, Y tienes una etapa en la que te flipa Jean Claude Van Damme. Y te sabes los diálogos de sus pelis. Y las coreografías. Y también se las saben tus hermanas, que son pequeñas y viven mediatizadas por lo que tú les trasmites. Pero luego creces.

Moli: Luego creces, te haces mayor, aprendes cositas variadas y chupis y un día te encuentras diciendo: dios mío, como me pone ese tío. Y ese tío ni es guapo, ni atractivo ni nada de nada.

Be: Pero cada vez que habla te tiemblan las rodillas. Por lo que dice y por cómo lo dice. Ya te molan los hombres y además te molan los hombres interesantes. Los hombres que molan mil.

Moli: Como Enric. No se puede molar más que él. Incluso cosas que en cualquier otro tío restarían mil puntos en atractivo, en su caso no restan sino que suman. Para empezar es periodista, como todo el mundo sabe una profesión de muy dudosa reputación.

Be: Eso si eres Moli y te dedicas a los libros de colores. Si eres Be y tú misma eres periodista… Desde pequeña has querido ser periodista y te molan los periodistas. Veías Lou Grant y te molaba. Veías Todos los Hombres del Presidente y te molaba. Y luego creciste, y tus periodistas referente dejaron de ser “de ficción”.

Moli: Por principio, un periodista es un tío que habla de todo sin tener ni puta idea. Pues no, Enric es la excepción que confirma la regla. Sólo habla de lo que sabe…y si no tiene ni idea, lo dice. “Ni idea”. Por supuesto, no tiene ningún futuro como tertuliano. Es corresponsal. Eso mola mil. Seguro que en la realidad, no mola ni la mitad de lo que uno se imagina, pero es una profesión molona. “Corresponsal”, como “subcampeón”, suena guay.

Be: La verdad es que puede molar mucho o ser un bluf. Enric ha sido corresponsal en Londres, París, Nueva York, Washington y Roma, y ahora mismo en Jerusalén, y no ha sido un bluf nunca. Los periodistas pueden no saber de nada o saber de todo, pueden ser ir de guays o ser auténticos, pueden chupar el culo del poder/la empresa/el viento que sople o no casarse con nadie. Enric está en el lado bueno de todos estos “o”.

Moli: Enric escribe unos libros más o menos podríamos llamar de viajes… pero sin ser de viajes. Van de las ciudades donde ha vivido. Ciudades molonas, claro… Londres, Nueva York y Roma. Enric escribe tan bien que probablemente si escribiera sobre Tomelloso, Fonz o Lepe sus libros molarían igual… aunque es posible que los comprara menos gente. El mundo está lleno de snobs.

Be: Enric ha cubierto guerras (y le han dado premios por ello), ha vivido la Historia y la ha contado, ha sabido ver historias y también las ha contado. Ha leído, ha viajado, ha vivido… y le ha aprovechado, porque es un tío curioso.

Moli: Pero curioso de verdad, por todo. Puede hablarte sobre la historia de los Nicks o contarte algo sobre Jack el destripador o sobre como Berlusconi se hizo construir una gruta igual a la de una peli de James Bond. Todo lo que cuenta resulta interesante para el que lee y supongo que para el que le escucha. Hay algunos tíos que tienen esa capacidad, pero son muy pocos. Enric hace que hasta el fútbol italiano mole…con la grima que dan los futbolistas italianos.

Be: Enric es uno de esos tíos en los que Moli y yo estamos de acuerdo. La inspiración para el post nos llegó con una entrevista/cuestionario que le hizo la revista GQ. En general las revistas de tíos me parecen lamentables. Es una opinión como cualquier otra que viene muy mediatizada por una entrevista a un escritor que leí una vez en GQ y que básicamente era “he quedado con él, y hemos ido a cenar, y le he hecho muchas preguntas chupis y él las ha contestado a ritmo vertiginoso”, pero sin poner las preguntas ni las respuestas. Lamentable. No sé, a lo mejor las revistas de tíos molan, pero la entrevista a Enric era lamentable también. Pero él… él molaba mil. Os hemos preparado una selección de preguntas.

GQ: Imprescindibles en tu armario. EG: Camisas. Muchas. De las de botones en el cuello.
GQ: Un complemento. EG: Pañuelos. Suelo llevar encima una cantidad absurda.



Moli: Es un tío que reconoce que es maniático. La mayoría de los hombres lo son. No pasa nada. Tenéis manías rarunas y absurdas que os condicionan la existencia. Lo aceptamos cuando convivimos con vosotros, perooooo… ¿Por qué no aprendéis de Enric y lo aceptaís? Él dice: “soy un maniático de las camisas y los pañuelos. Necesito tener una cantidad ingente de camisas planchadas con botones en el cuello y muchos pañuelos”. Así de sencillo. No lo niega en plan “noooo... qué dices… yo no tengo ninguna manía” al tiempo que comprueba por cuarta vez que ha cerrado bien todas las puertas del coche o comprueba que el pantalón no tenga la costura no sé cómo sino no sé cuándo.

GQ: ¿Sigues alguna rutina de imagen? EG: Higiene básica.

Be: Seguro que huele a jabón, maaaadre mía.

GQ: Un referente de estilo. EG: Procuro no parecerme a gente como Gadafi o Berlusconi.

Moli: Otra cosa chula. Si le preguntas a un tío a que otro tío le gustaría parecerse, el 90% dirá: “no sé, yo es que de tíos no entiendo”. Una respuesta idiota, dicho con cariño. El otro 10 % es posible que digan Paul Newman cuando en realidad querrían ser Madonna… pero ese es otro tema. A Enric le hacen esa pregunta y dice: “Procuro no parecerme a gente como Gadafi o Berlusconi”. Fabuloso.

Be: Para mí además significa que no se parece a mi ex, y eso son puntos extra.

GQ: Tu programa de TV favorito. EG: Sufro una lamentable adicción a 'House'.

Be: Buen gusto.

GQ: Tu icono femenino. EG: Charlotte Rampling.

Be: Sí señor. Llega a decir “la Pataki” y me da un chungo.

GQ: ¿Utilizas redes sociales? EG: No.
Be: Menos mal, porque si lee este post me muero.

GQ: ¿Qué suena en tu iPod? EG: No tengo iPod.

Moli: Enric no es un enfermo de los cachivaches electrónicos, y eso está muy bien. Seguro que tiene móvil y obviamente ordenador, pero fuera de eso, dudo mucho que maneje nada más ni sepa para que sirven. Es decir, nunca te verás obligada a regalarle algo con un nombre muy largo formado por una aleatoria combinación de HD XP o Full lo que sea. Por supuesto, Enric no hace bricolaje y jamás pediría una amoladora ni un detector de metales.

GQ: Gadget sin el que no podrías vivir. EG: Whisky. Si la respuesta es poco tecnológica, echamos un chip en el vaso.

Moli: Encima ingenioso y bebe. Los tíos abstemios están bien para que te lleven a casa, pero siempre mola que se mojen el piquito y más si son ingeniosos, entonces tendrán una conversación aún mejor.

Be: La gente abstemia no es de fiar.

GQ: Tu táctica de seducción. EG: Creo que hay que saber cuándo largarse.

Moli: Pues a sus libros solo hay que ponerles un pero: son demasiado cortos. Podrían tener, por ejemplo, 37 páginas más, así por que sí. Sin razón, 37 páginas más....

GQ: El momento GQ de tu vida. EG: Como la revista se llama GQ, deduzco que se tratará de un buen momento. Si es así, cuando nació mi hija.

Moli: Eso es tierno. Aunque claro, más tierno es cuando sabes que su hija murió luego y él ha contado una vez que no puede llorar, que ni siquiera lloró cuando murió su hija. Eso es tierno y de tener un par de cojones. Los hipersensibles no lloran.

GQ: ¿Qué tiene que tener un hombre GQ? EG: Siguiendo con las deducciones, diría que con un cerebro funcional y un poco de ironía se puede ir tirando.

Be: Pues mira, sí. Pero tú vas más que tirando.

Moli: Y antes de que alguien nos tire por tierra nuestro post laudatorio sacando a relucir las orejas de Enric, hay que decir que mola tanto que se las perdonamos.

Be: No es que se las perdone, es que me encantan.

Moli: Y a mí se me ocurre que es un sitio tan bueno como otro cualquiera para agarrar un tío cuando, digamos, bueno, vas a marcarle el ritmo, en caso de que hubiera que marcárselo, que no creo.

Be: Moli, que tengo amigos que nos leen que trabajan con él… Aunque la verdad es que yo tampoco creo.

GQ: Un hombre GQ. EG: ¿Se acepta Baruch Spinoza?

NO. No se puede molar más que Enric.

Otra entrada sobre él..aqui.

lunes, 7 de julio de 2014

Las revistas para hombres...¡huid insensatos!

ICON Hombres&Estilos. Voy a echarle un vistazo mientras sesteo, voy a ver si las revistas de tíos son tan horribles como las de tías. 

Matt Dillon en blanco y negro en la portada, la típica foto que dice “Eh, qué somos una revista con clase y estilo y mucha enjundia. Ni tenemos calendario ni somos Jara y Sedal" 

La cartita del director se titula “Lo feo y lo nuevo”, primeras risas. 

Ahora que nos creemos que lo sabemos todo porque no sabemos mantener una discusión sin googlear nuestros argumentos, es loable que queden creadores que, al menos una vez cada seis meses nos hagan replantearnos lo que nos gusta. Y que incluso nos haga cambiar de opinión.” 

Me descojono. Aparte de que la frase no tiene sentido de ningún tipo, resulta que esa supuesta sesuda reflexión se le ha ocurrido al director al ver “en un desfile una ristra de zapas bakalas grandes y rudas (...) y unas sandalias con refuerzos de plástico en los laterales”. 

Zapas bakalas grandes y rudas es un precioso eufemismo para no decir las zapatillas más horripilantes que has visto en tu vida, pero es que el argumento del director no hay que olvidar que es lo maravilloso que es que a alguien se le haya ocurrido hacer unas sandalias con refuerzos de plástico (¿serán unas cangrejeras de toda la vida?) para así replantearnos nuestra vida. 

Sigo avanzando  y en lo que podríamos llamar “next coming”, en el avance de lo que vas a encontrarte en la revista veo una foto de una tía colgando de una escalerilla en un escorzo tan natural como comerte las uñas de los pies subida en la encimera de la cocina.  El pie de foto dice “María León se tira a la piscina y moja un bello bikini de La Perla”. 

Mi mente sucia y calenturienta asocia el concepto revista de tíos con el concepto mojar y piensa que esta foto es un reclamo del tipo “somos una revista para leer pero también tenemos fotos de tías sexys por si te apetece hacer algo más que leer”.  Definitivamente ese es el truco, esa es la razón de no haber puesto sencillamente “María León se tira a la piscina llevando un bikini”...en el “MOJA” está el quid. 

“Odio ir de compras” es el siguiente articulito que me encuentro. Que a los hombres no les gusta ir de compras, que a las mujeres sí pero claro a la que escribe el artículo no, que hay mujeres a las que no les gusta, que hay hombres a los que sí, que los hombres compran online, que compran mucho...ZZZZ...me he dormido. 

“Falta mucho”, otro articulito con el siguiente subtítulo “La respuesta del arte a los tiempos de crisis es siempre hacerse largo y pesado”. Me parece una mamarrachez de idea pero como estoy con el ánimo tolerante y conciliador me pongo a leer para ver si me convence. Al terminar de leer ya no tengo ánimo tolerante ni conciliador. El artículo es una completa sandez donde el autor se queja de que el “arte es muy largo” y mezcla en su supuesta argumentacion a Murakami con El curioso caso de Benjamin Button, con Jonathan Franzen, Marina Abramovich, Ikea y la crisis del cine. Una estupidez como la copa de un pino. 

Uy, unas zapatillas horribles y muy horteras. Uy, no...una sección entera dedicada a zapatillas bastante horteras. Miro los textos que acompañan la foto y descubro que estas son las rudas zapatillas que van a hacer que me replantee mi existencia según el director y por las que tengo que dar  las gracias a no se quién. 

Con frecuencia, las cosas destinadas a ponerse de moda al principio provocan rechazo. A la italiana Prada le gusta llevar esta idea al extremo, y esta temporada su golpe de gracia es un calzado voluminoso, como un juguete retrofuturista. ¿No sabe si le gusta o no? Mírelas. Deje pasar un rato. Mírelas otra vez. Ya está”

Carcajadas. “Las cosas” ¿Quién ha redactado esto? “¿No sabe si le gusta o no?” Claro que lo sé, no me gustan nada. Y para terminar de decidirme busco el precio en el texto. ¡Oh sorpresa! Al contrario que en las revistas de tías, aquí no vienen los precios de “las cosas”. ¿Por qué? Se le pone el precio a las cosas de tías para que vean lo que cuestan sus caprichos y como conseguir el dinero pero en las de tíos no se pone porque se supone que ellos están por encima de esas fruslerías. Me indigno. 

Hago investigación y descubro que las zapatillas que cambiaran mi vida cuestan 420 euros, si necesitaba algún argumento más para que no me gustaran, ya lo tengo. 

Paso las páginas revisando los artículos con “cosas” de moda, ni un sólo precio. Ni el de jóvenes prepúberes vestidos de verde militar y poniendo caras de malotes en Londres pero a los que dan ganas de preguntarles "¿te has perdido bonito?" ni mi más favorito de toda la revista. Un reportaje con un modelo jovenzuelo que mi mente calenturienta interpreta como  “Tengo 18 años y me ha desvirgado una tía de 35 en la caseta de la playa de su residencia de los Hamptons y cuando me he despertado feliz como una perdiz y con ganas de repetir, me encuentro con que la tía se ha pirado con mis vaqueros y mi camiseta y sólo me puedo poner lo que encuentro en estas cajas que iban para el ropero de la Iglesia evangelista y por eso llevo un abrigo de seda y un traje de neopreno”.  

¿Consiguen estos reportajes que algún tío diga "Uy, me encanta este polito apretao que lleva el querubín del reportaje, voy a salir ahora mismo a comprármelo". Lo dudo mucho. Al menos los hombres que yo conozco. 

Publicidad, publicidad, publicidad, publicidad. 

Un reportaje sobre Noruega, esto me interesa. El titular me deja ojiplática “Donde reina la naturaleza, medra el hombre. Donde reina el hombre, lo natural es súbdito”. Entiendo que no lo titulen “Noruega ¡qué hermosa eres!” pero ¿Qué tal mencionar el país del que vas a hablar? Será que no tengo mente de tío y cualquier XY del planeta comprende que tras esas palabras va a leer un artículo sobre Noruega. Será eso. 

Leo con mucho interés, con muchísimo, y al acabar decido que me he hecho fan del autor del artículo. ¡Qué capacidad para no decir nada! ¡Que uso más estrafalario de los adjetivos! y sobre todo ¡Cuánto bien ha hecho por mi norueguismo! Con su texto es imposible que a nadie la apetezca poner un pie en Noruega... van a ser todos míos. 

No puedo dejar de compartir estos bellos retazos de lírica periodística al servicio del norueguismo. 

Se alzan frente a nosotros las babilónicas montañas de Esfjellet. Las niñas bonitas de Sognefjord, el fiordo más grande y hermoso de Noruega”

Dejando de lado que el adjetivo babilónico a Noruega le viene un pelín inadecuado, idolatremos a alguien que no tiene reparo en poner en la misma frase niñas bonitas y grande y hermoso. Hay que tener mucho valor. 

Una “sexagenaria y mística” le habla “seria como un infarto”. ¿Seria como un infarto? Empiezo a sospechar que el periodista no es español, ¿seria como un infarto? Un infarto es una cosa muy seria y una putada pero aplicarlo como metáfora de seriedad me parece cuando menos ¿Qué cojones quieres decir? 

Y luego está mi parte favorita, su fabulosa descripción del proceso de elaboración del salmón ahumado en una factoría. 

El proceso resulta hipnótico: cada pescado pasa por las manos de docenas de trabajadores que lo reciben en diferentes fases de una cadena de producción ya fallecido, lo descuartizan, lo cortan y lo guardan en frío”. 

“Ya fallecido”. Lloro de risa tan fuerte que las princesas vienen a ver que me pasa.  ¿No es enternecedor que el periodista nos explique que los salmones ya están muertos? Que aclaración tan oportuna, gracias a ella podemos dejar de imaginar  a "docenas de trabajadores" pasándose de mano en mano salmones vivos y coleando. 

Por fin llegamos a la entrevista de María León, en el titular se recalca que es “dueña de un trasero casi hipnótico”. La entrevista está bien si te interesa ella, claro. Lo que no entiendo es porqué para hablar de su carrera en el cine tiene que salir posando en ropa interior en poses supuestamente provocativas, (María cariño, te ha tenido que doler tumbarte con los escalones de metal clavándose en la espalda).  ¿Por qué? Se supone que lo que importa es lo que cuenta, ¿no? o ¿estoy suponiendo demasiado y resulta que lo que importa no es el texto sino las fotos? A ver si va a ser que el texto acompaña las fotos y no al revés como yo ilusamente había supuesto.  

¡Quim Gutierrez! Me gusta muchísimo este tío. ¿Por qué no me lo han anunciado en el “next coming”?  ¿Por qué en el titular no dice algo como "es dueño de un culo que apetece apretar" ? Y sobre todo ¿Por qué no sale “mojando” un precioso bañador? A mi me gusta Quim por lo que cuenta, que conste, por lo que no cuenta, por lo que dice y no dice, pero vamos...que estoy muy a favor de que reciba el mismo trato que María León. 

Llego al final cabreada por el maltrato a Quim y para rematar me encuentro con otro articulito absurdo sobre Felipe y una nueva cumbre de cursilismo periodístico. 

Felipe VI dejó bien claro en su proclamación que es un rey con familia. Un padre que acostará a sus hijas. Un hijo capaz de emocionar a su madre. Un marido que se deja acariciar por su mujer, “esa reina de clase media” que ha vivido más que él, tan acolchado entre algodones y pistas de esquí.”

Me quedo patidifusa pensando que esta prosa almibarada se considere adecuada para una revista para tíos, de hecho me fascina que se considere adecuada para cualquier cosa más allá de una redacción de 3º de primaria con el título "El príncipe y su princesa en un castillo rosa de cuento". 

Llego al final exhausta pero con la sabiduría que me da el haberme empollado la revista entera, me pongo en pie encima de la silla y grito a los cuatro vientos:  

¡Hombres del mundo, corred, huid antes de acabar embutidos en un neopreno y calzando unas zapas bakala mientras idolatráis a los diseñadores de moda que os hacen replantearos vuestra existencia! 

¡Seguid la luz!

PS: en la última página había un artículo de Eduardo Mendoza que molaba y que hacía reflexionar sobre el mundo bastante más que las zapatillas horrorosas que según el director de ICON cambiarán mi visión del mundo. 

lunes, 2 de julio de 2018

Lecturas encadenadas. Junio.


«Soy una persona anticuada que cree que leer libros es el pasatiempo más hermoso que la humanidad ha creado» (Wislawa Szymborska)


Se termina junio y al hacer el recuento de mis lecturas encadenadas descubro que los cuatro libros que he leído este mes están escritos por mujeres. Ni lo pensé mientras los escogía, ni mientras los leía y me ha hecho gracia darme cuenta ahora. Sinceramente, creo que así es como hay que leer eligiendo lo que te apetece, independientemente de quién lo haya escrito.

Con La mujer singular y la ciudad de Vivian Gornick, traducción de Raquel Vicedo y publicado por Sexto Piso,  empecé el mes. El pasado mes de mayo, asistí a una charla que Gornick dio en La Casa Encendida en Madrid. Yo estaba en primera fila y me fascinó ella, su presencia, su forma de hablar, su saber estar, su sentido del humor y su inteligencia. Con ochenta y tres años y después de todo un día de entrevistas y promoción, allí estaba, a las diez y media de la noche hablándonos de su infancia, sus sueños de juventud, sus pensamientos sobre el feminismo, sobre su trabajo. Hace justo un año, cayó en mis manos Apegos feroces, el libro que publicó hace más de treinta años  en el que narraba conversaciones con su madre y a la vez rememoraba su infancia, su juventud, sus relaciones. En la charla de La Casa Encendida contó que estaba sorprendidísima del éxito de su libro, treinta años después, en España y que lo había tenido que releer para recordarlo. «Es definitivamente, lo mejor que he escrito».

En La mujer singular y la ciudad, Gornick encadena recuerdos, anécdotas, encuentros con amigos o con completos desconocidos en Nueva York, en su ciudad, en su lugar en el mundo. Tal y como me ocurrió el año pasado, me he sentido muy identificada con muchas de las cosas que cuenta. Gornick habla, por ejemplo, de la amistad y de cómo cree ella que debe ser.

«La mejor versión de si mismo. Durante siglos, éste fue el concepto clave detrás de cualquier definición esencial de amistad: que un amigo es un ser virtuoso que le habla a la virtud que albergamos en nuestro interior. ¡Qué ajeno les resulta ese concepto a los hijos de la cultura terapéutica! Hoy no miramos para ver, y mucho menos, para coronar, la mejor versión de nosotros mismos en los demás. Al contrario, la franqueza con la que administras nuestras incapacidades emocionales– el miedo, la ira, la humillación– es lo que nos lleva a crear vínculos de amistad hoy en día. No hay nada que nos acerque más a los otros que el grado en que afrontamos abiertamente nuestra vergüenza más profunda, cuando estamos con ellos. Colleridge y Wordsworth temían exponerse de esa forma, nosotros lo adoramos. Lo que queremos es sentirnos conocidos, con nuestras virtudes y nuestros defectos; cuanto más defectos, mejor. La gran ilusión de nuestra cultura es que somos lo que confesamos ser».

Así es, ya no queremos ser con nuestros amigos lo mejor que podamos ser. Fingimos mostrarnos tal y como somos para que nos quieran así, pero en el fondo escondemos mucho más de lo que mostramos. Eso también se hacía antes, no hemos inventado la hipocresía, pero se daba por sabido, todo el mundo lo sabía. Ahora, jugamos a mostrarnos, a ser sinceros, enarbolamos la bandera de la franqueza para no tener que esforzarnos ni en ser nuestra mejor versión ni en ocultar. Por supuesto, existen amistades verdaderas, sinceras, amigos con los que nos abrimos en canal y que nos hacen mejores. 
«Hay dos tipos de amistades, aquellas en las que las personas se animan mutuamente y aquellos en las que las personas deben ser animadas para estar juntas. En la primera categoría, uno hace un hueco para verse, en la segunda busca un hueco en la agenda». 
Gornick pasea por la ciudad, va a restaurantes, sube a autobuses (en Madrid, pidió por favor, pasar un rato subiendo y bajando de autobuses urbanos para ver la ciudad) y mira, se fija y escucha conversaciones. Cuenta las anécdotas y, a partir, de esos encuentros con desconocidos va hilando distintos recuerdos y reflexiones. Me gusta mucho que cuando analiza sus relaciones con los hombres, sus amoríos, siempre lo hace de manera crítica pensando en qué salió mal, qué es lo que no funcionó y qué fue lo que hizo ella. No lo despacha con el manido «él era imbécil y yo estupenda» 
«La buena conversación no es una cuestión de compartir intereses, ideales o determinadas preocupaciones por la lucha de clases, sino una cuestión de temperamento: es lo que hace que alguien responda instintivamente con un apreciativo «Sé exactamente a que te refieres» en lugar de un combativo: «¿Qué quieres decir con eso?» Cuando se comparte el mismo temperamento, la conversación nunca pierde espontaneidad y frescura; cuando no, uno siempre tiene que andarse con pies de plomo»

El año pasado recomendé Apegos feroces y este año recomiendo este libro. Leed a Gornick. (Y lo tengo dedicado gracias a Bárbara Ayuso) 

Temporada de huracanes de Fernanda Melchor, publicado por Random House,  fue una de las recomendaciones de los Tipos Infames en la Feria del Libro de Madrid y ha sido una gratísima sorpresa. Es un libro violento, árido, a la manera de Cormac McCarthy o de Erskine Caldwell. México desolado, polvoriento, pobre, seco, sin aire,  un espacio casi imaginario del que es imposible escapar, lleno de personajes que son violentos unos con otros y con ellos mismos. 

El estilo de Melchor es un torrente de párrafos sin pausa, sin puntos y aparte pero con un ritmo que atrapa, no puedes hacer otra cosa que seguir adelante, avanzar.  Línea tras línea, una sensación claustrofóbica te rodea. La historia está construida a través de los distintos personajes que van contando los mismos acontecimientos pero sin repetirse, unos y otros se complementan. Me he imaginado su estructura como un círculo vacío en el que cada personaje rellena su porción como si fuera el "quesito"  del Trivial, hasta que está completo. 

Como ya he dicho, el libro es extremadamente violento, está lleno de relaciones agresivas, tanto personales, de amistad como sexuales.  Mientras leía pensaba en cómo, quizás, si su autor fuera un hombre sería considerado por la censura moralizante que nos está invadiendo como «machista». Para ese batallón de gente que no distingue la ficción de la realidad, un hombre que escribiera este texto sería tachado de machista, odiados de mujeres y, probablemente, y no puedo creer que esté escribiendo esto, se animaría a boicotear su lectura. Me pregunto qué dirá el batallón censor sobre  la Fernanda Melchor. En cualquier caso es una novela fabulosa, sorprendente y que recomiendo muchísimo. No se parece a nada. 

El único momento bonito del libro es éste:
«Y Norma se acordaba bien; apenas habían pasado tres semanas desde aquel día en que Luismi se la llevó a su casa: tres semanas desde aquella primera noche que pasaron juntos, así en vela, contándose historias y toda clase de mentiras porque aún no se conocían bien y no sabían lo que era cierto de ellos y lo que no lo era...». 
Las confesiones del señor Harrison de Elizabeth Gaskell, traducido por Catalina Martínez Muñoz y publicado por Alba ha sido otra de las sorpresas del mes. Hace muchos años, más de los que llevo escribiendo este blog, leí un par de libros de Gaskell: Hijas y esposas y Cranford. No los recuerdo bien pero tras el placer que ha sido Las confesiones del señor Harrison los voy a colocar en la estantería de lecturas pendientes. Esta breve novela fue publicada por entregas, en un periódico, en 1851 y en el tomito de Alba se añade un ensayo también publicado en el periódico titulado La Inglaterra de la última generación en el que la autora disecciona con ingenio y sentido del humor las costumbres de una pequeña ciudad de provincias. 

El Señor Harrison cuenta en esta novela sus confesiones, lo que le ocurrió cuando se instaló en un pequeño pueblo como médico ayudante. Gaskell tiene un finísimo sentido del humor y manejando la ironía con una maestría increíble retrata la vida en esa pequeño pueblo, en el que todo son chismes y todas las relaciones están meticulosamente medidas por unas absurdas normas de educación que llevan, a veces, a situaciones ridículas. Gaskell consigue un equilibro perfecto entre el retrato y la comedia. Es más, leyendo este libro, sonriendo y soltando alguna que otra carcajada he pensado que es una novela perfecta para adaptar al cine teniendo a, por ejemplo, Colin Firth como uno de los protagonistas. 

«Tenía los ojos siempre abiertos para ver a Sophie. He acumulado un arsenal de guantes que compré por aquel entonces, con el pretexto de entrar en las tiendas donde la veía con su vestido negro. Compré kilos y kilos de arruruz, hasta que me harté de los eternos flanes que me preparaba la señora Rose. Le pregunté si no podría utilizarlo para hacer pan, pero creo que le parecía demasiado caro, así que empecé a comprar jabón, pensando que era un producto más prudente. Creo que el jabón mejora con el tiempo».

Recomendadísimo también. 

Para terminar el mes, una poetisa de nombre impronunciable, Wislawa Szymborska, escribiendo reseñas sobre libros en su Lecturas no obligatorias. Prosas (traducción de Manuel Bellmunt y publicado por Alfabia). Lo compré en Los editores en marzo. Este libro es una recopilación de de textos aparecidos en diversas publicaciones polacas entre 1968 y 2001. En cada uno de ellos, todos breves, Szymborska comenta un libro de reciente publicación y digo comenta porque ni los critica ni los reseña. Los libros, que casi podrían no existir, ser imaginarios, son una excusa para escribir sobre cualquier cosa. Szymborska tiene un grandísimo sentido del humor, es inteligente y maneja la ironía como Iñigo Mendoza la espada, con virtuosismo y dejando el mejor golpe para el final. Los libros comentados son de todo tipo: novelas, ensayos de historia, de antropología, de zoología, libros de autoayuda, de consejos para decorar una casa, para tener hábitos de belleza correctos, para aprender a no correr riesgos en la vida cotidiana. A todos se enfrenta de la misma manera, como meras excusas para reflexionar sobre cualquier cosa. Esto, el hecho de casi no hablar de los libros, no sé como sentaría a los editores de dichas obras o a los directores de las revistas que publicaban los artículos, pero para el lector de 2018 es una alegría porque, como ya he dicho, los libros podría no existir y daría lo mismo. Lo importante, lo valioso son los textos de Syzmborska y su libertad al escribir. Ella misma deja claro en su nota a la edición, sus intenciones. 
«Pronto me di cuenta de que no era capaz de escribir reseñas y que ni siquiera tenía ganas de hacerlo. Que en realidad soy y quiero continuar siendo una lectora amateur sobre la cual no recaiga el apremiante peso de la constante evaluación». 
Este párrafo sobre el amor a los libros tengo que copiarlo:
«El homo ludens con un Libro es libre. Al menos, tan libre como él mismo sea capaz de serlo. Él fija las reglas del juego, subordinado únicamente a su propia curiosidad. Puede permitirse no solo leer libros inteligentes de los que aprenderá cosas, sino también libros estúpidos de los que algo sacará. Es libre de no leer un libro hasta la última página, y de empezar otro por el final e ir retrocediendo. Puede echarse a reír en un punto no destinado a ello o, de repente, detenerse ante unas palabras que recordará durante el resto de su vida. Y, finalmente, es libre –y ningún otro pasatiempo puede ofrecerlo esto– de escuchar de qué habla Montaigne o de zambullirse en el Mesozoico por un instante».

Uno de los libros que comenta es El alfabeto chino y de él, me quedo con esta reflexión llena de humor pero en la que Szymborska dispara a matar. Se publicó en 1969. 
«Es evidente que hay un signo que representa a la esposa, y otro, a la amante. «Esposa» es una mujer y una escoba; «amante», una mujer y una flauta. Desconozco la existencia de un signo que represente el ideal al que nos conducen todas las revistas europeas para mujeres: la fusión de la escoba y la flauta». 

Leed a Szymborska, no os arrepentiréis. Leedlas a todas, no os arrepentiréis. Os deslumbrarán. 

Y con esto, y sintiéndolo mucho por vuestros bolsillos, hasta los encandenados de julio. 




  

jueves, 31 de julio de 2008

MALETAS



Hacer maletas es un coñazo supremo. Me encanta ir de viaje o de vacaciones, pero el momento maleta me supera completamente. Ya he probado todas las técnicas:

Con el número 1, está la técnica de las revistas y de la gente organizada como los ingenieros ( y no miro a nadie) que consiste en hacer una lista de todo lo que vas a necesitar y luego con esa lista delante ir metiendo las cosas en la maleta. Que te vas a la playa, la toalla, el bikini, el pareo, las gafas de sol..etc. ¿qué te vas a la montaña?...el abrigo, los guantes, la bufanda..etc. Esta teoría tiene dos problemas, el primero que pasa por alto la cuestión de que es posible que tengas 7 bikinis o 6 chupas…¿Cuál escoges entonces??? ¡Eh?..no es tan fácil. El segundo problema es que aunque vayas a la playa..no vas a estar todo el día en bikini..asi que tienes que meter ropa por si sales a cenar, por si vas a pescar cangrejos, por si vas a hacer turismo, por si refresca…y lo mismo pero al revés si vas a la montaña…¿ y si el hotel tiene piscina??...ala..a meter el bikini.

Con el número 2, tenemos la teoría de “mete solo lo que te vayas a poner”, esta teoría es la de esa gente tan organizada capaz de llevar combinado el pañuelo de la cabeza con el bolso, el cinturón, los pendientes y las chanclas. Esa gente dice, el lunes el bikini negro con el pareo naranja y la pamela para la playa, y por la noche el conjunto morado. El martes el bikini verde y por la noche los vaqueros y la camiseta negra…y así..van haciendo previsión de qué se van a poner en qué día exacto y con qué complementos y hacen su maleta. Sencillamente alucinante y totalmente fuera de mis capacidades, porque yo soy más de…”mmm…hoy me apetece ir de verde”…o…”para quedarnos en casa esta noche me quedo en pantalón corto y bikini”…asi que descartada la teoria 2.

Con el número 3, está la que utilizo actualmente que consiste en comprar la maleta/ bolsa más grande del mercado y llenarla con todo lo que quepa, lo que sepas que te vas a poner seguro y lo que solo “ a lo mejor”…y si es lo suficientemente grande puedes meter lo que no te has puesto nunca pero que piensas..” que coño, lo mismo en estas vacaciones lo estreno”…a la maleta. Esta teoría es fantástica, elimina stress haciendo la maleta y evita completamente el pensamiento “ mierda..me he dejado la camiseta verde en casa”…como has vaciado el armario en la maleta no hay posibilidad de olvido. El problema de esta práctica es que probablemente a tu pareja ( sobre todo si es del tipo 1) le parezca que estas completamente loca.


Actualmente como además de mi maleta hago la de mis hijas..he descubierto otra cosa que pone mala de hacer maletas..y es el plural “nos”. Yo estoy toda la tarde haciendo maletas y cuando ya estamos en camino mis hijas o G..me miran y me dicen…”¿nos hemos acordado de coger calcetines/baberos/bañadores/?....yo me giro…y digo: NO, NOS HEMOS ACORDADO…me he acordado YO.