jueves, 31 de octubre de 2019

Si no te gusta el deporte no te sientas culpable, únete a mí.

A finales de mayo cerraron la piscina a la que voy a nadar e influida por todas esas campañas de muévete, haz ejercicio, no querrás morir de obstrucción arterial, decidí que tenía que hacer algo. Barajé varias posibilidades, entre ellas la de morir de obstrucción arterial pero feliz pero ,al final, me decanté por descargarme una aplicación de esas de hacer una tabla de ejercicios. 

Junio, julio, agosto y septiembre repitiendo la tabla del demonio intercalada con ejercicios solo de "abdominales avanzados" casi todos los días. En octubre tres días de piscina y el resto  la maldita tabla. Yo creo que en cinco meses de tortura casi diaria ya debería estar notando todas las bondades que supuestamente el ejercicio físico procura. Y NO LAS NOTO. Sí, tengo las piernas más duras, los abdominales más fuertes y no me cuelga nada de los brazos pero ¿me siento eufórica tras el ejercicio? ¿Pienso en mi tabla como un momento espiritual de comunión con mi cuerpo? ¿Deseo con todas mis fuerzas hacer mis ejercicios? No, no y no. 

Quiero que me toque la lotería para dejar de trabajar y me encantaría que hubiera alguna clase de sorteo o píldora o sortilegio mágico al que pudieras jugar y el premio fuera estar en forma sin tener que hacer deporte. «Pero te gusta  nadar». Sí, pero también me gusta mi trabajo y si me tocara la lotería ni siquiera llamaría a decir que no pienso volver. Si existiera ese premio de estar en forma sin mover un músculo no creo que volviera a ponerme un gorro de natación en mi vida. 

Entiendo que haya gente a que le guste hacer deporte, también hay gente a la que le encanta su trabajo y gente que no sueña con jubilarse pero yo no estoy en ninguno de esos grupos. Odio el deporte, me resulta desagradable, cansado y, sobre todo, creo que está mal planteado. Si se trata de enganchar a la gente a hacerlo, la premisa no debería de ser «ten paciencia que con el tiempo te gustará» que en mi caso se ha demostrado una premisa completamente falsa. La premisa debería ser que según empezaras con el deporte, el primer día, te diera un subidón como un chute de droga que hiciera que te engancharas sin remedio a ello, que te convirtiera en una yonki de tu tabla de ejercicios o del gimnasio. Pero no funciona así ni de coña. Cuando dejé de correr, cuando recuperé la cordura y en medio del Retiro me paré y dije «¿Qué estoy haciendo con mi vida?» supe que jamás volvería a correr y así ha sido. Esto de la tabla de ejercicios y la natación no voy a dejarlo porque en el fondo no me quiero morir por obstrucción arterial pero tiro la toalla, voy a dejar de perseguir el santo grial y la zanahoria de "sigue que al final te gustará» No me va a gustar nunca, jamás. El deporte para mí es como el aceite de ricino de las novelas infantiles de mi infancia, un castigo, una tortura, una obligación.

Vengo, como Loreta, a reivindicar que el deporte puede no gustarte y que no pasa nada. Basta ya de elevar el deporte a los altares. Acabemos ya con la hagiografía deportiva. Hasta que no inventen un sorteo en el que te toque vida sana sin moverte hay que seguir haciendo deporte por obligación pero no tiene que gustarnos. Hacer deporte no te hace mejor persona ni te conecta con el planeta más que leer, cocinar o pasear escuchando podcasts. 

Si no te gusta el deporte no te sientas culpable, únete a mí. 


17 comentarios:

Anónimo dijo...

Suscribo cada palabra.

María dijo...

Los gimnasios son aburridísimos, y hacer cualquier ejercicio dos días seguidos también. Nadar de vez en cuando, por placer, andar en bici, caminar por lugares sugerentes y así...Para mí el yoga dos veces por semana es ya como una filosofía de vida. Comprendo que si trabajas lo tienes complicado, y lamento que no te guste lo que haces, debe ser como una condena.

Anónimo dijo...

Los deportes individuales son un coñazo (corro cuatro días por semana, pero jamás se me ocurrirá decir que es divertido). Si buscas divertirte haciendo deporte lo mejor es practicar alguno de equipo, la diferencia es abismal...

Begoe dijo...

También he probado la modalidad en grupo, y tampoco. Vamos que tampoco así me gusta el deporte ni el zumba ni el yoga ni la clase para señoras que 3chan unas risas.

mgsay dijo...

Amén !!! Cuarenta años haciendo deporte con más o menos regularidad y estoy segura de que moriré sin que me guste!

Manuela de Jaen dijo...

Eres mi alma gemela en esto del deporte y en muchas cosas más. Tu libro me ayudó en momentos difíciles. Gracias

julia dijo...

Me siento súper identificada. ¿Haces la tabla todos los días? ¿Cuánto tiempo al día? Y perdona si consideras que la pregunta no viene al caso o es personal.
Un abrazo

regaliz dijo...

Tenía que decirse y se dijo!!!, me uno a ti totalmente, es más creo que he optado directamente por la obstrucción arterial

Di Vagando dijo...

Me parece fatal q no hayas dedicado este artículo al PEda. En su convalencencia post-exceso-deporte le habría hecho sentir lo q es: bicho raro.

AH! qué podemos decir los q aborrecemos el deporte! Hace tiempo sabemos q no nos dará ni minutos de euforia, ni alegría, pero... esto es cierto: "Sí, tengo las piernas más duras, los abdominales más fuertes y no me cuelga nada de los brazos", no sientes ahora felicidad?. Pásame esa APP-quiero testar la Mayor.

love

di

JLO dijo...

hay que hacer lo que sea para mantener un cuerpo aunque sea "ordenado" jaja... sino no se llega lejos como para leer y disfrutar otras cosas...

con comer bien y caminar a veces creo alcanza ¿no?

Naloxono dijo...

Hola!
Has probado alguno en el que se termina compartiendo unas cañas? El pádel. Es divertido desde el principio, progresas rápido y repetimos, lo mejor las cañas de después.
Saludos!!

Anónimo dijo...

A mi ,el único "deporte" que me gusta es bailar. Y camino,por moverme algo,pero un libro y mi sofá o la playa,es lo mejor de la vida.

Anónimo dijo...

Voy a andar unos 40 minutos cada día, por el bosque. Eso es todo mi deporte. Había intentado ir al gimnasio, pero era una tortura.
No me gusta el deporte, hago lo justo para que no se oxiden las juntas y ya está.
Marta

CARMEN MINGOTE dijo...

Yo tampoco puedo con el deporte,creo que tampoco es tan sano, sino mira la cantidad de lesiones que tienen los deportistas a la larga.Creo que si es conveniente andar por lo menos, por que si nos oxidamos, ya me lo noto al levantarme de cualquier sitio que este sentada que estoy agarrotada, pero al menos el deporte poco que haga a mi ritmo.



Dorotea Hyde dijo...

Creo que el hacer deporte es igual que leer, hay que encontrar el deporte adecuado. El problema es que creo que el deporte que me haga feliz igual que me hace feliz, aún no está inventado.

Un abrazo.

sonia dijo...

A mí el deporte tampoco me va,pero en las épocas en que he estado con depresión me ha venido muy bien.Ahora lo único que hago es salir a caminar,y algo de baile cuando me entran ganas en casa.

Paula dijo...

Pues yo sí he encontrado el deporte que me hace feliz; el acuagym. Une tres elementos que me encantan: el agua, la música y el baile. Lo puedes hacer con la intensidad que quieras. Y si al final le añades un rato de chorros en el spa y un ratito de sauna, vuelves a casa nueva. No consigues unos abdominales duros ni un tipo atlético, pero es muy divertido. Si quieres te relacionas con la gente y si no lo tomas como un tiempo de soledad y relajación. Y te ayuda a dormir estupendamente. Creo que para hacer ejercicio hay que encontrar algo que te encante hacer, y que te permita superar la pereza de levantarte del sofá, sobre todo en invierno.