miércoles, 7 de septiembre de 2016

Quizás tus hijos son malos

Hay horas, días, semanas en que tus hijos son odiosos. Las mías lo son. Una de ellas lo está siendo estos días. A ningún padre nos gusta reconocerlo, nos revienta pensar y aceptar que nuestros hijos se están portando mal. Si nos preguntan, todos decimos que nuestros hijos son estupendos y cuando contamos alguna cosa medianamente regular sobre ellos siempre añadimos una coletilla "pero en el fondo es buena... lo que pasa es que está cansada o agobiada"; queremos creer que es así, pero no lo sabemos. 

Cuando tu hija se está portando mal, es egoísta, protestona; cuando, en una palabra, se pone intratable no sabes qué hacer. Te sabes toda la teoría, absolutamente toda. No hay que gritar, hay que intentar explicar la situación, intentar reconducir a tu hija hablando con calma y haciéndole ver que lo que está haciendo no solo no está bien sino que, además, es contraproducente porque consigue que todo el mundo esté de mal humor. Cuando esto no funciona (que raramente funciona, como casi todos los planes A) hay que pasar al plan B, que consiste en aparentar una total indiferencia combinada con la vana esperanza de que las palabras que le acabas de decir, que la historia que has enhebrado para  intentar explicarle la realidad, cale en su cabecita y recapacite. Como todos los planes B, a veces funciona pero muchas veces tampoco se acaba ahí el problema. 

¿Cual es el plan C? NO hay plan C. El plan C consiste en dejar pasar el tiempo porque tú sabes que se le acabará pasando, que la bronca que ha montado, los gritos que está pegando y el llanto rabioso que ha desplegado se le acabarán pasando. Sabes que esto que le parece tan horrible, tan injusto y que te ha convertido a ti como padre en el más despreciable de los humanos del Planeta se le olvidará. 

O quizás no se le olvide. Tú eres capaz de recordarte a su edad portándote exactamente igual. Siendo egoísta, maleducada, gritona; en una palabra, insoportable. Te recuerdas así, eras intratable y sabes que daba igual lo que te dijeran, tú sabías y tus padres no. Incluso ahora, cuando lo recuerdas, con 30 años más encima te queda un pequeño pálpito de reconocimiento hacia esa niña que eras y que de alguna manera tenía razón. 

O quizás no se le pase. Quizás esta explosión no sea algo puntual, quizás tu hija es así, se ha convertido en una persona insoportable e intratable y, quizás, a partir de ahora va a ir a más. A lo mejor tu hija es una persona egoísta y sin valores. A lo mejor es interesada y retorcida y malvada a ratos. 

A lo mejor tu hija no es esa persona fantástica y fabulosa que tú creías, deseabas, que fuera. O quizás sí lo sea pero tenga un lado malo exactamente igual que tú y que el resto de las personas que conoces y quizás ese lado malo crezca a partir de ahora y le gane la partida a las virtudes que sabes que tu hija tiene. 

Y quizás es por tu culpa. Quizás no lo has hecho bien. Lo has hecho lo mejor que has podido pero no ha sido suficiente. Y aún hay un pensamiento más inquietante: ¿y si lo que has hecho o dejado de hacer es la causa de que tu hija sea insoportable?

Eres una maraña de sensaciones: hastío, cansancio, incomprensión, angustia, ganas de rendirte, de huir que se mezclan con un barullo de sentimientos: tristeza, miedo, ira... y la conciencia de tu responsabilidad como padre; tienes que hacer algo, actuar, conseguir un cambio, algo. 

Y la impotencia. No sabes por qué tu hija se está portando como un pequeño (no tan pequeño) demonio, no sabes qué decirle para que deje de comportarse así, no tienes ni la más remota idea de cómo conseguir que esa persona egoísta, dañina y tóxica deje paso a la persona buena que tú quieres que tu hijo sea... y que, quizás, no sea. 

Todo esto te da vueltas y más vueltas en la cabeza, pero aún te queda un pensamiento más terrible por reconocerte a ti mismo. Tu hija sabe perfectamente cómo provocarte esta desesperación, es consciente de cada uno de sus gestos, desprecios y gritos y sabe perfectamente el efecto que causan en ti. No es un alma cándida e inocente, no lo es. Y lo sabes porque tú eras igual, eres capaz de acordarte de cómo te comportabas exactamente igual con su edad. No, tú eras peor. 

O quizás no. Quizás tu hija es exactamente igual que el resto de las personas que conoces, exactamente igual que esa gente que te parece espantosa y que probablemente tenga padres que pensaran que eran estupendos. 

O quizás no. Quizás tu hija es peor que mucha otra gente y quizás la culpa sea tuya por acción o por omisión.

Aprende a vivir con eso.  Atrévete a pensarlo. 


47 comentarios:

Anónimo dijo...

...quizá los padres de esas personas atroces tampoco son estupendos, quizá la aactitud de un hijo no depende tanto de ti una vez que ya has hecho lo que debías los últimos 10 años, quizá falta autoridad, quizá se requiere de ese proceso vital de "aniquilar" a los padres, quizá la infancia ha desaparecido por completo y ahora juegas en otra liga, quizá se abre una etapa que se adivina eterna que da una pereza imposible de superar,....

Cómo debió ser la movida !. Espero que por lo menos usaras : " Pues esto lo cuelgo en el blog !!!! ". En fin, llegué a pensar que las prinzesas eran de otro planeta: ahora me caen mejor ;)

r

Luci dijo...

Quizás tus hijas sencillamente están en la edad del pavo y eso no tiene nada que ver con ser bueno o malo.

Salamandra dijo...

Chica, entiendo lo que dices y me he sentido a veces así, pero he decidido quitarme la culpabilidad. Y te aconsejo que, en la medida de lo posible, hagas lo mismo.

Porque no todo es culpa nuestra, de las madres, por acción u omisión. Porque a veces haciendo todo lo que puedes, simplemente no sabes. Nadie nace aprendido, y bien está, esta vida siempre es una lección continuada, ¿de qué puñetas sirve flagelarse por eso? ése es un sentimiento muy tóxico, no le des voz. ¿Lo de nuestros hijos? pues a saber, a veces son las hormonas, a veces uno tiene un mal día -como todos- y poca madurez para gestionarlo, a veces, sólo a veces, la cosa es así de nacimiento, y eso sólo lo sabes tú, que eres su madre, pero no creo que sea el caso. Las cosas son como son, y bien está. Todo no se puede controlar. Paciencia para que la racha pase ... como se nos pasó al resto, y gintonics fresquitos para el durante.

¿no?

:-)

molinos dijo...

Un par de puntualizaciones, esta reflexión no viene dada por una situación excepcional, quiero decir que los niños de todos son odiosos de vez en cuando, durante periodos más o menos largos. Tengo cero sentimiento de culpabilidad, ya lo he dicho, lo hago lo mejor que puedo y no puedo hacer más, pero pienso todas esas cosas, claro que las pienso. No pensarlas sería como vivir en los mundos de Yupi.

Luci, quizás es la edad del pavo o quizás no. ¿Qué pasa si nuestros hijos son malos? Como digo por ahí, la gente horrible que conoces tiene padres que pensaron "es la edad del pavo"....

No sé, yo pienso todas estas cosas.

Kermita dijo...

Quizas ciertas cosas ya no son la responsabilidad de los padres sino parte de convertirse en un adulto, el aprender que todos tenemos un lado oscuro y como reprimirlo.

Para mi la adolescencia es probar a ser adulto y aprender mucho al equivocarse, creo que lo unico que los padres pueden hacer a veces es tener la paciencia para aceptar a los ya no tan ninyos como son y reconocer que estan aprendiendo...

No porque tu seas mala madre va siempre a reflejar en tus princezas ;)

Creo que madurar y hacerse adulto es aceptar cuando nos hemos equivocado y tratar de mejorar, a veces a pesar de haber tenido un mal ejemplo como padres y a veces incluso eso nos empuja a querer ser diferentes y hacerlo mejor.

No todo es culpa tuya!

Sara M. dijo...

Un par de cosas.
La primera, la reflexión del archi-conocido Juez Calatayud (si no has visto todavía ninguno de sus vídeos ya estás tardando; te gustará): los niños "malos", a los que él juzga TAMBIÉN TIENEN PADRES. Siempre nos ponemos en el lugar de los padres de la víctima, pero también hay padres de culpables, y podemos ser nosotros.
La segunda es más corta: Tenemos que hablar de Kevin. Lo creo a pies juntillas.

Maria Bausa dijo...


Coincido con Sara,HAY QUE HABLAR DE KEVIN...y aceptar que el mal,la maldad existe

Un saludo

Anónimo dijo...

Pues muy interesante, la verdad. Yo siempre pienso si a la gente le cae bien mi hija y si me caería bien si no fuera mi hija. Yo creo que hay una serie de cualidades que vienen innatas en los niños, pero el camino que tomen esas cualidades tiene que ver con la sociedad que los rodea(a menudo no son solo los padres). Por ejemplo un niño muy enérgico puede convertir su energía en maltrato o puede ser deportista de élite.

Yo creo que la clave es la aceptación, al final tus hijos son tuyos socialmente pero son ellos mismos, personas independientes. Yo por ejemplo, no me siento fruto de mis padres, por lo que sería incoherente pensar que mi hija es fruto mío. Es evidente que existe un condicionamiento, pero tan solo eso.

Y en cuanto a la resolución de problemas con los hijos hay un libro que he leído recientemente que me gusta mucho: Mi hijo, una persona competente. Había leído otras cosas más permisivas o más estrictas que no me terminaban de convencer. Algunas son muy antipadres y otras muy antiniños. Este libro y la visión de su autor, Jespe Juul, me encanta.

Y sí, hay que aceptar que nuestros hijos son o pueden ser malos. A alguien le tiene que tocar ser padre de toda esa gentuza que uno se cruza todos los días...

Alberto Secades dijo...

Leyendo el post yo también me acordé de Kevin (más del libro que de la película).

Y de una idea recurrente: Bin Laden, o Hitler, eran unos bebés monísimos (porque todos lo son).

Es imposible saber si existe una semilla del mal, con la que nacen, o es un componente que crece, atendiendo a según qué factores.

Pero negar una pregunta que surge de una duda nunca ha hecho desaparecer un problema.

Alguien tenía que decirlo.

Gracias.

Anónimo dijo...

Yo creo que mezclar rabietas, edad del pavo, malos momentos con "maldad" está un poco fuera de lugar.
Está claro que hasta tu propio hijo tiene cosas "malas", y quizá eso, cuando te empiezas a dar cuenta, a un@ lo impacta pero es que todo lo relacionado con la maternidad es tan subjetivo.
Yo creo que si se contará la realidad (la de verdad, verdad) del embarazo, parto, primeros años y edad del pavo, no sé si mucha no nos hubiéramos echado atrás....
Todo lo que se idealiza al final es un churro!
Pilar
PD: mi hijo tiene casi 13 y está pues lo típico, contesta mal a veces, se enfada, vago en el cole, adicto a la Play, guarrete (hay que perseguirle para que se lave los dientes), quiere salir como si fuera mayor, etc, etc, etc....a ti alguien te contó esto? a mi no.
Y tengo sobrinas; de hecho soy tía abuela de dos pero yo no veía todo esto y si lo veía como no iba conmigo pues....
En el cole de m hijo hay plataforma y nos mandan un mail cada vez que se retrasa, habla, falta de deberes, de orden. Yo tengo este sistema direccionado a mi mail del trabajo.
Esta primavera una semana complicada con "toodododo" me dio hasta ansiedad cada vez que me entraba un mail con NUEVA INCIDENCIA - ALUMNO JKSH AKHJDBGD Y LO QUE FUERA a todas horas.
Lo dicho, a mi no me habían contado esto.
Pero malo de maldad no es.

Katia dijo...

¿A todos os queda claro que Kevin nació siendo un psicópata? Porque creo que el libro precisamente lo que investiga es la duda de hasta que punto Kevin es fruto o no del rechazo de su madre. A mi toda la ambivalencia de la novela fue lo que más me gustó. Eso si, menos mal que la leí después de tener hijos....

Sobre la adolescencia, la preadolescencia y la insoportabilidad de los hijos propios, ajenos y de la gente en general, creo que ya se han dicho palabras más sabias que las mías. Sólo añado que hasta el divorcio mejor llevado del mundo pone a los hijos (de cualquier edad) en una situación complicada de manejar emocionalmente, y eso también hay que tenerlo en cuenta.

Ánimo que ya empieza el cole y os dejáis respirar!

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
TheEralyBird dijo...

Me flipa la imagen del inicio.

Si realmente son malos, habrá q tratarlo cuando sea un hecho. Casi seguro no sera así.
Como dices todos fuimos así o peores.

PD: Por favor, por favor, por favor, etiqueta estos post d hijos d alguna manera para encontrarlos fácil. Son la caña

Anónimo dijo...

Como de buena eres o crees que eres tu? Has pensado en los problemas que pueden estar atormentando a tu hija? Por que esta reaccionando así? Dale un margen. La conoces desde hace muchos años. Sigue siendo ella.

Anónimo dijo...

Hola Molinos, me gustaría comentar algo cabal, certero y concreto pero poco más hay que añadir a la última frase del comentario de Luxindex. El texto de la imagen lo explica inmejorablemente todo.

Y, supongo que no consuela pero tal vez venga al caso traer a cuento lo del Guzmán de Alfarache de "No hay mal tan malo de que no resulte algo bueno". Aunque para Luxindex le vendrá mejor aquello de la Celestina de "Si me quebré el pie, fue por bien". ;)

Animo pues¡ ;)

Fdo. Aquel viejo blog marlei.

Rita dijo...

He trabajado muchos años con niños y adolescentes durante años enteros, campamentos de 15 días incluidos. Y sí, hay niños y adolescentes que SON malos. Que son despiadados, egoístas, ruines... Malas personas.

Algunos de ellos tenían padres que también eran malas personas, o padres que eran irresponsables. Otros tenían padres perfectamente normales. En todos los casos, los padres no pensaban que su hijo fuera malo. "Difícil", "rebelde", "travieso". Nunca malo.

También te digo que todo el mundo tiene motivos para hacer lo que hace, también los niños. Nadie nace malo ni bueno de serie y todos esos niños habían pasado por determinadas cosas que les habían hecho convertirse en malas personas: Malas experiencias en el colegio, problemas de autoestima que nadie notaba, el sentirse diferentes con el desarrollo en la pubertad... Y sí, en ocasiones un divorcio a pesar de tu cabreo al respecto. Porque un cambio drástico, según a qué edad, afecta un huevo. Lo mismo un divorcio que un hermano nuevo, una muerte en la familia o lo que sea. Nadie lo nota, ningún miembro de la familia o las amistades se da cuenta de que ha ocurrido un cambio tremendo que definirá la personalidad del niño (las "islas de la personalidad" de Inside Out lo explicaban genial) pero así es.

Y los padres siempre son más responsables de lo que piensan, pero nos suele fallar la sutileza a la hora de entender qué hace que mi hijo haga esto y no aquello, porque nos encerramos en nuestra experiencia sin entender la de ellos.

De todas formas, igual que nadie es bueno o malo de serie, nadie tiene por qué serlo toda su vida. Todo el mundo puede cambiar (a mejor o a peor) si las circunstancias le obligan o si decide hacerlo.

Creo que plantearse que nuestros hijos puedan ser malos, mezquinos... es bueno. Verlos con objetividad, como a adultos ajenos a nosotros.
Pero creo que ponerles la etiqueta (que ojo, no digo que sea lo que tú haces) es malo. Porque establecemos que serán así siempre.
Un niño malo puede dejar de serlo, igual que un niño bueno puede dejar de serlo. Igual que un adulto.
Y en esos proceso de cambio, los padres tienen mucho que definir. Tanto con su ejemplo (si ellos cambian y demuestran que en la vida se puede cambiar y que es bueno) como con la relación que se tenga hacia ellos.

Puede que sí, que tu hija sea mala en este momento de su vida. Puede que no, pero que empiece a serlo más adelante. Puede que no lo sea nunca y que sólo tenga momentos o faceta malas, como tú dices.

En cualquier caso, es indiferente. Si puedes ayudarla, será estupendo que lo hagas. Si no, no pasa nada. La etiqueta solamente te va a dar alivio o preocupación.

molinos dijo...

gracias a todos.

Es evidente que no me he explicado bien. El detonante del comportamiento de una mis hijas ha sido algo completamente puntual y que conocemos perfectamente. Ella quería algo perfectamente lógico que por circunstancias no ha podido ser y se ha disgutado muchísimo y, obviamente, no ha sabido gestionar esa frustración porque es pequeña y le falta experiencia. Toda la situación se resolvió con el plan A y un poco del plan B y ya está.

Mi reflexión no estaba provocada porque piense o crea que mis hijas son "malas", sino precisamente porque pensé que ningún padre lo piensa jamás. Siempre creemos o queremos creer que tienen una mala racha o son difíciles y la mayoría de las veces es así pero ¿y si no es así? En los casos por ejemplo de acoso escolar, ¿qué pensaban los padres de los niños acosadores? Nosotros podemos ser esos padres, esos padres que creemos que el niño es dificil o complicado o lo que sea.... y en el fondo tiene un poso de maldad o de falta de empatía o de lo que sea. ¿se puede corregir? Pues no lo sé, supongo que si y supongo que todos lo intentamos pero puede no funcionar.

Esto era lo que quería contar. Sin más. Que una rabieta de una niña de 4 años te puede llevar a pensar que eres un mal padre o que no la estás educando bien... una rabieta de un niño de 14 o de 16... creo o a mí al menos me lleva a pensar estas cosas.

Gracias a todos.

Anónimo dijo...

Deberías publicar otro libro cuyo título fuera el mismo que el de esta entrada. Muchos te lo compraríamos, incluso para regalar.

Por otro lado, yo no me recuerdo a mí mismo de pequeño siendo ese ser intratable e insoportable del que hablas. Y no tengo ni idea si tuvo que ver con la educación que recibí para no ser así, por mi carácter natural o por el modo en que mis padres se me enfrentaron cuando me salía de madre, pero sospecho que lo último tiene mucho que ver: mantener un pulso con mis padres y tenerlos en vilo a base de malos modos y pataletas era simplemente inimaginable.Y aún así, tengo que decir que estoy superorgulloso de mis padres.

Los niños tienen ahora más poder que nunca, se publican miles de revistas y libros sobre ellos, viven en el paradigma del diálogo y la comprensión y lo saben.La sociedad está absolutamente volcada hacia ellos. Sólo hay que comprobar qué sección tiene más peso en tu blog y qué fue lo primero que se te ocurrió a la hora de componer y editar un libro más o menos rentable. Los niños tienen motivos para creerse el centro del universo porque, de hecho, hemos convertido entre todos/as la ma/paternidad en un tema esencial de nuestro tiempo.

No es extraño por tanto que la malicia aflore más pronto que tarde y que se hayan vuelto más estratégicos: uno lo es cuando cree estar estar entre iguales. ¿ Significa esto que habrá más pequeños monstruos que antes? Pues no lo sé, ni idea. Probablemente, significa que los descubriremos mucho antes y que para un padre o una madre que se pasa las 24 horas supervisando la idoneidad de sus competencias la sensación de fracaso tenderá a ser absoluta. Bueno, no importa, para eso también hay revistas.

Anónimo82










Anónimo dijo...

Moli, creo que he entendido tu post, me ha gustado mucho. Tengo un hijo de 4 años, que como es lógico me parece muy rico, espabilado, ocurrente, etc Cuando se comporta mal (no me refiero a no darme la mano para cruzar, sino que le pides algo y te dice que lo hagas tú, no es empático, no es solidario, etc) me pregunto qué tipo de persona llegará a ser. Y que piensan los demás al conocer a ese niño que a mí me parece tan majo. He estado unos días enferma y no he conseguido que se acercara a interesarse por mi, y eso que veía a su padre hacerlo, en fin... Cada uno con sus cosas, pensamos (o queremos pensar) que son cosas de la edad, que cambiarán, pero en el fondo queda la duda de si es que esa va a ser su personalidad y su forma de actuar cuando sea adulto.
Me consuelo pensando que aún es pequeño, que tenemos tiempo por delante, pero intentaré no relajarme!

Anónimo dijo...

Aqui a la unica que se le ha entendido y muy bien es a RITA.
Lo has dejado muy claro

Oswaldo dijo...

Tantos son los defectos humanos y tan bien repartidos están que es casi seguro que a todos los hijos de todos les tocarán algunos.

También muchas son las cualidades humanas y, aunque no están tan bien distribuidas como los defectos, también se riegan por toda la humanidad, de manera que es muy probable que a tus hijas, como a los míos y a los de todos, también les tocarán algunas.

Estas dos caras de la moneda, como mínimo, hacen que la vida sea muy interesante.


Luxindex tocó un punto de cierta relevancia. Yo que, según yo mismo, soy más bueno que el pan, he sido internado en calabozos dos veces, una de las cuales no hubo más remedio que llamar a mi padre para que me fuera a sacar. Eso, aparte de haber sido detenido y retenido tantas veces que ni puedo saber cuantas.
Ya a muchos, si no a todos, les tocará su dosis. Sobre todo a los varones... (¡Qué injusto!)

Anna JR dijo...

Yo también pienso esas cosas. Muchas veces. Con la pequeña. Y últimamente, ante demasiados episodios de frustración y extenuación maternal, he desarrollado una cutre teoría de la relación padres-hijos. Nuestro padres tenían hijos. Punto. Nosotros tenemos hijos con expectativas de que nos vayan a hacer mejores como personas, más felices, más completos y realizados. Y resulta que no. Y es jodido.
Besos!!!!

Luxindex dijo...
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Tita dijo...

Pienso y temo todo lo que has dicho. A veces encuentro consuelo en otros amigos y padres de niñosn para mi perfectos, que se están preguntando lo mismo, y se me pasa. Un rato sólo.

Creo que hay gente que no a lo plantea...

Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...
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Laura dijo...

Luxindex, se te va un poco la pinza... Quizá deberías abrir tu propio blog para disertar a gusto, en lugar de colonizar los ajenos a base de comentarios.

Anónimo dijo...

Lydia Davis - Egoista - http://palabrasmaldichas.blogspot.com.es/2013/02/egoista-lydia-davis.html

Luxindex dijo...
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Laura dijo...

Me alegra que tengas tanto tiempo libre, Luxindex (te llamaré así pese a lo ridiculo que me resulta) para redactar comentarios y respuestas de esta extensión. No es mi caso de modo que no lo haré. Gracias por no poner los enlaces a tus blogs, no me interesan un pimiento, y como he dicho antes, no tengo tiempo para perderlo en leer tonterías.

Por supuesto no acepto tus supuestas disculpas (ridículas de bueno). Y lo de señorita Rottenmeier te lo meter por donde te quepa.

Lo siento Moli, menudos gilipollas se meten a comentar por aquí.

Anónimo dijo...

Me encanta la gente. Hola, no tengo tiempo a diferencia de ti, pero he sacado un hueco microscópico para meterme contigo porque me molesta a los ojos no lo que dices, ojo, sino su extensión, y digo, no sé, ¿comento el post que acabo de leer en el poco rato que tengo? No, mejor le digo al tío este que escribe demasiado y luego me indigno cuando me conteste, pero sin tiempo para tonterías, que mi vida está por encima de esas cosas de escribir comentarios largos, qué se habrán creído estos colonizadores.

Anónimo dijo...

¡Pero Laura!

¿Desde cuándo molesta la extensión de un comentario y no los malos modales e insultos?


Eva...

Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...
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Laura dijo...

Me reafirmo: se te va la pinza. Háztelo mirar. Paladea mi nombre todo lo que te de la gana, porque sí, es mi nombre, no tengo necesidad de usar uno falso como tú. Me sigue maravillando la cantidad de tiempo que tienes para perder escribiendo aquí. Continúa si quieres.

Anónimo dijo...

Disculpa, Luxindex, pero la Anónima de las 11:30 (o sea yo, ahora a otra hora), no pretendía criticar la extensión de tus comentarios, sino justamente lo contrario: desquitarse del malestar que me había generado el de Laura haciendo una (lo admito) tonta e innecesaria imitación. Madre mía, Internet.

Anónimo dijo...

Hola Anónima, opino que se captaba muy bien la esencia de tu mensaje, pero parece que cuando uno está ofuscado (no se sabe muy bien por qué) queda incapacitado para entender una ironía. Aprovecho para aclarar que no soy ninguno de los participantes anteriores, creo que es lo más prudente para no dar lugar a más malentendidos :P Un saludo

Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...
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Luxindex dijo...

Laura, por favor, perdona mi demora en responderte, pero es que antes tenía que darle la razón a Anónimo 11 de septiembre 2016 16:24 y disculparme ante Anónima 10 de septiembre 2016 11:30 no sin, también, agradecerle el buen rato que nos ha hecho pasar. No obstante, mientra te contesto como mereces, permíteme que, mientras paladeo tu nombre (Lau-ra), te mande unas notitas improvisadas.

Análisis lingüístico

Centro de alto rendimiento literario Fundación Luxindex.

Experimento 325: ¿Cuántos errores lingüísticos puede un ser humano cometer en tres líneas?

Día y hora de comienzo de la prueba cronometrada: 13-09-16 / 13:25:00 a. m.


—Señor, tiene el inodoro, ordenador portátil y papel higiénico preparados, ¿procedemos ya a colocarle los electrodos?

—Procedan.

[…]

—Ya está, señor. ¿Procedemos ahora a entregarle el texto a analizar?

—¿Quién lo firma en esta ocasión?

—Laura, señor.

—Dios mío, aún coletea. ¡Esa criatura castrante es más seguida que una paja!

—Y lo que te rondaré, morena, señor.

—Bueno, procedamos. Y paciencia, que Si a la Muy Noble y Leal de Zamora no se le ganó en una hora, contra Laura, la Censora, ¡ya puedes ir poniendo lavadoras!

—Como mande, señor. Pero creo que se le está yendo la pinza otra vez…

—¡¿LA PINZA?!

—La pinza… de uno de los electrodos, señor.


[…]


Laura dijo el 11 de septiembre de 2016, 8:57:
Me reafirmo: se te va la pinza. Háztelo mirar. Paladea mi nombre todo lo que te de la gana, porque sí, es mi nombre, no tengo necesidad de usar uno falso como tú. Me sigue maravillando la cantidad de tiempo que tienes para perder escribiendo aquí. Continúa si quieres.
[…]

—Bien, ya lo he leído. Comience a cronometrar, que me pongo a escribir.

Desde un punto de vista lingüístico, objetivo y, por tanto, nada apasionado, del merdoso comentario de Laura destacan los siguientes aspectos:

Luxindex dijo...
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molinos dijo...

Luxindex: YA. Ni uno más.

Laura dijo...

Mira, Luxindex... No me ofende en absoluto tu análisis lingüístico, te soy sincera, por una sencilla razón: no tengo ningún interés en participar en este concursito literario de instituto en el que te empeñas en convertir este post. Me libré muy gustosa de todas esas mandangas (¿mandangas es suficientemente culto para tus delicados ojos?) cuando en tercero de BUP (sí, no soy de la LOGSE, tú también te equivocas) elegí ciencias puras. Como no podía ser de otra manera, ya que aborrecía hacer redacciones, no llegué más que a ser un vulgar ingeniero de caminos, lo siento, ni siquiera me animé con el doctorado... Ya ves, no soy rival para ti, así que como te digo me retiro del concurso. Yo por mi parte continuaré ganándome la vida calculando estructuras por las que tú circulas con tu coche, puedes respirar tranquilo, que no se caerán, no todo se me da tan mal como escribir, hombre. Y de vez en cuando seguiré entrando en este blog, que me gustaba mucho, pero evitaré leer los comentarios, visto que te gusta emplearlos para tu lucimiento personal. No eres más que un egocéntrico, no sé ni por qué lo digo, pues cualquiera que te lea se da cuenta. Tu sí que das "vergüencita ajena", ojalá te la dieras a ti mismo.