miércoles, 3 de agosto de 2016

Enseñar a leer


Confieso que mis hijas han leído la colección completa de 75 consejos para sobrevivir "a lo que sea". Los han leído, les han gustado y no les ha pasado nada. No se han vuelto más tontas, ni machistas, ni acosadoras ni nada de nada. Los leyeron, los cerraron y a otra cosa. 

¿Son libros que a mí me gustan? No. 
¿Yo se los hubiera regalado para que los leyeran? No. 

La colección de los 75 consejos para sobrevivir a lo que sea la forman una serie de libros con consejos tontos o humorísticos sobre situaciones cotidianas que a pasan nuestros hijos. No tienen más. ¿Dicen tonterías? Pues es posible. Yo les he echado un vistazo, igual que hago con las pelis y los vídeos que ven o la música que escuchan.  Me resultan anodinos, ajenos y poco graciosos, pero yo no tengo 12 años ni tienen que gustarme.  

En los últimos días se ha montado una trifulca tremenda en redes a propósito de esos libros. Un montón de gente enfervorizada abogó por que esos libros fueran retirados del mercado y su autora más o menos quemada en la hoguera por perturbar, pervertir y dar mal ejemplo con sus libros a los niños.  Después, una serie de autores, entre ellos Elvira Lindo ha salido a defender esos libros (y cualquier otro) de esa absurda cruzada en favor de la corrección política.  

Estamos completamente imbéciles. Completamente. Y con respecto a la educación estamos llegando a unos niveles de sobreprotección y desconexión con la realidad que son alarmantes. 

Decía el otro día Rodrigo Cortés que, en su momento, los libros de Roald Dahl entusiasmaban a los niños y horrorizaban a los padres. La obra del autor inglés está llena de crueldad y "malos ejemplos" y no tiene ninguna intención moralizadora, ni ejemplarizante. Lejos de mi intención está comparar a la muy respetable autora de los 75 consejos con Dahl, pero a lo que voy es a que los niños no son imbéciles si no los criamos como imbéciles. 

Todos adoramos a nuestros hijos y los creemos maravillosos, estupendos y fabulosos. Sabemos (aunque hay gente que no lo sabe) que tienen defectos, pero tendemos a considerarlos pequeños defectillos siempre provocados por circunstancias externas, nunca intrínsecos y siempre excusables, y creemos que solucionables a largo plazo. 

El problema es que ahora mismo hay una tendencia a crear un mundo perfecto alrededor de nuestros hijos. Todo tiene que ser perfecto y maravilloso. Nada tiene que doler, frustrar o ser incomprensible. Todo tiene que ser bonito, justo y, además, enseñar. 

Pues no. 

Cuando yo era pequeña leía compulsivamente, leía de todo. Novelas del oeste con protagonistas muy machistas, Mujercitas con esas niñas soñando con casarse y ser respetables y perfectas amas de casa, leía a la petarda de Esther en sus comics llorando por los rincones por gustar al tal Juanito, leía Mortadelo y Filemon, a Asterix, a Tintín y todo lo que cayera en mis manos. Nunca nadie en mi casa me prohibió leer nada, mi madre opinaba que los tebeos de Esther eran una memez porque la protagonista era idiota pero jamás me dijo "no lo leas" o "habría que tirarlos todos a la basura". 

Laz princezaz han leído los 75 consejos y a Roal Dahl, y a Asterix, y La Historia interminable y Konrad el niño que salió de una lata de conservas. Se han reído a carcajadas con Manolito Gafotas. Les encanta Hilda y las aventuras de Jules. Y son adictas a una serie que se llama Futbolísimos sobre un equipo de fútbol. Ahora van a leer Papaíto Piernas Largas, una novela de 1921, en la que la protagonista lo que quiere es casarse y ser madre. Y M ha leído Persépolis, no creo que lo haya entendido todo pero lo ha leído. 

¿Me gusta todo lo que leen? No
¿Tiene que gustarme todo lo que leen? No
¿Creo que lo que leen tiene que educarlas? No. 

A los niños deben educarles los padres, enseñarles a tener criterio y pensamiento propio. Los libros de 75 consejos son para niños de 12 años, si con esa edad un niño no tiene capacidad para captar la ironía (aunque sea tonta) y distinguir la ficción de la realidad,  el problema no es del libro ni del niño, el problema es de los padres que no han sabido (o no han querido) enseñárselo a sus hijos. 

En vez de prohibir que se escriban libros o exigir que los libros tengan que cumplir unas absurdas normas de corrección política, quizás va siendo hora de enseñar a los niños a leer, a tener criterio, a saber pensar y a valorar la ficción. 

Pero para enseñar a nuestros hijos todo eso hay que haber leído mucho, haber leído de todo, incluso a 
Esther.
“Hoy nosotros, con respecto a los niños, hemos descubierto la atención, la responsabilidad, el riesgo, el temor a las consecuencias, y todo eso lo hemos pagado con la muerte de la fantasía. Hemos reflexionado sobre lo que no debemos hacer con los niños, pero aún no hemos descubierto lo que debemos darles a cambio, cómo debemos dirigirnos a ellos, qué palabras usar, y no tenemos para ofrecerles más que nuestros mundos desiertos”. Natalia Ginzburg (octubre 1969)

Para enseñar a nuestros hijos a tener criterio hay que leer con ellos cuando son muy pequeños para marcarles el camino. Hay que leerles cuentos bonitos y cuentos crueles, historias divertidas e historias tristes, historias con buenos muy buenos y malos horribles. Después, hay que soltarles la mano y comprobar que les hemos enseñado bien, que saben andar solos. Hay que dejarles volar solos, elegir lecturas que a nosotros no van a gustarnos y que pueden parecernos horribles pero que es lo que ellos quieren, sienten o necesitan leer.  

Hay que confiar en nuestros hijos y en lo que les hemos enseñado (si es que les hemos enseñado algo). Son mucho más listos de lo que nosotros creemos, y mucho menos idiotas de lo que la sociedad intenta hacerles creer.  

17 comentarios:

Albert dijo...

Magnífico!! Las turbas en Twitter están tremendas. Se leen, se sienten representativas y se crecen, creyéndose en posesión de la verdad. El viejo fanatismo en nuevo formato.

ELISA dijo...

Pues sí, a mí de niña me sucedió lo mismo, igual leía con 12 años Cuerpos y Almas que Corín Tellado o el Coyote. Además todo eso me sirvió para poder soñar, desde una niñez bastante dura, y a anhelar otra vida mucho mejor y no sólo en lo material. Los niños, además de no ser tontos, son esponjas y luego existe el afán natural de supervivencia.Es mejor formar personas responsables porque la sobreprotección de los niños de las últimas generaciones no nos ha funcionado, salvo excepciones, claro.

conunojoabierto dijo...

Me ha encantado, Moli. Nos hemos convencido de la las cosas se enseñan en lugar que nada tiene que ver con la familia o que hay cosas que no se enseñan, que se aprenden por generación espontánea. No sé cuánto de mi criterio se lo debo a mi infancia o los libros que he leído, lo que sí tengo claro es que lo he mamado de mis padres. Preocupémonos por enseñar a los niños a decidir y a tener criterio propio, seguro que es más cansado que si tuviésemos que hacer el encargo pero es menos peligroso.

Grace dijo...

Totalmente de acuerdo.
No puedo entender esta tendencia actualmente a tener a los niños entre algodones pero, a su vez, darles todos los caprichos que quieran, sin enseñarles de límites y de la posibilidad maravillosa de optar, de elegir en vez de consumir todo lo que se les ofrece.
No quiero decir con ésto que tiempos anteriores fueran mejores, pero al menos no estábamos tan sobreprotegidos, nos rasguñabamos las rodillas aprendiendo a andar en bicicleta y no pasaba nada....ahora van con rodilleras, casco, etc. no me parece normal.

Saludos.

Veronica Muñoz dijo...

Hola, Moli. Te sigo hace mil pero casi nunca comento y cuando lo he hecho, ha sido con otro nick. No viene al caso, pero bueno, es como decir "no te conozco de este post sino de hace años y te sigo siempre".

Estoy de acuerdo contigo si lo pienso desde tu punto de vista cabal. Siempre me ha parecido que tu forma de ver la maternidad y cómo enseñas a las prinzezaz a que no todo es color de rosa es la que tengo yo como nomadre y seguiría teniendo en caso de tener churumbeles. Pero como no todo el mundo tiene tu concepción de la maternidad y la educación de los niños, ya no digamos sobre leer... Este tipo de libros los considero peligrosos. Sí, censurar es el mal. Soy la primera que ha devorado todo de pequeña y como tú dices, hay machismo para parar un tren... Pero nosotras, Moli, leemos mucho. Tus hijas leen mucho. Pero eso sabes que no es lo normal, lo común, lo que más pasa. La mayoría de niños leen poquísimo. Ahora imagínate que, para fomentar el gusto por la lectura, les regalan uno de esos "75 consejos". No tienen el background cultural que tienes tú, que estás pendiente de lo que leen (aunque no lo prohíbas), ni tus hijas (que saben distinguir perfectamente). No es que diga que los niños son tontos. De eso nada. Pero si hay adultos que no entienden (y cada día más) un mensaje oral o escrito... hay niños que también. Y es peligroso. Peligroso que se queden con un mensaje y no con el global (supongo que al final del libro, triunfará la cordura y la protagonista se dará cuenta de que la amistad está por encima de todo, etc, etc).
Vale, estamos hablando de algo que tú consideras una chorrada. Para mí no, porque literalmente incita a acosar a tu mejor amiga, mejor ella que tú... Eso tiene un nombre. Pero ahora, imagínate... como no debe haber límite en la ficción ni en las lecturas de los niños... imagínate que hacen un "75 consejos para putear al sudaca" o "50 sombras de grey para niñas". Que no, que no, que no lo veo.
Yo era de las que creía firmemente en la libertad del autor, y del lector. Pero esto, en este caso, no lo veo. Porque es un hilo muy fino el que separa una cosa de otra.
Lo mío no es escribir ni expresarme bien. Espero haberlo hecho mínimamente entendible.

Por cierto... hace tiempo que te quiero comentar que me hace mucha gracia cómo el concepto "empotrador" ha calado en la sociedad. Lo he escuchado en infinidad de situaciones... incluso en la serie "Vis a vis". Y cada vez, sonrío pensando en ti y en Gerald Butler.

Besos.

molinos dijo...

Hola Verónica,

Vamos a ver, mis hijas leen mucho o no. Pueden tener temporadas de no leer mucho y temporadas de devorar, depende. En cualquier caso a leer, a tener el ejemplo de leer les hemos enseñado. Lleva trabajo y constancia. Frente a la imagen idílica de leer cuentos a los niños te aseguro que la realidad no es así, cuesta mucho, hay veces que no te apetece, que estás cansado, que quieren que les leas el mismo cuento 1000 veces y además es un cuento horrible. Enseñar a leer exige esfuerzo, exige ir a la biblioteca, leerles en vez de dejar que vean la tele. Es un trabajo como educar. Se puede hacer, se puede elegir hacerlo o no.

Los niños entienden muchísimo más de lo que nosotros creemos. Te aseguro que cualquier niño que lea eso sabe distinguir y te digo otra cosa, los niños saben que no está bien acosar a tu mejor amiga, lo saben pero tienen trifulcas entre ellos. Nos creemos o queremos creer que nuestros hijos son maravillosos y que no discuten, comparten, son generosos y blablablabla y NO. Esos libros no incitan a nada, son ficción, son ironía. NO "incitan" a nada. Esos libros retratan situaciones diarias de nuestros hijos, nuestros hijos pasan por esas cosas, ¿sabes por que´han levantado tanto revuelo? porque los padres, la gente no quieren pensar que sus hijos pueden discutir con su mejor amigo por quien es más guapo, corre más o es más listo o tener envidia porque el otro tiene algo que él no tiene. Ese libro lo cuenta y es lo que le pasa a nuestros hijos. Y no pasa nada, aprenden a lidiar con ello y cuando vienen y te lo cuentan "mama, fulanita es imbécil y me cae mal" yo le tengo que decir "vamos a ver, no es imbécil, te caerá mal porque no todo el mundo tiene que caerte bien y no tienes que ser su amiga pero sí educada". Y así es la vida. Y otras veces vienen y me dicen "fulanita me ha dicho que soy fea y que le caigo mal" y yo le digo "fulanita no tiene ni idea y no pierdas el tiempo con ella, estaría enfadada y ya os haréis amigas otra vez o búscate otra amiga" Y eso es la vida.

Te aseguro que ningún niño sale de leer ese libro pensando que está bien acosar, igual que ningún niño que lee Manolito Gafotas pasa a llamar a su hermano pequeño "El imbecil" aunque todos los niños creen en algún momento que su hermano es imbecil.

Y luego te digo otra cosa. Yo no prohibo a mis hijas que lean nada pero sé lo que leen. Si a alguien no le parecen bien esos libros o Harry Potter o Lolita no tiene que pedir que se prohiban, lo que tiene que hacer es no permitir que sus hijos los lean. Exactamente igual que hago yo con las películas o el acceso a internet de las cosas que considero que no son para su edad.

gracias por comentar :) Y lo del empotrador me perseguirá hasta la tumba... verás cuando mis hijas lo lean :)


molinos dijo...

Albert, lo peor no son las turbas en internet, que somos cuatro. Es mucho peor la sobreprotección absurda a todos los niveles. Me saca de mis casillas.

Elisa, yo de niña me leí una colección completa de novelas de los años 40 con heroínas sufrientes por amor que eran tremendas. Y no pasa nada. Yo sabía que aquello era ficción.

Conunojoabierto, es que eso eso. La gente quiere un libro para enseñar a los niños a comer, a dormir, a no hacerse pis, a ser estudiosos, a ser buenos, a ser educados. Y no. Todo eso se enseña en casa y cuesta muchísimo trabajo, muchísimo esfuerzo y no se acaba nunca. Si tú enseñas a tus hijos a leer, igual que si les enseñas a ver cine... aprenderán y desarrollarán un criterio propio. Nadie se vuelve criminal por leer un libro, por favor.

Grace, es que es exactamente así. Un mundo a medida sin dolor, ni sufrimiento, todo perfecto. Y no, y los primeros que no somos perfectos somos nosotros y después nuestros hijos.

Gracias a todos.

Asier dijo...

Absoutamente de acuerdo. Y es que no solo los niños, sino todos los deemás, estamos cayendo en un tontismo bstante preoupante buscando lo imposible en el país de ningua parte.
A mi lo que me joroba es que encima algunos lelos me miran mal.

el chico de la consuelo dijo...

Mil millones de aplausos a este post.
Besazos a puñaos

sonia dijo...

Muy bueno Moli y el artículo de la Lindo también.

sonia dijo...

Añadir que Relatos de lo inesperado de Roald Dahl me gustó mucho.

maría dijo...

Hola . Me encanta tu post. Mi hija de nueve años también se lo,ha leído lo eligió ella y yo la verdad lo eche un vistazo,por encima y se lo compre. No me pareció para tanto la verdad. Cuando leí que lo querían retirar, de hecho lo han dicho en el telediario también. No daba crédito. La pregunte a mi hija que le había parecido y me dijo, ha estado bien. Yo la dije tú sabes que eso no es verdad. Y me miró con cara de poker. Pensando que yo era más idiota que la protagonista del libro.
Pero en fin. Alguno habéis vuelto a ver Pipi. Si alguno de los defensores de lo políticamente correcto le echara un vistazo los quemaba como los libros de caballería en el Quijote. Esther que a mí también me encantaban otro tanto, como bien dices, y los cinco. Niños solos por el mundo.....
No sé qué más decir. Que me ha encantado tu blog, te sigo desde hace tiempo. Me gustan algunas de las recomendaciones de lectura que haces, no todas,. Yo sí me leo los post de libros encadenados.
Un beso y feliz verano desde un pueblo del norte, que sé que te encanta. En eso coincidimos.

Tata Keli dijo...

Acabo de leer tu post en diagonal. Tuve un profesor el cuál me dijo "estoy seguro que escribirás un libro" y me aconsejó "dedícate a lo que te guste, pero Nunca dejes de leer ni de escribir". S él le debo muchas cosas.
Ahora, voy a leer tu post como debe ser leído.
Gracias por defender la lectura, Moli. Mil gracias

Tata Keli dijo...

Ya leí tu entrada entera. Gracias por apoyar la lectura, otra vez.

Marta dijo...

Aplausos, Moli, de verdad.

Sara M. dijo...

Como ya he dicho en otros sitios sobre este tema: prohibición no; si no te gusta, no lo compres. A mí no me gusta que mi hijo juegue al GTA, y por eso no lo tiene. Pero también sé que, cuando va a casa de los amigos, si juega. Hasta sé que dice "palabrotas" ;)

Anónimo dijo...

Ojala todos los padres tuvieran tiempo para enseñar a los niños a distinguir realidad de ficción. Pero muchos están ocupados en traer pocas lentejas a casa (cada vez invirtiendo mas tiempo por menos salario, menos derechos) y muchos confían ciegamente en los libros y profesores para educar. Esta bien, no pero ¿Que otra opción hay? Por eso casos como este causan tanto revuelo porque mucha gente cree que llevando a los niños al colegio y encima regalandoles libros (Mi hijo lee eh dicen a sus amistades) creen que todo esta hecho.

Tal vez este libro del que hablas no deberia estar colocado junto a libros de estilo de vida y auto ayuda de las grandes superficies donde la gente hace la compra del mes y si en ficción.

Los padres deberían ocuparse de sus hijos se dice. Ojalá todos los que quieren ocuparse pudieran. Te recomiendo escuchar la canción "El Dorado" de Revolver, que trata este tema.