jueves, 7 de abril de 2016

Lecturas encadenadas.- Marzo

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Marzo ha sido un mes espectacular.  Me ha cundido tanto y he hecho tantísimas cosas que parece haber durado una eternidad . No me explico cómo he podido ni cómo he sobrevivido.

Empecé el mes con Un mal nombre  de Elena Ferrante. Ahora que ya me he leído los dos primeros libros de su tetralogía puedo decirlo con conocimiento de causa: no la soporto. Ni a ella, ni como escribe ni a las dos memas de sus protagonistas. No consigo entender porqué gente con (supuesto) criterio me habla maravillas de estas novelas. En esta segunda entrega las dos amigas han crecido. Lila, la tóxica, se vuelve aún más tóxica y absurda tras su boda. Lenu sigue en su senda de patetismo lánguido.

No necesito identificarme con los personajes de las novelas, ni siquiera tienen que caerme bien ni gustarme pero necesito creerme un mínimo de lo que pretenden contarme. A estas dos pazguatas no me las creo y lo que es peor no me creo a la Ferrante. Le veo las costuras y la pose en todo lo que escribe. Los supuestos pensamientos elevados de Lenu o sus dudas existenciales me resultan tan ridículos como los discursos de las heroínas de culebrón dando la espalda al galán.  Como si estuviera viendo un culebrón de mediodía es como leo estas novelas, mi vista resbala por las páginas, en algún momento me entretengo, en la mayoría me aburro y en muchos siento hasta vergüenza ajena.

554 páginas y no he doblado ni una esquina. Pero como soy masoca y conozco el efecto beneficioso que tiene en mí  echar espumarajos por la boca, ya tengo el tercero.

La Gloria de Mi Padre de Marcel Pagnol fue toda una sorpresa y un placer de lectura tras la tortura intensita de la Ferrante. Llegué a él porque Paloma me lo regaló por mi cumpleaños (No sabéis quién es Paloma y os da igual pero para mí es importante). La Gloria de mi padre tiene un título espantoso pero es una delicia que sé que  es una palabra cursilísima pero es el que más le pega a esta historia de recuerdos de infancia. La historia de Marcel, su padre, su madre, sus hermanos, sus tíos y una desvencijada y antigua casa de labor que alquilan en la Provenza para pasar el verano y que es el escenario de las aventuras de Marcel.
"Como de estas cosas no se hablaba nunca en casa, no pude saber cómo (mis padres) se conocieron. Por otra parte, yo no les pregunté nada sobre ello, ya que no podía ni imaginarme ni su juventud ni su infancia. La edad mi padre superó siempre en veinticinco años la mía. Eran mi padre y mi madre para siempre, para toda la eternidad." 
 Es un libro sencillo, amable, tierno, divertido, en una palabra bonito. Una preciosa manera de reconstruir el pasado y reconstruirte a ti mismo.
"Esa es la debilidad de nuestra razón; con frecuencia no nos sirve más que para justificar nuestras creencias."  

Tiene mucho de Gerard Durrell y su "Mi familia y otros animales" (Por si no lo sabéis la cadena inglesa ITV acaba de estrenar una serie basada en esta novela).

Hay libros que asocias para siempre a un momento de tu vida. Las Cartas de Durrell y Miller a un viaje de trabajo en Granada en 1998, Años Luz de Salter al momento en que me separé , o Un jardín abandonado por los pájaros de Marcos Ordóñez a un momento de dolor espantoso en el que creí que me moría. Para que esta asociación entre libro y vida ocurra y deje huella el libro tiene que marcarte, removerte y el momento vital tiene que ser especial aunque cuando lo estés viviendo no lo sepas. La Semana Santa de 2016 estará para siempre asociada a El bar de las grandes esperanzas de J. R. Moehringer.

Creo que llegué a este libro por recomendación de Enric González.  En el prólogo ya me había enamorado del libro y he doblado muchísimas esquinas. Cualquiera que lea mi ejemplar podrá seguir mi rastro... y me ha dado por pensar si eso no será demasiado personal.

Una vez más leo las memorias de un hombre. Moehringer me ha recordado muchísimo a Richard Ford por la relación con su madre tal y como la contaba en Mi madre. Por la recreación del pueblo y la vida en una pequeña ciudad americana con toda la ristra de personajes me ha recordado a las novelas de Richard Russo, especialmente a Empire Falls. Y me ha hecho pensar en la cita que copie de Marcos Ordóñez sobre lo difícil que es contar historias de gente normal y como todos somos excepcionales y tenemos una historia que merece la pena contar si se nos presta atención.

La vida de Moehringer no tiene nada de excepcional pero él consigue contarla de una manera que atrapa desde el principio. Es cálido, acogedor, tierno y todo sin ser ñoño. Quieres acompañarle, ayudarle, aprender con él y no salir nunca de sus recuerdos. Quieres que siga hablando, que siga contándote porque es un maravilloso contador de historias... hasta que se desinfla y cuando está en lo más alto pierde la ruta y empieza a perder fuelle y ritmo. Hacia el final de la historia, Moehringer parece perder interés en su historia, va y viene, avanza sin decisión, pierde el hilo. Es una pena porque hasta ese momento el libro es fabuloso. Se lo perdono por la magia de todas las páginas anteriores pero, a mi juicio, si hubiera cortado a falta de 60 páginas "Pero yo no veía más allá del Publicans" el libro hubiera sido redondo.

"Aunque me temo que nos sentimos atraídos por aquello que nos abandona, y por lo que parece más probable que vaya a abandonarnos, finalmente creo que nos define lo que nos acoge."
"Oía el humo en su voz y pensé que su voz era humo. Así era como imaginaba a mi padre: como humo parlante".
"A veces yo me sentía tan solo que me habría gustado que existiera una palabra más larga, más grande, para decir "solo".
"Hubiera querido explicarle que los libros no tenían  una función tan explícita como las herramientas, que no había una diferencia entre usarlos y no usarlos. La presencia de los libros me proporcionaba placer, me gustaba verlos alineados en los estantes, en el suelo. Eran el único elemento de redención en mi escuálido apartamento. Mis libros me hacían compañía, me animaban." 

Matera y Primo Levi. Un lugar, un viaje y un libro. El Sistema Periódico de Primo Levi, gran recomendación de Daniel Torregrosa (gracias Dani) que asociaré para siempre a mi habitación con vistas y los aviones. Me flipa Primo Levi y como escribe, mucha gente se queda en su  trágica y terrible historia en Auschwitz y enfrentarse a la vida sintiéndose un superviviente pero Primo Levi es muchísimo más que eso y me encanta como escribe. Siempre es triste, siempre es nostálgico y a la vez es ingenioso, divertido, culto, inteligente y, una cualidad muy rara, sorprendente.

El Sistema Periódico es una recopilación de  recuerdos, experiencias, perfiles de personajes queridos y relatos que Primo Levi titula con el nombre de un elemento del sistema periódico, el elemento que él considera que mejor empareja con la historia. Las historias más realistas y autobiográficas permiten descubrir al autor y su manera de pensar, sentir y vivir, y los dos más fantásticos, los que escribió mientras trabajaba en una mina durante la guerra me han encantado. Estos dos, Mercurio y Plomo, más que fantasía parecen ser una guía de viaje de un mundo secreto al que Primo Levi nos conduce de la mano atravesando una cueva oscura que nos va iluminando con una antorcha hasta llegar al final y descubrir ese mundo oculto.

El perfil de su amigo Sandro es un canto a la amistad y a lo que nos queda de la gente que ya se ha ido.
"Hoy sé que es una empresa sin esperanza reconstruir a un hombre de palabras, hacerlo revivir en una página escrita, y particularmente a un hombre como Sandro. No era de esas personas de las que pueden contar cosas o a las que que pueden levantar monumentos, con lo que él se reía de los monumentos. Vivía por entero en sus acciones, y una vez terminadas éstas, de él ya no queda nada. Nada más que las palabras precisamente."
"Equivocarse era como cuando se escala una montaña, una confrontación, un caer en la cuenta, un paso adelante que te hace más meritorio y más eficaz."  
"El otoño tiene el mismo color en todos los países del mundo, un olor a hojas muertas, a tierra en reposo, a haces de leña que se queman, en una palabra, a cosas que se acaban, y uno piensa "para siempre."
Empecé el mes paseando con la nieve y lo terminé al sol de Matera. Marcelo Pagnol, J.R. Moehringer y Primo Levi han sido mis parejas sucesivas este mes y los he disfrutado muchísimo.

Y con esto y un bizcocho hasta los encadenados de abril.




14 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues a mi estos son los posts que más me gustan, siempre estoy buscando lecturas nuevas y buscando recomendaciones.

Me permito hacerte una, si te gustó El bar de las grandes esperanzas de J. R. Moehringer es posible que te guste Open, es la biografía de Agassi escrita realmente por Moehringer. Es una biografía muy honesta, contando las miserias más que las glorias y que empieza por la confesión de Agassi de que realmente odia el tenis.

Saludos

Rafael Timermans dijo...

Creo que ya puedo leer "Años luz", y lo acompañaré de "Un jardin abandonado por los pájaros".

Gracias. :-)

Esther dijo...

Moli, por si no lo sabes. La gloria de mi padre de Marcel Pagnol es el primero de una trilogía.

La Gloire de mon père (1957)
Le Château de ma mère (1957)
Le Temps des secrets (1960)

No te pierdas el resto.

De una también muy fan de Marcel Pagnol :)

molinos dijo...

Gracias Anónimo, al de Open ya le tengo echado el ojo. Ayer vi la entrevista que en Página 2 le hicieron a Moeheringer y hablaba de como acabó escribiéndolo. Está en la lista de pendientes.

Rafa, gracias por comentar. Años luz es duro pero te verás en muchas cosas. Y el de Marcos Ordóñez es maravilloso.

Esther, lo sé, gracias. Paloma ya me ha dicho que me irá regalando los otros dos. Gracias por el consejo.

NáN dijo...

Sobre la Ferrante, me cuesta compaginar lo que dices y lo que leí de Martin Amis y Zaddie Smith, contando los días que faltaban para la aparición del cuarto volumen para ir a primera hora a una librería y empezar a leerlo, impulsados por el mayor de los entusiasmos..

Confieso que nunca me había llegado la voz femenina de mujeres normales, de clase baja y meridionales, con tanta claridad: hasta el punto de sorprenderme. En esos libros he podido "mirar" desde un punto privilegiado una historia antropológica que me estaba vedada.

Por otra parte, estoy más que acostumbrado a que lectores excelentes consideren desde extremos opuestos el mismo libro. A lo mejor hace falta una novela que bucée en este tema.

Luisa dijo...

He llegado al "Bar de las grandes esperanzas" a la vez que tú… disfrutándolo muchísimo. Me recuerda a "Un árbol crece en Brooklyn", salvando las distancias.
Y me has dado una alegría, estoy con muchísimas ganas de pillar la serie sobre Durrell!!!

Anónimo dijo...

Moli,estás imparable,cuánta energía. Me alegro.
Me tienta el de Moehringer, lo que escribe sobre el miedo... y también Primo Levi.
"La amiga estupenda", de Ferrante, no me ha enganchado, la he leído entera pero me ha dejado bastante indiferente, no me ha calado. De momento no seguiré leyéndola.
Gracias, ya sabes cuánto me gustan estos post.
Nati

Tita dijo...

Delicioso no es una palabra cursi, dime un sinónimo. Para mi es una palabra que sólo he utilizado con cuatro o cinco cosas en mi vida, ya que es una condición que muy pocas cosas, personas, libros o situaciones se merecen.
Me apetece Primo Levi, El bar e las grandes esperanzas y a las insoportables que dijiste de Barrantes, tengo curiosidad.

Anónimo dijo...

Mira que he tenido veces a la Ferrante en las manos, mira que me ha escamado su puesta en escena y me juego dos dedos -no con los que escribo esto, eso no- a que Ferrante es un señor con bigote y con una idea de "las mujeres como agujeros negros de idiotez y tópicos pero tan vendibles que de esta me forro yo y mi agente" que nada tiene que envidiar a la tontuna aquella de no sè qué de un erizo... escalofríos me dan aún el recordar el intento.

Primo- Levi forever o para cuándo la inclusión en los planes de estudio (y nada de versiones adaptadas, please) de su trilogía. La tabla periódica también.

Busco la serie de Durrel, gracias.

Marga.

lo+ dijo...

Siento que no reconozco al nadie que no me apetece nada y de repente me recordáis a Marcos Ordoñez. Algo es algo, no está todo perdido.
Gracias , como siempre, me encanta este fijo.

MG dijo...

Estoy muriendo de curiosidad por la Ferrante. Y de ganas por la serie de Durrell.

Has conseguido despertar mi interés por Primo Levi.

el chico de la consuelo dijo...

Como de costumbre ni uno.

Pero en este caso El bar de las grandes esperanzas lo tiene mi mujer sobre la mesilla. Así que igual me apunto. Que desde nuestro amigo bascombe no hemos leido uno a la vez.

Bsss

lerele dijo...

Gracias creia que era rara por que la trilogía de Ferrante no me ha gustado nada. Por fin alguien que opina como yo y de quien puedo guiarme para escoger lecturas

Deliranta Rococó dijo...

Gracias por tus recomendaciones Moli. A veces las sigo, a veces no.
Hace dos veranos mi marido se compró en inglés la biografía de André Agassi y me metí con él pensando que era bazofia. Me respondió muy ofendido argumentando que tenía muy buenas críticas y que el hecho de que lo hubiera comprado para leerlo en la playa y que narrara la historia del ídolo del tenis no significaba que fuera una "m".
Creo que a él le debo una disculpa y una oportunidad a "Open".