miércoles, 23 de abril de 2014

Leer te cambia la vida.


Tienes dos años y tu madre acaba de acomodarte en el “corralito”. Te deja allí sentada, con tu vestidito blanco, al sol de marzo que entra por la terraza y entre todos los juguetes que deja a tu alrededor para entretenerte, no se sabe si a propósito o por descuido, deja un catálogo, una revista de brillantes páginas de colores. Se va a atender a tu hermano de un año y cuando vuelve al cabo de un rato alertada por la falta de ruido, te encuentra sentada con la revista en las piernas, pasando las páginas hacia delante y hacia atrás.

Estás en la guardería, llevas un pichi gris. Polo, jersey y calcetines rojos. “Sit down in the yellow line”. Unas cartas maravillosas, mágicas, aparecen en las manos de tu profesora. “Mi mamá me mima. Yo mimo a mi mamá”. Estás harta de esas frases y quieres pasar a las siguientes, quieres ver el resto de las cartas, aprender el resto del juego para poder conocer todas las letras, saber todas las palabras.

Estás en casa de tus abuelos, en la pared hay cuadros de caballos, crees que pintados por una de las hermanas de tu abuela que era una maravillosa pintora. Tus tíos se afanan en conseguir que lo logres. Te sientan en medio de la habitación, se ponen muy serios.

- Repite despacio. Ca
- Ca.
- Ba.
- Ba.
-Llo.
- Llo.
- ¡Bien! Ahora seguido caballo.
- Callabo.
- Vamos Moli...con lo bien que lees..¿no lo ves aquí escrito?
-Callabo.

Tienes 7 años, es tu cumpleaños y tu madre te regala el primer libro que le regalaron a ella. “Celia lo que dice”. Un libro de mayores. Lo coges y lo devoras, ese y toda la colección. Nunca te gustó Celia, no se parece a ti, no tiene nada que ver contigo. Tu eres responsable, preocupona y nada traviesa...pero eso da igual, te encantan sus libros. Lees Los Cinco, y los Hollister, y elige tu propia aventura y todos los Asterix.

Tienes 9 años. Lees tan bien que te eligen para hacer de narrador de El Gato con Botas. Tu madre te hace un chaleco, un sombrero y unas calzas de tela de sofá. Pareces un juglar y te da mucha vergüenza pero lo haces fenomenal. Tus padres compran una casa nueva en Los Molinos, la primera noche estás tan fuera de lugar y tan asustada porque entren bichos por la ventana que la pasas leyendo todos los cuentos que los anteriores inquilinos han dejado en la casa.  Alguien te regala Konrad el niño que salió de una lata de conserva”.

Tienes 12 años y tu madre harta de que la acoses con “no tengo nada que leer” te da una novela vieja, viejísima, con el papel marrón áspero. Un papel que no  has visto nunca y no se parece al de tus otros libros, “Río Perdido” de Zane Grey. El oeste, vaqueros, indios, vacas, ganaderos malvados, damiselas e historias de amor. Leiste todos los que había en casa de tus abuelos, la estantería completa uno detrás de otro.

Lees compulsivamente, a cualquier hora en cualquier sitio. Quieres leerlo todo, así que vas a las estantería de tu casa y como ya tienes 15 años no preguntas. Vas cogiendo aleatoriamente o eso te crees tú, todavía no sabes que los libros te eligen. Lees “El amante de Lady Chaterley”, “Cien años de soledad”, “Conversación en la catedral”, "Guerra y Paz", "Éxodo", "La colmena,  la serie completa de “Los Reyes Malditos”, los “Episodios Nacionales contemporáneos”. Lo lees todo.

Tienes 21 años y le regalas a tu hermano pequeño “Konrad el niño que salió de una lata de conservas” y le escribes una dedicatoria.

Tienes 24 años, lees y empiezas a apuntar los libros que lees en un cuaderno que acarreas a todos lados. Sólo los títulos. En la última página escribes los libros que te gustaría leer. No lo haces con orden y muchas veces olvidas hacerlo. No es sistemático.

Tienes 28 años. Le regalas al Ingeniero todos los libros que has ido leyendo en tu vida y que crees que le gustarán. La mayoría de ellos le gustan.

Tienes 32 años, una casa nueva, y dos hijas. Un día de diciembre, sin pensarlo, siguiendo un impulso compras un precioso cuaderno rayado con una ilustración japonesa con el firme propósito de a partir de enero empezar a  llevar un registro exhaustivo de lo que lees. En enero de 2006, con tu caligrafía de colegio de monjas e intentando no tachar, lo empiezas con un libro de Wallander.  Ese mismo año, coges tu ejemplar de “Todo cuanto amé” y te plantas a que Siri Hustdvedt te lo dedique ante la atónita mirada de Pedro Almodóvar, ni siquiera sabes cómo eres capaz de articular palabra.

Tienes 33 años, te vas de viaje a Berlín pero por listos perdéis el avión. Volvéis a Madrid a hacer tiempo y en un mercadillo de libros usados, El Ingeniero decide comprar “Berlín. La caída: 1945” para leer algo sobre la ciudad a la que váis a intentar llegar en otro avión por la tarde. Llegaís y te enamoras de la ciudad. Al volver, sólo quieres leer cosas sobre Berlín...lo lees todo, lo que sea sobre Berlín y la II Guerra Mundial: Stalingrado, ,Berlín. La caída: 1945, Stalingrado (Biblioteca Antony Beevor), Una mujer en Berlín ...todo. 

Tienes 36 años y tienes un blog desde hace un año. En un rapto de inspiración te das cuenta de que los libros que has leído en enero y febrero estaban extrañamente “encadenados”, en cada uno has encontrado algo: un nombre, un lugar, una situación o una sensación que lo enganchaba con el anterior y decides empezar a escribir sobre lo que lees en el blog y lo llamas “Libros encadenados”

Tienes 37 años y charlas con P sobre libros y la II Guerra Mundial. “Moli, tienes que leer Maus”. Lo apuntas en tu lista de libros que quieres leer. Al acercarse tu cumpleaños, Juan te llama y te pregunta qué quieres. “Quiero que me regales Maus”.  

Tienes 38 años, lees Maus  pocos días después de tu cumpleaños. Fascinada, impresionada y cautivada. Te encanta. Escribes sobre él en  tu cuaderno el 23 de febrero de 2011.  Al terminar el mes, escribes tus libros encadenadoscon una entusiasta recomendación para que todo el mundo lo lea. Hablas sin cesar de Maus, lo recomiendas, lo regalas, lo relees.

Alguien lee tu recomendación. Alguien que no te conoce y que tú ni siquiera sabes que existe decide conocerte porque has leído Maus y has escrito sobre ello.

“...por qué no lo leía y por qué empecé a leerlo”...pone en el mail de ese alguien. 


Sentada en tu mesa de comedor, en pijama, con tu pluma y tu cuaderno japonés,  no lo sabías...pero ese día leer te cambió la vida.  

48 comentarios:

Maripuchi dijo...

La vida te cambia muchas veces cuando menos te lo esperas... Y cuando eres más tú y pasa, entonces lo sabes... Y es tan alucinante que aunque hayas leído antes algo parecido...

Y parafraseando a Auster, que lo tengo muy reciente... jeje

“Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quién jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro”

Así es...

Maripuchi dijo...

Y añado... "It's a strange world we live in... but one can't deny the feelings they have".

TXABI dijo...

¡¡Feliz día del Moli-libro, Moli...!!
Desde hace ya unos años, se me hace inseparable el binomio "Libro-Moli".

Albert dijo...

Como mola recordar esos primeros libros, esas primeras lecturas. Recuerdo leer los rótulos de las tiendas, el TP de principio a fin, y sobre todo aprender a leer con los tebeos que me traía mi padre de su trabajo. Y recuerdo perfectamente cuando dejó de traerme tebeos y me trajo las primeras novelas: La llamada de la selva, Colmillo Blanco, La guerra de los mundos. Antes, como tú, también había pasado por Los Hollister, Elige tu propia aventura... Y el gustazo de recomendar lecturas, que en mi caso creo que empezó de manera consciente en 8º, cuando me pusieron al cargo de la biblioteca de la clase. Y como no podía ser de otro modo, el primer regalo a la que sería mi mujer, fue mi libro favorito de entonces.

Laura von Atomarporkulen dijo...

¡Qué fuerte, Moli! Tus primeros libros se parecen TANTO a los míos, incluyendo a Konrad y su lata de conservas... a mí me castigaban sin leer, porque me metía en el libro y por mí como si ardía la casa :-/
Cuando vivía en Madrid pasaba tanto tiempo entre metro y autobús que los Bibliometro me hicieron la mujer más feliz del mundo. Este año tengo que ir a Madrid en Mayo y coincide con la feria del libro (y creo que iré con la maleta vacía, porque tengo una lista de "por leer" que vaya tela...)

¡¡¡Feliz día del libro, Moli y descerebrados lectores!!!

Anónimo dijo...

No sé si leer cambia la vida, desde luego la hace diferente.
Mencionas a Siri Husvedt. Recién he terminado "Vivir, pensar, mirar" en editorial Anagrama. Por lo que te conozco (sólo del blog) creo que te va a gustar (mucho).

(en diferentes partes cita párrafos de "Todo cuanto amé").

Feliz día del libro.

Ap.

Ana María dijo...

En mi caso, el aburrimiento también ha sido un buen acicate para leer. Mucho, alocadamente. Cuando más agobiada he estado, más he leído. En todos lados, de cualquier manera.

Mi abuelo era un gran lector, y gracias a su ejemplo yo leo.

Ahora mismo, terminando la Insoportable levedad del ser, de Kundera. Me resulta curioso y raro, pero su estilo es muy limpio y muy claro, y me gusta.

Hoy hace un año que te conocí en persona, mientras me firmabas tu libro. Un día más tarde, cambiaba el viento, una vez más, para mí.

Un besazo grande :*

NáN dijo...

De Callabo a Foster Wallace: Una Historia de Amor.

Varias veces he contado que la única vez que me operaron con cierto riesgo, empecé por la mañana a leer "Disgrace". Los pocos que había en la habitación hablaban, pero no sé de qué, porque estaba en el libro. Me avisaron de que mi operación la dejaban para la última y se retrasaba 5 hora. "Qué bien, tenía miedo de dejarlo sin terminar", contesté.

NáN dijo...

Y como regalo a todos los descerebrados, incluida la autora del blog, este tuit de John Waters que Jot Down ha traducido:

"Tenemos que hacer que los libros vuelvan a molar. Si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles".

Esa es la actitud

Anónimo dijo...

Me ha gustado el post de hoy, mucho.
Algunas de tus lecturas también son las mías, otras, las voy apuntando para cuando tenga un rato entre el trabajo y "las fieras".
Las horas de lectura son las mejores del día, de hecho, desde que aprendí a leer he intentado dedicarme a ese placer a diario. Recuerdo varios intentos frustados de leer un libro de "Los cinco" solo con el haz de luz que llegaba a mi habitación desde el salón (era imposible claro y casi siempre me pillaban).
Feliz día del libro Moli.

Enebea dijo...

Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpea en el cráneo ¿para qué lo leemos? ¿para que nos haga felices? (...) lo que debemos tener son esos libros que se precipitan sobre nosotros, como la mala suerte, y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos.
Franz Kafka (1883–1924)



Leer cambia la vida y nos cambia a nosotros por dentro.

Leía tu entrada y me daba la sensación de que estabas describiendo mi niñez, je je je.

Feliz día del libro :-)))


Minerva dijo...

Nunca te he escrito aunque llevo tiempo leyéndote, y te escribo para decirte que hoy día de Sant Jordi en Cataluña, día del libro y de la Rosa, he seguido tu criterio y me acabo de comprar Todo cuanto amé. Alguien me regalará la rosa, pero seguro que nadie se le ocurre regalarme un libro.

Por cierto entre mis lecturas infantiles, a parte de los que has puesto también estaba Puck

sasadogar dijo...

Ciao Moli,
me ha encantado tu post, muy adecuado para el día de hoy.
Yo, al principio, leía fatal en voz alta, escribía fatal, tenía dislexia...pero empecé con 8 o 9 años a leer los libros de "Barco de vapor" y se abrió un mundo mágico para mi.
Desde ese momento he leido y leo bastante aunque menos de los que me gustaría. A veces para reflexionar,pero la mayoría de veces para evadirme, para vivir otras vidas que nunca tendré.

Mi última imagen vinculada a los libros ha sido, este puente, leyendole a mi madre una novela epistolar que me encantó "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey".

Me encantan los libros en paepl, pero he descubierto el libro electrónico, en cualquier dispositivo electrónico y estoy enganchadísima...también es verdad que no son libros muy profundos pero me sirven para imaginar.

Intento apuentarme tus recomendaciones literarias, la de Mujer en Berlín me apetece mucho, pero tengo tantos libros retarsados que tengo cargo de conciencia de comprar más.


Un beso y feliz día

Anónimo dijo...

Una pequeña entrevista con Richard Ford en la que habla de leer, escribir, la diferencia entre talento y hábito, cursos de escritura y muchas cosas más relacionadas con los libros: http://vimeo.com/75528582
Feliz día del libro.

Adaldrida dijo...

Cada vez escribes mejor, das miedo.
Y te voy a tomar prestada la idea.

el chico de la consuelo dijo...

Conversación en la catedral a los 15? Pues si que eres precoz, murciélago. Un poco demasiado pronto, los libros q se leen demasiado pronto, nacen sin piernas.

Anónimo dijo...

Me emociona leerte cuando hablas de ti, mirándote desde alguna altura espaciotemporal asombrosamente nítida.

Ay... Quien pillara ese cuaderno japones!!!

Para mí leer no te cambia la vida, exactamente. Yo veo los libros como puertas cerradas esperando a que alguien las abra, y según qué puertas abres entras en según qué mundos.

Gracias !!
Enja.

lo+ dijo...

Guay!! Felicidades.
NO creo que cambie la vida leer mas o menos, pero mientras tanto, mientras lees se hace mas divertida, mas entretenida y con mas posibilidades.

Oswaldo dijo...

Leer, leer, LEER.
¡YES!

Yo aprendí con los anuncios en la calle y en revistas, ayudado por mis hermanas mayores ANTES siquiera de entrar al preescolar.
Ciertamente, cuando las monjas trataron de "enseñarme" en la escuela, me resultó MUY aburrido.

Después leía con linterna debajo de la cobija, muy pasada la hora en la que se suponía debía dormirme. No me consta por "confesión de parte" pero creo que mi madre más de una vez lo supo y nunca dijo nada.

Después lo leía todo. Lo mejor que hubo para mí fue una colección, empastada en tomos que agrupaban seis meses cada uno, de más de diez años de "Selecciones" del reader´s digest. Casi un metro de una estantería leídos palabra tras palabra casi compulsivamente.

Muchos libros de aventuras, Ivanhoe, El Conde De Montecristo (Mi favorito casi para siempre). Los corsarios, el negro, el verde, el rojo, de Emilio Salgari. Los mosqueteros.

Recuerdo títulos diversos como "Cuento de Navidad", "Mi amiga Mig, la nutria", mi muy querido "Don Camilo" y muchas novelitas de vaqueros, que se llevaban en el bolsillo y casi siempre tenían como personaje principal un individuo de ojos grises que invariablemente disparaba entre los ojos a sus enemigos, a la hora de rescatar a las damiselas en peligro.
Recuerdo de mi infancia (hace más de cincuenta años) uno raro, también de bolsillo, leído casi en tono subversivo, que al googlearlo hoy resulta difícil encontrar resultados, que se llamaba "Chiribín". En Google, trabajosamente consigo una referencia que dice que "era un niño falangista y repelente de la guerra civil". Eso, en colegio de curas (Españoles), en Venezuela.

Después, Asimov, el grande. Bradbury y otros de sus amigos. Robert Ludlum, Stephen King, John Grisham, Irving Wallace y Ken Follet. Varias veces "El señor de los anillos" y hasta todos los de Harry Potter.
No puedo dejar de mencionar la que, para mí, es la mejor novela de la historia, "El Manantial" (The fountainhead) de Ayn Rand.

Lamentablemente para mí, nada de "El amante de Lady Chatterley", aunque, mucho más adelante, ya bien entrado en la adultez, la película me pareció bastante sosa.

Hace poco más de un año compré un Kindle y he leído sopotocientos "libros gratis".

Había puesto de lado a Stephen King y justamente ayer comencé a leer un "22/11/63" (La fecha del asesinato de Kennedy) que me prestaron y anoche lo cerré casi en la página 200. Definitivamente, para cada quien, el "buen" escritor te atrapa y no te suelta.

Leer es bueno. Sí.

DQ dijo...

No aguanto hasta los siguientes libros encadenados: no sólo he acabado la primera parte de Verdes valles, colinas rojas, sino que me he lanzado como una fiera a por la segunda! Y ya lo estoy recomendando! Muchas gracias por los ánimos!

Recuerdo haber leído Konrad y recuerdo que no me gustó, aunque no sé de qué iba. Mi primer libro fue Cuando Tina berrea, una niña a la que no le gustaba la lombarda.

Mi favorito, Crónica de una muerte anunciada. Me impresionó mucho cómo está escrito y fue un placer especial estudiarlo y desmigarlo poco a poco.

Mientras estudiaba la carrera dejé casi totalmente de leer ficción (aunque descubrí mi segundo libro favorito, Pedro I El Grande de Robert K. Massie, que está descatalogado y no se lo dejo a nadie), luego volvi con fuerza, aunque soy incapaz de leer tantos libros como tú, en realidad no los cuento, ni lo sé ni me importa, pero sí me intriga de dónde sacas tiempo...

Ah, y siempre leo tumbada (excepto en los transportes, claro) me suelo quedar dormida si estoy leyendo mucho rato (lo cual me da mucha rabia, pero es inevitable), echo una cabezadita y luego sigo :)

Feliz dia del libro!

La editora dijo...

Una de mis peores pesadillas es que, al hacerme más mayor, la naturaleza se vengue de mi y me impida usar el tiempo que me quede en leer todo lo que aún tengo pendiente de leer.... Eso si, todos los sant Jordi me recuerdan a mi amiga Moli y a ese libro que aún tengo que recibir escrito por ella y firmado por sus herederas. Hay algo en tu post, a parte de lo espectacular, que me ha llamado la atención....y no me lo has contado. Te añoro, chavala y más cuando te pones así de "ti misma". POSTDATA: cumplo años, una fecha redonda ....ahí lo dejo, xoxi.

El niño desgraciaíto dijo...

Lo de Maus me ha hecho recordar que alguien te lo regaló sin que se lo pidieras, pero... tarde.

Anna JR dijo...

¿Continuará?

Yo también lo leía todo. En mi casa ha habido siempre muchos libros. Mi padre es un lector enfermizo. Mi madre nos echa la bronca porque nos ponemos a leer y no nos enteramos de nada. Me leí Crónica de una muerte anunciada un día de 2 de BUP que me quedé en casa con gripe. Sin salir de la cama. Una tarde de verano me acabé La ley del silencio con Lasmías en brazos, sentada en una silla de piscina. La pequeña dormida y la mayor medio dormida y yo con el brazo casi sin circulación sanguínea.

En estos últimos meses de mierda leer me ayuda, pero tengo que recuperar la capacidad de concentración que tenía porque la cabeza me va loca.

Leer me ha cambiado la vida porque me ayuda a escribir y escribir me hace bien. Y también me han cambiado la vida tus libros encadenados y tus recomendaciones. Porque me ilusionan y porque me gasto una pasta!!! XD

Jose Esteban Mucientes Manso dijo...

Yo sólo puedo decir que me siento orgulloso de tener Maus. Y punto.

Purificacion Menaya dijo...

He caído aquí por casualidad. y lo curioso es que me ha parecido estar leyendo mi vida, jaja, las mismas lecturas, desde Celia y los Cinco hasta Maus, las mismas edades en las que te pasan las cosas, los cuadernos para apuntar libros. Un placer conocer a mi doble.
Un abrazo.

Dani Torregrosa dijo...

De cómics a los libros para terminar en los cómics (Maus). Ah, que Maus no es un cómic... Pues es verdad.

Buen post :-)

Besos

Tita dijo...

Me inspiras
Gracias

Bichejo dijo...

Muy chulo el post. Y muy chulo esto de los blogs, porque ves que en realidad no eres tan bicho raro por leer. Que a otros les mola el fútbol o la música. A mí leer. Lo que más. Es lo irrenunciable de mi ocio. Lo único que, si me lo quitas, me cambia hasta el humor.

Leer te cambia la vida todo el tiempo.

Esther dijo...

Acabo de descubrir porque llevo tres años leyendote.

Tenemos en comun la misma historia lectora :) pero a mi no me ha cambiado la vida.

Nisi dijo...

Qué bonito. Me has hecho recordar libros de mi infancia, sobre todo Los Cinco, qué grandes.
Yo no puedo decir que haya habido algún libro que me haya cambiado la vida, pero seguramente mi vida sería otra sin libros. Y sería peor.

Huari Bumedian dijo...

Ya lo creo que cambia y si no que se lo pregunten a aquel ingenioso hidalgo que de tanto leer llegó a creerse...algo.
Todo en esta vida es mejor a poquitos, incluso el sexo.

Sonia dijo...

¡¡Qué gran verdad!!

Es curioso, pero no es el primer caso que veo de gente que se han convertido en amantes tras conocerse por su afición o pasión por un libro en concreto.

Por eso, nunca mejor dicho que un libro te puede cambiar la vida, aunque sólo el tiempo te puede decir si te la cambia para bien, o para mal (no todas las relaciones de amantes acabna bien, y si no que se lo digan a Anna Karenina).

Y yo me pregunto, ¿será que los ávidos lectores somos más apasionados? ¿o será que somos más infieles?

Sea como sea, espero que te la haya cambiado para bien, aunque ahora mismo haya supuesto un giro radical en tu vida.

En mi caso debo decir que fue para bien.

Saludos

RS dijo...

Mi troll me obliga a leerle todo lo que pasa por sus manos. No se le escapa ni el folleto publicitario del supermercado: "¿Qué pone aquí?". "Léeme, léeme, por favor". Ayer me confesó que ya tenía ganas de saber leer. Me acordé de tu post mientras me lo decía.

Leer siempre te cambia la vida, aunque parezca que no. Porque ¿os imagináis vuestra vida sin leer?

Lola Birlanga Urbán dijo...

Pues yo no he leído nunca a Maus y me has animado a hacerlo. Y espero que mi vida no cambie pero sí mejore. Siempre he leído, de pequeña y de mayor y Asterix es también, mi preferido. Precioso post. Enhorabuena. Besos.

Maite dijo...

Soy una anonima que lee tu blog y nunca se atreve a escribir. Y esta vez no me he podido resistir, describes mi infancia llena de libros, y una vida que pasa segun los libros que se van leyendo. A mi no me la han cambiado, pero me han dado tanto buenos momentos!
Enhorabuena, me gusta mucho leerte, escribas de lo que escribas, llegas rapido al corazon, es facil conectar contigo, parece que estas hablando y no hay tecnologia por medio.

Esther dijo...

....interesante final!

La Buhonera dijo...

A mí "Celia" me lo regaló a mis siete años mi abuela, y me los bebí. Tanto los de edición nueva que sacaron, como los de los años cuarenta que tenía ella en su casa. De hecho, me frustró mucho no poder leerlos todos, porque algunos ella los leyó prestados o se perdieron en las mudanzas.

Me he visto reflejada en muchas cosas como lectora, me encanta cómo describes tu relación con los libros ^^

Ali EB dijo...

Yo sí que creo en el poder de la lectura para cambiar tu vida. Tengo la suerte de que me encanta leer, aunque cada vez lo haga menos... :(
Pero con 20 años me pasaba los veranos devorando libros...
Y si, me ha pasado, que en determinadas situaciones de mi vida, ha aparecido entre mis manos el libro que necesitaba. Y no ha sido una vez, ni dos, ni tres... demasiadas para ser casualidad. Eso es magia!

DQ dijo...

Ayer no me atrevi a comentar nada por si metía la pata, pero visto que se ha roto el hielo diré, si me lo permites, que yo prefiero que mi amor no esté tan obsesionado con los libros como yo.
A veces le hago preguntas raras o me comporto diferente a lo habitual y siempre me pregunta ¿qué estás leyendo? Me encanta :)

Anónimo dijo...

"Solo en Berlin". Hans Fallada.

sul

....por una vez estaría bien que, por lo menos, lo pongas en lista de espera.

Anónimo dijo...

Maus, comprado y leido de una tacada ... Uauhhhh!!! ... conozco a descendientes de judios de paises del Este y ahora no se como hablarles sin pensar en todo lo que he leido ...

Yo regale a mi pareja "Cien años de Soledad" con esta dedicatoria tomada del interior justo antes de separarnos por una temporada ...
"La incertidumbre del futuro les hizo volver el corazón hacia el pasado. Se vieron a sí
mismos en el paraíso perdido del diluvio, chapaleando en los pantanos del patio, matando
lagartijas para colgárselas a Úrsula, jugando a enterrarla viva, y aquellas evocaciones les
revelaron la verdad de que habían sido felices juntos desde que tenían memoria."
Quizas aquello me cambió tambien la vida ...

HombreRevenido dijo...

Ojo con este post que es tan bueno que... ¿lo digo?... ojo con este post que... estoy pensando en volvérmelo a leer.

No he leído todos los comentarios anteriores, a lo mejor me repito. Mi opinión es que sin leer no hay vida. Así que imagínate... no es que te la cambie (que también, contantemente) sino que te la da.

Yo y mis mini yos dijo...

ohhhhhhhhh, estoy parece el comienzo de una nueva aventura! como me alegro!! :-)

Mamá Osa dijo...

Creía que era la única persona en el mundo que había leído "Konrad..." y encima le había gustado!
Me has alegrado el día con tus recuerdos tan parecidos a los míos.

A. Sandler dijo...

Moulins, creo que lo que te cambia la vida aparte de los clásicos (tener un hijo, cambiar sus cacas, no dormir,..) es escribir. No encuentro mejor terapia para mis días chusqueros!

Buen finde familia!

Eneida dijo...

Qué buen post.
Te van a tener que pagar comisión, he ido directa a comprar MAUS...

Sílvia dijo...

Moli...necesito más datos.... :P

admini dijo...

Yo también me leía todo lo que había por casa, todo lo que me llamaba, claro: comics de los años 40 de mi padre, mortadelos, reader digest (me flipaban las historias que contaban, todas tan distintas), enciclopedias infantiles y juveniles, llenas de dibujos de animales, explicaciones de la tierra por dentro y por fuera y más allá, razas y etnias, el funcionamiento de los trenes, los aviones, los coches, los grandes viajes del XVIII y XIX... intercaladas con cuentos clásicos... y sí, una cosa te va llevando a la otra...

El primer libro que regalé fue a mi padre, cuando yo tenía unos 8 años, por su cumpleaños. Era "El príncipe idiota" y evidentemente me llamó la atención por el título y, como no era un libro infantil, mi padre tenía y leía muchos libros, y me llegaba con las pocas perras que tenía, se lo compré por 12 pesetas, creo, en una librería del barrio donde también vendían chuches.

A los años me di cuenta de que los libros que usaba no eran novela, si no ensayos de espeleología, etnografía, prehistoria e historia, cosmología... pero que en una esquinita de su gran biblioteca, que yo ya había empezado a devorar, sobre todo los de etnografía, mitos y leyendas, de Barandiaran, estaba el príncipe idiota bien guardado, y creo que sin leer! Jajaja! Uff, que me emociono.

Saludos!