jueves, 4 de octubre de 2012

LO QUE NOS RODEA

Goethe en cambio vivió en el breve periodo de la historia cuyo nivel técnico ya daba a la vida cierta comodidad pero en el que un hombre culto podía aún entender todos los instrumentos que utilizaba. Goethe sabía de qué y cómo estaba hecha la casa en la que vivía, sabía por qué alumbraba la lámpara de queroseno, conocía el principio del catalejo con el que contemplaba Mercurio junto con Bettina, no era capaz de operar él mismo, pero había participado en varias operaciones y cuando estaba enfermo podía entenderse con el médico con el vocabulario de un conocedor”

La inmortalidad de Kundera.





Para el que no lo sepa, Goethe vivió entre 1749 y 1832 en Alemania. 200 años son muchos años y obviamente era otra época pero la manera de vivir de Goethe no estaba tan lejos de lo que conocemos nosotros. Quiero decir que no era la prehistoria e iba vestido con pieles y cazaba su propia comida, no era la época romana y tenía esclavos, no era el Medievo y la peste asolaba el mundo, no era el renacimiento y las luchas religiosas sacudían el continente europeo.

Goethe estudió en la universidad, compraba en un mercado lo que necesitaba para comer, viajaba en carros, leía, iba al médico, iba al teatro, escuchaba música e iba vestido de una manera que ahora mismo nos parecería peculiar pero que reconoceríamos. Es más, creo que si Goethe apareciera en mitad de la Gran Vía no llamaría la atención, cosa que no ocurriría con un patricio romano o un monje cisterciense.

Goethe sabía cómo funcionaba casi todo lo que le rodeaba. Sí, era un erudito, fue un gran escritor y comentan que era muy inteligente pero no sólo él sabía cómo funcionaban las cosas que le rodeaban. El albañil de la época sabía construir su casa, sabía de dónde llegaba el agua que utilizada, sabía arreglar un carro, sabía hacer jabón para lavarse, sabía hacer velas y seguramente sabía dónde conseguir las mejores moras cuando llegaba la época en los bosques cercanos a su ciudad.

Goethe y su albañil “manejaban” su entorno. Conocían lo que les rodeaba y cómo funcionaba.

¿Qué sabemos nosotros? ¿Qué se yo?

Yo no soy ni un erudito ni tengo una ocupación digamos manual. Sin embargo tengo a mi alcance muchísima más información de la que manejó Goethe en toda su vida. Con un sencillo clic o visitando bibliotecas que ni siquiera Goethe soñaría puedo encontrar información no solo para comprender lo más cercano sino también lo más lejano. ¿Y qué se? Nada.

Puede que yo no sea el mejor ejemplo pero me temo que en general, conocemos menos de nuestro entorno que Goethe y su albañil. ¿Por qué? En teoría estamos en una posición muchísimo mejor, además de la información a la que tenemos acceso fácilmente y casi sin esfuerzo, podemos viajar a cualquier lugar del mundo en cualquier momento, podemos comunicarnos con alguien a miles de kilómetros de distancia, la cantidad de universitarios es increíblemente mayor que hace 200 años y no tenemos que (casi) preocuparnos por qué comeremos hoy o por si el crudo invierno va a matarnos por congelación. Por tener, tenemos hasta antibióticos que aunque estén desprestigiados en ciertos ambientes...han salvado muchas vidas y por los que Goethe y su albañil habrían matado.

¿Por qué sabemos menos? Concretaré la pregunta... ¿por qué sabemos menos de lo que nos rodea cotidianamente? Yo no sé nada de mucho, pero conozco gente que sabe un huevo de plantas o de trenes o de ciencia aplicada a la medicina pero no sabe coser, o arreglar una bombilla o un coche. Nuestro entorno más cercano, lo que necesitamos para vivir, lo que nos hace la vida más confortable es un misterio. Estamos rodeados de ciencia y tecnología y no sabemos absolutamente nada de ellas y no hablo de saber qué es el Boson de Higss o de calcular la órbita de Marte, hablo de chorradas: ¿por qué suena el despertador? ¿Cómo funciona la olla exprés? ¿Por qué sale agua caliente de la ducha? ¿De qué está hecha la espuma de afeitar? Y no solo me refiero a cosas prácticas...también a cosas como ¿por qué mi calle se llama Maestro Patapán? ¿Quién era? ¿Qué es esa estatua que hay en la plaza que atravieso todos los días? ¿De dónde sale el nombre del colegio de mis hijos? ¿¿ De dónde han salido estas mandarinas que me estoy comiendo? ¿Cómo funciona un boli? ¿Cómo está hecha mi camiseta?

No me vale la respuesta de que nuestro “entorno” es mucho más amplio que el de Goethe y su albañil. Ellos vivieron hace 200 años pero como comenté al principio llevaban una vida que nosotros reconoceríamos perfectamente y no estoy hablando de conocer el proceso de apareamiento de los babuinos sino de conocer lo que te rodea, desde la olla express hasta el teléfono móvil.

¿Por qué nos pasa esto?

Porque hemos perdido la curiosidad. Venimos de serie con ella, cuando somos pequeños todo nos intriga: ¿cómo funciona el lavaplatos? ¿Quién vivía en este castillo? ¿Por qué las ventanas eran tan pequeñas en los castillos? ¿Si el motor es más grande el coche corre más? ¿Cómo funciona un semáforo? ¿Quién es el señor del cuadro? ¿Por qué vuelan las moscas? Todo lo que vemos a nuestro alrededor, nuestro entorno más inmediato nos provoca curiosidad y preguntamos...y sin embargo llegamos a ser adultos y lo que nos rodea es un completo misterio.

¿Por qué perdemos la curiosidad?

En la época de Goethe y su albañil el saber era un valor en sí mismo, el conocimiento "valía" por sí mismo.  El acceso fácil a la información nos ha llevado a una banalización del conocimiento. "Saber" no vale para nada.  ¿Para qué voy a conocer y estudiar algo si puedo “Informarme” sin hacer el más mínimo esfuerzo cuando tenga interés? En la

Hemos perdido la capacidad de esfuerzo, hemos perdido la valoración del esfuerzo como algo positivo y bueno en sí mismo. Sabes que si tienes curiosidad por algo, harás clic y casi inmediatamente tendrás la respuesta, una respuesta con la que te conformarás en la mayoría de los casos, porque ponerla en duda o comprobarla implicaría un esfuerzo que no vas a hacer. Cuando la curiosidad se sacia rápidamente...ese dato no se queda en la cabeza, no se “adquiere”, simplemente se esfuma, resbala por tu cerebro y se pierde. No deja huella.

Cuando la curiosidad se satisface con un poco más de esfuerzo: leyendo un libro o haciendo clic 4 veces y comprobando cuatro fuentes distintas, o escribiendo lo que has aprendido o preguntando a alguien que sabe del tema, ese dato, esa información se asimila. Es para siempre, has aprendido algo y tú cerebro dice...”esto me ha costado adquirirlo, asi que me lo quedo”.

Si lo pensamos, la curiosidad que otros han sentido antes que nosotros nos ha hecho la vida más fácil.  La curiosidad nos mantiene vivos.  Hay que tener curiosidad, mirar alrededor y ver lo que nos rodea,  percibirlo,  preguntarte por ello, para luego intentar saber más, entenderlo y aprender. Pensar continuamente ¿ Por qué? ¿ Cómo? y sí ya eres un lumbreras...¿ Qué pasaría si...?


Perder la curiosidad es el fin...

Y ahora voy a enterarme de cómo funciona mi olla exprés.

45 comentarios:

Mar dijo...

La mayoría de las respuestas a las preguntas que formulas las encuentras en una escuela de ingeniería..pregúntale al que tienes en casa..Yo me metí en una precisamente para encontrar respuesta a todo eso..
Por otro lado, estoy de acuerdo contigo, la sociedad estamos cada vez mas acomodada y es menos proactiva...así nos va!

Monica Gonzalez Rojo dijo...

me gusta mucho este post!! infunde 'buenrollismo' por algo tan genial como la curiosidad... y si, es verdad, he dejado de 'usarla' pero reconozco que sin ella, la vida es un rollo!!!

daniel dijo...

Pues yo no creo que seamos demasiado distintos a la sociedad de Gohete. ¿Cuantos como él había en su tiempo, y cuantos como él tenemos ahora? Es decir, si a todos nos gustase la miel, no habría abejas suficientes en el mundo. Pues lo mismo. ¿Te imaginas una sociedad en la que todos sean como Gohete? Creo que ni en mis sueños más psicóticos me lo podría llegar a imaginar.

Además, saber de todo, al nivel de conocimientos específicos de hoy en día, me parece absolutamente imposible. Tener conocimientos superficiales de un montón de temas, me parece asequible.

molinos dijo...

Mar, sabia que algún ingeniero diría algo..y sí, el mio sabe de esas cosas..pero no se trata solo de conocimiento práctico si no tambien de interés por las humanidades en bobadas como las que he comentado de la estatua de la plaza o el nombre de la calle.

Daniel..no se trata de ser como Goethe..ni muchisimo menos. El problema es que no tenemos esos conocimientos superficiales sobre un montón de temas..porque no tenemos ni siquiera la curiosidad por tenerlos.

El niño desgraciaíto dijo...

Ya estaba pensando en hacer un post de ingeniería para dummies de la olla exprés, pero parece que llego tarde...

La banalización de la información y del conocimiento es terrible y como nos pase como en las películas que llegue un apagón tecnológico o un holocausto no salimos uno vivo.

De todas formas la curiosidad es algo inherente a la persona, lo que pasa es que hoy en día estamos más dispersos y hay más de donde rascar.

Biónica dijo...

Bueno. Soy almacén físico de CPIs (Curioso Pero Inútil), y esa es mi enfermedad: la curiosidad xD.

Qué angustia no poder abarcar TODO.

Hermano E dijo...

Bueno ya lo decían los griegos "Saber es acordarse" ¿De que sirve aprender algo, si cuando tienes que hacer uso de ello no lo recuerdas?

NáN dijo...

la especialización mató la curiosidad humana. Y la sobreabundancia de información al alcance de los dedos, nos ha vuelto torpes.

Me interesa más el ejemplo del albañil que el de Goethe: antes todo el mundo sabía "construir su supervivencia". Ahora si desastres naturales por el cambio climático o una guerra nos dejaran sin electricidad, estaríamos indefensos y moriríamos como ratas no por las consecuencias de los desastres o la bombas, sino porque no sabemos cómo sobrevivir en la naturaleza.

Es una consecuencia de la "complejidad" de la técnica.

C. S. dijo...

Cuando era niña, en mi casa había una enciclopedia infantil que se llamaba "El tesoro de la juventud". Tenía, entre otras muchas, una sección que se llamaba "El libro de los porqués". ¡Nos encantaba! Creo que es el responsable de que ahora tenga una cutura "lacustre": relativamente extensa, pero llena de lagunas que sigo empeñada en desecar.

VanDerBlume dijo...

A mi, la olla express... me da MIEDO. Me la regalaron cuando me emparejé, y no la he utilizado nunca como se debe... y la tengo desde hace casi 9 años. Sólo sé que pueden explotar, y me da pánico.

desmadreando dijo...

No sólo es cuestión de curiosidad si no de asombro. Tu post es filosófico, no radica en "saber" si no en "querer saber"...ya no pica la curiosidad si total para que, ahí estará alguien o algo que me lo solucione ya no se requiere ser auto-suficiente.

Jamás he usado la olla exprés. Traumas de la infancia que a mi madre le explotó y tuvimos que limpiar el techo. Mi curiosidad quedó satisfecha, no en cambio mi asombro :P

Oswaldo dijo...

No sé cómo funcionará al respecto nuestro hermoso idioma en otras partes del mundo y qué tanto podemos compartir, o no, este concepto, pero el asunto es que aquí, a esos personajes que saben de todo y lo saben a profundidad y son a quien hay que consultar ante alguna duda específica, se les denomina "CURIOSOS". Nada casual ¿No?

TXABI dijo...

.... curioso, no ?

Anónimo dijo...

"Cuando la curiosidad se satisface con un poco más de esfuerzo: leyendo un libro o haciendo clic 4 veces y comprobando cuatro fuentes distintas, o escribiendo lo que has aprendido o preguntando a alguien que sabe del tema, ese dato, esa información se asimila. Es para siempre, has aprendido algo y tú cerebro dice...”esto me ha costado adquirirlo, asi que me lo quedo”."

Creo que algo así pedía una ex presidenta de comunidad autónoma para la educación. Esfuerzo?

Camilo

Tocaweb dijo...

El saber hoy en día está mal visto. Difícilmente vamos a encontrar en nuestra era a un verdadero hombre del renacimiento, que sepa un poco o un mucho de todo. Hay tanto acceso a la información que no queda más remedio que segmentar y enfocarte hacia algo. Pero la sociedad te exige que no te pases o en seguida te tachan de friki o similar. Sin animo de ofender, nuestra autora no oculta que es una gran apasionada de la IIWW, ¿Cuantas veces te han llamado friki por saber detalles que no sabe el común de los mortales? A pesar de ser un tema que es origen de como está organizado nuestro mundo a día de hoy, ¿no te han echo sentir como un bicho raro por querer saber? Al menos a mi me ha ocurrido.

Es posible que esa falta de curiosidad que comentas sea la que conduce a que saber esté mal visto. Si aumenta nuestra ignorancia media crece nuestro rechazo hacia el que se sale de la norma.

Una pena.

NáN dijo...

Vanderblume y Desmadreando: ¡hacéis muy bien!

Estaba mi compa haciendo en la olla garbanzos con espinacas, y en el fregadero. Se apartó un momento para ir a la nevera, momento que eligió la olla, obturada de espinacas, para abrirse un momento, salir disparada como un ovni y romper varios azulejos del fregadero (asimismo, dejó un jaspeado verde en las paredes y techo que me gustó mucho). De no haberse apartado, le habría roto la columna e iría en silla de ruedas.

Quitamos la olla a presión de casa.

Esa noche tomamos cañas con una enfermera de urgencias del Gregorio Marañón y nos contó que la tasa de columnas rotas por ollas exprés volantes era de 1,5 al mes. Solo en ese hospital de Madrid.

Nuestro vecino y amigo, que aparecía una semana de cada cuatro con un zapatófono porque el era el ingeniero de guardia en seguridad nuclear (si ocurría algo en una central se llamaba a dos teléfonos, el del ministro y ese; los cuatro de las guardias se sabían de memoria los protoc los de todos los percances de todas las centrales españolas. Pues bien, nos decía que el uso de esas riesgo ollas es un riesgo que la gente desconoce.

Camilo: ¿te refieres a la expresidenta que dos días antes de dimitir colocó a su hijo de asesor del ministerio de economía? Por el currículo del chaval, no creo que el mérito haya sido decisivo para la mamandurria que se ha metido entre pecho y espalda. Esa ha sido siempre muy de "consejos vendo, para mí no tengo".

Anónimo dijo...


Lo que se echa en falta es la actitud. En mi opinión necesitamos una curiosidad activa, una pulsión que te hace querer descubrir poqué, cuestionar "esto siempre ha sido así",plantear "qué pasaría si...", observar y anticipar, equivocarse y analizar el error, reintentar, desaborregarse.
Y entender que ser friki es como ser rubio, o moreno o lo que sea...
Que todos somos (des)iguales.
Ah, y las ollas las carga el diablo!

Efe Morningstar dijo...

La olla express es un recipiente cerrado herméticamente. Cuando se calienta aumenta la presión y esto retrasa la ebullición del líquido en su interior. Esto hace que esa bonita llama que aplicamos se centre en subir la temperatura y su energía no se malgaste (tanto) en formar vapor, así que calienta de forma más rápida y eficiente.

Como quiera que la tenacidad del metal es finita, las ollas tienen una espita de seguridad que se abre cuando la presión es demasiado alta. Al abrirse se libera parte del vapor y baja la presión de nuevo. De ese modo se consigue que la olla no estalle.

Si la espita está obturada, sucia o estropeada y deja de funcionar la olla express se convierte en una bomba.

Las bombas son bonitas.

PS: Si el metal cede de forma asimétrica entonces podemos conseguir un misil o un trompo súper chupis.

Tita dijo...

Pues yo no he perdido la curiosidad. Si acaso he perdido el tiempo para saciarla como se merece, tal y como describes, buscando en varios sitios. Porque cuando me pongo, lo hago, no me gusta quedarme a la mitad.

Como dice Biónica, qué angustia no poder abarcar TODO y tener tanto por leer, y tan poco tiempo!

Tita dijo...

Gracias Efe, voy a limpiar bien el pitorro de la olla...

Oswaldo dijo...

¿Bombas bonitas?
¿Misil chupi?
¡¡¡¿¿¿Efe...???!!!

Thyssly dijo...

A mí lo que siempre me ha intrigado es cómo funciona la máquina de coser...

Di 3 dijo...

"Cuando la curiosidad se satisface con un poco más de esfuerzo: leyendo un libro o haciendo clic 4 veces y comprobando cuatro fuentes distintas, o escribiendo lo que has aprendido o preguntando a alguien que sabe del tema, ese dato, esa información se asimila. Es para siempre, has aprendido algo y tú cerebro dice...”esto me ha costado adquirirlo, asi que me lo quedo”."

Sobre esta frase te dejo una de Arsitóteles q me encnata:

"Dímelo y lo olvidaré,
enséñame y lo recordaré
involúcrame y lo entenderé"

muxu

di

Isabel Hernandez dijo...

Moli, por esta vez no estoy de acuerdo contigo, no creo que haya muerto la curiosidad. Yo lo veo de otra forma, la curiosidad sigue ahí pero el mundo que nos rodea es demasiado amplio, tan amplio que necesitamos especializarnos. Nuestro mundo no es el de Goethe, el conocimiento que existía en aquella época, es el que hemos adquirido, básicamente, cuando acabamos el bachillerato. Es más, incluso puede que más amplio. Yo también me he hecho este tipo de reflexión, pero al contrario, pienso que nos hemos especializado tanto y hemos centrado nuestra vida de tal manera en el mundo de los conocimientos que si tuviésemos que empezar de cero, la humanidad se iría al carajo. ¿Quien sabe ordeñar una vaca? ¿Quien sabe plantar un tomate? (bueno, tú si que tienes huerto) ¿Quien sabe obtener alimentos si no es comprándolos en el super?
Por cierto, muy bueno el libro de Bill Bryson.

Carmen dijo...

Molí, el Nobel a este post. Me rindo a tus pies.

Carmen dijo...

Molí, el Nobel a este post. Me rindo a tus pies.

Bln Lysh dijo...

Yo tengo mucha curiosidad por algo que no encuentro haciendo ningún clic. Os vais a reir de mí, porque es una sublime tontería. Tengo curiosidad por las matrículas de los coches. Siguen el abecedario pero saltan letras. Cuando eran provinciales usaban vocales pero no tenían R,Q;E, etc.. Ahora que tienen combinaciones de tres se saltan las vocales (supongo para no formar palabras????)

Incluso hace tiempo estuve a punto de escribir una carta a la Dirección General de Tráfico, pero me dio vergüenza.

El último coche que he visto (la letra más "moderna") es HMK. Alguien tiene un HML? Cuando se verá por la calle?

NáN dijo...

Oswaldo: EFE, cuya lectura te recomiendo, sería la ciencia en estado puro de no ser por una mala leche que lo convierte en "la ciencia en estado farias".

(Como no eres de aquí, y eres "curioso", te informo que un "farias" es un simulacro de cigarro puro que consumen las masas populares).

A. Sandler dijo...

Hay dos teorías que pueden explicar esto:
a) el botellón mata neuronas y todos hemos estado largas noches dándole al tema. (Sandler)

b)Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro. (Einstein).

Buen post!

Anónimo dijo...

La verdad es que la curiosidad por lo cotidiano se estimula muy poco; y muy poca gente repara en ello. Un día te sientas y piensas, todo lo que uso, se le ocurrió a alguien; no viene dado por la generosidad natural y benevolente de algo más allá de la mente de alguien. Y puede desaparecer. Entonces es cuando estás abierto a este tipo de curiosidad. Para que me ames mucho,firmo con mi nombre, anónima.

Alber dijo...

Me ha gustado mucho este post. Yo coincido contigo en que hay gente en este mundo que solo vive para dormir, comer, trabajar, comer y dormir. Punto, nada más. Dejan que la vida pase por delante de sus narices sin que les importe absolutamente nada. Como decían los libros de Naturaleza: "nacen, crecen, se reproducen y mueren". Ese es su objetivo vital. Yo, por suerte, no soy así. Yo soy curioso hasta límites insospechados. No puedo quedarme en el sofá si escucho o leo algo que me despierta curiosidad: tengo que correr al ordenador (es lo que tenemos más a mano ahora mismo, cuando era crío estaba todo el día consultando los libros que había en casa, que por suerte, eran cientos). Por ejemplo, ahora que acabo de volver de Berlín estoy como loco informándome de todo lo que he visto, leído, escuchado, comido o tocado. Me había informado mucho antes, pero despues de verlo en directo, me interesa saber más, y se que todo lo que aprenda no lo olvidaré jamás. Por suerte, tengo una memoria bastante buena, incluso para cosas totalmente absurdas, como las banderas mundiales o los nombres científicos de los mamíferos europeos. Soy un poco friki para estas cosas, pero soy curioso y me siento orgulloso de ello. Por eso, cuando busco la compañia de alguien, necesito que me aporte cosas, que sepa cosas, que no sea una muñeco con ojos viendo la vida pasar.

Anónimo dijo...

Me has hecho pensar en un sueño que tengo de forma "recurrente".

Me traslado a una época medieval, eso sí, con toda mi casa (invisible para los demás)con mis libros, enciclopedias, electrodomésticos etc... Y claro, por un tiempo, soy la pera limonera ya que sé muchas más cosas que ellos, aunque me miran raro...Y llega un momento en el las cosas empiezan a faltar (se estropean los electrodomésticos, me quedo sin cerillas para el fuego etc....) y claro, entonces, empiezo a darme cuenta de lo difícil que es subsistir en esa época en la como yo, no sabes hacer nada de nada, ya que todo lo que tienes en ésta estás acostumbrado a que esté ahí...

Sólo deciros que en el sueño, al final, me queman por bruja...

Anónima Marta

Araceli dijo...

Que bueno es este post. Creo que, en general, la curiosidad desaparece simplemente porque no la necesitamos. Y es una pena.

Ser curioso es querer saber más de algo que aunque no necesites, por alguna razón te ha llamado la atención. Si pasas por esa estatua del parque todos los días y ni la ves, difícilmente despertara curiosidad en tí saber quien es el tipo ese. Hasta que un día que dejas de estar pendiente en las mil cosas que tienes en la cabeza, piensas..¿y ese, quien es?

Así que entre que no la necesitamos para nada y vivimos metidos en nuestros asuntos, la estamos perdiendo completamente. Claro que a veces, una se sorprende haciéndose unas preguntas en la cola del súper que si las dijera en voz alta me tomarían por una tia rara...

Tita dijo...

Bln Lysh:

No se utilizaban esas letras porque de lejos se confunden con otras: La R con la P, la Q con la O y la E con la F.

Ahora no sé porqué se saltan las vocales. Quizá se las están guardando para cuando se gasten las combinaciones ¿cuántas combinaciones se pueden hacer???

Anónimo dijo...

Hace tiempo que no me paso por aquí. Ya ni me acuerdo mi contraseña. Pero mira las casualidades, yo me pasé por curiosidad, para ver en que ibas y me encuentro un post de curiosidad. Muy bueno por cierto, me lo estoy llevando para leérselo a mis alumnos. Gracias.

Cigarra dijo...

El libro cuya portada ilustra este post es interesantísimo, y la reflexión que te ha suscitado es magnífica. Totalmente de acuerdo contigo en tu valoración de la curiosidad. En mi entorno me tienen por una "sabelotodo" y yo siempre digo: "no tengo una gran cultura, sólo tengo muchísima curiosidad y muy buena memoria".
También he llegado a la conclusión de que cuanto más "inteligentes" son las herramientas que manejamos, más tontos nos volvemos nosotros. Y así nos está yendo.

Cigarra dijo...

C.S. yo conservo los 17 tomos de una edición antigua de "El Tesoro de la Juventud" ¡Un auténtico tesoro!

Totalmente de acuerdo con Tocaweb. El saber está mal visto, y el que demuestra que sabe más que la mayoría de la gente que le rodea (sea del tema que sea) acaba cayendo mal y, efectivamente, se le tilda de friki.

Me estais poniendo los pelos de punta con la olla expres. Llevo treinta años casada y creo que la he usado al menos dos días de cada tres en este tiempo. Voy a empezar a mirarla con mas respeto.

Lo de la maquina de coser si que es un mistero abolutamente incomprensible.

molinos dijo...

Bien, bien..descerebrados y curiosos...

hemos aprendido como funciona una olla expres y hemos resuelto alguna duda sobre las matrículas.

La máquina de coser sigue siendo un misterio...

Anónimo dijo...

Un gusto leer su blog. Este post de un himno a la curiosidad es particularmente impresionante. Creo que se ha quedado alguna frase a medias en el post, por si acaso, aquí transcribo el trozo que parece quedar a medias "si puedo “Informarme” sin hacer el más mínimo esfuerzo cuando tenga interés? En la...
" Quizás no sea posible tener una curiosidad renacentista ni un saber universal en todas las épocas. De todos modos, la gente de las ciudades en el siglo XVIII, ¿conocía los medios para sobrevivir del mismo modo que podría conocerlos quien viviese en y del campo o en y de la tierra? Quizás ahora sepamos demasiado y estemos demasiado alejados de la supervivencia para tener esa inquietud perentoria para que la curiosidad no sea un lujo sino una necesidad imperiosa. Un saludo, Levilibegas.

Anónimo dijo...

En tres palabras, pajarito pico atador. google.

Anónimo dijo...

Muy bueno el post :)
(pero la olla expres es facil sacarlo: supongo que es lo mismo por lo que la temperatura de ebullicion del agua es 100grados solo al nivel del mar, si no dejas salir los vapores aumenta la presion y a mayor presion hierve a menos temperatura y es como si tu fuego fuera mucho mas potente¿? Deberian ir por ahi los tiros, crei

HombreRevenido dijo...

Un día de estos te cuento en qué trabajo. Pero el objetivo es generar 3 impulsos, el primero y fundamental es la curiosidad. Luego le siguen la iniciativa y el esfuerzo (o afán de mejorar).

Por lo tanto, no puedo estar más de acuerdo en lo que escribes. Este post me lo voy a leer dos, tres o más veces.

Asun dijo...

Un pequeño esquema que he encontrado para esos que preguntan como funciona una máquina de coser: http://www.google.es/imgres?q=interior+de+maquina+de+coser&hl=es&sa=X&biw=1366&bih=667&tbm=isch&prmd=imvns&tbnid=1jwMgDqRzFYteM:&imgrefurl=http://almadeherrero.blogspot.com/2008_06_01_archive.html&docid=E-WX2hXPjNAcIM&imgurl=http://4.bp.blogspot.com/_4W_JRbA-QYc/SGJIiHirTkI/AAAAAAAACss/tz_XN-LpYrs/s320/ani_lockstitch2.gif&w=307&h=320&ei=5BCHUNj1B4iyhAejrIHoDA&zoom=1&iact=rc&dur=336&sig=114419719904344248059&page=1&tbnh=138&tbnw=131&start=0&ndsp=20&ved=1t:429,r:10,s:0,i:99&tx=39&ty=59

Asun dijo...

Vaya, que no se poner enlaces en un comentario y me ha quedado así.
Genial tu post.

Asun dijo...

Cómo funciona la máquina de coser.

Es la primera vez que comento en tu blog, así que saludo, que no lo he hecho. Y ya ves que lo uso también como campo de prueba, pero espero que funcione el enlace. Mi curiosidad ha quedado satisfecha.