viernes, 9 de julio de 2010

M. Y LOS WATERBOYS.- Fisherman´s Blues

Ayer ,M. no podía dormir. Se acostó y al cabo de un rato largo apareció en el porche. Yo estaba leyendo.

- No puedo dormir.
- ¿Por qué?
- No sé, pero no puedo dormir. ¿Me puedo ir a tu cama contigo?

Me levanté, dejé el libro y nos fuimos las dos a mi cuarto. M. está guapísima, ha crecido, esta alta y espigada. Le he cortado el pelo y está morenísima porque anda todo el día haciendo el cafre por el jardín.

Nos acostamos. Empecé a leer y cuando creí que ya se había dormido…la miré, y está mirándome con esos increíbles ojos azules que no sé de dónde ha sacado.

- Mamá... ¿cuanto queda para qué me muera?
- Muchísimo...
- Pero... ¿cuánto?
- Muchísimo, muchísimo…tienes que hacerte muy mayor.

Se quedó pensando y me dijo:

- Mamá...eso no lo sabes, puedo morirme en cualquier momento.

Se durmió enseguida.
A mí se me heló la sangre en el cuerpo y no he pegado ojo en toda la noche porque tiene razón.





La canción es simplemente porque ha sonado esta mañana en el coche y ha conseguido animarme un poco.

33 comentarios:

Elvira dijo...

Queda muchísimo, muchísimo.

Una mamá (contra) corriente dijo...

Joer, qué pensamiento tan profundo, cómo son los niños!

PyP dijo...

jolín, jolín, jolín !!! y lo peor es que lleva razón.

Jolín, que ganas de llegar a casa y achuchar a mis peques que me han entrado.

Teresa, la de la ventana dijo...

Esa lucidez incisiva, sin filtros, de los niños, da mucho miedo cuando sale a la luz. Porque los pequeños dan muchas vueltas a las cosas, a ese tipo de cosas también, aunque no digan nada. Pero a veces necesitan sacar los miedos fuera, aunque sólo sea para intentar compartir su peso. Y eso hizo, por lo que cuentas: ella se durmió enseguida, hablarlo contigo consiguió tranquilizarla, después de todo. Aunque fuera a costa de intranquilizarte a ti...

Nunca hay que infravalorar lo que se cuece en la mente de un niño. No sólo sí se enteran de todo, sino que piensan mucho sobre todos los asuntos. Incluso los que creemos que aún se les escapan...

javi dijo...

A muchos nos lleva años y años comprender esa idea y empezar a ver como aceptamos la p*t* realidad.

M lleva bastante ventaja. Espero que la aproveche al maximo...

Buen fin de semana, Moli. Duerme.

Maria dijo...

Los niños piensan a veces unas cosas... no creo que siempre las digan. Pero ella te lo contó porque confía en tí y supongo que se fue a dormir contigo porque tú la tranquilizabas. Ella ya se lo quitó de encima y … tú ahora tienes la tranquilidad de que vas a poder ayudarle cuando algo demasiado grande para ella le pase por la cabeza, porque ella te lo cuenta.

Un beso

Anónimo dijo...

Parece mentira que una mico tan pequeña pueda pensar esas cosas, no me extraña que no pueda dormir. Lo bueno es que seguramente hoy ni se acuerde del tema y esté jugando como una loca. Los niños son así.
MALVANTESA

NáN dijo...

La mente de los niños, incluso de los que no conocen las palabras, es fuerte y terrible. La capacidad que tienen de ver lo terrible y un minuto después estar en el mayor de los gozos es tremenda.

A los hijos (lo siento, Portorosa) no se les puede enseñar otra cosa que lo que de verdad eres. Nos "pillan" enseguida y ya podemos soltar peroratas y moralinas, que como no sean naturales en nosotros por un oído les entra y por otro les sale.

Lo que sí es posible, y necesario, es que nosotros aprendamos de ellos. Esa capacidad para soltar lo que les agobia, verse protegida por ti y un minuto después dormirse beatíficamente.

El mundo tiene mucho de horror, casi tanto como de lo bueno. Aprende de tu hija a quedarte helada, acaricarle el pelo y dormirte a pierna suelta (o seguir leyendo el libro tan tranquila).

Anónimo dijo...

Mami, yo quero está contigo sempre sempre sempre, y si te meres me mero yo tamén, a que si mamá?
J. 3 años y medio

Tochi

Luis Javier dijo...

Madre mía, qué miedo que tu cría te pregunte estas cosas... y por otra parte... olé por ella y plantearse algo así... y lo peor es eso, que lleva tooooda la razón...

Portorosa dijo...

Yo me recuerdo llorando en cama por eso, pensando en que mis padres se morirían; y me recuerdo, ahora, llorando por mis hijos. Y ellos ya me lo han preguntado, claro.
Es una duda normal y sana. O sano es que lo digan, y una suerte que tengan a quién.

NáN, ¡pero si estoy de acuerdo! ¡¡Yo qué culpa tengo en ser tan guay y que me salgan naturalmente todas esas cosas guays que les quiero enseñar!!

Portorosa dijo...

No me malinterpretes: es terrible, por supuesto, lo más terrible.

Un besazo.

Sara dijo...

Moli se me ponen los pelos de punta, que duro¡¡¡ no me extraña que no hayas dormido nada.

Muchos besos y ya sabes queda muchísimo, muchísimo casi infinito.

JuanRa Diablo dijo...

La madre que los parió, qué trascendentales se pueden tornar a veces!! Esas son sin dudas sus primera muestras de madurez.

Dale muchos mimos estos días, Molinos, de esos apretaos apretaos.

(Me imagino lo guapa que estará)

Peque dijo...

Lo malo es la de vueltas que le habrás dado a la frasecita, y los pelos de punta, pero queda mucho, muchísimo, que conste.

pseudosocióloga dijo...

Mi hija, con tres años me preguntó si cuando yo me muriera me vería en las radiografías(como me iba a volver esqueleta).

El guardian del Faro dijo...

Lo bueno es que te lo dijo. Hoy es eso...mañana será otra cosa...pasado otra. Es lo que vale la pena.

¡Y que quiera hacerlo siempre!

;)
besos.

camaca dijo...

Joder, tengo el corazón en un puño.

camaca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dudu dijo...

Los niños siempre me dejan sin palabras :(

NáN dijo...

No estoy de acuerdo, Portorosa, no eres guay, ¡eres superguay! Por eso me da rabia cuando luego te entra la sensación culposa.

Anónimo dijo...

Putos niños, cuanto juicio cuando son pequeños. "-¿Yo cuanto voy a vivir?. -Pues un monton, noventa años, o así. -¿Y luego?. -Nada, luego te mueres y vas al cielo. -¿Cuanto tiempo?. -Para siempre. -Pues vaya mierda, noventa años de vida y toda la eternidad muerto.... Se me van a pasar volando los noventa años...." R., 9años.
Como te ha dicho Elvira, queda múchisimo tiempo. Pero te entiendo el susto y el repelús. Yo procuro no pensar en ello, aunque al final ser madre es aprender a vivir con miedo.

Portorosa dijo...

Ay, ya sabía yo que me olvidaba de algo: ayer Carlos, 4 años desde hace cuatro días, le dijo a mi tía, hablando de un perro que se les murió hace poco, que era porque era viejito, y añadió "Y yo cuando sea viejo también me voy a morir. ¿Verdad, papi?".

Glub.

Es terrible.
La vida.
Pero es una maravilla.
Un beso.

Portorosa dijo...

Estoy tratando de curarme, NáN.
Pero me cuesta, ya sabes cómo soy... Ay, ya estamos.

Anniehall dijo...

Puf

peibol dijo...

Esa fascinante cualidad de descolocarnos que tienen los niños... sin que tengan ni idea de lo que nos dejan pensando.

Me has recordado una escena genial de una película. ¿Has visto Crash? ¿Recuerdas la historia de la capa?

ZaXX dijo...

Recuerdo cuando era pequeño, tendría yo entre 6 y 10 años.
No recuerdo cuantos, recuerdo el qué.

Recuerdo que me quedé en casa, como tantas tardes después del colegio, solo, haciendo los deberes y viendo la tele.

Mis padres eran agricultores y había momentos en que mi padre no se bastaba y mi madre tenía que ayudarle con la faena.
Había demasiados de estos momentos.

En mi casa nunca ha faltado nada, pero, como en tantas otras, nunca ha sobrado nada, por lo que el que mi madre trabajase también en nuestros invernaderos era algo inevitable.

Recuerdo que siempre volvían sobre la misma hora.
Salvo ese día.
Ese día, no recuerdo el motivo, se retrasaron mucho (demasiada faena, quizás. Había que agotar toda la luz del día).

Y como un niño que era pensé.
Y me invadió un terrible desasosiego.
Fue la primera vez que me lo planteé: "¿Y si les ha pasado algo a mis padres?".
Jamas había albergado esa posibilidad, para mi nunca había existido hasta ese momento.
Desde ese momento y hasta que llegaron estuve esperando junto a la ventana de casa, con el corazón encogido.
Cuando les vi llegar creo que fue uno de los momentos en que más alegria y descanso he sentido en mi vida.

Cuando se lo dije a mi madre, no recuerdo exactamente lo que me dijo, creo que algo así como que no les iba a pasar nada.
En el fondo sabia que eso no podía ser, que ella no lo sabía.
Pero me tranquilizó.

No se que edad tendrá M.
Supongo que rondará la que yo tenía por aquella época.
Llega un momento en que tomamos consciencia verdaderamente de lo que significa la palabra muerte y todo lo que la rodea.

Tu hija crece y se plantea cosas.
Es normal, todos lo hemos hecho, lo hacemos y lo haremos.

Y si, aqui estamos de paso.
Sabemos cuando llegamos, pero nunca cuando nos vamos.
No es ni bueno ni malo, simplemente es. Y no podemos evitarlo.

Me gustaría tener palabras para animarte, decirte "todo irá bien" y que sea verdad.
Pero no puedo.
Como tu dices, tu hija tiene razón en lo que dijo.

Solo podemos desear lo mejor, desear que nunca suceda nada malo y, lo que esté en nuestra mano, hacerlo.

No tengo duda de que eres una madraza y que todo lo que esté en tu mano está más que hecho.

Hasta pronto.

Elvira dijo...

"A los hijos (lo siento, Portorosa) no se les puede enseñar otra cosa que lo que de verdad eres. Nos "pillan" enseguida y ya podemos soltar peroratas y moralinas, que como no sean naturales en nosotros por un oído les entra y por otro les sale."

Totalmente de acuerdo con NáN. Por eso tus hijas se fían de ti, Moli, y en cambio otros hijos no se fían un pelo de madres/padres que se hacen los buenos y en el fondo son de lo más retorcido. Pueden decir todas las cosas políticamente correctas, pero los niños saben que no es verdad.

NáN dijo...

Si a Molinos no le importa que nos crucemos comentarios entre los comentaristas (esta frase es pura retórica, Molinos), me apetece decirte, ZaXX, que me ha gustado mucho tu historia y cómo la has contado, que todavía es más importante. Si lo que dice tu perfil es cierto, tienes 28 años, lo que me asombra más.

molinos dijo...

A ver..M. tiene 6 años y medio y lleva obsesionada con la muerte desde los 3. Antes le preocupaba que nos muriéramos nosotros..ahora le preocupa morirse ella. Son etapas. Primero te preocupa que se mueran los que quieres...y luego morirte tú.

Pero tan pronto te dice eso, como luego le suelta a un desconocido: yono puedo comer eso porque me muero. Mejor que lo sepa.

Nán..ni por un momento he pensado que yo pudiera decir algo para evitarte comentar....vamos, ni me lo planteo.

ZaXX dijo...

Los niños no conocen lo que es políticamente correcto.
Lo cual es bueno.

Esa franqueza tan natural hace que digan lo que creen, lo que piensan, lo que sienten.

De ahí el dicho de "Los borrachos y los niños nunca mienten".

La parte de los borrachos es discutible, lo se, pero por experiencias personales apostaría a que la parte de los niños si que es más verdad... aunque tambien se las traen a veces con su mirada cándida y su "yo no he sido..."
xD

Como en el mensaje anterior, en este me gustaría escribir algo, una fórmula mágica del bienestar infinito con la que conseguir que todo vaya bien siempre.
Pero no la conozco.
Así que solo te puedo hacer llegar mis mejores deseos, de corazón.

Es un placer leerte.
Me encanta tu naturalidad al contar las cosas, parece que lo contases para amigos de toda la vida.
Y doy fe sobre lo que dice tu amigo Juan, cuando te leo me siento dentro de ese microclima, me siento como la primera vez que vi Amelie.
Espero que esta entrada sea un pequeño islote en un inmenso océano y que todo lo que nos cuentes por muchos años en este blog sea anecdótico, gracioso, mundano...
cualquier cosa menos triste.

Se feliz! (y compartelo con nosotros! ;) )

P.D. Muchas gracias por tu comentario a mi comentario (que lio!) NáN.
Hay recuerdos que se quedan grabados a fuego en la memoria.
Y si, lo que dice mi perfil es cierto 100%.
Tengo 28 años (bueno, ahora 28 años y casi 3 meses).
Y como mi Año zodiacal dice, soy bien perro.
(:

Hasta pronto

Raquel dijo...

Yo he tenido miedo (real) de perder a mi hijo mayor en varias ocasiones... y al final he decidido que el asunto es como dice el niño R. de 9 años del comentarista anónimo.
No importa que sean dos o noventa, siempre será demasiado poco.
Mi misión es que mi hijo viva el tiempo que sea siendo feliz. Porque así me gustaría morir a mí, siendo feliz, habiendo pasado más ratos buenos que malos. No importa cuánto tarde en llegarle la muerte, lo que importa es la calidad de los días de en medio.
No sé explicarlo bien, pero es algo que, desde que lo supe, me ha dado un montón de serenidad para enfrentar mi maternidad. Tengo un día a día maravilloso con mis hijos, cada amanecer es un privilegio nuevo, y un milagro que se repita al amanecer siguiente.
Cuando superé el miedo descubrí que era la mujer más afortunada del mundo por tener la oportunidad de verles crecer felices.
Te deseo una serenidad similar, Moli. Que cada día que tu niña morena te mire con esos ojazos sigas pensando que qué suerte poder proporcionarle tardes de juego en el jardín, y noches de insomnio acurrucada junto a tí.
Un beso.

Blanco Humano dijo...

Joder, cada vez son más listos.