martes, 30 de septiembre de 2008

FAMILIA POLÍTICA

¿Qué puedo tener yo en común con un médico indio de 39 años igualito igualito que Mowgly el del “Libro de la Selva”???..¿aficiones comunes? ¿gustos parecidos? ¿amor por la cocina? ¿somos de la misma secta?. No, lo que tenemos en común es una familia política en un pueblo de Jaén, y sí…casi casi es como si fuéramos de una secta o peor.

Una vez al año él y yo aterrizamos allí para pasar un fin de semana en compañía de nuestra familia política…más de 70 personas apellidadas igual obviamente…lo más grave es que más de la mitad se llaman igual también, lo que produce situaciones del tipo:

- ¡Paco!
- ¡Qué Paco? ¿El del tio Blas o el del tío Antonio?
- Paco el del tio David que está con Antoñita la del tio Blas.
- Ah si, ya los veo..están con Blas Carlos y Jesús Manuel el del tío Paco.

Y así todo el fin de semana. Yo llevo yendo 7 años y desconozco más de la mitad de los nombres..casi siempre digo Paco o Antonio y aciertas casi seguro.

El fin de semana en cuestión se compone de una sucesión de reuniones familiares en torno a comida y bebida en cantidades industriales. Normalmente los actos comienzan el viernes con la llegada de los que venimos de la gran ciudad. Nos reunimos en casa de la tía A. que a mi me recuerda a la Casa de Bernarda Alba…una casa antigua, de adobe superoscura, con cocina de verano y de invierno, las tías vestidas de negros y consumidas. Las pobres abren el comedor de gala para darnos de cenar a todos..sacan los manjares y sufren mientras todos los niños trepan escaleras arriba y abajo o persiguen a los conejos del corral ( sí, si..un poquito España profunda).

Al día siguiente hay misa en la plaza del pueblo…¡¡tenemos hasta cura en la familia!! Y luego a la gran comida. 70 personas. Normalmente a las 6 estamos comiéndonos el segundo plato y a las 8 salimos del restaurante…para ir a la vega..¡¡a cenar!!. Previamente se hace un breve paseo entre las “olivas” que es como se llama en Jaén a los “olivos”…desconozco a qué viene el cambio de género. Para el que no lo conozca comento que Jaén es una provincia alicatada hasta el techo de “olivas”…si tienen medio cm cuadrado plantan un olivo, así que el paseo resulta pelin monótono.

Después de la cena pantagruélica normalmente la noche se prolonga hasta altas horas. Mi cuñado J y yo solemos acostarnos pronto básicamente porque lo poco que tenemos en común con la sucesión de Paquitos, Antoñitas se nos ha agotado como tema de conversación hace horas.

Antes de que os llevéis a engaño..debo decir que son todos encantadores, pero eso no quita para que seamos de galaxias diferentes. El primer año que fui con el ingeniero, sin comerlo ni beberlo me ví lanzada a la defensa de unos cachorritos de perro que uno de los primos quería regalar a un amigo suyo “ para la pitón”…¿para la pitón?...si, es que a la serpiente le gusta comer cosas vivas!!!!!...aparte de la salvajada…¿qué pinta una pitón en Jaén?.

El primer año que llevamos a M. a conocer a su familia política me encontré abrumada por la cantidad de remedios que todas las primas me daban para prevenir que a mi niña no le echaran mal de ojo. “ Nena, con ezoz ojoz que tiene la niña..lo mejó é qué la llevé siempre con algo de ropa del revé”…

En fin, estoy pensando que J lo pasa mejor que yo..porque con la pinta de guiri que tiene ya ni se le acercan..los primeros año le hablaban a gritos..a ver si así entendía español…él se hacía el sueco a pesar de que lo entiende todo…y ahora ya le dejan en paz.

La reunión es el fin de semana que viene…

7 comentarios:

Princess Valium dijo...

Vas a terminar cocidita cocidita eh...La semana pasada con los tuyos y la que viene con la política? Suerte que eres una campeona y lo aguantas todo :)
Besitos

Alvaro de la Rica dijo...

Qué envidia me das! A mí también me encantan las reuniones familiares y la sucesión ininterrumpida de comidas pantagruélicas. Es de las cosas que más ayuda a subir espiritualmente en la escala de Jacob. Lo único que me pasa es que se me pone una cara de idiota (ideal para las fotos de ocasión) y no se me ocurre nada que decir ni que pensar, lo que no importa porque en todas ellas, sin excepción, siempre hay un gracioso que se encarga de decirlo casi todo. Ánimo. Llévate algo para leer, eso sí: te sugiero a Kafka o a Dante. Aunque llegues derrotada a la cama, y con alguna copa de más (no creo), y antes de desvestir a las niñas, basta una frase, un versillo, para devolverte a la dura realidad de la vida.

Anónimo dijo...

El fin de semana que viene???
Eres la puta campeona!!
Yo en esas ocasiones, como en tantas, me agarro a la botella de vino, y a las pocas horas empiezo a encontrarle el punto a todo. Además no me entero de los piques y tensiones ( en mi familia propia tampoco mucho, pero un poco más)
¿ Nos veremos por fin esta semana?
Besos
Rosa

Victoria dijo...

esto que cuentas me suena mucho mucho... Claro, no podía ser de otra manera, La mancha y Jaén deben de parecerse bastante... a mi lo de "olivos" me suena a otro país... o a cole de Madrid...
En mi pueblo de toda la vida han sido "LAS OLIVAS" jejeje.. hasta creo que tengo algunas en Lillo...

Anónimo dijo...

En el pueblo de mi familia política, las raras veces que voy acompañando a J. nada más llegar nos "atalentan" para que no nos falte "de na" y por la tarde con los niños a "los canchales". ¿Te has enterado de algo Moli? Es imposible mantener una conversación.
Ah.. y por supuesto se dice "las olivas" y "qué causalidad en vez de casualidad". Lo dicho....
MALVALOCA

Kuin dijo...

Jajajaja ostras, no paras...de familia en familia...

Yo no tengo experiencias similares, aparte de cuando sí tenía familia política y me pasaba todas las navidades en klinslandia (Alemania) viendo nevar, jugando a cartas o al Risk, echando de menos los platos típicos navideños a lo ejjjpañol y sin entender un pijo...suerte que eran majos...


En fin guapa, pásalo genial, y el lunes me pasas el parte ;-)

JuanRa Diablo dijo...

Cada día me sorprendes más. La Molinos en reuniones familiares entre las olivas de Jaén... nunca lo hubiera dicho.
Por cierto, ese Paco que dices no será uno que está casado con una Antonia que la llaman... venga, déjalo, que no me sigues.