martes, 17 de junio de 2008

MANUAL PARA IR DE COMPRAS



Hay gente como mi hermana o mi amiga M. que son unas profesionales de las compras. Saben lo que quieren, dónde comprarlo, no les da pereza…y lo que es más increible para mi..se compran las cosas pensando en el conjunto..es decir…se compran un cinturón verde manzana porque saben exactamente con qué falda y zapatos se lo van a poner. Alucinante.

Para superar la crisis de autoestima y desilusión que normalmente sucede a mi excursión por el mundo de las compras…tengo una serie de normas:

1.- Da igual lo que hagas. Cuando te decidas a comprar algo, seguro que en la siguiente tienda verás algo que te guste más, te haga más falta y sea más barato.

2.- La ley de los precios:
Si miras en un escaparate y ves los precios pegados en los cristales con grandes número negros sobre fondo amarillo…la tienda es barata, entra.
Si los precios están en cartelitos cerca de la ropa y puedes leerlos sin bizquear..puede que haya algo asequible.
Si los precios están escrito en cuerpo 8 y definidos de manera que no sepas lo que es cada cosa: “ top fiesta” “pantalón strech”..probablemente sea supercara.
Si los precios directamente no aparecen..NO ENTRES NI DE COÑA. Cualquier cosa que haya allí costará más que la letra de tu hipoteca.

3.- Ley de los dependientes “EMPLEADOS OCIOSOS PRECIOS DESORBITADOS”. Esto es, si miras dentro de la tienda y el empleado está leyendo el periódico, colocándose el nudo de la corbata o directamente te mira con cara de desafío..los precios de esa tienda están fuera de cualquier dimensión real. Y además probablemente si entras te escupa algo así como “ no hay nada de su talla” o “ no hay nada de su estilo”.

4.- Si vas solo de compras y coges 7 prendas, creyendo que además llevas tallas variadas de cada una, fallarás seguro. No te valdrá nada..y justo la talla que te falta no estará. Así que tendrás que volver a vestirte y atravesar toda la tienda para darte cuenta de que otra persona se la acaba de llevar.

5.- Si te compras un jersey de cuello vuelto en las rebajas de febrero no volverá a hacer suficiente frío para llevarlo. Lo mismo ocurrirá si te compras unas sandalias en agosto, al día siguiente de la adquisición empezará el otoño.

6.- Las tallas y su dimensión paralela. Las tallas son unos entes que viven en un mundo paralelo, de vez en cuando y tangencialmente los humanos las tocamos..pero es algo aleatorio..en una misma tienda puedes tocar la 38, la 40 y la 42…y no es que seas deforme ni un mounstruo..sencillamente las tallas están en otra dimensión que nosotros simples humanos no hemos llegado a entender.


Y para terminar…cuando llegues con lo que te has comprado a casa..te darás cuenta de que o bien no te va con nada, o tienes algo exactamente igual. Deprimente.

martes, 10 de junio de 2008

ESTA SEMANA


Para variar, no sabía de qué escribir porque no me podía sacar de la cabeza dos cosas: el ministerio de Igualdad y “ El Gran Libro de los Penes”…y yo decía…que tipo de mentalidad calenturienta tengo que asocio estos dos pensamientos…y ya estaba preocupada cuando vino la excelsa Ministra Aido..y soltó:

“los miembros y miembras de esta Comisión”

Y dije..¡Tate…ya esta!.

Esto son las “miembras” de las que habla la insigne Aído. Y fue verlo..y ponerme a imaginar una comisión llena de estas "miembras" y se me puso mal cuerpo y me dió miedito...pero lo que más miedo me da es Aído.


¡¡¡¡ MIEMBRAS!!!!! ¿¿¿Y esta tía es ministra???..vale que está muy bien que cualquiera pueda llegar a ministro…pero..hasta donde vamos a llegar con cualquiera…¡¡miembras!!!!.

Eso sí, hoy he leído que ha reconocido su error pero no descarta solicitar que incluyan el término en el diccionario. ¿Y que tal si no descartas una lobotomía?

lunes, 2 de junio de 2008

Una pena en observación


Sé que estas triste, que llevas muchos meses triste..uno cree que se pasan esos días y luego retoma su vida y todo va a seguir siendo más o menos igual, pero nada es igual..nunca. Con el tiempo se lleva mejor, pero al principio hay unos meses en que uno se da cuenta de qué no sabe quien es, ni que hace, ni le apetece hacer nada ni tiene ganas de preguntarse porqué la apatía le puede y lo único que quiere es meterse en la cama y despertarse cuando ya no duela.

También ocurre que no quieres hablar con nadie porque crees que nadie es capaz de entender o de sentir esa tristeza suprema que te atrapa y a veces no te deja respirar.

Cuando murió mi padre, un amigo suyo nos trajo para que leyéramos “Una pena en observación “ de C. S. Lewis. Son las reflexiones que escribió al morir su mujer, era un hombre católico y muy religioso, pero eso no tiene mucha importancia, lo que es más impactante es como analiza su pena, su miedo, la angustia, la ansiedad y las fases del duelo. Cuando yo lo leí y ví que alguien había sido capaz de explicar exactamente como me sentía me sentía en cierta manera “ comprendida”…no te va a hacer feliz pero a lo mejor te consuela.

Nadie me había dicho nunca que la pena se viviese como miedo. Yo no es que esté asustado, pero la sensación es la misma que cuando lo estoy. El mismo mariposeo en el estómago, la misma inquietud, los bostezos. Aguanto y trago saliva.
Otras veces es como si estuviera medio borracho o conmocionado. Hay una especie de manta invisible entre el mundo y yo. Me cuesta mucho trabajo enterarme de lo que me dicen los demás. Tiene tan poco interés. Y sin embargo quiero tener gente a mi alrededor. Me espantan los ratos en que la casa se queda vacía. Lo único que querría es que hablaran ellos uno con otros, que no se dirigieran a mi.”
( pag. 9)


Gran parte de una desgracia cualquiera consiste, por así decirlo , en la sombra de la desgracia, en la reflexión sobre ella. Es decir en el hecho de que no se limite uno a sufrir, sino que se vea obligado a seguir considerando el hecho de que sufre. Yo cada uno de mis días interminables no solamente lo vivo en pena, sino pensando en lo que es vivir en pena un día detrás de otro.”( pag. 17)


Para Ainhoa.
Para todos mis amigos que ya han pasado por esto.

miércoles, 28 de mayo de 2008

CONFUSIONISMO ESTILÍSTICO



Una cosa que aprendí con mi madre y que he odiado desde pequeña es el momento “cambio de temporada” que implica vaciar el armario de un tipo de ropa para llenarlo con otro tipo de ropa. Es decir, un espanto de orden, limpieza y complicación espacial.

Lo primero que debo decir es que prefiero el cambio de verano a inverno que el inverso. Cuando tienes que guardar la ropa de invierno el problema del espacio no existe porque donde te han cabido 15 jerseys de invierno es obvio que van a caber sin problemas 25 camisetas guarreras, 3 bikinis ajados y 4 pares de sandalias roñosas. Es más…hago el cambio y pienso…” que ordenadísima soy y que poca ropa tengo”.

El cambio de invierno a primavera es el odioso. Primero, ¿Cuándo lo haces?. Hay gente muy entusiasta de la primavera, que en cuanto el 10 de abril hace dos días sol…guarda toda la ropa de invierno y aparece vestida de colores claros y sin calcetines…y hay otra gente que se aferra al dicho “ hasta el 40 de mayo no te quites el sayo”..que en pleno mes de junio va con forro polar. Da igual cuando lo hagas, siempre te vas a equivocar.

En fin, llega el día. Te pones delante de tu armario y empiezas a sacar ropa, y a doblarla y a guardarla de donde has sacado los 3 bikinis y las 20 camisetas..enseguida te das cuenta de que ahí no va a caber ni de coña, entonces decides prescindir de lo que no te has puesto…pero esto porque me lo regaló mengano, esto porque me recuerda a cuando fui a no se donde..y esto que pienso adelgazar para volver a entrar el invierno que viene..no tiras nada. La complicación espacial es el primer problema.

Luego viene el sacar la ropa de verano y darte cuenta de que es “muy” de verano, quiero decir que si has decidido hacer el cambio el 15 de mayo..quizás sea un poco pronto para ir en tirantes y sandalias de tiras. Y un año más llegas a la conclusión de que te falta ropa de “entretiempo”…bonito concepto. El “ entretiempo” es esa sensación térmica que te hace levantarte tiritando, ponerte botas y calcetines y coger abrigo…para luego a lo largo del día convertirse en calor, bochorno y sensación de ser un pollo asado. Muy desagradable. El entretiempo además puede producirse en sentido inverso…es decir, puedes salir de casa en tirantes y chanclas para a lo largo del día ser presa de una congelación progresiva que te lleva a llegar a casa y encender la chimenea, cocinar caldo y ponerte una bolsa de agua caliente para dormir.

Esta mañana para vestirme..he dudado como siempre..pero no entre ir de rojo o de azul…sino entre ponerme botas o ir sin calcetines….he salido a la calle y me he cruzado a gente con jersey de cuello vuelto y botas y otra gente sin medias y con sandalias…

…como dice mi amigo Marcelo…es época de confusionismo estilístico….una putada.