viernes, 13 de mayo de 2022

Tú me ordenas

 

«Es que lo haces todo mejor que yo» Le dice Isa Calderón a Lucia Litjmaer en el último episodio de deforme Semanal. 

Sé que en los últimos tiempos escribo, hablo y pienso mucho sobre cómo he cambiado a lo largo de los años. Hablo de las cosas que ahora me dan igual y antes me parecían un mundo, de las certezas que ya no tengo, me sorprendo pensando en todo lo que he aprendido con la edad, la experiencia, las desilusiones, las decepciones. Pienso en como ha cambiado mi pelo, mi cara, la ropa que me pongo. Veo el cambio en mis relaciones con otros y en como me tomo lo que hacen o dicen los demás.  Casi todo ha cambiado pero hay dos cosas que permanecen inmutables: mi capacidad para hostilizarme en unos pocos segundos y mi eterna sensación de que realmente no hay nada que haga bien, bien de verdad.   

No sé reflexionar sobre mi vida con la introspección densa y profunda de la protagonista del libro que estoy leyendo. No sé escribir como mis escritores favoritos.   No me acuerdo de los jingles de los anuncios de mi infancia. No recuerdo lo que estudié en la carrera aunque fui una alumna sobresaliente. No sé escribir con letra pulcra y manteniendo cierto código de colores en mi cuaderno de notas del trabajo. No sé combinar la ropa más allá de lo mínimo imprescindible para no parecer una mamarracha (y no siempre). No sé maquillarme. No conozco la vida de Britney Spears como mi compañera Elia. No sé imitar a una miss venezolana como mi compañero Jesús.  Cocino medianamente decente pero no hago virguerías. Se me olvidan las recetas. No sé poner la mesa elegante ni me acuerdo de ponerme pendientes, collares o anillos. No sé organizar eventos ni ponencias ni mesas redondas.Leo mucho, leo con criterio pero no sé escribir un artículo de dos mil palabras con un análisis sesudo y literario sobre lo que leo. No sé manejar excel a nivel experto y, si soy sincera, tampoco word. No sé restaurar muebles y tampoco sé coser. No soy buena para analizar una película y descubrir los entresijos y, y esto me da muchísima rabia, cuando miro un cuadro, lo conozco, lo he estudiado y sé lo que quiero contar, siempre me quedo a medio camino, como si recitara mi libro de arte de COU, ese en el que descubrí mi cuadro favorito de la historia del arte y por el que elegí estudiar Historia. No sé cantar, no sé pintar, no sé tocar un instrumento ni mantener ordenado mi cajón de la ropa interior. No sé escribir guiones ni textos comerciales ni poesía. Hasta hace nada me salían los renglones torcidos en los cuadernos con páginas sin pautar. No sé hacerme las uñas, recordar citas de autores que me encantan ni los diálogos de películas que me fascinan (Excepto Mary Poppins y La Princesa Prometida) No se hacer cuentas ni cálculos matemáticos. No sé hacer plantillas cuquis de instagram y ni siquiera soy capaz de recordar que tipografía utilicé en la última storie. Soy malísima haciendo presentaciones. No sé usar un taladro, cambiar un enchufe o manejar una motosierra, probablemente porque he mostrado cero interés en aprender pero siempre he querido saber colocar una estantería y sigo siendo incapaz. No estoy hablando del síndrome del impostor, ese que en el trabajo te hace creer que lo haces peor que los demás, que todo el mundo se va a dar cuenta de que no tienes ni idea. Esto es diferente, no es laboral, es personal. No pienso en qué cree la gente si no en lo que sé de mi misma. Me gustaría tener la certeza absoluta de ser buena en algo. No nivel experto ni digna de un premio pero lo suficiente para decir: «Eh, esto se me da bien. Sé de lo que hablo. Sé lo que hago, lo que estoy haciendo». 

Siempre creí que en algún momento algo se me daría bien, muy bien. Y, por ahora, ese momento no ha llegado. Se, además, porque tengo buena memoria que antes la tenía aún mejor, que mi cabeza era más agil y hacia más conexiones. Incluso creo que escribía mejor. Esto no ha sido por la edad, ha sido por la depresión.  Creo que ya no llegará ese momento en el que sea buena, de verdad, en algo. No importa. O sí. Todavía lo estoy meditando. Mientras lo decido me quedo con algo que me dijo A, «Tú me ordenas».

 Algo es algo, mi ropa interior es un caos pero a él, le ordeno. 

6 comentarios:

Marta dijo...

Pues te sentirás así, pero eres buena escribiendo post que siempre me hacen sonreir o pensar; eres buena recomendando libros y podcast y seguro que en muchas más cosas. Yo tampoco soy capaz de ver en qué soy buena yo misma, pero los que estén a tu alrededor seguro que localizan en qué otras cosas eres buena y seguro que son muchas.

Anónimo dijo...

Llevas 10 años publicando un blog con regularidad. Tía, eres buena

Anónimo dijo...

Cuál es tu cuadro favorito, el que te hizo estudiar arte? Se puede preguntar? Un saludo?

molinos dijo...

Mi cuadro favorito es Vista de Delft de Vermeer

Anónimo dijo...

Eres muy buena escribiendo lo que piensas y sientes. Es una maravilla leerte

Lo+ dijo...

Comparto la opinión de que eres muy buena escribiendo post, dando contenido y regularidad a este blog. Muy buena.
Y quizá la depresión influya en cómo te ves, pero lo que yo creo es que eres y has sido muy-bastante perfeccionista y eso os limita. La depresión hurta la poca positividad que os queda a los perfectos, así no hay nada que hacer...
En mi opinión, eres y has sido buena madre.( Por lo que nos has contado, digo). Y buena hermana, buena hija también....no te martirices, quiérete y perdónate los defectillos.