martes, 13 de abril de 2021

Nat y el empotrador alemán


Voy a empezar recordando, una vez más, que no estoy en contra de los libros malos. No estoy en contra de estos libros pero sí de las alabanzas en las fajas, de que se les den premios y, sobre todo, de que nadie se atreva a decir que son malos. No pasa nada, yo hago unos huevos fritos que son una birria y, por supuesto, no me dan premios ni nadie los halaga pero se pueden comer.  

Un amor es malo pero se puede leer. Y, por supuesto, hay a gente a la que le ha encantado, como a mí mis huevos fritos. 

Spoiler total.   

Un amor se lee fácil y es un crossover perfecto entre Helga descubre el amor en Jutlandia y Atracción Fatal con ambientación en el desierto almeriense.  ¿Difícil mezcla? Puede, pero no imposible en las manos de Sara Mesa que consigue unir las dos historias. O, mejor dicho, las agita pero sin que mezclen bien. 

Nat llega, acosada por algo retorcido y oscuro de su pasado, a establecerse en un pequeño pueblito, La Escapa (atentos a la sutileza del nombre del lugar). El pueblín, como somos españoles y todo tiene que ser intensito, en vez de ser pintoresco, con bonitas casas y verde... es un secarral árido y feo en el que Nat se alquila una casa espantosa, con un jardín asqueroso lleno de tierra reseca y un casero que es un cabronazo. ¿Por qué? Porque Nat ha venido a La Escapa y al mundo a sufrir. Ese es su plan de vida y tú, el lector, no lo entiende mucho pero en fin, a tope con las sufridoras que han dado grandes obras de la literatura. 

En el pueblín para nada idílico Nat conoce a Píter que, como cualquiera que ha visto pelis de sobremesa, sabe que es el personaje que está ahí para que parezca que se van a liar pero que luego resulta ser solo amiguísimo. Píter es hippie (ni un poblacho sin su hippie), lleva el pelo largo porque si no menuda mierda de hippie y hace vidrieras de colorines con cristales reciclados de la basura. ¿Queréis un tópico? Ahí está Píter para cumplir ese papel. Nat se ha alquilado la casa asquerosa porque no tiene dinero.  Lo que tampoco tiene  es muchas ganas de trabajar. Es traductora pero, chica, se pasa horas y horas mirando al infinito y no traduce. Lo intenta unos cuantos párrafos y luego lo deja porque a pesar de no tener dinero, no se le ocurre que, a lo mejor, haciendo un esfuercito y terminando la traducción, consigue dineretes. Ella está entretenida con su vida interior y su perrete, Sieso, que le ha traído el caserocabrón y que está un poco a su bola. Y ahí estamos, como en Jutlandia pero sin colores sobresaturados, ni vecinos bonachones ni buen rollo, aquí todo es un ir y venir de tierra requemada, gente que pasa de Nat y ella preocupada por si ha perdido su atractivo para los hombres cuando Píter no muestra el más mínimo interés en acostarse con ella. 

Un buen día llueve en el secarral. Cae la mundial y, por supuesto, la casa tiene goteras. 

Casero, arréglame las goteras.
Bah, aquí llueve poco.
Ya pero es que se está pudriendo el suelo.
¿Y a ti qué más te da si la casa no es tuya?
Ah vale. 

Porque Nat tiene una personalidad que se caracteriza por no ser una personalidad. No sabe lo que quiere, ni como lo quiere, no dice lo que quiere, no sabe lo que siente, no trabaja, no se cabrea, no se impone. Eso sí, desde su parcela roñosa, mira con displicencia   a los vecinos de al lado con sus hijos, su monovolumen y sus barbacoas. Ella es idiota pero eh, es misteriosa, no como los otros que parece que protagonizan el catálogo de Carrefour.  

Bueno pues Nat decide que, para las goteras,  comprará cubos más grandes y ya está. Un buen día el Alemán, que es un tipo del pueblo que no es alemán pero qué más da, le lleva unas verduras de su huerto y le dice que ese tejado es un desastre.  Por la tarde el Alemán vuelve arreglado pero informal y le dice a Nat «Puedo arreglarte el tejado a cambio de que me dejes entrar en ti un rato». Nat hace «mmmmm» mientras reflexiona sobre qué educadísimo es el alemán usando la expresión "dejarme entrar en ti». Le parece encantador que diga «dejarme entrar» como pidiendo permiso. Nat es una idiota fenomenal, de primera categoría. Lo piensa un poquito y dice que no le interesa y el Alemán se pira. Él no lo sabe, pero el lector sí porque para eso ha visto doscientas treinta pelis alemanas en Jutlandia, esto no va a terminar así. 

Y a la vuelta de publicidad eso es lo que pasa. A Nat le entra un nosequéquéseyo y se va a casa del Alemán y le dice que vale, que le «deja entrar». El Alemán se ducha, se van a la cama y tiene lugar un polvo meramente de mantenimiento para el Alemán y hasta luego, Mari Carmen. Nat ha cumplido su parte y el Alemán al día siguiente le deja el tejado niquelado. Todo bien. Pero no. Porque Nat, la idiota fenomenal, empieza a volverse un poquito paranoica, se pasea por su casa de un lado para otro: ¡Oh,  madre mía!

«Sieso la sigue con la mirada, pero no es una mirada limpia: parece haber un juicio tras sus ojos» 

Para mí, que el perro solo quiere que pare quieta pero...

¿Qué pasa después? Pues lo que tenía que pasar: que Nat se encoña después del polvo de mantenimiento y descubre que El Alemán es un empotrador de categoría monumental, así que se pasa las mañanas sin traducir y las tardes follando lo más grande con El Alemán. Todo va sobre ruedas: tiempo libre y sexo del bueno. Ella está muy muy flipada con el sexo aunque no sé yo si las dos entendemos lo mismo por buen sexo: 

«Desnudos, el uno junto otro, somo dos hermanos. Nat no tiene que perseguir el orgasmo ni arañar con desesperación en los bordes pidiendo clemencia para entrar en sus dominios»  

A mí es que me parece que sexo y hermanos maridan mal. 

Con el Alemán tiene un acuerdo fantástico, nadie ha prometido nada, nadie ha dicho nada pero ella se ha montado en la peli, en la atracción del planeta del amor y quiere que el Alemán le regale flores, le diga amoríos, la pida que se quede a dormir con ella, le cuente su vida... ella quiere el cofre completo con la experiencia Amor intenso y no se da cuenta de que lo que le ha caído del cielo es el pack Sexo plenamente satisfactorio sin complicaciones. El Alemán que sí que se ha leído las instrucciones y la letra pequeña del pack, no se hace líos y ahí está cumpliendo y disfrutando. Aunque empieza a disfrutar menos porque Nat, idiota fenomenal, se pone muy pesada, hecha una plasta. Un día le pregunta «¿te gustaba yo desde el principio?» y cuando él le contesta siendo completamente sincero que no, ella se ofende muchísimo. Nat, hay cosas que no hay que preguntar nunca. Luego se mosquea cuando se entera de que el nombre de la gata del Alemán se lo puso su exmujer, ¿Cómo? ¡Qué tiene exmujer? ¿Cómo? ¿Qué un tío de más cuarenta años no es virgen, ha tenido otras relaciones y no ha descubierto el buen sexo conmigo? Nat está indignada porque ella además del pack Amor intenso sufre el síndrome de la descubridora del "diamante en bruto". Eso que le pasa a bastantes mujeres cuando encuentran a un tío de más de cuarenta años soltero y en vez de pensar que el tío pasa de relaciones creen que es que él no ha encontrado nunca a nadie como ella y que ella es la que ha descubierto esa joya que va a hacer ahora brillar como nadie.  

Nat, la idiota fenomenal, se transforma en una desquiciada. Pero una desquiciada que te da como vergüenza ajena, quieres pasarle la manita un poco por la cabeza y decirle: ale, ale, tranquila... y darle una tortillita francesa de tranquimazines y acostarla a dormir la paranoia.  

Cuando el Alemán consigue trabajo de ayudante de topografía, se indigna. "¿Pero tú has estudiado?"... no olvidemos que Nat es una snob de tomo y lomo, y el Alemán le dice que sí, que estudió Geografía. Y a Nat le parece mal, claro que sí. Ella se había montado su peli de descubro al gañán de pueblo y lo pulo y resulta que ni es gañán, ni de pueblo, ni necesita que nadie, y menos ella, lo pula. 

Con este nuevo trabajo se ven menos y en vez de verse follar y cenar, se ven, cenan y follan y a Nat esto, por supuesto, también le parece fatal. ¿Qué pasa? ¿Ya no la desea tanto? ¿Prefiere comer al sexo? Esto es de primero de relaciones, la urgencia brutal por follar se va acallando porque sino sería imposible vivir, pero en fin... a estas alturas ya has comprendido que Nat no tiene arreglo. 

Nat  va a su casa a deshoras, se agobia pensando que se está liando con la chica de la tienda, le espía en el pueblo que trabaja, le agobia con mil preguntas, el kit completo de "quiero que me digas que me quieres a mí sola, que soy lo más mejor del mundo mundial pero sin tener que preguntártelo y quiero que no hagas nada más que pensar en mí, mirarme, estar conmigo, desearme". 

El Alemán, que es el único personaje de todo el libro con un mínimo de coherencia y mucha paciencia, llega un día en que después de que ella le monte otro show, le dice: lo dejamos, estoy un poquito harto de tu acoso. Y Nat se desquicia, llora, grita, se va a casa y se acuesta y los vecinos de Carrefour le llevan infusiones y Píter le dice que a lo mejor se está poniendo un poco tremenda. Llora más, le da la turra al alemán por teléfono y éste con buen criterio pasa de ella, llora más. Sigue sin trabajar, claro. 

Esto está quedando largo. 

Un buen día consigue levantarse de la cama, se va a dar un paseo pensando muy fuerte y sufriendo aún más y cuando vuelve el perro sarnoso ha atacado a la hija de los vecinos.  Vuelta a encerrarse aunque todo el mundo le dice que tendría que salir a disculparse. Al final sacrifican al perro sieso aunque ella no quería y todo el pueblo la odia un poco por intensa y brasas. Luego a todos se les pasa, llega Navidad y ella otro día sale de paseo a casa del Alemán, se sienta como un personaje de anime en el porche de su casa y pasa horas allí, bajo el frío, el sol, la lluvia y haciendo pis en los arbustos hasta que llega él. Él llega, la deja entrar, ella dice cosas y piensa cosas y se pira pensando que ya no le gusta. 

Fundido a negro. Nat se ha ido a vivir a otro pueblo, a otra cosa más barata y no tan cutre y piensa que aquello que la llevó a La Escapa es el principio de su historia. ¿Qué es "aquello"? Pues nunca lo explican bien pero en resumen: robó algo en su oficina, la perdonaron pero no pudo soportar que la perdonaran y se piró. 

Para cuando llegas al final y comprendes la inmensidad de la idiotez de Nat, crees firmemente que lo que robó, la idiota fenomenal, fue una grapadora para hacerse la interesante. 

A Un amor le doy 3 Pamplonas. ( Siendo 5 Pamplonas el máximo en la escala del horror) 

26 comentarios:

andandos dijo...

Gracias, no lo leeré. En Sieso hacen, entre otras cosas, un queso muy bueno.

Un abrazo

concha_ea dijo...

Jajaja. Lo leí en su día y estando de acuerdo contigo nunca habría hecho un resumen con tal sentido del humor. Y más apropiado. Enhorabuena!

Bárbara dijo...

Me encanta la vara de medir, me has levantado la sonrisa. Los Pamplona, nueva referencia estilística. Gracias por el aviso.

Di Vagando dijo...

A ver, pero quién es Andreas, q aparece al final? el alemán?

Y lo q no nos cuentas es cómo está escrito, q es lo q importa (lo q NáN llamaba, te acuerdas, "fulguraciones"). ¿Tiene ideas, tiene voz, tiene una manera de estar en el mundo diferente?

Duda: un empotrador q no lo muestra en el primer polvo y luego sí? (mmmm rrarro rrarro). Lo del rudo leñador para follaje es un mito q ya lo vimos en Mellors, el amante de Lady Chaterley, bajo la lluvia. Q luego tb leía... todos leen.

Y muy fan de los packs de experiencia "amor intenso" vs. "sexo satisfactorio sin lío". Me he reído mucho. Creo q deberíamos montar una serie de packs, hay más... :)

Hugs darling

di

Viñu dijo...

La cuestión, es que me lo pasó y recomendó una amiga, cuyo criterio tengo muy en cuenta. Cuando lo terminé, que no se porque no lo dejé, supongo que porque es corto, me preguntó mi marido por él y le dije que era todo un absurdo de una mujer que se iba a un secarral, no se sabía porqué y cuando lo sabías, aún te lo explicabas menos. Que no sabías que hacía allí, ni le encontrabas explicación a como se comportaba y que estaba bastante p'allá. En fin, que no le he dicho a mi amiga, que me parece un truño, porque no me ha preguntado, pero me pasó dos novelas más de la misma autora y se las he devuelto sin leer.

pijacosadora dijo...

Solo una duda, Andreas es el Aleman?
Gracias por evitarnos leer semejante despropósito

mgsay dijo...

Tengo que reconocer que disfruto infinito on tus despellejes, hasta el punto de desear que te “cuelen” un truño de estos de vez en cuando. También disfruto y sigo mes a mes tus lecturas encadenadas, de las que saco estupendas recomendaciones. Pero un rato de risas como este, es una gozada!!

Asun dijo...

Gracias, gracias mil por tus reseñas de libros malos con las que me río tanto. Gracias por ahorrarme tanta pasta y tiempo, sobre todo tiempo. Lo siento por ti que te tragas esos truños. Cuando quieras te invito a café con pastas para resarcirte.
Besos!!

Rita Turza dijo...

Gracias infinitas por esta reseña, pensé que era de otro planeta porque como bien has dicho, nadie se atreve a decir que este libro es lo que es. A mí tampoco me gustó y alrededor todo el mundo hablando maravillas de este libro y de los otros libros de la autora.
También leí 4x4, quise pensar que era yo, que no conectaba pero ya veo que no.
Gracias. Gracias y gracias.

Anónimo dijo...

Jajajja. Hoy precisamente tengo un cabreo importante porque quiero el pack completo y me dan sexo sin compromiso. Así que gracias a tu post me he sentido un poco Nat, y me he dado cuenta entre carcajadas de que es mejor no ponerse intensa cuando pasan de ti. Gracias Molinos, no puedo parar de reírme de mi absurdez y descuida, no compraré el libro, a cuya autora para más risotada, venera el wue me ha estado chuleando.

Lara del cofre dijo...

Me partoooo!! Me alegro que de vez en cuando leas trucos que te inspiran estas reseñas. Lo de "polvo de mantenimiento ", buenísimo! Y gracias por la no recomendación!!

Anónimo dijo...

¡Jooo, es que te salen redondos los despellejes literarios!.
Como te queremos por ahoraranos el perder el tiempo con estas lecturas. Me he reido un montón, mil gracias. Lo de 3 Pamplonas ya te da la pista del truñaco que es.
Me encantaría que leyeras "Panza de burro" y comentes aquí o en Goodreads que te parece.
Besos desde valencia
SASADOGAR

Patricia dijo...

Me he reído a gusto.
Te pediría que por favor te leas Normal People, porque de ahí puedes sacar oro puro. O También Esto Pasará, que tiene potencial. Pero seguro que ya los has leído y me perdí ese post.

molinos dijo...

Gracias a todos.

A ver, sobre Panza de Burro ya escribí en el blog, a mí me gustó bastante. No me enloqueció pero me gustó y me pareció un ejercicio literario brutal con esa capacidad para trasladar la oralidad a la página. La historia flojea más pero me gustó.

Sobre Sally rooney no he leído Normal People, pero leí y despellejé aquí en el blog Conversaciones entre amigos que era infumable.

Anónimo dijo...

Lo leí este verano y sentí las mismas ganas de sopapear a la niña que tú. Y me dije por enésima vez: literatura patria actual pasando. Alguna excepción habrá, lo sé, y no me pondré estupenda, pero hay taaanto por leer y disfrutar que para qué arriesgar.

Eso sí, leí una entrevista de la escritora en la que recomendaba libros y oye, mano de santo: Elizabeth Taylor y Hebe Uhart. De las de meñique me corto y genuflexión. Palabrita. O de como saber leer y bien no te hace escribir mejor. Para maldición mía. Encima eso.

Marga

Alejandro Linero dijo...

¡Como son de divertidas sus críticas!

Anónimo dijo...

Pues mil gracias, lo tenía en mi lista. Lo acabo de leer estupendamente resumido y parece que más divertido

Unknown dijo...

El libro me ha encantado se nota que no has vivido nunca en un pueblo

Anónimo dijo...

a ver, a ver, que en tu crítica hay un error gordo: las tortillas de trankimazines nunca son francesas, son sólo tortillas de trankimazines. ....porqaue, no sé, una tortilla de calabacín y trankimazines como que no. ...y de alcachofas y trankimazines.....?. La única variedad posible sería una tortilla de marihuana -que da un toque provenzal- y trankimazines, pero a lo mejor sólo es recomendable para meterse altgo de proteína precia a la hibernación.

....aunque a la pava esa del empotrador que mea en los arbustos una hibernación le habría sentado muy bien.

Marta G. dijo...

Ja, ja, después de tu reseña, está claro que no tengo tiempo que desperdiciar en la tontuna de Nat.
A por otro de la lista! Me encantan tus recomendaciones y tus "desrecomendaciones" aún más. Gracias!!!

Ana dijo...

Graciasss mil, qué risa!, Y mi admiración absoluta por ser capaz de leerte este truño. A quién se le puede ocurrir q la idea de sexo y hermanos es buena, Que despropósito!, Y xq tiene que mear en los arbustos? Xq???

Elena Rius dijo...

Se agradece que nos ahorres caer en el error de leer estos truños. Aunque hay que decir que yo soy muy, pero que muy cauta con los autores que los críticos ponen por las nubes, y más si se trata de autores hispánicos: ahí ya ceden a la presión del departamento de prensa de la editorial y/o al consabido amiguismo. A veces caigo, claro: prueba de ello es que intenté leer Gente normal de Sally Rooney y lo dejé a la mitad, de puro desinterés.

Anónimo dijo...

Suelo leer tres o cuatro post tuyos seguidos. Y ahora me encuentro con el que hablas de UN AMOR de Sara Mesa. ¿Cómo pueden llamar a eso un buen libro...? Me alegro de que una persona con tan buen criterio como el tuyo dé su opinión, favorable o no, sobre libros leídos.
A veces me encuentro con libros que no he leído sobre los que opinas y nunca me defraudas. En este caso lo leí a finales de año y sí, coincido contigo, me pareció un horror.

Eva Mª. Serra dijo...

Gracias por tu mirada, me lo he pasado de cine!! jajaja

Anónimo dijo...

Fantástica comedia; absolutamente tronchante!
Anónima Marta

Ángela dijo...

Gracias por el aviso, justo a tiempo.
Me lo regaló una amiga por mi cumpleaños y al día siguiente publicaste esta entrada. Lo he cambiado por "Regreso al edén", de Paco Roca, seguro que he salido ganando.
Por cierto, me gustó más "La casa", pero los dos son muy recomendables (los libros de Paco Roca, "La casa" en homenaje a su padre y "Regreso al edén" a su madre. Retrata a esa generación con una sensibilidad emocionante.)