lunes, 12 de agosto de 2019

Porqué hay que ver Así nos ven

¿Qué harías si un día llegas a casa por la noche y tu hijo adolescente no aparece? ¿Qué harías si, horas después, descubres que tu hijo no está de juerga, ni con sus amigos, ni borracho en una esquina sino detenido en comisaría? ¿Qué harías si al llegar descubres que llevan interrogándolo horas, sin abogado, sin ser acompañado por un adulto? ¿Qué harías si no entiendes nada? ¿Qué harías cuando descubres que el sistema está en tu contra? ¿Qué harías cuando el sistema te pasa por encima y destroza a tu hijo y a tu familia? 

Hace días que vi Así nos ven la  serie de Netflix que narra la historia de los cinco de Central Park y no dejo de darle vueltas. En 1989 cinco chavales,  con edades comprendidas entre catorce y dieciséis años, fueron acusados de violar y golpear a una joven corredora en Central Park. Acusados sin pruebas o con pruebas amañadas fueron condenados a entre seis y trece años de cárcel. En 2002 sus condenas fueran anuladas cuando el verdadero culpable, confesó el crimen. 

Es una serie sobre racismo, sobre injusticias, sobre esos críos y sus vidas destrozadas por el sistema, por la prensa, por la opinión pública y va también, si tienes hijos, sobre ser padres. 

Viéndola no dejaba de preguntarme qué hubiera hecho yo. Nada mejor que ellos, puede que alguna cosa peor, pero eso es lo de menos. Lo que me inquietaba viéndolo, lo que no me dejaba casi respirar mientras asistía a su desastre, era acercarme, aunque fuera muy de lejos, a lo que esos padres sentirían, sufrirían. Que tu hijo sea un criminal, reconocer que es malo, tiene que ser terrible porque todos, absolutamente todos, creemos que nuestros hijos son buenos y nos resistimos como gato panza arriba (me encanta esta expresión) a reconocer que puedan ser malos que puedan hacer algo malo,  pero vivir con la certeza de que tu hijo está sufriendo un castigo injusto y terrible sin que tú puedas hacer nada tiene que ser aún peor, es terrorífico. 

Enseñas a tus hijos a ser buenos chicos, a no meterse en líos, a evitar el peligro, a que si te portas bien estarás a salvo, les dices que las leyes nos protegen, que el sistema está para algo y de repente todo eso en lo que creías, todo aquello que sustentaba tu realidad se desmorona dejando a tus pies un vacío inmenso en el que te precipitas sintiendo que no tienes asideros para poder ayudar a tus hijos. No soy capaz de imaginar la enormidad de la angustia de esos padres sintiéndose culpables por haber engañado a sus hijos en su educación, por el descubrimiento de que la certeza de sus principios era falsa y por su impotencia para poder ayudarlos. En la serie queda muy bien retratado como cada una de las familias se enfrentó a la situación, cada uno como pudo, aguantando la respiración o boqueando buscando aire hasta asfixiarse, peleando o rindiéndose, esperanzados o desesperados, convirtiéndose en descreídos o buscando refugio en la religión. 

La vida de esas familias estalló en mil pedazos porque a la angustia por la injusta condena se sumó también la acusación popular: hubo mucha gente que creyó que eran violadores, que pidió que los condenaran a muerte (Donald Trump pagó un anuncio a todo página en el New York Times pidiendo que los condenaran a muerte) y que durante años y años marginó a esas familias, a esos padres, a los hermanos. 

Las vidas de esos chicos se perdieron entre rejas, entraron siendo críos aterrorizados y salieron siendo adultos heridos. En un especial de Oprah Winfrey en el que los entrevista son las dos cosas a la vez: críos asustados y hombres heridos. Percibes su fragilidad, su miedo. Son piezas de porcelana rotas y vueltas a pegar que temen volver a romperse en cualquier momento. 

Lo que más me impactó, sin embargo, fue ver en sus ojos, en sus gestos, en sus miradas un reproche: Papá, mamá ¿por qué no me ayudaste? Uno de ellos incluso culpa a su padre de todo lo que le ocurrió, opina que fue un cobarde, que le falló tanto que jamás podrá perdonarlo. Les entiendo, eran niños y seguirán siéndolo para siempre. Pero yo pienso en los padres, en como te sientes teniendo hijos y en como hay cosas que siempre ocurren por primera vez y para las que no estás preparado. Imagino a sus padres aterrorizados, incrédulos, asustados y, a la vez, teniendo que fingir que sabían que hacían, que de verdad creían que todo iba bien, que se solucionaría. Los veo en la serie desbordados por la situación y ellos también parecen niños. Yo lo sería, no sabría qué hacer. Y, a veces, me siento así con mis hijas. Pasan cosas nuevas, situaciones que no sabía que ocurrían y frente a las que no sé cómo actuar aunque finjo tener todo controlado. A lo mejor esto solo me pasa a mí, a lo mejor el resto de padres del mundo lo tienen todo clarísimo siempre pero yo, sinceramente, la mayor parte del tiempo improviso confiando en que todo vaya bien ,como hicieron esos padres.

Hay que ver Así nos ven aunque tengas que ir parando de vez en cuando para mirar por la ventana y pensar: «por ahora, estamos a salvo, todo va bien» antes de volver a surmergirte en «qué fácil es que todo se desmorone». 


10 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Sí, para reflexionar.

Besos.

Anónimo dijo...

Corrígeme si me equivoco, se trata de qué harías si crees que tus hijos son culpables. Yo no tengo hijos, no puedo opinar, pero recuerdo una conversación con mi madre sobre el caso del pederasta de ciudad lineal. Un caso en el que tu hijo es culpable de unos hechos horrorosos. Mi madre dijo que lo mataría ella, que le llevaría algo envenenado a la cárcel y lo mataría. Me gustaría (con tu permiso) que quien tenga hijos me dijera que haría en un caso así

molinos dijo...

Anónimo, te corrijo, esto no va de qué harías si tus hijos fueran culpables de hechos horrorosos. Estos chicos eran inocentes, la policia lo sabía, la fiscal lo sabía y manipularon todo para que fueran declarados culpables: se les interrogó sin abogados, sin la presencia de un adulto, se les pegó y se les obligó a confesar que ellos mismos y los otros (NI SIQUIERA SE CONOCIAN ENTRE ELLOS) habían hecho cosas que no eran. Eran inocentes.

Yo no sé que haría si mis hijas fueran culpables de un crimen terrible y no es el tema de mi reflexión.

Amapola si ves la serie ya me contarás.

Vesper dijo...

Gracias. He visto la serie después de que hablaras de ella en Twitter y no me la despego. A ratos he tenido que pararla porque no la soportaba, pero me parece una serie imprescindible. Y coincido con la mayor parte de lo que escribes sobre cómo la situación afecta a las familias.

Yoenelmundo dijo...

Justo ayer terminé de verla. Impotencia, incredulidad... algo de miedo. Nos creemos a salvo en nuestro sistema "justo"... pero y si no lo es? Y cómo ayudarles? Cómo seguir adelante viviendo algo así? La serie me ha impresionado mucho, mucho.

Pablo dijo...

Es el mismo argumento que el de "los cuatro de Guilford", en la peli de "en el nombre del padre". Lo que más me impactó de esa película era exactamente lo mismo; que no era un guión inventado por alguien, ¡que fue algo que había ocurrido de verdad!.

Anónimo dijo...

Yo soy una paranoica internacional, y tiendo a pensar las cosas de manera kafkiana. Veo el encadenamiento de errores o la maldad ( usando supuestamente el estado de derecho, como en este caso) como algo probable y desde luego no tan excepcional como quisieramos. Por añadir pelis, Missing, la peli del golpe de Pinochet, va de eso tambien. Caso real. La peli se centra en el padre cayendose del guindo. Y a pesar de todo, a pesar de mi pesimismo, estas historias, que confirman mis temores, me descomponen. Una lo que desea es que le digan que es una gran paranoica y que esas cosas no pasan. No se si tengo moral ahora para ver esos hechos reales. Ay. Buenisima reflexion Molinos, y disculpa la chapa previa. Terror absoluto me daria algo asi teniendo hijos.

m dijo...

Hola,
Yo no he visto la serie, pero me la apunto. Necesito un tiempo para verla porque he terminado Chernobyl y necesito algo más, digamos, ligero.
A la pregunta del primer anónimo, tengo dos hijos varones, no sé, sinceramente qué haría. Yo hay puentes que ni construyo en mi imaginación por lo horribles que son, de pasar, tampoco creo que pueda ahora imaginar qué haría, la verdad.
Y sobre la impotencia de no poder cumplir nuestro "todo va a ir bien" y que no se cumpla, creo que tod@s intentamos hacerlo lo mejor posible, que buscamos lo mejor... luego el tiempo y nuestr@s hij@s juzgarán.
Molinos, no creo que te consuele, pero el club de improvisadores es más grande de lo que pensamos ;)

Anónimo dijo...

Me gustaría seguir tu recomendación y ver la serie, pero no tengo el momento para ello. Estoy pasando por una situación personal dura y debo protegerme.

Entré a comentar por agradecerte a ti, Molinos, tu blog, tan amplio en contenidos, ameno e inteligente, y a los que comentan, con ese buen nivel intelectual. El blog mejora aún más con esos comentarios tan acertados y enriquecedores ( no lo digo sólo por hoy) y quería agradecerlo.

Buen día!
Enja

molinos dijo...

Ena, un abrazo, siento muchísimo que estés pasando un mal momento.