miércoles, 24 de enero de 2018

Los hilos de twitter y los muebles de IKEA


Una enfermedad muy contagiosa llamada "hilos" está tejiendo una tela de araña cada vez más tupida dentro y alrededor de twitter. Los hilos cruzan las conversaciones, atraviesan la información capturando las historias en ridículos envoltorios de tres, cuatro o veinticuatro mini mensajes. Envoltorios dulces, fáciles de tragar, de digerir y olvidar. No importa el tema. Da igual que sea una noticia política importante, una historia trágica, un acontecimiento histórico o una anécdota humorística. Los párrafos, los textos de más de doscientos caracteres, los artículos, la estructura de presentación, nudo y desenlace, el contexto, el tono, las conclusiones, todas esas cosas, necesarias, importantes y vitales para contar algo agonizan al borde de la extinción ahogadas en una maraña de hilos que, la mayoría de las veces, no se siguen más allá del tercer tweet. 

¿Qué nos ha pasado? ¿Qué nos está pasando? De niños no  nos cansamos nunca de leer buenas historias, "sigue un poco más" le decimos a cualquiera que nos cuente un cuento, pedimos detalles, información, contexto. Lo queremos saber todo y que nos lo cuenten bien. Por supuesto que no todas las historias, ni las informaciones, ni los escritores, ni las noticias merecen la pena pero ¿por qué ya nadie se molesta en salir del bar que es twitter para irse a casa de aquel que sabe que cuenta buenas historias? ¿Porque nos conformamos con los tres titulares en la barra de twitter y no nos vamos a casa, al blog, de nadie? ¿Por qué sólo flirteamos pero nos nos enamoramos? 

Antes de ayer Hombre Revenido, uno de mis primeros amigos en internet, arrasó twitter contando la historia de Kenzaburo Oé y su hijo. Lo hizo en un hilo maravilloso, bordando a mano una historia preciosa y conmovedora, dosificando la información, la tensión y la emoción. El público en el bar de twitter se lo agradeció entusiasmado y yo me alegro infinito porque Hombre Revenido es un tipo inteligente, divertido y un fantabuloso contador de historias. Lleva más de diez años elaborando historias en su casa, en su blog, pero nadie (solo unos pocos irreductibles) se pasa por allí y me da pena y rabia porque allí está todo su talento. 

Las historias tienen unas dimensiones, un volumen, una presencia, un entorno y un ritmo. Son algo más que su superficie, siempre esconden detalles. Cada una de ellas es diferente y el trabajo del buen contador de historias, ya sea periodista, bloguero, opinador o escritor es pulirlas, desentrañarlas y ponerlas al alcance del público. En mi opinión, pulirlas no significa desintegrarlas hasta convertirlas en un esqueleto simplón moviéndose a un ritmo sincopado. La información no puede ser un mueble de Ikea desmontado.  Algunas historias, casi todas, son un cuadro de Escher y no deberían ser jamás una estantería Billy.

La calidad, el oficio de un comunicador, de un periodista, de un contador de historias debería medirse por su capacidad para sacarte del bar de twitter y llevarte de la mano por el laberinto de Escher sin que te pierdas. De una buena historia hay que salir revolcado, agitando la cabeza y diciendo "vaya, no tenía ni idea de esto, me ha hecho pensar".  Una estantería Billy se olvida nada más verla, cualquiera puede montarla. 

Ojalá volvamos a pasear por los laberintos. Ojalá siga quedando gente que nos cuente historias despacio, con calma, detalle y melodía y no nos quedemos solo con el ritmo sincopado y simplón de  los montadores de estanterías Billy. 


10 comentarios:

HombreRevenido dijo...

Primero, muchas gracias por los buenos deseos. A mí me gusta contar mis chorradas, lo lean 10 o 10.000, el número es lo de menos. Imagino que eso es la vocación.

Y después, estoy de acuerdo con eso de que las historias tienen su propia música. No hay un método con el que uno esté a salvo, hay que trabajarlas, arriesgarse, exponerse.

Lo mejoro de los hilos es que la gente los lee. Espero que esto sirva para que pierdan el miedo a los "tochos" de 5 párrafos. Poco a poco.

Máximo dijo...

La solución en tu post anterior

Anónimo dijo...

Yo sigo al mono por ti, Moli, y mencanta. Es de chapeau.
Boticaria pocimera

Raquel T dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

No a Twitter. Tengo cuenta, pero no lo uso. Me parece de uso modernamente complicado (#, @), poco eficaz.
El lugar delos escritores se encuentra en otros lares.
No me gusta Twitter.

Anónimo dijo...

Demasiados temas, poco hilvanados y mal vinculados, en tu post. Desde el cariño y la admiración. Podías haberlo elaborado mejor, y lo sabes.

Buen día!

Anónimo dijo...

Yo conocí a Hombre Revenido por Moli y me encanta! Un gran descubrimiento! También soy de Huesca y sueño por conocerlo... ahí queda eso!

HombreRevenido dijo...

Anónimo/a, por mí que no quede.
El día que quieras te invito a un café.

Mi dirección de email es: academiadechimpances(arroba)yahoo.es

Carmen J. dijo...

Es como dices. En cuanto a Hombre revenido, es un respiro en un tuiter cada vez más envilecido.

El primo del Chicodelaconsuelo dijo...

!!!! pero qué haces insensata!!!
se nos va a llenar la academia de gorilas
que se propasarán violentamente
con los monicos apacibles
que desde antaño la frecuentamos!!

Guesconsinman ven a salvarnos!!