lunes, 15 de enero de 2018

Dorothy Parker y el metro de Madrid

—What, then, would you say is the source of most of your work?

—Need of money, dear. 

                                                                         Entrevista a Dorothy Parker. 1957 


Desde 1919, año de creación del Metro de Madrid, hasta 1984 solo las mujeres solteras podían ser taquilleras en el Metro de Madrid. Si se casaban tenían que dejar de trabajar, las echaban y sólo podían recuperar el trabajo si enviudaban. 1984 es antes de ayer. 

No sé en qué momento de mi vida decidí que iba a trabajar. Ahora puede parecer una obviedad pero cuando yo era pequeña, adolescente, la mayoría de las mujeres que conocía no trabajaban fuera de casa. Eran amas de casa, criaban a los niños, cuidaban la casa. Mi madre, licenciada en Geológicas y  profesora antes de casarse, no volvió a trabajar hasta los años noventa. Yo siempre pensé en trabajar, ese era el plan, estudiar algo que me gustara o interesara y luego buscar trabajo. Recuerdo terminar la carrera y empezar a agobiarme buscando un trabajo, el que fuera. De una carambola en otra terminé trabajando en lo que trabajo ahora y nunca jamás he pensado en dejarlo. Bueno, miento. Ahora mismo fantaseo cada semana con que me toque el euromillones, dejar de trabajar y dedicarme a tener una pequeña librería y viajar. 

Nunca pensé en casarme y que mi pareja me mantuviera o para que no suene tan mal, él diera el soporte económico a nuestra familia. Nunca lo pensé y una vez casada jamás lo consideré. ¿No lo hice porque no estuviera convencida de la solidez de mi relación? No. No lo hice porque me daba pánico la falta de independencia. Trabajar, ganar tu propio dinero, te hace independiente. Depender de otro te hace vulnerable y dependiente, aunque sea amor verdadero. 

Yo, como Dorothy Parker, trabajo por dinero y creo que las mujeres tenemos que trabajar por dinero, no por realizarnos, empoderarnos (una palabra espantosamente cursi) o conocer mundo, tenemos que trabajar porque la independencia económica, el ser capaz de cubrir tus necesidades vitales es lo que te permitirá, a lo mejor, realizarte, empoderarte, conocer mundo y quién sabe si ganar un Premio Nobel, escribir una obra maestra de la literatura o dedicarte a hacer pasteles de manzana sin lactosa. 

Pienso en esas taquilleras del metro de Madrid. Tenían un trabajo en los años veinte, treinta, cuarenta, un trabajo porque el que ganaban un sueldo por la actividad que desempeñaban y al casarse lo perdían. Pasaban de ser alguien a ser de alguien, de ser indpendientes a ser dependientes. ¿Por qué? Porque sí, por casarse. Ahora, en muchas ocasiones, ese cambio no es automático pero ¿cuántas mujeres dejan de trabajar cuando tienen hijos? Lo dejan o las invitan muy fuerte a dejarlo. Las invitan las empresas, los jefes, unos horarios absurdos, la falta de guarderías, el machismo que considera que una mujer trabaja para entretenerse hasta que tiene una familia a la que dedicarse...y también sus parejas, su entorno y esa mierda de mística maternal que pulula por ahí y que dice que si tienes que elegir, elige siempre la maternidad a tiempo completo porque no hay nada como la familia. Y que una mujer es más si tiene hijos. 

A mis hijas les digo que no se casen y que trabajen siempre. «¿Y si nos toca la lotería y somos millonarias? Entonces podéis dejar de trabajar pero, si no tenéis suerte con el azar, recordadlo siempre no dejéis de trabajar nunca» También les digo que no salgan jamás con un hombre que lleve gorra de visera plana porque nunca se ha visto nada inteligente debajo de esas gorras pero espero que si tienen que elegir un consejo para no seguir, sea el de la gorra y no el del trabajo.  


25 comentarios:

rayuela dijo...

Mira la película An Education. Muy en la línea de lo que comentas. En un momento determinado, una persona que toda su vida ha soñado con ir a la universidad, se acaba planteando para qué, por qué,... cuando ha conseguido a alguien con quien casarse y que la mantenga.
La película no tiene desperdicio.

molinos dijo...

Rayuela, la vi en su día y me pareció terrible. Gracias por recordármela. Terrible por eso, no por la película que estaba muy bien.

Anónimo dijo...

¡1984! Madre mía.

Lo hemos hablado muchas veces. La independencia económica es fundamental. Mi madre me lo grabó a fuego y a ella a su vez la suya. Y yo espero grabárselo a los míos.

Anónimo dijo...

Ups, se me olvidó firmar antes. La de ¡1984! era yo.

Anijol76

Anónimo dijo...

Contesto, a riesgo de que se me malinterprete...

Yo estudié mi carrera, me dieron una beca Erasmus y después de terminar mis estudios me quedé en el país trabajando en la universidad. Siempre me interesó la enseñanza, y trabajé mucho, muy contenta y muy valorada. Entretanto me casé y seguí en mi puesto de trabajo varios años, hasta que decidimos volver a España. Cuando me quedé embarazada de mi primera hija( al llegar a España) ni me planteé volver a trabajar. Yo había dejado a mis alumnos en ¨buenas manos¨ y para mí la maternidad era una etapa importantísima y muy plena. Después tuve más hijos y mucha dedicación a ellos, a la familia y a mí, por supuesto. No he vuelto a trabajar fuera de casa. No lo necesito para vivir ni me siento dependiente en absoluto (no nos pedimos cuentas de gastos)

Seguramente mi vida es una versión de la de las mujeres del siglo pasado pero con un matiz: por elección y con unos estudios y una trayectoria profesional diferente.

En muchos países de Europa, cada vez se valora más esta opción, pero aquí en España es algo que está mal visto, incomprendido y rechazado.

Cada uno, adelante con su opción, y si es voluntaria yo me quito el sombrero!
Un saludo, y gracias por abrir la caja de pandora...

Anónimo dijo...

"No lo necesito para vivir ni me siento dependiente en absoluto (no nos pedimos cuentas de gastos) "

No te sientes dependiente, pero lo eres, porque dependes para comer, vestirte, y tener una casa de la persona que está pagando todo eso. A no ser que tuvieras tú tu propio dinero (herencia, euromillones...). El contrato de matrimonio en gananciales te da cierta protección, de todas formas.

Marta dijo...

En palabras de mi abuela de 93 años :"qué bien estáis ahora que hacéis lo que VOSOTRAS queréis". Y se refiere, claro, a la independencia económica, a la salud reproductiva, a los anticonceptivos, al divorcio, etc. Pero todo eso, absolutamente todo, depende de que tengas un trabajo (para comer, para vivir, para viajar, para comprarte los condones o la píldora, para elegir si te juntas o te separas... para T O D O). Si no, por muchos derechos reconocidos que tengamos, seguiríamos siendo esclavas (niñera/cocinera/fregona/prostituta, porque el que paga manda).

Ezu dijo...

cuando tenia 20 años mi abuela se dio cuenta que sus dos nietas estaban estudiando para ingenieras, con una convicción de alguien que ha vivido y sobrevivido, siempre nos dijo hagan lo que que las haga enteramente felices, vivan y nunca se limiten, yo lo he llevado a cada aspecto de mi vida, mi profesión, mi trabajo, mi matrimonio y mis hijos. Creo mas en la capacidad de crear mujeres fuertes capaces de enfrentar cualquier decisión con determinación,sea una profesión un matrimonio o quedarse en casa para criar a los hijos, la diferencia es la libertad de tomar la decisión.

Anónimo dijo...

Como siempre cuanto mas avanzado esta un pais y su politica conciliadora mas libertad para la mujer en cualquier circunstancia. He vivido en Suecia, ahi se tienen hijos a los 20, en la carrera a los 30, con la siguiente pareja y cuando te sale de la brenca basicamente. Casada o soltera. ¿ por que? ¿ porque todo esta legislado para proteger a la mujer en cualquier corcunstancia. Viuda, soltera, trabajadora. Todo esta ideado para procrear quien quiera o disfrutar del tiempo libre. España es muy deprimente en ese sentido. Yo he currado muchos años en la tele y no es que quisiera tener hijos o no. Es que todo se lo comia mi trabajo. Ñam. Si hubiera dado con un hombre que me mantuviera, creedme, le iban a dar por saco a las revisiones de guion a la 1 de la mañana. Ahora que tengo unos horarios dignos, soy otra persona. Muchas compañeras mias dejaron de trabajar al preñarse. No las echaron, pero se encargaron de que siguieran teniendo jornadas de mierda. No volvieron a casa por ninguna mistica de maternidad, sino porque curraban a horarios imposibles ( o algo que podria llamarse desperdiciar la vida disfrazada de mistica de la realizacion). Conclusion, este pais, a veces, deja pocas opciones. Y si no miren las estadisticas.

Anónimo dijo...

Ojalá tuviera el suficiente dinero para no tener que volver a trabajos que no terminan de gustarme. O mejor aún ojalá tuviera los suficientes millones para no tener que volver a trabajar.

Oswaldo dijo...

Quiero una esposa que trabaje. Que tenga retos propios y los enfrente y los venza. Que se tenga que vestir para vencer. Que aprenda cosas nuevas. Que pueda ganar más dinero que yo. (Cosa que alternativamente ha sucedido). Que sienta que “puede”. Que se haga fuerte y así también me haga fuerte a mí.
No quiero una esposa empantuflada y desarreglada que yo no tema perder si la descuido. Quiero que sea un hombro fuerte para mí si me equivoco y pierdo y quiero poner mi hombro para ella si acaso lo necesita. Quiero que crezca cada día y quiero verla florecer.
Cuarenta y un años llevamos casados y todos los días tenemos cosas nuevas de qué hablar y aunque no siempre, claro, son la mayoría de las veces mucho más interesantes que el quehacer doméstico diario, de lo que también hay que hablar, por supuesto.
Lo dicho, quiero una esposa que trabaje.

Paz dijo...

Soy de tu quinta, Moli. Mis padres trabajaron los dos fuera de casa. Lo cierto es que mis abuelos maternos vivian con nosotros. Eso hacia la logistica mas facil.
A mi ya me costaba pedirles dinero a mis padres y acabando el instituto empece a dar clases particulares o, ya en la veintena conseguia trabajos de verano que me permitian luego hacer algun viaje.
Si me da palo gastar el dinero de mis padres, imagina el de un amigo, un novio, un marido. Aunque al final el dinero sea de la familia. Porque no es solo un posible divorcio. Es salir fuera del mercado de trabajo. Es que la persona que sostiene la familia puede enfermar o morir.
Moli, no creo que tu padre obligara a tu madre a aparcar su carrera, asi que entiendo que la decision le compensaba.
Tambien os digo que criar niños es lo mas dificil que estoy haciendo en mi vida. Y si, trabajo en una empresa y enloqueceria si no lo hiciera, a pesar de todo.
Dinero y salud mental.

Anónimo dijo...

Sólo un comentario: no podemos comparar la situación de la España de los años veinte, treinta o cuarenta con la actual. Esa medida estuve en activo me parece recordar para todas las mujeres que trabajaban en la administración pública porque entonces se premió a la unidad familiar como motor de desarrollo social, con al menos un salario. Y el país necesitaba aumentar la tasa de natalidad, se necesitaban nuevos españoles para que la sociedad avanzase. Esa politica se aplicó en un momento dado, y como tal actualemnte podemos ver sus resultados, aunque no se compartan algunas medidas.
Y por ahí fuera, dado que el problema de la baja natalidad es cada vez más acuciante, hay quien opta por no trabajar aprovechando ayudas y tal, libremente, y llenan su vida de otra forma. Y no les provoca ningún trauma.

Anónimo dijo...

Al final creo que todo es más sencillo. En caso de existir hijos, alguien tiene que asumir la crianza y educación de estos. Cuando se puede compatibilizar crianza de los hijos y trabajos por ambos progenitores perfecto, aunque signifique ir a todas partes corriendo, como pollos sin cabeza. Pero cuando los horarios no son compatibles porque se llega a casa las 21h, no hay abuelos y no hay dinero para niñeras, y a lo mejor también se es de la opinión que 8 horas de guardería + 5 de niñera es pasarse, hay que elegir …responsabilidad para con el hijo/a frente a independencia económica. Y a veces no queda más remedio que el progenitor que menos cobra y/o con menos posibilidades de desarrollo profesional opte por quedarse en casa.
La independencia económica es importante pero no creo que deba ser entendida como un valor absoluto a defender frente a todo y todos. A lo mejor también hay una responsabilidad frente a los hijos para intentar formar personas independientes, fuertes el con espíritu crítico que sepan enfrentarse a las vicisitudes de la vida el día de mañana

xaquin dijo...

No me meto en la falsa dicotomía "trabajas en casa/ trabajas fuera de casa" (obligaria a debatir intensamente el concepto trabajo), pero si aplaudo tu consejo de la visera, pero aplicado a la frase que dicen muchos machos : "tú no trabajas!"... estamos ante un futuro acosador matrimonial!!

Anónimo dijo...

Ay madre! que no trabajar fuera de casa no implica directamente quedarse en casa para resolver limpieza y tareas domésticas, en chándal y moño, y no tener conversación fuera de las recetas o las coladas!!!!
Parece mentira que algún comentario esté tan encasillado y etiquetado.
yo conozco a muchas (y soy también una de ellas) de las madres que en un momento dado renunciaron a una vida laboral por dedicarse al bienestar familiar, y tienen ayuda en casa, acuden a cursos, conferencias, reuniones y actividades de forma regular, y son verdaderamente un apoyo y un pilar familiar.Que el dinero no lo es todo!( y colaboran en ONGs y en actividades altruistas)
Hay que formarse y prepararse para la vida actual, pero también vivirla y no dramatizar. Y por supuesto, hay que estar dispuestos a renunciar a algo, siempre.
saludos

Ah, y el amor existe :)

Pablo dijo...

Está claro que la sociedad avanza, poco a poco, pero avanza. También es justo decir que el Metro de Madrid fue una de las primeras empresas públicas que contrató mujeres. En las otras daba igual que estuviesen casadas o solteras, simplemente no podían trabajar.

Anónimo dijo...

El problema es que cuando se legitima la opción de quedarse en casa por decisión propia para cuidar de los hijos y demás siempre se legitima que lo haga la mujer, nadie se plantea que lo haga el hombre. Y el que dice que lo haga el que menos cobre: pues hombre, cuando superemos el tema de la brecha salarial, lo mismo tiene sentido; mientras tanto, esa opción sigue señalando a las mujeres como las amas de casa.
Creo que como mujeres tenemos que luchar mucho nuestras decisiones laborales, a ningún hombre se le cuestiona que trabaje fuera de casa, o, por ejemplo, que viaje lejos de su lugar de residencia habitual para trabajar si le sale una oportunidad, imaginemos eso de una "madre"...

Anónimo dijo...

Después de mi segunda excedencia renuncié a mi puesto de trabajo para quedarme en casa y cuidar a los niños (mi mujer sigue en activo y no conduce. Vivimos en una urbanización a las afueras de una ciudad pequeña y ella trabaja cerca. Los niños van a un colegio lejos de casa. Yo les llevo y me hago cargo de la casa, la compra, la comida, la ropa, las reuniones, las celebraciones, las visitas al médico... y ahora, de mi suegra, que acaba de venir a pasar una temporada con nosotros)
A veces echo de menos la tranquilidad de mi trabajo, y el desconectar en un momento determinado. A veces creo que todos deberíamos pasar por esto para respetar, entender y aceptar a toda esa gente "mantenida".
No está bien visto que un hombre se haga cargo de sus hijos.
No está bien visto que una mujer llegue a casa y desconecte.
No está bien visto que uno de los dos deje un trabajo.
No está bien visto que cada familia opte por la opción que más le convenga, si no es muy común.

¿Volveré a trabajar? no lo sé. Hoy por hoy, no.
¿Mi mujer es feliz, se siente realizada, cree que somos una familia unida? sí.
¿si nuestro matrimonio algún día llegara a romperse; me arrepentiría de mis decisiones? No lo sé. Hoy por hoy, no.
No olvidemos, cada uno, nuestro proyecto de vida...

Anónimo dijo...

Me encantan todas las reflexiones a lo que esto ha dado lugar. En suecia, que plasta soy, se incientiva via subvencion empresarial a los hombres, para que concilien ellos. Me llena de esperanzas el comentario anterior al mio, de un hombre. Hay muchas maneras de organizarse y habria mas con una buena politica publica. Solo un apunte mas, se critica la " falsa mistica de la maternidad" de las mujeres que se quedan en casa ( yo no soy asi, pero no soy tan condescendiente de creer que son unas tontas engañadas) pero poco se dice de la " falsa mistica de la realizacion profesional". Se curra por dinero, pero tanta gente currando cienmil horas esta de verdad realizada? No lo se.

Anónimo dijo...

Muy interesante el comentario de la 1:11h

Cristina Mato Fresan dijo...

Hasta que llega ese día en que no quieres ser dependiente. ¿Entonces qué? Elegir quedarse en casa significa borrar de tu perspectiva inmediata la solvencia económica. Coincido plentamente con el Anónimo que comentó: "No es cuestión de sentirte dependiente, es que eres dependiente".

Yo creo que más allá de cuestiones vitales prácticas, de la gestión del día a día o de lo que es mejor para cada familia, se trata en el fondo de independencia individual. De libertad individual. Y el trabajo, es lo que te facilita tomar ciertas decisiones con mucha más holgura mental. Y claro que no es tu realización vital y que hay otras cosas en la balanza. Pero tu salario te da la libertad de hacer. Es lo que te mantiene independiente.

Nuestro sistema de vida(el de la sociedad occidental) funciona por solvencia económica. Aunque luego queramos aderezarlo de boniteces varias o disculparnos por ello. O disimular que no somos lo que somos. O creer que hacemos algo diferente al resto.

El trabajo no me llena, hay otras cosas fuera del entorno laboral, hay cosas más importantes que el dinero o fue nuestra decisión conjunta y consensuada. Y vaya por delante mi respeto a todas las decisiones peronales se basen en los criterios que sean.

Pero hay que ser un poco realista con lo que implican en nuestra realidad cuando se hace el análisis. El problema es que como personas que somos tendemos a mezclar la experiencia personal con el análisis social. Y a partir de aquí se complica todo.

Anónimo dijo...

Está claro que las madres de cierta generación grabaron en la mente de sus hijas (como yo) a fuego, que era fundamental trabajar para tener independencia económica.
Yo creo que hoy en día pocas mujeres hay que se planteen casarse para que las mantengan (las habrá pero...). Hoy en día todas tenemos claro que hay que trabajar y todas soñamos con que nos toque la lotería para dedicarnos a lo que nos apetece en vez de la esclavitud de un trabajo...excepto puntuales casos tan vocacionales que hasta trabajarían sin cobrar, pero vamos son las menos.
Lo que no entiendo es porque le dices a tus hijas que no se casen....que más da? Si son como tu, no por casarse dejaran de trabajar...
Cuando mi madre se separó con Franco vivo todavía, varias "amigas" la dejaron de hablar porque a sus maridos no les parecía bien que se relacionaran con una separada (encima!!! mi padre fue el que la dejó). No podía ni abrir una cuenta en el banco sin la firma de su marido...
Los tiempos han cambiado y para bien mucho a favor de la mujer; queda mucho por hacer? si.
El dinero no da la felicidad pero si libertad.
Pilar

Speedygirl dijo...

Madre mía, ¡¡qué miedo!! 1984 no es antesdeayer... es casi ayer. ¡¡Puff!!

Anónimo dijo...

Es verdad que hay que separar el analisis social de la experiencia personal. Yo aqui veo dos partes. 1 Objetivamente, quien no trabaja, se queda desvalido ante imprevistos, tiene menos autonomia ( variable en funcion de la pasta que tengais ganancialmente). Eso es impepinable. Y 2, lo que entra dentro de lo discutible es si una mujer que decide cuidar a sus hijos esta de alguna manera mas engañada que otra que decide seguir trabajando. El problema es que de la primera parte no hay nada que discutir, por obvio, y de la segunda hay poco que discutir sin caer en gustos personales y visiones paternalistas sobre las mujeres.