lunes, 27 de marzo de 2017

De nombre en nombre y pienso porque estoy loca


«Los botones extra. ¿Qué tipo de psicópata guarda la bolsita de plástico con los dos botones extra cuando compra algo? ¿Dónde los tiene? ¿En una una enorme cajonera con cajoncitos mínúsculos en los que guarda cada bolsita de cada prenda?»

Apago la luz sonriendo. Sabiduría popular condensada en cada uno de los capítulos de Seinfeld. Yo encuentro bolsitas con esos botones por todas partes; en mis cajones, en los bolsos, en el neceser, en la mesilla. Por supuesto, jamás los encuentro cuando pierdo un botón. Doy una vuelta. Doy otra. De cara a la pared. Mirando al otro lado. No me duermo. Mierda de cambio de hora, de primavera, de domingo noche. No sé si coger el libro y tratar de distraerme. Quizás no es buena idea. La persona deprimida se llama el ensayo de David Foster Wallace que estoy leyendo, probablemente me desvele aún más. Más vueltas y más vueltas. Grace Paley. Cierro los ojos y veo a una señora que creo que es Grace Paley. No sé quién es Grace Paley ¿por qué la tengo en medio de mis desvelos? ¿Por qué esta mi cerebro pensando en ella en vez de en dormir? Puede ser Grace Paley o una señora de Dorset. ¿Es escritora? ¿Relatos? ¿Es la del cuento de la lotería? No, esa se llamaba... mierda. ¿Cómo se llamaba? Shirley Jackson. ¡Sí! ¡Bien por mí! ¿Bien por mí? Son las cuatro de la mañana y nos alegramos por recordar nombres de autoras que no hemos leído? Cerebro, ¿porqué me haces esto?  Bien, ya está claro que mañana no nado a primera hora.  Imagino las horas de descanso, que deberían evaporarse al dormir, convertidas en bolas de plomo encajadas entre mis costillas que harían de lastre y me dejarían pegada al suelo de la piscina. 

Atasco monumental. Francisco Toscano habla en la radio. Alcalde de Dos Hermanas. El atasco me ha chupado tanto la energía que no soy capaz ni de apagar la radio. Un poco de chapoteo en autocompasión, vamos allá cerebro enfermo: tengo sueño, es lunes, no he dormido, hay un atasco monumental y estoy escuchando hablar sobre la situación del Psoe. Regodeo autocompasivo. Toscano. ¿Serían sus antecedentes italianos? Quizás llegaron a Sevilla para embarcarse  en el siglo XVI cuando el comercio hacia América atraía a gente de toda Europa. Ojalá hablara de eso, es mucho más interesante que lo que cuenta. Nadie hace nunca las preguntas interesantes. 

Kim Philby, el espía. Cada vez que en el podcast le nombran, mi cabeza lo llama Phil Kirby. Le digo a mi cerebro que no haga eso. Kim Philby. Phil Kirby. No hagas eso. Ana Ribera. Ara Nibera. Suena exótico. Mejor Arra Nibera. Suena etíope. ¿Y eso por qué? Por qué mi absurda mente lo has decidido. No sé nada de Etiopía más allá de lo que le leí a Kapuscinsky. Ajá. Bohn Janville. Así no funciona. John Banville. ¿Cómo se llamaba su libro sobre los Cinco de Cambrigde? El intocable. Me gustó aquella novela.

«Para tomar posesión de una ciudad de la que no eres natural, ante todo, debes enamorarte allí». 

Ojalá volver a empezar este día. Poder decir corten, a sus puestos y volver a empezar. ¿Dónde está el cambio de hora cuando lo necesitas? Árbitro, un cambio de hora. Sí, sí, renuncio a mis próximas diez horas. Las regalo. Adelantemos los relojes hasta las nueve de la noche. Necesito dormir. Lloro de sueño. 

La quinta de Beethoven. Budwig Van Leethoven no funciona, suena a personaje de los Monty Phyton. ¿Los Pony Mhyton? Las ciudades pequeñas se despiertan y se terminan. Las ciudades grandes se desperezan y se estiran. Moledo. Tadrid. 

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Me has alegrado mi cabreo por el cambio ¿horil? Eres brillante.
Un saludo de una anónima.

Víctor L. Briones Antón dijo...

No presiones a tu cerebro que lo necesitarás. Yo le he acabado por coger cariño a mis pequeñas dislexias cotidianas. No me pasa tanto con los nombres como con los objetos y con los nombres de las calles. Capó es maletero y viceversa y jamás sabré decir bien si donde me siento es un sillón o un sofá. Pero sí, los lunes, ya se saben, fueron inventados por Tansá.

Un saludo, me gusta como escribe, sobre todo como hilas una cosa con otra. Ay como el agua!!!

Alberto Secades dijo...

Estudiando el insomnio nos explicaban que la cama es para dos cosas: dormir y lo otro.
En caso de que que se presente, aconsejan alejarse de la cama y volver cuando se empiece a conciliar el sueño.

Alguien denía que tecirlo.
Cragias.

Anónimo dijo...

Cada vez escribes mejor

Elena Rius dijo...

Si no has leído a la Jackson, ya estás tardando... Odio el cambio de hora.

Máximo dijo...

De acuerdo con el anónimo de las 21:58 pero cada vez te lee menos gente.

Leo que el libro electrónico no pita y leo también a mucho personal que ni mira los diarios digitales. ¿Estará pasando algo con internet que no pillamos?

Anónimo dijo...

Bueno, la cantidad de gente que te lee no sé si es importante. A la larga lo único que será importante es la calidad de lo que escribas. Pero no creo que pienses en eso.

molinos dijo...

Máximo, Anónimo. Me lee más o menos la misma gente que el año pasado por estas fechas o que hace seis meses, muchisima más de la que pude imaginar nunca pero eso, como dice Anónimo, es lo menos importante. Escribo porque me encanta, unas veces sale mejor y otras peor. No pienso en cuanta gente me leera ni en la calidad de lo que escribo. Intento hacerlo bien, lo mejor que sé.
Lo que si pasa Máximo es que hay menos comentarios sobre todo aqui. En la página de FB los lectores son más activos.

Gracias a todos

Katia dijo...

Yo solo quería decir que soy una psicópata que guarda las bolsitas con los botones. ¿Me lo tengo que hacer mirar?

Anónimo dijo...

Debería importarte la calidad de lo que escribes.

molinos dijo...

Yo no he dicho que no me importe.

Oswaldo dijo...

¡Defiendo la calidad que definitivamente tiene lo que escribes! ¡De siempre!

¡Duerme, Moli! Que puede que el insomnio no le haga mal a tu escritura pero puede descolocar tu cordura.

¡Fabulosísima foto!

Me sorprendió hasta casi conmoverme lo acertado de la cita de John Banville.

Anónimo dijo...

Hola, A. Ribera. Soy la anónima de las 13:25. Tus escritos (temas, estilo, frecuencia... ) me parecen correctos. No tengo ningún comentario que hacer. Agur.

molinos dijo...

Hola Anónima de las 13:25 y las 14:41, muchas gracias. Un saludo

Irene dijo...

Yo no guardo las bolsitas de los botones. Guardo los botones en una lata de puritos que encontré en casa de mi madre y las bolsitas las tiro en la bolsa amarilla de los envases.
Me encanta la lata de botones!!

Dorotea Hyde dijo...

Yo también guardo los botones y nunca los encuentro cuando los necesito. Mi lado bibliotecario ha pensado en ponerles papelitos como si fueran tejuelos y organizarlos. Debo de ser psicópata. También odio el cambio de hora. Voy de mal en peor :)

Marga dijo...

Me encanta comprobar que hay alguien a quien el cambio horario le desbarata más que a mí.

Gracias por las risas!

Teresa dijo...

Absolutamente literaria. A mi me parece muy interesante lo que escribes y tu estilo.
El cambio de hora me enferma durante 3 días.