sábado, 24 de diciembre de 2016

El año en que fui peligrosamente feliz


–¿Cómo te has sentido en el 2016?
–Feliz

Llevo días dándole vueltas a esto y no tengo otra respuesta. El 2016 para mí ha sido un año feliz. No se trata de lo que he hecho, de lo que me ha pasado, los libros que he leído, la gente que he conocido, los amigos reencontrados, las conversaciones que he tenido, los besos que he dado, los abrazos que he recibido, los viajes que he hecho, el vino que me he bebido, lo que he escrito, las risas que me he echado, lo que he pensado, bailado, cantado, discutido o compartido sino de cómo me he sentido y, la conclusión es que, he sido feliz.

No, no he sido... soy feliz. 

Completa y sorprendentemente feliz. 

Llevo días pensándolo porque me resulta tan increíble y tan alucinante que casi no puedo creerlo. Rebusco en mi memoria, en mis pasillos mentales, en mi trastero de los recuerdos recientes, en los cajones dónde guardo los botones del dolor y nada de lo que encuentro es capaz de perturbar mi estado. 

No puedo creerlo. Sigo dándole vueltas.

Mi estado de felicidad  es como una esfera perfecta, pulida y brillante. Mi esfera y yo rodamos y rodamos cada día, unos más deprisa y otros más despacio. Unos sin parar y otros avanzando sólo unos pocos centímetros.Hay días que no nos movemos del sitio, miramos hacia atrás para ver lo que hemos avanzado y oteamos lo que nos queda. La esfera se hace más grande algunos días, con gente que conozco, con encuentros con amigos, con lecturas que me alucinan, botellas de vino que descorcho, canciones que suenan en mi coche, programas de radio que descubro, versos que aprendo a leer, risas con mis hijas, abrazos, besos y horas de sueño. Otros días, a mi esfera le saltan chispas, pierde alguna lasca o se deforma porque me levanto del revés, por gente que me hostiliza, por memeces que escucho o que leo, disfunciones en mi papel de madre o de hija, broncas laborales, absurdos bajones hormonales, granos en la nariz o la primavera. En esos días la esfera y yo no avanzamos, parecemos caer cuesta abajo o giramos sobre nosotras mismas pero no me importa porque sé que no vamos a rompernos y estallar en mil pedazos. 

Estoy a salvo. Me siento indestructiblemente feliz. 

Qué miedo, quizás debería emborracharme.  


19 comentarios:

Luisa Horno D dijo...

Cuantisimo me alegro, Molí, pero no me extraña porque tú te lo mereces todo. Yo estoy intentando construir mi esfera, y hay momentos en que creo que lo consigo. Para mi, leerte es una de las mayores alegrías de las redes. Que tu esfera brille siempre.

Conxita Casamitjana dijo...

Mis felicitaciones, claro que sí, se tiene que reconocer cuando se es feliz y decirlo, estoy de acuerdo.
Un saludo

Malos pelos dijo...

Me alegro por ti!!!! Disfruta mucho tiempo de la felicidad, es maravilloso!!!!

Oswaldo dijo...

Emborráchate, claro.

Pero no tanto como para que te vaya a hacer olvidar alguna de las buenas cosas.
Solo lo suficiente como para que la esfera luzca aún más pulida.

¡¡¡Feliz Navidad!!!!

el chico de la consuelo dijo...

dos mil cuatrocientas
veces
enhorabuena
y milcuatrocentos abrazos
navideños.
Cuando quiera la esperamos
de nuevo
por esta tierra de niebla,
nobleza y felicidad provinciana.

Muaksssss

Carmina dijo...

Pues está clarísimo, emborráchate. Y luego nos lo cuentas, que seguro que te ocurrirá algo divertido y digno de contar

Anónimo dijo...

¿Completa y sorprendentemente feliz?, ¿indestructiblemente feliz?,¿como una esfera perfecta pulida y brillante?,¿ mi esfera y yo rodamos y rodamos?,¿ ein? ¿ what?

Por enésima vez, se demuestra que la felicidad es un estado inenarrable.Y luego los descerebrados seremos nosotros.Yo flipo.

Anijol76 dijo...

Me alegro

Hermano E. dijo...

No sabes cuanto me alegro. Enhorabuena.

sonia dijo...

Muy bien Moli y que no pares de ser feliz.Ojalá el nuevo año sea tan feliz como este para ti, para todos.

Máximo dijo...

Sin duda esa plena felicidad debe dar vértigo. No te emborraches que entonces no la disfrutarás, es un consejo de la DGT.

NáN dijo...

Dejar constancia acelera la subida de la bola. Felicidades (el único "felicidades auténtico que he dicho en estas fiestas).

Irene dijo...

A disfrutarlo!!!

Elvis dijo...

Nunca se sabe cuándo se va a romper esa esfera. La mía estuvo a puntito de romperse este año. Ya se sabe, nunca llueve a gusto de todos por mucho que algunos canten bajo la lluvia. Enhorabuena por ser tan feliz y que continúe en el 2017.
Saludos.

Anónimo dijo...

Hola, Molinos. Me encanta verte/sentirte feliz (soy gallega, en gallego se usa mucho el verbo sentir, ej: ¿sientes ese ruido?, en vez de: ¿oyes ese ruido?). Me gusta el verbo 'sentir', más empático me parece a mí. En fin, aparte de esto, llevo más de un mes releyendo tu blog para localizar una entrada en la que comentabas una película que transcurre en Irlanda, a Niño Desgraciaito también le gustaba ... ¿recuerdas cuál puede ser?
PD: Me ha encantado releerte y recordar este blog. Sigue así.

molinos dijo...

Anónimo gallego, creo que la peli de la que hablas es Once, una peli musical con Glen Hansard.

gracias!

Katia dijo...

He leído esto y he pensado que te iba a hacer (aún más) feliz: https://www.theguardian.com/books/2017/jan/02/did-marie-kondos-spark-bring-me-joy-

José A. García dijo...

Ha sido difícil, para muchos, el 2016, siendo tan complejo (que no más), como todos los demás.

Saludos,

J.

HombreRevenido dijo...

No había leído esto, ¡demonios! Qué arte y qué alegría este testimonio.
El 2016 ha tenido muy mala prensa. Yo creo que ha sido regular, pero porque lo comparo al fulgurante 2017 que nos espera.

Viva la felicidad (exista o no)