miércoles, 21 de septiembre de 2016

Viviendo con los Beatles

Cada vez que alguien dice la palabra ticket, en mi cabeza salta un resorte automático que me lleva a sumar "to ride" a ese ticket, a escuchar un punteo resonando en mi interior y ver a Paul y John menear la cabeza. 

Da igual dónde esté y con quién, la palabra ticket activa en mí un reflejo pauloviano que me lleva a mis, no sé, 7 u 8 años en el Seat 131 de mi padre yendo a Los Molinos por la carretera de Colmenar y cantando a voz en grito esa canción. Siempre vuelvo a ese asiento de atrás al escucharla. 

¿Desde cuando están los Beatles en mi vida? Desde siempre, desde antes de que tuviera vida. Cuando mis padres se casaron todavía se hacían "pedidas de mano" y los novios se regalaban cosas. Mi padre regaló a mi madre una sortija, una sortija que soy incapaz de recordar mientras escribo esto, no sé si mi madre la lleva puesta, si me la ha enseñado alguna vez (supongo que sí) ni dónde está. El regalo a mi padre, sin embargo, es algo tangible en mi memoria. La colección entera de LPs de los Beatles en vinilo sé como huele, qué tacto tiene y en qué armario de la casa de Los Molinos está guardada. Sé qué discos llevan plástico y cuáles no, sé cuáles son dobles y cuáles sencillos, sé cual es el último y cuál el primero. Sé cuál es el más manoseado y el que menos veces hemos puesto. Puedo pasarme años sin verlos pero están ahí, están en mi vida antes de que yo existiera. 

Los Beatles sonaban en mi vida permanentemente cuando era pequeña. A mi padre le encantaban y llevaba las cintas en el coche y los discos en casa... yo los escuchaba con indiferencia, tan acostumbrada a ellos que casi ni los percibía. Mi talento musical y mi capacidad de apreciación de la música son muy limitados; como dice Natalia Ginzburg,  «Siempre tengo la sensación de que habría podido gustarme la música, pero que se me escapó por un trágico error». Nunca pensé si eran buenos, malos, regulares, prodigiosos, originales, creativos, diferentes. No sabía qué instrumento tocaba cada uno ni si eran buenos músicos. Era más de Paul que de John, pero más que nada porque le tenía manía a Yoko. Es decir, no tenía criterio de ningún tipo. 

Aprendí a valorar a los Beatles con Juan. En un verano adolescente me tragué con él una serie documental de varios capítulos sobre los Beatles que recorría toda su trayectoria. Sentados en los incomodísimos sofás de su casa (tiene los sofás más incompatibles con la vida humana del planeta y han resultado inmunes al paso del tiempo porque siguen vivos) aprendí que los Beatles eran prodigiosos cantantes, que sus voces "empastaban", aprendí cómo componían y que Paul es un músico espectacular que domina varios instrumentos. Aprendí sobre referencias musicales, la expresión "tocar a piñón" y que en sus seis primeros discos no hay ni un fade out. 

Después de haberlos oído toda mi vida, aquel verano aprendí a escucharlos. 

Todos estos recuerdos y mil más, como por ejemplo la vez que en un curso de inglés en Comillas escenifiqué con mis compañeros el Yellow Submarine con coreografía y todo, vinieron a mi cabeza el domingo cuando me fui a ver el documental de los Beatles Eight days a week. 




Fue una sensación muy extraña, en mi vida los Beatles siempre habían sido mayores que yo, con más vida y más experiencias... ¡eran los Beatles! El otro día yo era mucho mayor que aquellos chavales que de un día para otro se convirtieron en algo tan grande, tan inmenso que 50 años después sigue conmoviendo, a mí y muchísima más gente. Los vi jóvenes, los vi desvalidos, los vi desbordados y sorprendidos y tenía ganas de decirles "eh, hacedme caso... vengo del futuro y vais a hacer cosas increíbles".

Pensé eso y pensé que quiero una casaca como la que llevaban en el Shea Stadium cantando ante 50.000 personas y sin apenas escucharse. 


17 comentarios:

Jose dijo...

No me lo puedo "de" creer... ni un comentario. :)

Hoy he averiguado que es un "fade out", toda la vida escuchandolos y mira, ahora se como se llaman.

:)

Rataflau dijo...

"... en mi vida desde antes de que tuviera vida..." tannnn como yo... Y aprendí inglés con ellos, con ese Juan C. en el que se inspiró la "famosa" peli de Trueba que no tiene nada que ver con él... y mis hijos han seguido la estela y oyen a los Beatles desde que nacieron y han cantado (hemos) sus canciones en el coche... Mencanta.

Salud, Molinos, grande como siempre.

Rataflau

Di Vagando dijo...

Paul and John, Paul and John.. geniales. Pero mi canción favorita de los Beatles sigue siendo de George:

Little darling
there's been a long and lonely winter
Here comes the sun...

muxus

di

Portorosa dijo...

Tu inconsciente, Moli: "El regalo mío a mi padre...".

Ya sabes que yo también soy de ellos. Y esta noche voy a verlos.

Besos.

Anna JR dijo...

Iba a clases de inglés particulares. Con un grupo de amigas del colegio. Primero de BUP. Preparé un trabajo de phrasal verbs para consulta en clase y la profesora y mis compañeras me regalaron el Rubber Soul. Un año llevé la carpeta del colegio forrada con la portada de Sgt. Peppers y se me olvidan las contraseñas de las tarjetas pero me acuerdo de todas las canciones de los Beatles. Y todo porque en casa de mis padres había muchos LP y unas carpetas gordas con singles en funda de plástico y la inmensa mayoría era de los Beatles.
Me encanta este post.

fiorella dijo...

Los Beatles eran de desayuno, almuerzo y cena. Nací en el 61 y tengo muy presente cuando mi padre nos compró el Rubber Soul y lo pusimos en el tocadiscos. Un beso

Tochi dijo...

Ay me encanta q te encanten! Yo me fui sola al cine por primera vez en mi vida a ver el documental

Irene dijo...

Me encantan! Y no por mis padres. Yo los "descubrí" cuando ya tenía 20 años, aunque no tenía a nadie de referencia que los escuchase.

Y justo esta mañana cuando llevaba a mis hijos a la escuela iban detrás de mi tres chicos de instituto hablando de ellos y del documental. Se lo sabían de memoria! Y eran chicos de unos 16 años! Me ha gustado comprobar de nuevo que son inmortales.

Newland23 dijo...

A los Beatles tuve que llegar por mi cuenta pero eso es lo de menos. Llegué y me quedé, son míos, son de todos.
Vi el documental el sábado pasado y lo que más me tocó fue justo lo último que has escrito, me vi mucho mayor que ellos y nunca los había visto desde esa perspectiva, fue muy emocionante.

Anónimo dijo...

Los Beatles son Londres, los campos de fresa, y la necesidad de estudiar filología inglesa.

Un fenómeno único.

Un must!

Gracias

Dr. Litos dijo...

Casi lloro de la emosión. Qué bien lo has explicado, tampoco recuerdo una infancia antes de los Beatles (en mi caso, mi tío Fer fue el que me pegó su incombustible pasión y devoción hacia los 4 de Liverpool). Y encima, mi padre también tenía un Seat 131, el que yo después heredaría y a pesar de bautizar como "Jevimóvil", siempre iba cargado con no pocas cassettes de los Beatles!

Me alucina aún que todavía esta música y estos portentosos muchachos sean capaces de emocionar a generación tras generación; conozco a un jovenzuelo que está a punto de leer la tesis, que los idolatra, los estudia, y toca sus canciones con su banda con tanta pasión que asombra.

Larga vida!!

M de María Es dijo...

Creo que más bien, los Beatles son Liverpool...Me encantó la ciudad, y su presencia en cada esquina...

molinos dijo...

Estáis dejando unos comentarios super chulos en este post!!

Gracias y si podéis no os perdáis el documental en el cine!

Anónimo dijo...

Los Beatles también son mi padre, iluminándosele los ojos cada vez que me contaba cómo había sido ir al concierto en Madrid. Fue con Miguel Ríos, con quien había compartido piso cuando ambos llegaron a Madrid, pero esa es otra historia.
Nuestras vacaciones en Cercedilla también son cintas y cintas de los Beatles, que desde Coruña, lo que nos sobraba era tiempo para escucharlos.
Gracias Moli por devolverme un pedacito de mi infancia!

Julio Rojas dijo...

Una vez tuve un accidente de coche y en un segundo toda mi vida pasó ante mi. Leyendo esta entrada sobre Los Beatles me ha sucedido lo mismo, al menos esta vez ho ha habido grua ni hospital. Me ha emocionado. Gracias

Anniehall dijo...

Mi padre tenía un montón de singles en vinilo originales. Mi hermano se los prestó a un amigo y volaron. Empezó a gustarme la música con ellos y con Dire Straits, que nos ponía mi padre en el coche.

jota dijo...

Aunque siempre he sido más de los Rolling estos tipos también me impresionaron. Fue allá por el año 1963 cuando mi padre vino de Londres con el primer disco de los Beatles. Alucinamos.
Veré el docu por supuesto.