lunes, 25 de julio de 2016

Des-enamorarse

Un día cualquiera, por ejemplo hoy, te das cuenta de que hace 10 días que la marca en el calendario que señalaba una ocasión única se te ha olvidado por completo. No es sólo que no te hayas acordado, es que no consigues recuperar la sensación de importancia que durante años ha acompañado el recuerdo de ese día. 

Sí, recuerdas qué pasó y cómo pasó. Recuerdas cada detalle, lo que cenaste, la ropa que llevabas puesta, las palabras que dijiste, las que escuchaste, pero todo lo ves como si fuera una película, como si no hubiera sido tu vida, como si tú no hubieras sido el protagonista. 

Ese día cualquiera, hoy por ejemplo, te das cuenta de que ha llegado el momento que creías imposible, el momento en el que te has desenamorado por completo de ese alguien a quien dijiste "jamás dejaré de quererte". No lo decías de mentira, en aquel momento era una verdad tan absoluta como que respirabas y, de hecho, querer a esa persona te parecía tan imprescindible para seguir viviendo como respirar. 

Pero ese día cualquiera, hoy, te das cuenta de que ya no le quieres y sigues viviendo. Feliz, además. 

Ese día cualquiera, hoy, descubres también que te has desenamorado de la persona que tú eras en aquellos momentos de enamoramiento. Ni siquiera te reconoces. Es una sensación de extrañeza tan intensa que te sientes un poco como si fueras Jim Carrey en el Show de Truman, sólo que en esta película tú eras el protagonista y el director que mantenía la fantasía. Cuando te desenamoras ves esa burbuja y te preguntas: ¿cómo podía creer que lo que había allí era todo y que fuera no podría respirar ni vivir? 

El día cualquiera en que te das cuenta de que te has desenamorado por completo, lo más sorprendente no es ¿cómo pude quererte tanto?, lo más inquietante es darte cuenta de lo ajeno que te resulta ese tú agonizante del pasado que pensó que jamás podría decir la frase "Me das igual". 


19 comentarios:

Voz en off dijo...

Qué bien lo explicas Moli! Por fin llega ese día en que tienes la mente fría y lo ves todo claro!

Carlos Moreno Serrano dijo...

Mi hermana estuvo novia con un paquistaní durante 5 años. Tiró su carrera por la borda, con una oportunidad de oro de trabajar en Bruselas en la UE, todo por estar con su amorcito.

Toda la familia y amigos pensábamos que el novio le "endrogaba el colacao" a diario porque no podían ser más distintos y ambas familias se oponían a la relación.

Cuando al final llegó el momento de la verdad, cuando estaban ya planeando la boda, mi hermana se despertó del sueño cuando el novio reveló por sorpresa que el acuerdo que tenían desde el principio de la relación de que ella no tendría que convertirse al islam, de repente ya no era válido y que si iba a ser su esposa, ella y sus futuros hijos deberían ser musulmanes.

Imaginaos la situación de haber vivido 5 años no sólo con tu pareja, sino con toda su familia (hermanas, cuñados, sobrinos, padres-suegros, etc.), yendo a bodas variadas, haciendo esfuerzos para aprender urdu y llegado el momento de la verdad, ¡tachán! todo a tomar por saco. Cinco años de tu vida desperdiciados incluída tu carrera profesional.

Así que estos momentos de lucidez, ya sean propios o forzados, son imprescindibles.

A título personal, esto me pasó con mis novias anteriores a mi esposa, cuando todas y cada una de ellas me llegó esa sensación de desenamoramiento, esa epifanía de "ya no te quiero", "se nos acabó el amor". Y como bien dices, no pasa nada, ya que una relación de pareja es cosa de dos y si uno no quiere, no puede salir adelante.

Un saludo a los descerebrados. Disfrutad de las vacaciones los que podáis.

Lore dijo...

Espero que ese día llegue pronto también para mi, y que recordar "ese día" deje de doler cada mañana al despertarse...

Me alegro que el tuyo haya llegado ya!!!!! :D

Oswaldo dijo...

Duro post. Cierto y todo, pero duro.

Hay una canción que dice "Se me olvidó que te olvidé. A mí, que nada se me olvida"

Juliet dijo...

Me das igual. Qué duro y qué cierto. Desde ese punto nunca jamás habrá retorno.
Un abrazo Moli y felices vacaciones (para quien las tenga... yo sigo aquí un par de semanas más...)

Anónimo dijo...

Algunos han dicho que es duro. A mí.....joder resulta tremendamente triste. Sobre todo el final. "Me das igual". A mí meda igual el vecino del cuarto...y ni eso. A mi me da igual Soraya Saenz de Santamaria...y ni tampoco. Darte igual alguien es no desearle ni el bien ni el mal. Es indiferencia. Y aunque solo sean unas pocas cenizas, siempre queda algo de alguien a quien se ha amado.

Fdo. Aquel viejo blog Marlei.

Anónimo dijo...

A mi esto me ha pasado dos veces y las dos me ha sorprendido el momento de despertarme y día y sentir que ya me daba igual....
Me parece curioso como se puede querer tanto o pensarlo y luego verlo como un sueño.
Pilar

Portorosa dijo...

Olé.

Anónimo dijo...

Yo firmaba por salir así de todas mis relaciones. Mirar hacia el calendario y sentir, de repente, la libertad.
No has sufrido; solamente te has curado del ataque hormonal.
Lo más importante es que te pase antes que al otro...

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
el chico de la consuelo dijo...

Eyyyy blog marlei como va su vida de vd? Los viejos blogueros nunca mueren.
Pues a mi no me ha gustado el post, lo siento Mo. Salvo pitada mayor, no me gusta borrar etapas mas bien me gusta rehacerlas a mi gusto haciendo filtro de lo mejor.
Besos a puñaos

Anónimo dijo...

Supongo que depende de lo que signifique " me das igual ". Si significa que has conseguido olvidarlo y ya no te duele como solía, el asunto roza la lógica natural de las cosas porque es casi como señalar que la herida ha curado y la vida continúa. Pero si es una canción de Cher o de Chenoa de esas en las que siempre acabas con un subidón en medio de la pista cantando lo mucho que una vale y lo poco que ya me sirves, pues creo que ya ha escrito alguien que eso sería jodidamente triste.

El fracaso del amor por el que habías apostado, si es que habías apostado, no puede dar igual.Para mí es como una pequeña muerte en vida, o, como tú dirías, un luto hacia adelante que todos llevamos. Y, aunque ese olvido llegará de algún modo y en algún momento, no hallo modo alguno de reciclar las ilusiones que se perdieron.

Anónimo82


Anónimo dijo...

El problema es que somos seres discontinuos pero a nuestra mente le hace gracia ocultárnoslo y confundir la memoria. Sus andamios que tanto empeño ponemos en construir.

Lo bueno es llegar a verlo, como a vista de pájaro. Felicidades! por encima de amores y desamores creo que lo mejor que le puede pasar a alguien es darse cuenta de ello. Ese yo ajeno creo que es más ajeno de lo que nos gusta llegar a pensar. Y por tanto más divertido y menos determinante, me da a mí.

(Y porfavormadredelamorhermoso! que no se vea nada místico en esta parrafada; nada más lejos de mi intención y del puntito de perspectiva alcanzado por la experiencia).

Saludos y enhorabuena por el alivio, en cualquier caso. Todo un lujo, yepha!

Marga.

Máximo dijo...

Pero todavía pica un poco.

Anónimo dijo...

Si hubo Amor, así con mayúsculas, no se muere nunca. Otra cosa es la convivencia, la evolución de cada uno, la vida misma...

Si desenamorarse es vivir en paz lejos de esa persona, de acuerdo. Pero el "Amor verdadero" permanece por encima de circunstancias, y es bueno saberlo

Si no,como dice Risto Mejide, "uno siempre piensa que está enamorado, hasta que se enamora"

Un saludo!
Abril

Amapola Azzul dijo...

Desenamorarse es la única manera de evitar el sufrimiento si el amor causa dolor.

Y en plan más positivo.
Como dice una canciòn y su estribillo: " si me enamoro algún día me desenamoraré para tber la alegría de enamorarme otra vez" . Besos. enamo

Anónimo dijo...

Mirada desde fuera la burbuja no parece gran cosa, ¿ verdad?,pero quizá aún recuerdes cómo cambiaban los demás cuando eras tú quién los observaba desde dentro, ¿ te resultaban tan ajenos como tú te ves ahora?

Después de todo, de eso se trata, ¿no?: jamás hay comunicación entre los que están dentro y fuera de una ficción. Todo lo que digas dentro será verdad siempre que no sobrepasas el sello. Pero, una vez traspasado el umbral que marca los límites, ¿ quién te creerá?

Nunca quise alejarte de mí y aún hoy cada día cuando vuelvo de trabajo pienso que vas a volver, que te voy a encontrar. Veo tu coche por la calle y me da un vuelco el corazón y pienso " es el coche de ella " sólo que nunca es tu coche, no lo conduces tú. Y entonces pienso que ahora vives en la realidad, un lugar en el que ya no puedo alcanzarte, un mundo desde el que me observas pero ya no me reconoces, ni siquiera me entiendes, un sitio donde no existe la casualidad.

Sueño contigo cada noche y me despierto con el sabor terrible del deseo. Entonces cierro los ojos un minuto y, hasta que vuelve a sonar la segunda alarma, recorro cada centímetro de tu piel tibia en la oscuridad.Luego cojo el tren y me entretengo observando a las mujeres que no son como tú y descubro que son tan distintas en sus gestos y en sus modos que no logro entender qué hacen en mi mismo vagón yendo a trabajar. A veces, cuando alguna amiga me revela ilusionada cómo conoció a su pareja, tengo que callarme, tengo que hacer grandes esfuerzos para contenerme y no llorar. Porque jamás podré hacerlo, jamás podré contar cómo nos conocimos nosotros ni cómo fue posible que también nos devorara la realidad.




ELISA dijo...

Realmente me ha sobrecogido la intervención del Anónimo. Buff!!

Tata Keli dijo...

Cuanto más lo intentas, menos efecto tiene desenamorarte. Y llega un día en el que ves su foto entrañable y te da igual, ya no necesitas darle un like porque hace tres noches que no piensas en él.