domingo, 12 de junio de 2016

Una vida imprevista

Domingo 21:20. ¿Qué ha pasado con mi fin de semana? Necesito que sea viernes otra vez, que sea viernes a las ocho de la noche y replantearme el fin de semana de otra manera. Bueno, replanteármelo como lo había planeado y cumplirlo. 

Había pensado salir a tomar unas cañas, un plan tranquilo, encontrarme con gente que hace tiempo que no veo, charlar, reírme... quizás alguna copa y volver a casa como las personas responsables de 43 años. Había pensado levantarme el sábado y aprovechar para ir a ver la exposición de Vivian Maier, escribir algún rato y tirarme en el sofá a leer el libro de André Agassi a ver si le daba un buen empujón y lo terminaba rápido porque confieso que tanto tenis me está haciendo un poquito de bola. Mi plan continuaba con mi ratito de trabajo hablando en público como una profesional responsable y marcharme luego a Los Molinos a disfrutar del campo, el jardín, mi familia, mis amigos y más lectura. 

Pero nada sale como quieres. Hace mucho tiempo, de hecho en el primer post que escribí aquí, hablaba de que no me gustan las cosas fijas, me aterraba (y me sigue aterrando) comprar un mueble a medida que no puedas cambiar nunca de sitio o la sola idea de pensar en un tatuaje que sea para siempre. Las cosas para siempre me asustan. Pero no es verdad, porque hay cosas fijas en mi vida que sí que quiero que sean para siempre, Los Molinos por ejemplo. 

¿Qué tienen que ver las cosas estables y mi fin de semana descontrolado? Pues mucho. Hace tiempo yo lo planeaba todo meticulosamente, hacia planes, organizaba e intentaba controlarlo. Pensaba a largo plazo. Quería saber qué iba a pasar, cuándo iba a pasar y si me hubieran dejado ver por una mirilla cómo iba a ser mi futuro hubiera querido verlo. 

Ya no. Ahora no. He desarrollado una tolerancia increíble hacia la improvisación, la incertidumbre y el caos. Me gusta no saber qué va a pasar mañana, me gusta saber que mañana o pasado, o la semana que viene puede ocurrirme algo completamente improvisado, increíble y que si me lo contaran ahora mismo no me lo creería. 

Si hace 10 años me hubieran dicho cómo iba a ser mi vida ahora no me lo hubiera creído. Si me hubieran dicho que iba a estar escribiendo hubiera dicho "eso es imposible". Si hace 10 meses me hubieran contado cómo iba a ser mi trabajo ahora, tampoco lo hubiera creído. Si hace 10 días me hubieran dicho que iba a recuperar una amistad de hace 20 años me hubiera carcajeado y si antes de ayer me hubieran dicho que iba a llegar a casa de día... hubiera dicho "ni de coña". 

Domingo por la noche, el fin de semana no ha sido para nada como había planeado, estoy reventada... pero me gusta que mi vida sea así. 


11 comentarios:

Pep dijo...

He visto este artículo y he buscado tu nombre, tu apodo... Viendo las fotos, si lo encuentro me da un patatús... Menos mal que no ...

http://www.elmundo.es/yodona/madres/2016/06/11/575b62df268e3e84448b46a6.html

El que no tiene blog dijo...

Bienvenida al caos
es complejo
soportarlo
pero tiene sus compensaciones.

Besicos

Tita dijo...

El orden no es completo si uno no se lo salta a veces. Solo entonces, con su contrario, tendrá todo su sentido.

Últimamente estoy descubriendo un placer insospechado en dejar de hacer alguna cosa que por mis propios decretos y esclavitudes tenía establecidos.

Besos fresquetes y nublados, como a ti te gustan ;)

HombreRevenido dijo...

Los "¿eso yo? ni de coña" atacan de nuevo.
Entre el premio en metálico y la caja sorpresa hay que elegir la caja siempre. Como decían los concursantes del Un Dos Tres: "Hemos venido a jugar"

cafefe dijo...

¿No habíamos quedado en que la vida es eso que te pasaba mientras tú hacías otros planes?
Pues eso, yo hace tiempo que no camino hacia un objetivo, como mucho voy rodando, a trompicones, quiero pensar que en la dirección adecuada.

Gracias por el blog.

Carlos Moreno Serrano dijo...

Estoy contigo, Moli.
El viernes por la tarde-noche, conmigo ya en pijama, me dice mi mujer: "¿te vienes al evento social de los padres del colegio?". Normalmente yo diría que ni de coña, pero entonces me di cuenta de que me decía de ir "¡los dos juntos!", que es algo normalmente imposible por los niños. Mis suegros, por alineación de planetas, dijeron de quedarse con los niños y allá que en 10 minutos ya estaba yo cambiado de ropa y esperando ansioso en la puerta.

Una vez llegamos al pub, todo son madres bebiendo Prosecco y yo "¿me vuelvo a casa o me quedo?" y me quedé.

Pues yo no había probado esto del Prosecco antes y no veas cómo nos pusimos. Me gusta mucho más que el champán, lo noto como que menos acídico y puedo beber copas y copas. Con el champán me cuesta hasta acabarme una copa.

Pues nada, cuando llegaron las diez de la noche y tres botellas de Prosecco más tarde, me hace mi mujer la señal de irnos y las otras madres hicieron muralla y de ahí no nos íbamos ni de coña. Así que echamos una hora más y otra botella más y fuimos los primeros en irnos a las once de noche y porque el niño tenía clase de natación a las ocho de la mañana al día siguiente, que si no las madres no nos dejan marcharnos.

Lo bien que dormí esa noche (hasta que sonó el despertador para la puñetera clase de natación...).

Un hurra por las cosas improvisadas.

Sprocket

Javier Melendez Martin dijo...

Los Molinos para ti tiene mucho sentido: “El ritual constituye un pequeño cosmos ordenado”. El caos, sí, viva el caos... si hay donde agarrarse o refugiarse.


Hans-Georg Soeffner

lo+ dijo...

Ja ja ja ja y cuando dijo el taxista, buenos días señora, me di cuenta que ya era mañana.

Anónimo dijo...

Los mejores planes son los que no se planean. Con hijos es difícil que ocurra porque todo está mucho más medido, hay que darles de comer y deben dormir sus horas… pero de vez en cuando aún ocurre, y es genial. Envidio tu solterismo. Este verano me quedo de rodríguez y me voy a dejar llevar por la improvisación que no veas.

Irene dijo...

Nosotros también planeábamos todo. Ahora los fines de semana suelen ser a lo que surja ¡Y qué bien sienta!
Sí es verdad que a veces hay quedadas con gente a las que te apetece ir y esa fecha la marcas en el calendario, pero si llegado el momento no apetece, pues no se va, y a otra cosa...

sonia dijo...

Eso,eso,a improvisar se ha dicho.Por lo menos el fin de semana,que entre semana ya vamos bien ceñidos.