martes, 14 de junio de 2016

Falsa mística en la cocina

Me gusta mi cocina. Cuando la hicimos todo el mundo nos dijo "os vais a cansar", es curioso cómo la gente te dice eso de los muebles pero luego se sorprende cuando de lo que te cansas es de tu vida y decides reformarla. 

De mi cocina no me he cansado. Es roja, muy roja, con el suelo negro y tiene una ventana enorme que da a un patio que en verano es demasiado blanco... pero por la que entra tanta luz que puedo desayunar casi todo el año con luz natural. 

En mis meses de madre paso mucho tiempo en la cocina, particularmente las tardes. ¿Cocinando? No. Yo no cocino, yo preparo cenas y hago la comida. ¿Qué diferencia hay? Para mí mucha. Toda. 

En los últimos años cocinar se ha convertido, como tantas otras cosas, en una actividad "guay". Una absurda mística buenrollista rodea ahora lo que ocurre en una cocina. Absurdamente, hacer la comida o preparar la cena se ha rodeado de un halo completamente ridículo. Acaricia los tomates, susúrrale al frutero, siente la carne, trocea el pollo como si vivieras en el siglo XIII, cultiva tus berzas y luego corre a tu cocina para reencontrarte con los alimentos, jugar a los alquimistas, hacer chup chup pero sin pasarte de freír, cocer, asar y luego colócalo todo en un plato (me niego a lo de emplatar) y saborea con deleite el fruto de tu trance místico. 

Yo no hago nada de eso. Yo no cocino, en lo que yo hago hay poca mística y mucho sacrificio porque, además, en todo este movimiento chupiguay de "mira que cocino" hay siempre una sensación de momento único, de ocasión especial.

Las padres del planeta sabemos que eso es mentira. El momento de encender el fuego, cortar los puerros y ponerte a preparar lo que sea no es lo coñazo, eso mola o, mejor dicho, ya estás entregado a tu condena. Lo más coñazo de hacer la comida, de cocinar sin adornos es que ocupa muchísima memoria. Desde que te levantas estás pensando qué vas a hacer de comida hoy, y de cena y de comida mañana que no se pise con lo que comes hoy ni con lo que cenarás pasado mañana. A esto hay que añadirle la limitación del tiempo, un día vas a llegar tarde a casa y no te dará tiempo a hacer el pollo asado y será mejor optar por algo rápido como sandwich y otro día que habías pensado hacer lentejas recuerdas que no las pusiste en remojo al entrar por la puerta de casa. 

Yo no cocino. Yo hago la comida y preparo la cena. ¿Cocinando? Sí, muchas tardes  mi cocina roja y acogedora es un circo de tres pistas, los 4 fuegos funcionando, la Thermomix y el horno, funcionando todo a la vez mientras yo voy de un lado para otro bailando o  escuchando a Javier Cancho a las 20:30 en punto. ¿Un espectador externo podría pensar que disfruto? A lo mejor, pero mis vistazos furtivos y constantes al reloj de pared serían una pista clara de que estoy deseando que se acabe esta tortura, estos trabajos forzados y pueda salir de mi cocina y dedicarme a hacer lo que de verdad quiero. 

Cocinar no me relaja. Ni siquiera cuando lo hago por un motivo especial, una invitación, un cumpleaños o una reunión. Puedo tomármelo mejor o peor pero, sinceramente, lo que más me relaja es la sensación que tengo en los días de solterismo, cuando llego a casa y pienso "fenomenal... hoy puedo cenar una loncha de jamón y un yogur", paso por mi cocina, abro la nevera, saco lo que sea y me voy. 

Eso sí, que cocine otro me relaja mogollón, tanto que me da igual que acaricie los tomates, le hable a las berzas o le ponga nombres ridículos a los platos. Con eso fantaseo cada noche....mi cocina me encanta pero si alguien me preparara la cena... mi cocina sería perfecta. 

26 comentarios:

Teresa dijo...

Exactamente las mismas sensaciones. Espacio mental desde que te levantas: inventario de nevera, lista de compra por si falta algo, y tarde-noche maratoniana hasta que está ya todo preparado, comido, recogido y lavado.
Y que cocine otro es simplente UN LUJO.

Anónimo dijo...

Pues a mí sí me relaja, salvo cuando es un evento tipo comida de Navidad para un montón. Pero lo de diario, sí. Me ayuda a poner mi cabeza en orden al final del día. Y esa es toda la mística de momento, porque no hago ceremonias absurdas con la comida, ni cultivo mis propios tomates en una maceta.

verdeoxido dijo...

Depende, a nadie le gusta hacer las cosas por obligación, o porque no hay otra si es que quieres comer y estás cansada. Cuando lo haces porque te apetece y eliges hacerlo es otra cuestión. Tengo rachas según las circunstancias y las ganas que tenga, y también disfruto haciendo otras cosas. No disfrutar de nada si que sería preocupante. Yo no acaricio los tomates, los lavo y doy gracias.

molinos dijo...

Teresa, exacto... que otro cocine es un lujo. Liberar toda esa memoria y simplemente comer lo que te echen. ¿Por quét e crees que la gente sigue yendo los fines de semana a comer a casa de sus padres?

Anónimo, a mi me relaja planchar. Lo prefiero mil veces a cocinar. Y entiendo que a la gente le guste cocinar pero para mi que es obligatorio todos los días es una tortura.

Verdeoxido, a mi planchar por obligación no me importa. Cocinar se me da bien pero cada vez lo soporto menos... y lo de los tomates es exageración pero todos habéis visto los programas de cocina donde la gente entra en trance elegiendo unas lechugas.

Sara M. dijo...

Hija mía, pero qué bien lo explicas. Yo tampoco cocino, no me gusta nada. He llegado a hacerme planes de comida casi infinitos por tal de no tener que pensar lo que comemos, solo lo que hay que comprar... Para mí un lujo es que me cocine otro, pero como norma (Marido cocina casi todos los domingos; el problema es que yo me sentaría y comería lo que fuera por tal de no hacerlo, y mira que me gusta comer). Lo de planchar tampoco me importa, y lo único que hago con "cierto" gusto es ordenar.

Marta R. dijo...

Muy bueno....yo lo único que quiero es que los cacharros se recojan solos...

Anónimo dijo...

Me encantan los libros de cocina. Me encantaría que me gustara cocinar. Pero no lo consigo. No tengo paciencia, nunca tengo los ingredientes necesarios, y además me quita el hambre, y luego cuando me siento a la mesa se me ha cerrado el estómago. Mataría por tener quién me cocinara, y de vez en cuando, en plan capricho, intentar algún plato, chafardear un rato, y que la cocina se recogiera sola.

Lo de planchar no lo entiendo. No he planchado en mi vida… ¿qué tiene de especial?

m dijo...

Yo estoy de acuerdo, yo hago cocina "de guerra" del día a día. Ver el menú del cole, pensar en cenas, planificar, comprar... Para mí es un coñazo. Yo creo que también influye ir a toda pastilla.
Otra cosa es hacer algo el fin de semana con tiempo, sin horas de acostarse etc.
Y ahora en verano, comidas y cenas arggg!!!
A mí en general no me gusta ninguna de las tareas de la casa y planchando soy leeeentttaaa.
Muy bueno.
Por cierto, mi cocina es roja y blanca con suelo gris oscuro, y tampoco me canso, la verdad, el rojo me encanta.

MATT dijo...

Totalmente identificada!. Hasta mi cocina es roja y veo igual el tema mística cocinera.
Lo que mola es que te cocinen y llegar a mesa puesta o bien no necesitar cocinar. Si no tuviera tres hijos no cocinaría nunca sólo para mi.
Un beso

Carlos Moreno Serrano dijo...

Yo cocinar, cocino poco, la barbacoa en el jardín cuando no llueve.

Eso sí, mis suegros han montado un huerto en mi jardín y comemos lo que va saliendo. Vamos, nada místico y tampoco está más bueno que la verdura del súper. Ayer cogimos las primeras fresas, pero aún no están rojas del todo.

Eso sí, hice un curso de hacer pan de masa madre y no veas la que monto los findes. Pan para dar y regalar. Y todo porque mi mujer me dijo eso de: "para qué haces el curso si luego no vas ni a hacer pan ni ná". ¡Pues toma pan!

Me ha tenido que pedir por favor de rodillas para que pare el ritmo panadero.
Este finde, más pan.

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luxindex dijo...
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NáN dijo...

Amiguito Luxito: allí donde falla la vida, entra el lenguaje como un superhéroe que todo lo arregla. De acuerdo que no habías pensado en el arroz y los huevos, pero salsita de tomatito sí tendrías, ¿a que sí, cariño? (es que me pones tierno con tanto diminutivo que me obligas a usar).

Pues bien, ya puedes anunciar a tu nutrida parentela que hoy coméis una especialidad: Arroz a la Cubana en el que los Huevos y el Arroz se han Despedido a la Francesa.

¡Se chuparán los dedos, ya verás! (Sobre todo porque, me lo estoy temiendo, también olvidaste comprar pan).

Bárbara dijo...

A mi es de las tareas domésticas que mas me gustan y se me da bien, entre eso y que tengo una pareja muy agradecida que se come todo lo que le pongo en el plato ya esté requetebueno, bueno o regular, y encima te lo alaba pues la verdad es que cocino con alegría.

Ahora, también me pesa mucho el momento mítico del jueves tarde en que elaboro los menus de la semana (en casa se compra el viernes), me cansa,me machaca y me consume muchas energías y si lo hago, no es por ellos (mujer, algo tambien) sino porque esencialmente me jode comer mal. Me pone de muy mal humor no comer bien, no soy una tirillas, tengo saque y curvas y si nocomo bien no voy cara al aire.

pero, sí, si alguien me diera los menús de la semana, se lo agradecería.

Tita dijo...

La del amorycocinacotidiana hoy no tiene nada que decir.
O lo tiene todo.
A lo mejor hasta me empuja un post.
Hacer de comer es a cocinar como hacer caligrafía a escribir una novela con toda tu alma.

Blanco Humano dijo...

En las librerías empieza a haber sección de cocina. DE COCINA. En grande, en primer plano. Me escandaliza, paremos esto.

La cocina mola cuando la haces el fin de semana para una chica pensando que luego va a haber empotramiento. Todo lo demás es supervivencia. Yo odio tanto la cocina de diario que planteé pasarme a algo llamado Soylent. Pero temí que al final estuviera hecho de personas. Pero es que me parece taan cómodo...

https://www.soylent.com/

HombreRevenido dijo...

"Que cocine otro me relaja mogollón" es la frase.
Voy a amplificarla por allí y diré que se me ha ocurrido a mí.

Irene dijo...

No me gusta cocinar y no se me da bien. No sé si lo decidí en ese orden, pero así son las cosas. Hago la comida para los churumbeles (cuando no está el padre) porque no me queda otra.

Cuando veo los concursos de cocina creo que no tienen mérito. Esa gente ya sabe y le gusta cocinar. El gran mérito sería enseñarme a mi a hacer un cocido decente.

Luxindex dijo...

Querido NáN:

Si no te he entendido mal, así quedaría la receta Arroz a la Francesa:

1. Ábrase un bote de tomate frito
2. Caliéntese (el contenido) en una sartén
3. Cómase

¿Es correcto? ¡¡Pintaza!! Estoy deseando probarlo.

No obstante, en estos tiempos locos en los que todos vamos de cabeza, te pregunto: ¿Hay alguna forma de simplificar la exquisitez que nos propones? No sé, se me ocurre ¿es necesario calentarlo? ¿Lo de abrir el bote importa tanto para el resultado final?

Gracias. Ay, si no fuera por la Internet…

NáN dijo...

Dado que pocas cosas hay tan exquisitas como abrir un bote de fabada y tomar todo el contenido tal cual, tan gelatinoso él, no veo motivo para calentar el contenido del bote de tomate frito.

Lo de abrirlo para tomar solamente el contenido sí es aconsejable. Existe, entre los gastrónomos refinados, un plato denominado Salsa de Tomate al Apache, en el que basta con trocear el bote usando un tomahak de origen del XIX certificado. Se engulle la salsa, pero aderezada con los trozos de lata. Problema: sale carísimo el acudir a unas urgencias (de hospital privado, of course) para curar todas las heridas provocadas por el latón despiezado.

Incluso en la Alta Cocina, ¡nada es perfecto!

Anniehall dijo...

Mistificar las cosas cotidianas y naturales es algo bastante frecuente últimamente. Ya hemos hablado de lo de la mística de la maternidad que nos está agilipollando, pues lo de la cocina igual.

A mí lo que me gustaría es que me planificaran los menús y me hicieran la compra. Eso es lo que me mata. Cocinar me encanta. Planchar creo que lo que menos de las tareas domésticas.

JR dijo...

Ese ultimo parrafo es algun tipo de sugerencia?

:P

C. S. dijo...

Pues a mí, místicas aparte, es lo único que me gusta de la casa. Todo lo demás lo detesto. Compara con hacer los baños o pasar el aspirador (que no puedes ni ponerte la radio) o tender la ropa ¡Dónde va a parar!

molinos dijo...

Nan y Lux... voy a hacer de cena arroz con tomate y huevo!! A vuestra salud.

CS a mi no me disgusta pero no le veo la mística esta que lo rodea ahora todo. Y sí, es mejor qu ehacer los baños o tender... pero tampoco es nada del otro mundo.

JR.... si sabes cocinar, Si.

Anniehall.. claro, entrar en la cocina como Arguiñano con todo preparado en cuenquitos... así también cocino yo.

Irene, los programas de cocina son todos mentira!!!

Blanco HUmano, si me conviertes la cocina en preliminares de sexo...TE LO COMPRO.

TITA, yo sé cocinar y lo hago bien pero lo que hago todos los dias es hacer la comida... un aburrimiento.

Bárbara, es que como digo en el post, entrar en la cocina y con todo preparado hacer chup chup está bien lo coñazo es repetirlo todos los dias, acabas de preparar la comida y hay que estar pensando en la cen y asi todos los dias.

sonia dijo...

Como explica Blanco Humano:la cocina mola cuando la haces en fin de semana para un chico pensando que luego va a haber empotramiento.

Anónimo dijo...

Ay! yo igual. No me disgusta cocinar, lo que odio es hacerlo por obligación. Qué pesadez!