domingo, 1 de noviembre de 2015

Mi padre, retazos

Señoras, señores, en el culo tengo flores. 

Y nos moríamos de la risa. Eso decía al levantarse del sofá para irse a la cama. Muy serio pero con su sonrisilla traviesa, decía estas palabras al levantarse de su sitio en el sofá y dejarnos allí viendo la tele mientras él se iba a la cama a escuchar la radio hasta dormirse.

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Bueno, esto ha estado muy bien pero ¿para la otra muela?

Aunque estuviera lleno, aunque hubiera comida sobre la mesa y más en la cocina, muchas veces decía esto solo por hacer rabiar a mi madre. Le encantaba comer.

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¿Queréis ir al cine?
¡Síiiiii!
¿Al de las sábanas blancas?
Nooooooo
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"Si no hubiera tenido cuatro hijos, ahora, en vez de dolores de cabeza y preocupaciones tendría el sueño de mi vida, un Porsche 911 negro y tiempo para conducirlo. ¿Cuánto queda para que os vayáis de casa?"

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"Yo quería una hija, una princesita cariñosa... y naciste tú".

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¡Qué suerte tenéis! 

Siempre escribía esta frase en las tarjetas de felicitación de las listas de bodas. La primera vez que lo vi fue cuando le acompañé al Corte Inglés de Princesa un día de verano para hacer el regalo al hijo de un amigo suyo que se casaba.

- ¿Qué suerte tenéis? ¿Por qué pones eso? - le pregunté
- Porque tienen mucha suerte, se han encontrado. 

Me pareció mágico y desde entonces es lo que pongo yo en cualquier felicitación de boda.

Aquel día, después del regalo mi padre me invitó a comer. Yo tenía 18 años y era muy raro que fuéramos los dos solos a un restaurante. En la última planta del Corte Inglés, en un sitio que en aquel entonces me pareció muy lujoso.

- ¿Pedimos arroz con bogavante? me preguntó con una sonrisilla.

El maitre nos dijo que tendríamos que esperar 45 minutos.

- No importa, esperaremos. Tráiganos una botella de Viña Esmeralda y un plato de jamón bueno. 

No recuerdo de qué hablamos, no recuerdo que me contó él ni qué le conté yo. Fue el mejor arroz de mi vida, por la comida y la compañía. Mi padre hizo salir al cocinero para felicitarle en persona.

Siempre que como arroz en un restaurante espero que sea tan bueno como el de aquel día, tan especial...  pero nunca lo es.

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Nos vemos mañana.

Esas fueron las últimas palabras que me dijo.

No volvimos a vernos. Se me está olvidando. Se me olvidó el sonido de su voz, a duras penas encuentro cosas que me recuerden su olor y, ayer, pensé que tampoco recuerdo su tacto.  Llevo 7 años escribiendo sobre él para que no se me olvide.

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La vida cambia rápido.
La vida cambia en un instante.
Te sientas a cenar, y la vida que conoces se acaba.

                                                                      Joan Didion

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Nos vemos mañana... y ese mañana no llega nunca.



26 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tampoco recuerdo ya sus voces, su tacto, su olor..., aunque siempre están conmigo en todas partes y todos los días de mi vida.

Rosula

NáN dijo...

Inteligente emoción, la tuya.

La Didion es un hacha, sacando hermosas chispas de su sufrimiento.

De lo del mío hace ya 55 años. "Retazos" sería una palabra excesiva.

Amaya Ascunce dijo...

Uno de mis grandes tesoros es un vídeo donde se oye hablar a mi padre. Estuve meses hasta que di con esos fragmentos de vídeos de la comunión y cosas familiares. Y el alivio de no olvidar su voz... Siento que no tengas algo así. Entiendo cada una de tus palabras.

sonia dijo...

Me has hecho llorar.

Grace dijo...

Ya hace 27 años que no tengo al mío, pero recuerdo absolutamente todo.
Desde las rayitas amarillentas en sus ojos verdes, sus cuentos de sobremesa y sus silencios cuando se enfadaba.

UTOPÍA dijo...

En septiembre hizo ocho años que intentó irse el mío. Digo intentó porque no lo logró; sigue aquí, conmigo.

Yo te descubrí un 1 de noviembre, no recuerdo haber llorado tanto leyendo un post ni antes ni después. Y aquí sigo.

Yo no he olvidado nada. Cierro los ojos y oigo su voz llamándome Mari, sus manos que me apretaban tan fuerte en cada abrazo, su mirada, su olor y sus silencios.

Cada vez me parezco más a él. He empezado a deshacerme de personas que "pesan" y no me aportan nada, a no discutir con personas que no quieren escuchar si no quedar por encima, a intentar vivir en paz viendo pasar la vida, a aceptar y que lo malo te resbale...

Nunca tuve miedo hasta que murió mi padre.

Ana María dijo...

Este año está siendo especialmente duro para mí, y creo habértelo dicho en otras ocasiones, lo peor de perder a alguien no es el día siguiente, ni la semana siguiente, es lo que te queda por vivir sin esa persona. Un olor que te sepulta bajo una tonelada de recuerdos, bloquear palabras, pedir platos que te saben amargos. Elegir una prenda de ropa y pensar en lo mucho que le gustaba a esa persona.

Te abrazo, te abrazo mucho y fuerte :***

Bal dijo...

Yo sigo llorando con cualquier cosa que me recuerde a él. Ahora lo estoy haciendo....

Tita dijo...

Hoy me acordé de ti.

No sé si habrá un mañana para verlos, en otro sitio. Me gustaría creer que sí.
Hoy por hoy, al mío le veo a veces en el espejo, mirándome desde mis ojos que eran los suyos, o cuando veo las manchas en mis manos, como las suyas, y las de mi abuela. Pequeños consuelos.
Un abrazo apretao.

Luxindex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pablo dijo...

Cómo molan los padres. Es una pena la manía esa que tienen de irse antes que nosotros.
Siempre que veo esta foto de tu padre me acuerdo de mi madre leyendo el blog y diciendo "¡mira que era guapo este tío!".
Abrazos.

Oswaldo dijo...

Los primeros de noviembre te abandonas a la tristeza de tan gran pérdida y además, cómo tú misma explicas, escribes para no olvidar.

Pero yo siento leer entre líneas en tus escritos respecto a él, que el resto del tiempo has llegado a algo cercano a hacer las paces con la vida y principalmente agradeces los años que SÍ viviste con él, cosa que te hace capaz de decirte a ti misma que ¡Qué suerte tuvisteis! de que él haya sido tu padre y tú su hija. (Aún a pesar del chistecito de "yo quería una princesita cariñosa...")

Amaranta dijo...

El mio sólo hace nueve meses que se fue y me acuerdo de todo. Tengo un agujero en el alma. No quiero perder nada, ni su voz, ni su olor, ni su risa.
De todas formas le veo con mirarme en el espejo y no se si es una bendición o una maldición.

HombreRevenido dijo...

Ay

Sobrevolando los 40 dijo...

Mi padre también quería un princesita. La niña de sus ojos. Y nací yo... Seguro que, desde donde esté, sonríe orgulloso de su hija. Enhorabuena y besos.

Jesús Miramón dijo...

Siempre que hablas de tu padre me emocionas hasta el tuétano. Vale, es verdad, lo reconozco: hasta las lágrimas. Después de leer ayer este post llamé al mío por teléfono y escuché su voz de un modo diferente, a través,

Sé lo que vendrá, deberíamos saberlo todos los hijos (aunque no, no tan pronto como lo supiste tú, nunca tan pronto). Pero ahora mismo sólo quería decirte una cosa: tus recuerdos de él, tu manera de expresarlos, hacen que lo sepa un poco más, un poco mejor. Ése es el poder de las palabras. Un triste poder a veces. Gracias. Un beso.

Anniehall dijo...

Aunque queda raro decirlo, estos posts son maravillosos. Ayer me acordé de ti.

Hermano E dijo...

Sólo quería decirte que me ha gustado mucho, y que tuviste mucha suerte de disfrutar de un padre tan maravilloso, aunque se fuese antes de tiempo.



molinos dijo...

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios. Sólo deciros que escribo estos posts por mi pero por otro lado me alegro de haberlo hecho por él y por vosotros. Estos posts han servido para que un montón de gente le conociera... y se acuerde de él a pesar de no haberle visto nunca mientras vivía y por otro lado os sirve para no perderos las cosas maravillosas que hacía y que decía.

Sois los mejores, mil gracias.

Carmina dijo...

Moli, tu padre era UN SEÑOR MUY GUAPO, no puedo dejar de comentarlo. Me das envidia por muchas cosas, entre ellas, por haber escrito este post, Cuando tenga aquí a mi ahijado, para que me haga de mecanografo, le dictaré un post sobre mi padre, la persona a quien más he querido en el mundo, No te enfades conmigo por copiarte la idea

Lorena Bernardos dijo...

Precioso, preciosísimo cómo escribes sobre tú padre. Ojalá todos los padres dejaran tanto amor en el corazón de los que se quedan.
¡Qué suerte tienes!

Inmaculada dijo...

Con estos apuntes tuyos me da la sensación de haber conocido a tu padre, y además me cae bien. Un abrazo.

Sara dijo...

Me encanta cuando hablas de tu padre y siempre me haces llorar. Yo llevo 18 meses sabiendo que mi padre está enfermo y que se nos va ahora es peor porque vamos hacia el final y no lo acepto.... yo ya he perdido su voz aunque él sigue aquí, pero aún lo tengo a él y le doy muchos besos y abrazos para que no se me quedé guardado ninguno para cuando no esté.

Anónimo dijo...

Hola Moli,
Lo que escribes sobre tu padre me sirve para poner nombre a lo que se siente cuando te pasa algo así. Mi madre murió hace dos años y medio y nadie de mi entorno ha sabido explicarme o hacerme ver "el luto hacia adelante" tan bien como tú.
Gracias por ayudarme a sobrellevar algo tan duro, si es que se puede hacer de alguna forma.
Eres la mejor!

Isabel dijo...

Y que no llegue, Moli. Piensa, a él no le gustaría. La vida es un regalo y debemos disfrutar y alargarla el tiempo que podamos. Comprendo tu sentimiento, ahí llevas el mío:

http://elcosturerodeisabel.blogspot.com.es/2011/06/205-orden-desorden.html

Anónimo dijo...

Sus últimas palabras fueron (por teléfono): Quedaos unos días más, aún os quedan vacaciones.
Dos horas más tarde tuve que poner rumbo a casa. El ya no estaba.

De esto hace solo tres meses. Aún creo que va a volver.

Z.A.L.