viernes, 13 de marzo de 2015

¿Blitz o Bluff?

¿Blitz o Bluff?

¿Susto o Muerte?

No me gustan las películas de David Trueba y no me gustan sus artículos. Él me cae bien y le encuentro bastante inteligente e ingenioso en las entrevistas, pero David Trueba es un espantoso escritor de novelas. 

¿Por qué Blitz es una novela atroz? ¿Por qué es tan horrible que ni tan siquiera consigue provocar hostilidad? Porque va un paso más allá. Blitz hace sentir vergüenza ajena. Estás leyendo y dices "No, no, no David por favor, esto no". 

Pero sí. Una y otra vez. Sin compasión.

¿Qué cuenta Blitz? 

Pues una historia contada un millón de veces: una ruptura sentimental. ¿Importa que sea un argumento muy trillado? No, claro que no. Lo que importa es que un tío como David Trueba la cuenta igual o peor que una adolescente carpetera con ínfulas de intensa. 

Spoilers y comienza la vergüenza ajena. 

Para empezar el protagonista de este despropósito se llama Beto. Se me escapa que oscuro motivo ha llevado a  Trueba a escoger este nombre tan sumamente desacertado  que provoca desconexión con el personaje desde el primer momento (¿Quien cree que los nombres de los personajes no importan? ¿Anna Karenina sería igual si se llamara Mari Trini?)

El bueno de Beto es un arquitecto de 28 años que anda por Múnich con su novia. Le han seleccionado para presentar un proyecto de paisajismo en un concurso y en esas anda cuando recibe un mensaje por error en su móvil y se da cuenta de que su novia quiere dejarle. 

El mensaje es: "aún no le he dicho nada. Me cuesta tanto. uff.tq"

Recibe este mensaje, decide que su novia se lo ha mandado a propósito para que se más fácil dejarle y en cero coma tres segundos, el lector se entera de que Marta tuvo un novio cantante paraguayo con el que casualmente se ha reencontrado y sentido el amor verdadero. El pobre Beto siente que: 

"Los celos retrospectivos ahora me alcanzaban y me batán en la carrera del tiempo. El pasado de Marta regresaba para sacar de la pista de carreras a mi futuro de un codazo". 

Tras unas cuantas escenitas de culebrón sudamericano de amoríos, en una de las cuales Beto le propone a Marta que se acuesten juntos para que 
"Mi polla (pueda) decirle adios a tu coño y mis manos a tu culo". 
A pesar de que todo el mundo sabe que ésta es una frase mágica que hace que te entren ganas irrefrenables de acostarte con el que ya es tu ex o con cualquiera, inexplicablemente Marta se resiste y entonces Beto siente que

 "los edredones separados terminaron por ser una cama cortada a cuchillo". 
Marta, con buen criterio, y suponemos que aliviada de dejar a tamaño tarado, al día siguiente se levanta y se vuelve a Madrid. Beto ,que tiene la inteligencia emocional de un gremlin, decide quedarse en Múnich nadando en autocompasión y pena infinita y diciendo muchas majaderías. 
"Miré embelesado los tranvías al pasar, hasta que pensé que quizá también mirar sin más era ilegal". 
Beto llora muchísimo, con gran congoja (como lloraríamos todos si nos diéramos cuenta de que el tío que nos ha creado nos hace decir y pensar esas memeces) y en esas anda cuando se encuentra con Helga. 

Helga es una señora de unos 60 años, alemana y voluntaria en el congreso en el que Beto había presentado su proyecto. A Helga, obviamente, Beto le da como penica y se dedica a acompañarle, a darle de comer, de beber, intentar que no haga mucho el ridículo, arreglarle los papeles, le lleva al fútbol... lo único que le falta es cogerle de la mano para ayudarle a cruzar la calle y rebañarle la comida de la boca con la cuchara como si fuera un bebé. 

Ella le consuela mucho, con paciencia infinita y él piensa cosas de tanta enjundia como 
"Yo negaba con la cabeza,abatido, incapaz de encontrar el sistema bancario donde especular con todo el dolor desencadenado dentro de mí". 
Contra los deseos del lector y contra la más mínima credibilidad narrativa, Beto y Helga se emborrachan y se acuestan. Que Beto, un criajo inmaduro, idiota y absolutamente drogado por su autocompasión quiera acostarse con Helga podemos llegar a creérnoslo. Que Helga, que es una mujer con las cosas claras y lo suficientemente madura como no darle dos leches se acueste con semejante individuo se escapa a cualquier intento de comprensión. 

No he visto ni leído 50 sombras de Grey pero la descripción de Trueba de una escena de sexo me daban ganas de cerrar los ojos y decir: no, no, por favor no sigas por ahí, prefiero que me arranques las cutículas. 
"...cuando ella misma terminó por desprenderse del sujetador, en cuyo cierre mis dedos habían forcejeado con heroísmo paralímpico. Surgieron dos senos blancos y libres como fruta alcanzada del árbol". 
¿Heroísmo paralímpico? ¿Fruta del árbol? 

La escena se prolonga en exceso con descripciones completamente innecesarias como  
"Los pezones de Helga eran gruesos y la areola tiznada de un rosa intenso se hundía en su carne color de luna". 
Por supuesto, después de la noche de semipasión llena de confesiones completamente prescindibles y reflexiones sobre la vida en pareja de la misma profundidad que un plato de ducha, Beto se levanta por la mañana pensando "madre mía, me he chuscado a una vieja, que mal". Si ya tenía pocas simpatías por parte del lector, a partir de este momento el libro es una caída libre de empatía durante la cual en lo único que puedes pensar es en que Beto se ahogue en su propia saliva o lo atropelle un tranvía. 

Después de unos cuantos paseos por Múnich sin hacer nada interesante ni útil ni nada de nada, Beto coge un avión y vuelve a Madrid. Casualmente en el vuelo coincide con otro arquitecto al que ha pegado de leches en el congreso y que no debe tener memoria a corto plazo porque le ofrece trabajo en su estudio de Barcelona. Beto con esa consistencia de pensamiento, de criterio y de personalidad que le caracteriza acepta la oferta porque 
"Madrid versus Barcelona me resultó una discusión indiferente, un partido de la máxima rivalidad en un deporte que no me interesaba en absoluto". 
A estas alturas de la historia, al lector el libro le ha hecho bola y a David Trueba también. El lector sigue adelante porque la complejidad estilística del texto es similar a la de los Cuadernillos Rubio y por pura curiosidad malsana de ver cómo termina el absurdo Beto. 

Trueba supongo que continúa por orgullo personal y por el dinero del anticipo. Cada uno tiene sus motivos. 

Os ahorraré 40 páginas: no pasa nada. Beto trabaja con el tío al que pegó una zurra, se acuesta con tías por las que no siente nada, a pesar de ser arquitecto paisajista desarrolla una aplicación para móviles completamente inútil y en un momento de inspiración, coge un avión a Mallorca (será maravilloso, viajar hasta Mallorca). Gracias a una postal consigue saber dónde está Helga pasando las navidades y se presenta en su casa en Nochevieja. 

Acaban la noche mirando al mar. 
"Qué bonito es este sitio.- dije"
Así, sin anestesia, "qué bonito es este sitio". El lector no se explica como Helga, que parece inteligente, al abrir la puerta y encontrarse a Beto no finge un ataque de amnesia o se hace la sueca ¿Helga? ¿Qué Helga? Yo no conocer ninguna Helga, mi llamarme Mari Trini.

Casi olvido comentar que como la trama es tan tan compleja y tan rica en matices, la novela viene ilustrada para que el lector no se pierda.

¿Por qué David Trueba ha escrito este horror? ¿Por qué una editorial se lo ha publicado? Porque es David Trueba, obviamente. Si yo fuera con este manuscrito a cualquier editorial me lo tirarían a la cara, con razón. Y deberían darme una paliza. 

¿David Trueba no tiene amigos? ¿Sus amigos no le quieren? ¿Él está tan satisfecho de su escritura que las opiniones de sus amigos le dan igual? 

Terminado este suplicio lo único evidente es que Marta hizo bien en volver con el de la guitarrita y que el lector debería haber elegido muerte.


Someterme a este suplicio se ha debido a una absurda idea que tuve junto con Blanco Humano: elegir un libro y repartirnos las reseñas a favor y en contra. Podéis leer su elogio a Blitz aquí. 

38 comentarios:

Blanco Humano dijo...

Me parece inmoral que me hagas hacer una reseña de un libro para que luego la tuya salga más favorecida, que lo sepas. Me siento la amiga de la guapa XD

(¿Sabes que lo gracioso va a ser que seguramente nuestras críticas sean las únicas de todo internet que pongan a caldo este libro?)

Blan-K dijo...

Según iba leyendo el post me iba acordando de las infumables novelas de Albert Espinosa, no por la temática (aunque, bien mirado, hasta van de lo mismo) sino por lo pésimo de su prosa, estilo, vocabulario y mensaje o moraleja o como queramos llamarlo. Coincido contigo en que si cualquiera llevara una novela así a un editor se la harían tragar allí mismo sin mojarla en caldo ni el vino, a palo seco.Pero claro, lo importante no es escribir bien, sino NO SER CUALQUIERA.
¡Muy bueno también el "elogio" de Blanco Humano!

Anónimo dijo...

Bueno bueno Moli... te leo desde hace tiempo, pero aún no me había animado a comentar.
Yo ya caí en la trampa de David Trueba hace años, con el libro "Abierto toda la noche".

Te ahorro el despropósito; eso sí, no se me ha olvidado ni una línea de la trama. Una familia muy triste: no me olvido de Nacho ni del niño con problemas de suplantación de la identidad, ni de la chica que cuidaba al abuelo y de la que se enamoraban todos, ni del hermano con acné histérico...

Escenas sexuales híper detalladas y la madurez emocional de un niño de 16 años, mala combinación.

Un beso y gracias por escribir!
Reyes

Fran Rodríguez dijo...

Pero esto ¿qué es lo que es? A mí David Trueba me provoca sentimientos encontrados, pero después de leerte no toco esto ni con un palo, Molinos. Qué intensidad.

Señorita Llampuc dijo...

Llamadme floja pero 2 simples críticas negativas, si vienen de Blanco Humano y de Moli, para mí superan las hipotéticas tropecientas críticas a favor (en internet y el resto de medios).

Luis Javier dijo...

Joder, me hice ayer con el libro...porque a mi "saber perder", sí que me gustó... ¡¡ y ahora acabo de ver esto!!!... lo leeré de todas formas, pero ya voy condicionado....

palomamzs dijo...

Pobre David Trueba, me está dando pena. Eres malvadísima aunque me he reído mucho. De todas formas creo que lo mejor que se puede hacer con un libro horrible es no decir nada de él y aprovechar para escribir sobre otro que sí te haya gustado.

Lironcillo dijo...

Cielo santo, me ha dado mucha grimita. Probablemente no lo habría leído jamás, pero ahora ya ni de coña...

A. Sandler dijo...

Moli,
Coincido al 100%, Blitz es un bluff de campeonato. Cuatro amigos me gustó mucho pero Saber Perder ya me hizo bola (niño no hagas bola!!),...y este es muy malo.

Marta Máster dijo...

Hola: un libro lleno de típicas y tópicas situaciones que se original trasn una ruotura... pero mal escrito... qué bueno con que una adolescente carpetera lo contaría mejor!!! seguimos en contacto

Anónimo dijo...

Me encanta tu reseña! En un viernes interminable y agotador, me has sacado las lágrimas de la risa.

"Beto llora muchísimo, con gran congoja (como lloraríamos todos si nos diéramos cuenta de que el tío que nos ha creado nos hace decir y pensar esas memeces)" es releerla y no parar de reirme.

Mil gracias!!! Tenía rato de no reirme tanto.

Anónimo dijo...

A mi se me está haciendo bola también.Vaya suplicio.
Sonia

Pep dijo...

y te lo leiste entero....? todo sea por el blog...

porque seguro que como caperucita, ya puestos, lllegaste hasta el final "para despellejarte mejor".

Bibliotecaria dijo...

Leí hace mucho tiempo "Cuatro amigos" y me pareció espantoso, un líbro "escrito para tíos". Y decidí no leer más escrito por este señor.
Con tu reseña/despelleje/crítica constructiva me lo has ratificado: bola total!

tomae dijo...

Pues ni lo he leido, ni lo voy a leer, porque leo poco. Pero ya puestos leí 4 amigos cuando David T no era tan David Trueba como es ahora, y a mi me resultó extraodinariamente duro ese libro, duro y tenebroso; aún así me gustó. Yo soy mas de Ariadna Gil que de David ...y me gustaría saber por cotilleo y morbo porqué se separaron.

Saludos y Sugus !! ;)

Te recomiendo de lectura algo que se llama la magia (o la música) de los números primos, por aquello de que querías acercarte a la ciencia. (aunque creo que se tiene que leer con calculadora en la mano)

NáN dijo...

La mare de Deu!!!!!!

el chico de la consuelo dijo...

Beto es primo hermano de Fortunata Fortuna de Mara Torres.
Saber perder ya me dio el nivel de este zagal, topicazos a troche y moche con ínfulas de intensidad.

Pablo dijo...

A mi sólo me gusta como guionista. "Amo tu cama rica" y "Los peores años...", son geniales, pero es verdad que me cae muy bien.

ro dijo...

Jajajajaja. Lo que me he reído. Y no he leído nada de este señor, pero no sé si lo leeré.

Besos.

Jose Luis Álvarez dijo...

Yo también piqué con lo del niño con acné, y el hijo pequeño que se acostó con su madre... Poco a poco lo voy superando...

@Tomae. Ella se lió con Viggo Mortensen

Alberto Secades dijo...

Juego en inferioridad: no sé quién es este sujeto, aunque el otro dí la vi en una entrevista de Buenafuente. El típico graciosete que no quiere dejar que se nota su edad (y que está pelín desconectado sobre las formas de actuar de los chavales que ilustran sus obras, compruebo).

Gracias por las gracias.

BelindaS dijo...

Me he reído a carcajadas con la critica que dejas en el enlace; la que defiende el libro:
"Beto es un hombre en las manos del azar que en ningún momento parece ser dueño de su propio destino, al que los dioses, quizás ofendidos por su atrevimiento de tratar de atrapar el reposo de los humanos en jardines llenos de relojes, le hacen pasar por todo tipo de situaciones vergonzantes y ridículas, como que pierda su móvil porque al día siguiente de la ruptura trate de masturbarse con él en la ducha mirando fotos de la mujer que le acaba de abandonar, o que se quede sin dinero en un arranque absurdo al adquirir un teléfono de gama alta para sustituir al bien perdido (obviamente trata de compensar con ello inconscientemente la pérdida de esas fotos de su exnovia desnuda que ya nunca podrá tener). Es por esto que Beto no elige en ningún momento enamorarse de una señora con nietos (me niego a llamarla abuela) simplemente es lo primero que tiene a mano. Ahí reside la grandeza de ello." Le ha comparado con Kafka y Tolkien. Que no culpe a los dioses de la estupidez humana.

Adler dijo...

La finalidad de los libros de este tipo son las críticas, está claro.
¿Sobre qué si no hablaríamos sapos y culebras?
Estas obras dan vida...

Muchas gracias por ahorrármela jaja

Iraide dijo...

Por favor qué horrendo... No sabía que David Trueba era un intenso, ni que había intensos tan intensos... :o

El texto se parece al discurso de un cultureta borracho, y ya les vale a los de Anagrama por venderse de esa manera.

En fin, ¡gracias por el destripe, he pasado un rato estupendo! :D

Una de Múnich dijo...

Moli, Múnich se escribe con tilde.

molinos dijo...

Gracias Una de Múnich, corregido.

Gracias a todos. Blanchumano y yo decidimos hacer esto con nuestra mejor intención. Elegimos el libro y nos repartimos la crítica positiva y negativa antes de leerlo pensando que nos gustaría a los dos y que sería divertido ese ejercicio de estilo. Obviamente nos equivocamos pero ha sido muy divertido.

Palomamzs recomiendo miles de libros muy entusiásticamente pero de vez en cuando me gusta advertir de los peligros de un libro horrendo aunque sé que hay gente que irá a leerlo sólo para poder contradecirme. Eso es lo bueno de las críticas muy entusiastas o muy destructivas que siempre "mueven" al lector.

Hacer reseñas soft no provoca nada y se olvidan rápidamente.

lo+ dijo...

Me he reido mucho.
Desde luego, no pienso leerlo y la idea de poli bueno poli malo no se si me gusta o no.

Tita dijo...

Joder, anda, que como lo lea y me guste...pero no, el título ya me echó para atrás antes de leer las críticas.

No es un criterio profundo para elegir un libro, lo sé...pero me olía a gilipollez con ínfulas.
Parece que lo confirmas.

¡Uno que me ahorro! que con los que recomiendas, no me da la vida jaaaaaaaa

Pd. He terminado Aquella edad inolvidable, de Pinilla...¿lo recomendaste tú? jo, qué bonita tu definición de "casa" con este hombre. Me han dado ganas de aplaudir al terminarlo.

madia leva dijo...

Mae mia, que mala pinta. Y esas frases que intentan ser profundas... Ni las mías en noches de insomnio son tan malas. Aunque no hubiese leído la crítica por si solo tampoco me hubiese atraído.

Eneida dijo...

Jajaja, me he reido mucho con tu crítica. Yo me leí cuando era pequeña Abierto toda la noche y me gustó. Lo releí años más tarde y me pareció un horror. Y también leí Cuatro amigos y es una tortura de libro.

Rísquez dijo...

Veo los comentarios duros (sólo los comentarios porque me leeré el libro y no quiero espoilers) sobre las novelas de David Trueba y me parece intuir cierta animadversión femenina, lo que me sorprende bastante (pensaba que los libros gustaban o no independientemente del sexo).

Yo he leído todas las novelas publicadas por David Trueba hasta ahora y me han encantado, sobre todo "Cuatro amigos" (en la que me sentí especialmente reflejado cuando lo leí, no sé si por la edad o por frases tipo "dejas de ser joven en el momento en el que tu futbolista favorito tiene menos años que tú" que resumen bastante bien mucho de lo que soy) y "Saber perder", y le considero un buen escritor, aunque es cierto que en sus artículos divaga mucho y no me termina de enganchar (en esa columna escribe Boyero los fines de semana y es otra cosa, sin ir más lejos). No soy especialmente aficionado a sus películas (la última, sin embargo, me gustó mucho) y siempre he pensado que tiene pinta de gran conversador.

En resumen, leeré el libro y, si es tan malo como lo pone Moli, volveré aquí a reconocerlo...Aunque supongo que también lo haré si me parece bueno.

Mar dijo...

Soy fan de David Trueba. Mucho. Pero mucho, mucho. Pero esta novela es de lo peorcito que he leído de él, y me duele darte la razón. Es floja, sinsentido y con poco o nulo interés a excepción de algunas páginas iniciales.
Pero yo le seguiré queriendo. Soy "asín".

Patricia Millan dijo...

Pues nada, que a pesar de que me dijiste que no lo leyera, lo he leído (es lo que tiene pagar por el libro, que me da no sé qué no leérmelo, como si tirara el dinero).
Y en general, totalmente de acuerdo contigo. Añadiré más: me he sentido como si entre línea y línea me estuviera sermoneando o incrustara a la fuerza sus teorías políticas y sociales. Que si la crisis del ladrillo por aquí, que si los jóvenes en el paro por allá... Vamos, que al final he tenido la impresión de que la historia era lo de menos.
Tal vez lo único en lo que no coincido es en la escena de sexo con Helga. Fuera de contexto (a mi también me parece increíble que Helga acceda), la narración es bastante creíble.
Y, como dice Blanco Humano, es increíble que las críticas en las redes sean tan favorables, aunque te pones a leerlas y te das cuenta de que muchos se limitan a mencionar la publicación, hablar de lo maravillosa que era Cuatro amigos, y pasar muy de puntillas por esta, como sin querer mojarse lo más mínimo.

Anónimo dijo...

Yo estoy con Mar. Soy superfan de David, de sus libros, de sus guiones y de sus deliciosas películas.
Este libro no lo he leído, pero supongo que tuvo un mal día, un mal mes, un mal algo. Un mal, vamos.
Pero para mí es ídolo.
De cualquier forma me he reído mucho leyendo el post.
xDDDDDDD
Eva.

Monica R. dijo...

Acabo de descubrir este blog. Estoy flipada!!! Por favor, cómo me puedo suscribir? No veo cómo! Me partía con "El Empotrador"; más razón que una santa tienes.

HombreRevenido dijo...

¿De verdad hacía falta escribir esta novela?

Esto es grandioso:
"Beto llora muchísimo, con gran congoja (como lloraríamos todos si nos diéramos cuenta de que el tío que nos ha creado nos hace decir y pensar esas memeces)"

Ahora que lo pienso, esa frase justifica la novela. ¿Y si David Trueba urdió su "novela" para que tú la reseñaras?

AlgolKualia dijo...

Gracias, gracias, gracias.

Tras leer veinte páginas pensaba que se me escapaba algo, que era imposible escribir tan mal, que era yo el problema.

Pero no.

Bichejo dijo...

Hola, soy doña contrarias, una de esas que se leen las desrecomendaciones (y también muchas recomendaciones). ¿Para llevarte la contraria? No necesariamente, pero tampoco lo descarto...

Bueno, en este libro sí. Llevo la mitad. Es la hez, pueril, con un personaje estúpido en una historia estúpida. Un lenguaje completamente impostado y un argumento que no me podría interesar menos.

Lo voy a terminar, por una cuestión de pura terquedad, y para poder decir que es el peor libro que he leído en años.

Me está gustando lo de leer un libro que antes ha sido de otra persona, ver las esquinitas dobladas y leer esas páginas con más detenimiento para ver si nos llaman la atención las mismas cosas. La próxima mierda total que leas me veo en las mismas, por cabezota. Y un poco por tonta.