miércoles, 3 de diciembre de 2014

Casi 10 años juntas.




Me acuesto con un dolor de cabeza infernal y os escucho al otro lado del pasillo parloteando sin parar. No hace falta que me levante para ver qué estáis haciendo. Lo sé. M  en la litera de arriba, de lado mirando hacia abajo, mientras la payasa de tu hermana te recita la obra completa de Navidad, su papel y el de los restantes 40 actores, mientras se contonea con su pijama de leopardo rosa. 

Es un pijama horroroso que me espanta pero mientras os oigo troncharos de la risa pienso en lo mayores que sois ya y en todas las cosas que he aprendido y que aprendo de vosotras. 

Sois personas distintas a mi. Me cuesta decir "mis hijas" porque el posesivo me resulta ajeno. No siento ningún tipo de vínculo posesivo o de pertenencia. Ni siquiera cuando os abrazo y achucho, ni cuando os veo dormir a mi lado os siento como algo mío. Sois mi responsabilidad pero no me pertenecéis ni tengo ningún tipo de control sobre lo que sentís o pensáis. Puedo controlar lo que hacéis por ahora... pero poco más. 

Sois independientes. Esto me encanta. Sois mayores y a la vez unas canijas pero me encanta lo independientes que sois de mi y de El Ingeniero. Tenéis ideas diferentes a las nuestras, gustos dispares entre vosotras y también con respecto a lo que me gusta a mi. Opináis sobre aspectos de la vida que me dejan asombrada, unas veces porque veo que son opiniones que habéis sacado de conversaciones con nosotros y otras veces porque son conclusiones perfectamente razonables que vosotras solas habéis elaborado. Algunas veces estáis equivocadas (como con el pijama rosa de leopardo o la absurda opinión sobre no peinarse jamás).

Me veis, nos veis como vuestros padres pero también como las personas que somos y lo que nos pasa. Siempre supe que erais muy listas. Mentira. No lo sabía, uno quiere creer que sus hijos son muy listos, que serán muy listos. Esa creencia viene en el kit de ser padres pero en realidad no tienes ni idea. Por otro lado, oyes decir que los niños no se enteran, que hay cosas que no pueden entender y como no has tenido hijos nunca te lo crees aunque, por otro lado, te recuerdas a ti mismo de pequeño dándote cuenta de todo y entendiendo muchísimo. Os veo a vosotras, os veo mirarme, mirarnos, mirar la realidad y sé que os enteráis de todo y lo entendéis y cuando algo os chirría, nos preguntáis. 

Sois distintas entre vosotras. Me alucina como viviendo en la misma casa, recibiendo la misma educación, las mismas buenas y malas influencias, siendo torturadas por mi incompetencia maternal casi con la misma intensidad (M tu lo sufres un poco más) sois tan diferentes. Veo cada rasgo que os hace diferentes y los rasgos que compartís y de los que no sois conscientes porque ahora mismo no queréis pareceros en nada. 

Veo que algunas de las cosas que os he/hemos enseñado han calado en vosotras. Años de batallar, repetir, desesperarnos, súbitamente se han convertido en una satisfacción que casi me hace llorar cuando os veo recoger vuestro cuarto, expresar vuestro desagrado porque alguien en la clase se ha metido con otro alguien, o vuestra extrañeza porque en casa de fulanito no hay ni un libro. Veo que tenéis ideas propias razonadas a partir de una idea que es mía pero que ni siquiera recuerdo haberos contado así que supongo que la habéis asimilado por distintas conversaciones. Reconozco que este momento satisfactorio rozaría casi al orgasmo si llega el momento en que no tenga que recordaros tres veces al día que los cepillos de dientes no se dejan tirados en el lavabo y que la pasta de dientes hay que cerrarla. 

Sois constantes y muy cabezotas. Dos características que no habéis heredado de mí. M, la natación hasta la extenuación ocupa ahora todo tu espacio mental y C,  tu pasión guitarrera  no sé si te llevará al éxito en los escenarios pero desde luego te satisface tantísimo que soy incapaz de decirte que vas a volverme loca. 

Me divierte que no digáis palabrotas aunque no sepáis que significan e incluso las cambiéis por "lala" en los estribillos de algunas canciones y sin embargo hayáis copiado muchas de nuestras expresiones y las repetís de manera inconsciente: "te lo estaba diciendo con sarcasmo", "otra cosita hecha", "Obvio" o "me estoy hostilizando". 

Hace mucho mucho muchísimo tiempo un tipo con el que compartí un año de clases de francés y que tenía un nombre extraño, algo como Eufrasio, Efraín o algo así y una barba de hipster cuando nadie era hipster me dijo mientras íbamos en el metro "Eres la impaciencia que camina". No tengo paciencia para nada y ahora mismo viendo lo asombrosas que sois en estos casi 10 años que llevamos conviviendo las tres, me muero de la impaciencia por saber qué mujeres vais a llegar a ser; qué estudiaréis, como será el primer amor que os romperá el corazón, como seréis de adolescentes, en qué trabajaréis y un millón de cosas más. 

Lo he dicho más veces y lo repito. Siempre te dicen que aproveches cuando tus hijos son pequeños pero para mí el mejor momento con vosotras siempre es ahora, aunque estoy deseando veros/vernos dentro de otros diez años. 

Y odio ese pijama... pero por fin os habéis dormido. 


23 comentarios:

Claudia dijo...

Moli,
a mí tu post no me parece para nada cursi. Al contrario, me parece precioso: lleno de sensatez, perspectiva y orgullo. Y sinceramente, viendo en lo que se han convertido alguna de mis amigas, que ahora son mamás, el día que yo sea madre me gustaría tener la cabeza tan bien amueblada como la tienes tú. A mí este post me ha encantado!!! muchas gracias por compartirlo con nosotros!!! bss

Alber dijo...

Y que luego algún macarra diga que eres una mala madre y que no quieres a tus hijas!! Viva tu incompetencia maternal, ojalá hubiera muchas como tu! Y ole tus mozas, están guapas a rabiar!!

Anónimo dijo...

No sé qué me da más miedo: las madres que se disuelven ciegamente en sus retoños o las que hacen de su maternidad una experiencia autoconsciente, interactiva y publicable por entregas.

anonimo84

Estrellas de Lana dijo...

Una carta, sin formato de carta… tan valiosa como el día a día que han hecho posibles estas palabras… Enhorabuena, eso es instinto maternal, digan lo que digan…

Deliranta Rococó dijo...

Pues Moli "jamía", me ha gustado mucho.
Mis hijos son más pequeños que las "prinzezaz" pero cada día me sorprenden, me enorgullecen y me alucinan más. Y es cierto, se enteran de mucho más de lo que creemos.
Bs

Sandra dijo...

Guauuuuuuuuuuuuu.....

Anónimo dijo...

Tiene, tienen, tienes suerte de teneros.

Mientras haya amor, que lo hay y mucho, lo demás es secundario.

Un abrazo.

valpertuna dijo...

Lagrimón mejilla derecha, lagrimón mejilla izquierda.
Una mínima diferencia 23 y 19 años.
Te/os veréis reflejados en su forma de ser y actuar, aún sin haberlo pretendido, sin tener idea de cuando ni donde haberlo inculcado.
Es lo importante que es el ejemplo del día a dia

Lou Perea dijo...

Todos distintos, en su forma de ser, en su físico, hasta en su olor y todos maravillosos. Yo digo MIS hijos, aunque se que no son míos, son sólo mi responsabilidad, como bien dices.

Lou

Emiliana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hermano E dijo...

¡Muchas felicidades a las tres! Que guapas están. M se los va a llevar de calle y C tiene la misma cara de granujilla que tu.

NáN dijo...

La naturalidad en relacionarse con los hijos no está de moda, aunque lo que escribes sobre tú y las tuyas es suficiente para convencernos de que es el único camino razonable.

Viva la madre que parió a tus hijas.

Vesper dijo...

Qué chulo, Moli. Es genial que podáis tener ese tipo de relación y que podáis hablar de todo tipo de temas.

Me has emocionado.

Vesper dijo...

Leo los comentarios y es que me descojono con lo de la experiencia autoconsciente e interactiva.

Seguramente quien lo escribe es que se autoignora y no interactúa. Vamos, igualito que las acelgas o los bancos del parque ¡Bien por él/ella!

Anónimo dijo...

Qué mayores. Va a quitar el puesto guitarrero a Juan en los gallipatos

HombreRevenido dijo...

Yo no sé muy bien qué comentar, pero si mermao84 ha podido comentar yo también podré.

Qué maravilla de foto.
Sí, me has pillado, yo no leo, sólo miro las fotos.

Oswaldo dijo...

¡Pobres de los "sinhijos"! Ellos se lo pierden. Los que lo hacen a propósito son, para mí y mi propia y personal experiencia, unos vacíos absurdos.

No es que tenga algún interés en alentar tu impaciencia, pero ni te imaginas cuánto puede potenciarse el asunto cuando te convierten en abuela.

Madre y amiga de sus hijas (hembras)... Hasta será mejor que mi caso de padre de hijo que es padre de otro hijo.

Vicente Carrasco dijo...

Como padre comparto el 99% de lo que has dicho, sólo discrepo en lo de preguntarme en qué trabajará mi hija, que éste año ha empezado la Uni. Como esto siga así creo que no trabajará en nada.

Me da pavor ver el futuro tan negro que les espera a nuestros hijos, sobre todo comparándolo con el que teníamos nosotros a su edad, fuera la que fuera.

Sólo una cosa me anima, el ver lo convencidos que están ellos de que saldrán adelante.

lo+ dijo...

Pues a los 18 y 20 mi version de prinzipez siguen encantandome y sorprendiendome y yo a ellos...me encanta...lo mas divertido de mi vida es ser su maldre

Anónimo dijo...

De tal palo tal astilla que se dice.Son/sois supermajas.Irradiais mucho amor.
Sonia

Anónimo dijo...

Oiga, yo me apunto a cursos de punto de macramé, de bridge avanzado y a cinefora de cine norcoreano. Practico un arte marcial desconocido tradicional de Alaska y leo revistas del corazón lituanas. Todo para llenar ese "vacío absurdo" con el que gratuitamente me califican por no tener hijos voluntaria y conscientemente. Oiga, yo no me meto con nadie por subsumirse en su prole, si es lo que elige y quiere. Hasta admito que a ratos (pocos, eso sí), que puede estar bien. Pero lo crea o no, no querer tener descendencia no me convierte en peor persona (tampoco mejor, desde luego), y por supuesto tampoco en un ser "vacío absurdo". Enhorabuena por su paternidad y abuelitad elegidas, precisamente por eso, por ser elegidas. Yo, si no le molesta mucho, por ahora seguiré con mi elección.
Dicho todo esto sin mal rollo, no lo pretendo. Pero estoy un tanto hasta la coronilla y otros sitios de la pretendida superioridad moral y del púlpito de las vidas "llenas y con sentido trascendente" frente al "vacío absurdo" al que parezco condenado, por no hablar del "egoísmo", "inmadurez", "falta de compromiso", y otros calificativos que oigo a menudo.
Repito que el comentario no pretende ir de mal rollo, pero si pretende dejar claro que no tengo que pedir disculpas a nadie por no querer tener hijos. Sólo faltaría.
Enhorabuena a la autora por sus casi diez años de maternidad elegida, que casi me olvido. Y (en este caso sí), disculpas si alguien se molesta, no es lo que pretendo.

El Anónimo de la Lámpara

Oswaldo dijo...

Distinguido Anónimo, Te aclaro que no fue mi intención OFENDERTE a ti o a tu posición.
Cuando dije "para mí y mi propia y personal experiencia..." quise decir (Aunque no haya sido lo que dije) que desde la perspectiva que tengo a causa de mi propio camino, mi historia personal, la que quiera que ésta sea que me ha traído hasta aquí, sería impensable, de manera absoluta, te repito, PARA MÍ, el verme sin hijos y sin la brillantísima presencia de mi querido nieto.

No tengo, ni de lejos, la intención de llamarte a ti o a los que asumen tu posición "egoístas" o "inmaduros", términos usados exclusivamente por ti y tal vez por alguien que conozcas que pretenda ser superior a ti desde el punto de vista moral.

Sólo digo que, PARA MÍ, tal vacío sería absurdo.

Créeme que es fácil para uno que es padre y, más aún, abuelo, hasta sentir compasión por los que no tienen tal felicidad.

SIN EMBARGO, estoy claro en que, visto lo agobiante (y otros adjetivos que llevan el mismo talante) que puede ser la paternidad, comprendo que desde el otro lado de la barda también pueda sentirse compasión hacia los que estamos de este lado, así que no te culpo.

Pienso que así cómo me gustaría poder prestarle mi sistema óptico a mi cuñado daltónico para que pudiera apreciar los colores del mundo aunque fuera por un rato, también me gustaría poderte prestar a mi nieto y los sentimientos asociados por un rato para que pudieras apreciarlos.

Aunque tal vez les haría un mal, ya que al volvérselos a quitar pudieran sentir un absurdo vacío imposible de soportar.
Saludos. De todo corazón.

Anónimo dijo...

No me he sentido ofendido, Oswaldo. Me he sentido molesto. Hace falta mucho más para que yo me ofenda, y desde luego no creo que Ud. pretendiera ofender a nadie. Mi respuesta era un tanto irónica, pero no llevaba "mala leche", como se suele decir.

Un saludo afectuoso.

El Anónimo de la Lámpara