viernes, 2 de mayo de 2014

Lecturas encadenadas. Abril.




En abril sólo he leído dos libros (tres en realidad, pero lo explico luego) y no muy gordos. No sé que ha pasado. He tenido vacaciones, he tenido tiempo y me recuerdo a mí misma leyendo en la cama, en el jardín, en el sofá...pero no me ha cundido mucho en cantidad, aunque sí en calidad.

"Extinción" de David Foster Wallace. Primer libro de ficción de DFW que cae en mis manos por gentileza de los Reyes Magos. 

Lo primero que tengo que decir es que DFW no se parece a nadie ni en lo que cuenta ni en como lo cuenta. 

DFW es un genio. Te coge de la mano y te hace traspasar confiadamente la puerta, el espejo que lleva a su mundo. Leyendo a DFW me siento como Alicia en el País de las Maravillas. En su mundo hay cosas conocidas, elementos que tienen sentido para mí, cosas cotidianas que reconozco...y por eso entro confiada y tranquila a leerle. Y de repente, sin saber muy bien cómo, estoy cabeza abajo, nada es lo que parece.  Soy demasiado pequeña o demasiado grande. DFW lo ha vuelto todo del revés, todo gira a mi alrededor sin que sea capaz de atraparlo...es cómo si estuviera en una habitación conocida y de repente las paredes hubieran desaparecido y yo estuviera en medio del desierto o en una carretera desierta. DFW usa todo mi universo conocido, todas mis referencias cotidianas y las descoloca. 

DFW "es" intensamente. No es un intenso, no tiene nada que ver con eso, pero todo lo que cuenta es intensamente preciso y muy profundamente moderno y contemporáneo. Lo es tanto que muchas de las cosas sobre las que escribe con mucha precisión y a las que él da una trascendencia vital, quince años después ya están pasadas o incluso han dejado de existir. Esto no tendría porqué ser un problema en sí mismo, al fin y al cabo todo o casi todo lo que cuentan los novelistas de principios o mediados del siglo XX (y todos los anteriores, claro) nos son completamente ajenas, pero el "problema" de DFW es que hay superficialidades sobre las que construye su ficción a las que da un gran protagonismo y que al leerlas 15 años después provocan la misma sensación, entre la ternura y la vergüenza ajena, que me provocan las películas de los años 80 que han envejecido mal. Esto no resta valor a su escritura, pero es una sensación rara...aunque puede que me pase sólo a mi. 

DFW es surrealismo cotidiano y psicodelia personal. Es  una apisonadora que te apabulla con su dominio del lenguaje y su precisión. Con su escritura, con su genio te pasa por encima y tienes que correr muy deprisa para conseguir que por un lado no te aplaste y por otro poder seguir su ritmo. 

En Extinción  se recogen 8 cuentos. Confieso que uno fue demasiado para mí y no lo terminé. De los demás, el primero sobre las pruebas de marketing a un bollito y el último sobre un hombre que caga esculturas, son los que se ajustan mejor a lo que contaba antes de mi sensación de estar viendo una peli de los años 80. Son intensamente superficiales en lo que cuentan pero son también intensamente profundos en la sensación que provocan más allá del momento "marketing absurdo" o "arte contemporáneo ridículo". 

El cuento más breve y más terrorífico es del bebé y sus padres. Me dejó literalmente temblando. Ahora que lo pienso, en ninguno de los cuentos hay un sentimiento positivo real. Hay mucha desesperación, mucho cinismo, mucho "fraude". 

"Si nunca han llorado ustedes y quieren llorar, tengan un hijo"

"La paradoja de la fraudulencia consistía en que cuánto más tiempo y esfuerzo invertías en resultar impresionante o atractivo a los demás, menos impresionante te sentías por dentro: eras un fraude. Y cuanto más fraude te sentías, más te esforzabas en transmitir una imagen impresionante o agradable de ti mismo para que los demás no descubrieran a la persona vacía y fraudulenta que realmente eras". 

"Es más bien como el repentino destello interior cuando uno ve algo o se da cuenta de algo: un destello repentino o lo que sea que marque una epifanía o un descubrimiento. No es simplemente que suceda demasiado deprisa como para que uno pueda descomponer el proceso y ordenarlo en forma de idioma inglés, sino que sucede a una escala en la que ni siquiera hay tiempo para ser consciente de ninguna clase de tiempo en absoluto en el que esté teniendo lugar el destello: lo único que uno sabe es que hay un antes y un después, y que después uno es diferente."

¿Lo recomiendo? Si, pero sólo para valientes y aguerridos lectores. 

Travels with Charley de John Steinbeck. Hace meses encontré este libro en internet y como si fuera un náufrago, mandé un tweet diciendo "que alguien me regale este libro". Tuve mucha más suerte de la que suelen tener los náufragos y por mi cumpleaños, alguien que me conoce mucho y me quiere más, me dio la gran sorpresa y me regaló ese libro dos veces. ¿Dos veces? Si. Me regaló la versión en inglés y a pesar de que está descatalogado consiguió un ejemplar en castellano para que fuera comparando ambas versiones, no se fiaba de que la traducción fuera lo suficientemente buena. 

El libro en castellano es de una biblioteca de Estados Unidos que supongo decidió deshacerse de parte de sus fondos y no se como llego a Amazon. No me importa. El libro lleva un sello de la "Pend Oreille County Library"  y ¿dónde está esto? Pues nada más y nada menos que en el condado de Pend Oreille, en el estado de Washington al oeste de Estados Unidos. La biblioteca está en un micropueblo a orillas de un río y cerca de una reserva nacional. 

Me alucina pensar en la cadena de acontecimientos que han hecho que este ejemplar, que este libro, haya llegado de una minúscula biblioteca en un pueblo rural del oeste de Estados Unidos a mis manos. Vi la reseña del libro, lo tuitee, alguien se fijo, alguien se preocupo, alguien decidió que ese libro en castellano no tenía sentido en esa biblioteca o alguien lo robó y llegó a Amazón. El alguien que me quiere mucho lo encontró y aquí está. Es una de esas cosas que crees que nunca te van a pasar...y pasan. 

He ido leyendo las dos versiones alternándolas. Un capítulo en inglés y luego una lectura rápida en castellano por si me había perdido algo. La mayoría de las veces sólo me había faltado entender alguna palabra y he descubierto que la versión en castellano es bastante pobre y regulera. Otras traducciones de Steinbeck que he leído eran muchísimo mejores. 

¿De qué va el libro? Con 58 Steinbeck decide hacer un viaje alrededor de Estados Unidos con el propósito de conocer su país porque siente que después de 25 años viviendo en Nueva York, París y Londres se ha desconectado de la realidad de los americanos de a pie. Organiza el viaje, se compra una especie de autocaravana a la que llama "Rocinante" y se lleva a su perro, Charley, para que le haga compañía. 

Steinbeck empieza su viaje con muchas ganas y mucho empuje. Con decisión quiere verlo todo, conocer a la gente, quedarse con los paisajes, con las imágenes, con las opiniones. Se siente curioso e inquieto. Interesado. Y consigue mantener ese empuje hasta que alcanza la costa oeste de Estados Unidos. Allí el lector percibe como al llegar a su territorio natal se va poco a poco desinflando física y anímicamente. Ese decaimiento llega bien porque es una empresa demasiado ambiciosa o por lo que el mismo Steinbeck explica "me siento igual que cuando estuve en el Prado, no puedo asimilar más, mi cuerpo dice no y mi cerebro está de acuerdo". El lector, yo en este caso, llega al final deseando que Steinbeck vuelva a casa, a su cama, a su rincón y descanse. 

El libro es un diario de viaje en el que Steinbeck cuenta lo que ve, describe los paisajes, sus encuentros con distintas personas. Expone sus sensaciones viajando por su país, reflexiones sobre política, sobre medioambiente, sobre la pérdida de los localismos por culpa de la televisión y la radio y todo lo va mezclando con recuerdos de su infancia, de su vida, de su manera de escribir...Es un diario de viaje que se parece mucho a lo que podría escribir yo (por supuesto en mi estilo cutre a años luz de Steinbeck) si pusiera por escrito todas las cosas que se me ocurren cuando voy conduciendo. 

Steinbeck lo explica muy bien, conducir solo es una manera maravillosa de pensar. 

"If one has driven a car over many yearse, as I have, nearly all reactions have become automatic. One does not think about what to do. Nearly all the driving technique is deeply buried in a machine-lie unconscious. This being so, a large area of the concious mind is left free for thinking."

Steinbeck admira el otoño y comparte mi odio hacia el "buen tiempo" permanente. 

"I´ve lived in good climate, and it bores the hell out of me. I like weather rather tan climate". 

Y al final, cuando su viaje se está acabando...dice algo muy cierto. 

" Who has not know a journey to be over and dead before the traveler returns? The reverse is also true: many a trip continues long after movement in time and space have ceased"

Es Steinbeck, es un viaje en coche y un diario. Lo recomiendo muchísimo. Y creo que hace buena pareja con otro libro de viajes por carretera por Estados Unidos, "Menuda América" de Bill Bryson.  

Y con esto y un bizcocho...hasta los encadenados de mayo. 




12 comentarios:

Maripuchi dijo...

Tengo que leer el de Steinbeck y el de Bryson de aquí a julio...

Anna JR dijo...

El viaje del ejemplar de Steinbeck daría para un cuento como mínimo. Yo, por supuesto, me lo apunto y el de Bryson as well.

Paloma dijo...

Me gusta mucho Steinbeck, de hecho Las uvas de la ira es uno de mis libros preferidos. Este que comentas no lo he leído pero me está apeteciendo un montón. Tampoco sabía que no le gustara el llamado " buen tiempo", otro punto a su favor. Yo también soy partidaria del otoño.

lo+ dijo...

NO me extraña que se haya resentido la cantidad; entre la espesura de DFW (que a mí particularmente me asusta un poco), y la movida de comparar la versión en inglés con la concreta traducción al castellano.

Supongo, además, que en inglés lees mas despacio con lo que el tiempo lector también influye en este caso.

Entre el acojone del DFW y que el otro está descatalogado, voy a seguir con lo mío y a ver si consigo reducir mi lista de pendientes ; y agradezco mucho tus encadenados.

Carmen J. dijo...

DFW me gusta mucho. No se si escribe intensamente, no sé si es intensidad o exhaustividad. Pero me temo que en ficción no me gustaría.

Steinbeck también me gusta mucho. Y los libros con perro ( siempre que no les pase nada malo) también.

NáN dijo...

¡Oé, oé, oé oé!

Una gran lectora tenía que encontrarse antes o después con DFW. Y lo has contado muy bien. En el primer tercio del siglo XX, 5 o 6 escritores transformaron la literatura, son el grupo de los GRANDES. Después ha habido escritores magníficos, pero no he encontrado otro que pertenezca a ese grupo, salvo DFW.

Y has empezado por donde se debe, por los relatos de ficción (el 4º, es más conflictivo). Se pueden ir acompañando de los libros de crónicas en revistas, pero los relatos son la "esencia"... y luego su famosa novela.

Lo conocí recién editado, por el azar de una librera estupenda. Y apenas lo he recomendado, salvo a algunos y en la intimidad.

Una de sus claves son sus padres, profesor de filosofía y profesora de lengua, que crearon en la casa un ambiente de "inteligencia".

Otra, se puede escuchar en la única conferencia que dio a graduados, "This is water". Por ejemplo, cuando les dice que lo importantes es "saber qué pensar". Encontrarás aquí a un escritor, que se graduó con dos tesis doctorales, una de matemáticas y otra una novela en la sección de escritura creativa. Y verás que es cercano y preocupado por los demás.

http://www.youtube.com/watch?v=TwzEZPLisBM

Anónimo dijo...

Bueno,este libro también es un libro
de viaje por carreteras de América:
Si te abrazo,no tengas miedo de Fulvio Ervas.Me lo has recordado.
Sonia.

Javier de Lara dijo...

Buf. No sé si tengo ánimo para tanta trascendencia ahora. Actualmente, cuando leo un libro, necesito un poco de descanso, un poco de amor para mis maltratados ojos. Siempre podrá estar bien leer a David Foster Wallace, pero sobretodo si eres capaz de hacerlo en inglés. Mientras tanto, seguiré sin ser capaz de vivir en una broma infinita.

Ana María dijo...

Holaaa! Yo estoy acabando a Kundera, y creo que me voy a ir a la CCFF, a ver si me vengo arriba leyendo o qué me pasa :)

Me está gustando mucho, me desconcierta y me hace sentir cosas raras, tanto como lectora como escritora, pero me resulta muy curioso, y mola :)

Te mando un besote :*

molinos dijo...

Como somos pocos respondo.

Maripuchi, sí y sí...si uno va a viajar por Estados Unidos en coche tiene que leer esos dos libros como sea.

Anna JR. La historia del libro de Steinbeck y como ha llegado a mis manos es mucho más chula de lo que lo he contado...es una de esas cosas por las que "leer te cambia la vida". Algún día la contaré.

Paloma, yo tengo "las uvas de la ira" pendiente de relectura porque lo leí hace mil años. Este gustará pero si puedes leer en inglés...mucho mejor. Y sí, Steinbeck es de los nuestros...dice que el buen tiempo de Florida es lo peor de lo peor. Y describe el otoño de una manera maravillosa.

LO+, DFW es denso...pero si quieres empezar con él te recomiendo "Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer", son ensayos, no ficción y sirve para aproximarse a su estilo. Y sí, en inglés leo más despacio pero también ha sido que quería leerlo disfrutándolo.

Carmen J, te gustará el de Steinbeck...y creo que mucho. Ya me dirás.

Nán, no recuerdo si el 4º es el que abandoné, es el del tipo que va a en el avión y va escuchando a unos delante de él hablar de un pueblo de África y un niño...me di cuenta de que no estaba leyendo sino resbalando la mirada y decidí que no tenía sentido. Hice bien. Veré la charla.

Lo apunto Sonia, gracias.

Javier de Lara, la broma infinita es palabras mayores y yo todavía no me he entrado a ella...a lo mejor este verano le llega el turno.

Ana María, Kundera mola...si no lo has leido, lee La broma...a mi me encantó.

gracias a todos.

Anónimo dijo...

Steinbeck me mata, realmente. Las uvas de la ira, obviamente, ese final tan de "hay esperanza", esa descripción de la huida de los okies en mitad del Dust Bowl, esa transposición que podría hacerse a parte de la situación en España hace unos meses e incluso ahora mismo... No voy a descubrir Ratones u hombres o Al este del Edén, dos de mis novelas favoritas ever, sobre todo la segunda. Coincido contigo (creo que te lo leí en algún post) en que La Perla es un cuento demasiado irreal como para tomarse en serio. Es como eso de "me van a echar de casa por no pagar la hipoteca mañana, a no ser que me toque el euromillón esta noche... Y va y me toca". Anda ya.
Me hace gracia esa especie de síndrome de Stendhal en Santa María in Fiore que recuerda en el Prado, parece que a él sin mareos y palpitaciones. No porque le entre, sino porque a mi me ha pasado en algunos sitios en los que he estado, algunos tan increíbles (naturales o humanos) que era insoportable. Es difícil de explicar, pero es. Por eso es verdad que algunos viajes duran mucho tiempo después de haber acabado el trayecto.

El Anónimo de la Lámpara

Bichejo dijo...

Me pilló de vacaciones este post y no había comentado, llego tardeeee

DFW me fascina. Mucho bichlibro y mucha novela mierder, pero me fascina. Y me asusta a partes iguales, me da miedo seguir.
También es verdad que en la vertiente no ficción me parece lo más sensacional que he leído, me flipa esa manera de ver el mundo casi como algo ajeno.

Steinbeck también me ha gustado mucho lo poco que he leído de él, Al este del Edén fue uno de los primeros novelones que leí durante la adolescencia y casi me sé párrafos del prólogo (que leí al final) de Vargas Llosa "Elogio de una mala novela". Tengo una deuda pendiente porque siempre me ha gustado lo que he leído pero tampoco continúo. Muy mal.

Ya me puedes quitar la falta, que en estos posts yo soy fija.