viernes, 3 de enero de 2014

UN DÍA EN ZARAGOZA.


- Moli, como vas sola en el coche te he metido unas cosillas en la maleta. 
- Vale, sin problemas. 

Ja. Sin problemas. Parezco nueva. Me meto en el coche a las 8 de la mañana para llegar a tiempo a Zaragoza y descubro que las "cosillas" de Molimadre han petado el maletero del coche y tengo que llevar mi bolsa en el asiento. Eso no es lo peor, lo peor es que entre las "cosillas" hay una caja enorme llena  de verdura que incluye cebolletas. El coche apesta y sospecho que yo voy a apestar a cebolleta durante 3 ó 4 días. Empezamos bien.

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11:15. Llego a Zaragoza. Consulto las indicaciones que me han dado los de la radio para llegar a los estudios: "Desde Madrid lo más fácil es coger la Avda. de Navarra hasta llegar a Echegaray y nuestros estudios están al lado del centro de natación". 

Bien. Me oriento bien y llego con tiempo de sobra para buscar el sitio. 

11:50. Al borde del llanto y cabreada como una mona, paro en una gasolinera para preguntar dónde leches están los estudios de Aragón Radio. Cuando por fin consigo llegar a los estudios 30 segundos antes de la hora de la cita, he perdido 3 años de vida, estoy segura de que me han salido más canas y he descubierto una serie de cosas:

- Por alguna extraña razón,  un maño considera que decirte "los estudios están justo enfrente de la Basílica del Pilar" es una indicación mucho más imprecisa que "coge la Avda. de Navarra y luego la calle no se qué". 
- Centro de natación en Zaragoza se lee "Acuario". 
- En Zaragoza poner los nombres de las calles se considera superfluo. 
- Zaragoza es donde van a descansar todos los semáforos de todas las ciudades del mundo. Hay más semáforos por metro cuadrado que en ninguna otra ciudad que haya visitado.
- Estoy genéticamente programada para un tiempo de semáforo determinado. Los de Zaragoza lo superan con mucho, así que me descubro a mí misma en plan conductor macarra apretando el acelerador mientras miro fijamente la luz roja que tarda un tiempo increíblemente largo en pasar a verde. Me desespero...y me descubro con la mirada buscando una táa entre los coches con un pañuelo que me de la señal para arrancar. 


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Me voy al hotel después de la entrevista. Mientras perdía años de vida dando vueltas por Zaragoza había vislumbrado el hotel que me había buscado Viveiro y que, según él, estaba "céntrico". En Madrid eso se lee "a diez minutos en transporte público del centro".  

Al entrar en el hotel "Boston", (¿Por qué un hotel en Zgz se llama Boston? Quiero conocer al que le puso el nombre, me intrigan sus procesos mentales), descubro con horror que voy a vivir en uno de mis posts durante las próximas 24 horas, concretamente en este "Doce cosas incomprensibles de los hoteles".  

El Hotel Boston, tiene un hall enorme en el que yo parezco (aún más) canija. Tiene una decoración y un aire a medio camino entre el hotel de El Resplandor y el cursilismo más horroroso de los años 80. Es una combinación que me da escalofríos, aunque solo siento pánico del bueno cuando veo el pasillo gigante por el que arrastro mi bolsa y entro en una habitación que es un completo shock cromático en azul celeste. La moqueta me da tanto miedo que decido que no quiero conocer al que le puso el nombre al hotel. (véase foto que encabeza el post)

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14:15 , un guasap de Viveiro. "Te recojo a las 6". 

17:15, otro guasap de Viveiro. "Estoy abajo". 

Pero, pero, pero...salto de la siesta a la ducha para intentar no apestar a cebolleta y bajo.

- Hola Moli, 
- Déjate de Hola Moli...¿En qué hotel me has metido? ¿Hotel Boston? Pero tú lo has visto? Pone "Piano bar", ¡Piano Bar! No sé si estoy en Zaragoza o en el crucero de Vacaciones en el Mar. 
- Ehhh...que aquí estuvo Michael Jackson!!
- ¿Y?  ¿Michael Jackson? En fin, si por lo menos fuera Springsteen. Y por cierto, esto no está céntrico, ¿a que está al lado de tu casa? 
- Mierda, me has pillado. Vivo justo a la vuelta. 
- Anda, vámonos que con el caos de ciudad que es está seguro que llegamos tarde. 

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Tardamos tanto en llegar al "El Gato de Cheshire"  que llegué a pensar que Viveiro no era Viveiro y que me iba a secuestrar. 

- ¿seguro que sabes ir?
- Que sí Moli coño. 
- ¿Seguro? Yo creo que es por ahí. 
- No tienes ni idea. Cómo sigas dando el coñazo te dejo aquí tirada. 
- Vale, pero es que orientarme si me oriento y estamos dando muchas vueltas. 
- Es por el tranvía. 
-¿perdona? 
- Desde que han puesto el tranvía la ciudad es un caos. Han cortado la ciudad a la mitad y han cambiado el sentido de las calles y hay que dar mucha vuelta. 
- ¿Y los semáforos? ¿Por qué duran tanto?
- ¿Tanto? Duran lo que tienen que durar. 

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La firma fue muy divertida. Un local muy chulo, unos libros preciosos y los descerebrados intentando no romper nada. Como todos eran de la zona les transmití todas mis inquietudes sobre la ciudad. 

- Viveiro me ha metido en el hotel Boston. 
- ¡ Es donde estuvo Michael Jackson!- contestaron al unísono. 

- La ciudad es un caos circulatorio. 
- ¡Es por el tranvía!- dijeron todos a la vez. 

- Los semáforos duran mogollón. 
- ¿Los semáforos? Para nada, no les pasa nada a nuestros semáforos.- empezaron a darme miedo. 

Me hablaban en semicírculo perfecto. No sé si era una formación especial de alienígenas mutados a descerebrados o que la ducha no había surtido efecto  y seguía apestando a cebolleta. 

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Después vino la parte para mayores de 18 años. Dos aguerridos y enormes hombres me sacaron por Zaragoza la nuit para emborracharme. Primero pensaron en ir a zampar un menú de 9 platos. 

- Viveiro yo no me como 9 platos, ni 6, ni 3. 
- Eso ya lo sé...eres canija, pero nos da igual. Tú sólo eres la excusa. 

Después lo valoraron mejor y fuimos de cañas y a comer a antros inmundos donde todo el mundo los conocía. 

- Ya no puedo más. 
- No puedo más, no puedo más...pero si no hemos comido nada. 
- Yo no puedo más. Dame mis Gin Tonics. 
- Primero un lince. 
- ¿Qué es un lince?
- Te va a encantar...es lo típico de un antro donde pusieron los adornos de navidad en el 88 y ahí siguen. 

El lince en cuestión es un bocata de sardina con pepinillo y tomate. Me tomé uno. 

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Volvi al Hotel Boston después de haberme reído muchísimo con los dos gigantes maños. 

No fui capaz de abrir la puerta de mi habitación. Tuve que bajar al hall enorme con mi lengua de trapo a explicar que la cerradura se me resistía. Creo que estuve digna. 

Me dormí en medio del shock cromático azul celeste. 


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Al día siguiente el olor a cebolleta seguía allí. 




Mil gracias a Karol y Bea, las dos valientes que se han atrevido a abrir una Librería y que me invitaron a conocerla. Y a todos los que se pasaron por allí a conocerme. 






28 comentarios:

Anónimo dijo...

Como es sabido, Zaragoza deriva del vocablo ibero ZARA (muchos) y GOZA (semáforos). Ya los romanos instalaron un set completo en Independencia aunque entonces todo era campo. Ahora bien, lo del Boston sí es innombrable. Se llama así porque los dueños vivieron ahí. Y te podían haber llevado al hotel donde estuvo Bruce (a no ser que estuviese también en ese). Personalmente te hubiera llevado al de los Ramones, Oasis o los Stones (a no ser que TODOS hayan ido al mismo).
PD: ¿y las cebolletas eran para el catering de la presentación?

HombreRevenido dijo...

Conocer a Molinos es como ir a La Meca. Uno se queda a cierta distancia sin saber qué decir. ¿Por el olor? Puede ser. También por devoción. Yo recé respetuosamente, bisbiseé unas plegarias como si estuviera frente a un tótem sagrado.

Como llevamos media vida leyéndote, te habíamos visto por la tele y escuchado por la radio era como si te conociéramos de toda la vida. Fue genial. Mítico. Como el hotel Boston.

Anónimo dijo...

Feliz año, que hasta hoy no me he podido conectar!

Post gracioso, pero cuando Gonzalo habla de Vetusta me confunde ( no es Oviedo Vetusta??)

Y lo del maletero lleno sin más explicaciones da lugar a alguna que otra conjetura....

Saludos!

Anniehall dijo...

Creo que estuve digna, me parto.

Ay, no sé con qué versión de las tres quedarme.

Los que vivimos en Madrid estamos mal acostumbrados. Mi experiencia me dice que la mayoría de las ciudades considera superfluos los carteles con el nombre de las calles. Así que la gente dice cosas como, 'sí, está en la calle de la tienda donde le compramos a la prima Puri aquel jersey tan mono...' Mucho más práctico, dónde va a parar, y recuerdas momentos entrañables. Y el que viene de fuera, que hubiera elegido muerte si eso.

Carmen J dijo...

Está muy bien tu crónica. Y sobre el hotel Boston, podría ser peor: imagínate que se hubiera alojado allí Tom Jones.

Gracias por contárnoslo, Molinos.

Aquello noerayo dijo...

Todos permanecemos igual de dignos en esos casos

Modestino dijo...

El empeño tozudo para que te tomarás el lince es toda una demostración de cómo somos los maños y menos mal que no les dio por un adoquin del Pilar ;)

Anónimo dijo...

Son mucho mejores los semáforos de Madrid, donde va a parar!
Duran dos segundos para los peatones y todos a correr. Son para poblaciones jóvenes, los viejos al pueblo, hombre ya. Basta ya de normas blandas. El que no tenga stress ni es persona ni ná de ná. Ains los de la capi...como son

NáN dijo...

Pues mira, cada vez me apetece más ir a Zaragoza. Por supuesto, sin gps (no tengo) ni plano (tampoco tengo).

Lo de los semáforos no es culpa de Agustina ni nada de eso. Hay una empresa llamada SEmaforismo Provincial, S.L., con un ingeniero que los gradúa y al que le gusta que puedas hacer una meditación en cada uno. Los de Zar están absolutamente con los de LEón.

El niño desgraciaíto dijo...

Vitoria también tiene unos semáforos en sucesión que hacen que quieras cortarte las venas.

Después de las versiones no me quedan muchas ganas de ir a Zaragoza, la verdad.

Anónimo dijo...

Qué bien os lo habréis pasado, y muy bien contado, como siempre.
Mi duda es para qué te metió Molimadre todas esas cosas en el coche, ¿ es que desde allí ibas a la casa de las montañaz?

Lola dijo...

JAJAJA!! Muy buenas las tres versiones!! qué bien os lo habéis pasado!

Besos

abuelo Pepe dijo...

Lo que tienes que hacer es invitar a esos dos bigardos a la capital y después de unas carreritas por el Retiro te los llevas a tomar unas leches de pantera...y que crucen semáforos.

Hans dijo...

A mí me jode infinito que Moli haya decidido venir a Zaragotham justo cuando yo no estaba. Hubiese podido moderar a los dos gigantes y brillantes anfitriones (yo como menos, creo)
Pero vamos, el relato bien.

Anita dijo...

Me partoooo!
En tu primera línea sobre El Boston he pensado "pues cuando lo abrieron era bueno, ¡hasta estuvo Michael Jackson!" Jajaja.
Sigo leyendo y leo lo del tranvía. Como es un invento muy nuevo en Zaragoza, sé que todo es un caos cuando vuelvo y me armo la picha un lío (primera vez en la vida que escribo esta expresión...).
Y llego a lo de los semáforos y pienso: ¿qué les pasa a los semáforos?
Jajaja.
Definitivamente, aunque lleve años fuera, sigo siendo de Zaragoza.

Anónimo dijo...

Anda abuela cebolleta que no has estado mal cuidada y adulada por dos de nuestros maños favoritos.....
Y ademas como que te veo en esa habitación celeste con tu batín....
¡¡Feliz año perruca!!!! Desde cerca de Cicely...a esperar a los Reyes...
Anónima Marta

Anónimo dijo...

Han cortado la ciudad a la mitad y han cambiado el sentido de las calles y hay que dar mucha vuelta.
¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿???????????? eh??

Vayamos a lo que hemos venido, estad atentos y no perdáis ripio:
Tiene bueeenaaas condicioooneees
la mujer pal viajeeee
tiene bueeenaaas condicioooneees
pues por no perderseeee
deja queee la oriente un mañoooo
Quieren llevaaaar pantalooooneees
hoy las mujeeeres modernaaas
quieren lleeevar pantaloooneees
y alguuunas los llevan yaaaaaa
mucho mejor que los hoooombres
hoy las mujeres modeeernaaas.

Así que sigue tu instinto orientativo querida y pasa del mañico.

Feliz 2014 querida.

Diva Gando dijo...

Boston? La próxima vez pregúntame a mi

Pablo dijo...

Me parto: El 28 de diciembre pasé con unos amigos circunvalando Zaragoza y todos comentaron la cantidad de semáforos que tiene esa ciudad. A lo mejor no tiene tantos, pero deben de estar estratégicamente situados...

Anónimo dijo...

Me ha gustado escucharte en la radio. No me esperaba la voz tan joven.
Aitziber

Molina de Tirso dijo...

Este blog ha sido agraciado con el Premio Dardos. ¡Enhorabuena! y un saludo

bruixaveriada (antes Silvia) dijo...

Pues quería ir pero no pude. Llegué más tarde a Zirigoza.

Que sepas que lo del Boston no tiene nombre.... Mi suegra también vive cerca y ni de coña.... mejor la casa de mi suegra...

Y respecto a los semáforos.... yo ya no conduzco en Zaragoza, sólo llevo los calmantes para mi rey, que es de Zaragoza y tampoco se explica la duración...

Feliz año, y que el que viene sea mejor (para mi peor no puede ser...)

Elebean dijo...

Pues las bodas en el Boston tienen tela. La cascada de agua ensordecedora del salon nupcial es de llanto. Confirmo q el hotelete tiene un estilo "como de raso color pastel".
Ya no vivo en Zgz. Me hubiera encantado conocerte a ti y a otros (que os leo) aunque tampoco hubiera asistido por timidez. Ja.

S. dijo...

En tu línea Moli, muy buen post! Por cierto, lo de las cebolletas es enigmático cuanto menos.. jajaja

Pd: en mi lista de libros pendientes ya está Una madre sin superpoderes ;)

Saludos!

EvaB dijo...

Vale, el Boston es una horterada, pero cuando lo abrieron era lo más de lo más. Eso sí, está céntrico, de hecho, está en el distrito CENTRO, y a diez minutos andando del Paseo de la Independencia, el eje del centro de la ciudad. Lo de los semáforos...pues chica, siempre me han parecido normales, será que no conozco a fondo los de otros sitios. Te admito que llames antros a los bares del Tubo (que supongo que te llevarían por allí), pero ¿no tenemos carteles en las calles? ¿Pero por dónde fuiste, mujer de Dios?

Anónimo dijo...

Qué bueno Moli! Estuve en el Boston en Noviembre, alojada en la misma planta que tú, también quedé horrorizada por la moqueta y también tuve que bajar a pedir ayuda por no poder abrir la puerta. No comentas nada de que hiciese calor en la habitación, yo pasé una noche infernal, literalmente.

A mi el Boston me recordó a una chica que fue muy mona a finales de los 80, con lo que se suponía que era lujo y finura en la época y que se ha quedado estancada en aquella época. Mención también a lo poco y mal que cuidamos los bienes ajenos, era una pena ver como estaban de ralladas las placas de metal de los ascensores.

No te envidio el hotel pero sí la compañía, seguro que fue una noche memorable.

Es lo mejor de Zaragoza, unos mozos la mar de apañados.

Muy buenas también las versiones de Viveiro y El Chico De La Consuelo.

@aliaskupi

Anónimo dijo...

¿questuviste en el Bostón maña?

maña que bien, el Bostón es lo más de lo más...

y tienes que venir a Zaragoza más a menudo, ya verás como así te alimentas mejor y nos vas ganando un poquico de peso,

ala pués maña,

uncerdo,

Valentina dijo...

Jajajajajajajaja... Vivo en Zaragoza desde hace casi dos años y pienso como tú sobre lo de los semáforos. Pensaba que sólo me pasaba a mí!!!