miércoles, 16 de febrero de 2011

EL LUTO HACIA DELANTE

- Mami, ¿cómo se llamaban tus abuelos?- Los padres de abu se llamaban José Luis y Mª Antonia.
- ¿Y los de tu padre?- La madre de mi padre se llamaba Victoria y el padre se llamaba Gonzalo pero yo no le conocí porque murió mucho antes de que yo naciera.
- …..
- ¿Qué pasa M?
- O sea...que a ti te pasó como a mí, que no conociste a tu abuelo.- Si
- A mí me hubiera gustado conocerle.- Y a mí que le conocieras.
El sábado tuve esta conversación con M. y una vez más me dio por pensar en el luto hacia delante.

Cuando murió mi padre, lo primero que sentí fue nada. Ya lo conté, era como ser de corcho. Vives en una especie de limbo, te ves como desde fuera, esperando inconscientemente a que todo vuelva a la normalidad y recuperes tu vida de antes. Tardas un tiempo en darte cuenta de que tu vida de antes jamás volverá y que lo que tienes que hacer es aprender a vivir con ese hueco en el alma. Duele tanto que te ahogas y abres la boca para coger aire y seguir respirando.

Y después pasan todas esas ocasiones en las que uno piensa “es la primera vez sin”. El primer cumpleaños, la primera navidad, el primer verano, la primera vez que vuelves a Los Molinos, el primer aniversario…es una vuelta entera al calendario “sin”. Curiosamente antes de que te pase, uno cree que esas grandes fechas serán las que más dolerán, pero no, duelen más los detalles.

Los detalles son lo que viene después. Es la etapa de echar de menos. No es echar de menos a lo grande, en plan melodramático y tal. No, no. Es algo más sutil.

Te sientas a ver la tele y sin saber por qué el hueco dónde se sentaba antes se queda vacio. Llegas a casa y al final del pasillo no está la luz de su despacho encendida. Entras en su coche y no huele a él. Te despiertas por las mañanas y no oyes sus pasos por el pasillo. Te dan una beca para hacer un máster y tardas unos minutos en darte cuenta de que no podrás decírselo. Encuentras una grabadora, le das al play y escuchas su voz y te das cuenta de que se te ha olvidado su voz. Cada vez que una de esas pequeñas cosas ocurre y eres consciente de ellas, le echas de menos. Y duele porque piensas “esa chorrada... ya jamás nunca va a volver a pasar”.

Y luego, mucho después viene el luto hacia delante. Echas de menos lo que nunca tendrás y nunca compartirás. Y es otra cosa que duele muchísimo.

Le regalé a Molimadre hace un par de años, “El año del pensamiento mágico” de Joan Didion. Ya hablé de este libro. Molimadre me dijo, lo que me alucina es que a ti te haya gustado porque la autora cuenta lo que sintió al perder a su marido después de muchos años de convivencia.

Entonces le expliqué que yo entendía el luto de mi madre. Ella echa de menos lo que tuvo, los mil años que estuvieron juntos. Era un luto hacia atrás en su mayoría, compuesto de recuerdos.

El luto que siento yo, es hacia delante. No soy ni de lejos la misma persona que era cuando murió mi padre. Con suerte, viviré más años sin él que con él. Y de los que compartimos, muchos yo era demasiado pequeña para recordarlos con nitidez o para haber compartido muchas cosas.

Cuando murió, tenía 24 años y era una piltrafilla llena de inseguridades (que puede que siga teniendo pero de las que no me avergüenzo como entonces) y que no tenía ni puñetera idea de que iba a ser de su vida.

No soy la persona que él conoció. No sé si soy mejor o peor, pero soy distinta.

Si viviera ahora no tendría la relación que tuve. No es que fuera mala, todo lo contrario, pero sería distinto. Yo tengo 38 años, soy independiente, tengo casa, curro y mi propia familia. Él tendría 67, seguiría currando y no viviríamos juntos. No sé qué relación tendríamos...y lo que me mata es que nunca lo sabré.

Muchas veces, casi siempre cuando voy conduciendo, pienso en cómo sería si siguiera vivo. En cómo nos llevaríamos ahora, en si cuando discuto con el ingeniero se pondría de mi parte o de la suya, en qué pensaría de mi trabajo en los libros de colores, en qué haría con las princezaz aparte de mimarlas hasta el infinito, en si le molarían estas chorradas que escribo.

A veces, si dejo volar mucho la imaginación y estoy en modo candy candy, imagino que estaría feliz de por fin haberse librado de nosotros 4 y estar solo con molimadre, imagino que seguiría currando porque le encantaba lo que hacía. Le imagino en el jardín de Los Molinos con las princezaz y minicuñado; seguro que habría comprado un tobogán gigante, una cama hinchable y si le hubiéramos dejado hasta un caballo. Le imagino babeando en las funciones de las princezaz y leyendo todo lo que encontrara en internet sobre celiacos y alérgicos. Y le imagino mirando embobado a M y pensando que esos ojos los había heredado de él.


Luego tengo que dejarlo porque me da vértigo. Es una sensación muy rara. En mi relación con mi padre estoy anclada en los 24 años, en quien era entonces e imaginar lo que sería ahora, lo que nos hemos perdido de compartir da vértigo. Es como si estuviera en una carretera por la que voy avanzando sin saber que habrá, camino hacia delante sin saber qué habrá en el siguiente paso, pero sé que lo que sea que haya no podré compartirlo con él y que lo voy dejando atrás, cada vez más atrás…


Y luego dejo de pensarlo, porque si no lloro. Y yo, lloro fatal.

El luto hacia delante es una putada. Es todo lo que pudo haber sido, todo lo que tenía que haber sido y no será. Y además no tengo nada sobre lo que basarme. La parte de mi vida que compartí con él ya no tiene nada que ver con la vida que tengo ahora.

Lo que jode de esto es que nunca lo sabré.

Pensaré que todo hubiera sido bueno. Como cuando dejas un polvo pendiente, uno siempre piensa que hubiera sido el mejor de su vida. Con el polvo a veces, al final, vas y lo consigues.

Con el luto hacia delante...sólo te queda imaginarlo.

82 comentarios:

javi dijo...

Como siempre, das mucho en que pensar. Gracias...

Somófrates dijo...

Sip. Al bajar las escaleras no hay café frío junto a un paquete de fortuna recién abierto, las persianas siguen echadas y no se oye la máquina de escribir en el estudio.

Con los años un olor, un sonido, un color puede joderte el mejor día. A veces dejo la chaqueta en el recibidor en vez de colgarla en la percha, pero ya nadie me echa la bronca por ello; sólo consigo cargarme una chaqueta tras otra.

A la citela estan dijo...

Extraordinariamente claro!, estos dias tan especiales, los pequeños detalles que tu dices son lo que te hace recordar a quien no està. Yo aun sigo esperando a que mi abuelo me invite a ir a buscar caracoles... uixx con lo que le gustava ir. Estos dias hacen que me de cuenta que lo mejor para ellos es que los recuerdes y pensar en que habria dicho, que habria hecho o que diria de tal cosa o de otra.

Sigue asi, insuperable y de los madriles!

Anónimo dijo...

Hola Moli.
Entiendo perfectamente lo que dices, yo he perdido a mi padre hace nueve meses. No hay un solo dia que no piense en el, cuando veo un señor a lo lejos que me lo recuerda, cuando oigo alguna canción de cante jondo (a mi padre le emocionaba hasta las lágrimas, nos hacia mucha gracia ya que el era catalan de pura cepa y la andaluza es mi madre, que no soporta el flamenco), infinidad de pequeños detalles que compartíamos.
Bueno, lo dejo ya, o me pondré a llorar y no me gusta hacerlo en el trabajo.
Un abrazo.
Meritxell

Burbuja dijo...

Gracias por recordarnos lo realmente importante.

Un beso.

El niño desgraciaíto dijo...

Nunca lo había pensado y tiene que ser terrible. Si es verdad que mi madre a veces dice algo como lo que le hubiera gustado a tu abuela haber conocido a sus bisnietos o cosas así.

Aspective dijo...

Te entiendo porque me pasa lo mismo. Perdí al mío con 18 y muchas veces pienso en lo que me diría, aconsejaría, en su relación con mis hijos, en...

Moli me has hecho saltar las lágrimas. Y no me gusta.
Pero gracias por escribirlo tan bien.

Anónimo dijo...

Chica, iba a dejar un comentario en el post anterior, hubiera dicho que tu actitud, tal como la transmites, me ha hecho replantearme la mía en alguna ocasión, y que me ha venido muy bien, te lo agradezco en la distancia.

Sobre el luto hacia delante, junto un cambio de rumbo brutal en mi vida, es algo que sobrellevo desde los 17, y jode mucho.

Susana

Anniehall dijo...

Los pelos de punta tengo. Y la carne de gallina.

Nunca había pensado en ello. Debe de ser tremendo. Yo a veces pienso en lo que habrían disfrutado mis abuelos con sus bisnietos pero no es lo mismo. Ellos murieron con sus vidas mucho más 'completas'.

Suso dijo...

Gracias, es lo que siento, pero bien escrito y expresado: el luto hacia delante.

Anónimo dijo...

Se me han saltado las lágrimas, igual que cuando lei el post de la muerte de tu padre. Es maravilloso el cariño que sentías por él, y entiendo perfectamente cómo te sientes, supongo que solo quedar dar las gracias por haber tenido una maravillosa vida con él como para recordarle de esa forma tan bonita, y que al mirar los ojos de la prinzeza, lo recuerdes con amor.

Besos
Diana.

Di Vagando dijo...

MO, una vez lei q "cuando se muere un padre se muere el pasado, y cuando se muere un hijo, el futuro". Lo q no aclaraban, es q cuando se muere un padre tan joven como a tí, tb se muere el futuro, lo q has expresado tan bien. Un besito sentido, di

Pétalo dijo...

Me ha encantado. Entiendo ligeramente lo que dices, porque me pasa con mi ruptura. Obviamente no es lo mismo, pero es esa ausencia futura la que jode. Y solo me sale decir "que asco de vida".

A filla do mar dijo...

Creo que en este luto del que hablas es en el que rdaica la dureza de la pérdida, no?

Para mí, al menos, es así.

A filla do mar dijo...

Radica (perdón).

Beatriz dijo...

Mi madre se murió cuando yo tenía 24 años, como tú.
Por esta razón y por otras me ha gustado muchísimo la expresión "luto hacia delante".
Besos, y gracias.

A(punto) dijo...

...nunca me había parado a pensar qué edad tenía cuando murió mi padre, sí recuerdo que fue en 1996...lo que siempre me ha ayudado es pensar que él sigue mis pasos y de alguna manera me protege

...a veces sueño con él, y le tengo que explicar qué ha pasado desde que se marchó...son sueños muy reales y durante días me da que pensar
...te entiendo tanto!!!

Totoro dijo...

Exactamente!!!!. Como te entiendo!!
No soy la misma persona que era cuando mi aita estaba (yo tenia 17 años cuando se murio) y no se si él estuviera seria la misma que ahora soy, posiblemente no.
Se le echa de menos y mucho y la frase de... "esto le hubiera encantado a aita" nunca falta. Siempre te queda la gran ventaja de contarles toooodas las cosas buenas de tu padre a las prinzezaz es una buena forma de recordarlo, quererlo y que tambien forme parte de sus vidas, aunque sea a traves de ti.
Un abrazo enorme

sandra dijo...

"Uno cree que esas grandes fechas serán las que más dolerán, pero no, duelen más los detalles".

Mis padres, a Dios gracias, siguen vivos, perono creo que el dolor de cuando mueran superen al que sentí cuando murió mi abuela materna. Yo tenía 18 años y ella 81 y puedo asegurar que era una mujer impresionante.

Y sí, tras tantos años pasados, los detalles de su ausencia, los sigo notando. Tanto las perfecciones perfectas como las imperfecciones perfectas, nunca se olvidan.

Patito dijo...

Justito eso, hay cosas que quedan así como un luto hacia adelante y no son necesariamente la muerte de un ser amado que es algo irremediable. La perdida de un empleo, de un amor, de una amistad u oportunidad te dejan un luto hacia adelante que debes dejar porque solo te hace daño. En tu caso es benigno, es lindo y sí, doloroso.
Podría seguir reflexionando sobre esto que has escrito da para mucho ¡Grande Moli!

Biónica dijo...

Glups...

Tengo un nudo en la garganta.

YoMisma dijo...

Un beso, me he quedado sin palabras, genial manera de expresarlo, es justo eso una vida, una vida larguísmima echando de menos a alguien.

YoMisma

Mar dijo...

Emocionante, Moli.

Un beso

Elena Nito dijo...

"El luto hacia delante es una putada. Es todo lo que pudo haber sido, todo lo que tenía que haber sido y no será."

Sí, duele muchísimo. Es un dolor erosivo, autodestructivo, añorar, tener curiosidad sobre un imposible.

Te refieres en el otro post a "Una pena en observación", un libro precioso en el que se basó "Tierras de penumbra" donde se explora un método para sobrellevar el duelo hacia atrás.

Para el duelo hacia adelante no hay recetas. Y tampoco mejora con el tiempo. El tiempo sólo aumenta la brecha entre lo que pudo haber sido y el ahora. Creo que el duelo hacia delante es el único dolor que aumenta con el tiempo.

Marielu dijo...

Mi padre murió cuando yo era un bebé.
Todo mi luto por él ha sido hacia adelante. Obviamente no tengo recuerdos de él, de hecho sólo tengo 2 fotos con mi padre.
Ese luto me ha acompañado muchos momentos de mi vida, pero los "días grandes" se ha hecho intensísimo: el día de mi primera comunión, el de mi graduación en el colegio, el insitituto y la universidad, el de mi boda... Y ahora que soy madre, siento una profunda pena por ver cómo se ha perdido TODA mi vida y ahora se está perdiendo la de su nieta.
He llorado al leer tu post de hoy.

Raulito dijo...

No podías haberlo explicado mejor, para mi han hecho ahora cinco años desde ese momento y he sentido y siento cada cosa que has explicado.

Para mí, uno de tus mejores post Moli.

Anónimo dijo...

Muy bonito Moli. Muy bien explicado. Duro y tierno. Y una putada. Un abrazo.

Susu

Anónimo dijo...

Siempre me he preguntado cómo sería haber conocido a mis abuelos maternos...murieron cuando yo era un bebé

Bonito y duro post Moli

Inma (Shaunsheep1973)

Alber dijo...

Mi madre murió en 2007. Ella sabía que se iba a morir, fue consciente de ello desde que le diagnosticaron un cáncer feroz. Yo tenía intenciones de irme de casa porque no tenía futuro en mi ciudad, mi novia había encontrado un gran trabajo en Pamplona y si no hacía algo con mi vida, me iba a agobiar. Me fui de casa a los tres meses de su muerte. Me fui a una ciudad nueva, con mi novia, a buscarme la vida y a ser feliz. Y ahora lo soy, y ella no puede verme. Estoy seguro que le encantaría coger el coche con mi padre y venir a Navarra a pasar un fin de semana, conocer bien a una chica tan maravillosa como Ester, conocer a sus padres, a mi gato. Y lo que más hecho de menos son mis conversaciones absurdas por cualquier tontería, mis dudas culinarias que me solucionaban tantas papeletas. Es muy triste perder a una madre, a mi se me quedó un vacío enorme que se hizo aún más grande cuando a los dos años, el mismo día que ella, murió mi hermano con 24 años, tambien de cáncer...soy un hombre de corcho

josefito dijo...

Como ya te dije un día eres un gran relatora.

Realmente es obsesivo ese primer día, semana, mes, año...Pero como dice mi sicóloga favorita un hijo comprende mejor la muerte del padre o madre antes que una separación. Lo terrible de ese luto hacia delante es cuando los protagonistas cambian su papel.

Ha sido tremendamente bonito.

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo estoy en pleno momento "primer día sin...". Ya he pasado la primera navidad, y dentro de nada llegará mi primer cumpleaños sin él.

Es curioso pensar que siempre, incluso si llego a ser una ancianita de 90 años, arrugada como una pasa, el hombre de mi vida siempre tendrá 47.

Anónimo dijo...

Moli me has emocionado.Escribes muy bien. Este es mi primer comentario pero hace tiempo que te sigo.

NáN dijo...

Tan central a nuestra vida es este tema, que perdona si me pongo lo que algunos considerarán pedante. Derrida tiene un libro dedicado a los muertos que ha ido teniendo, que se llama Cada vez única, el fin del mundo, donde escribe: «la muerte del otro, no únicamente pero sí principalmente si se le ama, no anuncia una ausencia, una desaparición, el final de tal o cual vida... la muerte proclama cada vez el final del mundo en su totalidad».

Y eso es la muerte para el superviviente: el final del mundo, irreversiblemente, tal como había sido concebido. Lo que queda es, ya, otra reorganización. ¡Ay de quien no viva su “luto sentido”!, el luto hacia atrás, porque te persigue hasta encontrarte; y te encuentra cuando menos preparado estás a hacerle frente. Pero aunque ese se haya vivido, y pase el mecanismo de los 365 días (que sirve para todo, incluso para los que han dejado de fumar), queda ese otro luto; en el que pocos piensan más allá del sentimiento espontáneo del “Cómo le habría gustado...”. Te felicito por cómo lo has hecho consciente y cómo lo has explicado.

Este luto lo he vivido, conscientemente, de un modo distinto; que he visto en la más hermosa de sus representaciones en el principio y el final de la película “Biutiful”. Es decir, no crecen conmigo, los muertos, más allá de la fecha en la que murieron. Dialogo con ellos y es como si no les importara lo que sucedió después. A mi padre, verme con 8 años más de los que tenía él cuando murió, le cuesta; eso de verse más joven.

Inés Inés dijo...

Me has echo llorar! El tiempo no cura nada, solo aprendes a vivir con ese dolor.

Jesús Miramón dijo...

Me has conmovido hasta los huesos, Moli. Estoy seguro de que se sentiría muy orgulloso de ti y la familia que has formado.

Chirly dijo...

En las guerras napoleónicas los pelotones avanzaban hacia el enemigo en perfecta formación por el campo de batalla. La primera descarga abatía a la mayor parte de la primera fila de la formación, entonces, impasible, el pelotón entero pasaba por encima de sus caídos y los de la siguiente fila pasaban a ocupar los puestos vacíos sabiendo bien que ellos serían los próximos en caer.

Cuando murió mi padre yo ya no vivía en casa; ya era padre de familia, trabajaba, tenía la casa que tengo... así que en mi día a día no siento ese duelo hacia delante que mencionas porque él ya no formaba parte de mi día a día (de lo cual me alegro, aunque parezca egoista), pero si siento la presión de saber que soy el próximo en caer si el orden natural de las cosas sigue su curso. Quizá dentro de muchos años, ojalá: rezo por ello porque me encanta vivir y quiero vivir hasta que me harte, si eso es posible. Pero soy el próximo. Y desde ese día ésta idea me domina y, por más cosas buenas que me pasen (y me han pasado cosas muy buenas) no he vuelto a sentir la sana felicidad que sentía antes. Siempre hay algo que lo impide y creo que es esta idea que siempre está de fondo aguándome cualquier fiesta...

En cualquier caso, cada día te superas. ¡Enhorabuena!

Misia dijo...

Se me ha regirado el estómago del revés. Porque el post es de pensar y de sentir... y no quiero sentir eso (no por el post, entiéndeme).

Elena Rius dijo...

Perfectamente explicado, Moli. Nos has dejado a todos con un nudo en la garganta. El hueco que deja un ser querido resulta imposible de llenar, y el dolor asoma cuando menos te lo esperas, en los detalles. También tiene mucha razón NáN cuando dice que el luto hay que pasarlo, que no se puede huir de él, ni negarlo. Pienso en eso cuando veo a mi alrededor algunas personas que intentan hacer como si es pérdida fuese sólo una cosa más. Algún día su luto les pasará factura.

Portorosa dijo...

Yo también me he emocionado leyendo esto, Moli, tan bien explicado. Tan triste y tan bonito.

Tan triste y tan bonito. Como la vida.

Un beso.

Juanjo ML dijo...

Vaya, he reventado la pantalla del portátil y te prometo que escribo y leo entre tinieblas en una esquinita que todavía deja entrever algo, y solo pensaba dar una vuelta por los blogs a ver de que van, porque leer así es una tortura, pero me lo he tenido que terminar de leer aunque me hayan subido las dioptrías, tu culpa será :)

Solo te digo que después de leerte dan ganas de quererte, pero mucho.

peibol dijo...

Una entrada perfecta, te cojo prestado el término

Juliet dijo...

Vaya "jartá" a llorar más tonta que he tenido...

JuanRa Diablo dijo...

No creo poder decirte nada que no suene vacío al lado de lo que me has trasmitido hoy.

Inmenso, Molinos.

VanDerBlume dijo...

He llorado un poquito con tu post... mi padre está vivo y le veo cada semana, pero hay un señor que lleva a su nieta al cole de mi hija, y le encuentro mucho parecido y le miro... debe pensar que estoy chalada. Si me faltara mi padre, le miraría aún más...

Totoro dijo...

NAN... que gran verdad!!!!

Bolboreta dijo...

Un día más un texto increible. Creo que lo mejor es recordar todas las veces que te sentiste su Princeza... Seguro que lo sigues siendo :D

XEIA2410 dijo...

Quizás no está para verte ahora, para conocer a sus nietas y mimarlas, pero piensa una cosa: Tú eres ahora la que eres como consecuencia de haber convivido con él 24 años de tu vida. Por tanto, sigue compartiendo tu vida y está también cuando mimas a laz princezaz, con tu trato con el ingeniero, molimadre, molihermanos.....
Sigue ahí.

Blas dijo...

Yo como buen Hipocondriaco que soy, tengo un miedo terrible a que mi hija no pueda "disfrutar" de su Padre, y la única ¿pobre? solución que he encontrado, ha sido crearle una cuenta de correo electrónico y enviarle todos los días cada cuanto puedo, un correo electrónico con mis pensamientos consejos y “moralejas” de las cosas que me pasan todos los días, además de algún video que otro que en hecho en plan peli “si estás viendo esto es que….” Aun así como Padre, cuando pienso en la posibilidad de no estar al lado de mi hija durante mucho tiempo, siento un miedo terrible. Pero ya no me preocupa, ayer mientras la bañaba hicimos un pacto, como niña que es, se plantea la muerte en alguna ocasión, y me pregunta que cuando me voy a morir, y se echa a llorar, asi que hicimos un pacto, que es: Hija hasta que no tengas hijos te prometo que no me moriré.

Me encanta tu blog, pero te odio por hacerme llorar.

Anónimo dijo...

(Yo pasaba por aquí)

Me interesa el diálogo con tu madre, conozco de cerca un fastidioso diálogo de sordos con las mismas bases, yo he perdido a mi marido, sí, pero yo he perdido a mi padre, sí, pero no es lo mismo; sí, pero quién dice que sea lo mismo.

oriana dijo...

es tremendo leerte, la verdad. La vida tiene reservada estas faenas y siempre es tan duro..proporcional a la intensidad de la relacion, evidente. un bso

Anónimo dijo...

Te comparto, querida Moli. Siempre llevaré también ese luto hacia delante por mi mejor amiga muerta a los 33 pero también por ello y gracias a lo que sea o a quien sea, intento disfrutar a tope de mis padres que todavían están con nosotros.
Lloro hoy Moli, porque es impresionante como nunca se deja de echar de menos, y como bien dices, precisamente en esos pequeños momentos.
Anónima Marta

anna dijo...

Todos los dias, todos.

Acabo de coger el libro en la biblioteca. Ya te dire. Un poco me da miedo leerlo, un poco me llama. Veremos como me sienta.

Beso
Nanu

Er-Murazor dijo...

Qué gran post.

Mis padres aún viven, pero aún así creo que he atisbado lo que se siente estando en esta situación... tengo un nudo en la garganta.

Un post precioso, de verdad.

Lola dijo...

Qué preciosidad de post, enhorabuena.

Y he pensado también en molimadre, cuando lo lea se va a emocionar muchísimo.

Què pena Moli, yo tambièn siento todo eso.

Luisa dijo...

Gracias por esto. Un abrazo, Moli.

Roci dijo...

Qué bonito, Moli. Lo has descrito a la perfección. Me siento totalmente identificada. Aún vivo con el luto hacia delante. Pero me gusta pensar que mi padre, de alguna manera, sigue viviendo conmigo. De hecho, yo soy genéticamente la mitad de él. Muchas veces me sorprendo pensando, qué pensaría papá de esto?, qué me aconsejaría?, qué le parecería este novio?...Y sabes que, siempre sé la resuesta. Gracias!!!

Diva Gando dijo...

Genial post Moli!!

Cuanta razón con lo del luto hacia adelante...

ML dijo...

Acabo de encontrar tu blog y este post casi me ha hecho llorar.
Es precioso.
Muchas gracias por recordarnos que muchas veces las cosas pequeñas de la vida son las importantes.
Me parece que volveré por aquí.

Tita dijo...

Qué bien explicado: el luto hacia adelante.

Así que eso es lo que siento yo también...

Yo lo perdí con 25, y siento lo mismo que tú.

Saludos

Pilar dijo...

Me llegan dentro tus palabras, es curioso tu modo de llamarlo, es algo parecido a la nostalgia de lo que no fué.
Vamos avanzando por la vida y cada vez nos faltan más, y duele. Yo no dejo de imaginar qué dirían, como se alegrarían o cómo sentirían esto que me está pasando ahora.
Y trato de concentrarme en ello, en las palabras que ya no pronunciarán pero que escucho muy dentro, y así, seguramente me engaño pero de algún modo siento que no los he perdido que están conmigo.

Un fuerte abrazo

Pipi dijo...

No se que decir...me encanta como escribes..y cuanta verdad hay en tus palabras!!!

Sal dijo...

No se me ocurre otra cosa que escribir que no sea "gracias".
La persona que mas quiero esta pasando ahora mismo por esto, así que me apunto el libro y el link para pasárselo.

PD: Me encanta como lo has escrito.

Hans dijo...

Las entradas acerca de tu padre son probablemente las que me han hecho más adicto a tu blog. Que lo sepas. Creo que jamás había leido nada tan exacto. Y me da pánico experimentarlo, pues tengo la suerte de que mis padres viven ambos.

Mara dijo...

Esta entrada me llevó a ti... La leo muchisimas veces porque yo también siento "El luto hacia delante"...

Minadea dijo...

Te escribo y en realidad todavía me pregunto por qué y qué tipo de interés va a tener que yo diga nada.

Te doy las gracias por este post, en mi modo más absolutamente egoísta porque hace 4 meses que mi padre ha muerto.

Y me sirve no te imaginas cuanto, porque tengo esos absurdos 24 años en los que me he creído invencible y que a los míos jamás les ocurriría nada y ¡já! y lo único que pienso es en qué ocurrirá con todo este vacío infinito que se extiende hacia delante.

He sentido el deseo irrefrenable de vomitar este poquito y no sé ni explicar por qué, pero eso, que gracias por estos posts y gracias también por amenizar mis tediosas tardes de trabajo en la oficina.

:)

molinos dijo...

MInadea, un abrazo.

Speedygirl dijo...

Totalmente de acuerdo, duele más (o distinto) lo que no se ha tenido. Un abrazo para ti y tu familia!

L i L u dijo...

Me encanta este post, y ya sé como ponerle nombre a lo que siento. Mi padre, mi heroe, murió hace tres años, aun me cuesta vivir sin el y acceptar que no cumplirá nunca los 60 años. En estos tres años mi vida ha cambiado y le hablo constantemente y le cuento que he hecho y que quiero llegar a hacer...ahora se que llevo un luto hacia delante. Mil gracias, Moli.

Hermano E. dijo...

Vengo del 219, y efectivamente puede ser de lo mejor que hayas escrito (aunque no he tenido tiempo de leerlo todo).

Mi padre también murio cuando yo tenía 21 años, .....

molinos dijo...

Gracias Hermano E...sinceramente creo que conseguí contarlo tal y como es.

Beatriz dijo...

Acabo de leer este post porque he visto que lo has puesto en Moliradio y me gusta más leerte que escucharte, que se me hace un poco raro (yo no soy muy de radio, lo confieso). Me ha hecho saltar las lágrimas al recordar a todos mis muertos, que afortunadamente no son muchos ni muy muy cercanos. Menos uno, que nos produjo a los que le conocimos un dolor insupebrable: Javi, amigo de mi marido desde la infancia, murió en el atentado del 11 de marzo. Y ocho años después, sigo pensando en las cosas que se está perdiendo, y le sigo viendo por la calle, y sigo llorando mientras escribo...

Anónimo dijo...

Desde que lo leí me quedé pensando, qué guays, tu madre echa de menos lo que tuvo yyastá, los demás a echar de menos lo que no. Pues me parece que echa de menos lo que no tuvo, una jubilación, nietos, un apoyo para los momentos difíciles, y muchos etcs más. Que tu madre es mayo que tú, pero le quedaba mucho juntos. Por cierto, tengo 30 y me quedé sin padre con 15, pero hay otros mundos más allá de mis experiencias.

Araceli dijo...

Me ha encantado, que verdad es.

La niña sin nombre dijo...

Me has dejado con el corazón demasiado encogío... Y si tu padre fuera como mi padre, inevitable comparar e identificarse, por supuesto, le daría la razón al ingeniero. El PNSN es ingeniero y mi padre siempre le da la razón. ¡Ay! Me duele el alma...
Hacia delante siempre hacia delante!

lasprincesastambienfriegan.com dijo...

Woauw!!!!
identificada 100 % con ese concepto de duelo hacia delante, tan, tan vivido....
Los nietxs, las alegrías, las frustraciones todo por compartir que queda en el aire y...
Yo también fui de corcho, de corcho negro
m.

Jorge Ariz dijo...

Yo también perdí a mi madre con 24 años.

He sobrevivido (inexplicablemente) 18 años sin ella, sin su sonrisa, sin sus cariños.

Ya no soy el mismo que ella conoció. No la veré envejecer.

Luto hacia adelante... en efecto.

Vértigo. No lo has podido definir mejor.

Jorge Ariz dijo...

Olvidé: llevas razón, ha sido de las entradas que más me han tocado por dentro. Tal vez por lo compartido.

Un abrazo anónimo desde Edimburgo.

Marta dijo...

No Marta dixit:

No quiero comentar todos y cada uno de los post que has escrito, porque son antiguos y yo me estoy leyendo el blog desde el principio y no vendría al caso. Pero en este te has superado!
Tienes una nueva descerebrada ;-)

Nemo dijo...

Ay Moli. Cuántas veces habré pensado lo que me habría gustado que mi padre conociera a mi niña, o que viera el muchachito en que se está convirtiendo su sobrino, el hijo que nunca tuvo. Y cada vez pasa menos, pero ante algo nuevo y bueno en mi vida, todavía tengo el impulso de llamarle por teléfono para contárselo.

Nunca había pensaod en esos dos lutos, hacia atrás y hacia delante. Gracias por ponerlo en palabras.

Anónimo dijo...

Las personas que hemos perdido a nuestros padres,en mi caso primero mi madre y unos años después mi padre, yo tenía 15 y 21 años y como tu llevo mas años sin ellos que con ellos...siempre llevamos ese luto,si bien nunca le he puesto nombre,y me ha encantado como lo has descrito. Gracias

rousmery68 dijo...

Me encanta tu manera de expresarte...me haces pensar....el luto hacia adelante desde ahora formará parte de mi pensamiento, gracias....

Selva Schrem dijo...

Me ha gustado leer ésta entrada. Mi madre murió hace 2 meses y aun no sé cómo voy a llevar éste vacío tan enorme que me ha dejado...