miércoles, 26 de agosto de 2009

101 PERROS

En mi familia siempre ha habido perros, nunca nadie ha tenido gato, así que mi odio visceral hacia ellos puede que sea algo genético.

En los inicios de la historia de mi familia y los perros está Morris, es casi una leyenda y por supuesto era el “mejor perro del mundo”, “ el más bueno”, “el más obediente”, el “más simpático”, son tantas sus virtudes que mis tíos se pelean por la posesión del perro: Morris era mío, no era mio. Yo tengo un muy vago recuerdo de él que he llegado a pensar que puede no ser real y ser más bien imaginario.

Morris murió y entonces llegaron a nuestra familia para consolar tamaña pérdida: Fergus y Don, un coñazo de perros. Fergus era un pastor alemán muy desagradable, que ladraba y gruñía y nos daba mucho miedo. Don era un perro de caza de esos a los que hay que cortar el rabo y al que no se lo cortaron por pena, así que se pasó la mayor parte de su vida adulta persiguiendo su propia cola dando vueltas a toda velocidad, ladrando completamente enloquecido y levantando un polvo infernal. Como te pillara cerca eras carne de lavadora con ropa puesta y todo.

Después de esta etapa nosotros ya teníamos nuestra propia casa en Los Molinos así que mi madre decidió que le apetecía tener perro, pero que mejor para variar perra y que se llamaría Dunia cómo una perra que tuvo ella antes incluso de Morris…es decir hace dos millones de años. Dunia era un mastín enorme que pasaba absolutamente de todo lo que no fuera escaparse de casa para trincarse a cualquier macho viviente a 10 km a la redonda. Mis hermanos y yo agradecíamos el desenfreno lujurioso de Dunia porque eso significaba que estaba entretenida en vez de perseguirnos por el jardín y mordernos.

Tal furor reproductivo tuvo como fruto dos bestias pardas a las que llamamos Roque y Otto. Eran monísimos de cachorros y nos pegábamos por sacarlos a pasear por Madrid, la cosa dejo de tener gracia cuando eran ellos los que te paseaban a ti mientras intentabas clavar los talones en el suelo.

Tal desastre perruno debería habernos hecho reflexionar a todos sobre lo conveniente o no de tener perros, pero por supuesto no nos hemos dado por vencidos y seguimos cosechando desastre perruno tras desastre.

Uno de mis tíos le regaló a su mujer un cocker ideal color canela. Poco después su nombre original, Chip, fue oficialmente sustituido por Satán. Nadie podía entrar en casa sin ser mordido por él, y poco después tampoco podían salir de casa sin toda una maniobra de distracción para que Satán dejara libre el paso. La desesperación empujó a la familia a intentar dejar a Satán fuera de combate con unos cuantos valiums en una rodaja de mortadela..pero lo único que conseguimos fue que durmiera 16 horas seguidas. Finalmente se puso tan violento que el veterinario aceptó que era una peligro.

Otra de mis tías se compró un perro que era el colmo del miedo, se llamaba Ivo, era lanudo, olía mal y tenía el mismo porte que una lagartija. Un asco. Murió, supongo que de un susto provocado por el mismo al oírse respirar o algo así.

Mis primos “los pesadillas” tienen otro mastín que se llama “Toque” y tiene un ojo azul y otro marrón. Es de pelo corto, blanco y un brasas auténtico. Está permanentemente como si se hubiera tomado dos pastillas de éxtasis, completamente frenético saltando histérico a tu alrededor.

Otros de mis tios tienen una fiera que se llama Coco y a la que han tenido que llevar a un psicólogo de perros. No comento más porque para qué. Nosotros también hemos tenido una ristra de perros. Primero tuvimos a Capo ( el George Clooney de los perros ) y Bronco. Capo es una bestia de 56 kilos con el pelo largo, es como si Cheewaka se hubiera puesto a 4 patas, Bronco era un cruce de mastín y pastor alemán, también enorme y muy bueno. Se criaron juntos y eran muy gays. “ Mirad, los perros están jugando”…si, si..a los fontaneros están jugando. Han sido buenísimos, no se escapaban, no daban la brasa, no se comían los cojines y no entraban en casa. Unos santos. Bronco desapareció un día y para consolar en su tristeza a Capo trajimos a un perrillo faldero “Patas” que era un plasta del 15, todo el dia escapándose, saltaba la valla y se piraba..para volver luego con una gallina, un conejo, una tartera o cualquier cosa de comer..era como el Oso Yogui pero en perro. De una de esas correrías no volvió.

Ahora además de Capo en su vejez, tenemos un labrador conocido como “el putoperrodeloscojones”. Lo tenemos desde hace dos meses y las princesas lo adoran, es encantador pero se come todo: los cojines, las zapatillas, las plantas, un plato, la fregona, entra en casa y se zampa la cena..todo. Para mi que la culpa de estos desórdenes la tenemos en parte nosotros que le hemos provocado una crisis de identidad. Cuando llego a casa, C. le puso “Gertrudis de nombre, yo quería llamarle MAK, M y el ingeniero querían ponerle Musi y mi madre Muso. Hicimos una reunión en la cumbre y votamos los 9, salió en tercera ronda ( fue muy reñido) BOB. Asi que el perro se ha estado llamando Bob hasta hace dos días que mi madre le ha cambiado el nombre:

- El perro ya no se llama Bob
- ¿Y eso?
- Se lo he cambiado.
- Ah, y ¿como se llama ahora?
- Se llama Peter.
- Y si querías llamarle Peter porque no se lo pusiste desde el principio y te dejaste de paripé con la votación.
- Hija, esto no es una democracia.
- Eso ya lo sabíamos todos mamá…sólo queríamos saber cuando aguantabas antes del golpe de estado.

Nadie le llama Peter..sigue siendo “elputoperrodeloscojonessehacomidomitoalla".

16 comentarios:

nanu dijo...

Pues no te queda nada!!

Yo tenia una labrador negra, Kirra. Le encantaban los calcetines de mi ex, sus zapatillas, la toalla de mi suegro y mi jersey azul. Tambien cualquier cosa comestible que estuviera relativamente a su alcance (la encimera de la cocina también cuenta).

Pero era mas lista que el hambre, buena hasta decir basta, con unos ojos dulces que te deshacías. Y ademas se tiraba a la piscina con salto carpado.

La echo de menos, pero se quedo con la segunda parte contratante. Snif!!

Beso
Nanu

P.S. Capo es precioso.

Rocío dijo...

Jajajaja, me ha encantado Satán.... Bueno, la historia de Satán.

Yo odio a los perros. A todos, sin excepción. Pero sobre todo, sobre todo, a lo que nosotros denominamos "putoperropatada"... léase cualquier perrillo faldero que cuando se te cruza en el camino con ese agudo gruñidito, desata en tí la casi, casi inevitable necesidad de mandarlo de una patada a la acera de enfrente.

No puedo con ellos. Con ningún tipo de mascota en general.

Rocío dijo...

Oye,¿qué pasa con Doña Tulipán? A ver si se ha quedado a vivir allí...

Laia... dijo...

Yo pensaba que los perros solo comian zapatos...

Anónimo dijo...

Que bueno lo del royo gayer canino, Bronco tiene pinta de pasivo...

Mar dijo...

Hasta que no se coman el cambio de marchas del coche, y unas gafas, como el mío, todo va bien.... ommmmmm

MissMurphy dijo...

La verdad es que si después de todo ese percal sigues adorando a los perros y odiando a los gatos es para hacerte un monumento... a mí también me ha matado lo de Satán, animalito!

A mí siempre me ha intrigado lo de los psicólogos de animales. Hace años me presentaron a un tío (amigo de mi compi de piso) que era psicólogo de vacas, y siempre me pregunté en qué consistía su trabajo. Porque a lo mejor puedes detectar que el bicho está deprimido, pero, ¿cómo lo tratas? ¿Lo medicas sin más o le haces hablar de sus tiempos de cachorro?

Jesus Arantegui dijo...

Calla, calla, en la familia de mi mujer se ha puesto de moda tener mascotas tipo conejillo de indias, y lo último jerbos (ardillas mini que se escapan de la jaula y no hay quien las pille).
Andan los sobrinos locos y los padres y abuelos hartos!!!

Anónimo dijo...

Las únicas mascotas que tolero son las arañas de las esquinas, y sólo porque se comen a las p. moscas.

Don Mendo

(Que conste que es broma, en mi casa no hay arañas ni moscas, que semos mu limpios)

Bichejo dijo...

Me encantan los perros, tanto como odio a los gatos.

Siempre he tenido perro, pero desde que no vivo en casa padres, reconozco que me da una pereza enorme meterme en esa esclavitud.

Besos

(y yo hago turismo, sin duda)

Elvira dijo...

Don, Dunia y Toque son los que más me han hecho reír. Gracias, Moli!

Anónimo dijo...

Me encantan los perros, al final me da igual lo que se coman. Soy un blando.
Por cierto ¿qué raza es Capo?

molinos dijo...

Hola Anónimo amante de los perros...Capo es un cruce entre mastin y pastor de brie. Es una bestia enorme...pesa 56 kilos, y ahora mismo tiene 11 años.

Intentaré colgar una foto mejor..ya sabía yo que tendría fans.

JuanRa Diablo dijo...

Viviendo en el campo es más normal tener perros. En un piso no viviría con uno ni loco.

Los mejores perros que he tenido yo se llamaban Tranquilo (hacía honor a su nombre), Pachuli (que era igualito que Los Gremlins) y Finger (porque tenía un dedo de más)

Gatos también he tenido, pero en esta casa mejor no nombrarlos.

Dani dijo...

Me he leido el blog enterito, y con el post de los perros he llorado de risa y todo.
Ya me he suscrido por RSS.

Rachel dijo...

jejeje, yo tenia un braco alemán que se comió medio sofá, lo juro y mi madre tiene un perro que es medio murciélago, medio lagartija que se hace pis encima del que llega, así que...el mundo animal es raro raro
un abrazo