martes, 19 de julio de 2011

MATERNITY (LXXVIII) : CRÓNICA DE UNA RABIETA INFERNAL

Llego a Los Molinos tras hacerme 260 km conduciendo y pasar 7 horas absurdas en Mordor. Quiero descansar, leer, escribir, salir a correr, “disfrutar” de la maternidad en lo que pueda, de la convivencia con mis hermanos...en fin...pasar una tarde en armonía.

Ja.

- Moli...C está castigada.

Cojonudo. La primera en la frente, ni había soltado el bolso y veo como mi tarde armonía se esfuma por el hiperespacio.

- Vaya... ¿qué ha hecho?
- Ha tardado mil años en comer y cuando le he dicho que o terminaba antes que minicuñado o la llevaba a echarse la siesta, ha dicho “me da igual”. Cuando luego la he querido llevar a echarse la siesta, se ha tirado al suelo de la cocina y ha estado lloriqueando sin parar. La he tenido ahí una hora y cuarto tirada y la he castigado sin montar en bicicleta en toda la tarde.
- Vaya C...muy bonito...pues ya sabes estás castigada.

Inciso. Soy de la opinión de que cuando dejas a tus hijos al cargo de algún familiar, ese familiar adquiere la patria potestad durante ese periodo de tiempo. No se le puede desautorizar de ninguna de las maneras, aunque yo jamás desautorizaría a molihermana y además conociendo a C. tenía toda la razón. Fin del inciso.

Miro a C y como es una profesional, levanta los ojitos de cordero degollado, me mira, pone cara de buena...la muy cabrona hasta va peinada...” Ya sabes C...estás castigada

- Si, mami.

Parezco nueva.

Subo a mi cuarto y me encuentro a M durmiendo en mi cama. Tan angelical, tan mona, con esa cara de buenísima que tiene...decido que esta tarde es mi hija favorita sin duda. Cuando estoy sumida en esos pensamientos, se despierta, abre sus increíbles ojos azules, sonríe y me dice: C esta castigada porque se ha portado fatal y no puede montar en bici.

Es enternecedor ver como los hermanos se siguen alegrando cuando el objeto del castigo es el otro. Me siento tannn identificada.

Las dejo merendando mientras salgo a correr un rato. C parece calmada, no me fio pero decido posponer mis sospechas para la vuelta.

Vuelvo deseando suicidarme por el esfuerzo corredor. Me ducho, cojo mis libros, mis cuadernos, el capítulo del libro de Peñas que estoy corrigiendo y me siento tranquilamente a disfrutar de la tarde. Parece que mis malos presentimientos no se van a cumplir.

- Hola mama...
- Hola C
- ¿Qué hacez?
- Pues estoy escribiendo unas cosas y leyendo otras. ¿Tú estabas jugando con barro, no?
- Zi
- Pues muy bien...sigue jugando con barro.
- No...
- Vale...pues siéntate aquí conmigo y pintamos algo.
- Tu pintaz fatal.
- Ya...por eso tú pintas y yo escribo…
- Ez que no quiero hacer ezo.
- Ya... ¿quieres jugar a las 3 en raya?
- No…
- …….
- Quiero montar en bici.
- Ya, pero no puede ser. Estas castigada sin montar en bici por la rabieta de la hora de la comida.

Soy un prodigio de comprensión maternal y esto lo digo con un tono sosegado y tranquilo...explicándole a mi querida hija que porque ha hecho algo mal está castigada. Esas cositas tan chupis que dicen en las revistas de “ser padres”…explica que los actos tienen consecuencias.

Me siento superorgullosa de mi misma como madre ejemplar…y me sumerjo en mis cosas.

- Quiero montar en bici.
- No puedes. Estas castigada.
- Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici. Quiero montar en bici.
- C, ya te he dicho que no puede ser. Da igual que me lo repitas mil veces...no vas a montar en bici.

Madre mía...me merezco una ovación. C está a 10 cm de mi oreja repitiendo esa frase en plan mantra.

- QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI. QUIERO MONTAR EN BICI.

Mi coraza de madre ejemplar se resquebraja…lo noto claramente. Intento una huida cobarde.

- C el castigo te lo ha puesto la tía...si cuando vuelva decide perdonarte, podrás volver a montar en bici...pero haz el favor de callarte ya.
-BUAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH BUAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH YO QUIERO MONTAR EN BICIIII..YO QUIERO MONTAR EN BICIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Decido dejarme de zarandajas comprensivas y adoptar la táctica madrastra.

- C. para empezar te callas ahora mismo, te calmas...y te sientas ahí hasta que estés tranquilita y luego ya hablaremos.
-BUAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH BUAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH QUIERO MONTAR EN BICI, QUIERO MONTAR EN BICI, QUIERO MONTAR EN BICI.

Es un puto dibujo animado lloriqueante, con lágrimas de verdad, nariz colorada y gritos sin parar.

Esta perturbando muchísimo mi tarde de paz, pero recobro la compostura y decido intentar permanecer imperturbable mientras leo como las divisiones panzer la cagan en Stalingrado….

-BUAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH BUAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH YO QUIERO MONTAR EN BICIIII...YO QUIERO MONTAR EN BICIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

No soy tan imperturbable.

- Se acabó C. te vas a tu cuarto ahora mismo y te quedas allí hasta que decidas calmarte y desde luego hoy no montas en bici.

C decide pasar a la parte física de la rabieta, se tira al suelo y se agarra a la pata de la mesa…

A MI CUARTOO NOOOOOO A MI CUARTO NOOOOOOOOO QUIERO MONTAR EN BICIIIIIIIIIIII QUIERO MONTAR EN BICIIIIIIIIIIIIIIIII

Hemos llegado al punto de no retorno de la rabieta. Ahora mismo estoy tan hasta los cojones que le daría la bici y la apuntaría al Tour de Francia con tal de dejar de oírla...pero no puede ser. Hay que mantener la posición tomada, no puedo rendirme aunque sé que voy a quemar mis naves con esto.

La cojo en brazos, va como un peso muerto...asi que además dejarme las lumbares tengo que preocuparme de no arrearle con la cabeza en los marcos de las puertas, de evitar que me de una patada de Kun fu panda y de no matarnos las dos por las escaleras.

QUIERO MONTARRR EN BICIIIIIIIIIIIIIIIIIIII QUIERO LA BICIIIIIIIIIIIIIIIIII QUIERO LA BICIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
C te voy a poner el camisón porque estás histérica y te quedas aquí hasta que te tranquilices.
NOOOOO EL CAMISÓN NOOOOOOOOOOOOOOOO
SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII EL CAMISÓN SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Mierda...he entrado en su juego y estoy gritando.

Me peleo con ella, se mueve como un pulpo, da vueltas, manotea y yo intento quitarle la ropa y ponerle el camisón sin soltarle un azote que es lo que me pide el cuerpo….noto todos los nervios de mi cuerpo en tensión y estoy haciendo tanta fuerza con la mandíbula que sé que me va a doler luego.

Por fin, la dejo en camisón llorando en la cama como si fuera Blancanieves. Me da igual, soy la Madrastra...pero tengo que ganar como sea.

Y sí, se trata de ganar. Ya paso de que comprenda ni mierdas de esas. Una rabieta así por cabezonería no lleva a ninguna parte y es así porque yo lo digo.

Me siento otra vez, .respiro hondo e intento concentrarme en los panzer de nuevo.

5 minutos. Oigo un ruido...levanto la vista…y la muy cabrona está ahí...en la ventana de la escalera…y ¡¡ se ha vestido!!!!!

Me noto hervir la sangre. Noto eso y me reafirmo en mi propósito de no tener más hijos.

De algún lugar remoto de mi interior sale una voz que me acojona hasta a mí y dice

C...vuelve ahora mismo a tu cuarto, ponte el camisón y no se te ocurra aparecer hasta que estés calmada y dispuesta a pedir perdón.

Y funciona, debo haberlo combinado con mi mirada paralizante y acojonadora que ni siquiera sabía que tenía.

C desaparece.Noto como recupero el ritmo normal de latido, mi respiración se tranquiliza y puedo volver a controlar mis impulsos de buscar un colegio para meterla interna.

Al cabo de una hora, y al olor de la cena aparece en camisón y con cara de buena…

- ¿quieres cenar?
- Zi
- ¿Me vas a pedir perdón?
- Zi...perdón. Un bezito.
- Muy bien...y ya sabes que no tenías razón ¿verdad?
- ….
- C?
- Yo creo que zi tenía razón.

La maternidad, qué grandes satisfacciones da.

lunes, 18 de julio de 2011

MOLI ADOLESCENTE EN OTRA FIESTA DE CUARENTONES.

Estoy rodeada de gente del 71. Me gusta la gente del 71 porque nacieron en un año feísimo, como yo. Un 7 y un 1...casi tan feo como 73...asi que me solidarizo con ellos. Además, resulta que casi todos los del 71 están este año con un furor conmemorativo que me mola mucho, y casi todos han decidido hacer algo para celebrar su 40 cumpleaños y lo que es mejor, me invitan.

El sábado tenía otra fiesta. En Los Molinos. De un antiguo amigo de allí. Uno de esos que conoces de toda la vida, porque en un primer momento eras amiga de su hermana, pero luego las pandillas se juntaron y además conoces a todos sus hermanos, sus primos, sus hijos…en fin...lo que viene siendo círculo social molinero donde todos estamos emparentados con todos y nuestras familias llevan siendo amigas 4 generaciones.

Podía hacer fácilmente un año o año y medio que no nos veíamos, pero me mandó un correo: “Moli, celebro mis 40 palos y me encantaría que vinierais”…este es otro que siempre siempre me llama por mi apellido. Por supuesto contesté que iría encantada y allí que nos plantamos el sábado por la noche.

Fuimos andando. Su casa está cerca de la mía y mientras iba andando por “majalastablas”, que es un camino de tierra, iba pensando en los millones de veces que he paseado por esa calle. En cuando volvía a casa a las nueve y media de la noche para llegar a tiempo de cenar, en los paseos en bici, en volver a casa dando tumbos…en fin...toda una vida pasando por ese camino.

La fiesta moló mil, claro. Fue un momento de encontronazo con mi pasado de patito feo del que salí claramente ganadora y con el ego muy fortalecido.

Aquello estaba plagado de tíos que en algún momento me parecieron susceptibles de gustarme en mi tierna adolescencia. Eran los amigos del hermano de mi amiga…tíos misteriosos, mayores y con pinta de saber lo que querían, que venían de Madrid a Los Molinos a pasar unos días, a salir de copas. No eran mis amigos de todos los días que estaban hartos de verme y yo a ellos y con los que tenías tanta confianza que no había lugar para ningún tipo de elucubración sentimental del tipo...mmm...me gusta. No. Estos eran nuevos, eran mayores, eran pilaristas y estaban a tiro…así que parecían susceptibles de ser objeto de mis fantasías sentimentales.

Exacto. Fantasías sentimentales sin más. Ellos jamás consideraron que yo encajará en el grupo de tías susceptibles de ser acosadas con sus tácticas de ligoteo…

La cuestión es que allí estaban todos…y JA…estaban fatal. Sé que es una compensación infantil, absurda y tremendamente superficial...pero 20 años después, encontrarte con alguien que te gustó y paso de ti millas, bueno...ni siquiera llego a pasar...sencillamente ni te vió y comprobar que tú estás muchísimo mejor y que AHORA si te ven...pues reconforta y hace que tu ego aletee alegremente.

Además, tus amigos de toda la vida...se ponen a cotillear contigo en plan malvados total... ¿te acuerdas de ese? Uy...si…y ¿aquel? Joder...como se ha puesto...y está calvísimo.

Y cuando estábamos sumidos en esos comentarios tan constructivos...derepente alguien dijo: “Eh...ha venido El Gato”.

Me giré, miré y no le reconocí.


El primer tío que me rompió el corazón absurdamente. El tío que me dejó en la cafetería “Chikito” de la calle Velázquez...

Allí estaba...bueno, él multiplicado por 10.

Y con acento andaluz

Y con el pelo largo...rollo Bertín Osborne.

Y esponjado.

Estaba...mmm...la palabra es...lustroso.

- Hombre...Moli…cuanto tiempo.
- Sí, mucho…unos 12 años…
- Es increíble...estás igual.
- Tú no...la verdad
- ¿ves? Estas igual en todo.
- No...estoy mejor.

Fue raro sentir como la moli adolescente de 16 años se veía reconfortada en una fiesta de cuarentones, pero moló mucho.

Pasaron más cosas..pero las dejo para otro día.

viernes, 15 de julio de 2011

MORE THAN I CAN SAY.- Leo Sawyer

Soy perfectamente consciente de que los descerebrados me van a lapidar por esta canción. Pero no me importa por varias razones:

1.-ha sido una semana durísima de coche porque a algún ingeniero lumbrerita se le ha ocurrido cortar la M50 y me he pasado los días eligiendo entre zamparme el gran atasco o hacer un recorrido en doble tirabuzón carpado que sumaba a mis habituales 125 km, unos 40 km más. Eso sin contar con que he desarrollado músculos nuevos en el brazo de tanto hacer putasrotondasdeloscojones en esta ruta alternativa.

2.- Además, por razones muy largas y que involucran también a ingenieros, esta semana no tenía mi Ibiza así que no he podido escuchar mi mp3 y he sufrido calambres en el dedo de darle a cambiar de emisora para intentar encontrar una música que ni me durmiera ni levantará aún más mis instintos asesinos.

3- Todos hemos tenido momentos de ñoñismo sentimental aunque vayamos por ahí haciéndonos los duritos y en plan “yo paso”, “yo para nada”. Así que lo reconozco...” Soy moli y cuando estoy enamorada,  tengo momentos de ñoñismo sentimental y además me molan”.

En mi ruta absurda de hoy ha sonado esta canción. Leo Sawyer es un tío que da muchísima vergüenza ajena, tiene una voz espeluznante y los arreglos setenteros dan una grima que te cagas…peroooo…es la típica canción de amoríos que te hace decir…” ainsss como mola estar enamorado”.

A la interpretación.

Esta vez me niego a que sea Leo el protagonista de mi interpretación porque es un tío que me da mucha grima y jodería el momento. Así que esto lo canta un alguien enamorado de otro alguien.Mmm...un alguien ha sonado demasiado lejano, venga...un EL y un ELLA que se han enamorado.

Es una canción unisex, cualquiera de los dos podría cantarla llevado por un momento de rapto amoroso ñoño de esos que TODOS HEMOS TENIDO. (incluso Efe)

¿Qué se dice cuando estás enamorado hasta el infinito, recién aterrizado en el planeta del amor y andas por ahí sin dar crédito a lo que te pasa en plan...” uy...no hay gravedad y floto”? pues se dice eso de te quiero más de lo que puedo decir, y mañana te querré el doble y si eres como yo dices te quiero hasta el infinito y más allá. Los científicos enamorados me apuesto una mano a que dicen cosas de números elevados a potencias y cosas de esas…y otros dibujaran diagramas…en fin...el amor saca muchas cosas de cada uno...no todas necesarias.

Cuando te enamoras además, estás feliz como una perdiz pero cada nanosegundo que pasas separado del otro es un poco agónico. No mucho eh, porque sabes que vas a volver a encontrarte y tal, pero estás con las hormonas bailando la sardana y suspirando de amor dices esas cosas de te echo de menos cada segundo y no puedo creer que esté sufriendo así mientras no esté contigo.  Que ya digo que es un sufrimiento de mentirijillas porque estás en éxtasis y cada vez que te acuerdas del otro tienes mariposas y todas esas cosas tan molonas. Y luego claro es

Pero luego claro, estás tan de puta madre que tu parte cerebral se rebela y empieza, a ver chato, cálmate porque nos tienes el cuerpo revolucionado y no te centras y esto no puede ser…y entonces el cerebro, que es muy cabrón cuando quiere, te torpedea con pensamientos laterales chungos y empiezas a elucubrar cosas horribles en plan “¿me va a hacer llorar? Me hará sufrir? ¿pasará de mi? Y si pasa de mi?? ¿y si solo soy un entretenimiento?” y de repente las mariposas se han transformado en tenias y tienes un agujero en el estómago. Las inseguirdades esas amorosas que molan tanto y que le pasan a todo el mundo aunque vaya de durito.

Pero en el planeta del amor no hay gravedad y entonces enseguida estás otra vez dando saltos de alegría y levitando de amor que no te cabe en el cuerpo y vuelves a pensar eso de te quiero tanto que no sé como decírtelo.

Y entretenida con esta cancioncita y pensando como mola estar enamorado...se me ha hecho un poco más corto el putoviaje a Mordor a través del fantabuloso reino de las putasrotondas sin fin.


 

jueves, 14 de julio de 2011

INCERTIDUMBRE HOSTILIZADORA



A la tierna edad de 38 años y medio hay una serie de certezas vitales que tengo adquiridas y con las que sé que puedo contar: jamás me arreglaré el diente que tengo roto, nunca podré llevar un sujetador sin tirantes, la física es ciencia ficción, jamás seré una tia dulce de mejillas sonrosadas y sé que si quieres algo tienes que hacer todo lo que está en tu mano para conseguirlo.

Nadie me va a arreglar mi diente a la fuerza ni siquiera intentando convencerme de que “ se te va poner negro”..no me jodas, en 27 años no se ha puesto negro, se va a poner ahora.

Nadie va a obligarme a ponerme un sujetador sin tirantes…porque ¿ qué interés tendría alguien en hacer algo así? Entendería interés en quitármelo, pero con uno sin tirantes..ni siquiera hay que tomarse esa molestia..se caería solo.

En cuanto a la física, a lo mejor algún incauto pretende explicarme algo de física y sacarme de mi desconocImiento del tema Y se lo agradeceré eternamente, me parecerá tierno y se lo compensaré poniendo carita de te estoy entiendo. Y por supuesto tengo asumido que si mnis opciones de supervivencia vital pasaran por ser física o puta..voy directa a la calle Montera.

Ser una tia dulce de mejillas sonrosadas es aburridizimo y yo soy un gremlin.No creo que nadie intente conseguir esa transformación.

Sin embargo para joderme los planes siempre hay alguien al acecho. Vienen a joderte los planes y encima no lo hacen bien. Si me vas a poner mirando a Cuenca y destrozarme mis planes, hazlo bien. Que se note, que pueda cabrearme con razón, hostilizarme hasta el infinito y más allá, insultarte, acordarme de toda tu familia, castigarte con el látigo de mi mala leche y luego cuando te hayas relajado caer sobre ti con una venganza que te deje muerto.

Pero no. La gente jode planes y encima lo hace mal, con un si es no es, con un solo la puntita que no te va a doler. Y me cabreo muchísimo.

Me jode sobremanera la incertidumbre, el si pero no, el no pero sí, el ya veremos, el yo creo que…

Ya veremos ¿que?

O es que si.

O es que no.

O es más que si.

O más que no.

Pero no puedo con “ahora mismo creo que lo mejor es, pero déjame unos días y luego ya veremos que pasa”.

No, no me vale.

¿Lo mejor para qué? ¿ para ti? ¿ Para mi? Es más, ¿tienes una remota idea de qué es lo mejor para mi? Ja.

¿Qué te deje unos días? ¿ Para qué? Lo que más me jode es que lo sabes ya pero juegas con la información y no me la das…y me creas incertidumbre y desasosiego y yo soy muy peligrosa cuando estoy así.

Y “luego ya veremos que pasa”..NO. No veremos que pasa. Yo quiero hacer que pase lo que yo quiero que pase y para eso me muevo y me organizo y me planifico con tiempo.

No para que vengas tú y me lo jodas con tu incertidumbre y tus putas dudas.

Y no soy imbécil, a mi no me camelas con tu sonrisita.


1.- Hoy no es mi dia. POngo incertidumbre en google y me remite a una cosa de físicos. Sale un dibujito sobre fondo blanco. Me descojono y lo subo. Sale sobre fondo negro. La física es ciencia ficción y me da miedo.

miércoles, 13 de julio de 2011

COVER ME.- Bruce Springsteen

Estoy muy cabreada.

Estoy tan cabreada que ni siquiera puedo escribir.

Lo único que me calma es conducir y Bruce.

Cover me.

martes, 12 de julio de 2011

MOLIDOCUMENTALES: EL TRISTE "ESE ERROR"

Seamos sinceras, llega un momento en la vida de toda tía, ya sea gacela o leona, en que te enamoras de un triste.


No lo sabes, pero estás cometiendo el mayor error de tu vida. Será peor que dejarte hacer fotos con calentadores, suspirar por el cantante de Modestia Aparte, enrollarte con tu primo el del pueblo, llevar cazadoras nevadas con borrego, ir de vacaciones a Torrevieja en agosto y trabajar disfrazada de fresa en unos grandes almacenes. Mucho peor.

Enamorarse de un triste es lo peor que te puede pasar. Mucho peor que enamorarte de un cabrón con pintas, de un tío que ni sabe que existes o del novio de tu mejor amiga. Enamorarte de cualquiera de esos te hará sufrir como una perra, llorarás, tendrás celos, seras desconfiada, te cabrearás, te indignarás, saldrás a emborracharte, querrás acostarte con otros en venganza, lo que sea que signifique "hacer algo"..tener sangre en las venas.

Enamorarse de un triste es mucho peor. Te deja muerta, sin ganas de hacer nada..sin energía.

Eso sí, que quede claro, la culpa es nuestra. Venimos de serie con un gen que nos predispone a creer que con nosotras será distinto, que ese tío justo estaba esperando a que aparecieras tú para cambiar, para dejar de ser un gusano y convertirse en alegre mariposilla. Y ahí que vas, te lanzas a su charca de barro tristón y te pones a hacer largos como una campeona pensando que en algún momento aquello se transformará en el lago azul y todo será precioso.

Vas lista.

Enamorarse de un triste resta años de vida. Es así. Un triste te chupa la sangre, la ilusión, las ganas de hacer cosas y el entusiasmo. Un triste es un agujero negro al que te ves atraída por una fuerza totalmente idiota y del que vas a salir con un par de ostias bien dadas y a fuerza de muchísimo sufrimiento.

Un triste no es un idiota. Sabe que molas y le gustas, no es imbécil. El problema es que él no se enamora de ti o si lo hace es a su retorcida manera que no compensa de ninguna de las maneras, pero tú estás abducida por esa fuerza misteriosa y crees que sí.

El triste va por ahí con su carita de lánguido, su pinta de interesante, su conversación a ratos brillante y caes como una completa gilipollas. El triste va dejando miguitas por el camino y tú vas detrás como una pardilla. Cada vez que encuentras una miguita te parece algo maravilloso y sigues adelante pensando que al final del puto camino de miguitas estará el premio gordo…es decir...el triste transformado por tu amor en una mariposa.

Vas lista.

El triste deja miguitas porque como ya he dicho antes no es gilipollas. Le mola tenerte ahí, le mola ser el centro de atención y aunque se cree molón no se lo cree tanto como para pensar que si no te da nada tú seguirás ahí eternamente, así que va dejando miguitas, pero él jamás estará al final de ese camino. Al final del camino no hay nada más que camino. Pero eso no lo sabes..vas andando detrás de él, llegas a una miguita y la miras como si hubieras encontrado oro, te parece tannn satisfactoria que no te das cuenta de la mierda que es y de lo patética que estás siendo conformándote con eso.

Un triste es un cobarde, eso sí. Jamás hará nada que le perturbe, que le haga cambiar o que te sorprenda…ni aunque le expreses tu amor eterno y a prueba de todo tipo de putadas, escribiendo te quiero con humo de una avioneta en el cielo.

Un triste vive feliz en su mierda de cercadito con todas sus cositas y lo que hay más allá no es que no le interese..es que le da miedo..pero no hay que hacerse lios, jamás te dejará entrar en su cercadito tampoco, como mucho abrirá la puerta, sacará la patita..tirará una miguita y te cerrará la puerta en las narices.

Enamorarse de un triste te convierte poco a poco en alguien gris, apagado y sin entusiasmo. Vives dedicada a recoger las putas migajas y a seguir convenciéndote que el triste en cuestión en algún momento cambiará porque TU SABES que es estupendo y maravilloso y lo que ocurre es que nadie ha sabido verlo y mimarlo para conseguir sacar ese diamante en bruto (Yafar dixit)

Vas lista.

Enamorarte de un triste te hace dejar de ser tú. Y cuando te das cuenta de que no te reconoces te das un susto de mil pares.

Un día, te levantas y ves algo encima de tu mesilla, algo polvoriento y pequeño y asqueroso..y dices..¿ qué es eso? Y flipas, porque es tu autoestima...hecha una piltrafa. Enamorarse de un triste acaba con tu autoestima. Más bien acabas tu sola con ella por pringada. No puedes creer que con todo el amor que tu le profesas, lo estupenda que eres y lo que parece él agradecerlo de vez en cuando con esas migajitas que te da…aquello no vaya a ir a más. Y no va a ir a más, nunca, jamás...pero tu sigues ahí, restando años de vida, perdiéndote cosas buenas de la vida, haciendo absurdeces y pensando gilipolleces por un puto triste.

El mayor error de tu vida.

El triste sin embargo se crece. Te está chupando la sangre, la vitalidad y el entusiasmo. Cuanto peor estás tú, mejor está él…y más te gusta. No hay nada como que alguien tenga el ego robusto para que resulte más atractivo, eso es una verdad inapelable, incluso para los tristes. Te ves sumida en una espiral autodestructiva absurda. El agujero negro te chupa la sangre y ni siquiera los gritos de tus amigos en plan: sigue la luzzzz...sal de ahíii...ese tio es un mierda...consiguen sacarte.


Estás hipnotizada y gilipollas.

Enamorarse de un triste debilita físicamente. Es una lucha continua desde el minuto 1.Todo es complicado y difícil y muy poco satisfactorio, pero abducidas por el poder hipnotizador del triste tendemos a creer que el amor lo puede todo, que tras toda esta batalla al final habrá una recompensa y que merecerá la pena.

Vas lista.

Jamás merecerá la pena. Nunca. Ni aunque estuvieras mil años intentándolo con ese tío, merecerá la pena el esfuerzo y el sufrimiento que te está costando. Lo único bueno que sacas de eso, es que aprendes que cuando te enamoras de alguien o es fácil al principio o no es. Pero esto lo aprendes después, cuando consigues salir del abismo negro.

Y salir cuesta muchísimo.

Solo saldrás de ahí con una buena leche o por un caballo...pero eso es para otro post sincronizado con Be.

viernes, 8 de julio de 2011

MATERNITY (LXXVII): Paciencia.



Ser padre es una tarea que te sobrepasa todos los días.

No es como un curro nuevo, que es nuevo un día, dos, un mes y luego le coges el truco y tiene menos misterio que verse crecer las uñas de los pies. No, ser padre es nuevo todos los días, cada puñetero día hay algo nuevo agazapado para darte una colleja y decirte: aha... ¿a qué creías que lo tenías contralado? Pues no.

Normalmente y por principios, no leo revistas de padres, ni leo blogs de madres, ni consejos de pediatras, especialistas en comportamiento familiar, coach sobre relaciones parentales ni nada de eso. No me gustan y lo que es peor, si alguna vez caigo en la tentación, acabo con unos niveles de hostilidad en sangre que casi me hacen combustionar.

Tampoco suelo atender a conversaciones sobre el “hecho de ser padres” normalmente pontificadas por gente sin hijos. Si, ese tipo de conversaciones que se escuchan cuando en el banco de al lado hay una madre diciéndole a su hijo: me da igual que llores, he dicho que no y es que no y es porque yo lo digo. Todo esto dicho en un tono...cercano al grito.

Esa gente sin hijos suele decir: qué poca paciencia, a los niños no hay que gritarles...es mejor hacerles entender.

Cuando escucho esas cosas, sentaría a esa gente a hablar con un ficus y que trataran de convencer al ficus de que sacara flores de margarita. A lo mejor así entenderían el nivel de frustración que se puede alcanzar ejerciendo la paternidad.

En un mundo ideal de luz y de color y muy parecido a los anuncios de la tele, tu nevera siempre tiene comida apetitosa y que no engorda, discutes con tu pareja en un tono civilizado, hablas con tu jefe sobre tu valía profesional y él no solo no se descojona en tu cara si no que te da la razón y te sube el sueldo, tu coche siempre está limpio, siempre vas conjuntado, tu casa siempre está ordenada y nunca jamás pierdes la paciencia con tus hijos.

En el mundo real, lo que de verdad ocurre es que muchas más veces de las que te gustaría, te encuentras gritando, con la paciencia agotada y completamente desbordado por el comportamiento de tus hijos.

Sí, claro, no debería ser así, porque tú eres adulto y ellos pequeños.

No debería ser así porque tú sabes que no está bien gritar y ellos son pequeños.

No debería ser así porque ellos no deberían pagar por tu cansancio, tu frustración, tu dolor de ovarios, tu cabreo con el jefe, la discusión con tu pareja o la ola de pena atroz que te está arrasando.








Pero las cosas no son como deberían y tú no eres un superhombre. Estas cansado, harto, triste y hasta los cojones de ese día…y resulta que tus retoños ese día han decidido consciente o inconscientemente, comprobar hasta donde puedes aguantar.

Y aguantas, y respiras, y suspiras…y piensas que no lo hacen aposta y que no tienen la culpa.

E intentas razonar…mirad hijos...de verdad...he dicho que no puede ser y no puede ser. Y no me hagáis repetirlo más. Y contra todo pronóstico consigues utilizar un tono de voz controlado y que no asuste.

Y siguen. Porque ellos están menos cansados, tiene mucho más aguante y son capaces de sacarte de quicio mucho más rápido que la peor combinación letal de gente que se te ocurra, esto es: tele operador, tu madre y tu jefe.

Y vuelves a respirar. Y a suspirar, y lo intentas otra vez. Y sabes que no funcionará, pero inconscientemente estás imbuido de ese “puto mundo ideal de la paternidad” donde no se grita, no se chilla y la paciencia cuelga de las lámparas de tu casa…así que vas a ello otra vez:

A ver por favor, como tengo que decirlo…vamos a llevarnos bien. Estoy cansada y no quiero discutir...ya lo hemos hablado.

Y al final de este camino tannnn frustrante, lo que queda es:

HE DICHO QUE NO. Y ES QUE NO. Y YA ESTÁ Y ES ASÍ PORQUE LO DIGO YO Y PUNTO. Y SI NO OS GUSTA ME DA IGUAL, Y AHORA A CALLAR Y COMO OIGA UNA PALABRA MÁS OS MANDO A LA CAMA HASTA MAÑANA.

Y funciona.

Puede que las lágrimas rueden por la cara de tus churumbeles, pero no pasa nada. Gracias a Dios, estás inmunizado y además sabes que son sus lágrimas o las tuyas…y si ven las tuyas sí que te has caído con todo el equipo.

Después viene el rato en el que pasas por una serie de sensaciones.

1.- descubres que tus padres te gritaban con razón.
2.- piensas que tus padres te gritaban poco para lo cabrón que eras.
3.- piensas que gritas más que tus padres, ergo tienes menos paciencia, ergo eres peor padre.
4.- quieres más a tus padres.
5.- te juras a ti mismo...que mañana...tendrás más paciencia e intentarás no llegar a la fase de porque yo lo digo.
6.- deseas que todos esos de “con los niños hay que hablar”, “no hay que hacerles pagar tus frustraciones”, “ es importante tener paciencia”, se reproduzcan. La venganza sienta tannn bien.