viernes, 23 de noviembre de 2018

Los amigos y las rachas

Isabel Miramontes, Gust of Wind 16
«Hay dos tipos de amistades, aquellas en las que las personas se animan mutuamente y aquellos en las que las personas deben ser animadas para estar juntas. En la primera categoría, uno hace un hueco para verse, en la segunda busca un hueco en la agenda». (La mujer singular y la ciudad, Vivian Gornick)

La vida es una cuestión de rachas. De buena suerte, de mala suerte, de afán deportivo, de afición por el ganchillo, las coles de bruselas, la Fórmula 1, o el té de riobos, pero también lo es porque nosotros mismos somos rachas en la vida de otros y el que seamos o no conscientes de ellos nos define un poco como personas. 

Hay gente que, en principio, es para toda la vida: tu familia y tus amigos más queridos. Después están las rachas. Llegan a nuestras vidas por cualquier circunstancia: compañeros de trabajo, padres de compañeros de colegio de tus hijos, el gimnasio, el club de ciclismo, internet en sus mil y una variantes. Por alguna extraña razón, llámalo afinidad personal o alineación de los planetas, se establece un vínculo bastante fuerte, lo suficientemente robusto como para mantener un contacto muy frecuente, ya sea diario o semanal. Uno sabe de la vida de la otra persona y viceversa. Por un momento, valoramos si esa persona es un nuevo amigo, uno de esos que, según mi teoría de la amistad, necesita que le hagas un hueco en tu grupo de amigos, lo que te obligaría a, previamente, echar a alguien de ese recinto porque mi personal teoría también sostiene que el número de amigos de verdad que uno puede tener es limitado. Yo también caí en esa sensación, varias veces, casi incontables, porque cuando estás sumido en esa racha, en ese contacto habitual es fácil confundirlo con amistad. No estoy diciendo que las rachas no puedan ser relaciones estupendas que te proporcionen risas, conocimiento y consuelo si hace falta pero creo que hay que aprender a saber que se acaban. Las rachas llegan por sorpresa, son furiosas e intensas y se acaban de manera más o menos abrupta. 

«Nos vemos», «Quedamos», «Hablamos la semana que viene», esas frases u otras parecidas, son las que suelen decirse al final de una racha. Puede que no sepas que se acaba, puede que las digas con total honestidad, creyéndolas... pero sin saber muy bien cómo los días, las semanas, los meses pasan sin darte cuenta y un buen día eres consciente de que no te has acordado ni un solo minuto de esa persona, de que no has echado de menos para nada esa comunicación, de que no sientes ninguna curiosidad por su vida. No le deseas ningún mal, ni ha dejado de importarte pero la racha se terminó, se apagó. Y entonces te das cuenta de que no sois amigos, es otra cosa, una racha. Sopló con fuerza un tiempo y luego amainó. Puede no volver  a soplar nunca  o puede reactivarse otra temporada pero nunca será algo continuado, estable, profundo. Y no pasa nada. 

Es importante saber reconocer una racha pero más importante aún es saber cuando uno mismo es una racha en la vida de alguien. 


10 comentarios:

Laura dijo...

El otro día pensaba en esto, en como pasamos por la vida de alguien y en como pasan por la nuestra...lo mas difícil yo creo, es...cuando un amigo (de esos de verdad)(y yo también soy de limitar la cantidad) pasa a ser una racha, sin haber pasado nada para enfriar la relación...ni haber fallado en nada (ninguno de los dos)... supongo que la vida, pone a cada uno en el sitio que le corresponde....lo que peor llevo es sentir que esa persona se a vuelto extraña para mi.
Me ha encantado como has explicado todo esto.
un beso grande.

V dijo...

Según leía, pensaba que lo has definido muy bien, y a la vez pensaba lo mismo que ha comentado Laura, cuando alguién que pensabas "amigo-amigo" también es una racha, a veces sin saber por qué, otras porque te das cuenta que has mantenido una amistad de mucho tiempo, que no te aportaba nada, o incluso tóxica, porque en su día fue una amistad muy fuerte.

Maria dijo...

Totalmente de acuerdo. Quizás por qué mantengo mis tres amigas desde que teníamos cuatro años y el destino decidió sentarnos juntas en la misma mesa de preescolar. Tengo claro lo de las rachas o las circunstancias que te llevan a estar al lado de alguien una temporada. Pero nunca será del tándem de las cuatro. Y respecto a ser de Lala racha de alguien. A veces tengo la duda de sino será pura utilización , es decir, gente que te utiliza para algo y luego te tira como un papel a la papelera y además suelen sentirse ofendido. Y no sabes por qué has dejado de formar parte de su visa. Fuiste una racha o te utilizo... y como consiguio hacerse íntima de otra racha tuya. No sé.... eso es lo que no tengo tan claro.
Un saludo
Maria

Marta Pilar dijo...

Me encanta que verbalices cosas que he pensado y que me va a hacer volver a pensar.... Gracias 💫

Anónimo dijo...

AMÉN

NáN dijo...

Mmmmm, a veces son las rachas tal como las describes. Separaciones permanentes. Tuve dos grandes amigos con los que perdí el contacto cuando se quedaron en la ciudad de origen y yo me vine a Madrid. Pero cuando he ido a esa ciudad (una vez al año) la relación se retoma. Y actualmente, gracias a Wasap, los contactos y los comentarios sobre nuestra vida son prácticamente diarios (y abundantes). Con la misma cercanía que teníamos de jóvenes, comentamos las gosas grandes, medianas y pequeñas que nos pasan. Y ahora que nos hacemos muy mayores y el tiempo apremia, trazamos todas las posibilidades de vernos.
(Mo ya me conoce,y sabe que 9 de cada 10 posibilidades es viniendo ellos a Madrid: eso es por raza, no por racha).

No fue una racha que pasó, sino la perturbación por un alejamiento físico, o sea, creo, una situación.

Rosa dijo...

Le has puesto nombre a algo en lo que he pensado muchas veces. Gracias

María dijo...

Conozco esa dinámica de echar a alguien para poner a otro en su sitio, tuve una amiga así. Al final murió bastante sola, las rachas no son incompatibles con lo "continuado, estable, profundo". Siempre explicas muy bien las cosas, enhorabuena.

Yanko Iruin dijo...

Pure Molinos!!!

Anónimo dijo...

Pienso lo mismo que los tres primeros. Tambien pienso en el orgullo y en como te utilizan