jueves, 21 de abril de 2016

De mayor quiero ser guionista.

Lo he estado pensando y si hay un trabajo molón ahora mismo en el mundo de la televisión es el de guionista, y de tv movie. No hay nada más loco, más surrealista y más libre en todo el panorama audiovisual. 

Cualquiera que tenga más de 30 años tiene "estrenos tv" grabados a fuego en la mente. Bajo ese nombre se emitían unos dramones absolutamente increíbles en los que siempre, al principio o al final, ponía algo como "esta historia está basada en hechos reales, los nombres se han cambiado para preservar la intimidad de los protagonistas". Las historias tristísimas, en las que siempre había muchas desgracias y amores trágicos, funcionaron durante años. Pero sospecho que el catálogo de desgracias truculentas susceptibles de ser etiquetadas con una imaginativa combinación de sustantivo y adjetivo en cualquier orden se terminó. Ya no quedaba espacio para más "Traición fatal", "Confianza truncada", "Amor confiado", "Fatal traición", "Sospecha confiada" o "Falsa confianza" o "Confianza sospechosa". 

Ante el abismo de enfrentarse al final de una era, los guionistas de tv movies huyeron hacia delante y, contra todo pronóstico, han triunfado como unos campeones. NI Hitchcock, ni Coppola, ni Tarantino... no hay guiones ni historias como las de la nueva remesa de tv movies alemanas que triunfan en la sobremesa. 

No soy capaz de recordar la trama de Ciudadano Kane pero la última creación televisiva de los genios del mal se ha quedado grabada a fuego en mi mente. Me ha dejado tan marcada que el otro día, en medio de una comida de trabajo, me encontré con toda la mesa mirándome embelesada mientras les contaba esta trama totalmente alocada. 

-Moli, la cuentas tan bien que dan ganas de verla o de tomar tus drogas. 

¿De qué iba ese prodigio de tensión dramática? 

La acción se sitúa en los prados siempre verdes de Suecia o Dinamarca. ¡Qué más da el rigor geográfico cuando se puede subir la saturación del color y que los paisajes parezcan la granja de los Clic de Playmobil! En esos prados tan idílicos vive una joven entusiasta y feliz. Estoy muy a favor del entusiasmo y la felicidad pero sin traspasar los límites de la mosca cojonera. La joven es tannn pesada y sonriente que a los 30 segundos quieres saltarle los dientes aunque estés haciendo la digestión de una fabada y sólo tengas pulso periférico. 

La joven entusiasta está casada con armario empotrado muy nórdico pero con el mismo atractivo que un perchero, tanto mental como físico. Vive con él y con su suegra que la odia, en mi opinión con razón, por pesada. Como es tan happy se dedica a criar llamas en los verdes prados saturados de Dinamarca (he dicho llamas, sí. De yo y mi llama pues llama se llama y vamos a la clínica dental). Aquí es donde percibí la primera sesión de ayahuasca entre los guionistas, ¡no hay huevos a poner llamas en Dinamarca! No contenta con eso decide abrir en su granja de llamas un café ecológico. ¿Por qué? ¡Qué más da! 

Sin el más mínimo motivo resulta que los habitantes de su pueblo no quieren que abra el café. Supongo que por brasas, solo de pensar en ver a la joven entusiasta repartiendo ajonjolí y leche de burra correteando por el prado, los tranquilos daneses desean un ictus. Entonces, una desgracia se cierne sobre nuestra joven entusiasta. La noche antes de abrir el café, hay un incendio y como en el pueblo el coche de bomberos está estropeado, de las ilusiones ecológicas y absurdas de la mosca cojonera no queda nada. Niente. 

Es en este momento de tensión dramática inigualable desde La Lista de Schindler cuando los genios del mal, AKA guionistas, introducen la segunda trama. La cámara nos lleva a una ciudad nórdica con los mismos colores que la casa de Pin y Pon y entramos en un estudio de grabación en el que un tenor está grabando un disco. Presentimos que la tragedia le acecha. ¿Por qué lo presentimos? Porque abre la boca para cantar y se toca los oídos con cara de dolor. Todo muy sutil. 

El tenor boquea un par de veces, pone cara de estreñimiento máximo y sale corriendo a coger el coche. Conduce, conduce, conduce y llega así, como el que no quiere la cosa, a la granja de llamas de la entusiasta. Casualidades tiene la vida... Ni Auster. 

- Toc, toc.
- ¡Quién es?
- yo
- Y ¿quién es yo? 
- Pues un tio que ha llegado aquí en coche pero no te voy a decir quién soy porque soy muy misterioso. ¿Tienes habitación?
- Pues claro, puede quedarse. 

Los nórdicos son gente campechana y afable por lo que se ve y no temen a los psicópatas. 

A todo esto y para despejar el camino de la trama, el marido armario ropero ha recibido una llamada misteriosa y le ha dicho a la entusiasta que se va a vender aceite ecológico a no sé donde. ¿De dónde sale el aceite en Dinamarca? ¡Y a quién le importa!

Un nuevo día amanece en el país de los colores saturados y la entusiasta lee el periódico. En la misma página descubre que el desconocido que tiene arriba es un tenor que anda desaparecido y que en el pueblo de al lado dentro de una semana se celebra un concurso de grupos de gente cantando y el que gane se lleva como premio... ¡un camión de bomberos! 

En este momento decidí que la digestión de la fabada tendría que esperar. No asistía a un espectáculo de tanta enjundia desde... desde nunca.  

La entusiasta saca entonces su lado malvado y torticero y le dice al tenor estreñido que o les enseña a cantar a ella y a sus amigas del pueblo (que no son sus amigas pero ella es la típica motivada que es mejor seguirle la corriente) o le dirá a la prensa que él está allí. 

El tenor acepta. ¡Qué sorpresa!  Y pasa de no saber qué hacer con su vida a trajinar con las llamas, enseñar a cantar a las hermanastras de Cenicienta y, entre tanto trajín, en un nuevo giro inesperado de guión, se trajina a la entusiasta. Bueno, es una cosa mutua. 

Abreviando, no quiero arruinar a nadie el placer de un futuro visionado. 

Cuando ya me estaba comiendo las uñas, el grupo de currutacas gana el concurso de canto, el pueblo consigue un nuevo y flamante coche de bomberos, y el tenor y la entusiasta se juran amor eterno. 

¿Y el armario empotrado del marido dónde está?, se pregunta el espectador. 

Reunión de guionistas...

- Chavales, se nos ha olvidado solucionar el tema del marido.
- ¿Qué marido?
- El de la entusiasta.
- ¿Tenia marido?
- Si, lo mandamos a vender aceite orgánico a Polonia. Y ¿ahora que hacemos?
- Pues nada, que vuelva y le diga a entusiasta que en realidad no estaba vendiendo aceite, que se había ido a ver a un antiguo amor del que se ha dado cuenta que sigue enamorado y que porqué no se divorcian y se reparten las llamas. 
- Cojonudo. 

Yo de mayor quiero ser guionista de tv movie alemana.  

25 comentarios:

Sandra dijo...

Me fascinas!!

Moni dijo...

Porque tú misma has dicho cienes y cienes de veces que no te inventas nada... que si no, te diría que dejes de mezclar las pastillas con vino, que no le va bien a tu blog tanto surrealismo...
Gracias por compartir!

NáN dijo...

Para mí, ya jubilado, la siesta es sagrada, pero con gusto me apuntaría a un newsletter (pagando y todo, ¿eh?) en el que dos veces a la semana nos contaras las tramas de una tv alemana.

Anabel Fernandez de la Rosa dijo...

¿Para qué arruinarse en drogas si el telefilme alemán de la tele te deja más del revés sin tener que lidiar con intermediarios?
Se me saltaban las lágrimas ya en "La joven es tannn pesada y sonriente que a los 30 segundos quieres saltarle los dientes aunque estés haciendo la digestión de una fabada y sólo tengas pulso periférico.", con el resto me he tenido que sujetar el estómago. Gracias Moli.

GuillermoDeHaro dijo...

Wunderbar!

Voz en off dijo...

Mejor peli alemana para televisión que guión de cine francés!

Javier Calvo dijo...

¿Habéis notado últimamente que TVE emite los fines de semana por la tarde muchas películas que parecen dramones americanos (pagan en dólares, hablan de pueblos de USA, etc)... y resulta que son producciones alemanas? Con directores alemanes, actores alemanes y toda la pesca. Debe ser algún tipo de contrapartida por el rescate económico.

HombreRevenido dijo...

He llorado.
Grandioso.

Ojalá un musical con esta historia triunfando en la Gran Vía.

Blanco Humano dijo...

Quiero comprar los derechos para hacer un musical. Veo dinero, ahí.

Blanco Humano dijo...

Por cierto, te voy a demandar por daños y perjuicios por el link a la canción de "Yo y mi llama". Tendrás noticias de mis abogados.

Besis.

Blanco Humano dijo...

PD: No había visto que HombreRevenido había dicho ya lo del musical. Estoy SERIAMENTE preocupado de coincidir tanto con él.

Anónimo dijo...

Me arrepiento de haber dejado la película justo en el momento en el que el tenor llega a la granja. Demasiado obvio y previsible me dije. Quién iba a pensar que después vendría un concurso de canto con un camión de bomberos como premio. Imperdonable abandono.

Lord Darkmoon dijo...

Genial. Simplemente, genial.

Yo me dediqué un tiempo a ver películas de terror de serie Z (de las productoras The Asylum y New Horizons) con idénticos e hilarantes resultados.

Y me encantaría ser guionista de una de estas cosas...

Anónimo dijo...

oye, que me he enganchado a la trama. Y ¿qué pasa con la suegra que vive con la entusiasta?
Que el premio a ganar en el concurso fuera un camión de bomberos me parece ya muy visto.

C. S. dijo...

¡¡La he visto!! ¡¡La he visto!! Y es tan delirante como dices. Tampoco hay que desdeñar los subrayados musicales dignos del escenario Pin y Pon: cuerda para la Entusiasta, metal para los momentos dramáticos y macetas florecidas para los cambios de escena. ¡Una genialidad!

anonima porteña dijo...

iba a preguntar por la suegra pero veo que ya preguntaron!

Anniehall dijo...

Si el telefilme es alemán no se ve. Eso es así y de primero de telefilmes. Aunque a veces inventen engañarengañar, como ya dicen por ahí arriba, haciéndose pasar por gringos.

Aunque tú sí los puedes ver si luego nos los cuentas XD

Tita dijo...

Confiesa! Te lo has inventado todo, a que si??

Llamas, incendios...será en danés también la misma palabra llamas para fuego y para animal? lo que puede ser casualidad ya sería casi perverso.

Cov dijo...

Brutal...ajajajajaj

Carlos Moreno Serrano dijo...

¿19 comentarios y todavía nadie ha preguntado por el nombre de la peli?

Sprocket

exseminarista ye-ye dijo...

Coincido en el odio profundo hacia el buenrollismo excesivo. De hecho, Sonrisas y lágrimas es la única película en la que los nazis son los buenos; uno se pega toda ella esperando a que por fin alcancen y fusilen a la maldita familia cantarina. Pero sin acritud.

Salud y saludos.

Carlos Moreno Serrano dijo...

Pero, pero, pero, ¿es que nadie me va a dar el título de la película?
Joooo, no es que tenga tiempo de verla, pero nunca se sabe... Cuando tienes un bebé no es fácil encontrar tiempo de ver nada. Algún día la bebeza será mayorcita y podremos volver a tener tiempo aunque sea poquito y entonces, tendré guardado el título de tan ilustre película.

Carlos Moreno Serrano dijo...

¡¡¡¡FUEGO EN LA GRANJA!!!!
La he encontrado. He tenido que buscarla en español porque en inglés no salía nada (quizás eso diga algo del gusto del espectador español...).

Título original es: Inga Lindström: Feuer unterm Dach

Marta Ruiz dijo...

Sé que es raro de narices, pero yo la vi...(ja, ja, ja)

admini dijo...

Es que los telefilmes alemanes son "de lo mejorcito" para pasar una tarde de sábado de resaquilla (la edad no me permite ya resacones) con tu pareja, o sola, echando unas risas, con las neuronas desconectadas... últimamente le damos duro a estas pelis, incluso ya sin resaca, lo confieso!
Saludos!