miércoles, 4 de septiembre de 2013

LIBROS ENCADENADOS.- AGOSTO.


Baja médica incapacitante físicamente + vacaciones + princezaz en edad de hacer su vida y tener pandilla= una cantidad de tiempo increíble para leer.

Una cantidad casi obscena de tiempo para leer + encandenar una serie de libros fabulosos= felicidad lectora.

Seis libros y seis relatos de Cheever. Los seis libros escritos por hombres: 2 ingleses, 2 irlandeses, un americano y un español.  

Resultado de todo esto, posiblemente el post de lecturas encadenadas más largo de la historia del blog.

“Mala sangre. Peregrinación a lo largo de la frontera irlandesa” de Colm Toibin. En el año 2012 leí “Brooklyn” de este mismo autor y me gustó mucho así que cuando vi este libro en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de primavera lo compré sin dudar. Me gustan los libros de viajes, me gusta Irlanda, es un país que conozco, que me atrae y en el que tuve mis primeros éxitos amorosos.

El libro es de 1994 y se le nota mucho. Colm viaja andando por la frontera entre la República de Irlanda y el Ulster en una época en que los conflictos, los “Troubles” eran muy graves. Asesinatos casi diarios entre unos y otros, bombardeos, carreteras cortadas, emboscadas y muchas tensiones. Colm es católico e irlandés pero viaja intentado comprender a ambos “bandos”, intentando poner algo de razón y menos corazón. Leer sus experiencias pasados 20 años es un poco raro y a la vez resulta un poco esperanzador porque lo que él y las personas que conoció en su peregrinación veían como un conflicto irresoluble ha sido “superado” en cierta manera. No estoy diciendo que todo sea maravilloso ahora en el Ulster pero desde luego ahora mismo no se secuestran autobuses para matar a sangre fría a todos sus ocupantes simplemente por ser de otra religión.

La primera parte del libro es bastante mejor que la segunda en la que Toibin se repite bastante, aunque conviene llegar al final para leer el testimonio del único superviviente del asesinato del autobús. Pararon el vehículo, preguntaron por él,  pensó que iba a ser asesinado y lo que hicieron fue dejarle ir mientra asesinaban a todos sus compañeros de trabajo. Espeluznante como lo cuenta y cómo se puede seguir viviendo después de algo así. Es un libro que sólo recomiendo si te interesa mucho el tema.


“Las cenizas del hierro”. Última entrega de la trilogía “Verdes valles, colinas rojas” de Ramiro Pinilla que empecé hace justo un año, el verano del 2012.  Esta tercera parte es la más “sencilla” de leer, la trama avanza y todo el universo creado por Pinilla se resuelve; lo que comenzó en el Getxo de 1895 termina con el Guggenheim.

Cuando comencé a leer la trilogía, lo hice con miedo y precaución a pesar de que me la había recomendado gente con mucho criterio. No sabía muy bien de qué iba a ir, ni el tono, ni si me iba a interesar y gustar la historia. Empecé con precaución y a pesar de que el estilo de Pinilla no es “sencillo”, me enganchó la historia  y los personajes a pesar de lo ajenos que me resultaban en muchos aspectos. Mi conclusión tras terminarla es que es una novela magistral, Pinilla crea un universo con entidad propia, anclado en la realidad pero con algún toque “mágico” que sin embargo encaja perfectamente y unos personajes inmensos. Sólo por el personaje de Roque Altube hay que leer esta trilogía. Son de ese tipo de libros que una vez terminados no te abandonan nunca, la historia se te queda dentro para siempre.  Eso sí, recomiendo leerla con calma y no del tirón, hay mucho para asimilar.


“La vida en sordina” de David Lodge. Conocí a este autor en una entrada del blog “Notas para lectores curiosos” . Me llamó la atención y por casualidad mientras brujuleaba por una librería encontré este libro y claro, tuve que comprarlo. Lo leí en dos días  y me ha gustado muchísimo.

La historia de Desmond, un profesor de lingüística jubilado que se está quedando completamente sordo, demasiado sordo para llevar una vida “cómoda”. Mientras se aburre en su jubilación y reflexiona sobre su sordera, lidia con una alumna loca, un padre mayor que no se deja cuidar y repasa recuerdos de su vida y su día a día en un diario que anota cada noche.

Es una novela que engancha por el tono, por la historieta entretenida y porque está llena de reflexiones profundas contadas con un inteligente sentido del humor y la ironía. Combina la primera y la tercera persona de manera magistral sin que chirríe en ningún momento y me he sorprendido riéndome en medio de un pensamiento a veces hasta tétrico.  Además me ha recordado a John Banville en “Antigua Luz” que también iba de un profesor que reflexionaba sobre su vida y a Philip Roth por su obsesión con el sexo y el problema que tienen los hombres cuando a cierta edad se obsesionan con sus problemas para practicarlo.

He copiado muchísimos párrafos en mi cuaderno de lecturas, pero sólo voy a dejar aquí algunos de ellos.

Un par de reflexiones sobre la sordera que me han hecho pensar mucho:

La sordera es cómica, así como la ceguera es trágica”.

“Por supuesto, se puede argumentar que la ceguera es una desgracia peor que la sordera.Reconozco que si tuviera que elegir entre ambas, optaría por la sordera. Pero no solo difieren en grados de privación sensorial. Cultural, simbólicamente, son antitéticas. Lo trágico versus lo cómico, lo poético versus lo prosaico. Lo sublime versus lo ridículo.”

“Paradójicamente, ser sordo no hace el silencio menos atractivo, sino más bien lo contrario. La experiencia auditiva se compone de silencio, sonidos y ruido. El silencio es neutro, el estado de espera. Los sonidos son significativos, transmiten información o dan placer estético. El ruido no tiene sentido y es feo. Estar sordo convierte tantos sonidos en ruido que prefieres el silencio; de ahí el placer de caminar por aquellas calles sin tráfico”.

Reflexiona también sobre la muerte, diciendo algo parecido a lo que yo quise contar en la entrada que se me ocurrió cuando murió Gandolfini. Ni que decir tiene que Lodge lo escribe mil veces mejor que yo.

Algo indoloro, evidentemente, pero no tan súbito que no te diera tiempo a darte cuenta, para despedirte de la vida, tenerla en la mano, por así decirlo y soltarla: pero, por otra parte, no tan interminable que se volviera tedioso o aterrador. Algo indoloro, digno (nada de cuña ni catéteres), con plena conciencia y en plenitud de facultades, ni demasiado rápido ni demasiado lento, en casa  y no en el hospital, no un ataque cardiaco, por tanto, ni un derrame cerebral, tampoco un cáncer ni un accidente de tráfico o aéreo...oh, de qué sirve, nada de esto nos sirve, lo cierto es que no queremos encargar la muerte, en ninguna de sus formas o modalidades, a menos que seamos suicidas”.

Gracias a Elena Rius por descubrirme a Lodge. Buscaré más libros suyos y desde luego lo recomiendo muchísimo. Ah si, casi lo olvido y me sorprendió y me gustó a partes iguales que Lodge al comienzo de esta novela inserta un agradecimiento a todos los traductores de esta novela porque es consciente de las dificultades que van a encontrar en ella al estar plagada de juegos de palabras que provocan confusión en el sordo inglés pero que obviamente son distintas para sordos de otros idiomas. Me ha parecido un bonito reconocimiento, los traductores también existen y hacen un trabajo increíble y para nada reconocido como se merece.


“El intocable” de John Banville. Comprado al mismo tiempo que el de Lodge y por la misma razón, me llamó y era una edición de bolsillo.

Lo primero que hay que decir es que Banville escribe increíblemente bien. Sé que esto suena pobre y tópico pero es que es una maravilla de lectura; cómo escribe, cómo escoge las palabras, las construcciones que utiliza, pero todo sin resultar artificioso ni cargante.

Ha sido un poco raro leerlo justo después de Lodge, porque es también la historia de un profesor universitario que cuenta su vida actual y sus recuerdos desde su nacimiento en Irlanda. El libro de Banville es más complejo de construcción porque es una historia mucho más complicada y además está basada en hechos reales, en la historia de “Los cinco de Cambridge”. No es solo una historia de espías, es una historia de Inglaterra desde los años 20 hasta casi nuestros días, una historia de amores y desamores, de traiciones y de política.

Mientras leía me daba cuenta de que así como el profesor Desmond de Lodge es un personaje entrañable y que cae bien, Victor Mankell es un personaje detestable, egoísta, sabelotodo, presuntuoso, mentiroso, solitario en el peor sentido de la palabra y a ratos  hasta odioso. No cae bien, pero eso no impide que la historia enganche y la novela sea magnífica. ¿Hay que empatizar con un personaje para que te guste un libro? Yo creo que no. Creo que ni siquiera hay que entenderle pero tiene que ser un personaje coherente, una personalidad completa que te creas aunque te resulte detestable. Y, hacer esto, conseguir un personaje antipático sobre el que escribir sin juzgar y sobre el que sostener toda una novela es muy complicado. Es mucho más sencillo conseguir un personaje “majete”.

“Nadie es más devoto que un escéptico arrodillado”

“Para tomar posesión de una ciudad de la no eres natural, ante todo, debes enamorarte allí”


“Hubo una vez una guerra” de John Steinbeck. Comprado el mismo día que el de Lodge y el de Banville. Mi adorado Steinbeck y mi “obsesión cansina” (Molimadre dixit) con la IIGM son una combinación que no podía evitar. Una vez más, un libro me “llamó”.

Steinbeck estuvo de corresponsal en 1943 para el New York Herald Tribune y mandaba las crónicas que se recogen en este libro y que se editaron repasadas en 1958.  Steinbeck explica en un breve prólogo (que hay que leer) cómo fueron escritas las crónicas,en qué condiciones y porqué no quiso corregirlas y prefirió su publicación tal y como habían sido concebidas.

Los capítulos son como escenas de guerra. Hay muy poco de batallas o de guerra propiamente dicha. Son vivencias de los soldados, anécdotas, perfiles de personajes concretos. Algunas son más periodísticas y otras más literarias pero en conjunto me han recordado muchísimo a “Band of brothers” porque además la cronología es parecida. Steinbeck comienza contando como es el primer viaje de las tropas cuando embarcan desde su país, el viaje, la llegada a Inglaterra, la instrucción, la preparación de las misiones, la vida en Londres, la convivencia entre americanos e ingleses. Después se traslada a África con tropas que ya no son novatos pero que no conocen absolutamente nada de ese continente y termina en Italia con la invasión aliada. La parte de Italia es la más bélica.

No hay sangre, no hay crueldad, no hay maldad. Las crónicas son casi como una película de Hollywood con buenos muy buenos y malos que casi no aparecen más que para ser vencidos. Transmiten irrealidad y cierta sensación de ficción. Steinbeck explica en el prólogo que se dió cuenta al releerlas de como la censura, la impuesta y la autoimpuesta, había hecho describir una guerra poco real donde no  había nada malo entre los americanos que eran todos valientes y aguerridos.

He doblado muchísimas esquinas y copiado muchos párrafos. Rescato éste de la introducción.

“Quizá sea bueno, incluso necesario,  olvidar los accidentes, y las guerras no son sino accidentes a los que nuestra especie parece muy propensa. Sería interesante mantener vivo el recuerdo de los accidentes si de ellos aprendemos algo, pero no aprendemos. En la antigua Grecia, se decía que era necesaria una guerra por lo menos cada veinte años para que todas las generaciones supieran lo que es. Sin embargo, nosotros olvidamos, o nunca hubiéramos caído de nuevo en ese sanguinario disparate”

“La próxima (guerra), si somos tan estúpidos para permitir que se produzca, será la última de todas. No habrá nadie que pueda recordar. Y si somos tan estúpidos no merecemos, en un sentido biológico, sobrevivir. Muchas especies han desaparecido de la faz de la tierra debido a mutaciones: no hay, por tanto, razón para creer que los hombres estemos inmunizados contra la implacable ley de la naturaleza que dicta que el armamento excesivo, la ornamentación superflua e incluso, en muchos casos, la integración excesiva son síntomas que anuncian la extinción de una especie

Lo recomiendo muchísimo para todo el mundo. Primero porque es Steinbeck y siempre es un placer leerle y segundo porque es un ejemplo de crónica periodística que ya no se hace. No digo que sea mejor ni peor pero son crónicas hechas cuando no había televisión ni internet ni globalización.


El último del mes ha sido “Nada que temer” de Julian Barnes. Otro inglés. Barnes es un autor que tiene algunos libros que me han flipado y otros que me aburren. Para mí, es un autor más de “principios” que de finales. Sus libros empiezan siempre con mucho empuje, son chispeantes, ingeniosos, enganchan e interesan y luego poco a poco empiezan a renquear con leves destellos cada vez más escasos. El lector va perdiendo ganas y lo que es peor tiene la sensación de que al propio Barnes se le hace cuesta arriba continuar con el libro, como si se hubiera desinflado y perdido el interés en el tema que había cogido con tantas ganas. En este caso le sobran las últimas 60 páginas donde no hace más que dar vueltas sobre lo mismo.

Barnes reflexiona sobre la muerte (acabo de caer en la cuenta de que en todos los libros que he leído este mes hay reflexiones sobre ella), concretamente sobre el miedo a la muerte, sobre el pensamiento consciente de que vamos a morir todos y concretamente nosotros mismos. Barnes cuenta su obsesión por la muerte, por analizar, por desmenuzar la de sus seres queridos, sus sentimientos ante la muerte de los demás y la suya propia.

Barnes es muy inglés (en el sentido bueno de la palabra) y es capaz de tratar este tema con profundidad, humor e ironía a la vez. Partiendo de la muerte, repasa la historia de su familia y reflexiona sobre la certeza de los recuerdos. Sobre cómo él y su hermano compartiendo una misma experiencia vital tienen sin embargo un recuerdo completamente diferente del mismo. ¿Construimos los recuerdos o son los recuerdos los que nos construyen y nos hacen recordar el pasado de determinada manera?

He doblado muchísimas esquinas y he escrito muchísimo en mi cuaderno rojo de lecturas.

Barnes habla de la muerte de su padre al que estaba más unido.

“Yo siempre había imaginado que la suya ( la muerte de su padre) sería para mí la muerte más dura, porque yo le había querido más, mientras que a lo sumo sentía un cariño irritado por mi madre. Pero sucedió al revés: lo que había esperado que fuese la muerte menor resultó más complicada, más peligrosa. La muerte de mi padre sólo fue su muerte: la de mi madre fue la muerte de ambos.”

Reflexiona también Barnes sobre la existencia de Dios, cuenta que él decidió que le era imposible creer que existiera un Dios cuando de adolescente se masturbaba en el baño. Para él, la sola idea de  que mientras él estaba haciendose manualidades una presencia superior pudiera estar observándole era tan absurda que simplemente hacía imposible la existencia de Dios. Por lo mismo, pensar que después de muertos todos sus antepasados estuvieran contemplandole agarrado a la revista de desnudos, le hacía imposible creer en una vida más allá de la muerte. A sus 60 años y mientras escribe el libro explica que también podía haberlo pensado al revés “ Si me estoy haciendo una paja y no pasa nada, es porque a Dios le parece bien”. Humor ingles.

Barnes habla sobre la manera de enfrentarse a la muerte, sobre si es mejor ser consciente o no, sobre si llegamos a ella siendo nosotros mismos o no y qué es mejor. Sobre la pérdida del folklore que ha rodeado a la muerte hasta hace poco y que nosotros hemos despersonalizado y recoge un montón de citas de escritores, pintores y compositores sobre la muerte. Me quedo con dos que por supuesto he copiado.

“La incredulidad ante tu propia muerte crece en proporción a su proximidad”. Koestler.

Y esta de Philip Larkin que además también aparece mencionada en el libro de Lodge que cuenta la manera dramática en la que Larkin descubrió que se estaba quedando sordo y que me ha impactado mucho. Larkin paseaba por las islas Shetland (he estado allí) con Monica Jones, ella le comentó que bonitos eran los trinos de las alondras que se oían y él descubrió que no los oía. Es la típica historia que sé que no voy a olvidar.

Larkin escribió esto:

“La segura extinción hacia la que viajamos
y en la que nos perderemos para siempre.
No estar aquí, no estar en ningún sitio, y,
pronto; nada hay más terrible ni más cierto”.

A propósito de esto, ayer brujuleando por la red, encontré esto: “Las últimas palabras de 20 iconos culturales” y también sale Larkin.

Como ya he dicho, he leído también 6 relatos de Cheever que me siguen fascinando y sigo recomendando para todos.

Si os ha parecido largo, tendríais que ver las notas de mi cuaderno donde tengo un millón más de cosas y reflexiones. Me las quedaré para otro momento o para mí.



Y con esto y un bizcocho hasta los encadenados de septiembre que supongo serán más breves. Ni estoy de baja ni de vacaciones.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí me gusta mucho Lodge. Te recomiendo Nice Work, creo que está traducido al castellano como Buen Trabajo. Trata sobre un intercambio "cultural" entre un profesora universitaria de literatura súper feminista y un empresario conservador y misógino, todo ambientado en una ciudad industrial inglesa ficticia en los años 80.
Me lo pasé genial leyéndolo.

Lola dijo...

Fascinante!
Me apunto tres!, me llama sobre todo " Nada que temer".

Además estaba esperando tus libros encadenados desde ayer por la noche..porque me terminé " Conocer a una mujer" de Amos Oz y me ha gustado tanto, tanto, que quería decírtelo ya que a Oz lo he conocido por tu blog.

Si lo lees, ya me dirás qué te parece.

Cosica Alicia dijo...

Me los apunto. No los conocia.

Elena Rius dijo...

Me alegro mucho de haber despertado en ti el gusanillo "lodgiano". Confío en que "La vida en sordina" sea sólo el primero de muchos que leas de él. Banville, por supuesto, gran escritor. Muy buenas tus citas y absolutamente magistral el poema de Larkin. Piel de gallina.

NáN dijo...

Lo que posiblemente no sabías es que en la Universidad fue compañero y amigo íntimo de Kingsley Amis, un ser terrible según su hijo Martin, y que Larkin le ayudó día a día a escribir la novela Lucky Jim, que hizo famoso a Kingsley. Larkin, como personaje con otro nombre, aparece en varios espacios de las novelas de Kinsley.

Y además, es uno de mi poetas favoritos.

Volveré.

Di Vagando dijo...

.. y hay un poema de larkin (nan) q lo q colgué una vez aquí q me encanta... "they fuck you up, your mum and dad"

http://www.divagandodivagando.blogspot.co.uk/2010/08/they-fuck-you-up.html

Mo, he leído varios de Barnes y estoy de acuerdo q algunos son la pera y otros me aburren (teniendo en cuenta q siempre vas a tener con él ese wit inglés y reflexiones interesantes). El q comentas no me enganchó, igual q su último "Levels of life", q lo empecé el otro día y venga a hablarme de la historia de volar en globo, para la q no debe ser mi momento... Mi favorito sigue siendo, con diferencia, "The sense of an ending", en el cual el final es más bien lo contrario de lo q describes, se lee como si fuera novela de misterio. Por si a alguien le interesa mi recensión, aquí...

http://www.divagandodivagando.blogspot.co.uk/2012/05/si-se-ha-de-leer-un-libro-este-anio-que.html

muxus

di

Anna JR dijo...


Cómo mola que lleguen hoy los libros encadenados, justo cuando te he pedido consejo en plan señorita Francis en twitter!!

Me encantó 'Hubo una vez una guerra'. Bueno... a mi me encanta (casi) todo Steinbeck. Lo leí hace mil años cuando estudiaba periodismo. Completamente de acuerdo en que 'transmiten realidad y cierta sensación de ficción'. Creo que te comenté en otro post, así a salto de mata, que hace poco terminé la autobiografía de John Huston, gran amigo de Steinbeck, by the way. Huston estuvo en la IIGM tmbién el norte de África, en las Aleutianas y finalmente en Italia. En el libro no dice que coincidiera con J.S. pero durante unos cuantos capítulos explica su experiencia en la guerra asignado a la Oficina de relaciones públicas. Es genial cuando cuenta cómo tuvieron que rodar documentales sobre desembarcos en el norte de África falseando tomas en bases de EEUU porque o se les mojaba la película o se les olvidaba ponerla... Huston, Capa y unos cuantos soldados acojonados. Casi nada. Algún documental 'manipulado' al gusto del estado mayor y 3 pelis (http://www.blogsandocs.com/?p=867). Todo este rollo para decir que leyendo la autobiografía de Huston me vinieron a la memoria las crónicas de Steinbeck.

Hoy no me voy a apuntar nada. Porque tengo a Didion a punto de caramelo, tengo pendientes aún los cuentos de Cheever y ya he pillado un par de cosas de Salter. Es que he cogido un ritmo frenético también en agosto que espero mantener de manera digna.

Un saludo!!

Tita dijo...

Sobre Las cenizas del hierro...¿recomendado por gente con mucho criterio?

¿Qué quiere decir eso? da miedito

¿Por qué hay tantas comillas? ¿"mágico" o que "no es "sencillo""?

Me da miedo leerlo, por si me parece una mierda y quedo como una palurda sin criterio!!!

Me han gustado todas las reseñas, menos la primera. Contenida, y tú no sueles escribir así.

Besos

NáN dijo...

Ya avisé que volvería.

Creo que debió ser por los años 80. Los británicos estaban muy cabreados porque, después de toda la excelente literatura realista americana (por darle el nombre que ellos se dan), todo lo bueno y bestsellérico que se escribía en UK era de tipos de piel oscura, nacidos en el antiguo imperio (Naipaul, Rushdie...). Los yankis Pynchon (un tipo loco y superimaginativo que gusta a locos como yo), De Lillo el genio omnivorocultural y el metaficcional John Barth, profundo y que pone a nuestra disposición, subliminalmente, todo lo bueno escrito desde la Antigüedad, recibían las flores de las ventas y de la crítica cultural americana y europea. Hasta los de segunda fila eran portentos (como en el cine, con sus secundarios que son un lujo). Solo un país como EE.UU., en el que se vive en un atroz individualismo que los llena de ira y de miedo, puede dar autores así.

Pero en UK, ¿qué nos pasa?, se preguntaba preocupada la industria cultural. Había que hacer algo. La revista Granta y la crítica decidieron presentar su Gran Armada de jóvenes británicos. Más o menos, Martin Amis, Hanif Kureishi, David Lodge y Barnes. Los cuatro superinteligentes... pero criados en un cierto bienestar, sin músculo en la titnta de la pluma. De los dos primeros leí bastante, porque me refrescaba la narración del punk desde los pijos de Amis; del segundo también, porque traía el mundo de los pakis y los desharrapados. Pero los otros dos hacían novelas agradables, con Wit y buenos discursos, como dice DI, pero me daban la impresión de estar tomando un té con el autor, vien las flores del jardín tras la ventana. Carecían de la furia que debe tener un buen artista.

De Steinbeck, todo es bienvenido: escribió novela realista y profunda en una época en la que todavía se podía escribir así. Leeré el que dices.

Pinilla, ¿una trilogía de tres mamotretos, dices? Seguro que al final me harás caer en la tentación, pero ahora no es el momento.

Y por supuesto, Banville, ese seguro, pero... es irlandés ¿no?

Srtatecla dijo...

Me apunto tres! Desde que leí crónicas marcianas de Bradbury, no he encontrado una lectura en condiciones. Entré en tu blog entretenida por los maternities, y soy fan total de tus posts sobre lecturas. Mil gracias, Moli!

hitlodeo dijo...

Me encanta descubrir que tienes la misma manía que yo. Mientras voy leyendo, si alguna frase me llama la atención, o quiero buscar el significado exacto de una palabra, marco la página doblando la esquina.

:)

Cristina dijo...

Oye Moli, el de Lodge, ¿crees que se puede leer en inglés? Es que si dices que tiene tantos juegos de palabras que hasta se lo agradece a los traductores....

¿Es buena la traducción?

Biónica dijo...

Ya te dije en Twitter: me has creado ansied... digoooo, necesidad de leer "La vida en sordina" :-D. Me voy a dejar de milongas y voy a buscarlo en papel.

Totalmente de acuerdo con la visión de Lodge sobre la sordera :-DDDD

molinos dijo...

A ver que os contesto a todos...

Anónimo, apunto el de Lodge. Pienso leer todo lo que encuentre sobre él. Ha sido un gran descubrimiento. Y no solo porque sea entretenido sino porque me ha hecho reflexionar sobre muchas cosas.

Lola, "Conocer a una mujer" de Oz no lo he leido..otro a la lista.

Cosica si lees alguno y te gusta (o no) no te olvides de venir a contármelo.

Elena, ha sido un gran descubrimiento. Que conste que busqué el que tú me habías recomendado pero no lo tenían y cogi este...ya sabes que me fio absolutamente de tu criterio. Larkin es curioso pero lleva una temporada que aparece por todos lados en mi vida.

Nan, no he leido a Kingsley Amis pero si a su hijo y no me gustó...aunque fue hace muchos años, a lo mejor debería darle otra oportunidad. Sobre poesía ya sabes que soy un zote pero lo de Larkin me impactó...igual que la historia de las alondras.

Di, "The sense of and ending" lo tengo pendiente desde hace tiempo y me apetece muchísimo...a ver si lo consigo. No lei tu divague en su momento para no reventármelo. otro a la lista.

Annajr, me acuerdo de lo de Houston...lo buscaré también. Y Steinbeck es la leche...aunque odio "la perla". ¿Has leido "El autobus perdido"?

Tita, quería decir que la trilogía entera de Pinilla me la recomendó gente con criterio. Lo conté hace un año, el mejor amigo de mi padre que es un superlector se la recomendó a Molimadre hace años y me fio muchísimo de lo que él recomienda porque el primer libro que nos recomendó cuando murió mi padre fue "Una pena en observación" que es un libro maravilloso. Con lo del estilo que no es sencillo, quiero decir que Pinilla va y viene, que cuenta muchas cosas, que mezcla realidad y leyenda, de ahí lo de "mágico". Es una lectura para tomar con calma.

Nan de nuevo. Ya te he dicho que no me gustó Martin Amis y ya hemos discutido de Delillo...pero Pinilla te va a FLIPAR. Banville es irlandes pero ya lo he dicho no??

Srtatecla me alegro!!! Espero que alguno te guste mucho.

Hitlodeo...ya te vale descubrirlo a estas alturas, llevo años diciéndolo.

Cristina se puede leer en inglés perfectamente y creo que va a gustarte muchísimo.

Biónica, me acordé muchisimo de ti mientras lo leía. He apuntado un montón de reflexiones sobre la sordera y se las he pasado a más gente que convive con la sordera. Ya me dirás cuando lo leas.

Hala..ya estáis todos. Gracias

Malena dijo...

Bendito Cheever, mi autor favorito de todos los tiempos

María Luisa dijo...

Tengo muchos libros para tan poco tiempo... me apunto "Mala sangre" (yo también soy frikifan de Irlanda) y el de anécdotas de la IIWW.

Bichejo dijo...

Me apunto a Steinbeck. De momento ya te he hecho caso y he empezado los cuentos de Cheever

Albert dijo...

¡Cómo te ha cundido el verano!
Yo quería haber leido el 2º de Pinilla estas vacaciones, pero me dio algo de pereza. Además, había pillado en la biblio el mamotreto de Beevor, "La 2ª Guerra mundial" y entre este y "Todas las historias" de Enric González en un volumen, no he leido nada más...
Me apunto el de Steinbeck. De David Lodge leí varios hará una década, aunque no el que comentas. Me gustaron bastante, sobre todo uno autobiográfico "Fuera del cascarón".
Saludos !