lunes, 11 de marzo de 2013

EL CLUB DEL TUPER


En 2009, hace mucho mucho tiempo, hice un post sobre hábitos de comida en días laborables, y entre otras cosas decía esto:

Después tenemos a los “yomeloguisoyomelocomo”, la tribu del Tupper. Son los que comen en menos de 40 minutos en una microsala que la empresa ha habilitado para que coma esa gente. La tribu Tupper suele comer así porque están a régimen pero ponen cara de que lo que comen es delicioso: pollo hervido con brotes de soja de bote…mmmmm. Son claramente unos perdedores, se han tenido que molestar en hervir el pollo la noche antes y por la mañana se han tenido que montar el kit: el tuper con el pollo, la frutita para el postre, los cubiertos y todo a la neverita para llevarlo al curro. Claramente es una opción fatal y está comprobado científicamente: la gente con peor humor de los libros de colores son los del Tupper. Entre la tribu Tupper hay unos cuantos, muy pocos, que tienen a alguien que les prepara la tarterita. Se les reconoce porque cuando los demás sacan el pollo hervido...ellos dicen: a ver, a ver...qué me han preparado hoy…alaaaa…canelones y arroz con leche. Son muy odiados por los del pollo hervido pero a ellos les da igual...tienen canelones.”

Ahora soy de la tribu del tuper y lo defenderé hasta la muerte.

Los del tuper somos especiales, muy especiales. Somos un club.

Para empezar, comer de tuper establece vínculos tribales muy fuertes. Si eres de los que bajas al comedor de la empresa o sales en manada a un restaurante de menú ( cosa imposible en los libros de colores porque en medio del páramo de Mordor hay más posibilidades de que te coman a ti que de encontrar algo que comer) puedes cambiar de grupo, puedes sentarte en otra mesa, puedes distraerte con la gente que entra y sale del comedor, puedes pirarte a comer solo, pero los del tuper somos muy pocos, y somos siempre los mismos y además comemos en un sitio muy pequeño. Establecemos extrañas relaciones emocionales en torno a nuestros envases de plástico. Puede que no te hables con tus compañeros en todo el día, puede que no sepas ni a que se dedican en los libros de colores, es posible incluso que si te los cruzas en el parking o en el control de accesos ambos dudéis si saludaros.

Los del club del tuper no estamos a régimen. Sencillamente adelgazamos, adelgazamos mucho porque prepararte la comida justo después de cenar cuando estás lleno, te hace poner muy poca comida en el tuper. Si se te ha olvidado hacerlo por la noche y lo haces de madrugada mientras desayunas llorando…realmente tampoco tienes hambre, es más, las lentejas que estás echando en el tuper te dan arcadas y piensas que ni de coña serás capaz de comer más de dos o tres cucharadas. Para cuando te das cuenta a las 2 y cuarto de la tarde de que has puesto una ración que le quedaría escasa a Pin y Pon ya no hay solución, solo puedes comerte lo que hay, que es poco..y por tanto adelgazas.

Después, y esto no lo sabes hasta que te metes en el grupo, compartir ritual de comida une mucho. Obviamente todo el mundo va a calentar la comida en el mismo microondas y eso, eso une muchísimo. Uno puede saber si ha elegido bien sus compañeros de club por la comida que calientan en el microondas. Hay que huir como de la peste de gente que come curry con asiduidad, sardinas, o que condimenta todo con toneladas de ajo. Se aceptan este tipo de comidas de vez en cuando, porque hay una especie de pacto, “yo acepto hoy que mis albóndigas apesten a curry y a cambio tú mañana no te quejarás si tu pollo huele a sardinas”, pero si alguien insiste en traer menús inadecuados, caerá al último puesto en la cola para calentar la comida, se sentará el último en la mesa y al final terminará comiendo solo porque los demás habrán terminado ya.

La parafernalia del tuper también es importante, muy importante. Cuando uno entra en el club, no lo sabe, cree que con cualquier cosa valdrá pero no. Es un poco como cuando empiezas a correr, que al principio piensas “la ropa da igual, lo importante es correr” y entonces sales a correr con la camiseta de promoción de gasolinera, el reloj que llevas todos los días y unos calcetos cualquiera. Luego te das cuenta de que los demás corredores te toleran pero no te reciben y te das cuenta de que es necesario llevar el atuendo adecuado. Con el tuper es igual. Al principio, llevas la comida en un tuper cualquiera que tienes por casa, uno que no sabes ni como ha llegado a tu armario, para ti todos tus tupers son iguales. Metes la comida en el tuper, coges un par de cubiertos, puede que incluso te plantees llevarlos de plástico y los metes en una bolsa de plástico cualquiera, la primera que sacas del armario.

Llegas al club del tuper y sientes miradas raras.

- ¿Qué es eso?
- Mi bolsa de comida.
- Eso no es una bolsa de comida, es de supermercado.
- Bueno, qué más da...para traer la comida.
- No, no da igual. ¿Y el tuper?
- Pues no sé, uno que había en el armario…
- ¿se puede calentar con la tapa puesta?
- Pues no sé...creo que no. Es que en mi casa caliento la comida en un plato…y...
- Aha...necesitas una neverita especial, y sobre todo...un tuper que pueda calentarse con tuper.
- Es que yo no creo que vaya a estar mucho tiempo comiendo aqui..

Te miran, sonrien y siguen sacando las cosas de sus neveritas perfectas. 
Tú intentas pasar de esas pijadas, te parece que eso es una bobada. Al fin y al cabo lo importante es el interior, la comida que llevas dentro y además piensas que no vas a estar mucho tiempo en el club del tuper, que en algún momento volverás a tener un horario que no te obligue a acarrear tu comida 100 km todos los días haciéndote sentir como un cowboy y te resistes a invertir en unas alforjas de moda para llevar la comida.

Pero nada cambia, pasan los meses y sigues ahí. Un día te das cuenta de que ya no abres el armario y coges cualquier tuper, escoges el de Ikea “caro”, el blanco con la tapa granate que permite calentar sin destapar y con el que puedes llevar curry sin apestar a todos y lo más importante tu comida no sabe a las sardinas que ha calentado el anterior. Ese ha pasado a ser “tu tuper” y cuando llegas y alguien ha osado a meter ahí cualquier otra cosa que no sea tu comida, te encabronas y te encuentras diciendo cosas como:

¡No os he dicho mil veces que ese es mi tuper!!! Encima de que me levanto a las 6 de la mañana y me tengo que llevar la comida...no respetáis mi tuper!!! ¡Le voy a poner una etiqueta!

Pasan más meses, y sin saber muy bien cómo has pasado a otra fase. Llegas al curro de noche, aparcas, y cuando sales del coche, llevas el bolso y tu fabulosa neverita con la comida. Ya estás incluso más allá del tuper caro de Ikea, tienes tus propios tupers de la neverita, una bandejita perfecta para dejar los cubiertos e incluso te has hecho con una cantidad bastante considerable de sobrecitos de sal, aceite, vinagre, kétchup y mayonesa para aderezar tu comida. Sabes que ya estás en el top ten del club del tuper. Ya eres alguien en la salita del microondas. Cuando te vean llegar con tu neverita, los demás integrantes del tuper sonreirán y admirarán tu nueva neverita. Lo que no saben, es que tienes un golpe maestro que te va a hacer alzarte con el poder del club.

Hoy llevas mantelito y te encuentras absurdamente orgulloso de eso.

Gracias a Dios...lo que pasa en el club del tuper, se queda en el club del tuper.

42 comentarios:

My name is Peggy Sue dijo...

Jajajajajaja qué bien lo he pasado leyéndote! Me identifico en todo! Pero en lo de correr mas. Desde que voy como Dios manda , mi sudadera de Adidas, mis pantalones decentes y las zapas guays, me saludan los corredores habituales cada vez que me cruzo con ellos. Con la camiseta cutre no lo hacían! Besos mil y pasa un estupendo lunes!!

laaiin dijo...

Cuando pases a los tupers de cristal formarás parte de la alta alcurnia del tuper. La comida sabe mejor, calentar el plástico una y otra vez está desaconsejado y del cristal quitas el tomate, del plástico...no. Te lo digo yo que llevo años en el club y llevo primer y segundo plato cada dìa. Ah! Muy cierto lo de la ración enana jeje

Anónimo dijo...

Ja, ja, lo has clavado. Si lo sabré yo....

MALVALOCA, TAMBIÉN SOCIA.

Inés dijo...

El post genial, como siempre. Y ea, ea, tú sobrevives al club del tupper y a lo que te echen.

Yo fui temporalmente del club del tupper en el curro y se me hacía un poco un mundo pensar en qué preparar y la organización. Y eso que me gusta cocinar!

Lo del mantelito me ha matado. De risa, claro.

XEIA2410 dijo...

Clavaoooo!!!!!!! Yo empecé igual....y papá noel me trajo la neverita......y el otro día yo mimma me compré los cubiertos y el mantelito....
Lo mío son ensaladas y alguna sobrilla...lo másssss!!!Y sí, escaso (tampoco dan pa mucho los tuppers de la neverita, la verdad).
Ah, y he hecho de maneras para que me quepa...UN LIBRO. Es MI ratillo de desconexión!!!!
Arriba tuppercomedoressss!!!!

Aroa dijo...

Una vez compré al señor que vive conmigo una neverita (¿son neveritas?) con sus tupercitos y me miró con cara de: eso es una gilipollez. Ahora ma-ta por ella.

G sonsoles dijo...

Yo me compré una maletita donde encajaban a la perfección dos tuper y un termo, ... empezó a dolerme el hombro, lo malo es que descubrí q la gente que come en el curro con tuper, habla de trabajo durante la comida y también empezó a dolerme el estómago.
Al final encontré un restaurancito muy acogerdor al lado de la editorial donde trabajaba, uhmmm leer mientras te tomas un vaso de vino y nadie te molesta es lo mejor ;)Saludos

A filla do mar dijo...

Yo llevé servilleta de tela un par de días, pero no pasó la prueba...

Mi neverita es de Hello Kitty (me la regaló mi hijo que es muy fan).

Ay! los que salen a comer al polígono, no saben lo que se pierden!

(Lo de las lentejas, me pasó a mí esta mañana, y no veas el hambre que llevo...)

Anónimo dijo...

Vaya modernos con táperes y microondas.

Cuando yo trabajaba llevaba para comer un bocata de chorizo los L,X,V y los M,J,S bocata de salchichón.

De postre una manzana o un plátano de Canarias y para beber agua del grifo.

La joventú está amariconada sin remedio.

"Yankees Go Home"

Don Mendo

Anónimo dijo...

MIs mejores momentos laborales siempre fueron en el comedor de personal, con el tupper delante. Trabajé en una empresa 15 años y, cuando me invitaron a marchar, mis compañeros propusieron irnos a comer por ahí. Me negué, yo mi última comida la hago con tupper, como siempre.
Sarao

Anónimo dijo...

Llevo años comiendo de menú, me conozco casi todos los restaurantes de menú de los polígonos de Madrid y alrededores. Es horrible. Pero más horrible me parece el momento tupper. Lo odio, pero el turno intensivo que tengo me obliga a ello. Me da rabia prepararme la comida por la noche rápido y a desgana y, como bien dices, arrepentirme al día siguiente por no haberle dedicado un poco más de cariño y de tiempo. También me da rabia prepararla por la mañana sin tiempo ni ganas, y me da rabia acabar comiendo un plato precocinado del mercadona o una lata de lentejas hacendado. También es odioso comer apretujado en cocinas no preparadas para tanta gente, donde huele a comida que apesta, haciendo cola en un único microondas para muchos, y fregando cubiertos en un fregadero abarrotado porque la gente los usa y los deja ahí tirados como si no fuera con ellos.
Sé que es temporal, por eso nunca me permitiré empezar a llevar tuppers molones a juego con bolsas térmicas, ni viajaré en metro con una bolsa de plástico semi rígida que deje ver a kilómetros que dentro llevo mi comida. Prefiero llevar tuppers cutres reforzados con cinta de embalar para que no se abran en el camino en una bolsa del carrefour, y soñar con volver a mis restaurantes de menú horribles aunque me destrocen el estómago.

Offtopic: llevaba tiempo sospechando dónde trabajabas, y me lo acabas de confirmar. Me da la sensación de que no estáis pasando buenos momentos. Lo siento.

Anónimo dijo...

Jeje, a mí me toca preparar los tuppers para mi marido, y aunque lo hago con tiempo y todo el amor del mundo a veces me quedo sin ideas. Es verdad lo que decís. No vale todo, pero donde esté

U n a b u e n a t o r t i l l a d e p a t a t a s c o n e n s a l a d a,

Que se quite lo demás!
Eso sí, la ensalada aliñada en el momento de comërsela!!

Y la carne empanada con las croquetas caseras, tampoco fallan

Lo bueno es que no hay que calentarlo!

Anónimo dijo...

Estás claramente abducida....
Anónima Marta

Anónimo dijo...

Imprescindible que el tupper sea de cristal. Pesa más pero a cambio la comida sabe a comida, no a comida con regusto a plástico.

Una pena que cada vez haya más gente en este club. Yo estoy deseando salir de él. v.v

G.

PD: ¡Ánimo! Y llénalo bien que luego las tripas suenan y la máquina de chucherías es el mal.

NáN dijo...

Anónima de las 17:52: abramos una lista de posibles pretendientes si tu churri y tú lo dejáis. Aunque no creo que sea posible dejar a alguien que te prepara una tortilla de patata con ensalada.

Molinos: tal como vais, tenéis que comprar un florero estrecho,de un par de flores, que compráis por turnos. ¡Ah, y unas velitas!

Nunca, en 16 años, calenté nada en el microondas. Ese aparato del diablo ha aprendido a conservar el olor de lo que se está calentando para derramarlo (óndicamente) sobre el plato siguiente.

Todo se come del tiempo (hay que sacar de la nevera una hora antes): desde las lentejas al pollo con ajitos pasando por el arroz salteado con verduras.

Eso sí, el fichero metálico, de cuando los documentos eran en papel, es el expositor más variado de botellitas de aceite y vinagre, y de frascos de sal.

anonima porteña dijo...

yo era del club del tupper cuando salir a comer afuera se hizo prohibitivo, en esa epoca preparaba cosas que iba sacando del freezer cada dia, nada de tupper especial, el que hubiera y en alguna bolsa de alguna tienda, eso asi, aqui tenemos heladera, cubiertos, platos y condimentos varios.... luego con el nacimiento del niño, entre menos tiempo y cargar niño en transporte publico mas tupper, mochilita y demas se hizo muy pesado y me pase al club de comprar comida hecha........ y comemos las 10 personas de mi oficina en 2 turnos, comprado o traido........ lo interesante siempre es ver que traen los demas y pasar del: que asquito, ni loca como eso, a mirar lo que traen con envidia total!

molinos dijo...

A ver, que quede claro que yo soy del club del tuper porque NO ME QUEDAN MÁS COJONES.

NáN dijo...

Como todos, Molinos. Estaba clarísimo. Pero uno debe convertir en aceptable lo que tiene ingredientes suficientes para el horror.

Ah!, se me olvidó. No conozco los tuppers de Ikea, pero experimenté que los de los chinos tienen un dispositivo especial que deja dentro la parte sólida y vierte la líquida o la salsa sobre el fondo de la mochila.

Hermano E dijo...

Primero tu vocecilla de niña buena, luego el sillón Poang y ahora proclamas que comes de tuper. Vamos mal, no es esta la Moli sofisticada que los descerebrados ansiamos conocer ;-)

Anónimo dijo...

Pues yo llevo dos semanas integrada en ese club por vez primera...y no me acostumbro!! Será la falta de práctica, pero que horrible es pensar por la noche qué comer al día siguiente.
Espero que no dure mucho :(
Arantxa

Anónimo dijo...

Pensé que me volvía loco leyendo la palabra tuper escrita tantas veces (32). Pues yo tuve esta etapa durante 6 meses y me encantó. También es que era nuevo en la empresa y fue una manera de conocer más gente. Se come mejor que en ciertos restaurantes, más despacio ya que no te tienes que desplazar y mucho más barato. Todo ventajas. Si no te queda más, claro, que donde esté comer en casa...

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

La única vez en mi vida que mi IMC era normal, sin sobrepeso ni nada era cuando estaba en ese club...creo que sí sigues mucho al final te extingues...

Anónimo dijo...

IO poruna buena tortilla de papas maaa-to, así que anónima de las tantas si dejas al muchacho tráelo pa´cá que ya sabremos qué hacer con él, por lo pronto ya tiene preparado el delantal.

Anónimo dijo...

Por si mi comentario ha llevado a confusión: por supuesto que es porque no quedan más cojones. Con la mierda sueldos y teniendo que desplazarse... Qué asco de sistema :/
G.

Anónimo dijo...

Pó Dió, pensad en el bisfenol A, en los ftalatos y en todos los miles de tóxicos que os coméis al (a) meter comida caliente en un tuper de plástico (b) enfriar comida en un tuper de plástico (c) calentar comida en el micro en un tuper de plástico.
Pesa más, se puede romper, es mucho más caro pero al menos se ahorra uno varias dosis de disruptores endocrinos: el tuper ha de ser de cristal…
Maria José

Maria dijo...

A nosotros no nos trasladaron a Australia, nos trasladaron al reino de tupper. Dichosos los que solo tienen que prepararse el tupper para ellos. En este reino todo el mundo come de tupper, incluidos los niños desde el kinder (guarde), pero sin microondas donde calentar la comida y, muchas veces, tampoco mesa donde comerla. Eso, claro, les ha convertido en auténticos profesionales de los utensilios, boxes y tupper sin productos dañinos para la salud. Bastante malo ya es tener que adaptar la dieta mediterranea a estas circunstancias.
Ya sabes que te leo a menudo, pero no suelo comentar. Pero en este tema no podía estar callada. Odio el tupper y más, cuando tengo que prepararlo para toda la familia, todos los días.

exseminarista ye-ye dijo...

Yo soy del club del tupper, pero sección radical: me basta con los tuppers reciclados del chino y los llevo en una bolsa, ¡neverita, para qué, si vivo a 10 minutos del curro!

Si es verdad que la usé en un trabajo que tuve, a media hora en coche y sin nevera en el mismo para dejar la comida. Ahora que hasta andando voy como que no.

Y sí que estoy más delgado pero es un efecto secundario de otras historias, no de pertenecer al club. ¡Si ya estando en él he tenido como 30 y pico kilos más!

Hala, salud y saludos.

Atalaje dijo...

Pues a mi me encanta. Obviamente preferiría comer en mi casa, comida recién hecha, sin patatas cotas y atún como la suela de un zapato. Pero veo a mis compis comer la comida del menú del hospital y digo ¡ÁngelaMaría!Dos meses aguanté el menú. Frente a la probabilidad de que me reventase una arteria por el aceite y la sal y montar una escena cual peli de Tarantino, opté por el tupper. Y lo que más mola son los lunes y los martes, que aún me queda comida de madre :).
La neverita fundamental con los tupper herméticos y así evir comerte la mitad de la sopa o puré que te habías puesto.
Besos!

HombreRevenido dijo...

La primera regla del club del tupper es que no se habla del club del tupper.

¿Algún día seré del club? No lo sé. Pero esta guía me ha ayudado mucho a evitar errores y concienciarme.

Biónica dijo...

Aaaaahmiga...

Yo estoy en el siguiente escalafón: cuando llevas tuper pero empieza a apetecerte comer solo (para leer, o para no tener sobremesas extralargas). No sólo el que lleva menú inadecuado sale del club del tuper, sino también los que tenemos alguna responsabilidad...(la segunda regla del club del tuper debería ser que en la comida no se habla de trabajo ni se acosa con dudas o cosas de trabajo).

Tantos años de tuper... yo la verdad que lo odio un poco. Lo mejor es comer en casa, digan lo que digan.

Biónica dijo...

Y otro comentario: para plástico bueno, de calidad, que no da sabores raros a la comida (y creo que no tiene BPA, hay que ver lo que le ha dado a la gente con el puñetero BPA) son los de la marca Valira.

Los del Ikea que dices tú tienen un honroso segundo puesto por detrás de Valira.

Y si eres de los de cristal... date como unos cinco años más a ver qué te parece llevar un casco a la espalda (si llevas la comida en mochila).

Belén dijo...

Como de tupper porque trabajo a una hora de mi casa, porque me han quitado los cheques restaurant, porque en la zona que trabajo el menú más barato son 10€, se tarda menos y porque de tupper sé lo que como (aunque pueda contener BPA).
No es que me flipe, pero desde luego es la opción menos mala.

Una de las cosas que hago a veces es cocinar el fin de semana dos platos, y como lo mismo L-X y M-J (el viernes en casa, a las mil, pero en casa). A mi no me importa repetir comida en la semana, y sobre todo si eso me quita estrés. Otra opción es congelar, y lo que cocino una semana lo tengo también para la siguiente por el mismo esfuerzo.
Hace poco probé llevando primero y segundo plato y eso si que es el horror, no lo recomiendo.

Anónimo dijo...

Muy bueno! eso si, todo un posto sobre este argumento y has escrito mil veces TUPPER con una sola P! menuda cagada!

Anónimo dijo...

El de la foto, también es del club?.
Da miedo.
Anónima descerebrada: Rita

Lo siento, de momento no soy del club.

AICILA dijo...

Genial!! yo hace años que soy del club, y efectivamente, he ido evolucionando: estas Navidades ya me he hecho con la "neverita". Pero nosotras nos pasamos revista al contenido del Tupper, premio al más sofisticado. Creo que de momento gano: rejos encebollados.

Oswaldo dijo...

Yo fui megasuertudo cum laude. hoy soy TUPERsuertudo, porque no me lo cocino ni lo lleno yo mismo. Ni siquiera lo lavo TODAS las veces. Suerte que tenemos algunos...
Río para no llorar, porque comer en tuper es comer en tuper y claramente sólo se hace si es obligado.

El mío lo prepara mi esposa y normalmente puede decirse que está bueno. Si NO lo está, he aprendido a NO QUEJARME JAMÁS, ya que hace unos años estuve castigado durante más de un año que me duró el curro, por quejica.
Y eso que tenía mis razones, no había microondas en los curros (siglo pasado) y mi media naranja me daba "comida caliente" que claramente había que comer caliente y por supuesto, al mediodía, estaba fría...

C. S. dijo...

Yo dejé el tuper (Perdón: tupper) cuando me redujeron la jornada, así que ahora lo echo de menos (por lo menos el día de cobro) Tenía un apaño con una compi del curo en el que un día traía ella la comida y al siguiente yo. Era guay, porque dos o tres días a la semana comías comida sorpresa.

Chirly dijo...

Me das mucha penica, y se nota que haces lo que puedes para llevarlo con humor... Pero deja que por una vez sea malo malísimo y me resarza de una de las pocas cosas buenas que tiene vivir y trabajar en provincias: voy a comer a casa andando, tardo siete minutos y me acompañan mi mujer y mis hijos a los que recojo del cole. Llego a mesa puesta, como comida casera en mi casa, me echó una siestecita y me vuelvo pal curro. Ale! Chupaos esa!

Min dijo...

Mi pack de neverita tiene mantel incorporado, pero yo lo escondo como si fuera infeccioso... uyyy, con la de mierda que dejan en las mesas, que se manche el culo del tupper que lo tengo que fregar igual, pero el mantelito no, que es rojo muy vivo y muy mono xD

¿En Mordor no hay máquinas de vending? Nosotros el día que nos quedamos cortos atracamos las chocolatinas, donuts, pan de pipas o cualquier otra historia que haya por ahí con pinta de comestible xD

Madrileña con alma de Salmoral dijo...

yo tengo una amiga-compañera que "nos" llama aunque no me parezco en nada al resto... "mundo-chonitapper"

Estrellas de Lana dijo...

Fantástico!!!
Este post hace honor a lo mejor de los cuadros costumbristas.
Acabas de conseguir una seguidora…

Nisi dijo...

Aunque admito que como muchos días en casa de mis padres (jajaja!), yo soy del club del tupper por convicción. Y de neverita y tuppers propios de su neverita. Lo del mantelito ya me parece de matrícula de honor!

Y qué me dices de ese momento en el club del tupper en el que todo el mundo mira lo que lleva en el tupper el de al lado? Y la cantidad de nuevas recetas que se aprenden en el club del tupper. Ser del club del tupper mola mil!

"Calcetos". Pensaba que esa palabra sólo la usaba mi madre, jajaja!!