lunes, 5 de marzo de 2012

EL PODER TERAPÉUTICO DEL CABREO.

Cabrearse, enfadarse, gritar, estar de mala leche…en una palabra, hostilizarse tiene mala prensa, está mal visto.

Lo guay, lo cool, lo que mola, lo responsable y adulto es no cabrearse jamás, ser un ejemplo de contención, control, espíritu zen y buenrollismo.

Pues no estoy de acuerdo.

El cabreo y la hostilización son buenos. La mala leche a lo mejor no mueve el mundo, pero te mueve a ti. El cabreo es una emoción dinámica. Al contrario de lo que se piensa normalmente, el esfuerzo no se hace para mantenerte zen, el esfuerzo se hace para cabrearte, para salir de tu estado de ameba y reconocer que estás hostilizado, que alguien te la ha jugado, que algo te parece terriblemente injusto, que tus hijos han acabado con tu paciencia o que estás hasta los cojones de todo.

Mantenerte calmado y equilibrado y controlar tus emociones es una gilipollez que te convierte en un ser que ni siente ni padece. Cabrearte te hace darte cuenta de que eres vulnerable, de que a lo mejor ha sido por tu culpa por lo que te la han jugado o que no eres tan independiente como tú te crees.

No entiendo porque llorar o reírse tienen tan buena prensa y el cabreo no. Son emociones parecidas…son reacciones a estímulos externos y a todo el mundo le parece estupendo “llora que te sentará bien”, “reírse es lo mejor”…pero nadie te dice “Hostilízate hasta el infinito”…

…pues yo si lo digo CABREARSE ES BUENO.

El primero que te agradece que dejes de hacer el capullo con el cabreo tántrico es tu cuerpo. El control de las emociones te convierte en una tortilla francesa, en un ser informe, en un saco de boxeo, en una palabra, en una ameba. Controlar el cabreo, controlar la hostilidad… ¿para qué? Tu cuerpo te agradece que te enciendas, que aprietes los puños, que te chirríen los dientes, que quieras gritar, patalear y agitar los brazos como si estuvieras poseído...todo eso hace que se te mueva la sangre, tus músculos se movilicen y te des cuenta de que estas vivo coño…y que estás cabreado.

Cabrearte te permite ser consciente de tus errores. Te cabreas porque alguien te la ha jugado, porque te han timado, porque han acabado con tu paciencia, porque te han mentido, porque sencillamente estás hasta los huevos de algo. Y eso está bien. Eres humano y no eres infalible...así que si te cabreas porque alguien te la ha jugado te volverás más precavido la próxima vez, si te cabreas porque alguien te ha engañado procurarás no fiarte alegremente, si se te ha acabado la paciencia puede que reflexiones sobre si no deberías haber estallado antes, si te mienten la próxima vez estarás más atento y si es porque estás hasta los huevos de algo…pues es normal. No todo es un campo de amapolas y de vez en cuando todo es una mierda y hay que darse cuenta de ello para decir, pues esto no lo quiero.

Cabrearte te hace mejor persona, al darte cuenta de tus errores, o de que no debes acercarte a alguien o de que no tienes paciencia…tendrás una base para mejorar para la próxima vez. Probablemente no mejorarás...pero la intención dicen que es lo que cuenta.

Hacerte el buenrollista y el zen es una chorrada. Ir con pose de nada me perturba, nada es lo suficientemente grave como para cabrearme, mejor paso y toda esa mierda de la impasibilidad es un lastre.

Con todo esto no digo que esté bien gritar y vociferar y ponerse agresivo. No se trata de dar miedo y acojonar a los demás..eso no es un cabreo..eso es espectáculo y tampoco sirve de nada.

Un buen cabreo es aquel que te hace hervir la sangre, es el que te activa y te hace tirar para delante.

UN buen cabreo tras la explosión, te deja relajado.

Ser zen e imperturbable es un coñazo, ablanda los músculos y te hace despertarte por la noche pensando chorradas del tipo “ no pasa nada, no pasa nada, no pasa nada”. ¡¡ Claro que pasa!! y negarlo solo te hace ser estúpido.

Cabrearte porque algo te ha hecho enfadar..te da la oportunidad de cambiarlo. Optar por el “no me afecta” solo alarga la causa de tu cabreo.

Cabrearte te hace ser más tú.

El zenismo y el “nada me perturba” te anula.

Y que conste que hoy estoy de un buen humor que asusto.

48 comentarios:

Blogboreta dijo...

:D

Vaya!!! Yo que vivo eternamente cabreada y comenzaba a querer buscar mi lado zen, vienes tú y me lo tumbas XDDDDDDD

Eres genial. :)

pd.Me estoy zampando Mi tía Mame de nuevo, como te había comentado. Esta vez sí estoy enganchada. Un besito.

Waldy dijo...

Cuánta razón!
Y gracias, ya me siento menos bicho malo con mis cabreos!

Waldy dijo...

Cuánta razón!
Y gracias, ya me siento menos bicho malo con mis cabreos!

El niño desgraciaíto dijo...

Pues yo estoy cabreado, lo digo.

Inés dijo...

Estoy de acuerdo.

Pero estallar se vuelve adictivo, que lo sepas. Por lo visto (tendría que buscar la referencia del estudio, no lo tengo a mano), al estallar de cabreo, liberas endorfinas. Y cuando más estallas, más lo necesitas y más bajo tienes el umbral de tolerancia.

Ergo, cabrearse sí. Pero zen, a veces.

Todo sea por no acabar con una úlcera.

Waldy dijo...

Cuánta razón!
Y gracias, ya me siento menos bicho malo con mis cabreos!

Champiripoche dijo...

Pues yo me voy a ulcerar de convivir con una explosiva espectacular. Y no porque yo sea una ameba, que me hierve la sangre, es q yo si me hostilizo mejor no digo nada, MEJOR NO DIGO NADA.

Chirly dijo...

Desde el título del post no estoy de acuerdo. Aun así me lo he leido esperando encontrar algún argumento que me convenciera de mi error o encontrara algo razonablemente positivo, pero no lo he encontrado.

El cabreo y la hostilización, la pintes como la pintes, para los demás es simple y llanamente mal humor. Y eso no hay quien lo lleve bien, salvo que estés buenísima y cabrearte te siente bien, cosa que solo se aguanta un rato, porque por buena que estés si te pasas todo el día de mala leche y hostilizándote por gilipolleces que a ti te parecerán terribles injusticias o afrentas intolerables, acabas siendo un coñazo.

La mayoría de los beneficios que atribuyes al cabreo se pueden lograr sin martirizar al resto. Un poco de reflexión y análisis te permitirá descubrir si eres un tipo limitado, si tienes poca paciencia, si el marrón te ha caido por tu culpa o porque tuviste la mala pata de cruzarte en el camino de un marroneador... para esto ayuda más el hablar y escribir; al verbalizar lo que pasa, muchas veces descubres cosas que estaban en el subconsciente y afloran a la superficie. O si no, el que escucha, las ve desde fuera con más claridad y te lo puede decir. Mejor es tener gente cerca con la que tengas la suficiente confianza para poder explicar las cosas que (te) pasan, gente que te quiera lo suficiente como para prestar atención a tus problemas y de cuyo criterio te fies. Pero claro, si se lo cuentas a gritos, hecho un manojo de nervios, o con los ojos inyectados en sangre dificilmente despertarás en los demás gana alguna de atender a tus cosas. Creo yo.

No he leido (igual lo he hecho un poco en diagonal y me lo he saltado) el unico beneficio que le encuentro que es el de liberar tensión. Cabrearse como modo de explosión. Reventar y quedarse tan ancho. Pero aun así, uno puede explotar una vez de vez en cuando, no cada dos por tres...

Anónimo dijo...

Sentado tranquilamente sin hacer nada,
llega la primavera
y la hierba crece sola.

Ante todo mucha calma.

Don Mendo

Ana María dijo...

Creo que sé a lo que te refieres. Pero no es hostilizarse, me parece, es canalizarlo. Como tú bien has dicho, esto no se trata de montar un pollo de voces y aspavientos, se trata de coger toda tu mala leche y convertirla en ganas de mejora, en energía. Pienso que te ha quedado un poco confuso el texto, pero creo que he entendido a dónde quieres llegar :)

Me da muy mal rollo la gente que SIEMPRE es feliz, que siempre sonríe, y que nunca se toma nada mal, ¿a ti te pasa?

Muchos besos!!

Dana dijo...

yo vivo de mal humor, pero quizás está la causa en que no exteriorizo las cosas como debería y me las termino comiendo con patatas, un día si y otro también, rumiando y rumiando, sin los huevos de explotar y decir: venga hombre, basta! En fin, será por eso que me enfermo tanto? En fin, no lo sé, pero si, el cabreo debiera verse como algo positivo, si llorar y reir, lo es, mandar a quien se merece a la mierda, de vez en cuando, tambien lo debería ser.
Moli, te llegó el otro imán, el del Gin Tonic?

molinos dijo...

Chirly,
Me parece estupendo que no estes de acuerdo, pero te dejo unas puntualizaciones.

No estoy de acuerdo con que cabrearse sea igual que el malhumor. El malhumor encoje, apaga y separa. El cabreo es más explosivo.

No hablo de cabrearse por gilipolleces...eso es una estupidez. De todos modos a cada uno le cabrea una cosa y el criterio para considerarlo una gilipollez es muy personal. Pero vamos cabrearte porque se te ha roto una una es una gilipollez siempre

El cabreo no incompatible.con.lavreglexion y el análisis ni con contarle.a otro que te.pasa.

..pero vamos que estupendo que.no estes de acuerdo. Ah una última cosa: ¿ Que mas cosas son tolerables si estas buenisima?

VanDerBlume dijo...

Hay que cabrearse, igual que hay que estar triste o contento... Hay gente especialista en cabrear a los demas, y ademas como cabrearse no esta bien visto... lo hacen hasta que verdaderamente hinchan las narices del otro, porque piensan que lo politicamente correcto es mantener la calma y no hacer nada. NO. Nada de eso. No hay que llegar a los extremos de parecer la cria del exorcita y reptar por el techo, pero es muy bueno enfadarse con razon, y hacerle ver al o la tocapelotas de turno que te ha cabreado, y que mas vale que no lo vuelva a hacer. Los animales se enfadan. Nosotros somos animales, algunos mas recionales que otros. Y mi razocinio me hace ver que si me cabreas te lo hare entender.
Ah, y estoy totalmente en contra de lo que ha dicho Chirly.

Lola dijo...

Pero bueno, what??? Ole la opinion de todo el mundo a la cual cada uno tiene su derecho. Permiteme matizar una cosa, Chirly: Un post no es ni blanco ni negro. Ni aqui, (ni alli) se trata de encontrar una máxima universal y tampoco una verdad absoluta, sino precisamente el reflexionar sobre p.e. un comportamiento (en este caso el pillarse un rebote de cojones por lo que sea)y diminutizarlo hasta su origen principal, el cabrearse. Que no puedes ir todo el dia chillandole a todo el mundo? Pues no, y el que lo haga, que se agarre que de mi (probablemente) obtenga como respuesta un bufido. Aclaracion 1: este es el extremo negro. Que no puedes ponerte la cara de chino (porque los chinos siempre sonrien) cuando algo te jode hasta el punto de poder cascar nueces con el culo? Pues tampoco. Aclaracion 2: este es el extremo blanco. Vamos que los distintos tonos de gris me encantan (y combinados con los colores del arcoiris pueden quedar monisimos) y te sentaran mejor si estas tan buena, como debe de estar molinos...
P.D. No soy muy de comentar, pero como bloggera no me gustan los comentaristas que (en el fondo) ansían ver un blog como si fueran unas instrucciones de uso para la vida pero lo que no les mola...pues a lo mejor te hubiera sentado mejor cabrearte, fijate.

Anónimo dijo...

yo estoy totalmente de acuerdo, siempre he visto con claridad que el cabreo es necesario; no solo para liberar tension (que tambien, ¿por que narices me la tengo que tragar yo toda?) sino porque al tocapeloti, hay que saber hacerle ver que que le estas viendo venir y que te molesta. Y que lo esta haciendo a proposito, si es el caso... que hay luego mucho cinismo en plan "huyyy esque yo como iba a imaginarme que ese putadon que te hice no te molaba..." jeje...la gente sabe con quien se las gasta y tutti contenti; y en castizo, mas vale una vez morado que ciento amarillo.. un saludo :)

Anónimo dijo...

No creo en el poder terapéutico del cabreo porque siempre que lo he usado, me ha salido mal.

Acabo cobrando, salgo escaldado. En lugar de lograr respeto, enseñar los dientes, sólo me ha traído problemas mayores. Tanto en el trabajo, como en mi vida personal.

Hay mucho provocador profesional: malmeten para que entres en una espiral de cabreo infinito y cabes tu propia tumba.

El cabreo por si solo no sirve: hay que tener otras capacidades, recursos y posición, para que tu cabreo sea respetado y tenga utilidad. Y no todos tenemos esas capacidades, posición o recursos.

Me parece mas útil la asertividad, palabreja que viene a dar una solución a mitad de camino entre la aceptación y resignación ilimitada, y el cabreo sistemático. Es defender el territorio propio, aprender a decir "si" o "no", a marcar el criterio en cada caso, argumentando bien, sin juego sucio, pero sin transigir ante los atropellos, abusos, o imposiciones de terceros.

Anónimo dijo...

Molinos, hace poco que te he descubierto y siento mucho no haberlo echo antes. ¡me encantas! Yo me cabreo mucho y lo digo y se me nota, necesito exteriorizarlo y todo el mundo me dice siempre "deberías no enfadarte tanto, fíjate en las cosas buenas" Hombre, yo, si hay cosas buenas me fijo y lo digo, pero si son malas, coño, también hay que decirlo! Total, que yo quiero ser cómo tú!

Anónimo dijo...

dejare mi lado ZEN un poco de lado... Igual no ha funcionado... pero como dices solo por cosas que realmente lo ameriten!!

Gabriela

Anónimo dijo...

Es way Molinos, si. Tiene una cabeza brillante, ideas geniales, y sabe contar las cosas y convencer. Además, trata temas que a todo el mundo interesan. Este no es un blog político, cultural o similar, es tema sociológico, digamos, pero basado en la vida real, en la de todo el mundo; no desde una perspectiva teórica, sino divertida, ante todo, con chispa, mucha gracia y mucho arte, que es lo que todos buscamos, en realidad. El tono-guasa es lo que entusiasma de sus escritos.

Niágara dijo...

Me encanta lo de que el cabreo es una "emoción dinámica". Con el tiempo se aprende a escoger las batallas en las que merece la pena invertir energía y las que, simplemente, se deben evitar. Como bien dices no es cuestión de dar un espectáculo, hay otras formas de desahogarse (el blog es una de ellas). Salvo que se sea de piedra, es normal reaccionar. Cuando algo no te gusta, es mejor si se puede decir claramente.

Anónimo dijo...

De acuerdo con uno de los anónimos: para poder y saber cabrearse hay que tener capacidad, posición y ciertos recursos...y esto no lo tenemos todos!!!

Mara dijo...

Tienes razon, cabrearse de vez en cuando, reventar por todos los agujeros y hacer que se te estallen las venas del cuello es pistonudo pero... Aconsejable muy de vez en cuando, porque si lo repites con asiduidad, te acabas convirtiendo en un ser absolutamente encabronado con el mundo y con la vida y de difícil integración social con los demás, que para malos rollos ya tenemos los nuestros... Un beso Moli

Anónimo dijo...

Pues yo estoy de acuerdo con Chirly. Pero que vaya, cada cual reacciona de una manera ante lo que no le gusta. Yo, que siempre he tenido bastante carácter, he aprendido a callar, a abstraerme, incluso a que me resbalen algunas cosas. Otras cosas me indignan y me cabrean, pero tras años de práctica muchas veces ni se me nota, me pongo en modo zen y paz y ya puede caer la del pulpo. Lo que sí me gusta es el uso del cabreo como combustible para la acción. Si la gente se cabreara menos en casa y más de manera social, igual conseguiríamos cambiar algunas de las cosas que no nos gustan. El cabreo en ese sentido es signo de vida. En mi caso, espero que el modo zen en el que me he instalado para poder sobrevivir no me apoltrone que con la que está cayendo hay que cabrearse mucho para conseguir salir de esta.

Hermano E. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hermano E. dijo...

Ando muy liado y no he tenido tiempo de leerte los últimos días, y hoy que tengo un cabreo del quince por una bronca con mis superiores (además por algo que describías bien en otro post reciente: su abuso de la primera persona del plural, para los marrones que me sueltan), entro a relajarme un poco y me encuentro con este post.

Pues que sepas que estoy mas de acuerdo con Chirly que contigo. Y te lo dice el summa cum laude de la asignatura de cabreos.

Además que me parece que en tu escrito hay un abuso de tacos, que a mi modo de ver no refuerzan el mensaje, y a los que no debería recurrir alguien que se expresa tan bien como tu.

Hala, que lo sepas, pero no te cabrees.

Biónica dijo...

A mí se me va de las manos... me sale más a cuenta para no arrepentirme como bien dicen arriba ser asertivo. Y confío poder dominarlo... envidio profundamente a los que no se dejan secuestrar por las emociones más que lo justo para actuar y para que no te pisen.

O sea que el zen, relativo ;)

Bichejo dijo...

Te lo he dicho por tuiter: el zen es bonito.

En mi caso, es un mantra que repito una y otra vez para no pegarme un tiro ni pegárselo a nadie.

Me cabreo, claro. Mil veces. Y encima fatal. Por cosas que me deberían dejar fría. Y luego me quedo tan pancha por cosas que me deberían hostilizar hasta el infinito. No siempre, pero bastantes veces.

Eso sí, hay cosas que me encabronan siempre. Sin excepción.

Tita dijo...

No estoy de acuerdo. Porque has metido en el mismo saco cabrearse en diferentes grados, y hacer defender tus derechos y expresar que estás cabreada.

Que se puede hacer con buena, o con mala educación.

No me gusta cabrearme, porque lejos de relajarme, suele cabrearme más aún, entrando en una espiral de la que me es difícil salir si no me sacan. Y eso sí que es una mierda.

Así que el buenrrollismo a veces es una herramienta de protección del ácido corrosivo que resulta del cabreo sin control ya que no todo el mundo sabe (o sabemos) cabrearnos hasta el punto justo en el que no resulta ofensivo o agresivo para los demás ¿tú lo sabes, sabes hasta que punto resultas ofensiva u agresiva? ¿te lo has planteado alguna vez?

Y conste que me cabreo como una mona, y a menudo.

Pero NO ME GUSTA.

Y normalmente cuando dejo pasar el rato y trato de ver algo más entre mis orejas de borrica, me doy cuenta que había pasado por alto detalles que no justificaban, o bien minimizaban mi supuesta razón para cabrearme.

¡Besos!

Bichejo dijo...

Me auto-apostillo: seguramente me cabreo tan mal y estoy tan a favor del zen porque me pasé dos años de mi vida cabreada SIEMPRE. Todo el tiempo, todos los días.

Es agotador y no sirve de nada, sólo para cabrearse más.

Blase dijo...

Si ya lo dice mi blog!! Modo zen activado...CUANDO ME DEJAN. Jejejeje

Mi álter ego dijo...

Yo es que soy más bien de cabreos privados. Me desquito a solas y delante de la gente me hago la fuerte. Una estupidez, lo sé, pero así soy yo...

Anónimo dijo...

Depende quien se enfade: "manos blancas no ofenden" :-)
Yo mido dos metros, peso 120kg. y tengo voz de trueno. Cuando me enfadaba (ya no suelo hacerlo) la gente alrededor pasaba miedo. Y nunca me lo perdonaban. Me costaba carísimo, aunque fuera un enfado pequeñito.

Quizá contemplar el enfado de una "señorita" pueda ser incluso entretenido. El enfado de un mastodonte produce terror. No tiene nada de terapeútico.

Chirly dijo...

¡Hala como se ha puesto alguna! A mi me encanta este blog y por eso lo leo. A veces clava situaciones que vivo como si Molinos fuese yo mismo, como si su vida fusese la mía. Y expresa mi propia realidad como jamás sería capaz de explicarla yo mismo. Eso me encanta, y me alivia, por que me hace descubrir que lo que (me) pasa, les pasa a muchos y muchas de mi generación.

Cuando escribes algo con lo que discrepo, como hoy, generalmente no comento. ¿para qué? a un lector le mola tener empatía con el escritor y poder decir cosas como las del párrafo anterior, pero leí esto y me dio el punto.

A ti, Molinos, la hostilización te sienta de puta madre. Algunos de tus mejores post no lo serían si no los hubieras escrito hostilizada. El problema es que mientras leía el post de hoy no pensaba en ti, a quien no conozco personalmente aunque tengo una imagen forjada de ti, si no más bien, en la gente de mi entorno que se hostiliza de vez en cuando. No me mola el cabreo (ajeno), el cabreo en la vida real, no el literario; perturba la familia, el trabajo, la clase, el autobús o lo que sea. Da mal rollo, pone los nervios de punta a los demás, electriza el ambiente y vuelve histéricos a los de alrededor.

El cabreo no es bueno, hace daño. A mi me pasa a veces que viene mi mujer cabreada a casa por algo de su trabajo, y nos quita a todos el buen rollo que pudieramos tener. Delante de una persona hostilizada no puedes bromear, porque cualquier broma puede volverse contra ti. No se puede jugar porque jugar es algo de buen rollo y el hostilizado no quiere estar de buen rollo. Está cabreado y busca empatía en los de alrededor, asi que o te hostilizas también o estás contra él.

En el trabajo es lo mismo pero se ve más claro. Si tienes al lado a un compañero que ha explotado o está a punto de explotar la tensión se corta en el aire y no hay quien trabaje a gusto. Tienes que medir al milímietro lo que dices, cada gesto, cada palabra... porque en cualquier momento te puede caer un manchurrón bien gordo de su mierda ¡y no te digo nada si el hostil es un jefe!.

No dudo que el cabreo pueda tener algo de terapéutico, pero sus beneficios nunca superan, en mi humilde opinión, los perjuicios que se causan a los de alrededor y a la larga a uno mismo (en la vida real el sentido de supervivencia emocional hace huir al común de los mortales de la gente hostil, o que se "hostiliza" con frecuencia), y además, como ya expliqué en mi comentario anterior, la mayoría de esos beneficios terapeuticos se pueden obtener por otros caminos mucho mas positivos que amargarle la vida a los demás...

Así que hostilizarse mola escrito en un blog, pero cuidadín con como haces sentir tu hostilidad a los de alrededor en la vida real. Igual no mola tanto.

Anónimo dijo...

Lo malo es cuando el cabreo te dura y te dura..eso es un coñazo. Por cierto, he visto que estas leyendo Libertad...espero que comentes que te ha parecido cuando lo acabes..a mi me parecio un bluf enorme

Anónimo dijo...

Muy bueno, Moli, en serio. Estoy totalmente de acuerdo. Yo soy de las que se cabrean y lo hacen notar.

Rosulae

Anónimo dijo...

NO TE CABREES, NO VALE LA PENA, SOLO VIVIMOS 3 DIAS Y PARA ESO DE QUE MANERA.
BUSCA TU LADO ZEN, TE IRA MEJOR.

Loa dijo...

No sé, a mi me parece que una cosa es el "cabrearse" o cómo te sientes hacia una situación y otra lo que haces con ese cabreo. Hay gente cuya manera de mostrar cabreo supremo es mantenerse extrañamente calmado (extrañamente porque por lo demás son seres propenso a gritar por todo), hay gente que grita mil y rompe cosas. Hay gente que te mira mal y no te habla, y otra gente te suelta un "podemos hablar" y te expone, punto por punto, cómo la has cagado y como te va a afectar eso. Todos dan miedo de una u otra manera, dependiendo de lo que te importe en cabreo de la persona hostilizada.
Además, si el objeto de tu cabreo pasa de ti... te vas a frustrar igual gritando que yéndote a un prado de amapolas a meditar.

Yo no me cabreo. Yo no me enfado. No soy seguidora del rollo zen. Desde hace 4 años cada vez que me cabreo de verdad sufro migrañas, unas migrañas horribles. Si algo me molesta lo digo alto y claro y si me cabreo de verdad, porque no se puede evitar, porque me hierve la sangre de verdad... ya que me voy a pasar 2 días drogada y con dolor de cabeza el especimen cabreador se va a caer con todo el equipo.

Anónimo dijo...

No entiendo nada.
Cabrearse es una putada necesaria. Como la regla. Pues igual. Porque "semos asín". Y ya está.
No es ni bueno ni malo, ni balnco ni negro, ni frío ni caliente. No es nada. Es cabrearse.

Yo prefiero no hacerlo que para liberar tensión perfiero irme al monte, pegarme una paliza con la bici o correr una hora en el Retiro.

Si fuese por motivos todos tendríamos mil motivos todos los días. Como el anuncio aquel de CocaCola....para los altos, para los bajos, para los gordos, para los flacos....pues igual:
Por estar en el paro, por estar trabajando, por estar soltero, por estar casado, por dormir poco, por dormir demasiado, porque gobierna Mariano porque no gobierna Alfredo, porque gana el Madrid, porque no gana el Barsa, porque, porque, porque...como Mourinho. Siempre cabreado.

Lo dicho, no entiendo nada.

Da igual, gran blog, mOlinos. Gran post.

madamer dijo...

Yo entiendo que Moli, más que defender andar todo el día a la greña, lo que defiende es aquello de "más vale ponerse una vez rojo que un ciento amarillo".
Y yo lo comparto. Estoy aprendiendo a dejar de poner buena cara mientras por dentro me cagaba en la madre de alguien... también estoy aprendiendo a identificar lo que vale la pena discutir y lo que no...Lo que si me he dado cuenta es que a la gente se la respeta más cuando menos se deja pisar y si te muestras demasiado tolerante acaban por tomarte el pelo ;)

Anónimo dijo...

Yo entiendo perfectamente al anomino de los dos metros y 120 kg, por que mi medio costillo mide 1.95 y pesa 110. Y te juro por mi madre muerta que cuando se hostiliza y se cabrea pienso en el divorcio, y no lo pienso de broma. (Y lo hace a menudo, por que el tambien cree que el cabreo es algo liberador). Pues lo será para el, creeme, por que lo que es para mi...

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con el comentario aportado por Chirly.
Nada que añadir, salvo que por mi naturaleza odio las confrontaciones, incluso si no son conmigo, y que cada vez que presencio un cabreo a mi alrededor paso unos ratos malisimos de verdad. Pero nada comparable a lo horriblemente mal que lo paso cuando soy yo la que se cabrea. Es la peor sensacion del mundo. De lejos.
Vampi

JuanRa Diablo dijo...

Pero para que el cabreo tenga un verdadero poder terapéutico hace falta gritar desde el pico de una montaña (y si trae eco incorporado mejor) Allá arriba se suelta todo con más ganas.

Lástima que cuando uno quiere llegar, igual se le ha pasdo la mala hostia.

Anónimo dijo...

Lo mejor; después de cabrearse; es que hayas usado una imagen de Calvin & Hobbes.

Oswaldo dijo...

Vaya, Moli, tu gran blog parece que ha producido un efecto multiplicador y ha logrado unos magníficos "descerebrados". Es un auténtico placer entrar aquí y verlo todo.
Con respecto a cabrearse, lo que es "malo, malo" en primer lugar, es pagar el cabreo con algún inocente. Particularmente malo, malísimo es pagarlo con tus inocentes familiares. Si se trata de indefensos churumbeles...UFFFF!!! ¡Ni te digo...!
Malo, malo "dos" es tragarse el cabreo. Puede hasta dar cáncer, dicen.
Así que "una vez cabreado" hay que soltar el vapor con quien lo merece y soltarlo hasta que no quede ningún veneno dentro del propio organismo.

Lola dijo...

Ay Dios Moly, que hay otra Lola, y ahora ¿Còmo nos vas a distinguir?

Yo soy Lola la amiga de pba...así me identificare..

Yo estoy contigo, cabrearse es humano.

Buenas noches

Lola dijo...

Ay Dios Moly, que hay otra Lola, y ahora ¿Còmo nos vas a distinguir?

Yo soy Lola la amiga de pba...así me identificare..

Yo estoy contigo, cabrearse es humano.

Buenas noches

Trimami dijo...

La ira hay que dejarla descargarse de manera sana, reprimirla solo provoca ansiedad y tristeza, lo digo por experiencia, como siempre genial tu post Moli, voy a empezar a imprimirlos en serio. ¡¡Un besito!!

Anónimo dijo...

Increíble. Buscaba consejos para calmar mi ira cuando me topé con esto. No me siento mucho mejor pues aún el enfado sigue; pero sí me siento menos malvada.... Me enfado muy a menudo, por lo que ha sido fantástico descubrir que no es tan malo como yo pensaba.
Un besote grande!!