lunes, 15 de noviembre de 2010

LA LISTA o la peor peli que he visto este año.

En la última semana, he visto 4 películas cojonudas y una mala, malísima.

Me encantaría decir que la contemplación de 4 pelis estupendas me ha movido a la reflexión sesuda, a la apreciación de los valores cinematográficos o a un interesante análisis sobre la evolución de la sociedad, pero no. La peli mala de agonizar es la que me ha sugerido más pensamientos. Esto no dice mucho a mi favor, pero no soy perfecta.

La peli mala de vomitar y que no recomiendo a nadie es “La Lista”.

¿Por qué me la tragué? Pues porque el Director de la película no es tonto y en el minuto 2, cuando estaba a punto de decidir que Ewan McGregor me da muchísima pereza y que mejor seguía zapeando o me lanzaba a ver In treatment, sacó a Hugh Jackman de traje con su mejor sonrisa socarrona…y claro…el tema cambio mucho.

Hugh Jackman siempre me provoca curiosidad. A lo mejor se desnuda, sale sin camiseta, se vuelve un superhéroe absurdo, dice amoríos o algunas de esas cosas que hace y que a veces le hacen tremendamente sexy, así que por pura curiosidad me quedé a ver de qué iba esa peli que ni me sonaba.

Spoiler total...por si alguien no la ha visto.


La Lista en cuestión es malísima...a pesar de Hugh.

Ewan McGregor además de dar mucha pereza en esta peli hace de pringado elevado al cubo. Para que nos quede claro desde el primer momento y ni por un nanosegundo pensemos que tiene sangre en las venas, en la primera escena sale trabajando de noche en una sala de juntas, a través de la cristalera ve trabajar a los de la limpieza y su vida es tan triste que mira con envidia como un él y un ella con mopa se cogen de la mano y se meten en un baño sospechamos que con intenciones que van más allá de sacar brillo a los espejos. Lo dicho, Ewan está solo.

Aquí es cuando debería haber huido…pero se abre la puerta y aparece Hugh, de traje y sonriendo.

Desde ese mismo momento sabes que Hugh es malo y no tiene buenas intenciones pero Ewan es una gacela Thompson de la amistad. Quiere hacer amigos y no sabe cómo, así que si se le acerca un superamigo guay como Hugh da palmas con las orejas, pasa del trabajo y le parece estupendo fumarse un porro sentado como un indio en la mesa de reuniones mientras le cuenta a Hugh (que pasa millas) lo triste de su vida. (1) Mientras tanto Hugh le dice que él es mega jefe del despacho ese donde Ewan está haciendo de auditor. Queda claro que Hugh mola mil y Ewan es un triste.

Ewan se va a casa encantado por ese momento de codearse con alguien y vaya...que casualidad, justo ese día ve a una rubia con unas raíces negras de espanto en el metro y queda prendado. Sutilmente el director no enseña el llavero con una S que ella lleva colgando del bolso. Él la mira, ella le mira…él es un pánfilo, ella es misteriosa y mala. Eso lo sabe el espectador, Ewan no, es tonto.

Al día siguiente Ewan se encuentra con Hugh por un pasillo, da palmas con las orejas en plan: hazme caso, hazme caso Y Hugh que es más malo que la quina le dice que sí que son amiguitos y que al día siguiente van a ir a jugar al tenis. Hugh saluda a gente por los pasillos que no le devuelve el saludo…el espectador se da cuenta de que Hugh es malvadísimo y que no es trigo limpio, Ewan no.

Al día siguiente juegan al tenis con unas churris estupendas. Al salir Hugh habla de la raqueta de Ewan que es como del pleistoceno y Ewan le comenta que el cordaje está hecho de “tripa y un elementochungo”…El elemento ese es tan raro que el espectador sabe desde ese momento que ESO..será importante luego, Ewan no.

En el vestuario tienen la típica conversación de tíos. Ewan babea por las churris, Hugh (en toallita…ay mi madre) le dice que no sea panoli que cuantas se ha acostado, Ewan dice: no sé, no me acuerdo. Hugh le dice: ¿Cómo que no te acuerdas? Todos lo saben. Ewan dice que bueno...que cree que con 4… ¿Como qué crees que con 4?, bueno si, con 4 ¿y tú? Y Hugh...en toallita dice que no tiene ni idea... ¿pero no decías que todos lo sabemos? “Todos los que son como tú”…dice Hugh…le falta decir: pringado de mierda, pero tú lo piensas. Piensas eso y que alguien debería decirle a Ewan que no acceda a aparecer en el mismo encuadre que Hugh en toallita…

Hugh que tampoco quiere que se le note muchísimo que es malo se lleva a Ewan a casa, un casoplón de mil pares de narices y le deja un traje de 4000 dólares y salen a ligar. Blablablabla…blalblablabla…Hugh mola, Ewan es un pringado que al final de la noche ve como Hugh en la puerta del Waldorf Astoria se encuentra con una tía estupenda, se morrea y se mete para adentro. Ewan se va a su apartamento de triste con humedades en el techo…por la insistencia del director en que notemos dichas humedades…sabes que es otra cosa que será importante junto con el elementochungo del cordaje de la raqueta.

Al día siguiente comen y oh...dejan sus móviles encima de la mesa y al irse se “confunden” y cada uno se lleva el del otro. Todos nos damos cuenta...menos Ewan que se cosca cuando empieza a recibir llamadas. Es raro porque a él no le llama ni el putas…así que se mosquea, y se mosquea más cuando le llaman churris que le dicen: ¿estás libre esta noche? Al principio se hace el puri pero luego la necesidad física gana y a una que llama le dice que si, y queda con ella en un hotel.
Ewan llega al hotel con una cara de pánfilo, que yo soy la pava y me echo a llorar, pero la pava además de ser una rubia despampanante, le deben molar los pánfilos porque el caso es que se lo sube a la habitación y se lo pasan en grande. Sexo a lo grande…

Ewan no se lo cree, el espectador tampoco. Si tú llamas a un móvil y esperas que aparezca Hugh...y te aparece Ewan...en fin…

Ewan al día siguiente va a trabajar levitando sobre la acera, recibe una llamada de Hugh que le dice que está en Londres y que use su móvil lo que quiera y que no se preocupe…

Ewan le coge el gusto y esa noche queda con otra tipa, pero no es la rubia...es Charlote Ramping que está bien, pero un poco viejuna. La parte buena es que le ve tan indefenso que le explica las reglas de la “lista de sexo” dónde su amigo le ha “apadrinado”: el que llama paga la habitación, nada de sexo duro y nada de nombres. A Ewan todo le parece estupendo…está tannn necesitado. A la Rampling también le parece estupendo, le va el rollo pobrecillo.

Bueno, pues ahí está Ewan más feliz que una perdiz saltando de cama en cama de desconocidas que por alguna extraña razón le encuentran atractivo hasta que ohhhhh..una noche queda con otra...y ¿Quién es?

¡¡TACHÁN!! La rubia de las raíces negras.

El espectador sospecha. Ewan, no, por supuesto.

Bueno, pues como el rollo es ese de sexo sin decir nada…suben a la habitación, la rubia de las raíces negras empieza a quitarse la ropa pero a Ewan le ha entrado un ataque de amor y dice que claro que no, que no es lo mismo, que así no…y la rubia dice vale...pues me piro.

Pero no se va, pero tampoco chuscan. Él se marca un speech diciendo que va a adivinar su nombre porque sabe que empieza por S. (el llavero que astutamente nos había enseñado el director), él es tan pringado que ni siquiera cuando ella pone cara de estar epatada de que él sea tan listo como para haberse fijado en su llavero, sospecha.

Piden comida, ella le quita a él el kétchup de la comisura de los labios (un recurso tan novedoso que el espectador se queda sin palabras), él le quita a ella una miga de cebolla del pelo (este recurso si es novedoso pero el espectador se descojona), hablan y tal y se duermen en armonía. Bazofia.

Él se despierta desperezándose y ella se ha ido y le ha dejado una nota. No sé que decía la nota porque me despisté con algo. El caso es que Ewan mira desesperado que ella le llame, y comprueba todas esas cosas absurdas que hacemos todos: mira si tiene batería, mira si tiene cobertura, saca la tarjeta sim..Etc. Hugh a todo esto sigue llamándole y diciéndole que se lo pase teta y que ya volverá de sus negocios.

Ewan vuelve a quedar con la rubia, van a un restaurante chino. Ella es tannn misteriosa que pide la comida diciendo: queremos uno de esto y uno de estos y uno de estos y cuando Ewan le dice: ¿sabes chino? Ella contesta que no…y él le dice: ¿cómo sabes que nos gustará? Ella contesta: ¿cómo sabes que no nos gustará? El espectador en ese momento la odia a ella por mal peinada y por misteriosa de los cojones.

En la siguiente escena están medio vestidos en un hotel chino con pinta de puticlub venido a menos, susurrándose absurdeces del tipo: somos guays y queremos ir despacio aunque nos deseemos con locura…y se frotan. El espectador dice, joder...pues para qué vais al hotel. El caso es que tienen tal calentón que ella de repente decide que quiere hielo de la máquina del pasillo. (Grandes carcajadas del espectador)

Ewan está en todo lo alto con su camiseta y sus gayumbos slip de abuelo, pero es un caballero y dice que mejor va él. Aquí el espectador se da cuenta de que Ewan no tiene amigos entre el estilismo de la película porque hacerle recorrer un pasillo rojo pasión con esos gayumbos de abuelo ha terminado con cualquier posible atisbo de erotismo para toda su carrera. Cuando vuelve (nuevo plano de Ewan por el pasillo para que veas que por la parte de atrás los gayumbos también le sientan de angustia) en la habitación, vaya por dios, hay sangre, la churri no está y a Ewan le dan una leche en toda la cara que le deja ko.

Voy a ir resumiendo que esto está quedando un poco largo. Ewan llama a la pasma…llega una inspectora negra y lista que no se cree nada de lo que le cuenta y le dice que se pire a casa y descanse.

Ewan llega a casa, oye ruidos y aparece Hugh que para que se vaya enterando de que es malo le arrea una leche en plena cara. Hugh decide que está hasta los cojones de que Ewan no se entere y le dice que él es malo malísimo de lo peor que hay y que quiere que con sus artimañas de auditor robe un mogollón de pasta y se la transfiera el “Banco Nacional de San Sebastián” de Madrid. (Tal cual, no me invento nada)

Ewan dice que no. Nueva leche y o lo haces o no vuelves a ver a la rubia que la tengo yo, tonto de los cojones.
Ewan sufre, no sabe qué hacer, pulula, va a trabajar no se concentra….pero en estas recibe otra llamada de una tía que quiere sexo y que dice: “no nos vemos desde hace 6 meses”. Y se le enciende una luz.

Llega a la habitación, donde la churri le espera en lencería y casualmente ésta sí que se da cuenta de que le dan gato por liebre, Ewan no es Hugh ni de coña. Ewan llora y ella le cuenta como conoció a Hugh y su verdadero nombre…porque a todo esto Ewan ya ha ido al despacho donde supuestamente trabajaba Hugh y al piso donde supuestamente vivía y ¡oh! ¡Sorpresa!..Nadie le conoce, todo es un montaje. Un giro inesperado de la historia, nada previsible.

El caso es que Ewan hace averiguaciones, sabe que Hugh es malo malísimo y teclea mucho en un ordenador mientras el otro le presiona mandándole sms de la rubia de las raíces negras. Cuando ha transferido toda la pasta al Banco Nacional de San Sebastián, recibe un sms con una foto de la churri en teoría en su casa…pero un momento...mmmm…yo diría que no se veían las humedades en la pared…mmmmm...qué sospechoso.

Mientras tanto la policía ha encontrado a una rubia estrangulada...llama a Ewan para que vaya a ver si es su rubia. NO es, obviamente, pero resulta ser la primera rubia que se chuscó y la inspectora lista tiene a bien informarle de que la han estrangulado con una cuerda que tenía “elelementochungo” que también había en el cordaje de la raqueta de Ewan”. Madre mía que malvado es Hugh y que listísimo.

Ewan corre a casa porque le persigue la pasma y a ver a su rubia. Se abre la puerta del apartamento y hay una explosión de mil pares...todo vuela por los aires, cristales rotos, lengua de fuego y un cuerpo que sale por la ventana. (Un cuerpo, si…no él cuerpo...sino uno) (2)

Ya casi terminamos pero ahora viene lo mejor...porque la “acción” se traslada a ¡¡TACHAN!!! Madrid.

Hugh caracterizado de Ewan, esto es para esconder todo lo sexy que es y parecer memo llega en taxi al Hotel Palace, sube a la habitación…y ¿quién está allí? Vaya, que sorpresa... ¡la rubia de las raíces negras!! No doy crédito a que estén liados... ¿de verdad?? Menudo giro.

Hugh está eufórico porque tiene 20 millones en el Banco Nacional de S. Sebastián, la rubia está un poco menos eufórica porque claro Ewan ha muerto y a pesar de ser un pringadete parece que le molaba, pero no le molaría tanto porque se va al catre con Hugh y parece pasarlo bien.

Al día siguiente van en pareja. (Inciso de estilismo.- ella se pasa toda la peli con minifalda y sin medias aunque llueva, nieve o lo que sea y tiene unas piernas muy reguleras-) El banco curiosamente, está ubicado en la sede del Instituto Cervantes en Madrid y entran con el coche por Barquillo en dirección prohibida…Hugh se lleva un chasco porque le dicen que sí, que puede sacar la pasta pero si viene con el cotitular de la cuenta que resulta ser Ewan utilizando el nombre de Hugh.

Hugh pone cara de me la ha jugado el pardillo este…pero sale del banco, la rubia ha volado y Ewan le espera en la calle Alcalá(3). Charlan y blablablabla..Entran al banco y salen los dos con un maletín cada uno con 10 millones. Pasean en plan colegas entre la niebla por el Pº de Recoletos por donde casualmente no pasa nadie. Ewan le dice que le pillo por lo de las humedades en la foto, Hugh se mosquea y saca una pistola…y cuando se masca la tragedia...la rubia sin medias y las raíces aparece de la nada y le pega un tiro a Hugh.

Hugh se muere fatal en un banco del paseo dejándolo todo lleno de sangre. Ewan deja su maletín y se va con la rubia.
En la plaza del Rey la rubia llora y dice misteriosidades y que no puede ser, y que lo suyo es imposible y se va en un taxi. Ewan se queda con cara de ¿qué cojones hago en Madrid sin rubia y sin 10 millones?

Finalmente se le ocurre algo y aparece entrando en la plaza mayor y mirando escenas de bonito costumbrismo madrileños entre las que eché en falta la gitana con el clavel, el carterista y la vendedora de lotería…y cuando mira satisfecho a su alrededor en plan: De Madrid al cielo… ¿a quien ve? A la rubia.

Fin.

Mala a rabiar pero escribiendo esto me lo he pasado en grande.

(1) Aquí pensé que lo mismo la peli estaba ambientada en el futuro, porque que dos americanos fumen en un edificio cerrado y no salte la alarma anti incendios ni vengan a detenerlos es imposible en el presente.
(2) Mientras Ewan y la rubia se encuentran en la Plaza Mayor apestando a bocata de calamares, para no dejar cabos sueltos, la inspectora negra sale percatándose de que el cuerpo que salía por la ventana, casualmente no es el de Ewan sino el del portero viejuno que había ido a arreglar las humedades.
(3) Curiosamente por la calle Alcalá ni pasan coches ni peatones..todo el mundo sabe que es una zona despoblada de Madrid. Me pregunto cuanto cobraría Gallardón por cortar el tráfico en ese recóndito lugar de mi ciudad....

sábado, 13 de noviembre de 2010

FEELING GOOD.- Michael Bublé

Me molan los crooners. Me mola las canciones, me mola como cantan, me mola que vayan siempre con una Big Band o una cojo orquesta y me mola que vayan de traje o de smoking.

Michael Bublé no me gusta como tio, tiene cara de estar encantado de haberse conocido y a mí los tíos con cara de encontrarse estupendos, no me molan, pero eso no quita para que reconozca que canta de puta madre.

FEELING GOOD es exactamente como estoy ahora...han volado todos y la casa y mi tiempo son sólo míos...





Es la canción que pega cuando piensas.."eh..un momento..estoy bien..¿si?...a ver..si, piénsalo bien..parece que si...¿seguro?...SI...SI....SI.... Feeling good"

viernes, 12 de noviembre de 2010

MATERNITY (LX): Manual práctico para visitar una exposición

Paso primero.
Elija cuidadosamente la exposición. Tiene que ser algo variado, entretenido y adecuado. Han de cumplirse los tres requisitos. Veamos esto con unos sencillos ejemplos, tengo el día didáctico.

Una exposición monográfica de monedas romanas del siglo III antes de Cristo es adecuada...pero no es ni variada ni entretenida. Para ellos vistas 3 monedas vistas todas y además, en esas exposiciones numismáticas los elementos físicos están contra usted. Las vitrinas de exposición no están pensadas para nadie que mida menos de metro y medio así que tendrá que llevar a sus hijos en brazos si aun a pesar de lo inadecuado de la exposición persiste en su afán divulgativo.



Una exposición de fotografía sobre la situación en los orfanatos de Siberia, es variada y entretenida pero no adecuada...a no ser que pretenda demostrarles a sus hijos la suerte que tienen. A mí me parece un método excesivamente traumático…pero para gustos los colores.

Estos consejos no se aplican a ingenieros que consideran que visitar la sala de turbinas del metro de Madrid es una experiencia fascinante para niñas de 5 y 6 años. (1)

Paso segundo.
Adecué sus expectativas a su situación actual.
Antes, y con ese antes me refiero a cuando usted se levantaba una mañana de domingo, bajaba en pijama a comprar la prensa, desayunaba tranquilamente hojeándola y sólo después de haber consumido esas horas de ocio...decidía que la 1 de la tarde era una hora fabulosa para acercarse a ver una exposición, llegaba a su destino y simplemente se dejaba llevar por la contemplación, adecuando el paso a sus gustos y disfrutando de la experiencia para decidir a las 3 y media de la tarde que ya se había culturizado bastante y que podía marcharse a comer tranquilamente.

Olvídelo. Borre ese recuerdo. Ahora la situación es distinta y lo mejor es amoldarse. Hay que tener un plan. Para empezar la 1 de la tarde ya no es hora de ir a ninguna parte, se le echa encima la hora de la comida y es malísima idea tener a sus churumbeles hambrientos en una sala con más gente: mamiiiiiii tengo hambreeeeeeeeee, mamiiii ¿no haz traído nada de comer? No querrá que le quiten la custodia ( mmmmm..vamos a pensar que no), entre los culturetas museísticos hay mucha gente comprometida con la infancia...sobre todo con la infancia de los demás…y si su hijo continúa gritando es posible que vean la aparición de servicios sociales como una solución para que la paz vuelva a la sala.

Por supuesto, olvide la idea de vagabundear por la sala sin prisa y detenerse por un espacio de tiempo que supere los 2 minutos delante de lo que sea. Entiéndalo, son pequeños y son impacientes y curiosos...ellos quieren ir más deprisa, quieren ver más, quieren verlo todo rápido.

No sea ambicioso. No pretenda ver el Prado entero, mejor exposiciones pequeñas que no le dejen con la frustración de saber que se ha perdido la mayor parte de lo que quería ver, mucho mejor pensar que sólo se ha perdido 20 ó 30 obras...que 20 ó 30 salas. La avaricia rompe el saco.

Paso tercero.
Venda la moto. Saque ese talento como comercial que nunca se ha atrevido a explotar. Sea imaginativo, venda el perrito piloto. Tenga confianza y no dude, eso es fundamental.

Ejemplo práctico. Nunca diga: “vamos a ir a ver cuadros”. Mal Reconozca que suena horrible, aburrido y sin la más mínima emoción.

Mucho mejor empezar con una campaña de promoción adecuada desde mediados de semana, los anuncios por etapas siempre funcionan.

Este fin de semana vamos a hacer un plan sorpresa” …mejor concrete para no alimentar falsas expectativas...”Este fin de semana vamos a hacer un plan sorpresa que no es ir al país de Mickey, ni comprar una mascota ni pasar la tarde en un parque de bolas pero va a ser chulísimo”. Haga hincapié en chulísimo.

El día anterior continúe la campaña: mañana vamos a ir a un sitio muy chulo y además es un poco de mayores…los pequeñajos no pueden ir, pero vosotras ya sois mayores y por eso os llevamos porque es un sitio especial.

El día del evento, le tocará madrugar: ¿nos vamos ya? ¿Nos vamos ya? ¿Nos vamos ya? Son gajes del oficio, no se puede tener todo. Consuélese pensando que caerán antes dormidos por la noche.

Ya en el lugar de la exposición, dele todo vendiendo la moto: Chicas, esto va a ser divertidísimo, va a ser como una aventura...y lo vamos a pasar genial, porque además jugamos los 4. (Si tiene usted 12 hijos…en fin…sin comentarios. Pida descuento por grupos)

Paso cuarto.
Más le vale tener un plan para cumplir con las expectativas que haya generado. No hay nada peor que que el cliente se de cuenta de que el jet stender es una burra. No querrá que sus hijos empiecen a gritar: ¿y ezto ez divertido??? Me aburrooooooooooo..

Como hoy además de didáctica, estoy generosa..voy a dar unos ejemplos que funcionan porque están contrastados con varios casos prácticos. (Si me pongo en modo científico no hay quien me gane)

- Coja todos los folletos que haya sobre la exposición en cuestión. Por supuesto hay que coger suficientes para que todos los churumbeles tengan el suyo propio…no es momento ahora de sandeces de esas de lo importante es compartir y blablablá...además los folletos son gratis, coño.
- Repártalos con misterio: “chicas, esto es el mapa del tesoro, el mapa que nos dice por donde tenemos que ir, nos sirve para ir por esas salas misteriosas que hay al otro lado”. No se ría, ponga cara de que se lo cree.
- Cuente el plan. “Lo que tenéis que hacer es ir buscando todos estos cuadros que vienen en el mapa por las salas, poco a poco...asi sabremos por donde tenemos que seguir y además sumareis puntos según los que vayais encontrando”.
- Siga contando el plan. “ Otra cosa que hay que hacer es fijarse mucho porque hay que elegir un cuadro favorito, el más favorito del mundo mundial, el que más os guste de todos…por eso hay que mirarlos con mucha atención….y cuando lo hayáis elegido tenéis que mirarlo mucho porque esta tarde lo pintaremos en casa con pinceles y todo”. Ya se preocupará más delante de cómo quedará la cocina con las témperas, ahora no es momento.
- Si hay audioguía, coja una para ellos. Si son gratis coja tantas como hijos tenga…si hay que pagar ,con una que se apañen. “Chicas, esto es para ayudaros a buscar el que más os guste…algunos cuadros tienen un numerito al lado...lo buscáis, dais al número aquí y escucháis lo que cuenta de los cuadros".Si quiere rizar el rizo, puede coger la audioguía en inglés, pero sinceramente me parece tentar a la suerte.

Paso quinto.
Visite la exposición orgullosa de ver como su plan está funcionando. Compruebe como los culturetas museísticos miran enternecidos a sus hijas tan monas, con sus folletos y sus orejitas pegadas a la audioguia. “mamiiiii he encontrado el trez y la zeñora ez feízima pero han dicho que ez una dama”.

Paso sexto.
No se entretenga, esto es como el hechizo de Cenicienta pasado el tiempo correspondiente empieza a fallar. Igual que a la cursi esa la carroza se le volvía calabaza y los caballos ratones...aqui la audioguia puede convertirse en un arma arrojadiza y los folletos en espadas.

Paso séptimo.
Fíjese atentamente en el cuadro que hayan elegido sus churumbeles, más tarde lo necesitará. El que ilustra este post fue el elegido por laz princezaz el domingo. Se titula "Sol rojo" de Arthur G. Dove.

Paso octavo.
Babee de orgullo maternal cuando esa tarde sus hijas hagan esto.



































Paso noveno.
Deje pasar un tiempo prudencial hasta la próxima excursión.

Paso décimo.
Comparta generosamente estos consejos.
(1) La sala de turbinas les flipó, es más, quieren volver.
PS: 60 maternitys. Madre mía.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

CÓMO LEO.

¿Cómo leo un libro?

No los leo todos de la misma manera. Cuando era más joven, muchísimo más joven, cuando leía lo que me aconsejaba molimadre, me adentraba en la lectura con la convicción de que aquello no podía salir mal. Molimadre había leído ese libro antes y le había gustado, no había más que pensar, me lanzaba a leer compulsivamente, lo devoraba y volvía a por otra ración de lectura. Lo mismo me pasaba con lo que me prestaba molitia, tampoco había dudas. Iba a su casa, arramplaba con una pila de libracos y me marchaba tan ufana a devorar todo lo que me esperaba allí.

Pasados los años, agotadas las existencias lectoras de mis familiares más directos y comprobado que dado mi ritmo de lectura era imposible que ellos consiguieran saciar mi voracidad lectora, me lancé al mundo de comprar mis propios libros o sacarlos de la biblioteca.

Esto era nuevo.
Era leer sin red.

Era lanzarse al vacío de la lectura basándome en que el libro me hubiera “llamado”.

Era el vértigo de ¿ qué habrá ahí?


No era ni metódica, ni lógica en mis compras. Compraba colecciones de libros de esas que venían con los periódicos y si daba con un autor que me gustara (a pesar de lo horrendas que son esas ediciones, todavía no había llegado a ese nivel de exquisitez lectora que te hace darte cuenta de lo horrible de la traducción o lo descuidado de la edición) me lanzaba a leer todo lo que encontraba de ese autor…hasta que me tropezaba con algo que no me gustaba y entonces lo aparcaba. Por aquel entonces, no dudaba de la excelencia escritora de nadie…siempre pensaba que no había sido el momento para esa lectura en concreto o que yo no estaba al nivel de comprensión, inteligencia, sensibilidad o lo que fuera para esa obra. En aquella época descubrí a Vargas Llosa a partir de su maravillosa “Conversación en la catedral”, , a Patricia Highsmith y su Ripley, a Henry Miller con “Trópico de cáncer”, a Gerald Durrell y a su hermano Lawrence. Con éste último me pasó una cosa curiosa, sudé tinta china para terminar “EL cuarteto de Alejandría”…recuerdo la sensación de pensar...mierda...esto mola pero no soy capaz, me estoy perdiendo y seguir y seguir para terminarlo y quedarme con la inquietud de no haberlo leído bien. Después de eso, en un viaje a Granada, paseaba por allí y en una feria del libro de ocasión, descubrí un libro que era la correspondencia de Durrell con Henry Miller durante 40 años…la compré con la intención de intentar entender a Durrell…y me encontré con un hombre cercano, sensible, con manías y movidas como todos pero perfectamente accesible en su correspondencia con otro raruno con Miller. Tengo ese libro por uno de mis mejores tesoros.

Cuando esas lecturas sin red salían bien..cuando sabía que había encontrado un filón, era feliz. Mola tanto.

En aquella poca iba tirando del hilo que los libros me ofrecían…si Miller hablaba de Anais Nín pues allí me lanzaba...si Muñoz Molina mencionaba a Chandler pues a por él..y así iba encadenando lecturas.

Ahora sigo haciendo lo mismo: tiro del hilo, me fío de la llamada de un libro, leo críticas con mucha prevención y escucho recomendaciones de distintas personas.

Cuando el libro lo he elegido yo, me zambullo en su lectura con curiosidad y con un pelín de miedo, ¿Habré elegido bien? ¿Encontraré lo que sea que buscaba? ¿Me gustará? ¿Me hará pensar? Nunca hay una apuesta segura, ahora ya lo sé, un autor que te encanta puede patinar en lo siguiente que leas sobre él...o un libro en el que has puesto muchas esperanzas puede desencantarte y hay que reconocer el error y la derrota. Esta vez tu instinto te falló.

Si el libro me lo ha regalado o recomendado alguien que me conoce y que me aprecia, me enfrento a él de manera distinta. ¿Por qué esa persona ha pensando en ese libro para mí? Supongo que esta manera de enfocar esas lecturas se debe a que yo cuando regalo o recomiendo libros concretos a alguien en particular lo hago pensando en esa persona, en lo que le gusta y no le gusta, en cuanto lee, en cómo lee...en mil variables. Por ejemplo, hay libros que recomiendo a pobrehermano y sin embargo jamás se lo daría a leer al ingeniero…En el blog recomiendo en genérico porque no conozco a toda la gente que me lee…pero sí que pienso en algunos lectores/conocidos en concreto para determinados libros.

A lo que iba, cuando alguien me recomienda/regala un libro y por fin lo ataco lo hago con la expectación de saber lo que me deparará el libro y la expectación de entender porqué esa persona me ha recomendado ese libro. ¿Qué espera que encuentre? ¿Estaré a la altura? ¿Veré lo mismo que esa persona vio en ese libro para pensar en mi e incitarme a su lectura? No sé si me explico, pero a la inquietud por saber que me espera entre las páginas del libro se suma la inquietud por saber si mi actitud como lectora será la adecuada…si llegaré a ser esa “lectora” que el recomendador tenía en su cabeza cuando pensó en mi.

Cuando los resultados son buenos, es decir, cuando el libro me deja en shock y sé que como lectora lo he hecho lo mejor posible, he dado lo mejor de mí, la sensación es fabulosa…No quiero repetirme, pero en fin...La caja Negra es un ejemplo de esto….me flipó y me sentí feliz de pensar que mi amiga M. había pensando que era una lectora para esa novela.

Cuando los resultados son malos, es decir el libro me horroriza, pueden pasar dos cosas. Que me horrorice porque el libro sea una puta mierda y entonces piense que una de dos o la gente me regala sin pensar en mí o lo qué es peor ¿Qué imagen tienen de mí para regalarme esta mierda o ésta o ésta? Como varias de esas horribles lecturas han sido regalos de gente que me consta que me quiere, les supongo un momento de ofuscación mental y me los leo esperando por lo menos sacar un despelleje digno.

Cuando el libro no me horroriza pero leyéndolo me siento como si fuera con una desbrozadora y tuviera que ir abriéndome paso entre maleza, voy avanzando poco a poco, muy poco a poco…y notando que he de esforzarme por llegar a lo que el libro quiere contarme, me entra el pánico escénico. ¿No estaré a la altura? ¿Me estoy perdiendo algo? ¿La persona que me lo ha recomendado tiene una imagen mía como lectora que no es real? ¿Estaré a la altura de esa imagen? Normalmente, persisto en la lectura, sigo avanzando, poco a poco y esperando que al final encontraré la doble recompensa de lo que el libro quiera darme y de haberme superado como lectora.

Ahora mismo ando ahí..con la desbrozadora…pero ya oteo el final.


PS: No sé si he conseguido sonar mínimamente coherente con toda esta cháchara, pero todas estas ideas han venido a mi mente mientras nadaba hoy…y tenía que sacarlas.
PS (II): Dejo para otro día las elucubraciones sobre recomendar libros.
PS(III): Sobre cómo leo fisicamente escribí aquí.