miércoles, 9 de mayo de 2012

UNA DOCENA DE COSAS QUE SABES Y NO DEBES OLVIDAR A LA HORA DE BEBER PASADOS LOS 35


Si alguien empieza a leer buscando un consejo como “No beber” que deje de leer. Aquí no lo va a encontrar.

Con 35 palos o más, todos llevamos bebiendo una considerable cantidad de años, acumulamos litronas, copas, chupitos, bebidas horrorosas, borracheras memorables y borracheras para el olvido. Creemos que lo sabemos todo sobre el mundo de las copas.

Y lo sabemos. Claro que lo sabemos, años de estudio de campo nos hacen a (casi) todos bebedores a nivel experto. ¿Cuál es el problema? Que a mayor conocimiento, menos tiempo para practicar. Menos ocasiones para salir de copas. El resultado de esa falta de práctica es que se te olvidan los conocimientos, y corres el riesgo de destrozar una de esas pocas ocasiones en las que puedes darte al alcohol por un olvido imperdonable, por no haber repasado los apuntes.

¿Qué es lo que no se te puede olvidar? ¿Qué debes grabarte a fuego en la mente… perdón, en una lista en el evernote?

1. No mezclar
Cuando eras joven e inconsciente mezclabas sin conocimiento. Luego adquiriste el conocimiento supremo y dejaste de hacerlo. El problema es que ahora quedas y la ansiedad te puede. Sin darte cuenta, bebes cañas antes de cenar, bebes vino con la cena, un chupito de hierbas, brindas con champán y luego copas. Error.

2. La compañía
En tu juventud lo importante era la bebida, la compañía daba igual o no era lo prioritario. Cualquier compañía era susceptible de mejorar con las copas adecuadas. Ahora no. Ya sabes que una mala compañía puede arruinarte unas cañas, un buen vino o unas copas. Elige con quien bebes.

 3. Cuidadín con las ocasiones especiales
Bodas, bautizos y comuniones. Bebida a mansalva, gente que hace mucho tiempo que no ves, sensación de “coño… cuánto tiempo hacía que no nos veíamos”, y acabas potando delante de tu madre o de tu tía. Una regresión a la adolescencia completamente innecesaria.

4. El móvil
Con un nivel de alcohol en sangre el móvil es una fuente inagotable de problemas y preocupaciones. Se te puede caer al váter cuando te estés tambaleando intentando acertar en la taza, se te puede olvidar en el taxi al pagar, puedes dejártelo en un bar y lo que es peor… puedes tuitear y mandar mails completamente inapropiados, inadecuados e improcedentes… que verás al día siguiente.

5. Valorar la sinceridad
Estas de copas, ya tendrás ocasión de hablar en serio. Con alcohol en sangre no es el momento de sentirte llamado por el camino de la sinceridad absoluta y confesarle a tu compañero de copas cosas que no necesita saber y lo que es peor… no quiere saber. Algo como… ¿sabes un secreto? Me mola tu chica. Además, al día siguiente, toda la noche será un agujero oscuro… menos esa frase que aparecerá en letras doradas flotando sobre tu cama.

6. Si es posible, organiza tu resaca
Crees que sí, crees que no vas camino del viejunismo, crees que tienes aguante, pero no es verdad. Los tiempos en que con resaca te levantabas y te ibas a jugar un partidillo y luego de aperitivo, han muerto. Organiza tu tiempo para poder ser una ameba al día siguiente de las copas.

7. Los compromisos laborales
A ver, esto no lo traes aprendido de serie. Cuando eras jovenzuelo no había comidas ni fiestas de empresa. Es fácil que tras un momento de tensión en una ocasión de copas laboral te relajes y acabes bebiendo como si estuvieras de botellón. Mala idea. En el curro eres abstemio. Totalmente abstemio y nunca has bebido ni te ha gustado.

8. Gente sobria que no se siente discriminada y por tanto recuerda
Cuando éramos (más) jóvenes el abstemio o abstemios eran un grupo que se sentía discriminado, así que no osaban a la mañana siguiente de una gran borrachera a recordarte todo lo que habías hecho. Con 40, el abstemio se ha hecho fuerte y suele ser muy cabrón, recuerda todo y lo que es peor… te lo restriega. Huye.

 9. Euros, euros, euros
En medio de los vapores alcohólicos que nos hacen ver la vida de color de rosa y nos hacen retroceder a memorables ocasiones alegría y alboroto, es muy normal que se nos olvide la moneda única y paguemos alegremente… para al día siguiente decir: ¿Qué me gaste 100 euros en copas? Y llorar amargamente.

10. El bus
En un bus a las 5 de la mañana, hay muchas posibilidades de con toda la borrachera encontrarse pensando cosas de abuelo cebolleta, mirar a los jovenzuelos que van a tu lado y pensar “Yo no era así”. A casa hay que volver en taxi como los ricos o andando dando tumbos y sin zapatos, como los valientes. (Inspirado en @mediotic

11. En parejaEn caso de salir en pareja, es mejor volver a casa en pareja. Parece que tu pareja está receptiva, que tenéis una relación adulta y comprensiva. “Yo me voy, tú quédate si quieres” significa lo mismito que cuando tu madre te decía “Haz lo que quieras”… es decir… ”te vas a cagar”.

12. ”No me apetece nada. Voy, saludo, me tomo una copa y vuelvo pronto”
Después de tantos años hay que saber que esa frase significa: “Voy, me mato a copas, vuelvo sin móvil, sin abrigo, sin las llaves y mañana quiero morirme de la resaca”.


Con todos estos datos frescos en la memoria. Coged la agenda, elegid una fecha, marcadla en rojo y salid a mataros a copas. Sin mezclar, sin móvil, con la gente adecuada y volviendo a casa a cuatro patas si hace falta…En breve os apetecerá solo pacharán con la partida de dominó y será el fin.

Publicado originalmente en unadocenade

martes, 8 de mayo de 2012

LIBROS ENCADENADOS.- ABRIL








4 libros en un mes. Poco para mis niveles habituales que supongo que es mucho para los niveles habituales de otros. No pensaba hacer este post pero por un lado un descerebrado reclamó el otro día el post de libros encadenados. Por otro lado si solo comento 4 libros puedo extenderme mucho más y por último, no se me ocurre otra cosa hoy, así que vamos con ello.












From Hell de Alan Moore y Eddie Campbell. Regalo de cumpleaños y según opiniones expertas: “un clásico del comic que no puede faltar en tu biblioteca”.

Es, con mucho, lo mejor que he leído este año. Es muy denso, mucho más que cualquier comic y mucho más también que muchas novelas. Para el que no sepa de qué va la historia, Moore cuenta los crímenes de Jack el Destripador acudiendo a todas las fuentes, estudiando todos los datos, las conexiones, los indicios, la prensa de la época, los estudios posteriores…todo. Un auténtico trabajo de erudito, casi una tesis doctoral sobre el tema. A partir de todos esos datos plantea una teoría sobre quien fue realmente Jack el Destripador y porqué mató a esas 5 mujeres. Es una historia rocambolesca y muy rebuscada pero tal y como la presenta Moore parece tener sentido. En cualquier caso, lo importante no es quien era Jack el Destripador si no como está contada la historia.

Aviso que leer From Hell exige concentración y tiempo. No se lee alegremente pasando las páginas, hay que ir fijándose en todo y si se es tan meticuloso como yo, acudiendo a las notas de Moore que vienen al final. Pueden parecer densas pero Moore es un cabrón y al final de muchas de ellas tienen un toque de humor irónico que no hay que perderse. Creo que Moore las ha escrito creyendo realmente que nadie llegaría a leerlas todas.

Este comic está escrito a dos manos...Moore idea la historia y supongo que el tono, el ritmo y el tempo y Campbell lo dibuja. Me alucina que eso sea posible, que Moore tenga la historia en la cabeza y Campbell sea capaz de transmitirla.

Me ha flipado y he pasado incluso miedo. Hay páginas y páginas sin texto que te dejan asombrado por lo que son capaces de transmitir. El apéndice final sobre los “cazadores de Jack el Destripador” es sencillamente genial.

Y de From Hell una bonita cita muy adecuada para estos tiempos:

Las leyes son como las telarañas, ya si algo indefenso e insignificante cae en ellas lo atrapan con fuerza, pero si algo grande cae en ellas, rompe la trampa y escapa” (Anacarsis 600 A.C)



La Colina del Mal Consejo de Amos Oz. Regalo de Javi por mi cumple. Está formado por tres relatos ambientados en Jerusalén justo antes del final del mandato británico. Si has leído “Una historia de amor y oscuridad” es imposible no encontrar parecidos. En los tres aparecen niños que recuerdan mucho al propio Oz de niño en su autobiografía y los padres de esos niños también se parecen a los del autor. Las tres historias parecen extrañamente entremezcladas, con personajes que se cruzan y aparecen y desaparecen. El último relato me ha recordado muchísimo a La Caja Negra. No es tan brillante pero la idea es la misma, un médico enfermo que escribe cartas a su antigua amada recordado su pasado juntos, su vida actual y hablando de un futuro que no tendrá. A mí me ha gustado bastante, pero es sólo para fans de Oz y nunca hay que empezar con este libro porque dudo que enganche para leer algo más de él.

La estupidez, dijo, celebra su triunfo en todas partes



“En casa” de Bill Bryson. Otro regalo más por mi cumpleaños. Bryson utiliza como excusa un recorrido por la vieja rectoría en la que vive en Inglaterra para intentar hacer algo parecido a una historia de la vida privada tal y como la conocemos.

El libro, como todos los de Bryson, es superentretenido y se lee con interés y curiosidad. Es ameno e instructivo y uno termina sabiendo miles de datos inútiles que sin embargo le dejan con la satisfactoria sensación de haber aprendido algo. Ya sé que Jethro Tull no es el original nombre de una banda de música con una especial fijación por la flauta si no el nombre de un agrónomo inglés del siglo XVII que inventó la máquina sembradora y al que probablemente le daría un síncope al ver a la banda de música que usa su nombre. He conocido las mansiones más increíbles y absurdas construidas nunca como Biltmore. Mansiones increíblemente modernas para su época como Monticello o históricas como Mount Vernon, cómo llegó el té a ser la bebida nacional inglesa, una detallada descripción de la sífilis y la historia de la Torre Eiffel justo cuando viajaba a París para verla.

Cómo ya he dicho es un libro muy entretenido y que se lee bien. El problema es que el hilo conductor es tan fino, tan fino que se acaba rompiendo y cuando estás enfrascado en los entresijos de cómo se creó la cubertería o el absurdo que es una pala de pescado te paras y dices ¿Cómo he llegado hasta aquí si Bryson estaba hablando sobre la importancia de los salones? Y así con todo. He llegado a la conclusión de que Bryson en este libro es un poco como el típico familiar mayor que cuenta muchas historias y las cuenta muy bien pero las va hilando sin ningún tipo de secuencia lógica para el que le escucha. Eso le pasa a Bryson.

“…Que en realidad la historia es básicamente esto: montones de gente haciendo cosas normales. Incluso Einstein debió de pasar parte de su vida pensando en sus vacaciones o en su nueva hamaca o en lo delicado del tobillo de la joven dama que acababa de bajar del tranvía al otro lado de la calle. Son las cosas que llenan nuestra vida y nuestros pensamientos y que aún así, tratamos como secundarias y apenas merecedoras de consideración formal.”

Dejó aquí una reseña de ND sobre este mismo libro.




“La sonrisa de las mujeres” de Nicolás Barreau. Esta novela es la que me llevó a Paris y me la regalaron en Espasa cuando fui a recoger mi flamante premio. La empecé en el avión de vuelta el domingo y la terminé ayer. ¿Qué puedo decir?

Es con muchísima diferencia, pero muchísima, muchísima, muchísima… (Me faltan muchísimas)…el libro más cursi que he leído jamás. Gráficamente sería como una montaña entera de caramelos rosas, con nubes rosas coronada por 200 docenas de globos rosas atados con cintas rosas, sujeta por un desfile de princesas Disney y rodeada de una banda de majorettes disfrazadas de Hello Kitty. Y me quedo corta.

Es una historia tan cursi, tan cursi, tan cursi y tan almibarada que a su lado La Cenicienta es una peli porno.

Brevemente la historia va de Aurelie, una chica que tiene un restaurante, su padre ha muerto, su novio la abandona y ella se siente la persona más desgraciada del planeta. Sale a llorar por la calle y se compra un paraguas de lunares azules con mango de pato y acaba comprando un libro que la deja en shock porque resulta que transcurre parte en su restaurante y sale una mujer con un vestido verde…¡¡ tiene que ser ella!!! En el libro está la foto de un autor, Robert Miller,…y por supuesto quiere encontrarle. Aquí el lector piensa: ya está...encuentra al autor, le secuestra a su castillo de cursilismo y comen perdices. Noooo...resulta que Nicolás, cambia la perspectiva del libro y nos presenta a André el editor del librito de marras…vaya y que cosas Robert Miller resulta que es algo esquivo. El lector dice...me juego las dos manos, un pie y el hígado a que André es el autor…y tachán!!!! Lo demás es tan obvio que no lo cuento.

Debo decir que André es bastante noruego y mola…aunque debe ser bobo porque Aurelie aparte de unos espectaculares ojos verdes que salen nombrados unas doscientas veces y un pelo precioso que agita con estilo...es completamente mema, pero aún así él se enamora.

Por si pensáis que soy una ordinaria y cualquier cosa me parece cursi os dejo unas cuantas perlas...rosas por supuesto.

Hablando de Paris…” Da la impresión de que un hada ha volado por encima de las calles de la ciudad y ha cubierto las casas con polvo de estrellas

Cocinando ragout de cordero “Canturreando en voz baja partí las granadas y saqué los granos con un tenedor. Rodaron hacia mí como brillantes perlas de agua dulce

Piropeando los famosos ojos verdes “Pero no son solo verdes, son como…dos valiosos ópalos, y ahora, a la luz de las velas, puedo ver en sus ojos el suave brillo de un ancho mar” (Ni que decir tiene que después de este piropo tan de vergüenza ajena...Aurelie acaba en el catre)

Destrozando un bonito folleteo “No hubo un solo momento en toda la noche en que nos soltáramos el uno al otro. Todo eran caricias, todo quería ser descubierto. ¿Hubo alguna parte de nuestros cuerpos que fuera olvidada, que no fuera cubierta de ternura, que no fuera conquistada con emoción? Creo que no” Ya lo había dicho...muchísima vergüenza ajena.

Y en la escena final…escalando la última cumbre de cursilismo, cuando el lector ya se ahoga en nubes rosas y casi no puede respirar el autor tiene una última perla  “Los copos de nieve caían sobre nosotros y se posaron en su larga melena como pequeñas flores de almendro”….Espectacular.

A lo mejor os pensáis que no lo recomiendo y no es para nada así. Es la típica lectura de sofá, mantita, helado de strawberry cheese cake para después de una ruptura. Mujeres del mundo con el corazón roto...este es vuestro libro. Una vez que lo leáis vais a decir: A Dios pongo por testigo que jamás seré tan merluza como Aurelie y será el comienzo de vuestra recuperación.

Pues hala, con esto y un bizcocho hasta mayo.

lunes, 7 de mayo de 2012

IMPRESIONES PARISINAS INÚTILES



Como gané un premio he tenido que pasar el fin de semana en Paris. El trabajo de los ganadores es agotador. Los ganadores somos gente generosa y sorprendente y sorprendemos a la gente con llamadas que no esperan.

Antes de que os de un colapso, desvelaré que Molihermana fue la agraciada con la generosidad de la ganadora...osea Yo. Molihermana y yo tenemos un pasado común de viajes de fin de semana regalados. Cuando cumplí 25 nos fuimos a Venecia, cuando ella cumplió 30 nos marchamos a Roma…y cuando yo he ganado un premio...lo lógico era ir con ella a Paris.

Viajar con una hermana con la que te llevas bien mola mucho. Si además te descojonas y con solo mirarte sabes que estás pensando lo mismo es un despelote y si además las dos somos igual de malvadas y somos capaces de seguir los pensamientos de la otra aunque tengan un argumento muy retorcido todo es diversión.

Primero vayamos a lo obvio. Paris es precioso, sigue siendo precioso y los franceses saben cuidarlo. Paris es increíblemente caro, lo bueno de ir en un viaje pagado es que eso te da un poco igual… ¿8 euros por una Coca-Cola en un bonito café con Notre Dame a mi espalda? Bueno...venga…si total he venido gratis. ¿23 euros por un sándwich? Venga coño...que aquí no están en crisis. Pero lo que es un flipe son los precios de las casas…es una frikada que hago pero siempre me acerco a las inmobiliarias cuando viajo…lo de Paris es una pasada. Estudios de 11 metros cuadrados que se venden al módico precio de 180.000 €...eso si...trés jolie.

Cuando vas de turista paseando por un sitio como Paris, la fauna que te cruzas es impresionante. La moda es un concepto aparte en el universo del turismo. Basándome en una observación exhaustiva del entorno he establecido varios puntos:

- Los norteamericanos y orientales consideran que en Europa en primavera es obligatorio ir sin calcetines y con camiseta de tirantes. Lo han debido leer en la Lonely Planet porque el hecho de que haga 8º, truene y estén chapoteando en los charcos no les disuade del chanclismo.

- Entre los distintos miembros de las parejas americanas suele haber una amplitud térmica muy perturbadora. Uno de sus miembros (él o ella) suele ir abrigado como para hacer un crucero por Alaska, mientras que el otro va en bermudas y chanclas. Cuando los veo siempre pienso en como conseguirán dormir.

- Los italianos por el contrario siempre van excesivamente abrigados. Elegantes y con estilo pero forrados. Siempre llevan bufanda.

- Tenemos que tomarnos en serio la erradicación del chandalismo para el turismo. Lamentablemente he comprobado que el hecho de que el chándal haya costado 100 euros es considerado por determinados turistas como una prueba de que es una prenda perfectamente aceptable para pasear por la calle y hacerse fotos frente a Notredame. Esta tendencia está cogiendo fuerza y el resultado es que es casi imposible sacarte una foto sin tener a alguien detrás con un fabuloso chándal rojo de marca arruinando el marco turístico. Ahora que lo pienso me sorprende que los franceses con lo suyos que son no lo hayan prohibido.

Fuera ya del ámbito moda, tengo alguna que otra observación inútil.

Sorprendentemente las japonesas fuman como bestias...no se si llegan tarde o van demasiado adelantadas, pero son auténticas chimeneas. Las italianas van ideales pero no saben montar en bici, he visto a varias tambaleándose peligrosamente intentando manejar sus bicicletas y a alguna otra pasando de utilizar los pedales e impulsándose como los niños pequeños. Oh, olvidaba comentar que un italiano jamás se quita las gafas de sol.

Las parejas de nórdicos y de americanos mayores tienen una tendencia muy perturbadora al envejecer. Ellos envejecen con pinta de señoras mayores (rollo Paul McCartney) y ellas envejecen con pinta de leñadores que abren las botellas con los dientes. El resultado es que los ves venir y no sabes cuál es cual.

La vida del turista es increíblemente cansada y el paso museo es agotador, cualquier excusa es buena para pararse. Los músicos callejeros de París han tomado buena nota de este hecho y están estratégicamente colocados para provocar que multitudes de turistas se paren a observarles…ganan más dinero los que se colocan en lugares donde los agotados paseantes pueden sentarse. Por supuesto que más que tocar perpetren cualquier tonada da igual. Una banda de americanos formada por una sección de viento y dos bombos, vestidos todos de color naranja, se dedicó en la tarde de ayer a destrozar varias canciones populares con un considerable éxito de público…sospecho que debieron ganar más dinero que yo en un mes, a pesar de que su versión de Bésame Mucho era con mucho la más espeluznante que he escuchado en mi vida.

¿Qué he hecho en Paris?

Pasear muchísimo, muchísimo. Patear, patear  y patear.

Recorrer la Isla de San Luis con calma, entrando en todas las tiendas y haciendo muchas fotos.

A pesar de que el Ayuntamiento de Paris estaba obviamente en nuestra contra y ha ideado un sistema de alquiler de bicicletas digno de Kafka, Molihermana y yo conseguimos vencer al maldito sistema y alquilar unas bicis para pasar la mañana del domingo recorriendo la zona de los Inválidos, Torre Eiffel, Trocadero, las orillas del Sena, la plaza de la Concordia, la plaza Vendome…un buen rulo.

Pasar una hora en Shakespeare & Co, brujuleando entre los libros tranquilamente. La librería es chulísima y mola mucho. Molihermana incluso tocó el piano que hay en el segundo piso. Para mi gusto habría que limitar la presencia de los dependientes americanos carajipis que pueblan la librería. Los hay de dos tipos: ellos y ellas. Ellos son frikis con gafas al estilo de José Luis López Vázquez en las pelis de los 70 con jerseys de lana con agujeros. Ellas son lánguidas y o bien llevan gorros de lana gordísimos con pinta de ser el hogar de unos 200 piojos o llevan medias rotas. Si les preguntas algo levantan la vista de lo que estén haciendo o interrumpen la absurda conversación que están teniendo sobre Faulkner para mirarte con cara de: “como osas perturbar el ambiente de intensos que tenemos aquí para preguntar algo”. Si no te dejas impresionar por esa mirada y les sigues interrogando acaban cortocircuitando y reconociendo que no saben de qué libro les hablas. Es un placer para mentes retorcidas como yo…aunque sinceramente creo que la librería ganaría encanto con otros dependientes.

He comido sopa de cebolla, croque Monsieur y una crepe de Nutella ante el horror de Molihermana que considera que la gente que toma Nutella en vez de Nocilla no es de fiar…

He estado tomando unas cervezas con el protagonista de uno de los posts que más me gustan.
He visto muchísimos frescos y noruegos..París está lleno de ellos.

Y una vez más he flipado con la Torre Eiffel que me encanta…

Un buen fin de semana.

Muchas gracias a Espasa, todo perfecto.

viernes, 4 de mayo de 2012

jueves, 3 de mayo de 2012

LA CRISIS ES.... (II)

La crisis es desayunar a las 7 y media de la mañana escuchando la radio y tener instintos asesinos combinados con ganas de llorar.

La crisis es empezar a ir a fiestas de despedida de amigos tuyos que se marchan a trabajar al quinto coño, con o sin la familia a cuestas, después de haberse dejado la piel currando aquí durante 20 años.

La crisis es comprar 2 rodillos para pintar una habitación. Terminar con uno sin estrenar. Coger el coche e ir a devolverlo.

La crisis es pensar que si tú que tienes dos sueldos estás devolviendo un rodillo de 10 euros, es posible que no sepas mucho de economía pero obviamente la economía no se va a reactivar, porque tú no consumes y podrías. Si a los que están como tú les sumamos los casi 6 millones que no pueden…en fin...no soy ministro pero no me salen las cuentas.

La crisis es mirar tu coche con 417.000 km y pensar que estás cerca de sentir lo que sienten los que gastan coches de gama alta. Se ha convertido en un lujo. A ver si puedes permitirte pagar los peajes para venir a currar y los 4 céntimos el litro que han subido la gasolina en Mordor.

La crisis es que los viernes hayan pasado de ser un día molón a ser el terror. Te levantas pensando que nueva cuchillada van a pegarte. Y según se acerca la hora de salir del curro te pones a temblar y hasta te da miedo poner la radio en el coche…casi prefieres seguir en la ignorancia un poquito más. Te permites hasta ser iluso y pensar: lo mismo este viernes no recortan nada.

La crisis es ver el tercer par de zapatillas de deportes rotas de tu hijo y pensar…mmmm...estamos casi a final de curso...lo mismo aguantan. Para luego pensar que 7 euros no te van a llevar a ninguna parte y peor será si tu hijo acaba destrozándose la uña jugando al futbol y tienes que llevarlo al centro de salud…

La crisis es el absurdo de que quieras que gane un socialista francés con cara de dependiente de farmacia bonachón, con la absurda esperanza de que algo cambie.

La crisis es pensar que tus hijos son pequeños y no pueden irse, pero que si tuvieran 22 no tendrían ningún futuro aquí y alegrarte de que sean pequeños. Quieres que se vayan cuando sean mayores, que salgan fuera y conozcan mundo...pero no porque los echen si no porque quieran.

La crisis es calcular todos los días la indemnización que te darán si te echan. Sabiendo por supuesto que elucubrarán algo para no pagártela.

La crisis es echar cuentas y darte cuenta de que ir en autobús o en metro a ver a tus suegros te sale más caro que ir en coche.

La crisis es que cada vez que escuchas lo de la “herencia recibida” pienses…Coño, pues si no querías la herencia no haberte presentado… ¿o es que encima te las estás dando de superhéroe sacrificado? ¿No sabías lo que había? ¿Acaso has caído aquí desde Ganímedes??? Eres Gurb?? ¿Te despertaste un día siendo ministro/ vicepresidente/ presidente y con un problemón y no sabes solucionarlo? Estás ahí porque has querido, porque te has presentado, porque era lo que más querías en la vida….pues ahora apechuga cojones. Y sobre todo no te hagas el mártir…que tú no tienes ni un puto problema.
La crisis es escuchar “este gobierno lo está haciendo fatal” y pensar...” Cómo coño tienes la poca vergüenza de decir que tú lo harías mejor si has tenido 8 años para hacer algo y te dedicaste a decir memeces...” todo va bien...vamos fenomenal...no os preocupéis” y gastarte el dinero que ahora no hay”. Abandona el tono de falso compungido...porque tú tampoco tienes ni un puto problema. 

La crisis es saber que los dos partidos mayoritarios harían exactamente lo que hace el otro si cambiaran las posiciones mañana. Y ambos defenderían con su vida lo que ahora mismo critican si lo hiciera su partido.
La crisis es darte cuenta de que lo peor de todo es que realmente creen que somos gilipollas. Aunque peor es pensar…que lo parecemos...porque están ahí por nuestra culpa. Todos.


La crisis es...(I)

miércoles, 2 de mayo de 2012

UNA DOCENA DE SEÑALES PARA VER SI VAS CAMINO DEL VIEJUNISMO



Vas por la vida tan contento y tan feliz o por lo menos bastante contento y feliz. Ya no eres un adolescente inseguro, tampoco eres un joven desbordado por los acontecimientos si no que tienes unos treintaitantos bastante molones con los que has conseguido estar a gusto. Vas por la vida con cara de saber por dónde andas.

Has llegado a la edad donde comprendes mejor a tus padres y ya no luchas con ellos. Eres mayor, pero no tan mayor como eran ellos. Tú te mantienes joven y haces cosas de joven. Tú no haces cosas de señor.

Pero te equivocas. Un buen día haces algo inconscientemente y de repente un resorte salta y dices: ¡¡Dios mio!!! ¿Qué estoy haciendo?

Entras en pánico… y ves cómo los 30 se alejan por el horizonte y tú corres descontrolado hacia los 50.

1. Agarrarte en el asiento del copiloto

Vas sentado en el coche, tan feliz, mirando por la ventanilla, charlando o escuchando música y de repente alguien te dice: ¿por qué te agarras ahí? ¿tienes miedo? Por un momento no sabes a quién se dirigen. Y entonces te miras y vas agarrado al asidero de encima de la ventana, ese que nunca has sabido para qué estaba ahí. Ya lo sabes, eres tu madre. Es el principio del fin.

2. Ver Informe Semanal

Sábado por la noche, preparas la cena, te sientas, zapeas…y te quedas viendo Informe Semanal. Puede que ni siquiera el reportaje de ese momento te interese mucho, probablemente sea sobre la transición…pero te da igual..te quedas por si el siguiente te engancha más. Eres tu padre.

3. Ordenas la despensa

Quieres comer algo. Abres la despensa, coges lo que quieres y sin saber cómo te encuentras ordenando las latas con las latas, las galletas con las galletas. Da igual, es TU despensa, no va a venir nadie a echarte la bronca… pero no puedes evitarlo aunque quieras. El ketchup no puede ir con las almejas machas, es superior a tus fuerzas.

4. Cambias las cosas a un tuper más pequeño

Comes arroz, ha sobrado. De primeras, en vez de guardar el arroz en el mismo plato en la nevera que es lo que hubieras hecho en tus tiempos mozos, buscas un tuper para guardarlo. Oh vaya… demasiado grande… ¿Qué haces? Lo pasas a uno más pequeño… Es el fin, 3 cacharros manchados cuando antes solo hubieras manchado uno. Eres tu madre otra vez.

5. Lees las páginas salmón del periódico

Este es un paso mágico. Un domingo como otro cualquiera, tras años de apartar el suplemento negocios del periódico… te encuentras leyendo esas páginas. No eres tu padre… no sabes quién eres pero te das mucho miedo.

6. Eliges la comida en la nevera por la fecha de caducidad y no por lo que te apetezca

Ese pensamiento tan de madre. “Me como esto que si no se va a poner malo y habrá que tirarlo” ¿Por qué? Años esperando para comer lo que te apetezca y ahora comes brécol desechando unos deliciosos spaghettis carbonara.

7. Usas zapatillas de estar en casa

Años de huir de tu madre “no andes descalzo que te vas a poner malo” no han servido para nada. Un buen día te encuentras que sin tus zapatillas de estar en casa no eres nadie… y lo que es peor, ya no sabes disfrutar del placer de ir descalzo. Una catástrofe.

8. Pedir la vez

La primera vez que dices “¿Quién da la vez? O ¿Quién es el último? Inmediatamente te visualizas con un pañuelo en la cabeza y un carrito de la compra lleno de acelgas.

9. La obsesión por la predicción meteorológica

Conocer qué tiempo va a hacer en tu ciudad se convierte en una prioridad absoluta. Ver el parte meteorológico es un ritual cada noche… ”calla que empieza el tiempo” ¿Y qué? Esto es España… no hay ciclones, ni tifones, ni huracanes… no va a pasar nada emocionante. Eres tu abuelo… pero él salía al campo. Tú no tienes excusa.

10. Ten cuidado. Llámame cuando llegues

La primera vez que le dices esto a un amigo o tu pareja… tu madre nota una corriente mágica que le llega por la espalda, deja lo que esté haciendo y sonríe satisfecha sin saber el motivo. Tú te pones a llorar.

11. Escuchar Radio 5

Si, si… todos tenemos la excusa de que en mitad de viaje es lo único que se escucha, que si necesitas conocer la noticias, que si el tráfico, que si tienen programas culturales muy interesantes. Ja. Hace 10 años antes de escuchar Radio 5 hubieras sacado un tenedor por la ventanilla para captar lo que fuera.

12. Jugar al apalabrados

No os engañéis, el apalabrados no es cool, ni moderno, ni guay por mucho que juguemos en nuestros smartphones. El apalabrados es el scrabble de toda la vida, es más, es el intelect de tu abuela, ese que cuando veías que lo sacaban en las tardes de invierno te hacía pensar: mira que hay que estar colgado para jugar a eso. Pues ahí estás tú…totalmente enganchado. Y lo peor es que tu abuela te pegaría una paliza…

 
¿Cuantas de estas cosas te has descubierto haciendo? No disimules. Da igual que nadie te vea, tú lo sabes. La parte buena es que puedes intentar quitarte de alguna… la parte mala es que han llegado para quedarse.



lunes, 30 de abril de 2012

DECORANDO

La casa de cada uno es un mundo. Vas de visita y compruebas que hay gustos muy dispares e incluso que hay gente que carece completamente de él. Las prioridades decorativas y de confort de cada uno son una cosa muy personal…y todas son completamente respetables, pero hay una serie de cosas que no entiendo y que sobre todo me perturban sobremanera cuando voy a visitar a alguien.

- Las casas sin cortinas, visillos, stores o cualquier cosa que cuelgue por dentro de la ventana y que “tape”. Solo tolero esa ausencia si vives en una casa con vistas a Central Park, el Retiro, un bosque noruego o una playa espectacular. He dicho “tolero” porque no lo entiendo..¿ qué te cuesta poner algo que tape la ventana aunque no lo uses nunca? Reconozco que en esto soy muy incongruente, porque en mi casa hay cortinas y stores que yo me dedico sistemáticamente a tener abiertos provocando ataques en el ingeniero de “intimidad”. Me gusta tenerlos aunque no lo use, saber que si me da un ataque de quiero aislarme del mundo exterior puedo hacerlo.

- Las casas donde al llegar la noche, se bajan las persianas hasta abajo no dejando ni una rendija de luz. Es curioso porque estas casas me perturban incluso cuando son de desconocidos y las veo desde la calle. Siempre pienso que hay una panda de apandadores con antifaz organizando un robo, un atentado o cualquier otra cosa horrible...aunque seguramente haya alguien que necesita oscuridad total para dormir..

- Los salones donde todo y especialmente los sofás están tapados con sábanas, fundas o colchas porque “ el sofá es de un color clarito que se pone sucísimo enseguida”. No lo entiendo. ¿Compraste el sofá a ciegas? ¿ te levantaste un día y había cambiado de color? ¿Me estás llamando guarra? Si te compras un sofá blanco, OBVIAMENTE se notarán más las manchas, el uso y el simple roce diario..y sí, si le pones algo encima será eso lo que se manche pero entonces qué sentido tiene comprarte un sofá blanco porque era el que más te gustaba ¿ Por qué no comprarse un sofá más sufrido que por lo menos veas? Además,esa colchas, sábanas o lo que sea nunca están bien colocadas, el invitado siempre piensa que por las arrugas que tienen el anfitrión acaba de levantarse de echar un polvo en ese sofá….

- Los sofás de cuero. Si, sé que son guays. Sé que son supercaros. Sé que son italianos y sé que tienen su público..pero no me gustan. A mí un sofá tiene que decirme: mira que confortable soy, mira que acogedor soy, mira como me adapto a ti, mira como molo que en cualquier postura soy cómodo…( estoy pensando que un sofá tiene que ser noruego). Un sofá de cuero dice: mira como molo en catálogo…mira que frio soy…y mira cómo te vas a escurrir. Un sofá de cuero dice…” con esa sudadera mugrienta ni de coña te tumbes aquí” y “ como tengas los pies frios yo paso de calentártelos”. Los sofás de cuero y yo no estamos hechos el uno para el otro de ninguna de las maneras. Ni siquiera elucubrando sexo salvaje consigo encontrarles la gracia…el sudor resbala en el cuero. Ahí lo dejo.

- Los salones con síndrome de Gulliver. Me flipa la gente que tiene un salón pequeño y no lo sabe. ¿Como se nota eso? Pues porque lo ha atestado de muebles de un tamaño descomunal. Obviamente en ese espacio no caben dos sofás..pero se empeñan en meterlos. El resultado es que te sientas y las paredes se te vienen encima, o el paso que queda entre el sofá y la mesa de centro es puramente testimonial porque sencillamente no se puede pasar por ahí..hay que saltar por encima de la mesa. No contentos con meter dos sofás descomunales, colocan un aparador del tamaño de salón de bodas. Por supuesto para abrir las puertas del aparador, es necesario mover la mesa, los sofás y contener la respiración. ¿ No hubiera sido más fácil poner solo un sofá y un mueble de tele tamaño casa normal?

- Las casas donde creen que la pantalla de televisión es como un espejo. Poner una pantalla como un campo de futbol no hace tu salón más grande, ni te hace más guapo ni más alto ni más atractivo. Lo que dice de ti es “ Este tio es idiota…se gasta la pasta en esta pedazo de tele y en este mini salón se ve de angustia, me siento como en fila 1 del cine y creo que me estoy mareando”

- Asociado al fenómeno anterior está la acumulación de gadgets tecnológicos: home cinema con dolby sorrund, dvd con 5 altavoces, equipo de música conectado, proyector, tdt con disco duro, teclado de portátil y unos 250 mandos a distancia. ¿ Es tu salón o los mandos del Halcón Milenario?

- Mira como molo, mira lo que colecciono. Las colecciones son como los hijos, el que la tiene le parece que su colección es el top de la creación pero los demás solo vemos una acumulación absurda de pilas bautismales, soldaditos de plomo, casitas del mundo o reproducciones de frascos de perfumes. Que no digo que no las tengas, que por mi estupendo..pero la vitrina con todas ellas expuestas…no es bonito. Ah y si vas a tenerlo porque tú lo vales..¡¡quítale el polvo!!!

- Los todo completo, todo combina. Conjunto mesa de comedor, sillas, aparador, mesita auxiliar, estantería y sofás con un sugestivo nombre como “Mediterráneo cálido”. Conjunto: mesillas, cabecero, cómoda y descalzadora con otro sugestivo nombre: “ Sueños de pasión”. No puedo con esas cosa, siempre me siento como si me fueran a sacar una foto y salir en el catálogo de Todo Mueble.

- Las casas donde la única luz viene de lámparas de techo, me da igual que sea una araña rococó o unos focos de led. No me molan nada, me dan sensación de oficina, de colegio, de sala de espera, de quirófano. ¿ Qué te cuesta poner una lamparita de mesa o de pie? ¿Qué tipo de persona no necesita una lamparita en la mesilla?

- Las casas donde parece que no vive nadie. Entras en el salón y no hay nada fuera de lugar, el sofá está perfectamente mullido, impecable. Las revistas apiladas en perfecto orden sobre la mesita, la alfombra perfectamente alineada con el sofá sin esquinas despellejadas. Los libros colocados perfectos en las estanterías, las cortinas en su justa posición. Todo. No hay ningún detalle que identifique a las personas que viven allí, si tienen fotos puestas..hasta las fotos parecen de otros. Todo está perfecto, impoluto y, exacto, como sin usar. Da grima.

Me gustan las casas dónde al entrar pienso, yo podría vivir aquí.