Todas las mujeres del planeta tienen o han tenido una amiga guapa, guapa pibón, de las que hacen que todos los tíos se giren. Puede que sean amigas de toda la vida o puede que se hayan hecho amigas por “interés”. Interés de las dos aunque con distinto motivo.
Las guapas y las feas pasan todas por una etapa muy absurda en su vida que se llama adolescencia. Pueden estar buenísimas, tener un pelazo, ser flaquérrimas y ser el colmo del estilismo pero seguirán siendo un saquito de inseguridades. Si no están buenísimas, su pelo es tirando a indomable, no caben en una 36 y los designios de la moda le resultan inescrutables, el saco de inseguridades pesa unas dos o tres toneladas más.
Todos sabemos que lo importante es el interior, lo que piensas, lo que tienes en la cabeza...blablablablablabla. Si, si...como mola hablar desde los 40…pero todas hemos tenido 17, 20 y 23, edades absurdas dónde tu seguridad vital pasa por la aprobación exterior o si no por la aprobación por lo menos por el “reconocimiento” exterior. Cuando digo reconocimiento me refiero a su acepción más básica: que te reconozcan como chica...
La cuestión es que la guapa necesita una fea o como dirían los políticamente correctos una “menos agraciada” que la mire extasiada por su belleza y sirva de contrapunto. Siempre pareces más guapa al lado de una fea que además tiende a idolatrarte porque la dejas estar en tu círculo de amigas y eso le permite acceder al grupo de chicos que se fijan en ti. Es una gacela Thompson y a ti te hace parecer más leona.
La fea necesita a la guapa para poder salir de su concha y aunque sea desde fuera atisbar ese mundo de éxito sentimental.
La unión de feas y guapas también es oportuna para los tíos.
Los tíos en su adolescencia ya tienen la sabiduría suprema y valoran la belleza por encima de todas las cosas, porque no pretenden casarse ni encontrar una compañera para toda la vida ni nada por el estilo. Tienen las ideas claras: lo importante es lo buena que esté. Pero claro, aunque todos aspiran a cazar a la leona buenorra, todos son conscientes de que primero no hay leonas para todos y segundo hay muchos que no cazarían a la leona ni aunque estuviera metida en una jaula.
Entre los tíos hay dos tipos de agrupaciones para la caza. En unas hay un líder guaperas y una panda de amiguetes más o menos agraciados y otras son directamente la alianza de feos o digámoslo correctamente, menos atractivos.
Para ambas agrupaciones, la manada de gacelas Thompson que acompaña a la guapa es una bendición. De todos modos, me estoy yendo del tema. Hoy era, la amiga pibón.
La amiga pibón puede ser un ser adorable o puede ser una cabrona. Las hay de los dos tipos, Dependiendo de cómo se comporten con la fea, serán una cosa u otra. Eso sí, la que es cabrona con la fea con 18 años normalmente evoluciona en guapa gilipollas con 40 con mucho afán de protagonismo.
¿Cómo se diferencia una amiga pibón adorable, de una amiga pibón cabrona?
Muy fácil.
Si cuando quedas con ella, te escanea y le lees en la cara algo como “qué pintas llevas”…es una cabrona.
Si durante la noche está más atenta a cualquier cosa que se menee a su alrededor que a lo que tú le estás contando...es una cabrona.
Si cuando le entra algún gañán te da la espalda y ni siquiera te presenta…es una cabrona.
Si acabas saliendo del bar sola para pillarte un taxi sin que ella se haya percatado de que te has pirado…es una cabrona.
Si al día siguiente te llama y te dice: ¿Qué te paso ayer? No me di cuenta de que te marchabas…podías haberte despedido….es una cabrona y está intentando hacerte sentir mal.
Si vuelves a quedar con ella…tú además de gacela eres idiota.
Lo importante es aprender todo esto…antes de los 40.
Angelina por ejemplo..da el perfil de amiga pibón cabrona.
Y sí, yo fui una gacela de libro.




