Estoy muy cabreada.
Estoy tan cabreada que ni siquiera puedo escribir.
Lo único que me calma es conducir y Bruce.
Cover me.
miércoles, 13 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
MOLIDOCUMENTALES: EL TRISTE "ESE ERROR"
Seamos sinceras, llega un momento en la vida de toda tía, ya sea gacela o leona, en que te enamoras de un triste. No lo sabes, pero estás cometiendo el mayor error de tu vida. Será peor que dejarte hacer fotos con calentadores, suspirar por el cantante de Modestia Aparte, enrollarte con tu primo el del pueblo, llevar cazadoras nevadas con borrego, ir de vacaciones a Torrevieja en agosto y trabajar disfrazada de fresa en unos grandes almacenes. Mucho peor.
Enamorarse de un triste es lo peor que te puede pasar. Mucho peor que enamorarte de un cabrón con pintas, de un tío que ni sabe que existes o del novio de tu mejor amiga. Enamorarte de cualquiera de esos te hará sufrir como una perra, llorarás, tendrás celos, seras desconfiada, te cabrearás, te indignarás, saldrás a emborracharte, querrás acostarte con otros en venganza, lo que sea que signifique "hacer algo"..tener sangre en las venas.
Enamorarse de un triste es mucho peor. Te deja muerta, sin ganas de hacer nada..sin energía.
Eso sí, que quede claro, la culpa es nuestra. Venimos de serie con un gen que nos predispone a creer que con nosotras será distinto, que ese tío justo estaba esperando a que aparecieras tú para cambiar, para dejar de ser un gusano y convertirse en alegre mariposilla. Y ahí que vas, te lanzas a su charca de barro tristón y te pones a hacer largos como una campeona pensando que en algún momento aquello se transformará en el lago azul y todo será precioso.
Vas lista.
Enamorarse de un triste resta años de vida. Es así. Un triste te chupa la sangre, la ilusión, las ganas de hacer cosas y el entusiasmo. Un triste es un agujero negro al que te ves atraída por una fuerza totalmente idiota y del que vas a salir con un par de ostias bien dadas y a fuerza de muchísimo sufrimiento.
Un triste no es un idiota. Sabe que molas y le gustas, no es imbécil. El problema es que él no se enamora de ti o si lo hace es a su retorcida manera que no compensa de ninguna de las maneras, pero tú estás abducida por esa fuerza misteriosa y crees que sí.
El triste va por ahí con su carita de lánguido, su pinta de interesante, su conversación a ratos brillante y caes como una completa gilipollas. El triste va dejando miguitas por el camino y tú vas detrás como una pardilla. Cada vez que encuentras una miguita te parece algo maravilloso y sigues adelante pensando que al final del puto camino de miguitas estará el premio gordo…es decir...el triste transformado por tu amor en una mariposa.
Vas lista.
El triste deja miguitas porque como ya he dicho antes no es gilipollas. Le mola tenerte ahí, le mola ser el centro de atención y aunque se cree molón no se lo cree tanto como para pensar que si no te da nada tú seguirás ahí eternamente, así que va dejando miguitas, pero él jamás estará al final de ese camino. Al final del camino no hay nada más que camino. Pero eso no lo sabes..vas andando detrás de él, llegas a una miguita y la miras como si hubieras encontrado oro, te parece tannn satisfactoria que no te das cuenta de la mierda que es y de lo patética que estás siendo conformándote con eso.
Un triste es un cobarde, eso sí. Jamás hará nada que le perturbe, que le haga cambiar o que te sorprenda…ni aunque le expreses tu amor eterno y a prueba de todo tipo de putadas, escribiendo te quiero con humo de una avioneta en el cielo.
Un triste vive feliz en su mierda de cercadito con todas sus cositas y lo que hay más allá no es que no le interese..es que le da miedo..pero no hay que hacerse lios, jamás te dejará entrar en su cercadito tampoco, como mucho abrirá la puerta, sacará la patita..tirará una miguita y te cerrará la puerta en las narices.
Enamorarse de un triste te convierte poco a poco en alguien gris, apagado y sin entusiasmo. Vives dedicada a recoger las putas migajas y a seguir convenciéndote que el triste en cuestión en algún momento cambiará porque TU SABES que es estupendo y maravilloso y lo que ocurre es que nadie ha sabido verlo y mimarlo para conseguir sacar ese diamante en bruto (Yafar dixit)
Vas lista.
Enamorarte de un triste te hace dejar de ser tú. Y cuando te das cuenta de que no te reconoces te das un susto de mil pares.
Un día, te levantas y ves algo encima de tu mesilla, algo polvoriento y pequeño y asqueroso..y dices..¿ qué es eso? Y flipas, porque es tu autoestima...hecha una piltrafa. Enamorarse de un triste acaba con tu autoestima. Más bien acabas tu sola con ella por pringada. No puedes creer que con todo el amor que tu le profesas, lo estupenda que eres y lo que parece él agradecerlo de vez en cuando con esas migajitas que te da…aquello no vaya a ir a más. Y no va a ir a más, nunca, jamás...pero tu sigues ahí, restando años de vida, perdiéndote cosas buenas de la vida, haciendo absurdeces y pensando gilipolleces por un puto triste.
El mayor error de tu vida.
El triste sin embargo se crece. Te está chupando la sangre, la vitalidad y el entusiasmo. Cuanto peor estás tú, mejor está él…y más te gusta. No hay nada como que alguien tenga el ego robusto para que resulte más atractivo, eso es una verdad inapelable, incluso para los tristes. Te ves sumida en una espiral autodestructiva absurda. El agujero negro te chupa la sangre y ni siquiera los gritos de tus amigos en plan: sigue la luzzzz...sal de ahíii...ese tio es un mierda...consiguen sacarte.
Enamorarse de un triste es lo peor que te puede pasar. Mucho peor que enamorarte de un cabrón con pintas, de un tío que ni sabe que existes o del novio de tu mejor amiga. Enamorarte de cualquiera de esos te hará sufrir como una perra, llorarás, tendrás celos, seras desconfiada, te cabrearás, te indignarás, saldrás a emborracharte, querrás acostarte con otros en venganza, lo que sea que signifique "hacer algo"..tener sangre en las venas.
Enamorarse de un triste es mucho peor. Te deja muerta, sin ganas de hacer nada..sin energía.
Eso sí, que quede claro, la culpa es nuestra. Venimos de serie con un gen que nos predispone a creer que con nosotras será distinto, que ese tío justo estaba esperando a que aparecieras tú para cambiar, para dejar de ser un gusano y convertirse en alegre mariposilla. Y ahí que vas, te lanzas a su charca de barro tristón y te pones a hacer largos como una campeona pensando que en algún momento aquello se transformará en el lago azul y todo será precioso.
Vas lista.
Enamorarse de un triste resta años de vida. Es así. Un triste te chupa la sangre, la ilusión, las ganas de hacer cosas y el entusiasmo. Un triste es un agujero negro al que te ves atraída por una fuerza totalmente idiota y del que vas a salir con un par de ostias bien dadas y a fuerza de muchísimo sufrimiento.
Un triste no es un idiota. Sabe que molas y le gustas, no es imbécil. El problema es que él no se enamora de ti o si lo hace es a su retorcida manera que no compensa de ninguna de las maneras, pero tú estás abducida por esa fuerza misteriosa y crees que sí.
El triste va por ahí con su carita de lánguido, su pinta de interesante, su conversación a ratos brillante y caes como una completa gilipollas. El triste va dejando miguitas por el camino y tú vas detrás como una pardilla. Cada vez que encuentras una miguita te parece algo maravilloso y sigues adelante pensando que al final del puto camino de miguitas estará el premio gordo…es decir...el triste transformado por tu amor en una mariposa.
Vas lista.
El triste deja miguitas porque como ya he dicho antes no es gilipollas. Le mola tenerte ahí, le mola ser el centro de atención y aunque se cree molón no se lo cree tanto como para pensar que si no te da nada tú seguirás ahí eternamente, así que va dejando miguitas, pero él jamás estará al final de ese camino. Al final del camino no hay nada más que camino. Pero eso no lo sabes..vas andando detrás de él, llegas a una miguita y la miras como si hubieras encontrado oro, te parece tannn satisfactoria que no te das cuenta de la mierda que es y de lo patética que estás siendo conformándote con eso.
Un triste es un cobarde, eso sí. Jamás hará nada que le perturbe, que le haga cambiar o que te sorprenda…ni aunque le expreses tu amor eterno y a prueba de todo tipo de putadas, escribiendo te quiero con humo de una avioneta en el cielo.
Un triste vive feliz en su mierda de cercadito con todas sus cositas y lo que hay más allá no es que no le interese..es que le da miedo..pero no hay que hacerse lios, jamás te dejará entrar en su cercadito tampoco, como mucho abrirá la puerta, sacará la patita..tirará una miguita y te cerrará la puerta en las narices.
Enamorarse de un triste te convierte poco a poco en alguien gris, apagado y sin entusiasmo. Vives dedicada a recoger las putas migajas y a seguir convenciéndote que el triste en cuestión en algún momento cambiará porque TU SABES que es estupendo y maravilloso y lo que ocurre es que nadie ha sabido verlo y mimarlo para conseguir sacar ese diamante en bruto (Yafar dixit)
Vas lista.
Enamorarte de un triste te hace dejar de ser tú. Y cuando te das cuenta de que no te reconoces te das un susto de mil pares.
Un día, te levantas y ves algo encima de tu mesilla, algo polvoriento y pequeño y asqueroso..y dices..¿ qué es eso? Y flipas, porque es tu autoestima...hecha una piltrafa. Enamorarse de un triste acaba con tu autoestima. Más bien acabas tu sola con ella por pringada. No puedes creer que con todo el amor que tu le profesas, lo estupenda que eres y lo que parece él agradecerlo de vez en cuando con esas migajitas que te da…aquello no vaya a ir a más. Y no va a ir a más, nunca, jamás...pero tu sigues ahí, restando años de vida, perdiéndote cosas buenas de la vida, haciendo absurdeces y pensando gilipolleces por un puto triste.
El mayor error de tu vida.
El triste sin embargo se crece. Te está chupando la sangre, la vitalidad y el entusiasmo. Cuanto peor estás tú, mejor está él…y más te gusta. No hay nada como que alguien tenga el ego robusto para que resulte más atractivo, eso es una verdad inapelable, incluso para los tristes. Te ves sumida en una espiral autodestructiva absurda. El agujero negro te chupa la sangre y ni siquiera los gritos de tus amigos en plan: sigue la luzzzz...sal de ahíii...ese tio es un mierda...consiguen sacarte.
Estás hipnotizada y gilipollas.
Enamorarse de un triste debilita físicamente. Es una lucha continua desde el minuto 1.Todo es complicado y difícil y muy poco satisfactorio, pero abducidas por el poder hipnotizador del triste tendemos a creer que el amor lo puede todo, que tras toda esta batalla al final habrá una recompensa y que merecerá la pena.
Vas lista.
Jamás merecerá la pena. Nunca. Ni aunque estuvieras mil años intentándolo con ese tío, merecerá la pena el esfuerzo y el sufrimiento que te está costando. Lo único bueno que sacas de eso, es que aprendes que cuando te enamoras de alguien o es fácil al principio o no es. Pero esto lo aprendes después, cuando consigues salir del abismo negro.
Y salir cuesta muchísimo.
Solo saldrás de ahí con una buena leche o por un caballo...pero eso es para otro post sincronizado con Be.
viernes, 8 de julio de 2011
MATERNITY (LXXVII): Paciencia.

Ser padre es una tarea que te sobrepasa todos los días.
No es como un curro nuevo, que es nuevo un día, dos, un mes y luego le coges el truco y tiene menos misterio que verse crecer las uñas de los pies. No, ser padre es nuevo todos los días, cada puñetero día hay algo nuevo agazapado para darte una colleja y decirte: aha... ¿a qué creías que lo tenías contralado? Pues no.
Normalmente y por principios, no leo revistas de padres, ni leo blogs de madres, ni consejos de pediatras, especialistas en comportamiento familiar, coach sobre relaciones parentales ni nada de eso. No me gustan y lo que es peor, si alguna vez caigo en la tentación, acabo con unos niveles de hostilidad en sangre que casi me hacen combustionar.
Tampoco suelo atender a conversaciones sobre el “hecho de ser padres” normalmente pontificadas por gente sin hijos. Si, ese tipo de conversaciones que se escuchan cuando en el banco de al lado hay una madre diciéndole a su hijo: me da igual que llores, he dicho que no y es que no y es porque yo lo digo. Todo esto dicho en un tono...cercano al grito.
Esa gente sin hijos suele decir: qué poca paciencia, a los niños no hay que gritarles...es mejor hacerles entender.
Cuando escucho esas cosas, sentaría a esa gente a hablar con un ficus y que trataran de convencer al ficus de que sacara flores de margarita. A lo mejor así entenderían el nivel de frustración que se puede alcanzar ejerciendo la paternidad.
En un mundo ideal de luz y de color y muy parecido a los anuncios de la tele, tu nevera siempre tiene comida apetitosa y que no engorda, discutes con tu pareja en un tono civilizado, hablas con tu jefe sobre tu valía profesional y él no solo no se descojona en tu cara si no que te da la razón y te sube el sueldo, tu coche siempre está limpio, siempre vas conjuntado, tu casa siempre está ordenada y nunca jamás pierdes la paciencia con tus hijos.
En el mundo real, lo que de verdad ocurre es que muchas más veces de las que te gustaría, te encuentras gritando, con la paciencia agotada y completamente desbordado por el comportamiento de tus hijos.
Sí, claro, no debería ser así, porque tú eres adulto y ellos pequeños.
No debería ser así porque tú sabes que no está bien gritar y ellos son pequeños.
No debería ser así porque ellos no deberían pagar por tu cansancio, tu frustración, tu dolor de ovarios, tu cabreo con el jefe, la discusión con tu pareja o la ola de pena atroz que te está arrasando.
No es como un curro nuevo, que es nuevo un día, dos, un mes y luego le coges el truco y tiene menos misterio que verse crecer las uñas de los pies. No, ser padre es nuevo todos los días, cada puñetero día hay algo nuevo agazapado para darte una colleja y decirte: aha... ¿a qué creías que lo tenías contralado? Pues no.
Normalmente y por principios, no leo revistas de padres, ni leo blogs de madres, ni consejos de pediatras, especialistas en comportamiento familiar, coach sobre relaciones parentales ni nada de eso. No me gustan y lo que es peor, si alguna vez caigo en la tentación, acabo con unos niveles de hostilidad en sangre que casi me hacen combustionar.
Tampoco suelo atender a conversaciones sobre el “hecho de ser padres” normalmente pontificadas por gente sin hijos. Si, ese tipo de conversaciones que se escuchan cuando en el banco de al lado hay una madre diciéndole a su hijo: me da igual que llores, he dicho que no y es que no y es porque yo lo digo. Todo esto dicho en un tono...cercano al grito.
Esa gente sin hijos suele decir: qué poca paciencia, a los niños no hay que gritarles...es mejor hacerles entender.
Cuando escucho esas cosas, sentaría a esa gente a hablar con un ficus y que trataran de convencer al ficus de que sacara flores de margarita. A lo mejor así entenderían el nivel de frustración que se puede alcanzar ejerciendo la paternidad.
En un mundo ideal de luz y de color y muy parecido a los anuncios de la tele, tu nevera siempre tiene comida apetitosa y que no engorda, discutes con tu pareja en un tono civilizado, hablas con tu jefe sobre tu valía profesional y él no solo no se descojona en tu cara si no que te da la razón y te sube el sueldo, tu coche siempre está limpio, siempre vas conjuntado, tu casa siempre está ordenada y nunca jamás pierdes la paciencia con tus hijos.
En el mundo real, lo que de verdad ocurre es que muchas más veces de las que te gustaría, te encuentras gritando, con la paciencia agotada y completamente desbordado por el comportamiento de tus hijos.
Sí, claro, no debería ser así, porque tú eres adulto y ellos pequeños.
No debería ser así porque tú sabes que no está bien gritar y ellos son pequeños.
No debería ser así porque ellos no deberían pagar por tu cansancio, tu frustración, tu dolor de ovarios, tu cabreo con el jefe, la discusión con tu pareja o la ola de pena atroz que te está arrasando.

Pero las cosas no son como deberían y tú no eres un superhombre. Estas cansado, harto, triste y hasta los cojones de ese día…y resulta que tus retoños ese día han decidido consciente o inconscientemente, comprobar hasta donde puedes aguantar.
Y aguantas, y respiras, y suspiras…y piensas que no lo hacen aposta y que no tienen la culpa.
E intentas razonar…mirad hijos...de verdad...he dicho que no puede ser y no puede ser. Y no me hagáis repetirlo más. Y contra todo pronóstico consigues utilizar un tono de voz controlado y que no asuste.
Y siguen. Porque ellos están menos cansados, tiene mucho más aguante y son capaces de sacarte de quicio mucho más rápido que la peor combinación letal de gente que se te ocurra, esto es: tele operador, tu madre y tu jefe.
Y vuelves a respirar. Y a suspirar, y lo intentas otra vez. Y sabes que no funcionará, pero inconscientemente estás imbuido de ese “puto mundo ideal de la paternidad” donde no se grita, no se chilla y la paciencia cuelga de las lámparas de tu casa…así que vas a ello otra vez:
A ver por favor, como tengo que decirlo…vamos a llevarnos bien. Estoy cansada y no quiero discutir...ya lo hemos hablado.
Y al final de este camino tannnn frustrante, lo que queda es:
HE DICHO QUE NO. Y ES QUE NO. Y YA ESTÁ Y ES ASÍ PORQUE LO DIGO YO Y PUNTO. Y SI NO OS GUSTA ME DA IGUAL, Y AHORA A CALLAR Y COMO OIGA UNA PALABRA MÁS OS MANDO A LA CAMA HASTA MAÑANA.
Y funciona.
Puede que las lágrimas rueden por la cara de tus churumbeles, pero no pasa nada. Gracias a Dios, estás inmunizado y además sabes que son sus lágrimas o las tuyas…y si ven las tuyas sí que te has caído con todo el equipo.
Después viene el rato en el que pasas por una serie de sensaciones.
1.- descubres que tus padres te gritaban con razón.
2.- piensas que tus padres te gritaban poco para lo cabrón que eras.
3.- piensas que gritas más que tus padres, ergo tienes menos paciencia, ergo eres peor padre.
4.- quieres más a tus padres.
5.- te juras a ti mismo...que mañana...tendrás más paciencia e intentarás no llegar a la fase de porque yo lo digo.
6.- deseas que todos esos de “con los niños hay que hablar”, “no hay que hacerles pagar tus frustraciones”, “ es importante tener paciencia”, se reproduzcan. La venganza sienta tannn bien.
miércoles, 6 de julio de 2011
6.7.11
Escrito por molinos
EN: Grandes Momentos Etílicos, Momentos estelares de mi vida
63 comentarios
Escrito por molinos
EN: Grandes Momentos Etílicos, Momentos estelares de mi vida
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BEBER

El camino de aprendizaje hacia la bebida es duro, largo y con mogollón de trampas.
Para mi generación, es decir, para los jovenzuelos que ahora tenemos casi 40 palos empezaba hacia los 16 ó 17.
¿Por qué se empezaba a beber? Porque somos monos de repetición y queremos ser aceptados por el grupo, el grupo bebe y todo el mundo tiene que hacerlo. Si, si...ya me sé la teoría, no hay que hacer las cosas porque los demás las hagan, hay que tener tu propia personalidad, gustos propios…blablablablabla….eso habérselo contado a tu personalidad insegura de teenager.
El caso es que empiezas a beber. En mi caso, en Los Molinos, un antro de perversión como otro cualquiera. Allí había dos grandes momentos para beber sin control: la barra libre del Pilón y los "medios" del Colorín.
La barra libre era los miércoles, creo recordar que eran 500 pelas y podías beber toda la cerveza calentorra que quisieras en vaso de tubo desde las 6 de la tarde hasta las 10 y media o así. Visto ahora un plan repugnante…visto en su momento...un planazo. Bebida a mansalva y todas las pandillas de Los Molinos con las hormonas en ebullición concentradas en un antiguo establo con música. Un lugar idóneo para ligar.
Jamás ligue nada.
El otro gran garito era El Colorín. Comenzó siendo un antro asqueroso, el típico bar de viejos de pueblo. Íbamos allí porque ponían “medios”...que como su propio nombre indica es la mitad de una copa con un precio digamos popular.(1) Así que podías atizarte 14 medios...como si el mundo se fuera a acabar mañana, que es lo que crees que va a pasar con 18 años si te vas a casa el primero: todo lo bueno empieza cuando te vas y tus amigos que son unos cabrones te pondrán a caldo nada más pirarte. La amistad adolescente da tannntas satisfacciones.
Uno de mis más idiotas momentos etílicos se produjo a la tierna edad de 17 ó 18. Es tan idiota que he sido incapaz de borrarlo de mi mente. No sé porqué extraño proceso, las chicas de la colonia de la Estación nos enfrentamos en un duelo alcohólico a las chicas de la colonia de La Eras. Una imbecilidad como la copa de un pino, convenientemente jaleada por los chicos de ambas colonias que querían saber “que tías beben más”. El duelo se decidió sentándonos en dos mesas enfrentadas, no recuerdo cuantas por equipo y la mesa llena de tercios de copa. Ganaba quien se los bebiera antes. Las de las Eras cometieron un grave error y fue elegir los tercios de Dyc con Coca-Cola…acabaron potando. Nosotras en un momento de brillantez estratégica decidimos que nos sentarían mucho mejor los martinis con limón…y así fue, nos los bebimos todos a toda leche, ganamos y jamás en la vida he vuelto a tomar Martini.
Después de unos inicios en los que bebes de todo y sin criterio...poco a poco vas eligiendo lo que bebes: cerveza por supuesto, vino por supuesto y luego hay que elegir copa. Yo empecé por el ron con limón y luego me pasé al whisky...también por imitación. Apuesto a que parecía que tenia personalidad hasta que estoy contando esto…en fin.
Con el whisky se pasa de unas marcas a otras según vas teniendo más poder adquisitivo. Al principio bebes Dyc que es como colonia, luego lo mismo Ballantines y luego Johnny Walker…y ahí estás...a tus 30 años tan feliz con tu whisky creyendo que lo sabes todo sobre beber y que siempre beberás whisky.
Y de repente un verano te vas de vacaciones con unos amigos a una casa rural. Y compran bebida para tomar copas por la noche cuando se acuesten los niños y descubres de que a pesar de que tu marido ha sido el encargado de comprar la bebida, para beber hay: ron y ginebra.
- Moli solo tu bebes whisky...no iba a comprarte una botella para ti sola.
- Ya, pero es que el ron es asqueroso de dulce.
- Pues bebe ginebra.
- Es que me da ardor.
- No te da ardor la ginebra que no la has bebido nunca. Te dan ardor las 8 copas que te atufas cuando te pones a beber.
Para mi generación, es decir, para los jovenzuelos que ahora tenemos casi 40 palos empezaba hacia los 16 ó 17.
¿Por qué se empezaba a beber? Porque somos monos de repetición y queremos ser aceptados por el grupo, el grupo bebe y todo el mundo tiene que hacerlo. Si, si...ya me sé la teoría, no hay que hacer las cosas porque los demás las hagan, hay que tener tu propia personalidad, gustos propios…blablablablabla….eso habérselo contado a tu personalidad insegura de teenager.
El caso es que empiezas a beber. En mi caso, en Los Molinos, un antro de perversión como otro cualquiera. Allí había dos grandes momentos para beber sin control: la barra libre del Pilón y los "medios" del Colorín.
La barra libre era los miércoles, creo recordar que eran 500 pelas y podías beber toda la cerveza calentorra que quisieras en vaso de tubo desde las 6 de la tarde hasta las 10 y media o así. Visto ahora un plan repugnante…visto en su momento...un planazo. Bebida a mansalva y todas las pandillas de Los Molinos con las hormonas en ebullición concentradas en un antiguo establo con música. Un lugar idóneo para ligar.
Jamás ligue nada.
El otro gran garito era El Colorín. Comenzó siendo un antro asqueroso, el típico bar de viejos de pueblo. Íbamos allí porque ponían “medios”...que como su propio nombre indica es la mitad de una copa con un precio digamos popular.(1) Así que podías atizarte 14 medios...como si el mundo se fuera a acabar mañana, que es lo que crees que va a pasar con 18 años si te vas a casa el primero: todo lo bueno empieza cuando te vas y tus amigos que son unos cabrones te pondrán a caldo nada más pirarte. La amistad adolescente da tannntas satisfacciones.
Uno de mis más idiotas momentos etílicos se produjo a la tierna edad de 17 ó 18. Es tan idiota que he sido incapaz de borrarlo de mi mente. No sé porqué extraño proceso, las chicas de la colonia de la Estación nos enfrentamos en un duelo alcohólico a las chicas de la colonia de La Eras. Una imbecilidad como la copa de un pino, convenientemente jaleada por los chicos de ambas colonias que querían saber “que tías beben más”. El duelo se decidió sentándonos en dos mesas enfrentadas, no recuerdo cuantas por equipo y la mesa llena de tercios de copa. Ganaba quien se los bebiera antes. Las de las Eras cometieron un grave error y fue elegir los tercios de Dyc con Coca-Cola…acabaron potando. Nosotras en un momento de brillantez estratégica decidimos que nos sentarían mucho mejor los martinis con limón…y así fue, nos los bebimos todos a toda leche, ganamos y jamás en la vida he vuelto a tomar Martini.
Después de unos inicios en los que bebes de todo y sin criterio...poco a poco vas eligiendo lo que bebes: cerveza por supuesto, vino por supuesto y luego hay que elegir copa. Yo empecé por el ron con limón y luego me pasé al whisky...también por imitación. Apuesto a que parecía que tenia personalidad hasta que estoy contando esto…en fin.
Con el whisky se pasa de unas marcas a otras según vas teniendo más poder adquisitivo. Al principio bebes Dyc que es como colonia, luego lo mismo Ballantines y luego Johnny Walker…y ahí estás...a tus 30 años tan feliz con tu whisky creyendo que lo sabes todo sobre beber y que siempre beberás whisky.
Y de repente un verano te vas de vacaciones con unos amigos a una casa rural. Y compran bebida para tomar copas por la noche cuando se acuesten los niños y descubres de que a pesar de que tu marido ha sido el encargado de comprar la bebida, para beber hay: ron y ginebra.
- Moli solo tu bebes whisky...no iba a comprarte una botella para ti sola.
- Ya, pero es que el ron es asqueroso de dulce.
- Pues bebe ginebra.
- Es que me da ardor.
- No te da ardor la ginebra que no la has bebido nunca. Te dan ardor las 8 copas que te atufas cuando te pones a beber.
Y claro, tuve que empezar a beber Gintonic...porque cuando el ingeniero tiene razón, la tiene..aunque me reviente reconocerlo.
Asi que probé el Gintonic. Y me gustó. Me gustó mucho.
Ahora bebo con criterio. Con el mío, pero es un criterio.
Normalmente paso de cerveza y si no fuera por las caras de mis acompañantes: ¿vas a comer con gintonic??? ¿Vas a cenar con gintonic?? ¿De aperitivo un gintonic? No me tomaría ni una. La cerveza empapuza y engorda el cerebro. Cuando bebes mucha, al día siguiente tienes una resaca por engordamiento cerebral, estás lento y espeso, te mueves a cámara lenta y tu pensamiento va como en fotogramas. Muy desagradable. La cerveza no provoca holgura craneal por encogimiento cerebral sino esponjamiento cerebral, literalmente no te cabe el cerebro esponjado en el cráneo. Si te has pasado mucho tienes la sensación de que verás aparecer materia gris por tus orejas.
Tolero alguna cerveza muy fría, antes de comer o cenar y siempre en vaso. Paso de beber en latas.
Vino….mmm...me gusta el vino, pero es supercabezón y da una resaca infernal. Además si luego vas a beber otra cosa, la mezcla es diabólica. Como lo tomas comiendo, no eres consciente de que te has atufado media botella y luego te lanzas al mundo copas como si no llevaras alcohol en sangre y esa inconsciencia la pagas al día siguiente cuando notas al vino y a la ginebra en lucha fratricida por ver quien se hace con el poder de tu resaca. Mal
Considero que he llegado al final de mi camino como bebedora. He llegado a la bebida perfecta, que me apetece siempre y que se preparar. No me da resaca y encima destila glamour.
Yo amo mi gintonic.
Mi gintonic me ama.
(1) Pasados los años, la estrategia comercial de los medios frente a la barra libre se ha revelado como más exitosa. El Pilón cerró y sin embargo Pedrito “ Colorín” dueño del bar de viejunos tiene ahora un emporio de la hostelería en Los Molinos.
martes, 5 de julio de 2011
LIBROS ENCADENADOS.- Junio
No se me ocurre nada para el blog.
¿Nada? ¿Cómo no se te va a ocurrir nada? Con todo el tiempo que pasas ahora en el coche
Ya, pero voy pensando en otras cosas...
No me creo que yo vaya a decir esto...pero... ¿no toca el de libros del mes de junio?
¡¡Si!!! Casi lo olvido…
..Mierda...tenia la esperanza de que dijeras que no habías leído nada.
¿No leer nada? Entonces estaría muerta.
¿Nada? ¿Cómo no se te va a ocurrir nada? Con todo el tiempo que pasas ahora en el coche
Ya, pero voy pensando en otras cosas...
No me creo que yo vaya a decir esto...pero... ¿no toca el de libros del mes de junio?
¡¡Si!!! Casi lo olvido…
..Mierda...tenia la esperanza de que dijeras que no habías leído nada.
¿No leer nada? Entonces estaría muerta.
Junio ha sido un mes muy bajo de lecturas. No sé qué ha pasado pero no me ha dado la vida para leer mucho. Acabo de darme cuenta que solo he leído 5 libros, así que va a ser un post corto. Estáis de suerte, descerebrados que odiáis estos posts, aunque que os da igual porque no los leéis.
"Mala tierra. Viaje por los yermos de Montana" de Jonathan Raban. Lo compré en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, no sé porqué...sencillamente me llamó. Raban es un escritor inglés que se traslada a vivir a Seattle en la costa oeste de Estados Unidos y se siente atraído por las llanuras de Montana. Sigue la línea ferroviaria de la Milwaukee Road que recorre el estado de este a oeste. Los directivos de la compañía, a principios de siglo inundaron la Costa Este y Europa con panfletos publicitarios contando las maravillas de la región y sus bondades como tierras de cultivo. Miles de emigrantes que vivían hacinados en ciudades angostas y estrechas vieron la oportunidad de dejar de ser asalariados y pasar a ser propietarios de algo, de su tierra. Llegaron allí, deseosos de convertirse en granjeros, tener sus propiedades y cultivar su tierra que les daría sustento. Poco a poco, la tierra de Montana se mostró como era en realidad. Seca en verano y glacial en invierno, con un una tierra yerma que no les devolvía sus esfuerzos. Muchos de ellos acabaron emigrando una vez más hacia el oeste, hacia el otro lado de las Rocosas, al verde estado de Washington.
Raban recorre la zona, la inmensidad de la llanura. Visita ruinas de antiguas granjas con los herederos de esas familias y viaja a esas ciudades creadas por la compañía ferroviaria hace un siglo y que siguen en pie en medio de la nada, con familias que se quedaron y nunca han querido marcharse.
Me ha gustado y lo recomiendo como literatura de viajes. Es lectura calmada, un poco triste y muy apegada a la tierra.

El comic de este mes es “Entender el comic. El arte invisible” de Scott McCloud. Esto es una frikada total, un rizar el rizo del comic. Básicamente se trata de explicar a través de un comic, qué es un comic. Me imagino a McCloud (un apellido supermolón) con días y días sin inspiración, devanándose los sesos y pintando flores (que es lo que pinto yo cuando hablo por teléfono, por ejemplo) y sin que se le ocurriera nada para su historieta…y de repente del fondo de su cabeza le surgió una idea: ¿y si hago un comic contando qué es un comic? Me apuesto una mano a que primero la desecho “eso es una gilipollez”, luego pensó “eso no le interesa a nadie”, después “lo mismo mola”…y luego “esto me va a venir muy grande pero entre seguir pintando flores e intentarlo...pues oye, no pierdo nada” y luego me apuesto la otra mano a que estuvo a punto de dejarlo miles de veces...porque es un trabajo arduo y que le ha tenido que costar mucho.
McCloud analiza que es el comic como concepto, qué lo define, analiza el trazo, lo icónico, la realidad, el tratamiento del tiempo. He aprendido lo que es la clausura y me he dado cuenta de que el trabajo que hace el lector en un comic rellenando lo que no se cuenta, los espacios en blanco, lo que queda fuera de la viñeta y es casi tan importante como el trabajo del autor dibujándolo.
No es una historia del comic, es un ensayo sobre lo que es el comic. A veces a McCloud se le va la pinza y peca de intensismo pero me ha gustado mucho.
El refugio de la memoria de Tony Judt. Ya lo dije casi todo el otro día en el post que le dediqué y si digo algo más lo reventaré así que solo diré: ¡¡corred a leerlo!!!
Y por último, “Entre línea: el cuento o la vida” de Luis Landero. Leí sobre Landero en un post de Di. Me daba perezón, lo confieso, los autores españoles contemporáneos no me seducen nada de nada. Lo sé, son prejuicios, pero son míos y les tengo cariño. Tampoco como pollo si parece pájaro y sin embargo me flipa la pularda rellena. Cositas mías.
Bueno, pues me lancé a leer a Landero. Y desde aquí lo digo, Landero es un triste y escribe triste así que leerle no es digamos una fiesta, que tampoco tiene que serlo, pero te crea una sensación como de tristeza que me incomoda. Me parece bien tener un tono gris y bajo y melancólico cuando estás contando algo así, el problema de Landero es que todo él es triste y todo lo que toca adquiere ese tono. Incluso cosas que contadas por otra persona podrían ser divertidas y tener luz. Landero lo apaga todo.
Puede parecer que no me ha gustado y no es así para nada. Una vez que te acomodas a ese tono de escritura, tiene cosas muy buenas y algunas reflexiones interesantes. Este libro es una especie de autobiografía o de memorias, donde intercala reflexiones sobre su pasado en un pueblo perdido y su vida actual como profesor.
He sacado varias cosas para mi cuaderno, pero dejo aquí solo un par de ellas:
“No pienses con conceptos ni palabras, sino con imágenes”
"Mala tierra. Viaje por los yermos de Montana" de Jonathan Raban. Lo compré en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, no sé porqué...sencillamente me llamó. Raban es un escritor inglés que se traslada a vivir a Seattle en la costa oeste de Estados Unidos y se siente atraído por las llanuras de Montana. Sigue la línea ferroviaria de la Milwaukee Road que recorre el estado de este a oeste. Los directivos de la compañía, a principios de siglo inundaron la Costa Este y Europa con panfletos publicitarios contando las maravillas de la región y sus bondades como tierras de cultivo. Miles de emigrantes que vivían hacinados en ciudades angostas y estrechas vieron la oportunidad de dejar de ser asalariados y pasar a ser propietarios de algo, de su tierra. Llegaron allí, deseosos de convertirse en granjeros, tener sus propiedades y cultivar su tierra que les daría sustento. Poco a poco, la tierra de Montana se mostró como era en realidad. Seca en verano y glacial en invierno, con un una tierra yerma que no les devolvía sus esfuerzos. Muchos de ellos acabaron emigrando una vez más hacia el oeste, hacia el otro lado de las Rocosas, al verde estado de Washington.
Raban recorre la zona, la inmensidad de la llanura. Visita ruinas de antiguas granjas con los herederos de esas familias y viaja a esas ciudades creadas por la compañía ferroviaria hace un siglo y que siguen en pie en medio de la nada, con familias que se quedaron y nunca han querido marcharse.
Me ha gustado y lo recomiendo como literatura de viajes. Es lectura calmada, un poco triste y muy apegada a la tierra.
McCloud analiza que es el comic como concepto, qué lo define, analiza el trazo, lo icónico, la realidad, el tratamiento del tiempo. He aprendido lo que es la clausura y me he dado cuenta de que el trabajo que hace el lector en un comic rellenando lo que no se cuenta, los espacios en blanco, lo que queda fuera de la viñeta y es casi tan importante como el trabajo del autor dibujándolo.
No es una historia del comic, es un ensayo sobre lo que es el comic. A veces a McCloud se le va la pinza y peca de intensismo pero me ha gustado mucho.
El refugio de la memoria de Tony Judt. Ya lo dije casi todo el otro día en el post que le dediqué y si digo algo más lo reventaré así que solo diré: ¡¡corred a leerlo!!!
Y por último, “Entre línea: el cuento o la vida” de Luis Landero. Leí sobre Landero en un post de Di. Me daba perezón, lo confieso, los autores españoles contemporáneos no me seducen nada de nada. Lo sé, son prejuicios, pero son míos y les tengo cariño. Tampoco como pollo si parece pájaro y sin embargo me flipa la pularda rellena. Cositas mías.Bueno, pues me lancé a leer a Landero. Y desde aquí lo digo, Landero es un triste y escribe triste así que leerle no es digamos una fiesta, que tampoco tiene que serlo, pero te crea una sensación como de tristeza que me incomoda. Me parece bien tener un tono gris y bajo y melancólico cuando estás contando algo así, el problema de Landero es que todo él es triste y todo lo que toca adquiere ese tono. Incluso cosas que contadas por otra persona podrían ser divertidas y tener luz. Landero lo apaga todo.
Puede parecer que no me ha gustado y no es así para nada. Una vez que te acomodas a ese tono de escritura, tiene cosas muy buenas y algunas reflexiones interesantes. Este libro es una especie de autobiografía o de memorias, donde intercala reflexiones sobre su pasado en un pueblo perdido y su vida actual como profesor.
He sacado varias cosas para mi cuaderno, pero dejo aquí solo un par de ellas:
“No pienses con conceptos ni palabras, sino con imágenes”
Esto es exactamente lo que hago yo, soy un fabulosa máquina de crear imágenes mentales, para todo.
Y hablando sobre la lectura:
“Leer es un acto lúdico, dijo alguien, y esa majadería se acató como dogma. Ya, ya un acto lúdico. Manuel ha conocido a gente eufórica cuando va al futbol o a merendar al campo, pero apenas a nadie que, ante la perspectiva de una tarde consagrada a la lectura diga: ¡ Hala a engolfarse con La Celestina, o frotándose las manos de placer: “ Y esta noche Petrarca”: No, Manuel cree más bien que la lectura a menudo es un placer que cuesta, aunque solo sea porque supone aislamiento, concentración, esfuerzo, además de esclarecer o asumir incertidumbres, cosa que siendo placentera es también problemática, como cualquier actividad donde la mente y los sentidos han de estar alerta y a veces en tensión.”
A esto me refiero, Landero lo cuenta todo como si fuera un trabajo de titanes, como si todo costara muchísimo, incluso leer. Yo veo la lectura como un placer total y absoluto, aunque es verdad que con la práctica se va adquiriendo mayor placer y que supongo que es a costa de dedicarle mucho tiempo y tragarte muchas cosas horribles que hacen que vayas adquiriendo gusto...pero Landero lo cuenta como si fuera un trabajo que hacer, una tarea para elegidos, a la que hay que dedicar un esfuerzo sobrehumano.
A ver si va a ser, que no leo bien.
O que no soy una triste.
Y hablando sobre la lectura:
“Leer es un acto lúdico, dijo alguien, y esa majadería se acató como dogma. Ya, ya un acto lúdico. Manuel ha conocido a gente eufórica cuando va al futbol o a merendar al campo, pero apenas a nadie que, ante la perspectiva de una tarde consagrada a la lectura diga: ¡ Hala a engolfarse con La Celestina, o frotándose las manos de placer: “ Y esta noche Petrarca”: No, Manuel cree más bien que la lectura a menudo es un placer que cuesta, aunque solo sea porque supone aislamiento, concentración, esfuerzo, además de esclarecer o asumir incertidumbres, cosa que siendo placentera es también problemática, como cualquier actividad donde la mente y los sentidos han de estar alerta y a veces en tensión.”
A esto me refiero, Landero lo cuenta todo como si fuera un trabajo de titanes, como si todo costara muchísimo, incluso leer. Yo veo la lectura como un placer total y absoluto, aunque es verdad que con la práctica se va adquiriendo mayor placer y que supongo que es a costa de dedicarle mucho tiempo y tragarte muchas cosas horribles que hacen que vayas adquiriendo gusto...pero Landero lo cuenta como si fuera un trabajo que hacer, una tarea para elegidos, a la que hay que dedicar un esfuerzo sobrehumano.
A ver si va a ser, que no leo bien.
O que no soy una triste.
lunes, 4 de julio de 2011
DESPELLEJANDO UNA BODA

Sí, es un post frívolo.
Sí, es un post fácil.
No puedo escribir todos los días sobre las honduras de las relaciones humanas porque entonces tendría que tener un nick que empezara por A. y un blog coñazo posiblemente negro con letras blancas, asi que hoy toca despellejar la boda de Albert de Mónaco.
Albert de Mónaco probablemente esté en el top 10 de tios más asquerosos del planeta. Es blandengue, gordinflón, calvorota, con ojos pequeños y sin brillo, la ropa le sienta de angustia, cuando sonríe da pánico y seguro que es picha fina. De hecho en su boda no fue el tio más asqueroso que había en ella porque invitó a Karl Lagerfeld que ocupa el número 1 en ese ranking.
No conozco a ninguna tia que le guste Albert, ni ningún tio, pero si tengo que elegir, apoyo la teoría de molimadre: “Hijas mías, una cosa os digo…Charlene es un travelo”.
Molimadre tiene estas cosas, de repente cuando menos te lo esperas te dice algo que te deja muerto. Como el otro día en el bautizo del LittleRed
- Moli..¿ eso es un GT?
- …mmmm…¿ si te digo que es un colacao te lo crees?
- Son las 8 y media..
- Una hora buenísima..la mejor..para un GT.
- Ponme uno.
Sí, es un post fácil.
No puedo escribir todos los días sobre las honduras de las relaciones humanas porque entonces tendría que tener un nick que empezara por A. y un blog coñazo posiblemente negro con letras blancas, asi que hoy toca despellejar la boda de Albert de Mónaco.
Albert de Mónaco probablemente esté en el top 10 de tios más asquerosos del planeta. Es blandengue, gordinflón, calvorota, con ojos pequeños y sin brillo, la ropa le sienta de angustia, cuando sonríe da pánico y seguro que es picha fina. De hecho en su boda no fue el tio más asqueroso que había en ella porque invitó a Karl Lagerfeld que ocupa el número 1 en ese ranking.
No conozco a ninguna tia que le guste Albert, ni ningún tio, pero si tengo que elegir, apoyo la teoría de molimadre: “Hijas mías, una cosa os digo…Charlene es un travelo”.
Molimadre tiene estas cosas, de repente cuando menos te lo esperas te dice algo que te deja muerto. Como el otro día en el bautizo del LittleRed
- Moli..¿ eso es un GT?
- …mmmm…¿ si te digo que es un colacao te lo crees?
- Son las 8 y media..
- Una hora buenísima..la mejor..para un GT.
- Ponme uno.
Y ahí estaba yo, que casi me corto un dedo de la impresión. Si Molimadre bebe GT en el bautizo de su nieto pequeño el fin del mundo se acerca..¡¡penitenciagite!!
Claro que no está todo perdido. Albert el asqueroso ha conseguido pareja…y eso abre un mundo de esperanza a todos los tios asquerosos del planeta.
A lo que iba, al despelleje.
Albert es asqueroso y por eso en su boda su asquerosidad no podía más que ir en aumento. Primero se disfrazo de Capitán Stubbins desyoendo mis sabios consejos. El look “total White” no es para todo el mundo, y para Albert menos. Los zapatos blancos son la cosa más hortera que se ha inventado nunca y ¡¡ Por Dios!! ¿ porqué lleva las condecoraciones como si se le estuvieran escurriendo por la pechera?? Esas cosas se llevan en el pecho..que quedan de más machotes. Ah claro, ya lo he cogido. Para terminar de rematar el horror se pone una gorra de plato. Hombres del mundo…desde aquí os lo digo..por muy atractivos que seáis ( que no es el caso de Albert), ningún tio del planeta bajo ningún concepto, jamás, debería ponerse una gorra de plato. Es el complemento más afeante y más antilujuria del planeta..aunque te lo pongas para tapar una calva con brillos.
Y no contento con el despropósito mañanero, por la noche se vino arriba y se disfrazó de camarero de salón de bodas " Le Petit Paris"...se comprende la cara de Charlene diciendo..ay mi madre..qué pinta tendrá en gayumbos.
Charlene es un tio y está estupenda. Es flaquérrima, con hombros y jaboneras y además Armani le ha hecho un vestido de novia precioso. Como el amor es ciego y Albert está forrado, lo suyo que Charlene alias “ manazas” estuviera en éxtasis de amor…pero no, tiene una carita de pena que dan ganas de decirle “ Venga, vámonos a casa..te metes en la piscina y te haces unos largos y te olvidas del gordinflón”. No entiendo como no salió huyendo y más después de este beso ( aqui otra toma..los dos son horribles besando) que sin duda alguna está entre los peores que se han dado nunca unos novios…e incluso entre los peores que no se han dado, es un completo despropósito. Eso sí,llora muy mona…con lagrimitas cayéndole y poniendo morritos. Cuanto más veo sus fotos más creo que iba puesta con una tortillita de Myolastanes....
Más cosas. En estas fotos podemos ver la diferencia entre ser “ pechitos” y ser “plana cual tabla”. Las dos son jóvenes y…mmm..nada más..ah si..casi cuñadas.
Los 3 sobrinos de Albert..que son jóvenes y digamos que por sus caras y sus miradas fijas y vidriosas tienen pinta de darle a algo más que al champán brut. Es más, el mayor y su novia se pelean por el último porro y la última raya....ahí dejo eso, pero no hay más que verles el careto.
Carolina o como llevar una pamela y que parezca que pesa kilos. A su lado va su cuarta hija que ya no le salió tan estilosa como la primera pero a cambio no parece ir drogada..aunque cuando vea la pinta que le puso su madre dentro de unos años, probablemente se vuelva politoxicómana o se de al GT. No olvidar que es hija de Ernesto de Hannover… Vale, acabo de ver esta foto..a lo mejor la pamela si pesaba mucho porque Carolina por la noche parece la novia cadáver.
Madre mia, el puesto de tio más asqueroso de la boda va a estar reñidísimo. Roberto Cavalli es un ser del averno, es naranja y suda…y tiene nariz gordota de mafioso malvado y hace ropa para flaquérrimas forradas. Se entiende que su mujer vaya de incógnito...
Cuando eres francesa y exmodelo te crees que puedes ir en chanclas a una boda. No hay que pasar por alto el gesto de “ soy frangggsesa” de la hija mayor…les sale solo..el gesto de asco permanente les sale solo.
Madalena de Suecia y su hermano que no sé como se llama pero es guapetón. Y aún así, a pesar de ser guapetón, sueco, jovenzuelo y príncipe...¡¡ no puede ir de total white!! Que manía..coño..si quereis ir de marineros porque no os ponéis un uniforme azul oscuro que siempre es más elegante, más sobrio y da más aspecto de empotrador?? Vale, siguiente foto de azul...el tema mejora, pero no acabas de convencerme..necesito ver a este sueco con pinta de tio normal.
Ella me gusta, es sueca y bastante mochi..no se desliza por la pendiente de la delgadez extrema.
Los principes de Dinamarca. Él me gusta, es como desaliñado y pasando de todo pero es príncipe...va siempre como si acabara de saltar la cama con los pelos disparados y siento un extraño hermanamiento con él por ese tema. Me espanta el momento originalidad mal entendida de su chaleco pero como a Federico se lo disculpo todo supongo que se lo ha puesto pensando " A ver si la gente se fija en mi chaleco y no se da cuenta de que Mary se dedica a echarse años encima con todo lo que se pone"...Mary desde aqui te lo digo, ¿ por qué ese empeño en parecer antigua? ¿ Por qué quieres parecer rancia? Huelo a naftalina desde aqui.
El Principe Felipe de Bélgica, un tio con clase y que sabe que no le sienta bien el uniforme blanco y opta por el azul. Por si no se nota, yo soy muy de Felipe de Bélgica..con su barbita y sus gafitas. Ella..es..bueno..belga.
Los de Holanda. Máxima va muy mona, me gusta esta chica es capaz de los mejores aciertos y de los mayores horrores, pero no se disfraza ni deja que su metabolismo la consuma. Lástima que pase de su marido y no le diga: Cariño..con esa pinta no sales de casa...Tintín disfrazado de almirante es un espanto.
Con Mette Marit no hay nada que hacer. Es un horror absoluto. Es la Helena Bonham Carter de las bodas reales. Sabes que si va ella, nunca serás la peor vestida y arreglada. Lo que no sé es como cazó a Hakkon que mira que me gusta, aunque ultimamente le empiezo a ver cara de bobaina...pero eso si, lleva uniforme azul marino.
Naomi y su empotrador multimillonario ruso. Sin más comentarios.
Victoria de Suecia..y su NO empotrador. Sin más comentarios.
Eres increiblemente guapa cuando puedes ir de la mano de un señor bajito y renegrido, llevando en la cabeza un tocado ridículo y que la gente piense: ¿ quien coño es esa tia tan espectacular?
¿ De verdad que es elegante llevar algo colgando de la cabeza que te impide ver si le vas dando la mano a tu pareja o al primero que pase? ¿ nos hemos vuelto locos con la mierda esa de los tocados?
Por cierto..alguien dijo en Twitter que Gerard iría a la boda..no le he visto...si alguién lo encuentra por favor que me pase el enlace, a ver si elevamos el nivel de atractivo masculino de este post.
viernes, 1 de julio de 2011
ROMPER

Tengo dos buenos amigos que están pasando por una ruptura sentimental. Y a pesar de ser gente hecha y derecha, con 40 palos, ella y él, están siguiendo punto por punto el modelo de cómo no afrontar una ruptura.
Es inevitable. Nos pasa a todos. Te dejan y haces todo lo que no hay que hacer.
Primero descubres que es posible sentir vacio en el interior del estómago. Literalmente tienes un hueco dentro. Cuando te levantas por la mañana el hueco es tan grande que no te deja ni respirar y crees que te vas a morir y que no podrás levantarte de la cama y hacer todo lo que tienes que hacer. Pero si puedes, aunque por supuesto tú crees que tu hueco es el más grande que ha tenido nunca nadie en la historia de la humanidad. Durante el día y si estás entretenido, ocupado o lo que sea, el hueco se va haciendo más pequeño y al final del día casi te has acostumbrado y te vas a la cama pensando: parece que estoy mejor. A la mañana siguiente descubres que ha vuelto a crecer.
Segundo y como ya he dicho, crees sinceramente que tu ruptura es la peor que ha habido nunca en el mundo mundial. Si, los demás lo han pasado mal...pero nunca tan mal como tú, es imposible que haya gente que esté sufriendo lo que tú estás sufriendo. Como romper solo no parece motivo suficiente para que tu ruptura sea más que las demás, te dedicas a buscar motivos que hagan a tu ruptura escalar puestos en el ranking mundial. Y aquí vale todo: "Si vale, a los demás les dejaron...pero a mí, además de eso se me murió mi padre en la misma semana". "Si vale, a los demás les dejaron pero yo le he dado a él los mejores años de mi vida". "Si vale, a los demás les dejaron pero yo se lo di todo a él me cambie de ciudad, dejé a mis amigos, a mi familia y ahora me deja y encima estoy sola y abandonada en esta ciudad de mierda". De alguna manera extraña y retorcida, llegar a convencerte de que eres el más sufridor del planeta...consuela. Deber un mecanismo cerebral que dice: ya que las estamos pasando tan putas por lo menos que nos sirva para ser los campeones del sufrimiento.
Tercero, empiezas a pensar que algo no cuadra, que “necesitas más explicaciones”. Piensas que algo se te escapa, que no es posible que os quisierais tantísimo, que lo vuestro fuera tan especial. No quieres resignarte a la sencillez del pensamiento: no quiere estar contigo. Todo lo demás es accesorio, pero te aferras a los detalles porque asumir el hecho simple de que han dejado de quererte duele muchísimo y mientras estás entretenido analizando detallitos y cositas absurdas puedes mirar de reojo al abismo negro en el que más pronto o más tarde tendrás que zambullirte.
Cuarto, para seguir agonizando e intentar que esa agonía cure antes piensas: esto duele un huevo, voy a ver si me echo un poquito de limón en la herida y sí, me dolerá pero lo mismo se cauteriza la herida y me curo más rápido. Así que te dedicas a pensar cosas horripilantes como: seguro que ya está con otro/a, y con ese otro seguro que quiere hacer cosas que no hacía conmigo y se casará y tendrá hijos y ya ni se acuerda de mi...y yo aquí...hecho/a una mierda. Y efectivamente duele muchísimo porque la imaginación es muy cabrona y se dedica a mandarte planos cinematográficos de tu ex en todo tipo de escenas amorosas irreales: dando ramos de flores, cenas románticas, ante el altar, cuidando churumbeles colmado de felicidad paternal…mientras que te manda planos tuyos en blanco y negro en un sillón con una manta de cuadros y rodeado de gatos. Lo peor de todo esto es que esa dosis extra de agonía que te procuras a ti mismo no sirve para curarte antes.
Séptimo. Empiezas a pensar que serias capaz de pagar, de cortarte un dedo, de cambiarte de ciudad, de raparte la cabeza, de llevar sandalias con calcetines, de hacerte fan de Manolo Escobar...darías cualquier cosa por poder volver…lo que fuera. Y por supuesto esta vez todo sería distinto y no cometerías los errores de la primera vez que hicieron que dejara de quererte, porque por supuesto la culpa es tuya.
Octavo. Crees que nunca jamás podrás volver a enamorarte. Es completamente imposible. Y además no tienes ganas. No quieres ni salir de casa, quieres tu sofá, tu mantita, tu helado de strawberry cheesecake, tus canciones de llorar, tus pelis de llorar y quedarte ahí hasta que te deje de doler.
Noveno, pasado un tiempo...que depende de cada uno, por fin haces caso a tus amigos y quedas con ellos o les mandas un mail y vomitas toda esa mierda que llevas macerando en tu interior desde el Dia D. Y descubres que te sientes mejor, porque tus amigos son sabios y sobre todo te quieren y han pasado por eso. Y te dicen todo lo que necesitas saber: que saben que duele un huevo, que vales muchísimo, que tienes que salir de casa y dejar la puta mantita y que aunque no te lo creas se te pasará. También te dicen que tu ex es un cabrón, hijo de puta con pintas y que no te merece y que se arrepentirá toda la vida por haberte dejado escapar porque eres un tío/a de puta madre. Y descubres el efecto terapeútico del humor negro...contra todo pronóstico, que tus amigos se descojonen de tu pena suprema, te alivia.
Diez, empiezas a curarte. Pero se tarda.
Es inevitable. Nos pasa a todos. Te dejan y haces todo lo que no hay que hacer.
Primero descubres que es posible sentir vacio en el interior del estómago. Literalmente tienes un hueco dentro. Cuando te levantas por la mañana el hueco es tan grande que no te deja ni respirar y crees que te vas a morir y que no podrás levantarte de la cama y hacer todo lo que tienes que hacer. Pero si puedes, aunque por supuesto tú crees que tu hueco es el más grande que ha tenido nunca nadie en la historia de la humanidad. Durante el día y si estás entretenido, ocupado o lo que sea, el hueco se va haciendo más pequeño y al final del día casi te has acostumbrado y te vas a la cama pensando: parece que estoy mejor. A la mañana siguiente descubres que ha vuelto a crecer.
Segundo y como ya he dicho, crees sinceramente que tu ruptura es la peor que ha habido nunca en el mundo mundial. Si, los demás lo han pasado mal...pero nunca tan mal como tú, es imposible que haya gente que esté sufriendo lo que tú estás sufriendo. Como romper solo no parece motivo suficiente para que tu ruptura sea más que las demás, te dedicas a buscar motivos que hagan a tu ruptura escalar puestos en el ranking mundial. Y aquí vale todo: "Si vale, a los demás les dejaron...pero a mí, además de eso se me murió mi padre en la misma semana". "Si vale, a los demás les dejaron pero yo le he dado a él los mejores años de mi vida". "Si vale, a los demás les dejaron pero yo se lo di todo a él me cambie de ciudad, dejé a mis amigos, a mi familia y ahora me deja y encima estoy sola y abandonada en esta ciudad de mierda". De alguna manera extraña y retorcida, llegar a convencerte de que eres el más sufridor del planeta...consuela. Deber un mecanismo cerebral que dice: ya que las estamos pasando tan putas por lo menos que nos sirva para ser los campeones del sufrimiento.
Tercero, empiezas a pensar que algo no cuadra, que “necesitas más explicaciones”. Piensas que algo se te escapa, que no es posible que os quisierais tantísimo, que lo vuestro fuera tan especial. No quieres resignarte a la sencillez del pensamiento: no quiere estar contigo. Todo lo demás es accesorio, pero te aferras a los detalles porque asumir el hecho simple de que han dejado de quererte duele muchísimo y mientras estás entretenido analizando detallitos y cositas absurdas puedes mirar de reojo al abismo negro en el que más pronto o más tarde tendrás que zambullirte.
Cuarto, para seguir agonizando e intentar que esa agonía cure antes piensas: esto duele un huevo, voy a ver si me echo un poquito de limón en la herida y sí, me dolerá pero lo mismo se cauteriza la herida y me curo más rápido. Así que te dedicas a pensar cosas horripilantes como: seguro que ya está con otro/a, y con ese otro seguro que quiere hacer cosas que no hacía conmigo y se casará y tendrá hijos y ya ni se acuerda de mi...y yo aquí...hecho/a una mierda. Y efectivamente duele muchísimo porque la imaginación es muy cabrona y se dedica a mandarte planos cinematográficos de tu ex en todo tipo de escenas amorosas irreales: dando ramos de flores, cenas románticas, ante el altar, cuidando churumbeles colmado de felicidad paternal…mientras que te manda planos tuyos en blanco y negro en un sillón con una manta de cuadros y rodeado de gatos. Lo peor de todo esto es que esa dosis extra de agonía que te procuras a ti mismo no sirve para curarte antes.
Quinto, ya puestos a despeñarte por la pendiente de la autocompasión, lo llevas un poquito más lejos y entonces empiezas a pensar que eres un mierda. Que es lógico que te hayan dejado porque: eres una pesada, tienes un curro de mierda, no te gustaba la misma música que a él/ella, eres mayor, eres más joven, eres alta, eres moreno, no sabes inglés, cocinas mal, eres rubia, tienes los ojos azules, llevas gafas, eres ingeniero, dependiente, repartidor, abogado, tienes dientes, dos orejas, dos manos..Es decir...todo tú eres un mierda auténtico que mereces que te hayan dejado. Llenas una bañera de barro de autocompasión y te sumerges en ella para ver si así consigues aliviar el sufrimiento...pero tampoco.
Sexto, se deja de comer y de dormir. El cuerpo es sabio y sabe que estás jodido, así que te hace adelgazar lo que repercute en que la gente cuando te ve te dice: estás estupendo. Claro que a ti no te consuela porque piensas: si estupendo pero me han dejado así que tan estupendo no estaré…y hala...al bucle autodestructivo otra vez. Lo de no dormir es más putada porque por la noche eres capaz de elucubrar todo tipo de pensamientos horribles que te hacen levantarte destrozado para luchar con el hueco.
Séptimo. Empiezas a pensar que serias capaz de pagar, de cortarte un dedo, de cambiarte de ciudad, de raparte la cabeza, de llevar sandalias con calcetines, de hacerte fan de Manolo Escobar...darías cualquier cosa por poder volver…lo que fuera. Y por supuesto esta vez todo sería distinto y no cometerías los errores de la primera vez que hicieron que dejara de quererte, porque por supuesto la culpa es tuya.
Octavo. Crees que nunca jamás podrás volver a enamorarte. Es completamente imposible. Y además no tienes ganas. No quieres ni salir de casa, quieres tu sofá, tu mantita, tu helado de strawberry cheesecake, tus canciones de llorar, tus pelis de llorar y quedarte ahí hasta que te deje de doler.
Noveno, pasado un tiempo...que depende de cada uno, por fin haces caso a tus amigos y quedas con ellos o les mandas un mail y vomitas toda esa mierda que llevas macerando en tu interior desde el Dia D. Y descubres que te sientes mejor, porque tus amigos son sabios y sobre todo te quieren y han pasado por eso. Y te dicen todo lo que necesitas saber: que saben que duele un huevo, que vales muchísimo, que tienes que salir de casa y dejar la puta mantita y que aunque no te lo creas se te pasará. También te dicen que tu ex es un cabrón, hijo de puta con pintas y que no te merece y que se arrepentirá toda la vida por haberte dejado escapar porque eres un tío/a de puta madre. Y descubres el efecto terapeútico del humor negro...contra todo pronóstico, que tus amigos se descojonen de tu pena suprema, te alivia.
Diez, empiezas a curarte. Pero se tarda.
La tira es de Efe, querido podríamos dominar el mundo.