martes, 21 de julio de 2009

GUADA

Mi amiga Guada es como una princesa. Por eso mismo, somos somos totalmente incompatibles y no nos parecemos en nada. Ella es todo lo que no soy yo, y yo, no solo, no soy todo lo que no es ella, sino muchas de las cosas que no soporta.

Guada es hermana de Neter, del rubio y de las gemelas. Fue la novia de un amigo mío de la infancia y por eso la conocí. Me parecía muy rubia y muy inaccesible, por aquel entonces yo me sentía como el patito feo. Pensaba que seguro que no se emborrachaba como yo, no decía tacos como yo y que seguro que llevaba la ropa interior conjuntada. Luego nos hicimos amigas y me dí cuenta de que en lo único que había acertado era en lo de la ropa interior.

Guada me enseño las fases para superar una crisis sentimental.

Primero juntarte con una amiga en un sofá y regodearte en autocompasión mientras te pones hasta las patillas de guarrerías diversas en este orden: patatas derivadas del petróleo debidamente saborizadas, ensalada de manzana, nueces y mucha mayonesa y luego gran ración de helado de strawabeery cheese cake. Todo esto hay que ingerirlo mientras te tragas películas de amores felices pero qué hagan llorar del estilo: Tu y yo, Doctor Zhivago, Tienes un email, etc. En esta fase tu amiga te consuela porque efectivamente erais la pareja ideal, él era guapísimo, supermajete, simpático y tenía muchos detalles y ha sido terrible que se rompiera esa relación pero ya se dará cuenta de su error.

Cuando has superado esta fase viene la etapa de salir a emborracharse “ porque yo lo valgo”, vale cualquier bebida, cuanto más exótica mejor: daiquiri, mojito, margarita y lo que sea. En esta fase se permite acabar bailando encima de mostradores de bares, aceras y cualquier otro sitio. Guada me enseñó lo importante de una buena alimentación antes de acostarte completamente borracha. En esta fase como ya estás más animada y te tomas tu relación fracasada con la perspectiva que te da el alcohol se puede usar el humor para despellejar al ex, la cabrona con la que te ha puesto los cuernos o cualquier otra circunstancia de la relación. En esta fase tu amiga te abre los ojos sobre lo gilipollas que era tu ex, lo mal vestido que iba y sobre cómo estabas perdiendo tu tiempo con una piltrafa humana como él.

Por último viene la tercera etapa que es la que más le gusta a Guada y que yo jamás he puesto en práctica porque es demasiado teatral para mi: quemar las cartas, recuerdos, ropa que se dejó en casa y demás pertenencias del ex en una pira del jardín de Los Molinos mientras te bebes una copita.

Guada nunca me llama por mi nombre, siempre por mi apellido.

Guada me ha enseñado que “ moli, para estár bella hay que sufrir”. Yo por supuesto no he seguido su consejo, pero admiro que sea capaz de decir que no tiene frío a 2 grados centígrados para no ponerse el jersey que no le pega con los zapatos. Es una heroína de la moda y por supuesto siempre lleva los complementos conjuntados.

Guada es la amiga ideal, es empática total. Hay amigas que son muy majas pero cuando les cuentas un problema te dicen: bueno, no pasa nada. Mal. Guada lo hace genial, si le cuentas un problema detecta en las vibraciones de tu tono si necesitas apoyo para minimizar el problema: “moli, no es nada, seguro que se soluciona” o necesitas una sesión de regodeo en la autocompasión “ tía que putada, vamos a por chuches y me lo cuentas”. Porque esa es otra, le encanta como cuento las cosas: “moli, cuéntamelo cómo a mi me gusta, con detalles” y eso si, siempre dice “ ¿ cómo surgió el tema?”. Si digo tacos o cuento algo muy bruto siempre dice “ hija moli, como eres”, pero sé que es por hacerse la digna que en el fondo le gusta.

Guada atiende a cada detalle, es consciente de cada mínimo hecho que has hecho o pensamiento o palabra que le dedicas y lo agradece como si hubieras ido a la luna a buscarlo y eso se agradece.

Guada siempre me pide consejo, me escucha y lo valora. Luego no suele hacerme caso porque soy demasiado radical, pero por lo menos se lo piensa.

Guada ha tenido relaciones misteriosas, con tíos que no he conocido en persona pero podría reconocer en una rueda policial. Primero estuvo Lucas, guapo a morir pero muy cabrón, siempre hemos tenido al recurrente L, muy pesado para mi gusto, y luego el que más me gusta: “ cara secreta”, un affair surgido en una cita a ciegas que nos dio muchísimo juego.

Guada está loquísima. No come nada que vaya bajo el agua, nada que vuele ni nada que tenga pelo rizado. Cuando es tu cumpleaños te llama y te canta el cumpleaños feliz mientras toca el piano. Opina que yo soy “muy natural”, que dicho por ella suena a insulto. Odia a Bruce “ ese camionero superordinario” y es una fanática de Disney, ella es la autora de una de las más grandes verdades sobre princesas Disney que se han dicho nunca:

- Moli, ¿ qué te parece cursi La Bella?
- Si, es supercursi.
- ¿ Supercursi?. Mira moli, una cosa te digo, tienes que volver a ver Blancanieves. La Bella al lado de Blancanieves es un marimacho.


Y es cierto.


Guada, aquí tienes tu post, que lo disfrutes.

lunes, 20 de julio de 2009

DEPORTE E INUTILIDAD

Soy torpe, tengo la misma forma física que Clarita la de Heidi, mis brazos tienen la misma fuerza que los de un niño de 2 años y mis piernas desconocen lo que la palabra “correr” significa. Si a esto le sumamos que estoy en contra de la Fuerza de Voluntad , que mi afán de superación es nulo y que mi capacidad de jugar en equipo es inexistente, se deduce clarísimamente que soy una inútil para el deporte.

Lo tengo asumido, no sirvo para la práctica deportiva. Ahora, con mis 36 añazos, la verdad es que me da exactamente igual y lo llevo con dignidad y en ocasiones con orgullo, pero no siempre ha sido así.

El deporte tiene buena fama. Si eres deportista eres más. Si eres tía y deportista te revistes de un halo de misterio y los tios esperan que seas una fiera en la cama llena de músculos. Pasados los 35 cualquier tio que haga padel, juegue una pachanga futbolera con sus amigotes o salga a montar en bici se considera un deportista. Da igual que luego se atufen 15 cañas o que hayan tardado en recorrer 15 km 4 horas: ¡ yo hago deporte!

Cuando eres adolescente y tu mayor talento es una lengua viperina y un intelecto hiperactivo socialmente estás hundido. Si por el contrario no sabes hacer la o con un canuto pero corres más, metes más goles o cuelas más canastas que la media eres idolatrado por la pandilla.

Obviamente yo no era idolatrada y obviamente intentaba ascender en la escala de méritos adolescente. En Los Molinos, todos los veranos se organizaban unos campeonatos deportivos que yo detestaba porque suponían poner en evidencia, un año más, mis escasas ( más bien nulas) dotes deportivas. Todos los años veía acercarse las fechas y temblaba de pánico, no quería, pero sabía que no me quedaba más remedio que apuntarme en alguno de los equipos.

Mis amigos se lo tomaban todo muy en serio, había que entrenar, conseguir camisetas y por supuesto acudir a todos los partidos de lo que tocara esa semana: baloncesto, futbol o lo que fuera. Yo sufría, sabía que tendría que salir a jugar y ser el hazmerreír de todo el equipo y además recibir insultos de todo tipo por parte de mis compañeros que eran ( y siguen siendo) muy picajososos: ‘’ PERO QUÉ HAS HECHO??..NO HAS VISTO QUE ESTABA SOLO? “ .

- No,no te he visto, tenía focalizada toda mi atención en no pisar el balón y matarme y no te he visto".

Era frustrante, doloroso y malísimo para mi ego. Año tras año caía en la misma trampa de: si me esfuerzo seguro que lo haré mejor. Y efectivamente me esforzaba y conseguía ponerlos aún más histéricos y ponerme aún más en ridículo.

Luego nos llegó la edad en que el deporte no era prioritario. Lo más importante era salir y tomar copas..actividad incompatible con el deporte de alto nivel. Además ya podías relacionarte con los tios que te gustaban sin tener que buscarte la excusa de un acontecimiento deportivo y tus amigos habían aceptado tus peculiares valores. Acepté mi incapacidad deportiva y todo era de color de rosa.

Pero ay…el deporte siempre está al acecho. Siempre consigue inventarse una nueva actividad tentadora que cautive a la masa y haga que para estar “in” haya que apuntarse. Incluso en una mierda de pueblo como Los Molinos el deporte ha lanzado la caña y el anzuelo se llama “ volley playa”.

A pesar del absurdo de la palabra “playa” en un pueblo serrano a 500 km de la costa más cercana y a 800 m sobre el nivel del mar, “ no seas tiquismiquis moli, qué más da como se llame”, el volley playa ha triunfado entre las viejas glorias deportivas de mis amigos. Tíos de casi 40 palos, madres de familia que el máximo deporte que realizan al año es bajar al Retiro o al garaje a por el coche, y solteros ociosos han corrido a apuntarse al campeonato.

Mis más amigos han formado un equipo digno de por lo menos ganar algún set en el campeonato:

- tios, el campeonato de volley playa.
- ¿ cuando empieza? Nos tenemos que apuntar
- Vale, yo me apunto.
- Y yo
- Y yo. ¿ y tú moli?
- YO NI DE COÑA.
- Pero, ¿ porqué? Si es divertídisimo.

Por supuesto no he caído en la trampa. Seré su más fiel hooligan e incluso les he conseguido la equipación, pero a dios pongo por testigo que no pondré un pie en esa arena de playa traída de quien sabe donde.

¡¡¡ ANIMO REPUDIADOS!!!!

viernes, 17 de julio de 2009

PERO..¿ Qué llevas en el bolso?

Las tías llevamos bolsos, la mayoría de los tíos no.

Las tías llevamos en los bolsos nuestras cosas, las de ellos y por supuesto las de los churumbeles. Ellos sólo llevan “ sus cosas”.

La mayoría de los tíos sienten por el bolso de sus parejas una curiosa relación de amor/ odio. Por un lado odian “el saco” ( ingeniero dixit) de su pareja , pero por otro lado les encanta porque se creen que si les falta algo seguro que lo encontrarán en ese bolso.

Nosotras salimos de casa pensando en los “ por si”. Ellos salen de casa con la mente en blanco.

Nosotras “por si” llevamos de todo. Ellos “por si” te llevan a ti.

A mi los bolsos no me gustan, jamás voy a comprar bolsos ni digo “ necesito un bolso amarillo limón”, me parecen un trasto, son incómodos de guardar, caros y además si los dejas por el suelo siempre viene algún memo que dice “ se te va a ir el dinero”.

Llevo bolso por obligación. No lo cambio según lo que lleve puesto, puedo llevar el mismo un mes seguido. La vida media de uno de mis bolsos viene determinada por su capacidad para aguantar el peso con el que lo cargo, si se rompen las asas a la basura. No hago reparaciones de bolsos.

Mis bolsos son siempre grandes y resistentes. Los bolsos pequeños son como un mal amante guapo, sirven para acompañarte a una boda pero nada más. En casa un amante grande que solucione aunque sea menos vistoso.

¿ Qué llevo en el bolso hoy?
  • Una cartera roja. Regalo de navidad de alguien del curro. De muucha marca, muyyy cara y una mierda. Las dos cremalleras se rompieron en marzo, por supuesto voy sin cremalleras, soy así de chapuzas. ¿ Dinero en la cartera? 20 céntimos.
  • Una bolsa de plástico transparente de frutería, cómo me ha dado por hacerme la sana me traigo un par de albaricoques al curro y los meto en esa bolsa para que no rueden entre todas las demás mierdas que llevo en el “saco”. Hoy no hay albaricoques, se han terminado.
  • Una pluma. Cartuchos para la pluma rodando por el bolso. Ya sé que cuando se revienten y me manchen todo pensaré ¿ porqué coño no los guarde en uno de esos bolsillitos laterales? Y haré firme propósito de empezar a usar esos bolsillitos. Por supuesto tiraré el bolso.
  • Un dibujo de mi hija C. No puedo quitarlo porque todos los días comprueba si lo llevo.
  • Un libro, siempre. Por si se cae un puente en la autopista y tengo que estar 4 horas parada o por si termino todo el curro que tengo, se cae internet, deja de funcionar la tele de mi despacho y no me dejan irme o por si tengo que bajar a comer sola al comedor. Hoy es “ El lector” de Bernard Schink que por ahora me está dejando tan fría como leer las instrucciones de mi lavadora.
  • Un cuaderno rayado hecho por mi amiga R donde apunto cosas de libros y gilipolleces varias.
  • Medio paquete de chicles de fresa sin gluten. Esto es fascinante, yo no como chicles ¿ cómo ha llegado aquí?
  • Una bolsita monísima que alguien me regaló, con mi kit para parecer femenina y preocupada por los detalles. Es monísima pero no la uso nunca, aún así no me decido a sacarla del bolso por si de repente me pasa algo y me quedo encerrada con desconocidos en un ascensor y necesitamos algo de lo que llevo. O por si quiero hacerme la ultrafemenina alguna vez..jajajaja. En la bolsita hay: un kit de costura, bálsamo para los labios, parches para los herpes, un perfumador y un tampax. Menos el tampax que creo que si lo utilizaré, el resto coge polvo en mi bolso.
  • Una bolsa con mi mp3 y el cable de conectarlo al pc. Antes el mp3 vagaba libre por mi bolso pero el ingeniero me regañó muchísimo y me hizo meterlo en una bolsita. Su amor por los aparatos me enternece.
  • Mis gafas de sol y mis gafas de directora de cine lesbiana catalana.
  • El libro de las marcas de los celiacos. Imprescindible.
  • Una inyección de adrenalina. Esto no debería estar aquí pero en fin, nunca se sabe si alguien a mi alrededor tendrá una sobredosis y tendré oportunidad de clavársela en el corazón. Es una dosis infantil, lo mismo me sirve para asustar a alguien.
  • Llaves, del coche, de mi casa de Madrid, de mi casa de Los Molinos, del despacho, de la cajonera. Parezco el amo del calabozo.

Hay algo que nunca llevo.

Me encanta cuando a las princesas se les caen los mocos, se manchan de barro, chocolate, tomate o lo que sea y el ingeniero se gira y me dice:

- ¿ llevas kleenex?
- Yo no, ¿ y tu?

jueves, 16 de julio de 2009

NO ES BROMA


Todo el mundo se rie cuando digo que soy mala.

Todo el mundo sonríe cuando dicgo que soy vengativa.

Todo el mundo dice “ seguro que no es para tanto” cuando digo que no me olvido de lo que me han hecho.

Todo el mundo piensa “ eso dice ahora en caliente, seguro que luego en frío no es capaz”.

Todo el mundo cree que en el fondo soy maja y que total seguro que no pasa nada porque me puteen.

Vale, pues soy mala, soy muy vengativa, será peor de lo que te esperas, seré capaz y de maja no tengo ni un pelo.

Prepárate, no tienes ni idea de lo que se te viene encima, soberbio de los cojones.

ENGLISH HOUSE


A la tierna edad de 12 años, mi madre entró un día en la cocina y con una gran sonrisa, que nos debía haber hecho sospechar, nos dijo:

- Chicos, este verano os vais a un sitio divertidísimo.

Nos miramos los tres y pensamos: si a mamá le parece divertidisimo algo malo tiene.

- ¿ A dónde vamos?
- A Comillas, a un campamento.
-¿ Comillas? ¿qué es eso? ¿Dónde está?
- En Santander, con playa y todo.

El “ y todo” fue lo que nos dio la pista definitiva de que aquello era una trampa.

- ¿ Cuanto tiempo?
- Un mes.
- ¿ Un mes? ¿ entero? Pero si a nosotros nos gusta estar en Los Molinos, que están nuestros amigos.
- Anda, anda..si además vais a aprender inglés.
- ¿ inglés? NOOOOOOOOOO

Pero por supuesto a mi madre le dio igual, se metió de lleno en una carrera por comprar todo lo necesario para deshacerse de nosotros durante 1 mes: camisetas, pantalones cortos, pantalones largos, calcetines, zapatillas, bañadores, jerseys, un chubasquero, sábanas, toalla..etc. la alegría con que gastaba y compraba debería habernos hecho sospechar incluso más.

Y llegó el día en que nuestros padres nos dejaron en un autobús: “ Lo vais a pasar fenomenal” no decían con una gran sonrisa y agitando la manita desde la acera.

El viaje a Santander duró 10 horas de autobús sin aire acondicionado. Cuando estabas ya convencido de que tus padres no te habían mandado de campamento sino que simplemente te habían devuelto a la tienda donde te habían comprado, el autobús paraba en una explanada donde hordas de niños como tú se bajaban exhaustos y miraban con incredulidad hacia el caserón de la familia Monster que nuestros progenitores nos habían vendido como “ el campamento”. Para llegar al caserón había que subir andando una cuesta conocida como “ La cardosa”, porque tenía demasiada pendiente y curvas demasiado cerradas para los autocares de última generación que teníamos.

Aquello era lo más parecido a Oliver Twist que te habías imaginado, unos edificios lóbregos, unos pasillos interminables, un frío de mil pares, te daban una habitación con otras dos chicas y de ahí te mandaban a la capilla. Allí te echaban una charla y te mandaban con tu monitora, el primer año tuve una que era gilipollas, creo que se llamaba Mariví. Cómo siempre he sido muy melodramática ese año le mandé a mi madre unas cartas patéticas que todavía tiene guardadas creo que con la esperanza de chantajearme alguna vez con ellas.

Allí en Comillas transcurría un mes entero sumergido en una rutina inmutable, se pasaba mal al principio pero luego poco a poco te acostumbrabas y sin saber cómo estabas en la última semana y había que comprarse un cuaderno para que todos tus amigos te escribieran horribles dedicatorias y sus direcciones para por supuesto cumplir la promesa de seguir en contacto para siempre.

La rutina era siempre la misma: desayuno, 4 horas de inglés, recreo, talleres varios: de juegos de mesa, manualidades, de periodismo, deportes..etc. Comida y tiempo libre. Por la tarde otra horita de inglés y otra actividad todos juntos. Después venía la ducha en las que había que correr mucho para conseguir algo de agua caliente. Cena y por la noche ginkana, fallas, disfraces, el juego de las linternas o incluso cine en una sala tétrica en la antigua universidad con unos sillones de tortura y unos cuadros de antiguos obispos mirándote desde los pasillos. Allí vi " Jasón y los argonautas" película nunca olvidaré por el sabio uso del cartón piedra en sus decorados.

Los viernes era la gran noche porque había guateque y entonces te ponías lo que te parecía más fashion de lo que te había metido tu madre en la maleta, eran los 80, así que era algo con hombreras y muy grandón. Un horror pero allí que te ibas a bailar suelto y a esperar a que el niño que te molaba quisiera bailar algo lento contigo. De vergüenza ajena. El primer beso de mi vida fue allí con un niño de Bilbao del que no recuerdo su nombre pero al que todo el mundo llamaba “Costi” porque su cumpleaños era el día de la constitución. El beso no me gustó, me pareció asqueroso..jajajaja ( si algún día llegas aquí, no fue por tu culpa, yo era una estrecha).

Se comía de angustia y escaso. Los viernes nos bajaban al pueblo al mercadillo y todos corríamos a los supermercados a por provisiones que luego había que esconder porque sino los monitores lo confiscaban para comérselo ellos.

Teníamos hasta nuestra propia leyenda, un exhibicionista que se llamaba “ El Pajus”, todo el mundo conocía a alguien que había visto un día al “pajus” rondando. Era inofensivo pero enseñaba la cola lo que con 12 años constituía un hecho casi tan extraordinario como ver marcianos. Por supuesto nadie dudaba de su existencia y la gente se lo imaginaba con gabardina paseando por la campiña cántabra. Por supuesto jamás lo vi.

Había un fin de semana de padres al mes en el que tus progenitores venían a buscarte y te llevaban a un hotel a dormir en una cama de verdad y a cebarte porque te estabas quedando en los huesos. Se lo agradecías tanto que incluso les perdonabas el exilio al que te habían mandado.

He olvidado los nombres de casi todos los amigos que hice allí, pero recuerdo cada olor y cada sensación. Allí descubrí que en verano puede hacer frío, que en julio puede llover todos los días y que la temperatura del agua en el Cantábrico puede ponerte los pies azules. Volví con 30 años y lo recorrí todo con el ingeniero: el campo de fútbol, el frontón, el edifico Máximo, el Hispano, la playa de Comillas, el paseo hasta Oyambre, incluso intenté colarme por una ventana rota pero el instinto cívico del ingeniero me lo impidió : ¿estás loca?

English, english house, abre sus puertas para la felicidad, para los jóvenes que quieran encontrar, muchos amigos y un verano a disfrutar...”

Por supuesto hay un grupo en facebook .

miércoles, 15 de julio de 2009

EL PERIODISTA DEPORTIVO. Richard Ford


" No hay nada tan alentador como como saber que en alguna parte, una mujer que te gusta está pensando en ti y sólo en ti. Pero no hay nada tan hiriente como que ninguna mujer piense en ti. O peor todavía, que una mujer haya dejado de pensar en ti por culpa de tu estupidez. Es como mirar por la ventanilla de un avión y descubrir que la tierra ha desaparecido. No hay otra soledad que se le pueda comparar".

TENGO UN HOBBY

La línea que separa un hobby de una manía es finísima. Lo que al principio hace gracia y se ve como una manera de desestresarse y de dejar de dar la barrila a la gente que vive contigo porque estás entretenido, puede llegar a convertirse en un horror que ponga de los nervios a esas mismas personas y que se planteen seriamente acabar contigo y tu maldito entretenimiento.

Yo no tengo ningún hobby. Hay tres cosas que se me podrían echar en cara como hobbys:

- Nadar. Jajajajaja…¿ un hobby? En fin, nado como deporte y lo hago porque de todo el ejercicio físico que hay en el planeta es el que menos detesto. No lo echo de menos ni sufro si no puedo ir. Es más, si hubiera una pastilla que me procurara los mismos beneficios físicos que la natación, la tomaría y el bañador se lo embutía Rita.
- Bruce. Ir a un concierto una vez al año y escuchar su música sólo cuando voy sola en el coche no es un hobby. Reconozco que cuando se acerca la fecha del concierto me puedo poner un “poco” pesada pero luego se pasa, no es nada continuado en el tiempo.
- Leer no es un hobby, es algo de vida o muerte. Además se puede hacer en cualquier sitio y no molestas. Llevo siempre un libro encima pero eso no perturba a nadie, si puedo leo, sino pues no pasa nada. Además, jamás diré a nadie “ no puedo ir a tu fiesta de cumpleaños porque me voy a comprar libros o porque tengo que terminar un libro”. Es algo que hago cuando puedo y por supuesto no hablo de ello. Además no soy una maniática de los libros, me da igual si son primera edición o de antes de ayer y leo lo que me cae no persigo el santo grial de la lectura.

Para que tu hobby se convierta en una amenaza para la humanidad hay que cumplir dos requisitos: ser constante y tener fijación. Yo gracias a Dios, no cumplo ninguno de los dos así que creo que estoy a salvo.

Si te gustan los trenes en miniatura, cazar gamusinos, hacer sudokus, coleccionar sellos o tejer pañitos para debajo de la tele, es estupendo. Disfrutas de esos ratos haciendo lo que sea y tan a gusto. Dejas a los demás en paz y todos contentos.

El problema viene cuando el hobby se convierte en algo obsesivo y te creas adicción, entonces pasas de ser un tío con un hobby a un maniático de mil pares.

Conozco a varios. Gente deportista, aficionados a la escalada por ejemplo, se van de excursión, le encuentran gusto a trepar por una piedra y se llenan de satisfacción cuando llegan arriba vivos por el camino más difícil. Fenomenal. El problema es cuando bajan, se sientan a cenar contigo y te cuentan cada paso que han dado, la piqueta que han puesto, la posición de la mano y te enseñan como se han roto una uña. Lo mismo si me cuentas tu estrategia en una partida de risk o me haces un esquema pormenorizado de tu ascensión al Tourmalet en bici. Eso es un coñazo y totalmente innecesario. Disfrútalo pero hazme un resumen.

Un hobby hay que disfrutarlo pero no radiarlo.

Otro problema de los hobbys es cuando empiezan a ocupar espacio. Abres el armario y hay 20 pares de zapatillas de escalar, 8 cañas de pescar, 5 juegos de palos de golf o 35 pares de agujas de tricotar. Mal. Si convives con otra gente eso es una tortura, porque aunque para ti los 14 pares de guantes de esquiar sean todos distintos y todos con una función superespecializada, para el resto de la peña que no está cegada son “ guantes de esquiar”. Nadie te entiende y lo que es peor nadie quiere entenderte. Sólo quieren quemarlos.

Lo mismo pasa si llenas tu casa de elementos producidos por tu hobby: paños de punto de cruz, monumentos hechos de palillos,batallones de soldaditos de plomo, cornamentas, bodegones pintados con acuarelas o puzzles fijados como cuadros. Es algo totalmente innecesario a no ser que pretendas que la gente deje de ir a tu casa entonces, enhorabuena porque lo has logrado.

Si cuando ya no te caben en casa se te ocurre la genial ideal de regalar los resultados de tu hobby en plan: “ mira lo que te he traído por tu cumpleaños..unas bragas de ganchillo” o “ por reyes un velero de palos de polo” o “mira un sello de los años 30 con las letras giradas” probablemente te quedes sin amigos, pero a lo mejor es lo que quieres, total te da igual, ya tienes un hobby.

Los trofeos conseguidos por el ejercicio de ese hobby se consideran trastos también. Una vitrina llena de las copas conseguidas en distintos campeonatos de canicas sólo resulta emocionante para el dueño de las canicas, para el resto de la humanidad es una manera absolutamente imbécil de acumular polvo.

El tercer problema es cuando no sólo eres aficionado a algo sino que además te suscribes a la revista “ Aficionado a”. Ahí ya has caído en el foso de la dependencia de tu hobby. No lo sabes pero te estas apartando de la sociedad y vas a caer en los brazos de otros adictos como tú que te dirán: ven con nosotros que te entendemos. Y acabarás yendo a reuniones y diciendo cosas como: “ me gusta la petanca y nadie me entiende”. Mal.
Si ya coleccionas las revistas, las tienes ordenadas por año, les quitas el polvo y las relees, para mí estás para que te encierren.

Cuando la gente llega a este nivel se convierte en un auténtico coñazo. Es esa gente que les llamas para salir a comer un sábado y tienen “caza” o “escalada” o “ congreso de scrabble” o “campeonato de chapas”. Y tú dices, vale, otra vez será. Pero ahí patinas porque no es verdad…no será nunca porque ellos no pueden dejar de ir a esas cosas. Se pondrían enfermos de pensar que se están perdiendo la cacería del siglo, la cojo vía, la palabra perfecta o el toque de su vida. Sufren si dejan de ir. Esa gente es inaguantable y un coñazo.

El otro día vi en la tele una tía que coleccionaba Barbies como hobby, tenía 700, y lloraba de emoción porque había conseguido a “Ken camarero” por 800 euros…Me imagino cuando su madre le regaló la primera y pensó: Que bien, así la niña está entretenida.

Cuidadín con los hobbys que los carga el diablo. Y si ya tienes uno..recuerda: NO DES EL COÑAZO.