
Yo soy
LAD, Licenciada en Actividades Domésticas. Cómo buen
LAD tengo el poder en mi casa, yo decido qué se come, qué se cena, qué
día se cambian las sábanas y qué llevan puesto las princesas. El
LAD siempre está
minusvalorado por el resto de los habitantes del hogar que tienden a creer que todas tus actividades se hacen por arte de magia. Los
LAD tenemos el poder pero poco
reconocimiento. Si reclamamos atención y que se valore nuestro trabajo nos encontramos con frases como: “
eso no es trabajar”, “
lo haces porqué quieres” y otra serie de lindezas. Uno no elige ser
LAD, de repente te encuentras ahí y no hay vuelta atrás.
Por debajo de los
LAD están los
TAD, Técnicos en Actividades Domésticas. En esta categoría hay dos subclases:
TAD profesionales y debidamente remunerados, lo que viene siendo conocido como servicio doméstico, asistenta,
tata, cuidadora y demás eufemismos. Esta clase de
TAD obedece órdenes del
LAD. Necesita supervisión y control porque sino se confía y empieza a lo que se conoce como “
tocati peloti” que es obviar las órdenes del
LAD y pasar de todo. Cuando está situación se produce el
LAD se coge unos rebotes del 15 y por un momento valora la posibilidad de dejar su curro y quedarse en casa aunando las labores de
LAD y
TAD. Por lo general nunca lleva a fin esa peregrina idea.
Después tenemos a los
TAD amateurs que no reciben
remuneración: los padres/parejas. Esta categoría realiza alguna de las tareas del hogar normalmente por amenaza de expulsión del hogar o por temor a desatar la ira del
LAD. Los
TAD amateurs tienden a
sobrevalorar su trabajo en exceso: “
pero si tendí la lavadora antes de ayer” o “
he quitado la mesa” o “
ya le he quitado un pañal hoy”. Los
TAD amateurs no entienden las órdenes del
LAD,
¿pero porqué hay que lavar las cortinas? Yo no las veo sucias ¿ porqué no pueden llevar pana en julio? El
LAD pone a prueba su paciencia tratando con ellos.
Los
TAD amateurs no quieren mezclarse con los
TAD profesionales e intentan utilizar al
LAD de recadero: “
dile que me planche las camisas”. También
experimentan cierta
animadversión hacia su trabajo ( supongo que envidian que se les pague) y elevan críticas de todo tipo al
LAD: “
no ha limpiado debajo del radiador”, “
esto no está bien planchado” ó “
se puede saber qué hace todo el día?”
Tanto los
TAD profesionales como los
amateurs odian al
LAD y quieren su poder, a veces se plantean un golpe de estado pero luego se les enciende una luz y deciden que no quieren esa
responsabilidad.
Por debajo de esta categoría y ya fuera de la vida
diaria tendríamos al
tío soltero que se queda de vez en cuando al cargo de la casa, éste está estudiando el
curso CCC de AD. Es decir de vez cuando se mira algo: una receta, cómo poner la lavadora, cómo cambiar un pañal y lo pone en práctica en ocasiones puntuales. Para la siguiente vez que es requerido por el
LAD “
por favor, por favor”..tiene que volver a mirar los apuntes.
Por último tenemos a los
MAD,
Master en Actividades Domésticas, conocidas normalmente como abuelas. Es a ellas a las que recurren los
LAD cuando ya no pueden más o cuando se plantea una ocasión complicada: “
mamá, ¿ cómo se rellena la pularda? ¿ tiene 40 de fiebre qué hago? Se ha manchado de grasa de motor ¿ como se limpia?
Si se
sobreexprime a la
MAD, es decir, se
encarga de recoger a los niños del colegio, les da la merienda, deja preparada la cena y además remienda la ropa, se considera que esa
MAD ha alcanzado el grado supremo “
Laboris causa en AD”.
La inspiración para este post surgió ayer en la cena familiar con molihermana( LAD), molicuñado( TAD amateur), pobreshermanos ( curso CCC) y molimadre, Laboris Causa en Ad sin dudarlo.